Cuando despertó aun estaba oscuro y él acariciaba su rostro, sus ojos se acostumbraron lentamente a la oscuridad temprana mirándolo fijamente, abrió los ojos como platos y se incorporó envolviéndose en sabanas aunque tenía puesto hasta el albornoz
- Siento mucho haber destruido la increíble pared de almohadas que construiste princesa pero es horrible sentirse tan solo estando acompañado
- ¿Que hora es? – miro por la ventana
- Muy temprano – se sentó en la cama – debemos irnos si no queremos encontrarnos con el coronel
- Si… - dijo aun turbada, recogió sus cosas y fue a vestirse en el baño
Salieron del pueblo justo cuando empezaba a amanecer, les quedaban un par de horas de viaje en auto cuando el sol los sorprendió en la carretera sin una palabra, pararon en un humilde lugar para desayunar pero la gente del sitio los miraba como si fueran de otro planeta así que decidieron no quedarse, al final detuvo el auto a un lado del camino en uno de los miradores de la montaña, si los vieran en Londres comiendo alguna chuchería típica de aquel pueblo recostados de un lujoso auto serian la comidilla, el centro de las risas y murmuraciones sociales, pero no les importó, veían las montañas con él sol a un costado, sonreían pensando que había sido toda una aventura atípica hasta que el silencio los invadió por unos minutos antes de que él se decidiera a preguntar.
- ¿Si no hubiese existido su compromiso, ustedes que hubieran hecho? Supongo que tenían planes
- Teníamos muchos planes juntos, el primero era casarnos, justo ese año él iría a la universidad, el Tío Abuelo quería que comenzara sus estudios para que tomara su lugar en la empresa
- ¿Y usted lo esperaría en casa?
- Sonrió – no, quería estudiar para ser maestra, eso jamás lo permitiría mi familia, pero mi esposo estaría dispuesto a concederme ese sueño, él era tan sencillo que… - lo miró seriamente detallándolo – usted me lo recuerda, debe ser por el parentesco, ¿por cierto que vendría siendo de Anthony?
- Muy cercanos – miraba al horizonte – me dolió mucho su partida, dejo un enorme vacío en este mundo-
- Bajó la mirada y susurro – Lo se…. ¿Estuvo en su… en el funeral?
- Si…
Como olvidar ese día hacia un frío espantoso, nevaba poco pero era insoportable, la tristeza de no tener un cuerpo a quien llorar hacia imposible imaginarse que en realidad esa persona los había dejado, pero no había lugar a dudas él se había ido completamente, su hermana lloraba inconsolable haciendo aún mas duro el duelo, el lugar estaba repleto de amigos y familiares de todas partes, estaba de pie con un gabán negro que lo protegía del frío y un sombrero que le ayudaba a cubrir su rostro, Rose se refugiaba en su pecho destrozada y por si mismo no asimilaba esa pérdida, frente a él solo había un féretro vacío, de pronto la gente se empezó a mover y comenzaron los rumores nuevamente, lo sabia por como hablaban entre ellos en voz baja aunque no escuchara ni una palabra todas las miradas estaban dirigidas en una dirección, giró hacia ella y vio un par de sombras negras bajo un Árbol a pocos metros, una era un señor mayor y la otra una joven que tenia la cabeza agachada, no podía verla bien pero ya se imaginaba quienes eran, la observo por un rato, traía flores en la mano, rosas...una rosada y otra blanca, lograron llegar palabras a su hermana de que ella estaba allí y no pudo evitar lo que siguió, trato de aferrarla a él para que no se moviera, para que no diera mas de que hablar pero ella se escapo abriéndose paso entre la gente, personas ávidas de escándalos, no podía seguirla, estaba tan indignado como ella de que estuviese allí pero no debía participar en algún evento que llamara la atención, le gritó cosas horribles y le dijo que se fuera, las palabras mas duras que le había escuchado pronunciar a su hermana fueron dirigidas a ella, la humilló de tal forma que solo su abuelo pudo intervenir en cierta parte pero Rose estaba tan alterada que nada podía pararla, George fue mas rápido, llegó a el lugar sosteniéndola para que se calmara un poco, la joven lloraba, lloraba mucho y se encogía del dolor, en ese entonces pensó que era fingido, de pronto la vio erguirse, aparto a su hermana a quien George retenía lo mas que podía y camino hacia la urna, nadie la detuvo aunque muchos tenían la intención, la miraban con asco y desprecio, pasó junto a él que comenzó a respirar agitadamente por la rabia contenida, ella acaricio la enorme cruz celta con el nombre de su sobrino y depositó un beso con su mano, se estremecía por el llanto, se dejó caer junto a ella dejando las rosas, fue un momento en el que hasta la nieve pareció detenerse, se levanto vacilante de espaldas a él y se seco el rostro, camino despacio por el mismo sitio, tambaleándose como si en cualquier momento fuera a desvanecerse, su abuelo con un bastón en la mano la recibió abrazándola por los hombros sosteniéndola mientras subían a un auto de lujo, fue la única vez que la vio, pequeña, frágil y sola... sí….la odiaba, pero también sentía pena por ella...
