Y aquí llega el siguiente, de momento hasta aquí subiré hoy. Aún voy escribiendo el doceavo, y cada vez tengo más ganas de volver a mi proyecto original.
El Legado Prohibido de los Uzumaki.
Capítulo 11. La Bestia sin Colas.
La paz había llegado de una vez por todas a la nueva Villa Oculta del Remolino, con los refuerzos y colonos procedentes de la Hoja y la Arena, y con los ninjas renegados completamente derrotados la ciudad se irguió en toda su gloria, mostrándose como sólo una aldea puede, celebrando un jolgorioso festival. A pesar de haber sólo obreros y ningún artista ni actor la aldea pudo contar con los servicios amateur de varios jóvenes que querían aprender el oficio, o sabían cantar y tocar instrumentos como el que más. La ciudad se refundó oficialmente, quedando esa madrugada como la fecha de su aniversario. Los restauradores, hosteleros y taberneros de la villa se unieron en hermandad para celebrar el hecho y agasajar a los ninjas que les habían dado la oportunidad de su vida.
El futuro enlace de Temari y Shikamaru había aumentado aún más el volumen de la celebración y se habían hecho fastuosos brindis por la joven pareja. Todos los ninjas veteranos se unieron en armonía ante la noble acción de empedarse y se vieron las extrañas apariciones de ninjas borrachos como cubas y tirados por los suelos o en las tabernas. Pero los aldeanos, en lugar de expulsarlos les recogían y los conducían a la tienda o lecho más cercano. Entre tazas y tazas de sake las viejas rencillas fueron olvidándose, e incluso se celebró un pequeño torneo de exhibición entre Chojuro y Omoi, que se habían hecho grandes amigos por ver quien era mejor espadachin, en el que ganó el primero por los pelos, pero teniendo que aceptar que las espadas Kiba estaban en las mejores manos posibles. Ante el acaramelamiento de la pareja y la nueva amistad del ninja adicto a los caramelos Choji y Karui permanecieron juntos, conociéndose lentamente. Lee y Tenten habían desaparecido en el bosque, una vez se habían reencontrado y no volvían de momento. Sai, Shino y Kiba acompañaron a las tropas en la juerga; siendo capaces de beber alcohol en la villa teniendo ya 21 años pero reacios a hacerlo por "el qué dirán" los ancianos y mujeres de Konoha, siendo el alcohol uno de los tres tabúes del ninja.
Pero no todo el mundo se encontraba feliz, siendo Hinata la gran excepción del grupo. La preocupación por su prometido no le permitió dormir más de tres horas, y lo hizo agotada por el continuo uso de su Ojo Blanco los días anteriores y en la lucha contra Nagao. El médico marionetista demostró tener mucho más de lo que parecía, siendo capaz de usar a la vez su técnica gravitatoria junto a su marioneta con hojas envenenadas. La Hyuga necesitó aumentar al máximo su capacidad de reacción para poder esquivar esos ataques a la vez que trataba de neutralizar la gravedad con su palma de vacío. Y se había sorprendido a sí misma realizando asombrosos movimientos que finalmente le permitieron asestar los 64 signos Hakke al renegado de la Hierba, pudiendo capturarle.
El resto de la madrugada la pasó de forma inerte, cabeceando por el agotamiento y empujándose en exclusiva por el deseo de encontrar a Naruto. De una forma u otra sus pasos le llevaron hasta sus antiguos compañeros, recuperándose del duelo contra Kuroyagi, y más tarde en su cuartel general siendo conducida a la fuerza por Sai y Kiba a su lecho, donde acabó por dormirse a pesar de su reticencia. No obstante a las tres horas más o menos, cuando los últimos rayos del alba despuntaban de naranja a amarillo lo que le recordó a su rubio favorito. Queriendo conservar toda la energía que pudiera no inspeccionó los alrededores y salió del campamento, estando prácticamente vacío. Hasta internarse en el bosque, en dirección a las ruinas que tanto interés despertaron en el Uzumaki.
