Bueno amigos, como que he estado picada con este fic estos días y aunque solo mi gran amiga naomi (muchas gracias por tu gran apoyo) dedica sus dos minutos a decirme cosas bonitas o feas o lo que sea de mi fic y me hace muy feliz!!!! Con eso me basta para seguir escribiendo.

Bueno, hemos acabado la sección de Memorias de los Tiempos Libres. Esta nueva sección se titula Alcanzar la felicidad y estará narrada TODA (con alguna excepción) según los caballeros de bronce o de las chicas (muy pocas) Espero les guste. Un saludo a los dos que me tienen en favorito aunque no dejen review. Muchas gracias!!!

Por cierto, no les había dicho pero me gustó escribir a Shaka llorando, no me gusta que el llore ( y si llora, que se recargue en mi hombro para hacerlo dios mió –axial o + loca-) pero me gusto como lo escribí (aaaahhhh la vanidad…)

Capítulo 10

Maestro… al fin he encontrado a esa persona… pero tengo miedo… miedo a que me rechace y se aleje de mí… miedo a que no sea como tú…

A los ojos de Shiryu

Pasaron dos semanas de haber conocido a las Valkov. De pronto todo era una locura. Y no sé…tal vez fueran demasiadas coincidencias, pero siempre terminaba por encontrarme a Arashii en la calle. No sé si me seguía o es que frecuentábamos los mismos lugares, pero siempre me la encontraba: en el supermercado, la biblioteca, el parque, en todos lados estaba. Y llegó un momento en que… comenzó a gustarme el encontrarla a donde fuera.

Arashii es muy distinta a mí. Ella es efusiva-explosiva, una persona que desborda alegría, hasta le sobra. Y en cuanto a energía, ni hablar, casi le chorrea. En esas primeras semanas, recuerdo que me invitaba a comer a su casa muy seguido, y claro, ella cocinaba. Claro, que las hermanas terminaron aceptándome como uno nuevo en la familia. Me decían "qué bueno es tenerte en casa, Dragón. Arashii se esmera aún más en la cocina cuando vienes con ella" y Arashii se sonrojaba mucho por eso. Se veía tan linda.

Cierto día en particular, me la encontré en la parada del autobús. Era extraño verla ahí, con el tiempo que había compartido con ella había descubierto que tenía el mismo poder de telequinesis de Mu, podía ir a donde quisiera cuando quisiera. Le pregunté qué hacía ella en ese lugar, a lo que simplemente contestó –Es que siempre pasas por aquí para ir a tu casa después de ir a correr. Tenía ganas de verte, Shiryu- sonrió, con un tono rojizo en sus mejillas que la hacía ver adorable. Incluso a mí me hizo sonrojar.

-Ah… eh… qué… bueno…- tartamudeé avergonzado.

-¿Tienes algo que hacer o puedo invitarte a comer?- preguntó ella con dulzura

-Este yo… estoy libre…- comencé, pero luego me arrepentí al notar mi tono del típico "Invítame, invítame" –Pe-pero ya no te quiero causar molestias, siento que es demasiado abuso de mi parte- me apresuré a añadir, sonrojándome aún más.

Ella se rió y me jaló del brazo –A mí me encanta tener visitas en casa.-

No me quejé más. Me dejé arrastrar hasta la mansión que conocía tan bien, después de todo, Arashii me llevaba casi todos los días. Kikyo estaba sentada en la sala leyendo un libro. Se levantó con ojos relucientes al verme. -¡El amigo de Arashii vino! ¡Qué bien! ¡¡Habrá buena comida!!- exclamó alegremente. Como por sortilegio, las demás hermanas se congregaron en la sala para hacer la misma afirmación.

Arashii se sonrojó y se metió en la cocina. Parpadeé un par de veces con perplejidad mientras las hermanas me arrastraban a sentarme en un sillón -¿Y cuándo le declaras tu amor?- preguntó Aiko con ojos brillosos. De golpe se me subió el color a la cara.

-Aiko, no seas maleducada, se dice ¿cuándo piensas pedirle matrimonio?- corrigió Kikyo. Ya no era rojo, ahora mi cara pasó del rojo, al azul, al morado, al verde, al blanco, y a una tonalidad que no alcanzo a describir.

