Hola

Ya estoy de vuelta, disculpen la demora y disfruten el capítulo porque ya nos acercamos la final

Ah sí! No olviden leer las notas finales.

CERCA DEL PARAÍSO

Chibi-kitsune chan

Capítulo 11

Al día siguiente de la visita de Seto, Joey recibió el alta y regresó a casa de Yugi; podía llevar su vida normal, pero tenía instrucciones de no hacer demasiados esfuerzos. Al otro día de la salida de Joey, el CEO recibió el alta también; a pesar de la gravedad de su golpe, no fue necesario prolongar su estancia más tiempo. Ishizu lo acompañó en la limosina hasta la casa de la playa, donde el castaño había dicho que se terminaría de recuperar. Ella llevaba una maleta y parecía que tenía planes para quedarse con él, cosa que no le agradó demasiado al ojiazul.

- lo mejor es que te hospedes en un hotel- sugirió Kaiba.

- pero estamos comprometidos, quiero estar contigo- se le encimó melosamente.

Él la separó un poco y se tomó su tiempo para mirarla. Después habló.

- quiero recuperar la memoria y será más fácil si estoy sólo, sin nada que me distraiga-

- pero Roland se quedará contigo y te distraerá- se quejó ella – por qué no puedo quedarme también?-

Seto respiró pacientemente. Después, le regaló una sonrisa y una mirada seductora mientras la abrazaba y le hablaba al oído.

- no es el mismo tipo de distracción- acarició su espalda – me entiendes, verdad?-

Ishizu no pudo evitar suspirar. Kaiba era demasiado atractivo, no podía negarlo, y no le importaría que se la llevara a la cama. Lástima que tenía que morir.

- además- continuó Seto separándose – estaré solo, Roland se encargará de que todo esté en orden en la corporación-

La morena lo miró pensativa y eso hizo sospechar a Roland, que decidió que más tarde haría un par de llamadas. Iba a contratar unos cuantos jardineros para la casa, hombres expertos en armas. No confiaba en Ishizu ni en su padre; mucho menos se fiaba de ese compromiso entre ellos del que nadie había oído hablar. Sólo su jefe podía sacarlo de la duda, pero había perdido la memoria.

- Roland- llamó Kaiba - llévala a un hotel y regístrala en una suite-

- como ordene, señor-

Ishizu lo miró molesta, pero cedió a la decisión de su prometido.

- está bien mi amor- dijo suavizando increíblemente su tono de voz – si eso es lo que quieres, está bien para mí. Pero recuerda que puedes llamarme a cualquier hora si te sientes solo, vendré de inmediato-

- lo haré-

Ella y Roland salieron de la casa. Kaiba se quedó y comenzó a inspeccionar las habitaciones del lugar. Mas tarde, cuando Roland volvió, lo encontró al otro lado de la puerta que daba al jardín, justo debajo del espacio techado, mirando con dirección al estanque. El castaño se había sentido especialmente atraído a esa sección, como si algo muy importante hubiera pasado ahí. Intentó recordar qué era, deseaba saberlo, pero cuanto más esfuerzo hacía, más dolor de cabeza sentía.

Se giró al escuchar los pasos de su custodio.

- quién es esa mujer?- preguntó sin rodeos.

- señor, los médicos dijeron…-

- me interesa muy poco lo que hayan dicho, me recuperaré más pronto si me ayudas a hacerlo-

A Roland le preocupaba la salud de su jefe, pero debía decírselo, su vida dependía de ello.

- es la hija de Ishtar, un narcotraficante que quiere establecer sus negocios aquí en la ciudad para lavar dinero- respondió el guardia sin más rodeos – a él no le gusta usted, señor, y que yo supiera, no estaba en sus planes casarse con ella-

Kaiba cerró los ojos y se llevó una mano a la cabeza.

- lo lamento señor, no debí contarle-

- tenía que saber…tengo que saber todo- le dolía mucho, pero intentó enfocarse en la conversación – quién quería matarme?-

- un sicario, seguramente contratado por Ishtar-

El ojiazul levantó una ceja. Una cosa es que el suegro no lo aceptara para su hija, pero que quisiera matarlo era demasiado.

- por qué? le hice algo?-

Roland apretó los puños. No quería tener que contarle aquello, pero desgraciadamente nadie más podía hacerlo.

- usted está haciendo lo posible por llevarlo a prisión-

- yo? Y eso por qué?-

Roland se despeinó el cabello antes de responder.

