¡Hola!
Como siempre un placer saludarlos de este lado del monitor.
Antes que nada quiero desearles un FELIZ AÑO NUEVO, ya lo había deseado en mi otro fic, pero no son los mismos lectores así que…. xD ustedes me entienden… Espero de corazón la hayan pasado muy bien y que este año que ya comenzó, les traiga mucha felicidad a sus vidas. De corazón reciban mis más agradables deseos.
Y bueno… sin más nada que escribir. Nos leemos abajo. Que lo disfruten.
Capítulo XI
Naruto :
Sentirme de esa forma sólo me estaba causando un dolor terrible de cabeza. No entendía que demonios estaba sucediendo conmigo, no era normal mi comportamiento ni el cómo mi mente se estaba tomando la libertad de pensar.
¿Por qué de pronto la primita de Neji me tenía tan preocupado?, ¿acaso era una estúpida jugarreta de la vida?, ¿alguna venganza?...
Volví – por quinta vez consecutiva- a volcarme hacia el otro lado de la cama.
Mi habitación estaba a oscuras, y lo único que podía notar desde donde me encontraba, era una vieja silla de madera que rebosaba de camisas y suéteres sin guardar, unos viejos tenis y algún que otro trapo que me pedía desde la distancia que le consiguiera otro sitio en donde estar.
Pese a saber que necesitaba ordenar todo, últimamente me encontraba muy distraído y algo agobiado. Por más que quería no encontraba el tiempo suficiente para encargarme de mis cosas personales. Sólo una de ellas ocupaba gran parte de mis pensamientos. Y arreglar el problema con la chica que había usurpado mi lugar, era la causante de tantas divagaciones.
Desde que la había dejado en su habitación al cuidado de Neji hacía por lo menos unas tres horas, no me permití conciliar el sueño. La escena del desmayo se repetía con continuidad en mi cabeza.
Me sentía culpable, y la preocupación venía arraigada a esa inevitable sensación.
Ella tenía razón, era un idiota.
Sabía que en cualquier momento mis acciones y comentarios la llevarían al límite, pero nunca pensé que un fuerte arranque de cólera seguido de un desmayo, serían las consecuencias de mis tonterías.
En ningún momento ese fue el plan. Sólo me gustaba molestarla porque a una parte de mí le encantaba ver cómo mis palabras la hacían reaccionar.
Era especial.
Sus labios brevemente fruncidos y algo tensos, el brillo de sus retinas, el leve temblor en su barbilla, el vaivén de su respiración tomando ritmo, su frente contraída y ese hermoso y algo inusual sonrojo en sus mejillas, eran tan sólo algunas de las señales que demostraba cuando algo le molestaba, sorprendía o avergonzaba, y en ese caso ese "algo", era yo.
De cierta y extraña manera me estaba haciendo adicto a querer ver esas expresiones, y eso, además de insólito, no era normal. Por ello tenía que arreglar todo ese asunto lo antes posible. El control de la situación comenzaba a salírseme de las manos, y no podía seguir con ello.
Pero ¿Qué debía de hacer? ¿Contarle la verdad?, ¿mentirle?, ¿fingir demencia y salir corriendo?
Nunca nada ni nadie me habían tenido en una situación parecida. Y ella, con apenas una semana dentro de la institución, había hecho mella parte de mi orgullo, había permitido que su actitud desafiante me interesara, y había logrado sin ningún esfuerzo de por medio, que comenzara a cuestionarme, a sentirme culpable, preocupado y no cómodo con mi actitud.
Siempre había presumido ante todos del poder que tenía sobre mis propios sentimientos. Lograba apaciguarlos y dejarlos a un lado con tal de no sacarlos a relucir, pero allí me encontraba, recostado en la cama, con la cabeza delirando tonterías y sin poder manejar el asunto de la Hyuga.
No podía parar de pensar en eso. En ella. En lo que tenía que hacer para arreglar todo. Para no quedar como un completo asno, idiota y petulante chico que sólo le gustaba molestarla. Sabía que esa era la imagen que ella tenía de mí. Y uno de mis objetivos era lograr que esa percepción, cambiara.
Si tan sólo me hubiese enterado de su llegada. Si tan sólo aquella tarde hubiese atendido al llamado de papá y hubiese ido a hablar con él. Si tan sólo a Shikamaru se le hubiese ocurrido la brillante idea de informarme con anticipación que la directiva había tomado esa habitación para hacerla funcionar con una nueva estudiante… si tan sólo, alguna de esas cosas hubiesen pasado. No me fuese encontrado en esa situación.
