Otro día de escuela termina.

Un día de escuela lleno de teoría, libros, charlas y nada de acción, Sana no sabe exactamente si agradecer eso u odiarlo. Nunca había sentido cansancio de ningún tipo hasta ahora, era suficiente con mantenerse cargada y dormir las horas necesarias de una persona normal pero con el reciente entrenamiento de Ectoplasm su cuerpo está pesado, al menos el hecho de que está comenzando a comer mejor le ayuda a sobrellevarlo.

Arrastra sus pies por la acera sosteniendo una sola tira de su mochila con su mano metálica, tendría que volver y hacer algo de ejercicio pero considera meterse en la cama y esperar que una buena noche de sueño la arregle, se acerca el fin de semana y, después de eso, solo faltarán días para el festival y Ectoplasm dijo que la 'ultima' prueba seria este Sabado después de clase.

Se pregunta si su cuerpo llegará intacto, tal vez All Might tenía razón con eso de sobre-ejercitarse, una vez termine el dichoso festival, victoria o no, va a bajar un cambio con su entrenamiento. Antes de entrar en la U.A simplemente hacia algunos ejercicios cortos por día para mantenerse en forma, nada excesivo, debería volver a eso.

- ¡Oye! ¡Espérame! -

Esa voz es inconfundible, lo suficiente para hacerla frenar en su camino a la cama y voltear, sabe que es ella a quien Mina Ashido persigue apurada.

- Babas, no tenías que correr así –

Llega a su lado y da un suspiro largo, agitada por la carrera, levanta una mano indicándole que guarde silencio apuntándola con un dedo mientras toma aire.

- Has estado evitándome –

- ¿Eh? –

- ¿Es por lo que pasó en la práctica de combate desarmado? ¿Estás bien? ¿Hice algo malo? ¡No quería ofenderte! Incluso si… no sé qué hice… - La chica da un pequeño salto hacia adelante, cabeza se mueve peligrosamente cerca de darle un golpe, o peor, un cuernazo.

- ¿De qué hablas? –

Al ver la confusión en la cara de la morena logra calmarse un poco – Estas semanas no hemos caminado ni una vez juntas, te quedas en la escuela, estás silenciosa en clase y ¡Midoriya casi te deja inconsciente el otro día! Te veías molesta y frustrada y pensé que me evitabas por algo… –

Ahora tiene sentido, ella piensa que de alguna forma es su culpa, Sana ha estado ausente pero no por enojo sino por explotar el tiempo lo más posible durante las últimas tres semanas, ha estado silenciosa por cansancio o porque piensa en maneras de salir adelante en las competiciones por venir. Mina se ve realmente consternada, de ceño fruncido y expresión seria agitando sus manos frente a su pecho intentando justificarse por algo que no ha pasado y Sana se siente mal por ello.

No debería disculparse así ni aunque haya hecho algo malo.

- Ashido, yo… - Sana suspira, al menos no se dio cuenta de que casi se desmaya por falta de alimento – Lo lamento, he estado absorbida por el entrenamiento… realmente quiero hacerlo bien en el festival y pues me he esforzado un poco demasiado –

No lo admitió frente a All Might, Kazuhiko, Masuo u otra persona, hay algo en el rostro preocupado de una chica tan dulce como Mina Ashido que le hace darse cuenta del error que ha cometido, se da cuenta de que se ha aislado un poco, lo único que ha hecho divertido las últimas semanas fue esa cena con Momo y Kyoka, o esa tarde con las chicas y Masuo en el parque.

- Esa era mi segunda apuesta – Parece calmarse un poco al escucharla – Necesitas un descanso –

- Ya falta menos de una semana, descansaré una vez qu—

- ¿De qué hablas? ¡Si ya has demostrado que no tendrás problemas! Además te vez terrible – De nuevo, demasiado cerca, le señala con su mano apuntando a cada una de las facciones de su rostro – Ojos cansados, pelo recogido sin trenza y sin cuidar, caminar sin ganas… ¿Has estado durmiendo? –

De repente Ashido se convierte en un detective, acierta directo en el blanco, Sana ha tenido problemas para dormir debido a nervios y pesadillas que ni siquiera puede recordar bien, pero claro, no va a preocuparla más.