- usted…tenía un hermano…se llamaba Mokuba-

- tenía?-

- murió en un accidente de auto-

Kaiba frunció el ceño y apretó los dientes – fue un accidente…o lo mataron?-

- investigando, descubrimos que su supuesto accidente fue planeado por Ishtar. Le contaré brevemente. Tristán Taylor y Mokuba se conocieron cuando su hermano estudiaba la universidad, se hicieron muy amigos. Un día, su hermano escuchó una conversación entre Ishtar y Taylor sobre sus negocios de lavado de dinero y quiso denunciarlos, por eso Taylor lo mató. Usted estaba de viaje y regresó el mismo día que murió el joven Mokuba- lo miró serio – juró vengar su muerte cuando nos enteramos de la verdad. Desde ese momento usted trabaja con la policía para llevarlos a prisión. Taylor no sabe que usted descubrió que fue él quien mató a su hermano, pero sí se enteró que trabaja con la policía. Cuando lo retó para salvar al joven Wheeler, se enojó tanto que se lo contó todo a Ishtar y éste decidió asesinarlo-

Kaiba se sintió mareado y se recargó en la pared. Era demasiada información para la neblina que encerraba sus recuerdos. Tenía un hermano que no recordaba. Y un hombre quería matarlo.

- qué tiene que ver Ishizu en esto?-

- ella vino como intermediaria con un ofrecimiento de paz de parte de su padre, y según usted me contó, lo estaba considerando. Se supone que ella debía mantenerlo distraído durante la recepción que hubo en la corporación mientras el sicario hacía su trabajo, pero no contaban con que el joven Wheeler se interpondría en sus planes. En el hospital, alguien la escuchó sostener una conversación con su padre por celular. Le dijo que había perdido la memoria y que sería más fácil liquidarlo-

- eso quiere decir que le dio luz verde para terminar el trabajo-

Roland asintió mientras veía a su jefe sonreír.

- puedes contactarme con los policías con quienes estoy trabajando?-

- eh…eso va a ser un poco difícil. Uno de ellos se encargó del sicario delante de la señorita Ishizu. Se estaba haciendo pasar por vendedor de terrenos, pero ya se descubrió ante el enemigo. Además, lo vieron en compañía de Yami Atemu, el esposo del mejor amigo del joven Wheeler, que también trabaja para la policía en esta operación-

- y qué me dices de Wheeler? Qué tanto está implicado en esto?-

Roland sonrió con tristeza. Sí que apreciaba a ese chico.

- el joven Wheeler ya ha pasado demasiado sin saber a ciencia cierta en lo que se metía-

- pero estará a salvo?- preguntó el CEO con preocupación sin saber por qué – se interpuso en los planes de Ishtar, crees que lo dejará pasar?-

- lamentablemente, me llegaron noticias de que cuenta con cierta información para hacerle daño. No sé de qué se trata, pero seguro no tardarán en utilizarlo. No pueden matarlo porque sería evidente que fue él-

- si Ishtar me mata a mí, también sabrían que fue él-

- puede ser, señor. Pero se supone que su hija está comprometida con usted, lo que significa que no tiene motivos para matarlo-

Kaiba bufó y golpeó la pared visiblemente enfadado.

- maldición! Detesto no poder acordarme de nada. Ni siquiera entiendo por qué Wheeler arriesgó su vida para salvarme- dudó -porque…no me gustan los hombres…o sí? Crees que le habré hecho pensar algo el día que lo ayudé?-

Rolando no quiso responder a eso.

- pues…comprenda señor, lo ayudó cuando lo atacó Taylor- intentó mostrar naturalidad – él es muy joven y quizá vio en usted a un héroe-

Kaiba se quedó pensativo. Podría ser sólo por eso? Arriesgar su vida por algo tan simple? Miró fijamente a su custodio y no le pareció que le estuviera mintiendo, así que desistió con el tema.

- sí, tienes razón- cedió al fin, para alivio de Roland – ponte en contacto con los policías, diles que quiero seguir con la operación, pero que necesito que me digan qué debo hacer-

- sí señor- se iba a retirar.

- Roland…-

El guardaespaldas se detuvo.

- ese chico…crees que debería mandarle flores o algún presente, en agradecimiento?-

A Roland no le pareció conveniente. Quizá eso le daría falsas esperanzas a Joey y no podría seguir adelante con su vida.

- no lo creo señor, la señorita Ishizu podría enterarse y eso la enfadaría, provocando que hiciera algo para lo que no estemos preparados-

El ojiazul suspiró sintiéndose frustrado.

- está bien. Será mejor que vayas a cumplir con lo que te dije- se volvió a contemplar el estanque a lo lejos – yo me quedaré un poco más aquí-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

En la casa de Yugi, Joey se encontraba recostado en la cama de su habitación; leía un libro buscando distraerse de sus pensamientos; intentando no perder la cordura pensando en el hijo que había perdido y en la expresión en el rostro de Seto cuando fue a verlo en el hospital. Lo había mirado como a un desconocido, y lo había tratado con cierta frialdad que le dolió mucho. Todo eso le hacía ponerse a pensar si el ojiazul en verdad había sentido algo por él, o era cierto que sólo había sido el juguete para que se entretuviera mientras estaba peleado con su novia.