El viaje por la isla era bastante más sencillo que al llegar, prácticamente por todas partes se observaban los estragos que habían causado los humanos en menos de una semana que llevaban allí: árboles talados por doquier, ramas dobladas, zanjas anegadas de porquería… Causadas tanto por el aprovisionamiento de recursos como de la aclimatación y acondicionamiento de tierras cultivables, efectivamente en algunas explanadas observaba parcelas a medio arar y delimitar. En una semana habían contaminado más que los renegados en todo el tiempo que llevaban allí. A tres kilómetros del enclave volvió a aparecer selva virgen, hasta que entró en el terreno pedregoso donde combatieron a Kuroyagi, lleno de las rocas desnudas que se originaron de la habilidad suprema del líder renegado: desde guijarros hasta cantos y grandes piedras. No tardó mucho más en llegar al pequeño lago, donde inspeccionó con su técnica ocular la superficie, tratando de ver exactamente donde estaba el túnel. Pero antes de eso recordó ver a Naruto entrar al complejo por una rendija secreta y decidió buscar más esa entrada.
Lo halló junto a un pequeño túmulo de piedras que delimitaban la tumba de alguien, presumiblemente una mujer, pero ella no le dio la más mínima importancia y se introdujo en el complejo. Una larga sucesión de corredores subterráneos que se entrecruzaban dando acceso a varias estancias, había algo en los muros que le llamaba poderosamente la atención, y eran algunos relieves esculpidos con chackra sólido, invisible a plena vista pero legible con sus ojos (siendo esas escenas imágenes tales como retratos y de otros hechos relevantes que ella no conocía). Y una inmensa mole de energía varios metros por debajo de ella que llamó su atención desde el principio. Una vez en el pasillo principal, el que daba directo a la concentración de chackra, fue hallando cintas de colores, la mayoría de ellas rojas y una o dos verde. En una de las bifurcaciones verdes se internó buscando a su amado, a quien aún no había localizado con su penetrante mirada y el hecho le preocupaba bastante estando segura como estaba que el Uzumaki nunca había salido de las ruinas. Dentro de la habitación resúltate halló un claro rastro de la presencia de Naruto, unos boles sucios de ramen, y algunos utensilios de cocina, como un cucharon y más.
Inspeccionó la sala con sus ojos normales, descubriendo el archivo del clan Uzumaki y el arcón dejado por el rubio con los documentos más importantes que había encontrado. Un rápido vistazo a ellos le reveló la presencia de su difunta suegra en los papeles que tenía y pudo entender qué había estado haciendo Naruto ahí. Ella lo conocía bien, desde que lo espiaba de pequeños y sabía que lo que más había anhelado él era una familia consanguínea, si bien había tenido a Iruka como su hermano mayor, casi un padre para él, a Sasuke como un hermano postizo de tortuosa relación y a Jiraiya como padre o benefactor, siendo realmente su padrino. Gente con la que ella no logró tener apenas ninguna confianza, nunca sintió más que el respeto debido a su profesor de colegio, no llegó a conocer al Sannin legendario y con el Uchiha tenía una extraña amistad, recelosa de él, de su oscuro pasado y el dolor que causó a Naruto. A pesar de las coincidencias que tenían: rechazada por su familia ella y exterminada la suya; ambos vistos a través del filtro de sus talentosos hermanos, e incluso la naturaleza de sus chackras. Y ni ella había sido capaz de cubrir esa necesidad; siendo sólo novios respondían a otras necesidades, cosa que disfrutaban haciendo, pensó que como marido y mujer quizá podría darle todo lo que aún no podía.
Centrándose de nuevo en la búsqueda de Naruto abandonó la sala, asegurándose de sellar bien el arcón con los documentos, y siguió inspeccionando el complejo. Las cintas de colores la guiaron a un largo pasillo final donde los relieves pasaron a ser epigrafías escritas en una arcaica jerga que sólo entendía a medias. Lo poco que pudo entender era que el pasillo llevaba al sancta sanctorum de la fortaleza del clan Uzumaki, donde un gran poder, pero sobre todo un gran peligro yacía en su interior. Varias señales indicaban los riesgos de continuar y otras pocas hablaban de las gestas del Uzukage, o Sombra del Remolino por mantener escondido el secreto, en concreto hablaba del cuarto Uzukage, quien murió torturado por antepasados del clan Momochi, que fundaría posteriormente la Villa Oculta de la Niebla, tratando de descubrir el mismo.