- Te dije, estuve trabajando demasiado para prepararme, ya va a pasar –

Cruzando sus brazos la chica de rosa voltea dándole la espalda a su compañera, por la manera en que habla es obvio que está haciendo pucheros aunque no se vean - Y todo este tiempo pensé que era mi culpa, vaya amiga que resultaste ser… –

- ¿E-está tratando de hacerme sentir culpable? – Sana hasta tiene un poco miedo, este es el verdadero quirk de la adorable alumna de la Clase A Mina Ashido, la persuasión. A su alrededor caminan otros adolescentes, proviniendo tanto de U.A como de otros institutos cercanos, no son muchos pero los pocos rostros voltean para ver a las dos que parecen pelear.

- Eres… -

- Hmpf – Y ahora refunfuña.

- De acuerdo, de acuerdo, tu ganas… - Admitiendo la derrota Sana ve como lentamente recobra la atención de su asaltante verbal – Prometo dejar el entrenamiento duro de aquí en adelante –

- ¿Y? –

- Y… uh… en compensación por hacerte sentir mal… pasaremos el rato juntas haciendo lo que tú quieras –

Enseguida al escucharla Mina recobra su radiante sonrisa, volviendo a mirarla de frente - ¡Genial! ¡Vamos entonces! –

- Espera ¿Ahora? –

Aunque quiera objetar ya es tarde, Sana es arrastrada de la muñeca en la dirección contraria a donde iba, a paso apurado y esquivando al resto de los alumnos en la acera las dos se abren paso. Incluso si debe posponer su siesta no puede evitar sentirse al menos un poco contagiada por el entusiasmo, al menos podría intentar pasarla bien mientras cumple su castigo….

Hace una pregunta sin esperar una respuesta clara - Y ¿A dónde vamos? –


Capítulo 11 – Donde nadie nos encuentre


A través de los pasillos del segundo piso de la academia U.A se interrumpe el silencio de la falta de alumnos, se escucha un sonido metálico, un profesor camina mientras murmura la letra de una canción extranjera y gira un manojo de llaves con un dedo de su mano derecha, el héroe y profesor en cuestión es conocido por su naturaleza musical.

Llega junto a la una puerta color rojo, mira hacia arriba, el letrero indica que es un armario de limpieza.

- Los baños están cerrados – Y la voz repentina de su compañero Ectoplasm hace que salte y adopte una posición de karate bastante forzada.

- ¡Jesus christ! ¡¿Qué no haces ruido cuando caminas?! –

- Esa es una habilidad que tú deberías aprender, ser más callado en general –

- Como un ninja… ¡Sound Ninja! – Le apunta con sus dedos como si fueran pistolas y guarda silencio, por unos segundos mira fijamente esos ojos blancos tan faltos de emoción y se rinde dejando salir un suspiro – Voy a hacerte reír algún día –

- Lo dudo seriamente… -

- Viejo, no debería haberte traído… este es un trabajo de suma importancia –

- También lo dudo –

- Si no fuera por nosotros los adolescentes se esconderían por todos lados y dios sabe qué clase de cosas harían a solas, con todas esas hormonas…

Mientras habla Mic prueba la puerta frente a él por fin, sostiene el picaporte y le da un empujón pero no se mueve, se rasca la cabeza confundido porque creyó no haber pasado por este pasillo antes, no podría estar cerrada.

- Pareces experimentado en ese tipo de cosas –

- Fui joven ¿Okey?

Distraído por el comentario de Ectoplasm y el hecho de que el héroe fantasmal se aleja caminando por el pasillo Hizashi asume que la puerta fue cerrada de antemano y apura el paso para alcanzar a su compañero. Los dos profesores desaparecen doblando la esquina en busca de más escondites de jóvenes sin notar que la puerta del armario de limpieza se abre lentamente, un ojo amarillo observa desde esa oscuridad.

Tomando un momento para dejar de escuchar sus voces a lo lejos Mina finalmente emerge del armario seguida por Sana quien se nota cansada, pelea para no dormirse en un cuarto a oscuras.

- Eso estuvo cerca –

- No tendríamos que evitarlos si estuviéramos en cualquier otro lado que no sea la escuela, babas – Dice la morena cambiando la mochila de hombro – Al menos podríamos habernos ido a cambiar o algo –

- Escucha, señorita pesimista, yo quiero aprovechar el tiempo e insisto ¡Tienes que ver el atardecer desde el techo de la escuela! –

- La escuela tiene cinco mil millones de pisos ¿Sabes eso no? –

- Entonces mejor sigamos subiendo ¿No? –

Asegurándose de salir caminando hacia el lado contrario de donde los profesores fueron las dos muchachas buscan las escaleras para seguir su ascenso a la terraza del edificio de la U.A, ambas saben que los últimos pisos están prohibidos para quien no sea un héroe profesional o, al menos, parte del staff.