Era increíble que ellas se hubieran dado cuenta de que me gustaba antes que yo mismo. Quiero decir, yo sabía que ella me agradaba, que me caía muy bien, y que no me molestaba en absoluto encontrarla a la mitad de la calle. Pero de ahí a tener la certeza de estar enamorado de ella había una brecha muy grande. Al menos eso pensé, porque con esas palabras, sumadas a la sonrisa que Arashii me dirigió cuando salió de la cocina, me bastaron para cruzar esa brecha. No debía ser tan grande como creí, o era que yo había pegado un brinco gigantesco, no lo sé. Lo único seguro es que ese día salí de ahí con la firme idea de que estaba enamorado de esa chica a quien había conocido hacía apenas dos semanas. Ni me imaginé lo que me pasaría al día siguiente.

Fue a eso de las ocho de la noche que, mientras me encontraba leyendo un libro en mi habitación, sonó el timbre de la mansión Kido. Hyoga fue a abrir de buena gana, puesto que él se encontraba en la sala viendo televisión, pero fui yo el requerido por los recién llegados. -¡Shiryu! Te buscan en la puerta- me llamó mi rubio compañero. Acudí al instante al llamado. Me sorprendí al ver a Kikyo, y detrás de ella, una sonrojada Arashii.

-Oye Dragón. Tu maestro es el Caballero de Libra de los Cinco Picos ¿cierto?- preguntó Kikyo con voz tranquila

Asentí.

-Quiero que acompañes a Arashii. Ella irá a Jamir. El viaje es largo y peligroso, quisiera que fueras con ella- explicó

-Ah pero no es necesario porque no quiero molestarte y yo puedo…- Arashii agitó los brazos muy avergonzada, pero su hermana le tapó la boca con una mano mirándome significativamente. No sé si fue mi impresión pero me pareció oír la voz de Kikyo diciendo "Aprovecha para estar a solas con ella" y me sonrojé de golpe.

-Sí, claro. No me molesta- contesté ocultando mi ligera emoción. Casi corrí a empacar un par de cosas y volví junto a ellas con un pequeño morral al hombro.

Arashii sonrió. En ese momento, Kiki estaba con ella, tratando inútilmente de huir. –Mi primito nos acompañará también- explicó alborotándole el cabello al pelirrojo, quien finalmente se dio por vencido en su fallido escape. También yo reí ligeramente. -¡Bien! ¡Vámonos!-

Antes de darme cuenta, Arashii me tomó de la mano y pude experimentar una tele transportación. Fue horrible. Sentí que la cabeza me daba vueltas. Me dieron náuseas y me sentí muy mareado. Después de una eternidad, mis pies pisaron tierra firme. Miré a mi alrededor. Nos encontrábamos en unas montañas, donde el frío era intenso y el oxígeno escaso. Había mucha niebla, apenas y veía.

-¿Arashii? ¿Dónde estás? ¿Dónde estamos?- pregunté extendiendo a mis brazos para evitar chocar con algo. Una mano cálida me tomó del brazo.

-Antes de visitar al maestro quería hacer otra cosa- explicó la voz de Arashii guiándome entre la neblina.

-Arashii, aquí no se ve nada- se quejó la voz de Kiki.

Ella se rió y nos siguió arrastrando a ambos por unos dos o tres minutos, hasta que se paró en seco. Oí como si golpearan una pared, pero no veía nada frente a mí. La niebla se disipó y pude ver a los dos lemurianos parados mirando algo que yo no podía ver. Arashii golpeaba en el aire como si allí hubiera algo sólido.

-Kiki ¿qué está haciendo?- pregunté con curiosidad

Él me miró con incredulidad -¿No lo ves?- alzó una ceja, y luego abrió los ojos desmesuradamente –Lo olvidaba, no eres de los nuestros, quiero decir… no eres lemuriano, por eso no puedes verlo- explicó –Ese es un palacio enorme como el del señor Mu. Pero no sabía que hubiera algo de ese tamaño por aquí. Que yo recuerde aquí estaba una choza de una chica. No sé mucho, pero el señor Mu dice que el aura de esa choza olía a muerte y por eso nunca se acercó. Los rumores dicen que ahí vivía una chica enamorada, y que la persona que amaba la rechazó cruelmente. Desde entonces se encerró en su habitación a llorar. Se supone que si entrabas a la choza escucharías su llanto. Pero nunca lo hice por miedo- me relató esto con algo de tristeza –Pero el cosmo de este lugar se siente distinto. Se siente… más suave- dijo sonriendo suavemente.