Cerró el libro y contempló el techo blanco mientras llevaba una mano a su vientre. Sentía que nunca superaría la pérdida de su hijo; iba a ser tan difícil no pensar en ello.

Se le escapó una lágrima.

En ese instante sintió una presencia más en su habitación y giró la cabeza para encontrarse con Yami, parado en el umbral de la puerta.

- hola Yami- saludó secando su lágrima intentando que no se notara, pero falló.

Yami se acercó a la cama y se sentó al frente.

- hola- sonrió amablemente – quiero hablar contigo-

- es sobre el hombre que mandó matar a Seto? todavía está en peligro?- preguntó con preocupación – la policía está tras él?-

- Joey, Kaiba trabaja para la policía-

El rubio quedó con la boca abierta.

- pero no lo debe saber nadie, de acuerdo?-

Joey asintió.

- pero entonces…si no es la policía la que quiere atrapar a Seto, quién es?-

- un mafioso que conoce a Kaiba desde hace algún tiempo, Ishtar. No creo que se rinda tan fácilmente. Kaiba no recuerda nada, pero según me han informado, quiere seguir trabajando con la policía. Yo también estoy en eso y gracias a uno de los guardias de seguridad de Kaiba, nos hemos puesto en contacto para prepararle una trampa a Ishtar y atraparlo al fin - Yami lo miró serio – todo esto es muy peligroso; Yugi y yo hemos hablado y pensamos que lo mejor es que vuelvas a tu casa en Hokkaido-

Joey lo miró entristecido.

- ya no quieren que esté aquí?-

- no es eso Joey, sabes que a Yugi y a mí nos encanta tenerte aquí; pero esta situación es muy peligrosa y no queremos que corras más peligros-

- pero…-

- sé que no eres ningún débil ni miedoso, pero ya has pasado por mucho y no quiero que sufras más; además, Yugi me mataría si te pasa algo y no sabemos si Ishtar vaya a relacionarte con Kaiba-

El rubio bajó el rostro.

- nadie sabía que yo salía con Seto, nos cuidamos mucho de mantenerlo en secreto-

- Joey- insistió el tricolor – es lo mejor para ti-

- me estás ocultando algo más?-

-…-

- Yami?-

- hay otra cosa que todavía no sabes…sobre tu nacimiento, y tus padres-

- qué? mi padre era un borracho y mi madre nos abandonó, eso qué tiene que ver con lo que estamos hablando?-

Yami desvió el rostro.

- eso no es del todo verdad- volvió a mirar a su amigo – pero bueno, lo importante aquí y lo que tienes que saber es que Tristán está muy molesto con nosotros y quiere lastimarnos. Él fue quien le dijo a Ishtar que Kaiba iba a entregarlo a la policía y por eso mandó matarlo-

Joey iba entendiendo mejor las cosas.

- como Kaiba no se acuerda de nada, Ishtar piensa que es un blanco seguro, pero estamos vigilándolo de cerca y confiamos en que no se le acerque a Kaiba. En cuanto a ti…Tristán tiene cierta información-

Joey lo miró confuso.

- qué información?-

El tricolor se levantó de la cama y camino por la habitación.

- hace mucho le dije a Yugi que debía decírtelo, pero se ha negado, cree que te enfadarás con él-

- estás comenzando a asustarme Yami, de qué se trata?-

Yami tomó aire y se acercó a él.

- supongo que seré yo quien te lo diga-

- Yami!-

Yugi estaba en la puerta levemente agitado y por un segundo miró a su esposo con reproche. Pero después sonrió.

- de qué estaban hablando?-

Yami cerró los ojos.

- iba a contarle a Joey…-

- nuestros planes para la cena?- interrumpió el pequeño tricolor mirando a su amigo rubio – Yami y yo pensamos, que si te sientes mejor, podríamos salir a un restaurante exclusivo y muy elegante que conocemos- se acercó a la cama – la comida es magnífica, sirven un pastel de chocolate que adorarás-

Joey miró a Yami y después a Yugi.

- me parece genial- dijo al fin. Le caería bien salir a distraerse un poco. Pero sabía que su mejor amigo había interrumpido una importante conversación y tenía la impresión de que lo había hecho con toda la intención de que Yami no hablara.

- le estaba diciendo a Joey que pensamos que lo mejor es que regrese a su casa- dijo Yami molesto por la interrupción.

