La paz que sentía, era absoluta, al igual que la calidez que la rodeaba, sino se hubiera ido, pensaría, que estaba durmiendo en su cama.

Era extraño que estuviera tan feliz, ya que no era como lo había imaginado. Según su abuela y su madre, pasar al otro plano, se siente como un sueño profundo, que te arrastra a la oscuridad y te despierta de golpe.

Unas leves caricias en su cabello y la dulce voz de su madre, se escuchaba a lo lejos.

-Deni...- susurró la mujer con ternura -Deni...Hija...Despierta-

Abrió sus ojos de golpe, al comprobar, que había estado dormida.

-¿Mamá?- se sentó en su cama, mirando alrededor, después de fregar sus ojos -¿Cuando volví a Amestris?- ella la miró extraño.

-Nunca te fuiste de Amestris, hija- sus ojos salieron de sus cuencas -Te quedaste dormida, haciendo tu equipaje- explicó tranquila y señaló la pequeña maleta junto a ella -Vine a despertarte, porque Elliot, acaba de llegar por ti-

-Pero...- no entendía nada -Mamá, yo viaje a Fanelia con Elliot, hace más de un año-

Indicó segura, ¿Acaso todo lo que vivió, fue un sueño?

-Hija...- su madre rió, por su cara de desconcierto -Tu nunca has ido a Fanelia- le acaricio el cabello -¿Que clase de sueño tuviste?- pregunto con una pequeña mueca, divertida.

-No fue un sueño, mamá. Fue real- Se incorporó de su sitio -Acompañame a aclarar esto-

Caminaron juntas hacia la sala, donde estaban los dos hombres conversando -¡Elliot! ¡Elliot! ¡Elliot- llegó junto a él, como una niña chiquita.

-¿¡Que!? ¿¡Que!? ¿¡Que!?-

Respondió igual que ella. Para un hombre de su tamaño, parecía algo ridículo.

-Cinco preguntas...- levantó cinco dedos en su dirección, dejándolo pasmado -¿Mi nombre completo?-

-Denisse Elric-

Respondió como un soldado, mientras ella caminaba de un lado a otro.

-Muy bien, ¿Cuáles son mis poderes?-

-Clarividencia psicometrica e inmovilización molecular-

No entendía a que estaban jugando, pero era divertido.

-Correcto, ¿Quien es Lucinda?- eso lo desconcerto, pero no titubeo.

-La princesa de Fanelia y mi discípula.

-¿Estas seguro que solamente es eso?- pregunto con duda.

-Por supuesto...- respondió digno -¿Que clase de maestro crees que soy?- indicó con retórica, tocando su pecho, ofendido.

-No pienso contestar eso...- lo apuntó, acusándolo. Causando sonrisas en sus padres -Y la última, ¿Alguna vez he viajado a Fanelia?-

-No- contestó al fin.

-¡Eso no es cierto!- exclamó al mundo, perdiendo la compostura -¡Yo viaje a Fanelia hace más de un año!- volvió a caminar de un lado a otro, hecha un manojo de nervios -¡Llegamos allí, conocí al rey y su familia, me enteré que mancillaste el nombre de la princesa!- él golpeó su frente, avergonzado, mientras sus padres, seguían sus pasos con la mirada -¡Me llevaste a conocer Shamballa, vino una ola gigante desde el mar, que arrasó con todo, me convertí en mariposa, todos me llamaban Alba y fui parte del circo!-

Se detuvo abrumada, frente a los tres, después de dejar de hablar, haciendo un gesto extraño con el rostro y las manos, causando, las mejores carcajadas en ellos.

-No me creen, ¿Verdad?-

Cuestionó más perturbada que antes.

-Es que...- su novio no podía dejar de reír -Denisse por favor, ¿Que es eso de que te volviste mariposa?- limpiaba sus lágrimas de risa.

-¡Eso es lo único que escuchaste!- reclamó indignada.

-Princesa...- su padre se acercó a ella y le despeino el cabello -¿Fue un largo sueño?- se inclinó a su altura.

-Fue un sueño muy real- su padre le guiño un ojo y ella lo abrazó -Por cierto, ¿Que harán cuando me vaya de aquí por un mes?-

-Iremos a la casa de tus tíos- le peino el cabello, ella tenía el mismo cabello indomable de su abuela -La tía Ivi, esta muy entusiasmada con sus clases de costura y necesita de un maniquí humano, de su tamaño, para diseñar sus trajes-

Contestó su madre, riendo de la locura de su prima. Eso había cambiado, en su sueño, los padres de su novio, vendrían a su casa.

-Si, me comentó que ustedes irían...- tomó la maleta, que le entregó el alquimista -Por cierto, mamá te envía esto, muñeca- Saco de su morral, un pequeño regalo envuelto con delicadeza -Dijo que te gustara- se lo entregó a su novia, que sonreía emocionada.

-¡Por todos los dioses!- suspiró, anonadada -¡Es hermoso!- Era el mismo vestido azul claro, que ella había usado en su sueño, junto con una pequeña diadema en forma de media luna -La tía es grandiosa-

-Dijo que lo uses, cuando lleguemos a Fanelia- él sonrió, al verla tan feliz.

-Así será...- lo guardo en la mochila, que le entregó su madre -¿Listo para volar, amo de dragones?-

-Nací listo, pequeña vidente-

La tomó de los hombros y salieron de la casa, bromeando entre ellos. La madre de la joven, intento seguirlos, pero su esposo, la detuvo.

-Momento...- le impidió el paso con una mano en su cintura -¿Que esta pasado aquí?-

La miró con sospecha y ella rió, al ser descubierta.

-Nada, Dante- rebusco una pequeña nota en su bolsillo trasero -Pero nadie le gana a mi madre y a la tía Gaia, a la hora de negociar con los dioses- le entregó el papel que tenía en su mano -Con la ayuda de Ivi y la mía, por supuesto- le guiño un ojo.

Su esposa, leyó la nota, consternado.

- Todo en esta vida, merece un intercambio, pequeña vidente- pronunció en voz alta -Atentamente, la Dama del Caos- dirigió sus ojos dorados, hacia su esposa -Post Data, mi esposo y mi hermana, no volverán a jugar con tu destino- ella asintió, cuando terminó de leer.

-¡Me olvidaba!- la hija de ambos ingreso, estrepitosamente a la casa -¡Los amo!- los abrazo a ambos con fuerza -Por cierto, diganle a los tíos, que me encantaron sus personajes de Anna y en señor Mendez- les guiño un ojo al romper el abrazo -Nos vemos en un mes, Angélica- abrazo a su madre con fuerza -Adiós, papá...- lo besó en la mejilla -A ti no te dejaron ser parte de esto-

Salió de la casa, corriendo hacia su novio, que le extendió una mano, para subir a la dragona y emprender vuelo, más allá del mar.