-¡¡¡TÍOOOOOOOO!!!- gritó Arashii al ver que no había respuesta a sus golpes.

Frente a nosotros se materializó una persona que yo conocía de largos cabellos verdes, ojos violetas y dos puntos del mismo tono en su frente, marca característica de los lemurianos. Se veía joven, de unos 15 o 16 años, era muy alto y delgado y su piel era blanca. Sí, yo lo conocía. No era otro que Shion de Aries.

-¡¿Mei?!- saltó al ver a Arashii

-Siempre dicen que me parezco mucho a mi mamá- sonrió Arashii con inocencia.

-¡Por Athena! ¡Arashii! Mírate nada más, has crecido muchísimo. Y cada día te pareces más a tu madre. Perdón por confundirte con ella. Ah… ¡ven, pasa!- luego notó que Kiki y yo estábamos ahí –Dragón ¿cierto? El protegido de Dohko.- dijo mirándome –Y tú… eres lemuriano sin duda- añadió dirigiendo su vista a Kiki

-Soy Kiki de Apéndice, señor, soy alumno del señor Mu, señor.- replicó Kiki con los brazos pegados a los costados como si estuviera frente a un jefe militar. Sonreí, Kiki seguro no había conocido a Shion antes, pero Mu y Arashii debieron hablarle de él, y le habían infundido algún respeto hacia esa persona.

Shion se rió un poco –Me alegra ver que Mu no haya resultado tan mal maestro después de todo. Anda, pasen-

Arashii me tomó de la mano y de nuevo nos tele transportamos, sólo que esta vez duró menos. El interior era como una sala con sillones blancos, una mesita de tres patas en el centro con un florero encima, las paredes blancas con pinturas y retratos y el piso era de mármol. Era bonito, acogedor.

-Shion, ¿quién era?- preguntó una chica sentada en un sillón. Sonrió ampliamente al ver a Arashii –En verdad eres igual a ella. Y a él… te pareces un poco- comentó amablemente

-Hola Yva-san. Es cierto que me parezco muy poco a papá, pero dicen que el carácter era parecido-

-No hablo de tu padre, a él no lo conocí. Me refiero a él- señaló a Shion tímidamente

-¿De verdad me parezco? ¡Genial!- exclamó Arashii aplaudiendo alegremente.

A todo esto, Kiki y yo intercambiamos una mirad de "aquí sobramos" pero no tuvimos tiempo de huir. Arashii nos jaló a la vista de Yva-san y nos presentó –Él es mi primito Kiki y él es Shiryu el Dragón- dijo sencillamente –Ella es Yva-san, la amiga del tío Shion-

Kiki y yo hicimos una reverencia. Kiki respetaba a Shion, yo le tenía pavor. La idea de que podría convertirse en mi "suegro" me hacía temblar. Había peleado contra él durante la guerra contra Hades y había dado una muestra de porqué lo eligieron Patriarca. Era sin duda un tipo poderoso y no me lo quería imaginar protegiendo a la hija de su querida hermana.

-¡Ah tío Shion! Yo vine para darte algo- se recordó Arashii a sí misma. Hurgó la maleta que cargaba y sacó de ella una caja alargada con un pequeño listón azul –Es un regalo de todos nosotros por los cumpleaños que no hemos podido celebrar juntos- explicó entregándoselo.

Shion lo miró con perplejidad -¿Puedo…?- preguntó con una emoción casi infantil en su voz y su rostro. Arashii sonrió y asintió. Shion desató el listón azul y deshizo la envoltura con sumo cuidado, dejando ver un lienzo con una pintura que mostraba a una mujer idéntica a Arashii aunque unos años más joven, con un vestido de novia y abrazada al cuello de un chico de cabello blanco y ojos azules. Ambos sonreían. Yo conocía esa pintura. La había visto cerca de la chimenea. Arashii me había explicado que se trataba de una foto de la boda de sus padres. Vi que Shion derramaba un par de lágrimas de alegría mientras miraba el retrato. Sin duda era algo muy especial para él.