Caminar por los pasillos sin cruzarse con tanta gente se siente extraño, el edificio está lejos de vacío pero aun así hay un silencio abrumador, las dos se mantienen calladas mientras suben los escalones, de algún modo pasear por la escuela se vuelve una actividad intima entre ambas, no han tenido un momento así desde hace rato.

Mina se detiene en el descanso cuando nota algo brillando debajo, Sana no llega a alejarse demasiado antes de volverse para comprobar que es.

La chica rosa se apoya en la ventana del edificio con ambas manos - ¿Sabías que tenemos una piscina aquí? –

- Me lo imaginaba, a esta escuela realmente no le falta nada –

- ¡Oh! ¿Sabes lo que deberíamos hacer? Deberíamos pedirles permiso para usarla algún día, venir con todo el grupo –

- Nunca van a dejarte usar la piscina para hacer lo que quieras, deberías tener una excusa o algo – Sana, con ambas manos en los bolsillos de su chaqueta gris, también dirige su mirada hacia el agua clara tres pisos debajo de ellas – Además yo no puedo… estar en piscinas –

- ¿No? –

– Sumergir el brazo protésico es peligroso, aunque esté sellado cuando lo tengo puesto es mejor no arriesgarse, podría poner en riesgo al resto –

- Espera… ¿No puedes sumergirte? –

La morena niega con la cabeza, pasan unos segundos antes de sentir la penetrante mirada de la chica a su lado, gira para verla frunciendo el ceño una vez más.

- ¿Qué? –

- ¿Y nunca has ido a la playa? –

- Oh… no, bueno, sí, he ido a la playa antes – Responde Sana un poco desconcertada por la pregunta – Puedo mojarme mientras mantenga mi brazo en el aire, además puedo rociarme con una manguera o algo así –

- Entonces puedes bañarte… -

- ¡Por supuesto que puedo! –

Entonces es cuando Mina le dedica una sonrisa - Entonces cuando vengamos a la piscina me aseguraré de traer unos globos para tirarte, no vaya a ser que te salves de mojarte usando tu brazo como excusa –

A Sana siempre le sorprende a donde puede ir a parar la mente de Mina, cuando menos se lo espera le sale con las ocurrencias más extrañas, cualquier otra persona no hubiese relacionado su brazo con el agua y luego con la falta de baño, ahora mismo logra sacarle la primera sonrisa genuina del día.

- Vale, te tomo la palabra –


Su pequeña aventura llega a un obstáculo repentino, ya llegando a los últimos pisos se cruzan con el conocido sonido de otros adolescentes, un grupo entero esperando afuera de su salón por algo y ese mismo lugar está junto a la última seguidilla de escaleras que lleva a al techo. Sana y Mina pudieron notar el ruido y detenerse antes de doblar en la esquina, una de ellas discretamente observa la situación mientras la otra se apoya en la pared esperando.

- Son alumnos de estudios generales – Mina menciona en voz baja.

- No me interesa, deberíamos pasar sin problemas –

Dejando de espiar Mina vuelve para apoyarse en la pared junto a su compañera - ¿Y si están con un profesor? Deben tener otra clase o alguna reunión o algo así… si nos reconocen y llaman a alguien estamos perdidas –

- Podemos saltar por la ventana – Demasiado cansada para proponer algo coherente Sana intenta y falla en hacer una broma.

- ¿Alguna otra brillante idea? –

- Simplemente pasamos, no es como si fueran a reconocernos, además si lo hacen no tienen por qué decirle a nadie que estamos aquí –

Para Mina tiene lógica, eso es suficiente para levantarse y decidirse a pasar, Sana arrastra los pies detrás sin que le importe un poco hacerlo enfrente de los de estudios generales. Cuando doblan la esquina lo hacen rápidamente, apuntando a las escaleras pasando la puerta del salón inmediatamente.

Parece que van a lograrlo hasta que un chico de cabello largo negro y cejas pronunciadas se les cruza en frente, Mina tiene que frenar de golpe para no chocarse contra su figura ligeramente más alta que Sana.

- ¡Oigan! Yo sé quiénes son ustedes… -

- Oh, aquí vamos – Sana habla para sí misma en voz baja, Mina llega a escucharle.