Volvió a la realidad y la miró, aun no comprendía muchas cosas pero ahora estaba convencido de que ella si lo amaba, no podía fingir el sentimiento de pena que aun llevaba sobre sus hombros. Tal vez no se merecía el trato que le dieron ese día en especial en que se despidió de Anthony, pero la culpa… quizá si tenia culpa de haberlo hecho sufrir, a pesar de los malentendidos su boda con Portland siguió adelante hasta el último día.
- Fue un mal día para todos Candy, frió y doloroso
- Lo fue, la señora…me odia, aun lo hace pienso que siempre lo hará – Sus ojos se llenaron de lagrimas recordando justo lo sucedido ese día – yo… lo que hice fue amar con todo mi corazón a su hijo pero ella… cree que fueron mis manos las que lo apartaron de este mundo, hubiéramos sido muy felices, nos queríamos pero éramos muy jóvenes y otros decidieron por nosotros, jamás le podré perdonar al Tío Abuelo que no le permitiera a Anthony casarse conmigo, lo que le pasó no fue mi culpa – sollozó – pero él… le dio a elegir, o el nombre de la familia o yo…
- Y fue a buscarte…. – dijo en voz baja
- ¿Quien es mas culpable entonces Albert?
Esas palabras lo dejaron paralizado, parpadeo muchas veces, su cerebro era un revoltijo de sentimientos, de palabras, de decisiones que marcaban su vida, ¿que esperaba que hiciera? ¿actuar como un amigo y dejar que él se casara con aquella muchacha ocasionando una vergüenza, mas escándalos y mas rumores a su alrededor o cumplir con su papel de patriarca y responder frente a la familia de la forma adecuada?, hizo lo correcto aunque eso llevara a consecuencias fatales, por primera vez en todos esos años en lugar de culpar a una joven se empezó a cuestionar los eventos, si había que repartir culpas todos eran culpables y nadie lo era al mismo tiempo. Recuerdos que sabian a culpa.
Había viajado a Irlanda para agotar su ultima opción, Londres era un hervidero de rumores y escándalos que giraban sobre él y Candy, había ocasionado problemas familiares descomunales, la familia de Portland, Los Andrew y los White, el patriarca de la familia lo recibió con cara de pocos amigos estaba muy molesto por toda la información verás y distorsionada que había llegado a sus oídos, el resto de la familia lo presionaba para que arreglara la situación y el nombre de su familia dejara de estar en boca de todo el mundo
- ¡Tío por favor! Déjame explicarte como sucedieron las cosas
- ¿Que vas a explicarme Anthony? ¿en que clase de chica fuiste a poner los ojos? Ella no es digna de llevar nuestro apellido
- Eso no es verdad, hay mucha mentira en todo esto, si tan solo dejaras que te lo cuente, desde el principio – decía con desesperación
- El duque de Portland ha suspendido con un escandaloso espectáculo su matrimonio en plena iglesia, Los White la han repudiado y la gente cuenta miles de historias en la que tu te ves involucrado, tuve que mover muchos contactos para sacarte de la comisaría, ¿¡un Andrew en prisión!? por nada del mundo voy a permitir que te cases con ella
- No fue él quien lo suspendió... y no me importa, ambos somos ahora mayores de edad, podemos casarnos sin tu permiso – espetó con rebeldía
- Hazlo y no verás ni una sola moneda de la familia – sentencio duramente
- Suspiro derrotado – Yo la amo – susurro – la amo demasiado, si tengo que abandonar a mi propia familia… - Lo miro con decisión – Lo haré
- ¡Perfecto! Haz lo que quieras pero lejos, no seguiré admitiendo habladurías con el nombre de los Andrew
- Nunca pensé que tu podrías hacerme algo así Tío – en su voz había tristeza, rabia y decepción – si tan solo supieras, si tan solo la conocieras un poco, te darías cuenta de que no es nada de lo que dicen, es mi vida
- Te tiene ciego tu adoración por esa muchacha
- Tal vez, por lo que ella ha logrado en mi, por lo que me hace sentir soy capaz de todo
- Anthony piénsalo bien una mujer no vale la enemistad con tu familia
- Ella sí y si mi familia no quiere mi felicidad ¿entonces crees que podré preferirla?
