Los derechos no me pertenecen… aun
Nos vemos abajo
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Comienza el juego
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No espero esto, esperaba cualquier cosa menos esto, el verla de nuevo y tan cerca lo tomo por sorpresa
—¿Karen? — la aludida dejo de regar su jardín para mirarle
—¿Albert? — esta sonrió y con una naturalidad que el ya no recordaba dejo caer la cubeta y corrió a abrazarle— ¡has vuelto!
Albert estaba tan impresionado por el recibimiento que no devolvió el gesto.
—¿A qué has venido? Ahora que eres un importante empresario ya no te acordaras de nosotros— hiso un falto puchero
—No es verdad siempre los recuerdo, y de hecho no voy a quedarme
—Lo imagine
—En realidad vine por algo importante
—¿Por alguien importante?
Albert asintió
—Vine por Candy, en realidad la idea era regresar a casa, pero no imaginen que las cosas estuvieran tan mal, quiero llevarla conmigo tan pronto como pueda tener su custodia.
Se impresiono a si mismo contándole todos sus planes apenas cruzando dos palabras.
—Sabía que regresarías, a ella le has hecho mucha falta— añadió Karen con cierta incomodidad— bueno me alegra habernos encontrado, espero podamos salir a tomar algo o platicar— le dedico una sonrisa sincera antes de recoger la cubeta y perderse en el interior de la casa.
Albert y Karen habían sido amigos desde la infancia, ella llegó de pronto al vecindario, iban a colegios separados y sus padres eran muy reservados por lo que no solían convivir con los vecinos y Albert nunca los trato, siempre la veía a ella jugando en los alrededores completamente sola, simplemente algo en él lo incito a acercarse y desde ese día no pudo alejarse de ella, siempre fue una niña hermosa, pero ahora después de tantos años ambos madurando, siendo uno adultos con vidas tan distintas podía decir que ella era un diamante que cualquiera querría tener por lo que no le sorprendería que ella mantuviera ahora un buen matrimonio con un hombre que Albert envidiaba sin siquiera conocerle, no se atrevió a preguntarle si ella ya había encontrado a su alguien y nunca lo preguntaría, sin embargo le alegraba haberla visto por lo menos una vez más.
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Anthony sentía su sangre arder mientras luchaba por localizar a Eliza, maldita su estúpida prometida y maldito ese tipo con complejo de superioridad.
—¿En dónde estás?
—Estoy en el salón, hace media hora que Terry debió llegar a su regularización.
—No me digas— respondió con ironía—tu querido enamorado esta con Candy justo ahora, no fuiste lo suficiente para retenerlo
Pudo notar como al otro lado Eliza se quedaba callada. Eso le había dolido y lo sabía.
—Y tú que, si Candy aun te amara estaría contigo ahora y no con el
Eliza se mofo al otro lado
—¿Y cuál es el plan ahora genio?
Anthony se limpió la sangre del labio con frustración sin saber que alguien más llegaría a resolver sus problemas muy pronto.
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Llevaban minutos en silencio, una al lado del otro sin mirarse, Terry tenia tanto que decirle, pero no se lo diría, la ayudo a ponerse de pie y sin palabras se dirigieron a su auto, no era un silencio del cual abochornarse, todo era mucho más tranquilo, como si las asperezas hubieran desaparecido
El la dejo en su casa y ella se despidió con una sonrisa, todo parecía ir tan bien que simplemente no podía durar.
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El día había llegado, el torneo deportivo se acercaba y Candy estaba preparada, el profesor tenía grandes expectativas en ella, se presentarían diferentes secciones, pero en lo que el instituto se podía lucir seria en la carrera de 50 metros.
Alisto sus cosas para ese día, su madre aún estaba tomando un café frente a su esposo muy atenta a los que decía el cliente tras el celular y por más de un momento estuvo tentada a invitarla a el gran evento, pero no lo haría, ella no iría y no querida decepcionarse una vez más.
Llegaron las escuelas invitadas, Candy no había podido librarse del profesor desde el principio del día para buscar a Terry, le habría gustado verlo apoyándola, pero no había tenido tiempo ni para un suspiro y al ser una de las principales participantes debía recibir a los invitados externos.
Su escuela jamás había ganado un trofeo deportivo así que el profesor y todos los directivos tenían puestas las esperanzas desesperadas en ella y no podría odiarlo más pero no quería defraudarles.
Un autobús más llego con los integrantes del equipo de voleibol. Cando las rejas estuvieron por cerrarse un auto llegó y de él bajo su madre.