Al final arribó a una antesala con una pesada puerta de piedra con la efigie de un monstruo con las fauces abiertas. Y una epigrafía secreta en la cima que rezaba:
"Aquí yace el Reibi, la Bestia sin Colas, el secreto del clan Uzumaki y el deber de protegerlo pertenece a todos los Uzumaki. Sólo nosotros entraremos a subyugar a la Bestia, todos los demás, temed y huid."
El cúmulo de chackra se hallaba tras esas puertas, junto a una presencia oscura y malvada que habría hecho retroceder asustada a la joven Hinata. Pero ella agudizó más sus ojos y halló un rastro de un cálido chackra naranja, no necesitaba tener técnicas de percepción de chackra para reconocer en él a su amor. Queriendo abrir la puerta inspeccionó el mecanismo que se escondía en las fauces y metió la mano desconfiada. Las fauces se cerraron y sintió el alfiler perforando su mano y haciendo brotar su sangre, sin ningún signo evidente de la apertura. Furiosa por el rechazo retiró la mano, aún ensangrentada y comenzó a golpear la pared, no con golpes tontos, sino tratando de usar su Puño Blando para romper las juntas de los sillares de piedra que formaban la pared, tal y cómo habría hecho Neji, sin éxito ya que los aparejos eran demasiado gruesos.
Vigiló ampliamente la zona tratando de ver algún punto débil y tras cinco minutos tiró la toalla, decidida a llamar a sus aliados para que tirasen abajo el muro. En menos de tres horas localizó y condujo a Kiba y a Chouji a la puerta, el primero resacoso cómo él sólo y el segundo visiblemente molesto por el madrugón, y les pidió que realizaran sus técnicas más destructivas.
─ Técnica Animal, Cerbero.
─ Técnica Oculta, Puñetazo de Alas de Mariposa ─ pronunció el Akimichi tomando la pastilla verde de su clan.
Ambos realizaron sus técnicas maestras, la del Inuzuka, que ya conocía bastante ella: realizando un clon y combinándose los dos y Akamaru para formar un perro de tres cabezas y realizar un Triple Colmillo; mientras que el Akimichi concentró chackra en su espalda, que tomó forma de alas de mariposa, y el poder en su interior se traspasó a su puño. Ambos golpearon la puerta a la vez y sacudieron la estancia poderosamente, pero no llegaron a quebrar el muro, no obstante ella sí pudo ver la onda de choque como traspasó los muros y alteró la mole de chackra.
Un rugido se oyó en las ruinas, seguida de un sonido de derrumbamientos en el interior de la sala. Los dos ninjas lo celebraron, pensando fútilmente que habían sido ellos, pero Hinata veía lo que ocurría, y sentía miedo de lo que sucedía. Fue cuando se apercibió de que la mole tenía una conciencia y capacidad motora, y había reaccionado a la agresión irguiéndose y adquiriendo una forma corpórea: se trataba de una enorme bestia, del tamaño de un Biju, con cuerpo de águila, pero cuadrúpeda, con garras al final de las patas y cabeza de león. Un fuerte abdomen perlado de plumas carmesíes muy oscuras y una melena negra conectaba la mitad leonina con la de ave. Entre las patas delanteras pudo distinguir mejor a Naruto: inconsciente en el suelo, y perdiendo el chackra del Kyubi lentamente. La bestia; que según los glifos que había leído debía ser el Reibi, y efectivamente carecía de cola, flexionó sus patas traseras y dirigió las fauces hasta la puerta, justo delante de ellos, cargó una Bijudama y la arrojó contra la misma, aunque la única consecuencia fue un nuevo retumbar, ya que la vetusta portezuela resistió el embate.
