Ya pocas personas se encontraban fuera de sus habitaciones. Estas eran Jirou, Yaoyorozu y Yuuga, y las dos chicas estaban huyendo de la puerta de la habitación de Bakugou para irse corriendo a la habitación de Momo en el quinto piso.
Dentro del cuarto del rubio, este y Todoroki habían escuchado que alguien abría y cerraba la puerta, incluso habían dejado caer al suelo una taza tras ella y se escuchó a la perfección, pero ellos no pararon más de unos segundos, les dio igual que les hubieran visto, y continuaron con lo suyo sin preocupaciones. En cambio las otras dos muchachas de pelo oscuro llegaron al cuarto de Momo y se encerraron allí, con miedo.
—¡Joder! ¿Crees que nos habrán seguido...?—Jadeaba Kyouka, por las prisas de subir al piso superior corriendo.
—Lo dudo...—Respondía Momo de la misma manera.—creo que ya que Bakugou-kun ha conseguido sexo no parará hasta quedar satisfecho, como demostró antes no se detendría aunque le interrumpieran.
—Pero cuando salgan y vean el café tirado por todo el suelo y la taza rota sabrán que hemos sido nosotras... ¡Que eso no es lo más fuerte, hemos visto a ese bestia follarse a Todoroki! ¡A TODOROKI!
—Bueno, yo casi lo hago con Bakugou-kun, y al otro no se le veía forzado, lo estaba gozando.
Ambas amigas se pusieron a reírse, aunque la de cabello morado se dio cuenta de que su compañera morena estaba mojada por el café que le derramó antes en el pecho.
—Ah... Siento haberte tirado el café encima, me sorprendió tanto lo que hemos visto que me sobresalté. No me imaginaba que en la clase hubiera más gente...
—¡N-no pasa nada por lo del café, Kyouka-chan!—Le interrumpió de repente Momo.—Pero... ¿Tienes algo en contra de que ellos tengan... sexo homosexual?
—¡Claro que no! Simplemente no me lo esperaba, es difícil que alguien admita ser homosexual aquí, aunque he de admitir que me resultó... interesante...—Escuchar los gemidos de sus compañeros al darse placer y encima verlo en persona le provocó cierta excitación a la chica del quirk auricular y sintió un poco de curiosidad.
—¿Interesante?—Cuestionó de vuelta la morena, mientras sin vergüenza se quitaba la camisa manchada de su pijama delante de su amiga e iba a buscar una limpia a su armario, su sujetador no se manchó, así que de momento no se lo quitó.—¿A qué te refieres con eso?
—Pues... Me ha gustado...—Jirou miraba a Yaoyorozu atentamente, recordó cuando la vio de rodillas frente a Bakugou con su pene en la boca y los pechos fuera, el hecho de estar viendo de nuevo un poco del cuerpo de su amiga le hizo sentir ganas de probar a hacer lo mismo que sus compañeros. Realmente no sabía si de verdad le gustaban las chicas, y a veces miraba demasiado los senos de sus compañeras de clase que eran más grandes que los suyos, sentía envidia, pero en el caso de Momo ahora era diferente, le gustaba verlo, y se dio cuenta al pensar en lo que le dijo su amiga rato antes.—Sabes, estuve pensando en lo que me has dicho antes... La gente se está arriesgando por probar cosas nuevas, incluso tú con el más impresentable de la clase...
—¿Q-qué quieres decir...?—La de cabello y ojos negros se puso roja aun sin ponerse otra camisa nueva de pijama. Pensaba que su amiga la rechazó, ¿la aceptaría ahora por haber visto a los otros dos?
—¿Lo que me dijiste es cierto...? ¿Yo te... gusto?
—Sí, no te lo hubiese dicho si no fuese verdad...—Momo empezó a ruborizarse gracias al rumbo que llevaba esa conversación.—¿A qué viene eso ahora, Kyouka-chan?
—Ah... a nada, termina de vestirte tranquila, me iré a mi cuarto si quieres dormir...—La de cabello corto dio la espalda a su compañera mirando hacia la puerta. No se atrevía a decir lo que realmente estaba pensando y tampoco quería precipitarse por si un paso en falso fastidiaba su amistad.
—No tengo nada de sueño, además no me importaría que te quedases... eres libre de hacerlo.—Momo terminó de vestirse bien porque notaba que la estaba incomodando de esa manera, así que ya con toda su ropa puesta se sentó en el borde de su cama.