Trago seco sin poder creerlo que hacia ello ahí, el director les recibió con una sonrisa y un folleto, Candy trato de escabullirse pero su madre le llamó
—Candy
—Mamá
—¿Por qué no me sorprende lo que paso he? Y ni siquiera tuviste la decencia de invitarnos
¿Invitarnos?
Neil apareció con una media sonrisa, Candy quiso escupirle en el rostro.
—Tu profesor nos llamó confirmando nuestra asistencia, como crees que me sentía al fingir que lo sabía todo, que crees que tu escuela dirá de nosotros como familia.
—Siempre estás trabajando, no sabía si podrías venir— trató de excusarse consiente de la cantidad de personas que las rodeaban.
—Te lo dije Elroy tu hija esta descontrolada deberías reconsiderar mi propuesta.
Su madre frunció los labios sin responder
¿Propuesta?
Un cuerpo la envolvió por detrás
Terry
Oh no ¿Qué estaba haciendo? La estaba abrazando, frente a su madre y frente a Neil, eso no acabaría bien.
—Señora su hija pronto se presentará como representante del instituto seguro se siente muy orgullosa
Pudo casi jurar que su madre se incomodo
—Bueno yo… ¿tu quién eres?
—Soy del comité de bienvenida, ¿Por qué no nos sentamos? Seguro quieren ver la ceremonia desde el inicio
Ofreció el brazo a su madre dejando atónito a Candy a su propia madre y a Neil que acepto el gesto sorprendida mientras Niel les seguía por detrás casi avergonzado.
A lo lejos miro a Candy y le giño un ojo con diversión.
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Cuando la ceremonia de inicio acabo Candy se escurrió a los bocadillos y pese a la misiva cerrada del profesor de no comer nada más antes de la competencia moría de hambre.
La mesa para invitados llena de bocadillos la esperaba con las manos abiertas.
—Señorita White— Candy se giró sintiéndose descubierta
—¡Terry!
—jajaja eres una golosa pecosa— se acercó despacio y extendiendo una mano le limpio los restos de chocolate que ella había dejado caer sobre su nariz.
Ella tembló bajo su contacto
—Pronto competirás tu
—Lo sé— rodo los ojos— ya no sé si realmente quiero correr
—¿Por qué? — su voz era neutra no la juzgaba ni le sorprendía su descubrimiento, solo la intimidaba.
—Es demasiado, todos tienen muchas expectativas que no voy a llenar, y si falló…
—Y si fallas nada sucederá— le levanto el mentón que ella había bajado avergonzada— no es lo más difícil que has enfrentado
Se acercó y con un cuidado y tacto distinto a los anteriores besos la toco, el contacto fue suave y dulce.
—Hazlos pedazos pequeña pecosa
Ella asintió con una sonrisa cuando fue llamada por los micrófonos a la pista
—Y Candy— ella se giró— Recuerda siempre que cuando sientas que has dado tu último suspiro es cuando debes acelerar.
Candy se quedó sin palabras, estaba sorprendida por las palabras de Terry, pero sentía que tenían un trasfondo, que no se refería al festival precisamente.
El profesor llegó junto a ella y la arrastro hacia la pista sin que ella pudiera decir nada mas
—Comenzaremos con la carrera de 50 metros planos en la sección femenina— anuncio la directora.
Candy se posiciono en el inicio de la pista.
Sus pies se movieron con facilidad, no sintió miedo, casi pudo jurar que sentía la mirada de Terry y su voz susurrándole que confiaba en ella.
Sentía el cemento moviéndose bajo sus pies y el temor apoderándose de ella mientras la meta se acercaba más y mas
Corrió aún más, sentía la meta tan cerca, los gritos atacaban, pero ella se sentía lista y entonces
—Hola Candy— alguien llamo a su lado
Miro a su otra oponente, una chica un poco mayor que ella, se le hiso conocida, ¡claro! La chica de la feria.
Y ese olor
Los pies se le juntaron y no pudo detener una inevitable caída, la chica había ganado y ella había fallado.
El mundo vitoreo alrededor y ella se sintió la mayor idiota, el profesor se aproximó a ella, pero sin dejar que la auxiliaran se levantó y se alejó de todos.
—Candy— la llamaron Annie y Paty desde las gradas, pero no les miro— ¡Candy! — esa voz era diferente, su madre.
Siguió corriendo hasta llegar a los lavabos
Fue idiota pensar siquiera en ganar.
—¿Increíble carrera no?
Candy miro a la chica a su lado, ella le había vencido y seguro iba a regodearse.