Yugi miró a Joey. Estaba claro que el rubio no estaba de acuerdo.

- al menos puedo quedarme hasta el fin de semana?- preguntó el ojimiel.

- por supuesto- dijo Yugi.

En ese momento escucharon que Isis despertaba de su siesta y comenzaba a llorar. Yugi volteó a ver a su esposo con insinuación. Yami suspiró resignado.

- yo voy- dijo, y salió de la habitación rumbo a la de su hija.

Yugi se quedó con su amigo y comenzó a hablarle de otros temas. Para Joey fue obvio que su amigo no quería que le hiciera preguntas, decidió seguirle el juego. Pero definitivamente algo raro estaba pasando.

Esa noche, en el restaurante al que fueron a cenar, vieron entrar a Ishizu del brazo de Kaiba. Joey intentó no mirarlo, le dolía mucho verlo con alguien más. Para su desgracia, el CEO los vio y se acercó a saludarlos. Miró a Joey de pasada y con indiferencia, como si no le importara su presencia. A Yami lo miró amistosamente y los invitó a pasar el siguiente día en su casa de la playa.

- nos encantaría- respondió el tricolor de inmediato.

La morena bufó con molestia.

- pero cariño, íbamos a pasear mañana- le dijo a su prometido.

- si tú quieres puedes ir a donde desees- respondió el castaño a la pelinegra y se volvió a mirar a Yami y Yugi – les parece bien al medio día?-

Ambos asintieron. Ni una vez Kaiba miró a Joey, lo ignoró totalmente y se marchó a su mesa.

Joey quiso morirse.

Al día siguiente, el grupo se reunió en la casa de Kaiba. A todos les llamó la atención el hermoso jardín del lugar y decidieron pasear por ahí. Todos quedaron fascinados por lo bien cuidado que estaba y por la cantidad de plantas y flores que había.

Afortunadamente para Joey, Ishizu no estuvo presente en esa reunión; pero no por eso el rubio estaba menos triste que los días pasados.

Mientras Yami y Yugi se entretenían mirando unas orquídeas, Joey se alejó y caminó hacia el estanque del jardín, ése que tanto le había gustado la primera vez que estuvo ahí. Sintió mucha nostalgia al recordar tan hermosos momentos que siempre guardaría en su corazón como los mejores de su vida. No se dio cuenta cuando el castaño se paró a su lado.

El ojiazul lo contempló con rapidez. No estaba vestido muy elegante, al contrario, parecía como si no hubiera puesto mucho empeño en verse bien, como si sólo hubiera elegido lo primero que vio en su armario; además, aún estaba un poco pálido.

- parece que te encuentras mejor- comentó el castaño, sintiéndose incómodo a su lado, pero aún así, no se apartó.

Joey se sobresaltó al escuchar su voz. Fingió mirar el estanque para no tener que mirarlo a él. No quería verlo, si llegara a ver sus ojos tan cerca, se perdería.

- s-sí, parece que usted también- le respondió – el estanque…es hermoso-

- sí, me dijeron que el agua proviene…-

- del mar- lo interrumpió el ojimiel.

- cómo lo sabes?- preguntó el castaño con suspicacia.

Joey se mordió el labio; se supone que él no tendría que saber eso.

- pues…porque…por el agua, se nota que es de mar y…los peces…-

- quién eres?- preguntó el CEO con voz firme – no te conozco pero me incomoda mirarte, tú debes saber por qué?-

Al escuchar esas palabras, el rubio lo miró a los ojos. Sintió que el corazón le dolía de sólo ver la forma en que Seto lo veía; y pensar que tal vez nunca recordaría lo que hubo entre ellos.

- ya se lo dije en el hospital, no hay nada más que eso- le mintió.

Kaiba lo miró enojado. No tenía idea por qué la presencia de ese chico lo irritaba tanto.

- ya sé que me lo dijiste- le respondió molesto – no sé por qué insisto con lo mismo. Es obvio que no tengamos nada que ver, ni amigos ni otra cosa. A mí no me atraen los hombres, y aunque así fuera, no creo que seas mi tipo de persona. No eres sofisticado ni elegante, nunca habría tenido nada contigo- se contuvo cuando se dio cuenta que estaba siendo demasiado grosero – pero sé que nos conocíamos de algo más. Trabajaste en Kaiba corp.?-

Joey no sabía qué decir. Las palabras de Seto le habían parecido tan crueles y sintió como si lo estuviera pisoteando, como a un insecto que se debe eliminar. Le había quedado claro. Seto lo detestaba.

Bajó los ojos hacia el estanque nuevamente.

- no- susurró – no soy de la ciudad-

Kaiba suspiró frustrado.