—Entonces... creo que me quedaré un poco más, yo tampoco tengo sueño...—Kyouka se sentó con su amiga y ambas se miraron un momento. La más baja suspiró, se decidió por decir la verdad a su amiga, pero no sabía cómo, así que en lugar de decirlo solo puso su mano sobre la de Momo.—Somos muy amigas, tengo miedo de que todo esto fastidie nuestra amistad realmente.
—Es cierto que las amistades se pueden romper con un mal de amores, incluso si es con terceras personas, pero no te preocupes, seguramente sea una tontería y dentro de poco se me olvide que me gustas, si consideras que somos muy amigas esto no afectará a nuestra amistad.
—No me refiero a eso... es decir, yo quiero... intentarlo, pero si sale mal y empezamos a estar incómodas la una con la otra será por mi culpa.
Momo se quedó en silencio, Kyouka le estaba diciendo que quería intentar algo con ella pero tenía miedo de arruinar su amistad, sin embargo para la de cabello negro en ese momento lo mejor era lanzarse a intentar las cosas, porque si no se intentaban nunca sabrían qué podía haber sido. La otra estaba pensando en lo mismo, le estaba dando muchas vueltas y su corazón se estaba acelerando al sentir la mano de su amiga bajo la suya. Jirou no dijo nada y simplemente se quitó los zapatos de andar por casa, subiéndose del todo a la cama abrazando sus rodillas muy confusa. Yaoyorozu la vio de ese modo y también se subió tras ella, abrazándola por la espalda. No volvieron a decir nada ninguna, dependía de la muchacha del quirk auricular lo que pasara a partir de ese momento. Ya al sentir los cálidos brazos de su compañera y a esta quedarse pegada a su cuerpo, Kyouka giró su cabeza como pudo en dirección a Momo y ella también se movió hacia adelante para mirarla mejor. La de pelo morado no se pudo contener y entonces se giró un poco más hacia su amiga y la besó en los labios repentinamente. Tras dos segundos la más baja se apartó y muy sonrojada se quedó frente a Momo, sentada y mirando hacia la cama con la cabeza agachada.
—L-lo siento... Me vino a la cabeza lo de esos dos follando y me he calentado un poco...—Dijo Kyouka, tras un rato de haber estado callada sin saber qué decir, muy acelerada.
—N-no importa, a mi me ha gustado...—Respondió Momo, totalmente sonrojada e inmóvil, también sin poder mirar a la cara a su amiga.—Si te ha gustado a ti también y te has calentado... simplemente haz lo que tengas en mente, no te voy a detener...
Kyouka miró hacia su amiga estando sonrojada, y entonces, de golpe, la agarró de los hombros y la echó con brusquedad en la cama boca arriba, poniéndose sobre ella y mirándola directamente a sus ojos grisáceos.
—Yaomomo... Estoy demasiado excitada ahora mismo, supongo que si te aventuraste a hacer aquello con Bakugou-kun estarás más que dispuesta a hacerlo conmigo ahora...
—¡¿E-eh?!... Bueno... eso ni lo dudes.—Momo, a pesar de haberse quedado muy sorprendida, se emocionó y agarró a su amiga. La echó completamente sobre su cuerpo volviendo a juntar sus labios en un ardiente beso más duradero que el anterior, y la estrechó entre sus brazos como tantas ganas había tenido de hacer. No se podía creer que finalmente ella la quisiera, y más para hacer algo tan íntimo de repente. Fue gracias a los otros dos, si no les hubieran pillado en medio del tema eso no hubiera pasado.
Ellas seguían besándose y acariciándose pasionalmente, la temperatura subió en la habitación, y en esa gran cama que ocupaba casi toda la estancia podían pasar muchas cosas...
La mayoría del resto de la clase se había ido a sus respectivas habitaciones y se encontraban en ellas, aunque muchos sin poder dormirse por la inquietud de los acontecimientos o porque se encontraban en mitad de actividades de adultos y no tan adultos después de todo. Yuuga se dio cuenta de que ya no quedaba nadie fuera y lo que hiciera sería inútil, tampoco quería hacer más vandalismo sin sentido. Contar con Denki fue una mala idea puesto a que algo le ocurrió y no sabía exactamente el qué, todo se estaba tornando algo extraño, Aoyama pensó que pillaron a su compañero de fechorías y pronto le pillarían a él, lo mejor era desistir y volver a su cuarto, sin embargo todavía no lo haría y esperaría un poco más.