El Reibi, aún con las patas flexionadas se irguió y dio un salto, preparando una nueva bomba esta vez contra el techo. Pero esta bomba no rompió el techo, sino que activó un complejo sistema de contención y sellado basado en chackra sólido; el mismo reaccionó de forma violenta, adquiriendo un refulgente brillo que cegó incluso a su Ojo Blanco, teniendo que taparse los mismos inútilmente, para tener que retirar la vista de ahí, pudiendo ver a través de las cosas, incluso de sus propios párpados o sus manos esa fue la única respuesta que se le ocurrió. Cuando volvió a mirar el entre había desaparecido, y cualquier rastro de su chackra también. No parecía haber ninguna apertura en esa cámara pero indudablemente ya no había nadie, ni siquiera quedaba rastro de Naruto. Sin embargo Hinata sólo pudo pensar en eso a posteriori, primando en su cabeza dónde habría acabado el Reibi.
La madrugada se le antojaba muy dolorosa a Rock Lee, quien había estado caminando sin rumbo hasta encontrarse con su compañera Tenten. En ese momento, siete horas más tarde este se despertó en medio del bosque, con uno de los coleteros de su amiga en la mano y uno de sus pergaminos a su izquierda. Un primer vistazo a ella le indicó que algo le había pasado, no necesariamente malo, sino especial, y él comprendía el shock que le había supuesto convertirse en el centro de atención. Supuso que había usado el abanico de los cinco elementos, que además la debilitaba mucho. Una nueva mirada bastó a esta para comprender a Lee; un sentimiento que ambos compartían sumado al conocimiento mutuo que sólo consiguen aquellas personas que pasan juntos años y años, les hacía verse a través de un translúcido cristal.
Una vez se aclararon todos los asuntos esta le cogió de las manos y se lo llevó a la espesura, donde se relataron el uno al otro, de forma mucho más tranquila e intima sus experiencias. Ni una sola vez se soltaron sus manos, ni siquiera cuando este relató las horas pasadas con Li, y el amor que le había hecho sentir en una farsa; ni él se la soltó cuando Tenten le confesó de una vez por todas el amor que sintió por Neji Hyuga y lo mucho que le dolió su muerte, una vez terminó la guerra y pudo permitirse enfrentar la realidad de su cuarto vacío, sus días despojados de esa expresión vacua que le demostraba que Neji la había reconocido y sobre todo los nuevos entrenamientos en solitario o en compañía de Lee, ya retirado Gai.
El apretón de manos se fue convirtiendo en una caricia a lo largo de los brazos de forma mutua; a medida que iban ampliando los deseos que tenían pensados para su vida. Su mutuo desconocimiento de qué era lo que ansiaban y un reconocimiento tácito de que, de repente quisieron conseguirlo entre ellos. Lentamente el guerrero despojó a la kunoichi de su kimono mientras se dejaba llevar por el deseo: besándola, acariciándola, apretándola. Hasta que ella le desvisitió, poseída por la misma lujuria no correspondida que él y se entregó por completo a la Bestia Verde de Konoha. Pasaron toda la noche juntos, hasta que se durmieron agotados.
Y esa mañana con un aire de consolación Lee se despertó queriendo hallar a su compañera junto a él, encontrando en su lugar uno de los coleteros, y el descuidado rastro de una persona que había querido marcharse lo más rápidamente posible. Decepcionado, Lee se incorporó y trató de orientarse, buscando volver al cuartel a la vez que meditaba lo ocurrido con Tenten y qué debía hacer a continuación. Lo más obvio, y que habría hecho su maestro sería desposarla, pero no estaba seguro de haber amor entre ellos. Pero si estaba seguro que quería averiguarlo, pediría a la kunoichi salir en serio y probar cómo vivirían juntos.
De pronto, a punto de llegar al cuartel oyó un sonoro rugido al norte de su situación, y contempló una enorme figura oscureciendo el cielo azul de la mañana.