- y por qué haces eso?-

- hacer qué cosa?- preguntó Joey mirándolo nuevamente.

- mirarme así, como si te estuviera matando-

Joey decidió que era hora de fingir, o Seto sospecharía más de lo que ya lo hacía. Simuló una sonrisa.

- pero qué dice señor Kaiba- dijo riendo – si me la estoy pasando muy bien, son ideas suyas- se asomó al estanque – qué bonito arrecife!- exclamó contemplando el pequeño arrecife en el fondo del estanque.

El castaño no supo si seguir insistiendo con el tema o dejar de atosigar al chico. Se decidió por lo segundo y se acercó al rubio para explicarle como había llegado el arrecife ahí. Fue sólo un segundo en el que sus cuerpos se rozaron y algo explotó entre ellos. Kaiba se alejó como si hubiera recibido una descarga eléctrica y miró al ojimiel, encontrando levemente agitada su respiración.

Joey se lamentó. Por qué siempre que estaban juntos sus cuerpos reaccionaban así? como si hubiera una gran fuerza de atracción entre ellos. Claramente sentía la intensa mirada azulina sobre él y le devolvió una igual; pero se arrepintió al sentir una oleada de calor invadirlo.

Por otro lado, Kaiba sintió enormes deseos de tocar la piel del rubio, y no se quedó con las ganas. Levantó su mano y despacio la deslizó por la suave y pálida mejilla. Por breves segundos, Joey disfrutó el contacto y quiso que el tiempo se detuviera, pero cayó en la cuenta de que ya había tenido suficiente de ilusionarse para después caer de golpe en la realidad. Se alejó del castaño y sin decir nada, regresó con Yami y Yugi.

Kaiba se quedó viendo como se alejaba el rubio con cierta molestia; estaba seguro que un poco más y descubriría algo importante. Pero todo se quedó suspendido en el tiempo, inquietándolo. Ahora estaba más seguro que nunca de que ese chico rubio había tenido algo que ver en su vida, y no cualquier cosa, podía sentirlo, de otro modo no se sentiría así. Pero no alcanzaba a comprender qué había sido? Habría salido con él? Roland no le dijo que no le gustaran los hombres. Quizá había tenido alguna aventura con el rubio. Seguramente eso había sido, un pasatiempo como probablemente tuvo tantos otros. Decidió no seguir pensando en eso y durante el resto del día, ignoró totalmente a Joey, odiando las sensaciones que él rubio había provocado en él.

Continuaron conociendo el lugar y después pasaron al comedor. Entre una cosa y otra, Seto y Yami encontraron un momento a solas para hablar sobre Ishtar. Más tarde, llegó el momento de partir.

Mientras Yami y Yugi abordaban el taxi que habían llamado para ellos, el ojiazul se encontró junto al rubio.

- en verdad…lamento que hayas perdido a tu hijo por salvarme- dijo el castaño.

A Joey se le humedecieron los ojos, pero hizo un esfuerzo sobrehumano para no dejar salir sus lágrimas.

- las desgracias caen sobre las personas a menudo, ahora me tocó a mí- el rubio intentó que Seto no se diera cuenta de lo mal que se sentía, queriendo mostrarse indiferente, cuando en realidad se moría por tirarse a sus brazos y llorar en su pecho…lo amaba tanto.

- querías a tu bebé…por qué te arriesgaste así?- Kaiba no podía dejar el tema por más que quisiera, sentía que había algo más que debía saber.

- no lo pensé, cuando vi al hombre con el arma…fue un impulso y reaccioné así-

- pero pagaste un alto precio por eso-

Joey lo miró. El castaño parecía atormentado por la situación y sólo quiso abrazarlo y poder consolarse mutuamente.

- yo quiero saber…- continuó el ojiazul.

- hablar de lo mismo no sirve de nada- interrumpió el rubio – lo que importa es que está vivo señor Kaiba, lo demás ya no importa- suspiró – si mi bebe se fue…tengo que aceptarlo-

Kaiba sintió admiración por él.

- me duele mirarte- confesó el CEO – y que me mires así-

Joey desvió la mirada. Ya no quería ver el dolor en los ojos azules de su amor y saber que era producto de algo que no recordaba. Además, ya le había quedado claro que Seto no lo amaba y que lo único que sentía por él era lástima y culpa; y no podía olvidar lo más importante: estaba comprometido con una mujer.

Antes de abordar el taxi, Joey lo miró una última vez.

- adiós señor Kaiba- dijo sintiendo su corazón hecho pedazos – espero que sea muy feliz y que la vida lo trate mucho mejor de lo que me ha tratado a mí-

Entró en el taxi y no volvió a mirarlo más hasta que el auto se puso en marcha. Seto se quedó parado ahí, viendo al auto perderse entre los árboles. Le había molestado no poder averiguar qué era eso que le intrigaba tanto sobre ese rubio, pero más le molestaba la sensación de haber perdido algo importante…algo muy importante.