De vuelta en la habitación de Katsuki, este y Shoto se encontraban desnudos echados y agotados en la cama. El rubio estaba totalmente mareado y no era capaz ni de incorporarse o abrir los ojos, mientras tanto el otro se recuperaba, secándose el sudor de la frente con su antebrazo. Le echó un breve vistazo a su compañero para ver cómo se encontraba aprovechando que aún tenía la linterna de su teléfono a modo de lámpara en la mesilla y todo se veía. Le preocupaba que el alcohol le hiciera sentirse peor al rubio cenizo, lo bueno es que ahora era inofensivo después de haberse desfogado y Todoroki logró mantenerlo a ralla.
—Tú, tampón usado... tráeme el cubo de la basura...—Jadeó como pudo Bakugou, desganado y con la voz áspera.
—¿Para qué?—Preguntó confuso Todoroki, levantándose y cogiendo su kimono del suelo poniéndoselo.
—¡Para potar, pedazo de anormal! ¡No quiero tener que limpiar mañana mi puto vómito del puto suelo!
El bicolor suspiró ya vestido y cogió el cubo de la basura que tenía su compañero bajo el escritorio, se lo acercó, y este lo agarró, poniéndose a vomitar en él, ahora era cuando sus excesos le pasaban factura. El rubio le insultaba en ese momento, pero minutos antes estaba gimiendo al poseer el cuerpo de Shoto y parecía haberle gustado.
—¿Estás bien? ¿Quieres que te traiga una aspirina o algo?—Preguntaba el de cabello rojo y blanco, tratando de ser cortés.
—Sí, tráeme una pastilla y luego pírate y déjame dormir...—Contestó Katsuki con la cara aún metida en el cubo.
—Está bien... ahora vengo.—De nuevo el chico mitad y mitad suspiró y se dirigió a la puerta, abriéndola y marchándose.
Al salir de la habitación vio en el suelo la taza de café rota con un poco de líquido marrón derramado por el suelo, él supo que sus compañeras estuvieron allí porque había oído el ruido antes y no sabía exactamente lo que era porque en el momento en el que lo escuchó estaba muy ocupado recibiendo analmente y no le dio importancia.
Antes de ir a por la aspirina decidió ir a la habitación de Yaoyorozu que estaba en el piso superior a aquel, o sea, en el quinto, de modo que subió a este, a la zona de las chicas y tocó a la puerta. Le pareció raro que no se molestaran ni en recoger lo que tiraron, y más siendo Momo tan correcta y ordenada, eso le hizo pensar que vieron algo y se marcharon corriendo.
Unos largos segundos tras haber tocado la puerta, la chica de cabello negro salió con la camisa mal puesta y vio a su compañero, poniéndose algo roja.
—Hey, Todoroki-kun, ¿qué haces aquí?—Preguntó mirando a su compañero, un poco nerviosa.
—Tú sabes a lo que he venido, ¿has visto algo, verdad?—Dijo él directamente, mirándola con severidad, aunque por dentro estaba inquieto y avergonzado.
—Eh... para ser sincera... sí, lo he visto... ¡Pero no pasa nada! No se lo voy a decir a nadie, como bien sabes yo también... hice cosas con Bakugou-kun...
—Le chupó la polla en mitad del pasillo.—Comentó Kyouka detrás de ella estando en sujetador y bragas, cosa que Shoto no se había dado cuenta de que estaba ahí y le sorprendió verla así y que apareciera delante de él sin vergüenza.—Y sí, yo también lo he visto.
—Bueno, pues os pediría que no se lo comentaseis a nadie, ya me siento bastante mal al ser el juguete sexual de Bakugou, además me duele el trasero...
—Tranquilo, ya te dije que no se lo diré a nadie,—Volvió a asegurar Momo.—ni Kyouka-chan tampoco lo hará, ¿verdad?
—No, yo tampoco diré nada, eso es algo muy privado y nosotras lo vimos sin querer.
—Vale, gracias chicas. Oh, por cierto, habéis dejado la taza rota y el café por ahí derramado, convendría que lo limpiaseis antes de que alguien se haga daño, por favor.
Ambas se miraron y luego miraron con pena a Todoroki, ellas estaban en mitad de un pasional momento y las había interrumpido, no querían que se les pasase el momento.