Sai había bebido mucho alcohol, pero su cuerpo, preparado para las misiones secretas y la infiltración, filtraba los líquidos etílicos diez veces más rápido que los demás. Danzou afirmaba que tomar unas copas con la futura víctima era la mejor forma de ganarte su confianza, ya fuera para asesinarla posteriormente, sacarle información o secuestrarla y había inyectado glándulas devoradores de etanol para que sus soldados jamás se emborrachasen. Sin embargo fingió correctamente los síntomas de la borrachera que llevaban Kiba y Shino hasta que perdieron la pista al primero y acabaron peleando el Aburame y él, espoleados por Chojuro y Omoi, en un duelo de exhibición. Pero Shino estaba tan alcoholizado que había pasado a sus insectos y estos no respondieron a su llamada. Tras un par de piruetas borrachas intentando golpearle Shino se derrumbó encima de una mesa cercana, donde los demás ninjas le dejaron dormir.
Tras unos minutos más en los que la turba de bebedores empedernidos fue decreciendo hasta quedar únicamente el artista este se alejó del campamento a una colina cercana. Él aún se mantenía en estado de guerra, inexplicablemente alerta, y era incapaz de sentir la fatiga que sus músculos y sobre todo su mente debía tener en realidad. En Raíz todos eran amigos de su instinto, siempre que este no fuera acompañado de un deseo de autonomía. Con una perfecta precisión abrió un pergamino y comenzó a hacer un pequeño retrato de lo que veía ante sí, la imagen panorámica de un amanecer en una nueva villa que prometía una larga existencia. A pesar de ser ya una hora avanzada todo el pueblo dormía, incluso los mesoneros, y por extensión los bares cerraron sus puertas. Aún podía ver a gente durmiendo tirada por las calles: desde ninjas a aldeanos, menestrales y labriegos, y todo tipo de gente. Dibujar a todos y cada uno de ellos, tratando de averiguar su vida y cómo habían llegado allí fue lo que llevó a Sai echar toda la mañana hasta que le agitó el poderoso rugido de una bestia que tapó el sol.
Su aguda visión pudo percibir que la criatura tenía un gran tamaño, parecía un hibrido entre león y águila, ya que su semblante de felino se le notaba bastante, y las poderosas alas se batían en el aire mientras se erguía poderosa, aparentemente gozando de la libertad de encontrarse en la superficie. Un maligno chackra, además de una punzada de su instinto le motivaron a alarmarse, y a dibujar un ave de tinta que le llevase de nuevo al pueblo lo más rápido posible. Lo que fue realmente una mala decisión, pues la bestia observó el pájaro de tinta como quien observa un pichón y se lanzó a destruirla. Con un zarpazo doblegó a su montura, lanzándole al vacío, pero con ello Sai logró contemplar mejor al monstruo: efectivamente tenía el tamaño de un Biju, casi como el Juubi de grande, pero carecía de colas. Aún así se notaba su inmenso poder y maldad, y además era rápido y letal. Antes de caer arrojó su puñal, atravesando uno de sus pergaminos, y se clavó en uno de los arboles; en ese momento tiró del rollo para que no se abriese más y comenzó a girar en torno al ciprés que había tomado como objetivo, hasta que pudo frenarse lo suficiente y soltarse sin peligro. Casi sin inmutarse del severo golpe que había sufrido en el costado al chocar con el tronco a tal velocidad Sai salió corriendo al campamento, donde unos pocos borrachos resacosos se habían levantado ociosos y ahora temerosos de la criatura. Los pocos que quedaban a plena luz eran los habitantes más osados, o los ninjas de las villas aliadas, tratando en vano reorganizarse.
─ Venid aquí ─ grito el artista a cinco ninjas, dos de la Arena, y tres de la Hoja, la Nube y la Niebla ─. Tenemos que prepararnos para el ataque, dividámonos en zonas, reagrupad a todos los ninjas que veías. En media hora nos encontraremos aquí y esperaremos órdenes de Shikamaru. Yo personalmente le buscaré.