Pero esa era ahora mi realidad. Los muchos "si tan sólo" y aquellos repetitivos "hubiesen", eran sólo el deseo oculto que anhelaba hubieran pasado.
Y no fue así. Para mi pésima suerte, no lo fue.
Me llevé las manos al rostro y solté un suspiro apabullado. Luego me dirigí al baño y mojé mi rostro tratando de despejar mis atormentados pensamientos. Cuando eso no fue suficiente, tuve que tomar una ducha.
El agua cayendo sobre mi cabeza y recorriendo cada parte de mi desnudo cuerpo me hizo entrar en contacto con una solución definitiva.
Aclarar todo. Mi decisión final.
No es como si antes no hubiese pensando en esa probabilidad, al contrario, cuando la cité a la biblioteca, mi intención era ser completamente sincero con ella, pero luego de que todo "aquello" con la rubia y el castaño pasara, esa parte de mí que quería decirle la verdad, se escondió.
Tenerla tan próxima a mi cuerpo dentro de ese pequeño y ajustado agujero, jadeante e incómoda, me distrajo lo suficiente como para que todo el asunto de la usurpación y la verdad, tomaran segundo plano.
Sé que fue una idiotez de mi parte permitir que eso sucediera, debido a que eso condujo al desmayo, pero no pude ser capaz de controlarlo.
Había algo en mí que le atraída de una manera peligrosa esa chica. Era una sensación indescriptible, nueva… extraña. Y me llamaba la atención. ¡Diablos!, sí que lo hacía. ¿Cómo se suponía debía controlar eso?
No tenía ni la más remota idea.
Me decidí por tomar una simple camisa negra que se encontraba entre el desastre en la silla, y unos pantalones holgados color naranja pálido. Era un conjunto cómodo. Y eso era justamente lo que necesitaba para poder dar la cara y enfrentarla.
Me infringí valor y determinación para no flaquear a la hora de verla, pero cuando abrió la puerta y sus pupilas claras dieron de lleno con mi rostro, el nudo que sentía en la garganta cayó en caída libre hacia mi estómago y formó un revoloteo incontrolable.
Sus mejillas estaban sonrojadas, tenía los labios ligeramente brillosos y entreabiertos y el cabello recogido.
Lucía hermosa y parecía sorprendida, pero eso último era algo que entendía puesto que yo me encontraba igual. No esperaba verla despierta, mucho menos vestida y con la intención de salir.
¿Dónde diablos se había metido Neji? ¿No se suponía que la cuidaría toda la noche?
- Hinata - susurré con sigilo al tiempo que ella repetía mi nombre.
Me llevé la mano que había mantenido levantada hacía poco frente a la puerta, con la intención de llamar, y la acomodé dentro del bolsillo de mi pantalón.
Esto, en definitiva, era bastante incómodo.
- ¿Qué haces aquí? - me preguntó, sin disminuir la clara señal de sorpresa en su rostro.
- He venido a hablar - aclaré, siendo del todo honesto.
Hubo un breve silencio. Su ceño se distorsionó.
- ¿Hablar? - asentí - ¿y eso no es lo mismo que se supone que me has dicho hasta ahora?
Y aquí vamos…
- lo sé, pero esta vez realmente tengo la intención de aclarar todo.
- ¿y antes no era así? - me dijo, con cierto toque de ironía y viéndome interrogante.
Se comenzaba a mostrar desafiante, y tuve que respirar para no entrar en fricción con ella. Se me estaba complicando bastante no sacar ese lado petulante e irónico que tanto me caracterizaba. Esto era una mierda.
- No quiero más problemas Hyuga - le dije, completamente serio - sólo intento que entre ambos todo esté lo más claro posible. Prometo más nunca intervenir en tu camino si permites que te explique.
Ambos permanecimos en silencio viéndonos por algunos segundos. Nuestros rostros estaban inexpresivos, y lo único que faltaba para terminar con ese asunto, era escuchar su afirmación. Pero al parecer le estaba costando bastante aceptarla. Podía ver con claridad como sus expresiones me mostraban que estaba luchando con la decisión de si creerme o no.
Era bastante molesto.
Me miró con atención por varios segundos más y, cuando pensé que no haría ningún otro gesto, asintió comprensiva, para luego soltar lo que a mi parecer fue un suspiro que liberaba toda la tensión acumulada en su cuerpo.