—Verás, nosotras... estábamos a punto de... hacer algo también,—Admitió la morena, muy roja, agachando la mirada levemente.—y nos has fastidiado el momento, tú has terminado ya con el otro, ¿no? ¿Podrías recogerlo tú, por favor?
—Uf... está bien, pero me debéis un favor las dos... En fin, pasadlo bien.
—¡Gracias!—Dijeron las dos amigas al unísono y cerraron la puerta repentinamente habiendo entrado a la habitación.
El chico bicolor se llevó la mano a la cara, suspirando una vez más y se dispuso a bajar a la planta cero a por cosas para limpiar, a por una aspirina para Bakugou y de paso otra para él mismo.
Tenya se había quedado con Kaminari para ver si este se recuperaba y le decía lo que había pasado, y este por suerte acabó volviendo a la normalidad, se bebió su té ya algo frío y empezó a recordar algo de lo que le ocurrió.
—¿Entonces qué pasó?—Preguntó el de las gafas, sentado en la cama del otro chico que estaba echado, aún con dolor de cabeza.
—Pues... Aoyama me pidió ayuda para asustaros o entreteneros para que él pudiera hacerlo,—Empezó a explicar el rubio, a lo que su compañero se dio cuenta de que era Yuuga quien estaba detrás de todo eso.—por eso me quedé frente a la caseta esperando a que alguien llegara, pero entonces alguien me llamó la atención dándome un toque en la espalda, yo me giré y vi... era alguien bastante más alto que yo, no se le veía bien por la oscuridad pero sabía que no era un alumno y me asusté porque quiso agarrarme de la nada y yo traté de defenderme con mis rayos. Por alguna razón de repente fue como si mi kosei se bloqueara y no funcionase e igualmente me quedé atontado.
—¡¿Una persona desconocida entró al recinto?!—Exclamó nervioso Tenya.—¿No viste nada que pudiese destacar? Tal vez fuera alguien de otra clase o algún profesor que estuviera de guardia.
—Si fuera un profesor habría encendido las luces y me hubiera llevado dentro... o me hubiera castigado por usar mi kosei de ese modo y además contra él...
—Cierto... ¡Pero un momento! ¿Cómo apareciste en el cuarto piso desmayado con una cápsula de sangre falsa en la boca?
—De eso ya no me acuerdo, creo que me desmayé luego del susto y alguien tendría que llevarme, seguramente fuera aquella persona por algún extraño motivo, solo recuerdo despertarme con tus zarandeos, y por más que intentaba hablar no podía, ¡quise advertiros de que hay alguien más por aquí!
—Esto es más grave de lo que parece, es hora de avisar a Aizawa-sensei de una vez, debimos haberlo hecho mucho antes.—El de las gafas concluyó por si mismo la conversación mientras se levantaba de la cama de su compañero.
—Vale, pero cuidado con Aoyama-kun, estaba muy decidido a asustaros y tal vez siga por ahí escondido...—El rubio seguía echado en su cama y cerró los ojos, volteándose hacia un lado.—Yo necesito descansar, me duele todo..
—De acuerdo, tú recupérate, yo voy a solucionar esto.—Tenya salió de la habitación cerrando la puerta y encendiendo la linterna de su teléfono.
Miró a ambos lados del pasillo alumbrando todo este, se encontraba en el tercer piso, donde estaba la habitación de Kaminari y la suya justo al lado. Decidió ir bajando hasta el segundo piso, no quería ir solo, así que caminó hasta la habitación de su amigo Midoriya, entre la tensión y el miedo que sentía al saber que había alguien desconocido por allí se le había olvidado que Deku estaba con Ochako manteniendo relaciones sexuales, así que al llegar a la puerta de su compañero, antes de llamar, empezó a oír gemidos de ambos y se quedó congelado.
—¡D-Deku-kun! ¡Dame más! ¡No te detengas!—Gritaba y gemía Uraraka, a quien se le podía oír perfectamente disfrutar.
—¡¿E-en qué quedamos...?! ¡Antes te dolía!—Izuku jadeaba y tartamudeaba.
—¡Y-ya no! ¡Hazlo duro! ¡Sin pudor, quiero sentir toda tu polla golpearme bien!
—¡O-OCHAKO...! ¡C-CÁLMATE...!