- Sí, son del curso de héroes ¿No? Reconocería a la señorita rosa en donde sea – El chico se cruza de brazos dejando bien en claro que quiere hacerse escuchar, por evitar una pelea la aludida chica rosa no responde y decide quedarse en el molde por ahora – Escuchamos el otro día a su compañero rubio hablar mal de todos nosotros ¿Peor quien se creen que son? Solo porque pasaron una prueba resulta que son mejores que el resto de la escuela ¿Es eso? –

- No queremos problemas, además Bakugo no habla por todos nosotros – Mina alza sus brazos intentando calmarle.

Es tarde para no llamar la atención, del salón aparecen varios alumnos del mismo curso, algunos curiosos para ver que tanto grita su compañero mientras que otros salen afuera más decididos a mirar con desdén a las dos futuras heroínas, probablemente por las mismas razones.

- Bakugo, ese es el idiota, cuando venga el festival verán quien es el que realmente debería estar entrenando con los más grandes héroes – Dice él asintiendo – ¡Hiroto Sashi, no olviden ese nombre, con mi quirk podría aplastar a más de la mitad de su salón! –

Sana se queda callada detrás de su propia compañera, su cansancio no se mezcla bien con tanta mirada amenazante, sabe que no habrá ningún problema porque están en una escuela y eso significaría la expulsión de todos pero, aun así, no van a dejarlas pasar. Lo que le irrita mas es la manera altanera que tiene al hablar el de pelo atado, especialmente frente a Mina.

- ¡No solo el quirk es importante! – Tal parece que hasta la dulce Mina tiene un temperamento fogoso cuando encuentra a alguien tan cabeza hueca, el grito sorprende a la morena detrás – Hay muchos factores que… -

- ¿Y si no es importante por qué pasó lo que pasó en la USJ? – Con ese comentario las dos aprendices de heroína quedan petrificadas, estaba tocando un tema delicado – Se dejaron atacar y, para colmo, los profesores tuvieron que acudir a vencer a todos los villanos… si hubiese estado ahí… -

Él no sabe, las dos tiemblan con rabia incapaces de decirle lo poco que sabe. Mina recuerda el dolor de ver a su profesor herido, las lágrimas cayendo de sus ojos cuando All Might llegó a ayudarlos, los agonizantes momentos donde pensó que el de los portales había matado a todos sus compañeros, la manera en que sufrió al salir y ver a algunos de ellos heridos…

Va a decir algo pero Sana apoya su mano sobre su hombro haciéndola a un lado gentilmente.

- No sabes una mierda sobre lo que significa ser un héroe si hablas así – Rápidamente lo toma de la camisa, un poco violenta su interrupción pero es efectiva, el muchacho intenta liberarse del agarre pero su mano termina por forcejear en vano con una garra metálica que lo apresa – Podrás tener un quirk muy poderoso y una disposición para salvar a todos pero no sabes lo que es pararse frente a villanos… -

- Y-yo –

- ¡Hombres y mujeres que aparecieron para matarnos! Solo somos un montón de niños pero a ninguno les importó, yo recibí la paliza de mi vida mientras corría para salvar a mi compañero pero seguí adelante – Sana aprieta los dientes al hablar, su rostro acercándose con furia al estudiante – Perdí a mi familia y mi brazo izquierdo gracias a un grupo de villanos, tenía diez años pero seguí adelante… ¿Todavía crees poder siquiera mirar a uno de ellos a la cara? –

Pero no hay respuesta, solo se escuchan murmullos de alrededor, ninguno de los estudiantes se atreve a intervenir, el muchacho apresado solo balbucea haciendo que Sana pierda su interés y recobre sus sentidos, decide que no vale la pena y lo empuja a un lado.

Mina no dice nada, sigue en silencio a su compañera siendo ella la que está detrás ahora, sorprendida pero no disgustada, sus palabras fueron realistas aunque hayan salido tan bruscas… esa es su manera de ser.

- No vuelvas a hablar de ser un héroe frente a mí – Le escupe las palabras sin siquiera mirarle – No hasta que te crezcan un par de cojones –

Con esa corta petición las dos desaparecen subiendo la escalera.


Unos pisos y muchos escalones más tarde las dos se acercan al objetivo, ahora es Sana quien camina en frente a paso apurado incapaz de cansarse mientras que Mina se mantiene callada detrás repasando las palabras que acaba de oír. A pesar de que lo que dijo le pareció correcto la morena tiene el temor de que haya ofendido a su compañera sin querer, no le importa nada más que eso, han pasado minutos y todavía no puede decir nada.

Se paran frente a la puerta de la terraza, finalmente en su destino, la chica en frente abre sin pensarlo dos veces dejando salir un gran suspiro.