Después de todo, fue una buena señal.
- ¿puedo pasar? - mi pregunta sonó algo indecisa. Todavía no estaba seguro que ella, a pesar de haberle dicho la intención de mi visita, bajaría la guardia conmigo. Seguía viéndose inexpresiva, y mientras todavía nos manteníamos con la mirada perdida en los ojos del otro, con suma atención agregué -: Escucha Hyuga, sé que la he cagado bastante hasta ahora, sé que el asunto de la habitación fue por lo que comenzó todo y que nos ha dado bastantes problemas ya, pero en serio, tienes que confiar en mí, por lo menos esta vez, prometo no hacer nada que te incomode, pero es realmente necesario que me dejes pasar para que las cosas sigan su curso natural. ¿Puedo? - terminé.
Sin embargo no aceptó tan rápido como se suponía lo haría.
- ¿y realmente piensas que puedo confiar en eso? - dijo al fin - después de todo lo que me has hecho pasar no creo tener la confianza necesaria para creer en ti, Uzumaki.
- lo sé, Hyuga, y no te la estoy pidiendo - dije igual de inexpresivo - Sólo quiero entrar a la habitación, explicar lo que debo explicar y marcharme.
- bien podrías explicarlo aquí ¿no es cierto? - Me tensé. Estaba de nuevo entrando en la etapa autodefensiva, y esa no era mi intención. No quería comenzar una nueva discusión.
¿Por qué demonios se estaba volviendo tan difícil?
Toqué mis ojos en clara señal de intranquilidad y no pude evitar reírme. Esa chica era tan persistente, desafiante y provocativa como yo. El orgullo corroía por sus venas. Y eso, por más raro que parezca admitirlo, además de descontrolarme, me atraía. ¿Qué mierda pasaba conmigo?
- ¿Ahora te parece gracioso? - preguntó, ya algo irritada.
Levanté la mirada y la vi, mi expresión había cambiado por completo, la sonrisa en mi rostro no disminuyó a partir de ese punto. Esta situación ya comenzaba a rozar el límite de lo extraño.
- Hyuga, quieres tomar la iniciativa de crear un conflicto entre ambos pero eso no sucederá. Estoy aquí con un propósito, y no me marcharé hasta que dejes de ser tan odiosa, y me dejes explicarte.
Su rostro enrojeció y vi con notoriedad que aguantaba las ganas de decir algo al respecto. Luego de un par de segundos con el ceño fruncido, bufó molesta, volcó los ojos y soltó un suave murmullo al aire, para luego relajar los brazos y dejarme espacio entre la puerta y la habitación.
- tienes cinco minutos. No más - aceptó, todavía seria.
Mi sonrisa se agilizó con suavidad hasta dar con su punto más alto.
- lo prometo, no tomará mucho.
No perdí tiempo, de inmediato entré al dormitorio y con pasos acelerados me dirigí al espacio libre que se encontraba entre la cama y la ventana. Pude sentir como su figura me seguía de cerca.
- ¿Qué haces? - preguntó cuando comencé a tantear la pared.
- darte una respuesta - respondí, sin detenerme.
- Naruto, es en serio ¿qué crees que estás haciendo?
- ¿podrías bajar ese interruptor?
- ¿Qué? - me volteé hacia ella.
- el que está a tu espalda Hyuga, bájalo.
Su cabeza de inmediato dio un vuelco hacia la derecha y se fijó en lo que le señalaba.
- ¿qué intentas hacer? - volvió a preguntar, viéndome totalmente consternada.
- ya te lo dije. Intento darle una explicación a todo.
- ¿Y tantear las paredes, bajar el interruptor y actuar tan extraño es la supuesta explicación que quieras dar?
- sólo hazlo ¿quieres?, todo tendrá sentido si esperas - miré su rostro y me concentré en sus ojos - lo prometo - le dije, antes que volcara los ojos una vez más e hiciera lo que le pedí.
De inmediato toda la habitación quedó a oscuras, y su chillido de miedo tras la abrumadora oscuridad, me hizo sonreír.
- Tranquila, no tardará en volver - le informé.
- hubiera preferido no dejarte entrar - admitió, con la voz algo temblorosa. A lo cual no pude evitar reírme para mis adentros.
Como prometí la luz volvió de pronto tras unos largos segundos de espera, y su repentina brillantez me hizo achicar los ojos.
Cuando visualicé a la Hyuga a unos cuantos pasos frente a mí, se encontraba con la mano en la frente tratando de proteger sus ojos, y éstos, estaban directamente contactando conmigo.