Tenya volvió sobre sus pasos completamente rojo y avergonzado al escuchar tales guarradas y prefirió buscar él solo a su profesor a riesgo de encontrarse algo o alguien peligroso por el camino. Aunque antes de irse por las escaleras oyó una puerta abrirse y alguien salió de una de las habitaciones. Era Mineta, que corrió hacia el peliazul y se le sujetó a una pierna.
—¡IIDA-KUN!—Gritó repentinamente, cosa que asustó al otro chico.
—¡¿Qué ocurre, Mineta-kun?!
—¡No puedo estar solo en mi cuarto a oscuras! ¡Perdí mi teléfono por el pasillo antes y encima no puedo dormir porque Midoriya-kun se está tirando a la otra aquí al lado y hacen mucho escándalo!
—Sí, lo acabo de oír... Bueno, acompáñame entonces, pero, ¿por qué no has salido antes? Tienes que haber estado un buen rato ahí...
—Eh... ¡No me culpes! P-pero no tenía otra cosa que hacer, no había nadie más fuera... ¡Y con los gemidos me puse cachondo y... me he estado tocando unas cuatro veces hasta que me he cansado...!
—Vale... me arrepiento de haberte preguntado... Bueno, tenemos que ir a buscar a Aizawa-sensei o alguien que esté de guardia por aquí, no quiero asustarte, pero Kaminari-kun me ha dicho que hay alguien desconocido por los dormitorios que le hizo desmayarse.
—¡¿QUÉÉ?!—Minoru empezó a temblar aún aferrado a la pierna de su compañero, aunque me resultaba incómodo por tubos de escape que el de cabello azul tenía en sus gemelos.—¡VAMOS A MORIR!
—D-deja de chillar, como nos oigan no sé qué nos va a pasar, tenemos que salir del edificio en silencio, y si tienes miedo intenta quedarte en tu cuarto hasta que vuelva la luz o lo que sea.
—¡No, yo voy contigo! Capaz que alguien entre, sobre todo me preocupa Bakugou que me la tiene jurada...
—Uf, está bien, vamos, de paso buscaremos tu teléfono, ¿por dónde se te cayó?
—Se me cayó justo delante de la puerta de mi cuarto, pero por aquí no está, tal vez alguien aprovechado se lo ha llevado...
—Entonces mañana le preguntaremos a todos más tranquilamente, ahora vamos a llegar hasta el fondo de todo esto...
—¡SI, hasta el fondo, Deku-kun!—Se oía a Ochako gritar desde la puerta de la habitación de Izuku.
Los dos chicos que estaban fuera se callaron repentinamente y decidieron moverse de ahí y marcharse, no querían oír eso más, pues se estaba intensificando la situación ahí dentro.
Yuuga continuaba vagando por la primera planta esperando que alguien pasara, había oído cómo decidieron ir todos a las habitaciones para dormir e ignorar lo que estuviera pasando. Eso definitivamente le fastidiaba los planes al rubio, pero no se iba a rendir, oyó que alguien bajaba a la planta cero, donde estaba él, y optó por seguir con sus planes de asustar a la gente y darles una lección aun sin tener a Denki disponible ya por lo que le hubiera ocurrido.
Pudo divisar a alguien bajar por las escaleras con su linterna del teléfono encendida. No se veía quién era pues no estaba apuntando hacia su cuerpo, si no hacia delante para ver el camino y no chocarse o tropezarse con nada. El rubio del quirk láser esperó a un lado de la sala sin hacer ruido para que la persona aquella no le oyera, iba a intentar sorprenderle malamente acercándose lentamente con la esperanza de no equivocarse por la oscuridad y darle un buen susto y después irse corriendo. Lo malo es que Yuuga no tenía ni idea de a quién se enfrentaba: Era Todoroki, y este no solo se dio cuenta de que no estaba solo, si no que oyó los pasos de alguien acercarse a él por la espalda, y como no estaba muy de humor para bromas, se giró bruscamente y congeló a lo que fuera que le estaba acechando. Apuntó con la luz de la linterna y vio a su compañero ahí, con cara de susto completamente enterrado hasta el cuello en una columna de hielo que el bicolor formó.
—¿Qué demonios... Aoyama-kun?—Cuestionó confuso Shoto mirando a su compañero rubio, que estaba demasiado cuerdo y no parecía afectado por el alcohol como le vio hacía un rato en el juego.
—¡A-ah, T-Todoroki-kun! Q-qué f-frío...—Tiritaba Yuuga, sin poder mover nada más que su cabeza.