—¿Cómo sabias mi nombre?
Se encogió de hombros
—Se los nombres de todos los competidores, es como cultura general
Candy asintió dirigiéndose a la puerta
La chica mucho más alta que ella casi a la altura de Terry, hermosa, esbelta y casi perfecta de un rubio platino y una piel sin pecas Candy odio aún mas haber perdido contra ella, pero aquella chica podría ganarle diez veces más con los ojos cerrados estaba segura
—Oye tranquila solo quiero hacer las paces con mi digna contrincante, después de todo me has ganado por poco.
Le extendió la mano y una ráfaga entro al lugar, ante el gesto Candy sintió un terror terrible mientras se decidía a darle la mano, los dedos se le congelaron pese a que sudaba y dudo mil veces en extender la mano hacia ella, pero la chica cambio su expresión al ver su duda.
Le tomo la muñeca con la otra mano para obligarla a levantar la mano
A Candy le sorprendió su insistencia por "disculparse" y que se tomaran la mano en son de paz.
La puerta se abrió de golpe y la chica sin siquiera voltear gruño por lo bajo.
—Terry— se volteó sorpresivamente llamándole con familiaridad, eso no la sorprendió tanto como cuando se abalanzo sobre el cuello de este.
—Susana— exclamó este tan neutral que a Candy le dio escalofríos.
La chica se soltó ante el gesto de indiferencia, cuando la mirada de Terry se encontró con la de ella su expresión se suavizo.
—Van a dar las medallas— exclamo extendiendo la mano hacia ella.
La chica que al parecer se llamaba Susana y compartía cierta familiaridad con Terry sonrió destellante acomodando su cabello que permanecía intacto pese a la carrera y tomo su camino.
—¿Qué te hiso?
Le miro confundida
—¿A qué te refieres?
Terry suspiro aliviado, recupero su expresión de seguridad atrayéndola hacia él y envolviéndola en su cuerpo.
Candy se dejó llevar por el gesto sin importarle nada, valla que lo necesitaba.
—Esto no ha terminado
Terry la miro interrogante
—¿A qué te refieres?
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Candy llego junto a los organizadores.
—¿Tenemos representante para la carrera de 100 metros con obstáculos?
—No— negó el presentador
—Quiero competir
—Candy esa carrera es solo para grados mayores aun no estas lista.
—¿Puedo competir?
Los organizadores se miraron entre si mientras Terry veía todo con una sonrisa tras ella
—Sería un excelente márquetin para las instituciones aun si no gana, las personas se interesarían más por este tipo de eventos si hay actos inesperados, lo que quieren es divertirse— añadió este
—Me gusta como piensas chico— añadió el presentador que miro a los directivos
—Está bien, pero nos libramos de cualquier responsabilidad de lo que pueda ocurrir ¿queda claro jovencita?
Candy no espero más y corrió a la pista.
—Candy— Annie y Paty llegaron junto a ella justo cuando hacían el anuncio de que ella representaría en la última competencia— ¿Estas seguras de esto? Puedes salir lastimada, ellos son mayores
—Te has vuelto loca— exclamo Paty alarmada, pero Annie puso una mano en su hombro para que se serenara
—Recuerda que te apoyamos ¿sí?
Candy asintió y ellas volvieron a las gradas
Los nervios y deseos de ganar la invadían, no permitiría que ningún traspié la distrajera.
No pensó en su madre, ni en su hermano, no pensó en sus competidores que eran mucho más preparados y mayores en todos los aspectos, sus piernas eran cortas pero su complexión la hacía muy ágil, lo usaría a su favor, no pensó en los jueces ni en quien quedaría bien, solo pensó en satisfacerse a sí misma, apenas escucho el disparo porque ella ya estaba corriendo.
Primero debían escalar, eso no le supuso trabajo, pero a sus oponentes tampoco.
El cruce por cuerdas tampoco les supuso mucho trabajo
Al llegar al salto de colchonetas sobre la alberca justo en el segundo salto sintió el paso en falso.
Oh no
Pero no se detuvo
Llego casi de rodillas al final de la alberca y siguió corriendo podía sentir que le quemaban los pulmones, pero no se permitió parar, escucho el varillo de la gente al volver a el inicio de las gradas y pudo escucharse a sí misma creyendo en su capacidad, algo ardiente se apodero de ella y corrió como nunca lo había hecho sus piernas dolían justo cuando cruzó la meta, cayó de rodillas mientras la gente vitoreaba, no creía poder correr en un rato.