- ¿y bien? - preguntó.
Pero esta vez, no fue necesario decir nada. Cuando volteé, mi tarea estaba hecha. Y ella, estaba totalmente sorprendida.
- ¿pero qué…?
- te lo dije, esta es la respuesta que necesitaba darte, Hyuga.
Y con un breve escaneo entre mi figura y la nueva entrada que se había abierto hacía poco, ella dio dos pasos hacia atrás. Sin poder creer en lo que veía.
- eso es… es…
- Una segunda habitación - aclaré, cuando no pudo formular las palabras - y para ser más precisos, es mi habitación - le informé, a lo cual ella frunció el ceño - Cuando entré aquí el domingo por la tarde y me viste despojándome de todo, era simplemente porque quería entrar allí, nada más. Es mi lugar personal desde que entré a la institución. No estaba enterado de tu presencia, no sabía que la directiva había tomado la decisión de instalar a una nueva estudiante aquí, nada de tu asistencia a las instalaciones y mucho menos a este lugar, se me había sido informado. No fue mi culpa. Este sitio había estado por años deshabitado, nada de lo que pasó fue una broma ni una estúpida perversión de mi parte, Hyuga, sólo fue… un terrible malentendido conducido por una ridícula falta de comunicación.
Su vista contactó conmigo y pude deducir que había comprendido en parte, lo que mis palabras significaban ahora. Parecía que a partir de ese punto la lucidez en su cabeza se hizo más que evidente para ella. Y saberlo, me tranquilizó aún más.
- y por cierto, lo lamento - sus ojos me miraron sin comprender - quiero disculparme por haberme comportado como un completo idiota hasta ahora. Estaba molesto por muchas razones y, creo que… - solté un suspiro, no pudiendo encontrar las palabras. Sonreí - sólo fue una idiotez de mi parte ¿de acuerdo? Nunca fue mi intención hacer que te sintieras incómoda. Y te prometo que no lo volveré a hacer. Nada de lo que sucedió fue tu culpa. Y por esa razón quiero que este asunto de una vez por todas quede saldado. ¿Puedes ayudarme con eso?
Sus dientes hicieron acto de presencia y de manera sutil, mordieron sus labios. No fue problema perderme por algunos segundos en ese simple y más que natural gesto.
Todavía parecía indecisa.
- Hay algo que todavía no comprendo - dijo de pronto, viéndome en la necesidad de apartar la mirada de su boca y concentrarla en ella - se supone que fue un tonto malentendido pero, todavía no explica el porqué de tanto misterio.
- no entiendo el camino que quieres seguir, Hyuga - le informé, para luego notar como me miraba y comenzaba a acercarse.
- yo creo que sí lo entiendes, Uzumaki. Y es por esa misma razón, que todavía intentas ocultármelo.
Hubo silencio, y por dentro, algo en mí se tensó. Aunque mi expresión seguía siendo tan natural como se me fue posible.
- ¿Vas a decírmelo?, o ¿tendré que averiguarlo por otros medios?
- ¿Es una amenaza? - pregunté sarcástico, a lo cual ella sonrió.
- considéralo una simple muestra de advertencia - respondió, con una calma que era más que sospechosa.
Entrecerré los ojos y la miré precautorio.
- ¿por qué tanta intriga? - dije de un momento a otro - ¿no se supone que las cosas quedaron bastantes claras ya?
- yo no lo creo así. El que me mostraras que existe una segunda habitación dentro de este dormitorio y que ésta encajara con los acontecimientos de ese día, no responde a la para nada normal actitud de Neji o de ti mismo.
- Llega al punto - le pedí, cruzándome de brazos.
- quiero la verdad.
- no hay más verdad.
- por favor, no me creas tan ilusa, Uzumaki. Por lo menos me debes esto. Me debes una verdadera explicación. Neji intentó ocultármela diciendo que no le correspondía a él contarme, y ahora yo me preguntó ¿si al él no le correspondía hacerlo? Entonces ¿a quién? - me miró, y supe desde ese momento que ella tenía razón. Su mirada decidida me hizo entender que no desistiría para nada. Y que yo, por más que intentara cerrar el tema, no tenía opción más que aclarar todo.
- si prometo contarte, ¿tu prometes guardar silencio? - le dije, acercándome con lentitud.