—¿Qué hacías? ¿No estabas borracho?
—S-sí p-pero... s-se me ha pasado... P-por favor, s-sácame de aquí...
—No te creo, ¿has sido tú el que ha apagado las luces y el que ha intentado asustar a todos patéticamente rompiendo vasos?—Todoroki le miraba bastante serio a Aoyama mientras este temblaba de frío mirándole como un cachorrito para evitar llevarse una regañina demasiado grande.
—¡S-sí! ¡F-fui yo! N-nadie me hace c-caso nunca y s-solo q-quería hacerme notar... ¡No puedo dejar de brillar pero nadie se da cuenta!
—¡¿Te das cuenta de lo que has liado?! ¡Idiota!
Yuuga rehusó a contestar porque se estaba congelando, incluso estaba volviéndose azul, y al notar eso, Shoto rápidamente usó su lado de fuego para derretir el hielo que mantenía preso a su compañero de clase. Aunque de pronto, sin que hubiera terminado, Tenya y Mineta, que habían llegado hasta el mismo sitio, se acercaron alarmados al escuchar voces fuertes.
—¿Qué pasa? ¡Todoroki-kun, no puedes usar tu quirk así contra un compañero!—Le regañó el peliazul de las gafas al de cabello rojo y blanco a pesar de que sabía que el culpable de todo lo ocurrido era Aoyama.—¡Tú eres un alumno modelo, ya deberías saber algo así!
—¡Se me acercó por la espalda estando todo a oscuras!—Exclamó un poco agitado el nombrado.—Por reflejos reaccioné así, pero al menos he averiguado que ha sido él quien ha apagado las luces y montado todo este espectáculo.
—Ya lo sé, Kaminari-kun me lo contó cuando se recuperó, igualmente ten cuidado con lo que haces, podrías llevarte una buena bronca si los profesores se llegan a enterar de esto, tienes suerte de que no voy a decir nada.
—O-objetivamente creo que Aoyama-kun debería ser el que se la lleve, ¡me asustó!—Exclamaba Minoru señalando al rubio y dejándose ver, ya que estaba tras Iida.—¡¿Porque fuiste tú, verdad?!
Este solo asintió mientras Todoroki y Tenya se miraban entre sí, aunque el segundo luego miró a Yuuga.
—Es verdad, sintiéndolo mucho tengo que reportar tu comportamiento a Aizawa sensei, ¡fingir estar borracho para luego hacernos esto es algo grave! Además podías haber resultado herido trasteando con la electricidad, inconsciente.
—A todo esto, ¿cómo conseguiste las llaves de la caseta?—Preguntó el bicolor, volviendo a mantener la calma.
—Las robé de la oficina de Aizawa-sensei,—Confesó el rubio, aún sintiendo frío a pesar de que ya se derritió todo el hielo que le cubría, pues seguía mojado.—¡pero luego pretendía devolverlas!
—¡Eso es una falta aún más grave! ¡Será mejor que me des las llaves, activemos de inmediato la electricidad y se las devolvamos enseguida a nuestro profesor!
—Yo no tengo las llaves... Se las di a Kaminari-kun para que hiciera guardia en la caseta por si alguien pretendía activar los interruptores de nuevo, pero cuando oí que estaba cerrada y él no estaba allí pensé que le pillasteis cuando me fui a asustar a otros.
—Pues no, él no las tiene porque acabo de hablar con él, incluso rebuscamos en su ropa cuando estaba desmayado, alguien le puso una cápsula de sangre falsa en la boca.
—¡T-tal vez haya sido esa persona que ha entrado aquí y que provocó el desmayo de Denki la que robó las llaves!—Interrumpió Mineta, haciendo que Tenya recordara que podían estar en peligro.
—¡Mierda, es cierto, debemos ir a avisar a algún profesional de que alguien ha entrado sin permiso!—El de las gafas agarró al pequeñajo de la muñeca y lo llevó con él.—¡Vamos! ¡Todoroki-kun, advierte a los demás para que estén en guardia por si algo malo sucede!
El bicolor, completamente sorprendido pero alerta, asintió y corrió hacia las escaleras de nuevo, dándole igual el motivo principal por el que había bajado a la planta cero. Aoyama no tuvo más remedio que seguirlo, no podía evitar pensar que todo fue culpa suya y de su descuido, estaba asustado, pero quería ayudar en compensación con lo que hizo.
¡Continuará!
