Corazón Esmeralda
Chap. 10: Vuelve a mí
Castillo Stenberg, Praga, República Checa.
La limousine negra con el escudo de la familia Stenberg se estaciona en las puertas de madera del legendario palacio en la plaza Hradcany y el chofer abre la puerta permitiendo que baje el alto joven rubio, quien galantemente da la mano a una mujer de cabello ondulado, color castaño, que viste un elegante vestido carmesí con brillos. El joven rubio le ofrece su mano a la mujer y con ella del brazo sube los escalones que lo separan de la entrada, llamando a la puerta que Ingmar abre.
-Señor…-saluda él y mira asombrado a la mujer que va del brazo de su amo, se da cuenta al momento que se trata de Reika Nishimura, pero le asombra aún más ver lo desmejorada que estaba. A pesar del mucho maquillaje y lo elegante de la ropa, no era ni la sombra de la hermosa y soberbia modelo que conoció-Señora…-balbucea más por cortesía que por ganas el anciano.
-Ingmar, vaya a dormir, no lo necesitaré más-asegura el joven rubio, y el anciano asiente al verlo caminar con la mujer del brazo hacia su despacho. Un suspiro del anciano.
-¡Princesa, por qué se fue de casa!-es el comentario dolido de Ingmar al presentir preocupado que su amo puede caer de nuevo en las garras de la mujer que tanto daño le hizo en el pasado.
Dentro del despacho, Reika Nishimura mira a Andrew entrar y encender una tenue luz mientras camina hacia el escritorio y sirve dos copas de su licorera. La mujer de ojos oliva sonríe, al fin, luego de más de un mes de estar preparando su plan, de cuidad cada paso que daba en su acercamiento con el príncipe, cuando más segura estaba de su fracaso, él la llamaba, la invitaba a la reunión en casa del embajador y está mucho más atento y cariñoso con ella de lo que pudo esperar…casi es igual a aquellos días dorados cuando ella era todo para él.
-Brindemos…¿Quieres?-invita sonriente el rubio acercando una copa que la mujer de cabello castaño toma sonriendo provocativa mientras deja su bolso encima del sillón.
-Por una hermosa noche entre los dos-explica ella acercando su copa al joven, para que beba, este sonríe y bebe.
-Porque todas las verdades salgan a la luz…¡salud!-ahora es su turno de acercar la copa a los labios excesivamente rojos de la mujer. Una vez que los dos beben bajan las copas y Reika se acerca descaradamente a tratar de besar a Andrew pero él se resiste-aun no, querida, vamos a sentarnos…antes tengo algo que decirte…
-Pero Andrew-se queja ella.
-Vamos, antes que pase lo que sea, tienes que contestarme algunas preguntas-sonríe encantador el rubio y jala de la mano a Reika hasta sentarse en el sillón de la pequeña sala del despacho, ella no se puede negar a lo que de forma tan encantadora le está pidiendo el príncipe y acepta seguirlo.
-Bien, dime tu pregunta-anima ella con tono seductor. Andrew sonríe y busca entre su ropa un pequeño trozo de papel, el cual luce bastante arrugado, y lo alarga a Reika.
-Quiero que leas eso-pide él. Reika desdobla el papel, pero en cuanto sus ojos color olivo se posan en las líneas de este, su rostro ya de por sí bastante pálido, tiene una crispación.
-¿Qué es esto, Andrew?-pregunta ella molesta arrugando de nuevo el papel.
-¿A ti que te parece?-inquisitivo el príncipe mirando con sus penetrantes ojos azules a la mujer.
-No creo que el motivo de la ruptura de tu mujer contigo sea de mi incumbencia, querido, a mí no me importa tu pasado, me importa tu futuro…nuestro futuro…-asegura ella arrugando el papel y lanzándolo al suelo.
-Desde que leí ese pedazo de papel, mi primera idea fue negarlo, decir que Makoto no había sido capaz de escribir esas palabras insensibles y frías, porque ella no es así-insiste Andrew.
-Ella no te ama, eso es muy claro, así que no desperdicies el tiempo en seguirte lamentando y aprovecha lo que la vida te pone delante-insiste descarda la mujer tomando en sus manos el rostro apuesto del príncipe y besándolo en los labios. Sin embargo, Andrew no le corresponde, antes bien la toma de la muñeca y la aleja de sí mirándola con ira, con rabia, hasta con…asco…el brillo de acero de aquellos ojos hela la sangre de Reika.
-¡Basta ya! ¡Deja de fingir que no lo sabes! ¡Hablé con Mathilde!-lanza furioso el rubio levantándose del sillón aun con la mujer sujeta de la muñeca la cual presiona con fuerza. Reika controla su primer impulso de miedo y se reviste de una dignidad que da muestra de lo acostumbrada que estaba a mentir.
-¿Mathilde?...no conozco a nadie que se llame de ese modo…¡Y me estás lastimando! ¡Suéltame!-exige ella. Andrew furioso la lanza, literalmente, sobre el sillón y se aleja un poco mirándola-Andrew…¿Qué te pasa, querido?...¿Estás molesto por algo?
-¡Claro que estoy molesto, maldita sea! ¡Estoy molesto contigo!...Basta de seguir fingiendo porque la niña lo confesó todo. Que le pagaste porque te diera información, que escribiste una nota nueva y te llevaste la que ella había dejado…¡Todo!-reclama él golpeando con su puño furioso la mesa. Reika se sabe descubierta, sabe que no tiene muchos argumentos para defenderse ahora, y su consigna final es hacer el mayor daño posible, así que estalla en una sonora carcajada, burlona y terrible que enciende de ira al joven aristócrata, el cual se planta delante de ella y la sacude por los hombros-¡Te ríes! ¡Te burlas!
-Claro que me burlo, querido…¿De verdad crees que yo sola voy a poder provocar que tu esposa te abandone?...No es por mí, es por ti…¡Por ti que no eres capaz de conservar el amor de una mujer, ni siquiera de una insignificante salvaje desconocida como con la que te casaste!-insulta Reika.
-¡Calla! ¡Calla si no quieres que me olvide de que soy hombre y caballero y te haga callar!-amenaza Andrew y la suelta. Ella cae en el sillón y se sienta mirando furiosa al joven.
-No tiene caso entonces que lo niegue más. Sí lo hice, le pagué a esa doncellita estúpida para que me dejara entrar y mover un poco los hilos del destino a mi favor, ya que tú te negabas a volver conmigo-acepta con cinismo la mujer.
-No tienes dignidad…ni vergüenza…-le responde Andrew mirándola con repulsión.
-No me dejaste otro camino, querido, y sabes que siempre logro lo que deseo-se disculpa la mujer de ojos oliva.
-Eres despreciable Reika…despreciable…cómo se nota que no tienes la menor idea de lo que es el verdadero amor, el único capaz de la mayor renuncia por el ser amado-le intenta explicar él.
-Tienes razón en eso, yo no comparto el amor romántico y estúpido que tú y tu mujer profesan, porque sé que no existe, el amor es egoísta por naturaleza y yo lo soy porque te quiero solo para mí-afirma ella.
-Jamás fui tuyo, ni yo ni mi corazón…aún ahora son de ella, ¿Me oyes?...de Makoto-afirma con seguridad el príncipe haciendo que Reika entierre sus uñas en sus propias manos debido a la ira que aquella confesión le provoca.
-¿Y qué vas a hacer ahora? ¿Buscarla? ¿Ir a rogarle y a humillarte?
-Si es preciso para que me perdone…sí-afirma decidido Andrew.
-¡Tu, Andrew Zdenko Stenbger el príncipe orgulloso y soberbio, suplicarle a una!…
-¡Si te atreves a insultar a Makoto yo mismo te saco de aquí como mereces!-amenaza Andrew. Otra sonrisa irónica de Reika.
-No entiendes ni quieres entender que todo esto lo hice por ti, porque me di cuenta de que te amo de verdad…Andrew…vamos a olvidarnos de todo lo malo…vamos a empezar de nuevo juntos, te amo, y tú puedes olvidar a esa mujer y ser feliz conmigo-repentinamente dócil Reika camina y trata de tomar la mano de Andrew, pero este la sujeta del cuello con una ira tan grande y tanto odio en sus ojos que por primer vez en mucho tiempo, Reika Nishimura tiene miedo.