Ese mismo día por la noche, Yami y Yugi decidieron comprar la cena fuera. Joey se quedó con Isis a esperarlos en casa. Se encontraba en el sofá de la sala con la televisión encendida mientras jugaba con la bebe, cuando sonó el teléfono. Colocó a la pequeña en su corralito para contestar. Pero se encontró hablando con quien menos esperaba, Tristán Taylor.

- hola mi amor-

Joey frunció el ceño, pero no dijo nada. Estuvo tentado a cortar la llamada.

- no cuelgues cariño tengo algo importante que decirte- dijo Tristán – tú y tus amiguitos creen que me han ganado, verdad? Pero no saben con quién se han metido, todavía me falta una carta por jugar y el que va a reír al último seré yo-

- qué quieres Tristán?- preguntó Joey con fastidio.

- quiero contarte algo sobre tus padres y tu "amigo" Yugi- dijo haciendo énfasis en la palabra amigo.

Joey no dijo nada. Se quedó callado al recordar que Yami había querido decirle algo sobre sus padres antes.

- por qué crees que Yugi te sobreprotege y te quiere tanto?-

-…-

- de verdad has creído todo este tiempo que el cariño que te tiene es sólo de amigos? Jaja eres un tonto-

- de qué estás hablando?- Joey no entendía nada – Yugi es mi mejor amigo, por eso…-

- él no es sólo tu amigo. Hace años, tu padre y el de Yugi mantuvieron una relación en secreto cuando ya estaban casados con sus respectivas esposas, y tú fuiste el resultado de ese vergonzoso pecado-

- qué?- jadeó Joey.

- quién crees que te heredó la capacidad de concebir?- Taylor rió – el que has creído toda la vida tu único padre fue el que cargó nueve meses contigo, sin querer salir de su casa por la vergüenza de llevarte en su vientre, pero sobre todo…porque tu otro padre, el de Yugi, te rechazó desde el primer momento que supo de tu existencia-

- no es verdad- murmuró el ojimiel.

- pregúntale a tu amigo…ups…quiero decir, a tu hermano Yugi, lo ha sabido todo este tiempo-

Después, con una risa malvada, Tristán colgó.

Joey se quedó sentado en el sofá, con la mirada perdida y apenas pudo devolver el teléfono a su lugar. Así estuvo hasta que Yami y Yugi volvieron con la cena. Lo encontraron en la misma posición con el rostro lívido. Ambos buscaron con la mirada a su hija pensando que algo malo había pasado, pero la encontraron muy entretenida jugando en su corral. Entonces Yugi corrió a su lado de inmediato.

- Joey qué pasa?- preguntó sentándose a su lado.

Yami también se acercó.

Después de un momento, el rubio habló con cierta frialdad en su voz - llamó Tristán Taylor-

Yami y Yugi se miraron.

- me ha contado algo…- miró a Yugi – sobre mi padre…y el tuyo-

Yugi se levantó.

- q-qué te ha contado?-

- que yo nací de una relación que hubo entre ellos, y que…somos medios hermanos-

Yami habló molesto – se atrevió a hacerlo, te dije que Joey debía saber la verdad- dijo a su esposo.

- entonces…es cierto- dijo Joey en un hilo de voz.

Yugi miró asustado a Joey y salió corriendo para encerrarse en su habitación. Yami se quedó con el rubio y se sentó a su lado. Le puso una mano en el hombro en señal de apoyo.

- eso era lo que ibas a contarme, verdad?- preguntó a Yami

Éste asintió despacio.

- lo lamento, no queríamos que te enteraras así-

- entonces por qué no me lo habían dicho? Por qué Yugi no me lo había dicho??- exclamó alterándose.

- si te calmas, te lo contaré todo-

Joey respiró hondo intentando tranquilizar el remolino de emociones que lo embargaban. Cuando lo hizo, miró a Yami esperando su explicación, aunque en el fondo sabía que era Yugi quien debía dársela.

- no estás obligado- le dijo a Yami – Yugi es quien…-

- él no podrá explicártelo ahora, si fuera por él…no te hubieras enterado nunca-

Joey lo miró indignado.

- no piense mal, es que él no quería que lo odiaras-

- por qué habría de odiarlo?-

Yami cerró los ojos.