- mis intenciones no son divulgar lo que tengas que decirme - contestó, dando varios pasos hacia atrás con la intención de rehuirme - pero si tanto te interesa, lo prometo, prometo no comentarlo si lo que me dices, llega a tener sentido para mí.
Guardé silencio durante algunos segundos y me detuve. Ella chocó contra la puerta y me miró. Luego cruzó los brazos y yo me di media vuelta. Enfocando la mirada en otra cosa que no fuera ella.
- ¿Conoces la historia de esta institución? - pregunté, con voz audible y bastante tranquila.
Un pequeño gato barrigón y de un blanco bastante llamativo llamó mi atención desde la mesita de noche. Tomé el pequeño retrato en donde se encontraba y me concentré en él.
Su respuesta no tardó en llegar.
- sí, la conozco. Se supone que fue construía a principios de los ochenta, un arquitecto renombrado quiso hacer el proyecto con el fin de aumentar su popularidad en el país. Muchas lenguas dicen que el gen competitivo yacía marcado en él, y que el proyecto fue llevado a cabo tan sólo para hacerle cara a un viejo contrincante.
Sonreí al escucharla.
- así que eso dicen ¿no? - comenté en un susurro mientras dejaba al pequeño gato en su lugar.
- Ujum… - contestó - pero son sólo las malas lenguas. Nadie en ese tiempo podía creer que un proyecto de tal magnitud cobrara vida, y presentarlo justo después que la compañía contrincante, fue motivo suficiente como para permitir que se hablara al respecto - hizo una pequeña pausa y sentí como su mirada recayó en mí - y a fin de cuentas ¿Qué tiene que ver ese asunto con esto?
Me giré a encararla.
- ¿Conoces el nombre de la compañía contra la que se supone había conflicto?
Ella asintió, con un gesto que dejaba ver lo confusa que estaba.
- Corporación Kazoku Uchiha .
Mis labios volvieron a sonreírle.
- ¿Y sabes cómo se llamaba el arquitecto que construyó la institución?
- Minato - contestó, todavía extrañada - Minato Namikaze.
La observé algunos segundos y volví a darle la espalda. Esta vez, mis ojos no se concentraron en nada en concreto.
- Durante años, muchos han comentado la historia que me acabas de contar. Familias en conflicto, envidia, competencia, avaricia… la han catalogado de toda manera posible para crear fricción en donde nunca lo hubo. La verdadera historia, nadie la conoce.
- ¿y tú sí? - su voz aguda y tranquila llegó a mí con suavidad. No pude evitar sonreír.
- desde que tengo uso de razón- afirmé.
- ¿y cómo es eso posible? - preguntó, llevada por la curiosidad y el desconcierto.
Volví a volcarme y mis ojos contactaron una vez más con ese delicado y no común sonrojo en sus mejillas. Apenas le sonreí.
- porque mi padre, fue el encargado de llevar a cabo este proyecto - sus ojos extrañados y confusos dieron paso a la sorpresa.
- ¿quieres decir que…?
- sí, soy el primogénito de Minato Namikaze, y no, los fines para construir esta institución no fueron por obra de competición, la historia que conoces está errada. Pero no te sientas culpable, porque la mayoría así lo cree.
- pero esto… yo… No tenía idea de que tú fueras…
- nadie la tiene, Hyuga, salvo tu primo, mis conocidos de confianza, y ahora tú.
Su mirada se desvió, y por varios segundos parecía estar dándole vueltas a un asunto bastante importante.
- por eso… por eso el nombre ¿verdad?
- ¿nombre?
- MinKushimaki. Tsuki MinKushimaki, el nombre de la institución. Es por ti, es tu apellido, es tu familia… ¿correcto? - dijo al comprender.
Yo di un suspiro y asentí.
- No es un secreto que intentamos por todos los medios guardar, Hyuga, sólo que la gente no tiene interés en conocer la historia o lo relacionado con ésta. Y yo no tengo interés en estar divulgando mi vida, o la de mi familia.
- pero eres el hijo del dueño - su ceño se frunció - ¿no tendrías que ser medio de cotilleo en los pasillos o… popular?
Esa afirmación me hizo reír.
- no es una película americana, Hyuga, pero basta decir que aún sin conocer mi procedencia cumplo con las dos expectativas ¿no te parece?
Sus ojos contactaron conmigo para poco después volcarlos.
- claro, y yo creyendo que tú abundante egocentrismo era tan sólo una invención mía - dijo sarcástica retirándose y sentándose en un pequeño sillón. Yo tan sólo sonreí y me volqué hacia la entrada de mi dormitorio que todavía seguía abierta, jalé con fuerza y terminé sellándola de nuevo.