-Escúchame bien, víbora, quiero que en este mismo momento desaparezcas de mi casa y de mi vida para siempre, y no te atrevas a ponerte delante de mi jamás, porque entonces esto que estás sintiendo ahora, será una caricia comparada con lo que te haré. Debería presionar tu artero cuello hasta acabar contigo y evitarle más daños a personas inocentes…pero no lo haré…-declara Andrew soltando a Reika, que cae al suelo tosiendo con fuerza ante tal ataque, asombrada de que el joven de ordinario apacible a quien ella pensaba manejar tan bien, se haya transformado en aquel ser inhumano e insensible que la agredía de forma desconsiderada-si te vuelves a acercar a mi o a cruzarte en mi vida, te denunciaré a las autoridades por robo. Y quiero que me devuelvas el "Corazón Esmeralda"-Reika lo mira furiosa y se levanta aun respirando con dificultad.
-Andrew yo…
-No irás a negar que te llevaste la joya de mi madre el día que escribiste esta infame carta, ¿Verdad?...sé que la tienes tú y la quiero de regreso, es un sacrilegio a la memoria de todas las mujeres Stenberg que tu tengas el "Corazón Esmeralda"-insiste impasible y firme el príncipe.
-Si eso quieres, te devolveré la maldita joya, y lo haré porque no soporto tenerla más conmigo…¡Esa joya está endemoniada!...no he tenido un solo momento de Paz desde que la hurté, horribles pesadillas en que soy devorada por un dragón o donde cientos de cadáveres vivientes de mujeres vestidas con trajes antiguos me atormentan no me dejan tranquila…-asegura Reika y camina hacia el sillón en que había dejado abandonado su bolso, abriendo este extrae una bolsa negra de gamuza y saca del interior la legendaria joya de los Stenberg, la cual lanza al suelo a los pies de Andrew, quien se agacha a levantarla.
-Me alegra que la hayas traído contigo, me evitas la pena de pedir a la policía un cateo a tu vivienda en el cual no habrías salido bien librada-asegura el joven.
-Iba a devolvértela de igual modo, no soportaba tenerla conmigo un segundo más, está maldita como están malditos tú y tu estúpida mujercita salvaje. No me importa lo que hagan de ahora en adelante tú y ella, tengo mejores cosas en qué ocupar mi tiempo, pero te aseguro que ella jamás te perdonará, y entonces, cuando estés solo, tu regresarás a mi…¡Regresarás arrastrándote a pedirme perdón!-totalmente fuera de sus casillas amenaza Reika, con el rostro desfigurado de odio y se aleja del despacho riendo de forma desquiciada dando un fuerte portazo.
En cuando Andrew la ve alejarse, suspira aliviado, y toma el resto del licor de su copa, sentándose en el sillón y contemplando la joya entre sus manos.
-Voy a devolverte al único lugar donde debes estar, sobre el cuello de Makoto-promete él y besa con reverencia el "Corazón Esmeralda"-sea lo que sea que tenga que hacer, voy a conseguir que ella me perdone, voy a aclarar todos los malos entendidos y a regresar con mi Makoto a esta casa-promete reverente Andrew, cerrando los ojos y tratando de reproducir en su mente los rasgos amados de su esposa, sonriente y feliz como él la recordaba…hasta que el sonido de alguien llamando a la puerta se escuchan-¡Ingmar! ¡Dije que no quería que nadie me molestara!-furioso reclama Andrew, pero cuando la puerta se abre puede ver aparecer en ella a la hermosa joven japonesa de cabello aguamarina.
-No soy Ingmar, querido-habla la violinista.
-¡Michiru!-la reconoce Andrew-¿Qué haces aquí?...pasa…-invita él.
-Pasaré porque de verdad me urge verte, pero antes quiero que sepas que traje a un invitado que es apremiante que conozcas…pasen…-invita Michiru abriendo la puerta, entonces un atractivo joven rubio vestido con traje blanco entra en el despacho del castillo empujando la silla de ruedas de otro hombre, de largo cabello castaño ondulado y ojos azules, el cual luce una quemadura en su mejilla izquierda. Andrew mira directo a los ojos abatidos y derrotados del hombre de la silla de ruedas y se asombra mucho-Andrew…quiero que conozcas al señor Neflyte Crawford-presenta Michiru.
-¿Crawford?-duda Andrew-El marido de…
-Así es, su excelencia…el ex marido de Reika-dice irónico el hombre quemado.
-Siento mucho esto, Andrew, pero tienes que saber algunas cosas importantes…¿Nos podemos sentar?-pide la chica, el príncipe asiente y con un ademán los invita a sentarse. El joven rubio que empuja la silla de ruedas la deja al lado del sillón y luego toma asiento al lado de la violinista pasando su brazo por la espalda de ella-Es Haruka Tenou, mi novia-presenta Michiru.
Andrew se asombra un poco de escuchar la palabra "novia" refiriéndose al joven rubio, pero luego sonríe y alarga su mano a esta.
-Mucho gusto, Andrew Stenberg, el mejor amigo de Michiru-saluda él, y la rubia le estrecha la mano.
-Haruka Teou…un gusto igualmente-responde ella.
-Andrew, quiero que me perdones el atrevimiento de venir sin avisar y de esta forma, pero en cuanto la policía me buscó para preguntarme por el paradero de Reika, temí que ella estuviera aquí. La última vez que la vi me comentó su deseo de aparecer por Praga y de intentar interferir en tu matrimonio, aunque entonces pensé que era solo un comentario de mujer herida, me dio miedo que pudiese ser verdad-inicia Michiru. Andrew la escucha como en una bruma tratando de entenderla.
-¿La policía dijiste?-duda el príncipe.
-Sí, la policía, creo señor Stenberg que no está enterado de que sufrí un terrible accidente automovilístico hace meses, uno que casi me cuesta la vida-inicia el hombre en silla de ruedas-justo al mismo tiempo de mi accidente, Reika pidió el divorcio, y asesorada por abogados, me quitó más de la mitad de mi fortuna. Eso no me hubiese molestado, a esas alturas yo ya era consciente del tipo de…víbora con que me había casado; gustoso habría dado toda mi fortuna completa con tal de deshacerme de ella, sin embargo, la policía comenzó algunas investigaciones en torno a mi accidente y estas arrojaron por resultado que fue provocado. Tardaron un poco en conseguir las pruebas especializadas del daño al motor y en atrapar al causante que resultó ser un tipo de mala calaña que acusó a mi esposa de pagarle por averiar mi auto-explica Neflyte. Andrew lo escucha en silencio.
-El señor Crawford demandó a Reika ante las autoridades, y al darse cuenta de que no estaba en los Estados Unidos y había dejado el país, ellos recurrieron a mí para buscar información, entonces fue que recordé su última charla y aquí nos tienes…Andrew…¿Ella está aquí? ¿La has visto?-pregunta ansiosa Michiru.
-Sí. Ella está aquí-asegura el rubio. Los ojos azules del hombre en la silla de ruedas se iluminan, Andrew camina hacia su despacho y busca en un cajón, del cual extrae una tarjeta de un famoso hotel de Praga y escribe en este algo con un bolígrafo, luego se lo alarga a Neflyte-ese es el hotel en que se hospeda, y su número de habitación. Dese prisa si quiere atraparla-afirma él.
-¡Gracias!-exclama agradecido Neflyte.
-No las dé, solo le pido a cambio que se ocupe personalmente de que ella pague por el daño que le hizo-pide Andrew estrechando la mano del hombre que asiente.
-Delo por hecho, majestad-termina él.
-Vamos, Crawford, lo llevaré afuera para que le dé esos datos al comandante de la Europol-afirma la chica rubia levantándose del sillón y caminando hacia el hombre en silla de ruedas sale de allí-¿Sirena?-pregunta al ver a Michiru.
-Adelántense, Ruka, voy en un momento-pide la violinista. La joven rubia y Neflyte salen del despacho del príncipe mientras Michiru se acerca a Andrew y coloca su mano sobre el hombro del joven-ella lo hizo…¿Cierto?...llegué muy tarde a avisarte…ella hizo algo estúpido para separarte de tu esposa…-adivina ella.
-Si-responde él abatido.
-Andy…lo siento mucho, debí haberme dado cuenta de que no bromeaba cuando habló sobre su plan, debí haberte avisado a tiempo-se culpa la chica. Andrew sonríe y acaricia la mejilla de la violinista.
-No es tu culpa, Michiru, en todo caso es la mía por no haberla sacado a patadas de mi casa desde el primer momento-reitera Andrew.
-Prométeme que no vas a dejar que las intrigas de esa demente acaben con tu matrimonio…¡Tienes que recuperar a Makoto!-casi exige desesperada Michiru.
-Eso haré, no descansaré hasta que ella me perdone, te lo prometo-responde con una sonrisa forzada Andrew, y luego abraza a su amiga con fuerza-Gracias, Michiru, mil gracias por ser mi amiga.