- tu padre se enamoró del de Yugi cuando ambos ya estaban casados; desde antes eran buenos amigos y mantenían una amistad muy cercana, tan cercana que se convirtió en algo más. Se veían a escondidas y por algún tiempo eso los hizo felices, hasta que la esposa de Yuuji, el padre de Yugi, enfermó y murió. Yugi estaba por cumplir siete años en ese entonces. Yuuji se sintió tan culpable por haber engañado a su esposa por tanto tiempo que le pidió a Joseph, tu padre, que terminaran su relación. Al principio, Joseph no quiso aceptarlo, pero Yuuji lo rechazó de todas las formas posibles, hasta que se cansó y se alejó. Un par de meses después, Joseph buscó a Yuuji con la noticia de que estaba esperando un hijo suyo, pero éste lo volvió a rechazar y…- el tricolor detuvo su relato y miró a Joey con pesar, pero el rubio le dio a entender que continuara – dijo que él sólo tenía un hijo llamado Yugi y que no aceptaría un hijo más-

Joey bajó el rostro.

- parece que después de eso, tu padre no quiso salir de su casa hasta que te tuvo. Le dijo a su esposa que él no sabía de la capacidad que tenía de tener hijos y que el bebe que esperaba era producto de una violación-

- qué? él le dijo eso?- preguntó el rubio impresionado.

- así…- continuó Yami – ella, que amaba mucho a tu padre, te aceptó al principio y le dijo a Joseph que juntos podrían cuidarte; pero con el tiempo, el carácter de Joseph fue cambiando mucho y comenzó a beber, volviéndose agresivo y huraño. Un día, ella le reclamó su actitud y Joseph, bastante bebido, le confesó todo. Ella se sintió traicionada y burlada, fue cuando se marchó-

Joey recordó ese día. Sus padres gritaban mucho, pero él apenas con cuatro años, no alcanzaba a comprender la magnitud de la situación. Sólo vio que su mamá salía de la casa dando un fuerte portazo y de ahí…jamás volvió a verla. Desde entonces su papá se había encargado de hacerle la vida miserable, gritándole, golpeándolo y echándole la culpa a cada momento del abandono de su madre, diciéndole que se había ido porque él no era un buen hijo.

- pero es no es todo. Después de que ella se fue, Joseph fue a reclamarle a Yuuji su infelicidad. Fue cuando Yugi se enteró de parte de la verdad. Escuchó la conversación entre ambos y supo que eras su hermano. Después de mucho debatirse, decidió no decir nada, pero quiso acercarse a ti y después de eso se hicieron buenos amigos-

El ojimiel hizo memoria. Estaba muy pequeño, pero recordaba que Yugi había aparecido de la nada para convertirse en su mejor amigo. Ahora entendía la razón. Yugi era su consuelo y su refugio cuando no sabía a dónde ir después de escapar apenas de los maltratos de su padre. Él lo consolaba cuando lloraba y lo hacía sonreír contándole historias del duelo de monstruos. Fue él quien le enseñó a jugar y el que le regaló su primera carta, su dragón negro de ojos rojos.

No pudo evitarlo y comenzó a llorar. Yami lo abrazó.

- no…no te…no te detengas- pidió el rubio tratando de recomponerse – sigue…continúa, quiero saberlo todo-

- después de algunos años, fue cuando Yugi y yo nos conocimos. Su padre enfermó y en su lecho de muerte le confesó la verdad a Yugi, le entregó una carta a él y otra dirigida hacia tu padre. En la carta relataba a Yugi toda la historia con detalle, diciéndole que estaba muy arrepentido de haberte rechazado a ti y a Joseph y que en la otra carta les pedía perdón a los dos. Fue cuando Yugi y yo nos enteramos de la verdad completa. Él me había dicho que eras su medio hermano pero que era un secreto. Fuimos a tu casa cuando no estabas y entregamos la carta de Yuuji, pero Joseph ni siquiera la abrió. La rompió frente a nosotros y nos dijo que le alegraba que el infeliz que había arruinado su vida estuviera muerto, nos gritó que nos fuéramos y que no volviéramos-

Yami suspiró.

- después de eso Yugi y yo hablamos. Yo ya le había pedido matrimonio y había aceptado, pero debíamos mudarnos por mi trabajo. Yugi no sabía qué hacer, no quería dejarte, y la verdad es que yo tampoco. No me gustaba para nada la agresividad de tu padre. Decidimos que lo mejor era que vinieras con nosotros, te daríamos un hogar y la estabilidad que necesitabas, sobre todo te alejaríamos del maltrato en el que vivías. Era una gran idea; Yugi ya era mayor de edad y podía fácilmente pedir tu custodia y ganarla demostrando su parentesco y la mala conducta de Joseph. Por los ingresos económicos no debíamos preocuparnos, yo ganaba muy bien con mi trabajo y hubiera estado encantado de hacerme cargo de ti-

Joey le sonrió levemente, agradeciendo sus palabras. Nunca le había dicho que al principio se había sentido celoso por acaparar la atención de Yugi, pero después había aprendido a quererlo como a un gran amigo.