-Yo no… fui a la boda…- susurró tristemente, apretando el regalo –Me dio mucho coraje cuando tu padre fue a pedirme la mano de Mei… y más coraje porque vi que ella lo amaba… no pude negarme. Me dieron celos… de que tu padre me quitara a mi querida hermanita cuando apenas tenía quince años… Fui demasiado orgulloso como para ir a entregarla al altar… Yo no estuve ahí… en ese día tan especial para ella- fue impresionante ver como un hombre como él se derrumbaba de esa manera, lloraba como un niño que se ha tropezado con una piedra y se ha raspado la rodilla.

Arashii se sentó junto a él y le rodeó el hombro con un brazo –Sabes que no es cierto. Sí estabas ahí. Mamá se dio cuenta- sonrió suavemente

Shion la miró y asomó una sonrisa. Se enjugó las lágrimas –Eres… igual a ella- dijo con suavidad. En verdad fue una sorpresa muy extraña ese comportamiento viniendo de quien fuera el hombre más poderoso del Santuario. Llorar y sonreír no parecían concordar con lo que yo había oído de él con mi maestro ni lo que había visto en la guerra contra Hades. –Ibas a ver a Mu ¿cierto?- preguntó Shion

-Sip-

-Entonces es mejor que se vayan ya. Es peligroso cruzar la tumba de la armadura de día, por la noche es peor- advirtió poniéndose de pie de golpe. En mi caso, me sentía sobrado y confundido. Quise preguntarle algo a Kiki, pero estaba en esa misma posición de militar, que me hacía sentir miedo de hablarle.

-De acuerdo tío Shion- Arashii también se puso en pie de golpe, me jaló de un brazo y me llevó a la puerta –Me dio mucho gusto visitarlos, sobre todo ver que al fin eres feliz. Mamá estaría contenta, no, seguramente mamá ESTÁ muy contenta por ustedes. Ella siempre dijo que su mayor deseo era que aceptaras ser feliz, Shion-sama- agregó con una sonrisa nostálgica

-Sólo Shion está bien- sonrió aquel con la misma nostalgia –Los acompaño afuera- añadió

Kiki y yo hicimos una reverencia a la chica que no se había movido del sillón ni había dicho gran cosa en todo el rato. Ella inclinó ligeramente la cabeza –Regresa cuando quieras Arashii-chan- comentó con una sonrisa dulce.

Y de nuevo… tele transportación. Comenzaba a resultar fastidiosa. Aparecimos de nuevo en el exterior, la niebla se había disipado un poco ya, el paisaje era un poco más visible. Me di cuenta de que estábamos a uno cien o doscientos metros de un sitio que yo conocía bien: La Tumba de la Armadura. Sentí un escalofrío al recordar ere lugar.

-Vayan con cuidado- nos aconsejó Shion con calma. –Kiki, dile a Mu que estoy orgulloso del trabajo que ha hecho con ustedes dos- Kiki se ruborizó y asintió sin abandonar su pose de firmeza total –Y Dragón… cuida a Arashii. Y dile a Dohko cuando lo veas… que todo empezará el 22 de diciembre, que se vaya preparando. Sólo eso- y desapareció

Parpadeé un par de veces sintiéndome confundido. No entendía qué me había querido decir con "cuida a Arashii". ¿Se había dado cuenta de mis sentimientos? Luego me enteré que en efecto lo había notado, y que me había visto la cara de su cuñado, tal vez por el parecido de Arashii con su madre. Supongo que pensaba liberar sus culpas con eso.

Arashii y Kiki me condujeron hacia ese lugar que aparecía sólo en mis más horrendas pesadillas. Había sido doloroso y terrible atravesar ese lugar. Y lo que había después de él me aterraba aún más: Mu. No que en sí le tuviera miedo a Mu, pero me traía malos recuerdos su morada, aquella vez en la que había acudido a él para que reparara la armadura de Pegaso. Aunque viéndolo desde cierta perspectiva, en aquella ocasión había conocido a Arashii, aunque no lo recordara. Aún así, el aura de Mu era tan tranquila que me inspiraba cierto temor.

Llegamos a la Tumba de la Armadura, y como por sortilegio, los esqueletos llegaron frente a nosotros, bloqueándonos el paso. Arashii y Kiki se descubrieron las frentes, mostrando los dos puntos azules que los marcaban como lemurianos y alumnos protegidos de Mu. Los esqueletos se hicieron a un lado al instante, haciendo como una fila para dejarlos pasar. Los dos siguieron su camino muy tranquilos. Obviamente estaban acostumbrados a tener el pase automático a los dominios del Santo de Aries. Apenas di un paso, los esqueletos se me cerraron, impidiéndome avanzar.