-No agradezcas nada, es mutuo, anda y no te cruces en mi camino si no es de nuevo junto con tu esposa-advierte ella. Luego le da un beso a Andrew en la mejilla-me voy, debemos ayudar al señor Crawford a hacer justicia.
-Suerte…ten cuidado con tu chica y dile que si te hace llorar, así sea una sola vez, me olvidaré que es mujer y le partiré la cara-afirma Andrew. Una risa de la joven de cabello aguamarina.
-No seas bobo, Andy, eso no pasará…cuídate-termina ella saliendo del despacho del príncipe. Una vez solo Andrew camina hacia su escritorio, y sentándose en la silla giratoria, saca el "Corazón Esmeralda" de su bolsillo y lo coloca en un cofre que guarda en un cajón, luego del mismo cajón extrae un boleto de avión con destino a Japón, el cual mira ansioso-Voy por ti, mi princesa…-murmura el joven esperanzado.
Castillo Kamiyamada, Niigata, Japón.
La joven de cabello negro sube las escaleras hacia la sala del castillo. Usa un correcto kimono furisode blanco con estampados negros y su cabello recogido en un chongo, sobria y señoril como siempre, y atraviesa el lugar dirigiéndose hacia el despacho. Dentro, el joven de cabello plateado y ojos dorados termina de revisar unos documentos con un anciano de cabello blanco y traje negro que sostiene un portafolios.
-Y eso es todo, Fujimoto san, como ve las escrituras y la carta poder están en orden, solo es cuestión de legalizar el testamento en las oficinas correspondientes de Niigata, si gusta me ocupo personalmente-habla el anciano.
-Agradezco todo su trabajo, Koruda san, pero prefiero ocuparme yo mismo de eso. Le depositaré sus honorarios en su cuenta, mil gracias-asegura Nataku estrechando la mano del anciano abogado de Saito Kino, que se aleja, no sin antes hacer una reverencia a la hermosa señora de la casa. Rei se acerca a su esposo y le da un beso en la mejilla.
-¿Todo en orden?-pregunta ella.
-Todo, querida. El testamento firmado por ese tipo…-repentinamente molesto el joven.
-Nataku… ¿recuerdas lo que hablamos sobre dar paz a los muertos?-le responde su esposa. Nataku frunce el ceño aun molesto.
-Bien…la firma de Saito le dio legalidad al documento, oficialmente Makoto es la dueña de "Villa Midori", solo faltan pocos trámites en la capital de la prefectura y será todo. También me trajo la carta poder que firmó Saito a tu nombre para ocuparte de la princesa Euphemia-muestra Nataku a su esposa el documento. Rei lo toma y lee los detalles del mismo-¿Cuándo tienen pensado salir a verla?
-Hablé con Okka san-inicia Rei en referencia a la madre de Nataku, a quien llamaba cariñosamente "mamá"-y en vista de que se ha sentido mucho mejor de sus dolores de huesos, pensamos hacerle una visita inicial a la princesa mañana mismo.
-¿Y la traerán con ustedes?-inquiere Nataku.
-Cariño, tienes que tener paciencia. Esto será delicado, la princesa Euphemia ha estado aquejada por muchos años por una enfermedad mental severa, ataques de nervios de los que recién se recuperó. Hablé con el doctor Ikeda, el director del sanatorio. Él coincide conmigo en que debemos darle la noticia con mucho tacto, lentamente, o de otra forma puede recaer. A veces las alegrías extremas son tan peligrosas como las penas profundas-asegura Rei.
-¿Entonces qué irán a hacer a Niigata si no la traerán con Ustedes?-aun impaciente el muchacho.
-Voy a ir a conocerla, a presentarme con ella, informarle la muerte de Saito y a explicarle que de ahora en delante ella depende de nosotros. Por eso quiero llevar a Okka san, ellas dos se conocían en el pasado, eran buenas amigas, y eso le dará confianza-explica Rei.
-¿Y después?-duda Nataku.
-Después, vamos a hacerle visitas periódicas en las que el médico estará supervisando todo, y si él lo indica, entonces le hablaremos de Makoto-afirma Rei.
-Es mucho tiempo. Ella merece saber que su hija vive-sigue el impetuoso chico.
-Claro que lo merece, querido, pero todo debe hacerse con prudencia, por el mismo bien de la princesa y de Makoto. ¿Entiendes?-asegura Rei acariciando el cabello de su esposo.
-Es increíble todo el daño que hizo ese maldito de Saito-furioso Nataku.
-No hables de ese modo de quien ya es parte de los mil vientos-lo reprende Rei-su funeral fue la cosa más triste y penosa que he visto en mi vida. Solo el sacerdote y yo estuvimos presentes-conmovida la señora Fujimoto.
-No debiste ir, era un asesino y un criminal de lo peor, no merecía tus oraciones ni tu compasión, ni la de nadie-duramente Nataku.
-Sé todo eso, cariño, pero nosotros no somos nadie para juzgar los designios del Gran Kami ni los caminos del karma. Saito Kino hizo mucho daño, pero el karma le cobró siete veces cada pena que causó. Viste como terminó sus días, el dolor horrible de las quemaduras y la fea muerte que tuvo, atormentado por sus remordimientos, solo y triste hasta el final…
-Solo no, tú estuviste a su lado, sostuviste su mano cuando murió y le diste consuelo, aunque no lo merecía-insiste Nataku.
-Lo hice porque me daba lástima. Nadie merece morir solo, y si tu hubieses visto sus ojos llorosos y agradecidos cuando estaba muriendo, por el solo hecho de no abandonarlo, me entenderías y quizá juzgarías menos duramente al pobre Saito-insiste Rei, dolida de las imágenes desagradables que venían a su mente de los últimos momentos del hombre quemado. Nataku se levanta y abraza a su esposa.
-No le entristezcas por eso, discúlpame por ser tan insensible, es solo que esa historia tan horrible de Saito y lo que le hizo a su hermano, a la princesa Euphemia y a Makoto, me indigna mucho. A veces me pregunto por qué jamás en todos estos años hice algo por Mako, ella vivió siempre en mis tierras y no me percaté de sus necesidades, en cambio tú si lo hiciste, y eso es porque eres maravillosa, eres tan especial, capaz de ver más allá de las personas y de las cosas, de encontrar algo bueno hasta en el alma de un despojo humano como Saito Kino…y por eso te amo-asegura Nataku levantando la barbilla de su esposa y mirándose en sus ojos amatista. Luego la besa en los labios amoroso.
-Y yo te amo también a ti. Ahora, disculpa si me retiro de esta forma pero necesito hablar con Makoto. Tampoco a ella podemos decirle todo de golpe.
-El doctor Etou la está revisando ahora-asegura Nataku.
-Muy bien, ¿has tenido noticias de Andrew?-inquiere Rei.
-Todos los días, me escribe por email y me manda mensajes de texto en el móvil, llega el día de la fiesta de Suzaku, como habíamos acordado, y no sabes el esfuerzo tan grande que tengo que hacer para no contarle sobre el embarazo de Mako-se queja Nataku arrancando una risa de su esposa.
-Gracias por eso, querido, sé que te cuesta pero date cuenta de que a la única que le corresponde darle la noticia, es a Mako-lo calma Rei-iré a verla y nos vemos en la cena-termina la pelinegra saliendo del despacho y caminando hacia las habitaciones. Al llegar a la puerta de una de ellas llama y la doncella le abre el paso.
-Rei sama…
-Natsuki. ¿Ha terminado la señorita Makoto de recibir al médico?-pregunta Rei.
-Aun no, señora, Toda Oboro san está con ella y con el doctor Etou-responde ella. Rei entra en la habitación y mira al médico revisando a su amiga que sigue recostada en la cama. En un sillón lateral, la anciana madre de Nataku mira todo atentamente mientras carga en sus brazos al bebito de cabello negro y ojos dorados. Rei llega al lado de la anciana en silencio y toma a su hijito en brazos ante la sonrisa de su suegra.
-Muy bien, debo felicitarla, señora, se ha recuperado asombrosamente en estos días, la veo más repuesta y con mejor color, también más animada-comenta el facultativo-si todo sigue así serán Usted y su bebito unos robles saludables.
-Arigatou, Etou sama…de verdad quiero que mi bebé esté bien-asegura con voz decidida la castaña acariciando su vientre.
-Hace bien, señora, porque esa es la mejor motivación. Bien, creo que ya puedo permitirle levantarse de la cama y ocuparse de cosas sencillas, nada de agitación y nada de trabajos físicos pesados, aún tiene quemaduras en sus brazos que debe cuidar, siga comiendo tan saludablemente como hasta ahora y supongo que mi próxima visita puede ser ya en la clínica. Fujimoto san financió un aparato de ultrasonido y es posible que ya podamos ver al bebito.