- pero…- continuó Yami mirando a su hija que se había quedado dormida – cuando tu padre se enteró de lo que pretendíamos, le dijo a Yugi que no tenía ningún derecho sobre ti, porque Yuuji ni siquiera te había reconocido y estabas registrado como hijo de él y su esposa. Debatimos que aún así podíamos ganar un juicio, pero él nos amenazó diciéndonos que a la menor sospecha de que intentáramos perjudicarlo, te… mataría a golpes antes de permitir que te llevaran. Le insistí a Yugi que de todas formas debíamos proceder en su contra, pero él ya no quiso; le dio mucho miedo que Joseph cumpliera su amenaza y perderte para siempre-

- entonces…se fueron- susurró el ojimiel.

- sí- dijo el tricolor con arrepentimiento en su voz – Yugi se ha sentido muy mal por haber decidido no pelear por ti, teme que lo odies por eso. Tenía la esperanza de que volvieras a tu casa y no te enteraras de nada, pero el miserable de Tristán se adelantó-

Joey secó las lágrimas que no querían dejar de salir.

- de todas formas me hubiera enterado- miró a Yami – te agradezco que me hayas dicho la verdad, en cambio Yugi…-

- no lo juzgues mal, espera a que se calme y entonces podrán…-

- no quiero hablar con él- dijo Joey con frialdad – por lo menos no ahora. Quiero irme a mi casa- se llevó una mano al pecho como si le doliera – esta ha sido la peor semana de mi vida, siento que lo he perdido todo. Me quiero ir cuanto antes-

- si eso quieres, está bien- concedió el tricolor – pero no quiero que te vayas así, sin hablar con Yugi-

- es él el que no quiso hablar conmigo-

- Joey…-

- Yami- interrumpió – me iré mañana, a primera hora. Puedes conseguirme un boleto de avión?-

- lo tendrás para el primer vuelo- accedió resignado el tricolor.

Nuevamente, a Joey se le llenaron los ojos de lágrimas y Yami sintió mucha pena por él. No pudo evitar abrazarlo de nuevo. Era como un niño que necesitaba ser consolado. Algunas veces, cuando era novio de Yugi, le tocó ver como Joey lo buscaba después de una reprimenda de su padre para llorar en sus brazos. Yugi lo abrazaba y acariciaba su cabello y su espalda con cariño, diciéndole al oído que todo estaría bien. Esas escenas lo habían enternecido y después de que su novio le contara la historia de ese pequeño rubio, aprendió a quererlo mucho. Entonces hizo lo mismo que Yugi hacía hace años; acarició la cabeza y la espalda del ojimiel, mientras éste se desahogaba en sus brazos.

- todo estará bien Joey- le dijo en tono tranquilizador.

No dejó de acariciarlo mientras dirigía su mirada escaleras arriba, al segundo piso, sin poder evitar pensar que Yugi era el que debía estar consolándolo en ese momento.

Hasta ahora, la vida había tratado muy duramente a Joey y sólo esperaba que tanto sufrimiento fuera recompensado algún día.

Continuará…

N/A

Ya se que me había tardado mucho, pero hay tanto que hacer...y tan poco tiempo.

En fin, les gustó el capítulo?? Que tal la historia de los papás de Joey?? Debo decirles algo importante al respecto. En la historia original, los personajes que interpretan Yami y Yugi resultan ser los padres del personaje que interpreta Joey. O sea que si lo hubiera hecho igual en este fic los padres de Joey vendrían siendo Yami y Yugi.

Decidí no hacerlo así porque…bueno, no me gustó mucho la idea de que Yami y Yugi fueran papás de Joey, digo, se me hace raro. Me puse en el lugar de lectora y me di cuenta de que no me gustaría leer algo así. Pero como debía emparentar a Yugi y Joey de alguna manera y pensé que si fueran hermanos sería un poco más creíble, pues esto resultó.

Espero que les haya gustado, sé que de todas formas es medio extraño que sean hermanos, pero bueno, ustedes me dirán que opinan, era eso o su padre o.O

Y sobre los nombres de los papás de Yugi y Joey, disculpen, soy poco original para inventarme nombres XD

Si tienen alguna duda sobre el capítulo, si no se entendió algo, con toda libertad pueden decirme. Y si encuentran algún error gomen!

Gracias por leer y sobre todo por sus comentarios. Ya se acaba pronto el fic y espero seguir contando con su apoyo hasta el final.

Hasta el próximo capítulo!!