CAPITULO XI – EL ESPEJO

Una vez más estaba corriendo, jadeando por el esfuerzo mientras los recuerdos de lo sucedido le taladraban el cerebro, tenía que hallar una solución pronto, pero no podía concentrarse, solo podía recordar la imagen de su padre desmayado y el rostro de Severus y Sirius.

Llegó hasta un ala del castillo que parecía completamente desierta, el lugar pronto le pareció familiar, con paso decidido entro en uno de los salones, como suponía, el espejo de Erised descansaba contra una de las paredes, inmaculado y hermoso, tal y como lo recordaba.

Se paró frente a él mirando su reflejo, solo podía ver sus ojos verdes regresándole una mirada acusadora y llena de reproche.

"¡VAS A MATARLO!" cerró los ojos al recordar el rostro horrorizado de Severus, porque, porque de entre todos los hechizos que conocía tenía que usar un Crucio.

- No quería lastimarlo – dijo entre lágrimas.

Pero eso era mentira, si quería lastimarlo, quería regresarle multiplicado por mil el dolor que le había causado a Severus, quería que se retorciera de dolor, que se arrepintiera por poner las manos sobre lo suyo.

Levantó la vista de nuevo al espejo, acariciando su superficie.

- Por favor, dime que es lo que deseo porque ya lo he olvidado – rogaba por una imagen, un solo destello.

Espero por lo que le pareció una eternidad, quizá el espejo se negaba a ayudar a alguien como él, despegó la mano con el corazón entristecido, cuando se disponía a marcharse vio una imagen difusa, pero ahí estaba, cabello negro y mirada de fuego, la imagen se volvió más nítida, Severus lo abrazaba por la espalda mientras besaba suavemente su cuello, sus manos deslizándose dentro de su camisa, acariciando su vientre, bajando cada vez más, Harry se estremeció, casi podía sentir las caricias sobre su cuerpo.

- Severus – susurró - ¿tú eres mi deseo?

Sumido en su fantasía no pudo escuchar los pasos que se acercaban lentamente a él, no fue hasta que escuchó un suave carraspeo que regresó a la realidad.

- ¿Un espejo magnífico no cree señor Raven?

Dumbledore estaba de pie a su lado, a Harry le pareció un extraño deja-vú, aunque en su primer año lo que vio fue a sus padres, se sentía tan dichoso que había regresado ahí una y otra vez, anhelando la imagen de sus seres queridos.

- Señor – dijo finalmente.

- Luces preocupado –

- ¿Va a expulsarme? – Harry estaba casi seguro de la respuesta.

- Esta vez no – sonrió el hombre mientras se sentaba en una polvosa silla – veras, usar una maldición imperdonable significaría una expulsión inmediata, pero los señores Snape y Black aseguran que la uso en defensa propia, admito que estoy tan sorprendido como usted por la reacción de Sirius Black ya que siempre ha sido incondicional con James, algo muy malo debe haber pasado como para que se pusiera de tu parte, quizá quieras contarme.

- No puedo hacerlo señor – y no podía ¿cómo iba a decirle a Dumbledore que había tratado de matar a su propio padre por un ataque de celos? porque a fin de cuentas eso había sido, una horrible combinación de celos y furia, cuando entró al salón y vio a Severus casi desnudo la sangre le había subido a la cabeza, no pensó en lo que hacía, solo dejó que sus instintos tomaran las riendas, esa primitiva necesidad de proteger lo que amaba.

En ese momento algo sucedió.

Su cuerpo se sacudió con un violento y doloroso espasmo, alzo la vista a Dumbledore que parecía tan conmocionado como él mismo, el espasmo regresó, esta vez mas fuerte haciendo que su cuerpo se doblara en el suelo, sentía corrientes de dolor atravesándolo. Permaneció en el suelo unos momentos, temblando por las estelas de dolor.

- ¿Estás bien? – Dumbledore se hincó a su lado pasando la varita a lo largo de su cuerpo, murmurando palabras en un lenguaje que Harry no conocía, cuando hubo terminado sujetó en alto su brazo, fijando la atención en su mano – has afectado demasiado el tiempo.

Harry miró su mano o lo que quedaba de ella, casi podía ver las vigas del techo a través de ella, el miedo comprimió su corazón, estaba desapareciendo.

Afortunadamente solo pasaron unos minutos antes de que Harry recuperara su aspecto, aun sentía miedo, no de desaparecer, sino de no poder hacer nada, tenía que olvidar el asunto con Severus y con su padre y enfocarse en lo que era originalmente su misión, hallar la forma de evitar la guerra en el futuro, la reaparición de Voldemort.

Volvió a la sala común con la promesa a Dumbledore de que pasaría el mayor tiempo posible en la biblioteca y que no se detendría hasta encontrar el tomo correcto para elaborar la poción, ahora que tenía el permiso del director para consultar la sección prohibida de la biblioteca las cosas deberían ser un poco más sencillas.

Cuando entró todo parecía estar en calma, no había miradas extrañas ni tampoco escucho comentarios de lo que había pasado.

Al entrar a los dormitorios vio a Severus sentado en la cama, estaba rodeado de pergaminos y libros, si notó su presencia no le dio importancia, que lo ignorara era lo que realmente le dolía a Harry.

- Gracias por cubrirme – dijo Harry.

Severus asintió suavemente sin siquiera mirarlo.

Los días pasaron con rapidez y relativa calma, Lucius y los demás estaban enterados de lo que había sucedido y aun cuando no estaban de acuerdo con los métodos de Harry se mostraban satisfechos con los resultados, James había cejado en su intento de atacar a Severus, o al menos eso parecía, Sirius tampoco había dicho nada, las pocas veces que se habían encontrado en los pasillos o en las clases simplemente pasaba de largo, aunque había algo en su mirada que lograba inquietar a Harry.