-¡De verdad!-alborozada Makoto.
-De verdad-afirma el médico. Los ojos verdes de Makoto se llenan de lágrimas de felicidad ante esta posibilidad mira a su amiga que le sonríe.
-Gracias por todo, doctor Etou, yo misma me ocuparé de llevar a Mako a la clínica cuando lo indique-reitera Rei. El médico se despide y Natsuki lo acompaña a la salida. La alta castaña se incorpora de la cama y camina hacia su amiga.
-Rei chan...¡Podré ver a mi bebito!-reitera emocionada.
-Lo escuché Mako, y me alegra que estés más animada-responde Rei-ahora a seguir las instrucciones del médico sin ponerte necia, que ya sabes lo importante que es.
-Te prometo que no les daré ningún motivo de queja, me cuidaré mucho-asegura Makoto y se acerca a ver al bebito que duerme felizmente, seguro en brazos de su madre-Suzaku es tan hermoso…me muero de ganas de tener a mi hijito en mis brazos…
-Ten paciencia, ya lo tendrás, y después de unos días te darás cuenta de que no todo es tan hermoso. Mi nieto se ve lindo dormido, pero en cuanto despierta…¡Gran Kami!-bromea la señora Fujimoto.
-Tiene el temperamento Hino-asegura Rei. La anciana señora se levanta y abraza al bebito.
-Voy a llevarlo a su cunita, quédate con Mako porque supongo que tienen cosas de que hablar-afirma la señora saliendo de la habitación con Suzaku en sus brazos. Una vez solas, las dos amigas se sientan en el sillón al lado de la cama.
-Rei chan…¿Por qué estás vestida de esa forma?...¿Hubo algún velorio?-inquiere Makoto notando el atuendo tradicional de los funerales shinto.
-Sí, Mako, hubo un velorio. Enterramos a Saito Kino en el cementerio del tempo Sumiyoshi-explica Rei.
-Murió…que pena…y no pude darle las gracias por haberme salvado…me habría gustado mucho haber estado en su funeral y quemar incienso para mostrarle el camino al Kami-sinceramente asegura Mako.
-Me alegra escucharte hablar así-asegura Rei.
-Ahora que ya pueda salir, quiero que vayamos al cementerio, llevaré flores para Kino san y para mi abuela-afirma Makoto, siempre sincera y honesta.
-¿Te dolió la muerte de Cyrconia?-pregunta Rei.
-Sí. Aunque tengo claro que ella nunca me quiso, pero era mi única familia, y para quien como yo jamás ha tenido familia, era lo único a lo que me podía aferrar para sentir que pertenecía a algún lugar-asegura la joven castaña-¿Nataku no te acompañó al funeral, Rei chan?-duda ella.
-No. Nataku no apreciaba a Kino san.
-Pero era su vecino…amigo de su padre…lo invitó a su boda…
-Claro, antes lo apreciaba, pero nos enteramos de algunos detalles horribles del pasado de Saito Kino que hicieron que toda la estimación que Nataku le tenía, callera de repente. Saito Kino no era un buen hombre. Su historia pasada es asombrosa y horrible, hizo daño a mucha gente…
-¿Daño?...No entiendo, si era una mala persona… ¿Por qué me salvó?
-¿Quieres escuchar su historia? De igual modo tenemos tiempo antes de la cena. Es para que comprendas porqué Nataku no fue a su funeral.
-Está bien, supongo que es lo menos que le debo a quien me salvó-cede Makoto. Rei sonríe, al fin tenía un canal para comenzar a contarle a Makoto partes de su historia…más delante, cuando la princesa estuviera al tanto, le contaría todo completo, para poder reunirlas a ambas.
-Bien…la familia Kino era, como los Fujimoto, una de las familias más nobles y ricas de la región, los arrozales y los terrenos de "Villa Midori" crecían y eran prósperos, porque un hombre, Yusuke Kino, el hermano mayor de Saito, los administraba y atendía. Yusuke era el mayor de los hermanos Kino y siempre estuvo enamorado de la tierra, todos en la villa lo apreciaban por ser un hombre justo, bueno, honesto y entregado a su trabajo. Además era muy alto, y apuesto…
-Entonces no se parecía a Kino san…sé que ya era mayor, pero aun de joven creo que nunca fue guapo-infiere Makoto.
-Definitivo no se parecían en nada, Yusuke era alegre, honesto, sincero. Su hermano era egoísta, rencoroso…envidiaba a su hermano mayor a grados insospechados, y por años albergó ese rencor y esa envidia…hasta que entra en escena una bella princesa-explica Rei.
-Rei chan…¿esta historia es seria?…-duda Makoto.
-Muy seria, y no te estoy mintiendo. La historia de la familia Kino está mezclada con la historia de una princesa de lejanas tierras, unas que curiosamente tú conoces. Grecia-explica Rei.
-¿Una princesa griega?...Asombroso…-duda Makoto-¿Es acaso esa la historia que una vez, Toda Oboro san me intentó narrar? Dijo algo sobre la princesa y el campesino…decía que hace años en estas tierras ocurrió algo semejante a mi historia con Andrew-infiere Makoto, y sus ojos esmeralda se velan un poco al decir ese nombre.
-Exactamente, Okka san vivió esa historia porque los Kino eran vecinos de los Fujimoto y siempre fueron amigos, ella ya estaba casada con el padre de Nataku cuando ocurrió todo. La familia real de Grecia estaba viajando por Japón, cuando quisieron conocer la zona de los arrozales y el proceso de siembra de arroz. La embajada griega contactó con la familia Kino y arreglaron la estancia de la familia real en "Villa Midori". Saito, que era un catedrático y estudioso de la historia, fue su guía los días que se hospedaron en la casa de los Kino, y allí fue que la princesa Euphemia conoció al mayor de los Kino, y se enamoró de él.
-¿Euphemia?-salta Makoto al oír ese nombre-Euhpemia…se llamaba como yo…bueno…como mi nombre cristiano…
-Cierto. Otra cosa en común que tienes con ella-sonríe Rei enigmática.
-¿Y qué pasó después?-cuestiona Makoto vivamente interesada.
-Tú sabes bien que no es fácil para alguien de la realeza amar a quien no es de su clase, mucho más en ese tiempo. Los reyes de Grecia se opusieron horriblemente a ese amor, pero Yusuke Kino y la princesa Euphemia lucharon contra todo, y se casaron-sigue Rei.
-Debieron amarse mucho…mucho…
-Así era, a la princesa no le importó que su familia la desheredara, ni romper con todo lo suyo, religión, costumbres y cultura por quedarse al lado de Yusuke Kino, y la familia real de Grecia volvió a su patria dejando a su hija menor, casada con él. Ambos eran muy felices, se amaban mucho e iban a tener un hijo…
-Entonces viene algo malo…¿verdad Rei chan?...siempre viene algo malo cuando la gente cree que es más feliz-adivina dolida Makoto.
-Así es. Hay algo malo. Y en esta historia, Saito Kino fue quien hizo algo malo. Él también estaba enamorado de la princesa Euphemia y la envidia que dese niño le tuvo a su hermano se canalizó y aumentó al verlo feliz con ella….él…-pero las palabras de Rei son interrumpidas por alguien que llama a la puerta. Nabiki aparece entonces.
-Señora, lamento la interrupción pero la cena está servida, y el doctor fue terminante en los horarios de comida para la señorita Makoto.
-Ya vamos Nabiki-asegura Rei y se pone de pie.
-¡Rei chan!...quiero saber el resto de la historia…por favor-pide ansiosa Makoto.
-Lo dejaremos para después, ahora hay que bajar a cenar. Te prometo que terminaré de contarte la historia de la princesa y de Yusuke Kino. Realmente pareces una niña pequeña con un cuento-ríe Rei y Mako ríe con ella.
-Es verdad. Me estoy portando como niña pequeña. Vamos abajo-asegura Makoto saliendo de la habitación junto con su amiga, y aunque la cena es animada y se habla de la mejoría de Mako y la fiesta del bebé Fujimoto, la joven de ojos esmeralda no puede entender por qué la historia de Yusuke Kino y la princesa Euphemia le parece tan cercana…
Dos semanas después.