- Eres la segunda opción de una muchacha libertina, una descarada
- No te voy a permitir que hables así de ella, ¡es suficiente! Espero que jamás tengas que pasar por esto elegir entre tu propia sangre y la persona que amas – dijo con rabia
- Ella no te ama Anthony te está utilizando
- Eso tú nunca lo sabrás porque no te permitiste conocerla, quererla como yo – se giro y salió del despacho cerrando de un portazo
Albert no podía comprender ese amor por que nunca lo había sentido, pero ahora sabia por que su sobrino la quería tanto, seguía mirándola fijamente, sus preciosos ojos lo meraban como buscando respuestas.
- Lo siento mucho Albert, se nota que él era muy querido para usted, aunque jamás le escuche mencionar su nombre supongo que también lo quiso y a fin de cuentas es su familia, yo nunca quise causar problemas con su propia sangre
- Necesito mas tiempo para aclarar muchas cosas Candy todo ahora es muy confuso y yo….
- Deberíamos irnos, si no los Brighton enviaran a la policía por mi – sonrió y se subió al auto
En el resto del camino a Londres no dijeron ni una palabra el uno al otro, ella no quería remover mas cosas y el tenia demasiado que pensar.
Tom llegó como lo prometió a buscarla, entró con la firme intención de llevarla a casa, lo había pensado bien y no quería ocasionar problemas y disputas a los Brighton, así que agradeció a todos y se subió al auto con un suspiro. De vuelta en casa, una casa a la que pensó en no volver un día.
Al siguiente día se celebro un almuerzo para darle oficialmente la bienvenida, estaban las mismas caras que alguna vez encontró mirándola con horror, ahora parecían complacidas de que estuviese en la misma mesa, "hipócritas", no habló mucho como siempre y sonreía apenas los minutos se le hacían eternos para terminar con aquel acto, allí si que se sentía como un huésped, ellos apenas la miraban y Tom no hacia el intento de acercarse, salía durante el día con Annie y solo llegaba a la cena en las cuales no habían casi palabras para luego dormir, se sentía tan mecánica y falta de vida que recurría a las horas en las que estuvo con él llenas de risas para sentir que su estancia en Londres valía la pena..
Pasaron días y Candy estaba convencida de que él no volvería a dirigirle la palabra, quizá era mejor así aunque la entristecía fue una tonta al permitir tanto, se toco los labios recordando sus besos, jamás pensó en sentir tanto con un beso, era tan distinto a lo que alguna vez sintió por Anthony, no sabia exactamente que pero era distinto, debía de olvidarlo pronto, había vivido momentos mágicos a su lado pero pasaron aunque en honor a la verdad lo extrañaba, sus sentimientos habían cambiado poco a poco.
Annie estaba emocionada por una celebración importante en la que ambas estaban invitadas, como siempre la vida nocturna para la sociedad era mas importante que la diurna
- ¿Crees que… deba quitarme el luto? – decía mientras se miraba en el espejo de cuerpo entero de su habitación
¿Como dices? – Preguntó Annie sorprendida
- Si.. será mejor que….
- Ya te escuche mujer – se levanto como un resorte colocándose detrás de ella y sacudiéndola por los hombros con emoción – ¡Al fiiin! Claro que debemos salir de compras y… el Verde te queda muy bien, Ahhh y el Rojo, algunos tonos Azules y Rosa pálido, vi unos vestidos preciosos en ese tono – dio palmaditas
- Bueno no, no sé si estaría bien que…
- Candy ya tienes casi tres meses aquí y casi un año de el fallecimiento de tu abuelo, ¡claro que es hora!
- Si, tal vez para esa fiesta es mejor tener colores alegres, ¿Albert estará allí?
- Su sonrisa se desvaneció y giro hasta su bolso – yo creí que lo habías olvidado, ¿solo fue una cita sin importancia verdad Candy?
- No lo creo – giro para mirarla con una sonrisa – ¿él te ha preguntado por mi?