─ Pero señor ─ tartamudeó un chunin de la Arena ─, estamos en peligro. Esa bestia debe ser un Biju. No estamos en condiciones de hacerle frente.
─ Compórtate soldado. Y ahora dispérsense.
Los cinco shinobis se alejaron, primero lentamente y luego en desbandada general, mientras la bestia anónima continuaba rugiendo, anunciando su libertad. Los siguientes veinticinco minutos los pasó el joven corriendo por las calles de la colonia, usando sus ratones de tinta para tratar de localizar a sus aliados. Rápidamente encontró a Chojuro y Omoi, durmiendo a pierna suelta en sendos colchones cerca del último bar que visitaron, pero no localizó a nadie más de la Hoja. En esos últimos cinco minutos se había formado una considerable cuadrilla sumando a Karui y otros doce shinobis de diferentes villas, todos fuertemente armados; dispuestos a enfrentarse a la bestia.
─ Ninjas, amigos, usemos nuestras técnicas de largo alcance para llamar la atención del monstruo. Venderemos cara nuestra vida, seremos la primera línea de infantería ─ dijo eufórico Chojuro, quien había sufrido un enorme cambio de carácter con Omoi.
─ Deberíamos alejarnos más de la villa ─ sugirió el artista, preocupado por la integridad de la colonia.
─ En cualquier momento podría enloquecer y atacar donde prefiera. Es mejor llamar su atención, coincido con Chojuro ─ respondió Omoi mientras agarraba un nuevo dulce.
─ Pero nos cargaremos todo el pueblo pedazos de idiotas, alejémonos cuanto podamos, de todas formas necesitamos tiempo para reorganizarnos ─ apuntó la pelirroja ─. Creo que necesitaremos a algún Jinchuriki, ¿habéis encontrado ya a Naruto?
Sai no contestó a la pregunta, sino que meditó acerca de la desaparición de su amigo, quizá en ello estaban sus amigos, encontrando al Uzumaki, pero por qué razón no le habrían avisado. Desterrando esos pensamientos se concentró en la situación de guerra: esta vez no podría usar su técnica secreta por lo que sólo le quedaban sus águilas de tinta, que a habían demostrado su ineficacia, pero aún podrían llegar a ser unas moscas molestas. El grupo se alejó casi un kilómetro rumbo al norte, para llegar a las afueras de la colonia y se prepararon para lanzar el primer ataque.
─ Técnica Oculta de Rayo, Trueno gemelo ─ profirieron los dos capitanes de la Nube.
─ Arte Ninja, Águilas de tinta explosiva ─ dijo Sai usando su última técnica, adaptada de la arcilla explosiva de Deidara.
Media docena de gritos acompañaron el asalto principal, consistente sobre todo en la técnica de rayo conjunta, cinco águilas de tinta mezclada con arcilla explosiva, algunas bolas de fuego convocadas por unos pocos ninjas con técnicas de fuego y la habilidad especial de la espada de Chojuro, que amplió el filo de su hoja y arrojó varios haces de chackra que dañaban seriamente. Todos esos ataques impactaron de lleno al demonio alado, pero no pareció hacerle más daño que un aguijonazo. No obstante logró su objetivo, que era llamar su atención y este se lanzó contra ellos, cayendo a tierra y comenzando una frenética escaramuza de la que salieron heridos bastantes de sus subordinados: aquellos shinobis incapaces de usar técnicas a larga distancia fueron los primeros en arrojarse al combate y los primeros en ser arrollados por las zarpas de la bestia, y los demás como él usaban ataques de media distancia, en concreto Sai usaba sus leones de tinta para que se encaramasen a las alas y articulaciones de esta. Pero nada parecía tener efecto, la piel de la bestia era dura como el diamante y ni la espada de la Niebla podía cortar debidamente su piel.