-Sólo los hijos de Lemuria pueden pasar libremente por aquí- reclamó el jefe

-Déjalo. Viene con nosotros- replicó Arashii con aire autoritario -¿O prefieren experimentar mi ira y la de Mu?- amenazó sonriendo sádicamente. Esto bastó para que los esqueletos se quitaran inmediatamente, sin chistar, ni decir otra palabra. Me pregunté si le tenían más miedo a ella o a Mu, pero no se lo comenté a Arashii.

Los tres seguimos el camino hasta el palacio de Mu, que por cierto, no había cambiado para nada. El dueño estaba afuera, recostado bocarriba en el suelo, contemplando el cielo que comenzaba a tomar una tonalidad naranja. No se percató de nuestra presencia antes de que Arashii saltara sobre él y lo abrazara por el cuello, como una chica que se encuentra a su novio después de mucho tiempo de no verlo. Sólo pensarlo me hizo arder de celos. Kiki lo notó casi de inmediato –Ellos siempre son así, parecen recién casados. Ya te acostumbrarás- comentó, sin darse cuenta de que eso no ayudó en nada, sino que al contrario, empeoró mis celos.

-¡¡Maestro, maestro qué contenta estoy de que nos veamos de nuevo!!- decía Arashii mientras Mu reía, tirados los dos en el suelo. Kiki tenía razón; parecían recién casados.

-¡Arashii! ¡Qué sorpresa! No esperaba que vinieras en algún tiempo más. Qué linda sorpresa que vinieras- replicó él. Arashii hacía cosas maravillosas en las personas, eso pensé, porque definitivamente Mu lucía muy distinto a ese con el que había luchado tiempo atrás. -¡Ah! Kiki también está aquí, qué gusto. Empezaba a sentir que el castillo estaba muy grande para mí solo- comentó alegremente –Y también ¿Shiryu? Vaya, esto sí que es inesperado. No tengo tantas habitaciones-

-Pues tienes que ir pensando en unas. ¿Qué harás cuando te cases y tengas hijos? Kiki necesitará su habitación, tu esposa y tú otra y no creo que vayas a meter cinco niños más en la otra ¿o sí?-

-¿Qué dices? Ni siquiera hay una chica que me guste. Además ¿Cinco? Si no tengo esposa no puedo tener cinco hijos…-

-Pero mi mamá tuvo cinco. Tienes que seguir la tradición, Maestro-

Mu se quedó con cara de "esta niña está medio loca" y finalmente nos invitó a pasar. Tele transportación de nuevo ¿Qué los lemurianos no saben que ya se inventó la puerta? El interior del castillo de Mu era muy… extraño. La decoración mezclaba la típica del Tíbet, con alguna oriental y alguna europea, probablemente griega. Me parecía muy familiar, a pesar de que nunca había estado ahí antes, o eso pensé.

-Estuviste aquí cuando Arashii te curó- comentó Mu, como adivinando mis pensamientos. –Aunque es probable que tu recuerdo sea vago porque estabas semiinconsciente.

-Ni siquiera se acordaba de mí- comentó Arashii con mirada triste

-Imposible. Tú eres inolvidable Arashii. Estoy seguro de que al menos recordaba algo tuyo- aseguró Mu

Me sonrojé –Tu voz…- murmuré levemente. Arashii me miró extrañada –Recordaba tu voz, aunque no sabía de quién era- puntualicé poniéndome aún más rojo

Ella sonrió ampliamente y avisó que iría a cocinar, no sin antes taponar la entrada de la cocina con hierro y algo más. Mu se rió a carcajada suelta y me invitó a sentarme a la mesa, mientras Kiki daba una vuelta por ahí –Arashii dice que es de mala suerte que yo toque la comida antes de que sea servida. Dice que cuando lo hago, la comida deja de ser comestible; y creo que tiene razón- comentó entre risas

Suspiré tristemente –Se ve que… la quieres mucho- mencioné sin mucho ánimo

Mu rió todavía más abiertamente -¿Quererla? ¿Bromeas? Yo ADORO a esa niña loca-

CONTINUARÁ

Agradezco a Naomi por su apoyo, por ser la única que deja reviews. Agradezco también a los que nos leen y no dejan reviews, muchas gracias!

Bueno en el siguiente cap completo la historia de Arashii. Espero les este gustando