- Mucho mas que eso - saco del bolso 3 sobres, que escondió para no entregárselos mirándola con reprobación - llegaron a casa, no quería traértelas las he llevado encima por dos semanas, ¿todo este cambio y esa sonrisa tonta que traes es por él?
- ¡Claro que no! Es...por mí...Ya entrégamelos Annie por favor
- Arderé en una paila por esto Candy – dijo mientras se los entregaba y se cruzaba de brazos mirándola como abría uno de ellos
Estoy seguro de que quiere castigarme por algo malo que hice, aunque no sepa que es, se ha ido a un lugar donde no puedo alcanzarla a pesar de estar tan cerca, no dejo de pensarla ni un minuto, si no quiere que me acerque deje de rondar mis pensamientos y torturarme con el sabor de sus labios. Albert
Imagino que en algún momento la amable señorita Brighton le entregará estas notas, espero que cuando lo haga no me haya olvidado, por favor princesa no olvide que yo siempre estaré esperando con ansias el momento de mirar su sonrisa. Albert
Detesto los eventos masivos y sociales que se dan lugar en la noche, parece que no se cansan, pero asistiré únicamente para poder verla, es lo único que he pedido durante todos estos días, solo volver a verla. Albert
La observó detenidamente como mientras leía se mordía el labio y sonreía, esto se estaba poniendo muy grave, ella la miro y le confirmó que dejaría el luto, estaba más que grave, estaba cayendo en la jaula del león, con ese hombre no debería tener nada que ver y sin embargo jugaban a las citas.
- No sabes cuántas veces pedí y rogué porque conocieras a alguien, porqué volvieras a ser feliz – se frotó las manos con frustración – pero vas directo a repetir la historia
- Eso no es así Annie, es diferente, aunque sea un Andrew; todo con él es diferente y pude hablarle de lo que pasó, bueno parte de ello y aún así quiere verme – se acercó a ella juntando las manos en una súplica - por favor prométeme que no le dirás a Archie
- ¿¡Que!? Pero Candy debo decirle él es su..pariente
- No, prométemelo... Por favor – trato de colocar su misma cara de manipulación pero no dio resultado
- ¿Y que pretendes con él?, no creerás que tienen futuro, ninguna de las familias lo aceptará por nada del mundo
- No pienso en ningún futuro con él – chasqueo la lengua y se alejó hacia el sofá – con Anthony había planeado todo un futuro, hasta el perro y el gato que tendríamos y ya ves, no quiero pensar en después, quiero vivir el ahora, nadie tiene porque saberlo.
- ¿Pero con el...? ¡Ay dios! – se dejó caer en el sofá a su lado
- Es que él me hace sentir.. Más real, cuando me sonríe todo cobra sentido, me ha comprendido y no me juzga, me siento protegida y apoyada, siento que su cariño es sincero – suspiro – es algo que no se explicar
- ¿Lo has visto Candy? – preguntó con sorpresa – ¿después de la cita?
- Si.. Y no diré más hasta que no lo prometas Annie, por favor déjame vivir esto sin reproches
- Es que siento que la vida te está gastando una broma al involucrarte con ese hombre, no quiero que vuelvas a sufrir por un Andrew ellos solo hacen sufrir – apartó la mirada
- Ay Annie... Estoy segura de que Archie te adora solo que...
- ¿Solo que? Tantos años esperándolo queriéndolo y lo único que recibo son migajas Candy – sus ojos se empañaron – estoy cansada de seguirlo a dónde va, de bailar el son que me toque – sus lágrimas comenzaron a brotar – hasta aquí, no puedo más... He terminado todo con Archie, merezco más de lo que él quiere darme
- ¿Estas segura? – pregunto con tristeza
- Si, desde hoy no existe para mí, no sabes cuántos otros quisieran un pedacito de mi tiempo, me han propuesto hasta matrimonio y todo lo deje por él, pero se acabo – dijo determinante y secándose las lágrimas con un pañuelito azul
- ¿Entonces porque no vamos por un poco de color Annie? – todo sea por animarla y lo que la animaba eran las compras eso lo sabía bien
- ¡Excelente! Vamos y conquista a ese hombre ya luego que se las arregle solo y luego dejaran de jugar ¿cierto? Quiero verme despampanante pero no para Archie esta vez no
- Así es – rió - por nuestra nueva y mejorada versión, por nosotras – dijo antes de tomar su bolso y salir con Annie
Feliz Inicio de Semana a todas, siguen apareciendo retazos de lo que se desató antes y que cambio el rumbo de varias vidas... y ahora otros eventos siguen cambiando... Saludos