El taxi se detiene en la entrada del enorme castillo japonés y de este baja el alto joven rubio con una maleta, quien camina hacia el asiento del conductor y le paga, hablando en correcto japonés, este recibe el dinero y se aleja. Andrew suspira hondo antes de entrar en la casa de su amigo, en verdad había esperado mucho tiempo para ir a Japón. Él habría querido abordar el avión al día siguiente que recuperó el "Corazón Esmeralda" y solo los razonamientos de Nataku y una llamada personal con Rei lo tranquilizaron un poco. "Dale algo de tiempo para acostumbrarse a la idea de que te verá de nuevo, y todo saldrá mejor para ustedes" él sabía que la señora Fujimoto tenía razón y le costó mucho trabajo espera esas semanas, pero al fin el día había llegado, el esperado día de la presentación de Suzaku Fujimoto en el templo, el día marcado para que se volvieran a ver.
Dio los primeros pasos atravesando el jardín japonés y el puente, algunos de los siervos de la familia Fujimoto lo saludaban al reconocerlo, yendo y viniendo todos en constante actividad preparando los grandes toldos y mesas donde se daría la recepción al aire libre a la que estaban invitados todos en la aldea para el festejo del hijo de Nataku y Rei.
Finalmente el joven llega hasta la puerta y entra en la casa señorial de la familia samurái, donde todo dentro es igualmente un hervidero de agitación y de doncellas que vienen y van llevando arreglos de flores. Una voz conocida lo hace mirar atrás.
-¡Andrew! Te esperábamos hasta las seis… ¡Cómo es que llegaste solo y no nos avisaste para ir por ti!-escucha a su amigo que baja las escaleras usando una yukata negra con gris de gala, y lo estrecha en un cariñoso abrazo.
-Lo siento, Nataku, pero quería llegar rápido y cambié el vuelo-se excusa el chico.
-Lo sé, no tienes nada que explicarme, entiendo que estés ansioso. Te diría que pasaras a saludar a mi madre y a Rei, pero sé que has esperado mucho y lo que te interesa primero está en la segunda habitación a la derecha-indica Nataku.
-¡Gracias! –ansioso el joven rubio que deja su maleta en el suelo, abandonada, y sube ansioso las escaleras. Con el corazón latiéndole aceleradamente se acerca a la puerta, hace el intento de tocar pero se contiene y prefiere entrar sin llamar. Abre la habitación y entra en ella, mirando en torno. No se ve nadie en la cama ni en los alrededores, pero tras un biombo con motivos florales artísticamente pintados, puede ver al fin la figura amada de su esposa, quien creyendo que está sola, habla consigo misma mientras se coloca el complicado kimono furisode verde y ata su obi.
-Listo, ahora estamos preparados para ir a Sumiyoshi, verás que hermosa ceremonia, cuando nazcas tendrás una hermosa fiesta como esta, lo sé, aunque nosotros no seamos shintoistas, después de tu bautizo vamos a consagrarte en un templo como a tu primo Suzaku-promete Makoto saliendo del biombo y caminando hacia la cama ya vestida con su kimono frota si vientre. Andrew trata de procesar aquellas palabras, trata de darles sentido porque su mente se ha quedado en blanco en cuanto ha escuchado a su esposa hablar así…¡Es posible que ella esté…! Paralizado no se atreve a decir la última palabra, y sigue pegado con la espalda en la madera de la puerta-¿Sabes algo, hijito?...no importa que tu papá no nos quiera más en su vida, yo siempre voy a estar a tu lado, no dejaré que crezcas sin cariño como crecí yo-asegura Makoto aun creyéndose sola.
-No crecerá sin cariño, porque su padre lo ama tanto como ama a su madre-escucha ella la voz varonil que llena la habitación y se levanta de golpe de la cama, como si dudara de que fuera real. Al fin sus ojos color esmeralda se clavan en el hombre de traje gris que camina hacia ella…Andrew…estaba allí…ella no esperaba verlo hasta la ceremonia y había planeado tantas cosas que decirle, noches enteras pensándolo, y ahora que lo tenía delante no podía recordar nada.
-Andrew…
-Makoto…dime por favor que es verdad…¿Vamos a tener un hijo?-visiblemente emocionado el rubio caminando hacia ella e impulsivo la toma de la mano. Al tenerlo delante la chica se conmueve de verlo tan decaído. El joven se ve mucho más delgado, pálido y con marcadas ojeras, desmejorado como jamás pensó verlo, pero a pesar de eso la mente de Makoto refleja las imágenes dolorosas de aquellas fotografías y del beso de Andrew y Reika en el invernadero…
-No. Voy a tener un hijo yo sola, no es tuyo-cortante Makoto se retira violentamente de la presión de las manos del joven.
-Makoto, por favor, tienes que escucharme. Estoy aquí porque te amo. Habría venido antes pero pensé que no querías verme…Reika…ella planeó todo, tomó tu carta y dejó otra carta insensible donde me pedías que no te buscara y decías que no me amabas lo suficiente para soportar la vida a mi lado. Me di cuenta a tiempo y entonces descubrí que había sido un plan para separarnos, una trampa en donde los dos caímos…¡tienes que creerme!-suplica el joven rubio. Makoto lo mira con los brazos cruzados y las pupilas esmeralda frías y distantes, congelándolo con la mirada-Querida…tienes que creerme que Reika tuvo la culpa de todo, lo que sea que te haya dicho es mentira, te amo, he padecido estos días sin ti como si estuviese en el infierno sin tus besos, sin tus ojos, sin tu voz, sin ti a mi lado la vida no tiene sentido…dime que me crees, dime que me perdonas…-intenta acercarse él, pero ella lo detiene interponiendo su mano.
-No puedo perdonarte-dice ella con frialdad que asusta a Andrew.
-Makoto, por favor…sé que quizá cometí errores al no hablarte antes de Reika, al no apartarnos de ella en cuanto apareció y permitirle dañar nuestra relación pero te estoy suplicando que me perdones, que me dejes volver a tu lado y regreses conmigo.
-Andrew, no es por Reika…yo los vi…los vi besarse en el invernadero ese día…-llorosa Makoto. Andrew la mira desconcertado tratando de recordar.
-Ya veo…ella me besó a mí no yo a ella.
-¡Pero tú no la retiraste! ¡Seguiste allí! ¿Por qué si dices que no la más la dejas besarte?...eso me dolió mucho, yo no había creído en sus calumnias ni en sus mentiras de no haberla visto con mis ojos, además te escuché hablar con Nóvak y confesarle los verdaderos motivos por los que te casaste conmigo…le dijiste que solo era venganza…y Reika tenía una carta y un anillo tuyo en que le decías que ella era tu gran amor, el único…y yo soy tan parecida a ella…sólo te casaste conmigo porque me le parezco…pero la seguías amando a ella.
-¡NO!...es mentira…no todo…bueno…sí pensaba casarme contigo por venganza, lo acepto, cuando todo comenzó lo único que me movía eran las conveniencias y un poco hacer pagar en ti a quien me dañó-sincero Andrew. Una lágrima escapa de los ojos verdes de Mako-pero igual como acepto eso soy sincero al decirte que después me enamoré verdaderamente de ti, y cuando te pedí matrimonio estaba seguro de que te amaba, de que sólo contigo a mi lado podría volver a creer en el amor y la felicidad…¡Me enamoré de verdad de ti, Makoto!...y cada beso y cada palabra de amor fue sincera, te di el "Corazón Esmeralda" porque estaba seguro de que te amaba más que nada y que quería construir una vida a tu lado…¡Por Dios, Makoto, no puedes desvirtuar todo lo que pasó entre nosotros, todo mi amor por ti, por culpa de Reika!-desesperado él la toma de los hombros y la sacude.
-¡Déjame!...No quiero verte, no quiero que estés cerca de mi…me decepcionaste, Andrew…-llora ella mirándolo con dolor a su esposo y apartándose de él.
-Yo podría decir lo mismo de ti, Makoto, podría decir que me decepcionó que a la primera dificultad huyeras de mi lado y que no estuvieras segura de mi amor por ti-serio el chico.
-¿Estabas en París verdad?...antes de venir aquí…-habla ella con voz ronca.
-Estuve un tiempo, unas semanas, y después volví a Praga-responde él-pero eso ¿Qué tiene que ver con…
-¿Estabas solo?...en París…¿Estabas solo?...-sigue ella.
-Con Nóvak, trabajábamos mucho…Makoto…¿A qué viene este interrogatorio?
-Supongo no te quedaba tiempo para pasear, ir de compras o al teatro…¿Verdad?...-implacable ella.
-No mucho-responde Andrew. Luego la ve caminar hacia un cajón y sacar un sobre amarillo el cual le lanza al pecho.