- no soy egocéntrico, Hyuga, sólo soy realista.
Me detuve a unos pasos de la cama y la miré. Ella hizo lo mismo para luego carraspear y enderezarse.
- Dime… ¿cómo has logrado guardar el secreto durante tanto tiempo?
- ya te lo he dicho. No he realizado ningún esfuerzo en querer guardarlo, sólo cuido en no sobreexponerlo. No se me hace agradable saber que la gente conoce todo sobre mí.
Su mirada se desvió y asintió comprensiva.
- entiendo, créeme, conozco la sensación.
- puedo suponerlo - agregué - una vida entera expuesta a los medios debió de incomodar bastante ¿no es así?
- cada minuto, de cada día - afirmó, luego hizo una mueca y sonrió.
- Gracias por contarme. Mi cabeza se liberó literalmente de mucha presión.
- ¿Sigues odiándome? - pregunté con una pequeña sonrisa amable.
Ella se levantó e hizo una mueca bastante atrayente.
- ¿sigues siendo un idiota?
Mis labios volvieron a alzarse.
- sólo en parte.
Ella rio. Y por un extraño motivo me encantó ver esa expresión.
Luego me di un gran golpe en el cerebro y desvié la mirada.
- entonces… ¿Todo arreglado? - ella asintió, para después levantar su mano y acercarla hacia mí.
- Que no hayan más inconvenientes ¿te parece?
Asentí.
- Me parece bien - dije, librándome también de la misma presión que sentía en el pecho y estrechando su mano -como prometí no interferiré de nuevo en tu vida, ni te haré sentir incómoda - prometí, a lo cual ella estrechó sus ojos y me miró sospechosa.
- ¿De verdad? - preguntó. Y yo sonreí.
- lo prometo - le respondí, no convencido de mis propias palabras pero asegurando que así sería. Ella pareció creerlo. Y fue lo único que me interesó. Después de todo, lo había admitido, me había vuelto adicto a querer ver sus múltiples reacciones. Y algo dentro de mí, no estaba dispuesto a querer abandonarlo tan fácil.
Terminé de separar nuestras manos y le sonreí, creyendo que allí, estaba concluyendo el mayor de mis problemas.
Pero algo si era seguro, no podía estar más equivocado.
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¡Bien! Capítulo Finalizado. :D
Con sinceridad estaba medio falta de inspiración y me costó bastante terminarlo, y para ser más específica lo acabo de hacer, y por eso pido disculpas si no está muy bueno o hay alguna falta. Prometo que a partir de ahora las cosas se pondrán mejor *-* O bueno… eso espero xD…
La razón de hacer este capítulo así es porque quería ya concluir con la fricción que había entre estos dos hermosos protagonistas, había avanzado más de lo que me propuse en el comienzo y no quería que continuaran así :( …. Bueno… eso es toda la historia del capítulo :D
Como siempre espero les haya agradado y lo hayan disfrutado mucho. También lamento la demora. Espero no tardar mucho en publicar el siguiente. Que tengan un muy agradable día y fin de semana.
DLB
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Respuestas de mí para tú:
Guest: ¡Gracias por tu comentario! :D… no sabes lo agradable que es saber que te guste la historia :* Espero este capítulo no haya sido la excepción ^-^ … Cuídate Mucho. Nos leemos pronto. DTB
Geca Trenu: ¡Gracias por el comentario Greca! :D Espero este capítulo te haya agradado. ^-^ y por cierto, gracias por tomar la iniciativa de pasarte por mi otra historia y dejar un comentario, es bastante agradable saber que les gusta. Ojalá te encuentres bien. Muchas bendiciones :). Cuídate. DTB
Mare-1998: ¡Gracias por dejar tu comentario Mare! ^-^ de verdad lo agradezco mucho. Espero este capítulo te haya gustado. Cuídate. DTB
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Nota final de la Autora:
No se me agobien si piensan que no hay muchos momentos romanticones ^-^, quería hacer las cosas con calma y que las cosas avanzaran con tranquilidad, prometo que más pronto que tarde, los habrá, ténganme paciencia. Lo aclaro porque como lectora activa, también me pongo tensa cuando ciertas cosillas no pasan, pero todo con tranquilidad. La historia tendrá sus momentos… y ¡Vaya! Que los tendrá.. xD
En fin… eso es todo por ahora… se me cuidan mucho.
DLB