—¡White eso fue increíble! — alago el profesor llegando a su lado— ¿White? — pregunto al ver que Candy no se levantaba
—Mi pierna— señalo su tobillo— creo que me esguince.
—Oh claro, debemos llevarte a la enfermería
La gente seguía demasiado excitada para notar el pequeño desperfecto.
La ayudaron a levantarse para llevarla a atenderse el profesor acepto la medalla por ella exclamando lo talentosa que era su alumna y el trabajo que él había ejercido para que ella lograra tal cosa.
—¿Dicen que al final todos dirán que siempre creyeron en ti— exclamo Annie bufando— por cierto, y Candy, no debería recibir la medalla?
—Tal vez se lastimo— exclamo Paty alarmada poniéndose de pie— debe estar en la enfermería.
Annie asintió siguiéndola escabulléndose sin llamar demasiado la atención.
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Candy aun sentía el fuego en las venas mientras le vendaban el tobillo, aún seguía impresionada con la velocidad que había alcanzado per algo, algo que no tenía sentido, solo fue como si algo dentro de ella se encendiera y no pudiera parar.
Era una combinación de éxtasis y descontrol de si misma, nunca le había sucedido pero desde aquel día que se sintió perseguida no le había sucedido de nuevo, prefirió cederlo a la idea de la emoción del momento.
—Candy— Annie llego con Paty corriendo a su lado mientras Annie le decía que no entrara sin tocar, pero Paty ya estaba sobre Candy.
—Nos ha preocupado
Candy sonrió abrazando a Paty con cariño mientras Annie rodaba los ojos ante la exagerada reacción, pero preocupada en el fondo.
—¿Saben algo de Terry?
—No se ha despegado de tu madre, lo cual déjame decirte me asusta, no sé qué se trae entre manos, pero a tu padrastro no le ha hecho mucha gracia— alardeo Annie agitando las manos con diversión.
—Parece que la idea te gusta— dijo Candy
—¿Qué tu padrastro se sienta desplazado por tu sexi novio, claro?
—Espero que Archie no te escuche— añadió Paty y todas rieron
Ayudaron a Candy a ponerse de pie para poder ir al final de la ceremonia, era la primera alumna en la historia del instituto en recibir dos medallas en un solo torneo.
—Por cierto, la chica que ganó el oro en los 50 metros se acercó a hablar conmigo
Las chicas se miraron entre si
—¿Enserio? ¿Qué quería?
Candy miro a Paty sin saber que decir
—Algo de hacer las paces, me pido que le diera la mano, pero no se algo me lo impidió a ella le molesto y Terry apareció, al parecer… se conocen, mucho
—¿Mucho?
—Ella se lanzó a su cuello— completo sin saber si sentir celos o cierto temor porque Terry no parecía contento con el gesto, inmediatamente había puesto la atención en ella y eso la había tranquilizado pero esa chica, Susana, le causaba una agrura profunda en la garganta.
Escucharon el megáfono llamando a Candy de nuevo.
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Terry conversaba animadamente con la señora Elroy, esa mujer era tan plana y simple que le sorprendía que fuese humana, pero ella al parecer creía que estaban teniendo una buena conversación, era tan fácil de manipular.
Busco a Susana con la mirada, pero no la vio, sin embargo, podía sentirla, asechando, preparada para atacar.
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Ella sabía que él la había notado y era justo lo que quería que supiera que ella estaba ahí, y que estaba ahí para quedarse.
Comenzaba el juego
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Algo que he notado es que sin querer he adaptado la personalidad de Annie y Paty a dos amigas mías a las que amo demasiado, alguna vez leí en un libro llamado La verdad sobre el caso Harry Quiubert (no se escribir su nombre) que si un escritor dice que sus personajes no están inspirados en alguien de la vida real miente y es solo para ahorrarse problemas.
Sus Reviews son hermosos se los agradezco mucho una vez más por tomarse el tiempo de leer y comentar sé que el tiempo vale oro y les agradezco que me regalen un poco. Por cierto no les agradecí por sus felicitaciones por mi cumpleaños me han hecho el día.
No coman ansias, aunque no lo parezca y aun que parezca que las enredo más cada pequeña cosa es clave para resolver el misterio jeje.
Muero pro que tengo evaluaciones finales y tuve que leer metafísica de Aristóteles de hoy para mañana (upss de hecho tuve más tiempo, pero ya ven) por lo que no pude actualizar hasta hoy y fue en cada día escribiendo una pequeña parte.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo
Les deseo una hermosa semana, una bella navidad y un excelente año nuevo lleno de vida y no supervivencia.
Atte. Anjiluz