-¡Lo ves!...eres un mentiroso…¡De nuevo mientes!-dolida Makoto. Andrew abre el sobre y saca las fotografías mirando asombrado cada momento en que Reika lo estuvo intentando abordar en París. Cierto que él la rechazaba pero las fotografías daban a entender lo contrario, en una lo habían captado besándola…
-Makoto…yo puedo explicarlo…es un error…-intenta decir él.
-¿Un error?...¡Claro!...¡Ve y di que es un error a las revistas de personalidades europeas en que salieron también las fotos!...no sabes cómo me sentí al verlas…-llora ella-¡Soy una tonta!...yo aquí esperando que vinieras por mí, y tu feliz con esa mujer…
-Mako, sé que no tengo mucho como explicarte, pero créeme que es circunstancial, yo no…es decir…
-Vete de mi habitación…ahora mismo…
-Por favor…no me eches…tienes que creerme, por favor, no puedo vivir sin ti, te amo…vamos a tener un hijo…-los ojos azules del príncipe Stenberg se hayan cristalizados de llanto, y cuando la joven lo mira siente un escalofrío recorrerla, es la primer vez que lo ve llorar, ¿Llora por ella o llora por su propio orgullo herido?...aún más se asombra Makoto cuando lo mira hincarse en el suelo-si quieres que te suplique lo haré-intenta él tomarla de la mano, pero Makoto se retira. Está muy confundida, jamás había creído que el príncipe Stenberg le suplicara a alguien…
-Vete-terminante Makoto-¡Vete ya!-lo empuja ella del pecho con los puños cerrados, Andrew desconcertado cae al suelo, y se levanta mirando dolido a la chica que así lo rechaza y lo empuja hasta que se haya afuera de la habitación y ve estrellarse la puerta en su cara.
-Makoto…-dolido él toca la madrea que los separa, y ella dentro se deja caer de rodillas recargada en la puerta llorando con fuerza.
-Parece que no hubo suerte…¿Verdad?-inquiere Nataku sentado en la sala. Andrew abatido camina y se sienta al lado de su amigo, alargándole el sobre amarillo. Nataku lo abre y mira las fotografías-¡Gran Kami!...Andrew tú…tú…¿te atreviste a consolarte con Reika mientras Mako estaba aquí?
-¡Claro que no!...esto es circunstancial, ella si me buscó en París, insistía en volver conmigo pero yo la mantuve alejada siempre, me sorprende que creas eso de mí.
-Pues, amigo, por estas fotos no parece que hayan estado tan "Alejados"-se atreve el chico. Andrew lo mira furioso y le arrebata las fotos, pero luego reacciona.
-Lo siento, Nataku, de verdad…es solo que…no sé por qué me pasa esto a mí, ella me miraba de una forma tan terrible, no me lo perdonará…
-¿Te dijo del Bebé?
-No directamente, yo la escuché y lo adiviné, pero ella me quiere lejos, dice que el bebé es sólo suyo, me odia…-dolido el rubio se frota desesperado el cabello.
-No creo. Está muy dolida contigo y ahora entiendo más porqué, pero no te odia. Sonaré mucho a mi mujer, pero solo dale tiempo…no te desesperes, amigo, sé que dentro de todo su dolor y su desolación son porque te ama de verdad, y le duele saberte de otra.
-Quizá sea verdad, pero no sé qué hacer para que me perdone…la amo tanto, tanto…y no quiero volver a Praga sin ella-asegura el príncipe.
-Verás que todo se arregla-anima Nataku.
-Yo de verdad lamento traerles tantos problemas en medio de un día tan feliz para Ustedes-se excusa él.
-No pidas perdón, entendemos, ahora cálmate, descansa, toma un baño y cámbiate para la ceremonia, sólo dale tiempo a Mako, persevera y verás que termina por perdonarte-anima Nataku.
-¿Crees que sea prudente que yo vaya?...ella no quiere verme y quizá…
-Mako no hará nada inapropiado, puede detestarte ahora pero ella irá a la ceremonia de mi hijo y tomará su papel como madrina tal como corresponde, yo la conozco-asegura una voz femenina, Andrew se levanta respetuoso al ver a la joven de kimono rojo con mariposas doradas estampadas en él y hermoso tocado de flores moradas que llega.
-Señora Fujimoto…gracias por recibir a Mako, me hacía sentí tranquilo saberla entre Ustedes-saluda Andrew.
-No agradezcas, Andrew, sabes que es mi hermana y que solo queremos lo mejor para ella. Lamentamos no haberte dicho de su embarazo, pero pensamos que solo le correspondía a ella decírtelo.
-¿Y Ahora qué se supone que haga?...¿Cómo va a perdonarme?...Usted debe creer lo peor de mi-abatido el rubio se sienta en el sillón. Rei se sienta a su lado.
-Yo no creo nada malo de ti, Andrew. En un problema nadie tiene toda la culpa. Cometiste errores, pero Mako también lo hizo y los dos están ahora muy lastimados. Sin embargo no hay herida que no sane con el tiempo. Cuando termine la ceremonia del templo, me gustaría hablar contigo de algunas cosas importantes sobre Makoto-pide Rei.
-¿Algo malo?-alarmado el rubio.
-No. Más bien algo bueno, pero debes saberlo primero tú porque ella va a necesitar mucha ayuda para acostumbrarse a su nueva vida-informa Rei.
-¿Nueva vida?...no entiendo…
-Te explicaremos todo a su tiempo, amigo, ahora ven a tu habitación, descansa y cámbiate, despeja tu mente…no quiero a un padrino triste-termina Nataku llevándose al joven rubio hacia su cuarto. Una vez sola, Rei suspira hondo.
-¡Gran Kami!... ilumina a los dos para que rescaten su amor, por favor…-suplica la joven de cabello negro…
Tal como Rei había predicho, tanto Makoto como Andrew se comportaron con educación rayando casi en cordialidad durante la ceremonia en el templo, incluso Makoto iba del brazo del joven extranjero y todas las amistades de los Fujimoto se convencieron que los flamantes príncipes Stenberg, padrinos del pequeño Suzaku, eran una hermosa pareja de esposos enamorados. Posteriormente a la ceremonia del templo, todos regresaron al castillo donde inició la comida a la que todos en la villa habían sido invitados. En la mesa principal, al lado de Toda Oboro san y de Keitaro Hino, orgullosos abuelos del pequeño Suzaku, estaban sentados Makoto y Andrew, en silencio, respondiendo con monosílabos a las preguntas de los demás. Hotaru cargaba al bebito mientras Rei y Nataku recibían las felicitaciones de los trabajadores de la villa.
Andrew miraba melancólico a su esposa, que lo ignoraba por completo hablando con la madre de Nataku o con la anciana ama de llaves, hasta que un grito de júbilo de Rei llamó la atención de todos, pues estaba abrazando en medio del jardín de la mansión a un hombre alto de cabello negro, cuando la señora Fujimoto se retira todos pueden ver asombrados que se trata de…
-¡Kazuo!-grita emocionado Keitaro Hino y se levanta de la mesa para abrazar a su hijo.
-¡Otou san!-abre sus brazos el joven de ojos amatista abrazando sonriente a su padre. Hotaru deja al bebito en brazos de su abuela y con Mariko corre a abrazar a su hermano que la levanta en alto, para después besar al ama de llaves en las mejillas. Andrew mira a Makoto que sonríe feliz y se levanta de la silla. Un impulso horrible de celos lo domina y la toma de la mano.
-¿A dónde vas?-cuestiona molesto.
-A abrazar a mi hermano-responde ella indignada.
-No es correcto…eres mi esposa…-insiste Andrew firme. Ella se retira de su agarre con brusquedad.
-Es mi familia y tú no eres nadie para retenerme, además no creo que te interese mucho lo "correcto" cuando te paseabas por París con la señora Crawford-hiriente la castaña, que ignora por completo a su esposo y corre a abrazar al recién llegado.
-¡Kazuo!-grita emocionada.
-¡Mako!-responde el alto joven médico y ambos chicos se unen en un abrazo sincero y fuerte-¡Cómo me alegra verte de nuevo! ¡Te extrañé!-escucha Andrew al joven decir con sinceridad y furioso golpea con su puño la mesa.
-Yo a ti más…mucho más…-asegura Makoto acariciando la mejilla del joven Hino.
-Espero que a la familia Hino le haya gustado mi sorpresa-habla Nataku llegando a ellos.
-Nataku…tú…¿Sabías?-duda Rei.
-Sólo mi cuñado y yo sabíamos, queríamos que fuera sorpresa-confiesa el joven de cabello plata.
-Gracias por eso muchacho, al fin la familia reunida-emocionado Keitaro Hino.