De pronto todo queda atrás de esas puertas.

Frente a ellas está pintado el horizonte, la ciudad entera de Musutafu vista desde lo alto del instituto puesto estratégicamente en la colina, el resto de los edificios parecen pequeños en comparación, ven el rio asomarse por detrás, los puentes ocupados por autos y el tren haciendo su ruta usual, los árboles que rodean la institución que continúan su línea al bajar del monte y se dividen en la ciudad como salpicaduras de naturaleza en una jungla gris de concreto. El ruido del aire llena sus oídos, los autos en la distancia, una sirena que se arrastra entre las diminutas casas, un avión que sobrevuela dejando salir un sonido casi hipnótico. Sobre ellas el cielo, comenzando a pintarse de morados y azules con estrellas pequeñas que avanzan como soldados buscando un lugar para que la luna pueda posarse, mientras tanto el sol busca un escondite al oeste dejando salir un resplandor rosa anaranjado que las deja sin aliento.

Antes de darse cuenta ambas están paradas, hombro con hombro, sobre una de las cajas metálicas que conforman el sistema de ventilación, pueden ver el paisaje por encima de la reja perfectamente.

- Es… precioso –

No solo el paisaje lo es pero su pequeña aventura lo fue, con su inicio aburrido e inseguro y su duración de menos de una hora Sana llegó a disfrutar su viaje, solo pararse al lado de Mina fue gratificante aunque haya sido en su mayoría en silencio o lleno de charlas sin mucho valor sentimental.

La escucha decir que sí, es más como un 'Mhm' mientras asiente.

- Gracias, por traerme y, bueno, por preocuparte por mi… porque claramente no puedo hacer eso yo misma –

- Para eso somos las amigas ¿No? –

Las dos deciden no separar la mirada de la ciudad que no para de darles un sentimiento de pequeñez con cada segundo. Pronto Mina, sin que Sana se dé cuenta, presiona sus labios juntos y cambia su rostro satisfecho, de algún modo logra tomar fuerzas para romper el momento y preguntar.

- ¿Es cierto? Lo que dijiste de tu familia y… tu brazo… -

- Si – Su respuesta es tan monótona y rápida que hay otro gran silencio entre ellas.

- ¿A los Diez años? –

- Un ataque mientras íbamos en auto –

- Oh… uh… - De un arrebato Mina queda sin palabras, no hay nada que pueda decirle que no le hayan dicho antes, no puede decirle que todo estará bien porque ya ha pasado, no puede decir que lo siente porque claramente no lo hace.

Un peso en su hombro izquierdo, el hombro que no está allí, Sana voltea para encontrar una mano de color rosa apoyada contra su brazo metálico cubierto por el uniforme, solo sube y baja. Mina siente las partes de su brazo, las rendijas entre los músculos falsos, las puntas y las terminaciones del metal, la palma tan rígida e inamovible, los dedos fríos y puntiagudos. Perder algo y nunca poder volver a tenerlo, eso es lo que Sana experimenta todos los días, con respecto a su familia y con respecto a ella misma, ahora lo entiende y quiere aliviar su dolor… incluso si no puede sentir nada con esa mano.

- Heh –

La escucha reírse en voz baja, levanta su cabeza, apartando su mano con un ligero rubor en sus mejillas que su piel de color extraño esconde bastante bien.

- ¿De qué te ríes? –

- Todo el mundo suele ignorarlo o simplemente escuchan de otra gente lo que pasó… pero tú vienes y me preguntas de frente sin saber nada – Sana se voltea hacia ella abriendo su boca mostrando una sonrisa completa con sus dientes, ojos cerrados que muestran un mínimo rastro de lágrimas contenidas y una voz amigable que nunca había oído – Eres rara ¿Sabes? –

Tal vez lo sea, ambas lo son, cada una tiene sus problemas y las cosas que las distinguen del resto del público, nunca podrían pasar desapercibidas como lo intentaron hace minutos. Su única oportunidad es encontrar un lugar a solas, donde nadie las encuentre…


Finalmente vemos a Sana y Mina pasar algo de tiempo a solas, un capitulo de relax con varios temas que serán tratados mas adelante y algo de fluff que tanto necesitaba :D

En el próximo capitulo Sana tendrá que probarse contra Ectoplasm antes del festival ¡Solo queda una semana!

Gracias por leer, como siempre, recuerden dejar sus opiniones debajo con un Review y dar favorito si ya no lo han hecho.

Nos leemos pronto!