Nuevos ninjas entraron en el combate, el artista pudo observar a Shikamaru, la kunoichi rubia de la Arena, prometida a este junto a él y a Shino, todos con un aspecto horrible, pero luchando fieros como él. El Nara trató de capturar al monstruo, como hicieron una vez su clan entero con el Juubi, pero él sólo no se bastaba. Shino uso sus insectos de forma similar a Sai, atacando sus articulaciones, pero ni esos bichos pudieron abrirse paso. Y el viento afilado de Temari tampoco pudo hacer mucho contra él. El monstruo comenzó a crear una Bijudama, dejando claro su naturaleza de Bestia con cola, a pesar de no ser ninguno de los nueve Bijus ni poseer ninguna cola.
─ Técnica Oculta de Tierra. Tierra Montañosa
A punto de lanzar la Bijudama contra la aldea dos enormes muros de roca con el sello de la Villa Oculta de la Roca atraparon en medio a esta, igual que le sucedió al Jubi en la guerra contra Obito. Sai dirigió la mirada en la dirección de donde procedía la voz y contempló a una mujer de la Villa Oculta de la Roca, con el chaleco rojo y el pelo corto, con una mueca insolente en el rostro y las manos puestas en la tierra, manteniendo la prisión total de su aldea. El engendro sin colas quedó encerrado entre ambas y no podía moverse, ni siquiera lo bastante para lanzar su Bijudama, ya que usaba sus miembros, a falta de colas, para liberarse de la misma así como su cabeza para empujar. Canceló la bomba de bestia y se agazapó con intención de ir haciendo una presión continua en un único punto, lo que les dio unos minutos para descansar y reorganizar su ataque.
─ Informe de daños ─ tronó Shikamaru, aparentemente trastornado por ese giro argumental que había dado una misión ya finalizada.
─ Trece de nuestros shinobis están muertos. Otros veintisiete heridos, el resto se encuentra desaparecido ─ confirmó Karui cabreada.
─ Aquí no necesitamos número, sino poder. Es horrible, pero esta criatura es más fuerte que nosotros juntos. Debemos sellarla o destruirla ahora o acabara matándonos a todos, puede que luego vaya a por las villas ocultas, y todo será culpa nuestra ─ rezongó Omoi comenzando a preocuparse demasiado.
─ Debemos encontrar a Naruto, quizá con el chackra del Kyubi podamos neutralizar al monstruo ─ sugirió Chojuro.
─ Dejaos ya de auto-lamentaros, aquí están los ninjas de la Villa Oculta de la Roca, aquí estamos unidos ninjas de las cinco grandes naciones. Podremos derrotar a una criatura de invocación salvaje.
Habló la recién llegada, quien se había acercado al grupo seguida de unos doce shinobis de su misma aldea. Sai la reconoció como Kurotsuchi, la nieta del actual Tsuchikage y su evidente heredera. Usuaria también del elemento cal como la renegada de la Niebla y capaz de volar. Había dominado el elemento tierra usando la técnica secreta de su familia y ella era ya una combatiente innata.
─ Shikamaru, ¿podemos hablar a solas un momento? ─ peticionó el artista, tras lo que añadió, una vez alejados unos pasos ─. Los demás están con Hinata, buscando a Naruto no crees.
─ Parece lo más seguro. Shino no recuerda mucho de donde acabó Kiba, quizá tú sí. Por lo demás según tengo entendido de Lee y Tenten no sabemos nada y pasa lo mismo con Hinata. Estamos muy desorganizados, pero ahora mismo tenemos un problema mucho mayor. ¿Cómo nos libramos de un monstruo que parece tener el poder del Juubi?
─ Pide ahora mismo la ayuda de los demás Bijus. Usa los correos para llamar a los dos Jinchurikis restantes ─ comentó Shino de repente.
Al Aburame no le faltaba razón y Sai pensó en esos dos individuos, los dos grandes amigos de Naruto: Gaara de la Arena, actual Kazekage de la Arena y Killer Bee, Jinchuriki del Hachibi, ambos acudirían raudos si se trataba de ayudar a Naruto. El primero aún siendo Kazekage no faltaría a la llamada, no era en realidad un Jinchuriki, pero si había formado un pacto con el Shukaku, su antiguo Biju para convivir en el País del Viento y se habían convertido en pseudo-Jinchuriki. En cuanto al segundo era el usuario más veterano y con más experiencia como Jinchuriki, podría llegar pronto desde el País del Rayo.