-Ahora vamos a conocer al sobrinito-pide Kazuo y toda la familia Hino se desplaza hacia la mesa principal. Los ojos azules de Andrew siguen clavados con furia en el joven médico que lleva a Makoto del brazo.
-Toda Oboro san…
-Joven Hino-saluda la anciana. Los ojos morados de Kazuo se clavan en Andrew que lo mira torvamente, pero el joven médico no se inmuta.
-Príncipe Stenberg, un gusto saludarlo-ninguno de los dos se da la mano.
-Igualmente…Hino san…-arrastra casi las palabras el joven aristócrata.
-Vamos a ver, quién es este guapo jovencito que está aquí-carga Kazuo Hino al bebé que balbucea y alarga sus brazos hacia el médico moviéndose inquieto-¡Vaya!...tienes los ojos de tu papá pero todo el temperamento de tu madre-se burla Kazuo entre las risas de todos. En medio de las felicitaciones y la plática de los Hino con el recién llegado, Rei se acerca a Andrew y le pone una mano en el hombro.
-Andrew, creo que es momento de que hablemos, ven conmigo al despacho por favor-pide ella. El rubio duda en ir, al ver a Makoto acercarse mucho al bebé Hino que carga el joven médico-por favor…es importante…
-Vamos, amigo, ven con nosotros-apoya Nataku a su esposa, y ambos entran en la casa hasta el despacho donde se sientan cerrando la puerta. Nataku sirve algo de sake a su amigo pero él se niega.
-Lo siento Nataku, señora Fujimoto…pero lo que sea que deban decirme sobre Makoto díganlo ya-ansioso el príncipe.
-Yo que tu aceptaría el sake, amigo, porque lo vas a necesitar-pide Nataku misteriosamente.
-Se lo diremos de forma resumida y después si tiene preguntas entraremos en detalles-inicia Rei suspirando hondo-Makoto no era nieta de Cyrconia. Ahora sabemos de verdad su origen, quienes eran sus padres y cual se su verdadero nombre-inicia la chica de ojos amatista. El rubio la mira como si tratara de procesar las palabras de la joven.
-¿Saben de verdad sobre el pasado de Makoto?...
-Así es, amigo, sabemos todo eso. El verdadero nombre de Mako es Makoto Kino Schleswig-Holstein, hija del fallecido Yusuke Kino, dueño de "Villa Midori" y de Euphemia Augusta Schleswig-Holstein princesa de los Helenos- explica Nataku. Andrew mira a los dos esposos Fujimoto totalmente interrogante.
-Están bromeando…tienen que estar bromeando…-duda el rubio.
-No es broma, Andrew, sabes que jamás bromearíamos sobre algo tan delicado. Nos enteramos hace unos días cuando un accidente incendió la isba de la anciana Cyrconia y nuestro vecino, Saito Kino, protegió a Mako y la salvó de las llamas. Antes de morir él confesó todo, nos dijo la verdad sobre el origen de Makoto…solo piensa un poco y verás que es verdad, los rasgos físicos de Mako, su altura, su cabello, sus ojos, siempre pensamos que ella no era japonesa solamente sino que poseía en su genética una ascendencia distinta, eso es porque su madre es griega-asegura Rei. Andrew la mira desconcertado tratando de asimilar todo, y de repente le arrebata el recipiente de porcelana con licor a Nataku y lo bebe de golpe.
-Tienes razón…si necesitaba el sake…-confiesa Andrew-Señora Fujimoto…¿Mako sabe esto?
-Aun no. No hemos querido confesarle la verdad e golpe, tanto por su estado como por todos los problemas emocionales que le traería tu regreso y verte otra vez. Mi suegra y yo hemos viajado a Niigata y hemos localizado a la princesa Eupehmia, ella está bien de salud, y el médico cree que podemos darle la noticia de que su hija vive. Hasta que la princesa lo sepa, se lo diremos a Mako. Saito Kino antes de morir escrituró "Villa Midori" a nombre de Makoto- explica Rei.
-Tengo muchas preguntas aun-insiste Andrew mientras Nataku le sirve más sake.
-Lo sabemos, amigo, hazlas y te las despejaremos todas-ofrece el joven. El príncipe entonces comienza a interrogar a sus amigos sobre cada detalle del pasado de su esposa, y ellos responden a sus preguntas hasta que el parece satisfecho y se queda un momento en silencio-aún me parece asombroso…
-Lo es, como una de esas historias de películas americanas-afirma Nataku.
-Cariño, no hagas esos comentarios. Ahora lo verdaderamente importante es restituir a Mako y a la princesa Euphemia de todo lo que el destino y Saito les arrebataron, ambas lo merecen-infiere Rei.
-Cuenten conmigo para lo que sea necesario-ofrece Andrew. Rei sonríe.
-Sabía que dirías eso, y justamente tengo un encargo que sé que solo tu podrás llevar a cabo-pide la joven de cabello negro.
-Lo que sea si con ello puedo ayudarla-ofrece el joven.
-Nataku me comentó que Usted tiene buena relación con la familia real griega…¿Es así?-cuestiona Rei.
-Así es, conozco al rey Paulos y a la reina Eurídice, también a Christos, el actual príncipe heredero y a su familia ampliamente-responde Andrew.
-¿Ellos nunca mencionaron a la princesa Euphemia cuando estabas a su lado?-pregunta Nataku.
-La reina Eurídice llegó a mencionar que tuvo otra hija además del príncipe Christos, pero decía que ella había muerto…ahora entiendo todo…-relaciona Andrew aquello con la triste historia de los padres de Makoto.
-La misión que queremos encomendarte es justamente esa. Que trates de ver si es posible que la familia de la princesa la pueda perdonar y acepte reunirse con ella. La pobre mujer ha sufrido tanto que pensamos que es justo que no solo recupere a Makoto sino también el trato cordial con su verdadera familia. Ha pasado más de 18 años encerrada en una clínica, lejos de sus padres y su patria-pide Rei.
-Me parece justo, y creo que puedo hacerlo. De igual modo tenía pendiente un viaje de negocios a Grecia con Nóvak y aprovecharé para tratar de visualizar si están dispuestos a reunirse con la madre de Makoto y reconciliarse-acepta el príncipe.
-Sabíamos que eras el indicado para este trabajo-palmea su espalda Nataku.
-Mientras tanto nosotros nos encargaremos de que Mako se entere poco a poco de la verdad, de forma que no se altere, y de reunirla con su madre-asegura Rei.
-Yo venía decidido a llevarme a mi esposa conmigo a ese viaje…a que me perdonara e irnos juntos a Grecia-murmura Andrew abatido.
-Lamento mucho que no se hayan podido arreglar, pero te pido que confíes en mí. Mako está muy dolida ahora, y sé que no será sencillo que te perdone, pero el tiempo le hará darse cuenta de que no solo es tu culpa. Además recuperará a su madre, que es algo que ella siempre añoró, y tendrá un hijo, un hijo tuyo…tener un hijo te cambia la vida, créeme, te hace sensible a emociones que antes no tenías, y si tu intentas algo con ella cuando su bebito nazca, estoy segura de que ella no te rechazará más-promete Rei.
-Es mucho tiempo…-se resiste Andrew.
-Lo sé, amigo, pero Rei tiene razón, si luego de un tiempo regresas y vuelves a intentar que te acepte, y además ella sabe que este tiempo te has estado ocupando de arreglar las cosas con la familia de su madre, cuidando de sus intereses y porque las dos sean felices, entendería que la quieres de verdad-apoya Nataku.
-Me dolerá mucho irme-asegura él.
-Lo sabemos, Andrew, pero será lo mejor-apoya Rei-piénsalo y por la noche nos comunicas tu respuesta, de igual modo si crees que no es lo mejor respetaremos tu decisión, sólo fue una sugerencia-acaba Rei y besando la mejilla del rubio se aleja-voy a afuera a atender a los invitados-termina ella saliendo del despacho y dejando solos a los dos amigos. Una vez solos, Andrew comienza a reírse mientras Nataku le sirve más sake.
-¿Algo divertido?-pregunta el chico japonés a su amigo.
-Sí…algo singular…Hace un año Nóvak habló conmigo muy seriamente y me reprendió por la vida de fiestas y mujeres que llevaba. Me dijo que mi condición de heredero de un nombre ilustre requería de mi un matrimonio conveniente, y entonces me propuso como opción a alguna de las princesas de la familia real Griega, quienes no sólo eran hermosas y ricas, sino que tenían un linaje impecable que le convendría bastante a la casa Stenberg…me presentó en fotografía a todas las hijas del príncipe Christos, y yo me reí como loco diciéndole a Nóvak que jamás me fijaría en una ridícula y cursi princesita griega…-recuerda Andrew.