Él no había tratado de acercarse de nuevo a Severus, le dolía su rechazo y aunque anhelaba más que nada estar a su lado sabía que era imposible, tarde o temprano tendría que volver a su tiempo, no quería hacer la separación aún más difícil, prefería pasar las tardes en la biblioteca, al menos ahí encontraba algo en que distraerse.

Fue en una de esas tardes cuando la esperanza en Harry renació, tenía varios tomos sobre la mesa y leía con interés un fragmento sobre antiguos dioses griegos, al final de la página había una imagen de un hombre sujetando un reloj de arena.

Sacando un pergamino copió el fragmento del libro, la ilustración era muy parecida a la que había visto en el pergamino de Hermione, en la parte de abajo había una inscripción en rúnico, aunque alcanzo a distinguir "tempus".

Fue en ese momento que una sombra cubrió parcialmente la luz de la lámpara.

- ¿Puedes moverte? Me tapas la luz – dijo sin levantar la vista del libro, tenía que llevar sus descubrimientos a Dumbledore cuanto antes, al ver que la persona frente a él no se movía levantó el rostro para toparse con los ojos negros de Severus.

_ Sev…Snape, ¿está todo bien? – preguntó mientras juntaba los documentos desperdigados, aun así no fue lo bastante rápido como para arrebatarle el pergamino que tenía en la mano.

- Escamas de bola de fuego chino, semillas de Tacca chantrieri, pelo de unicornio, sangre de basilisco – Snape siguió enlistando – es una lista muy larga la que tienes aquí Raven ¿es para una poción?

- Ah, si – dijo quitándole el peramino – es un trabajo especial para Slughorn, nada importante.

Snape definitivamente no se había tragado una excusa tan barata pero lo dejo correr, Harry lo miraba de hito en hito, abrió la boca con intención de preguntarle si estaba bien, pero prefirió quedarse callado.

- Mañana vamos a salir a Hogsmeade, Lucius quiere saber si deseas ir con nosotros.

- ¿Hogsmeade? ¡Claro!

La conversación, si se podía llamar así al par de frases que cruzaron quedó ahí, Severus se dio media vuelta y Harry ya no lo vio hasta la noche, la idea de ir a Hogsmeade le producía cosquillas en el estómago, gracias a Malfoy podría pasar todo el día con Snape.

Terminó de recoger sus cosas, echando un último vistazo a la lista de ingredientes, estuvo gran parte de la tarde tratando de recordar los que Hermione había usado para la poción, muchos de ellos eran exóticos y casi imposibles de hallar, conseguirlos le había costado una serie de tratos con traficantes de Knockturn, algo que ni de lejos le enorgullecía, esperaba que para Dumbledore fuese más simple.

Entre la lista y los indicios que había hallado en el libro se encontraba un poco más cerca de volver a su tiempo, cosa que no le alegraba realmente, gracias a su viaje había descubierto que las apariencias eran engañosas.

Ahora ya no solo se trataba de proteger el futuro sino también el pasado, no quería que Lucius se volviera mortífago, tenía que impedir de alguna forma que su vida girara en torno a los oscuros callejones que deparaba su futuro, no quería que dejara a Remus, los había visto juntos en los pasillos, robándose un beso o acariciando furtivamente sus manos al pasar y Regulus, el menor de los Black había resultado ser un compañero leal y cariñoso, si bien tuvo algunos pleitos con él sabía que no era malo, solo estaba celoso de su relación con Snape, no lo dejaría morir ahogado en esa horrenda cueva.

Convencido de que eso era lo mejor salió de la biblioteca, al hacerlo se topó con Sirius, le pareció raro que estuviera solo, pero al volver la vista hacia ambos lados se dio cuenta de que lo estaba esperando.

Con paso inseguro trató de esquivarlo que Sirius le cerró el paso empujándolo contra la pared.

- Mañana es la visita a Hogsmeade, te quiero en la casa de los gritos a las cuatro, sin compañía obviamente.

- Claro, como si pudiese confiar en ti.

- Te cubrí el otro día, ¿no crees que eso merece al menos un poco de confianza? además, no creo que tengas muchas opciones – Sirius se alejó algunos pasos de él emprendiendo el camino hacia la torre de Gryffindor – a las cuatro, Harry.

El alma se le fue a los pies, Sirius lo sabía, ¿sino porque otra razón le habría llamado Harry? Pensó en ir con Dumbledore y contarle todo, pero al repasarlo una y otra vez en su cabeza pensó que quizá no era la mejor de las ideas, tendría que hablar con Sirius y convencerlo a toda costa de que no abriera la boca, aunque algo no cuadraba, había tenido tiempo de sobra para divulgar su identidad, sin embargo no había dicho nada.

Bajó a la sala común con el corazón aun desbocado, mañana sería un día muy complicado, tenía que ir pensando cómo iba a escabullirse sin que Lucius y los demás lo notaran.

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Hola, antes que nada gracias por leer y sus reviews, realmente me alegran el día, quisiera avisar que las actualizaciones van a empezar a tardar un poco más, esto es porque el domingo (o sea mañana U.U) regreso a trabajar y eso me lleva practicamente todo el día, asi que casi no voy a tener tiempo de escribir.

No por ello voy a abandonar el fic, solo les pido un poco de paciencia entre capítulos ¿ne?.

Una vez mas gracias, nos leemos después.

Lady Lostarot.