─ Entendido, Omoi, Temari, venid aquí ahora mismo. Vamos a usar una estrategia defensiva, es obvio que necesitamos ayuda y pienso convocar a los dos Jinchurikis restantes. Lanzaremos dos águilas ahora mismo, y replegaremos a la población civil. Si hace falta que usen la flota conjunta, incluso el buque de los Renegados. Una vez que la técnica de Kurotsuchi se desmorone nos esconderemos.
A pesar de las excusas que se dieron y las acusaciones de cobardía y patética arrogancia por parte de algunos ninjas se llevaron a cabo las órdenes. Y a los veinte minutos la prisión de roca se estaba desmoronando. Los ninjas de menor rango ya se habían atrincherado, habiendo movilizado a los civiles y sólo quedaban en el rango Chojuro, Shikamaru y él, montados en tres de sus aves de tinta.
Súbitamente, la prisión estalló e inmediatamente después cargó un Bijudama contra las tres moscas que revoloteaban a su alrededor. Sin embargo la bomba de bestia no llegó a explotar, sino que se desvaneció como absorbida desde dentro. Sai miró al suelo y divisó a un extraño shinobi envuelto en un ancho ropaje. Pero sus ojos no daban lugar a duda.
Se trataba de Sasuke Uchiha, el shinobi ex-vengador del equipo 7 que había protagonizado un viaje directo hacia la oscuridad teñida por la venganza y sostenida por las incontables manipulaciones que le guiaron y sus decisiones erróneas. A Sai siempre le había parecido una pérdida de tiempo cualquier interés en ese ninja, era poderoso ciertamente, pero fue un niñato toda su adolescencia. Nunca llegaría a comprender del todo el amor incondicional que le prestaba Sakura ni la fraternidad eterna que mantenía con Naruto.
El Uchiha no obstante era de los pocos que podían ayudar en aquella situación, con un poder semejante al de Naruto. Un mechón le tapaba el ojo derecho, por lo que no sabía si usaba el Rinnegan en esos momentos, pero el combate debía merecerlo. El Sharingan izquierdo adoptó una forma especial y se invocó el Susanoo perfecto. Un gigante narigudo, armado con un arco y espada la emprendió a golpes con el monstruo. Sai envió a Shikamaru y a Chojuro a una mayor distancia prudencial, y el mismo se alejó del titánico combate. Ora el gigante de chackra usaba su arco ora se defendía con su espada de las zarpas de la bestia, durante diez minutos mantuvieron el embate hasta que Sasuke desactivó a Susanoo y usó los poderes del Rinnegan, Intentó dos veces capturar al monstruo en un montón de rocas con técnicas gravitatorias, como en su día atrapó a los nueve Bijus a la vez. Pero esa quimera era capaz de romper las primeras rocas con sus alas y zarpas.
Tras esos dos intentos Sasuke tuvo que pasar a una táctica defensiva, usando su Amaterasu y las llamas negras de sus saetas se dedicó a ralentizar a la criatura hasta que pasó a una nueva táctica. Se aupó al monstruo, lanzándose con la técnica de teletransporte del segundo Hokage y ejecutó unos sellos en él. Comenzó a absorber a la bestia en su cuerpo, usando técnicas de sellado diseñadas por Orochimaru. El embate ahora fue largo y tedioso, con la bestia tratando de resistirse al sellado y el shinobi de la Hoja forcejeando por capturarla hasta lograrlo una hora más tarde. Tras lo cual Sasuke cayó agotado sobre el ave de Sai, quien le había recogido segundos antes de impactar contra el suelo.
La batalla había terminado, de momento, pero el blanquecino rostro y la falta de sentido del Uchiha le decía al artista que la guerra aún no había terminado.
Fin de capítulo.
Aquí acaba el onceavo. Pronto acabará la cosa, no habrá mucho más a partir del 14.