-Pues…como dice mi esposa…nadie puede entender los caminos del karma-responde Nataku.
-¿Quién dijera que justo cuando encontré a una encantadora jovencita en medio de una aldea arrocera de Japón estaba justamente eligiendo a la esposa que Nóvak deseaba para mí?-sigue Andrew.
-¿Vas a aceptar lo que te propone Rei?-inquiere el joven de cabello plata.
-Sí. Tu esposa, como siempre, tiene razón, sabe ver más allá de las personas que la rodean y nos conduce por el mejor camino. Voy a darle tiempo a Mako, y voy a ir a Grecia para entrevistarme con los reyes-decide el rubio tomando su sake.
-Bien pensado, será lo mejor…ahora volvamos afuera que echarán de menos nuestra ausencia-afirma Nataku. Ambos chicos salen hacia el jardín donde la fiesta continúa. Andrew mira a su esposa charlar con algunas amistades de los Fujimoto al lado de Rei quien carga a Suzaku y se sienta en la mesa principal, al lado de la madre de Nataku. Kazuo Hino, el otro lado del jardín, sirve una copa y la alarga a la joven extranjera de corto cabello azul que está a su lado.
-De verdad, Kazuo, esto es hermoso, jamás llegué a pensar que las casas tradicionales japonesas como esta existieran aún, estoy encantada-afirma hablando en alemán la bella chica. Kazuo sonríe y besa la mano de ella.
-Me alegra que te guste, Ami, ahora, ven conmigo que voy a presentarte a alguien que seguramente te interesará conocer. El mejor amigo de mi cuñado y padrino de mi sobrino, el príncipe Stenberg-pide el chico caminando con la bella extranjera del brazo hacia la mesa.
-¡Asombroso!...¡Era verdad que lo conocías!...¡Dios! es más guapo en persona que en las revistas-comenta la chica al verlo de lejos.
-Me pondré celoso si dices eso-se queja Kazuo, pero la chica sonríe y le da un beso en la mejilla.
-Sólo es un comentario de admiración, cariño, sabes que nadie me gusta más que tú-afirma ella. Los dos llegar a la mesa principal y Kazuo habla primero.
-Príncipe Stenberg-llama él. Andrew lo mira con cara de pocos amigos-lamento importunarlo, pero deseo presentarle a alguien que está ansiosa de conocerle. Le presento a la doctora Ammelie Blummer, una colega de la universidad de Frankfurt, especializada en neurología y que además es una apasionada del estudio de la historia y las casas reales europeas…además es mi novia-dice con orgullo el médico. Los ojos azules de Andrew miran asombrados a la guapa doctora extranjera y siente que un gran peso le ha sido relevado.
-Mucho gusto, su alteza, de verdad me emociona conocer al heredero del ducado de Bohemia-afirma ella alargando su mano que el rubio estrecha.
-El gusto es mío, señorita Blummer-afirma Andrew.
-Príncipe Stenberg…¿Le molesta si nos sentamos a charlar?-pide Kazuo.
-Adelante-concede Andrew y ambos chicos se sientan a su lado iniciando una amena charla entre los tres sobre temas de nobleza y la casa real Checa, pero Andrew se siente mucho más tranquilo al saber que Kazuo regresó de Alemania con novia, ahora podrá irse a Grecia sin preocuparse de nada…
-Parece que Andrew simpatizó con Ami, la novia de Kazuo-opina Rei que camina con Mako por el lugar de la celebración, ella frunce el ceño sin responder-vamos Mako, trata de cambiar de actitud con él…no te pido que lo perdones porque eso solo lo decidirás tú, pero al menos no lo desprecies.
-No sé si pueda, Rei chan, es que sólo al verlo recuerdo esa fotografías y…no se…las palabras de esa mujer…todo lo pasado…me llenan de ira…no me controlo-confiesa ella.
-Entiendo, pero al menos inténtalo-pide Rei. Makoto suspira, sabe que no pude prometer nada a su amiga, aunque suaviza todo lo que puede el trato con su esposo lo que queda de la fiesta, incluso se sienta a su lado y charla con Kazuo y la joven alemana hasta que la celebración llega a su fin y los últimos invitados se retiran, entonces agotada física y emocionalmente, Makoto se retira también a sus habitaciones, entrando en ellas y quitándose el kimono verde que llevaba, se coloca sólo la bata rosa de descanso. Cuando sale del baño dispuesta a dormir, escucha que llaman a la puerta.
-Adelante…-dice sin mucho ánimo, pensando que es Nabiki, la doncella. Sin embargo, la alta y arrogante silueta que se dibuja en la puerta, no es la de Nabiki-Andrew…-dice asombrada al ver entrar a su esposo en su habitación-creo que quedó claro que no quería verte…-balbucea ella.
-Me quedó claro. No te preocupes. Entiendo que estés molesta conmigo, que no quieras verme ni saber de mí, y si vine a verte es porque quiero que sepas que mañana salgo de Japón a un largo viaje de negocios a Grecia. Quería saber si vienes conmigo o te quedas aquí-ofrece Andrew ya más controlado y tranquilo.
-Sabes ya la respuesta, me quedo aquí, no quiero nada contigo…y además no puedo viajar, el médico quiere que me cuide…por mi hijo…-se disculpa ella.
-Ya veo. Yo no puedo negarme a ir a ese viaje porque es apremiante para mis negocios. Pero regresaré a tiempo de ver nacer a mi hijo. Espero que no me prohibirás estar cuando eso pase-firme el rubio.
-Supongo que no…-duda Makoto conmovida de esa actitud de su marido.
-Entonces regresaré cuando sea tiempo de que nazca, vendré de nuevo y entonces volveremos a hablar de nosotros-decidido el rubio.
-No hay nada de qué hablar, lo que te respondí ahora será lo mismo que te responderé siempre-asegura ella.
-Es posible…si cuando regrese sigues convencida de que no me puedes perdonar, entonces hablaremos como personas civilizadas y llegaremos a un acuerdo que sea lo mejor para nuestro hijo y para nosotros-serio y frío Andrew.
-¿Un…acuerdo?...-balbucea ella-No entiendo…
-Pregunta a Rei si no entiendes…bien…mañana salgo muy temprano a Tokio y al aeropuerto, y creo que no nos veremos más hasta mi regreso. Antes de irme quiero que sepas que lo que te dije antes es verdad, te amo, Makoto, te amo muchísimo, y me duele irme sin tu perdón. Cada día que pase lejos estaré pensando en ti y en nuestro hijo…y quería regresarte esto…-asegura él buscando entre sus ropas el pequeño estuche negro que deja sobre la cama de la chica-esto que es tan tuyo como mi propio corazón…adiós…Makoto…-se despide él mirándola dolido e intentando acercarse a ella, pero la chica da dos pasos atrás evitándolo, y abatido, el rubio da media vuelta y se aleja.
Makoto lo ve alejarse, y siente que su alma quiere salirse de su cuerpo, una intensa amargura la domina, tiene el impulso de detenerlo, de decirle que si lo perdona, que se olviden de Reika y del pasado, que se quede con ella y con su hijo…pero no lo hace…escucha el ruido de la puerta que se cierra y se deja caer sentada en la cama, unas lágrimas traicioneras escapan de sus ojos verdes, y lentamente toma el estuche negro, abriéndolo para ver en él la joya legendaria de brillos verdes que se reflejan en su cara…el "Corazón Esmeralda" había vuelto a manos de su dueña.
-Era mentira…era mentira que esta joya protegía a quienes se amaban-dolida duda Makoto cerrando el estuche y cayendo en la cama llorando con fuerza, afuera, la noche cubre la villa arrocera, y dentro del castillo Kamiyamada dos almas que se aman siguen separadas por la soberbia y el orgullo…
NOTAS FINALES: Bien, estamos llegando casi al final de esta historia, que empecé con mucho cariño y que cambió un poco de propósito pero no en esencia. Estas semanas no han sido sencillas para mí a nivel personal porque tengo una carga de trabajo horrible…pero prometo que seguiré con "Corazón Esmeralda" hasta el final porque las personas que la leen y me animan a seguir esta historia lo merecen, de verdad leer sus comentarios me daba los ánimos que me faltaban con todo lo que pasó con este fic, así que les prometo un final lindo…XD…bueno aún no sé si será un chap largo o lo partimos en dos, según quede y los consejos de mi flamante editora, amiga y a quien le regalé este fic, Made…XD…ya lo sabrán la semana entrante. Mis muy sinceros agradecimientos a todos.
ATTE: LADY PHOENIX
