NA: Ya sé que dije que iba a actualizar entre esa semana y la siguiente, pero mi vida ha sido un verdadero desastre… y pasó mi cumpleaños y estuve un poco alcoholizada unos días. Entonces, ahorita mientras estoy en el hospital cuidando a un familiar, voy a aprovechar para escribir un capítulo. Muchas gracias a todos lo que siguen leyendo.
Disclaimer: Ni Glee, ni sus personajes, me pertenecen. Tampoco la canción usada en este capítulo.
- No entiendo por qué Mercedes insiste en hacer una boda con arras, lazo y todo eso, si ella es cristiana – se quejó Rachel
- Porque Sam es católico, y acordaron hacer la boda tradicional. Supongo que no pensaron lo difícil que es conseguir las cosas aquí en Nueva York – contestó Quinn acomodándose la bufanda.
Era una tarde de Otoño, las dos llevaban abrigos, el de Rachel era blanco, largo y con botones dorados, tenía puesta una bufanda verde. Quinn, por otro lado, llevaba un abrigo café, largo, y una bufanda naranja.
- Pero tú deberías de saber dónde conseguir las cosas! A eso te dedicas.
- Okay. Primero, relájate; segundo, no me dedico a eso, me dedico a organizar bodas. Y por último, sí se dónde conseguir, pero son en línea, el punto de ser madrinas de algo, es tomarse la molestia de buscar, comparar, y ver cuál sería el mejor para la pareja, no comprar cosas en internet, y a ver cómo son. Generalmente las fotos que te ponen en internet, no tienen nada que ver con lo que en realidad te ofrecen – dijo Quinn, que caminaba distraída viendo su celular – según dice aquí, en la siguiente calle está una tienda que se dedica a eso. Vamos a verla y luego nos vamos a la que tú dices que encontraste… que está del otro lado del mundo.
- ¡No está del otro lado del mundo, Quinn! – dio un pequeño golpe en el piso con el pie y cruzó los brazos
Quinn no pudo evitar sonreír ante esa escena. Algunas veces Rachel se comportaba como una niña.
- Deja de hacer berrinche y vamos.
- Te odio…
- Sigues diciendo eso. Es como la 5ª vez que me lo dices, yo creo que en realidad te estas intentando convencer – le dijo Quinn sonriendo.
. . .
- No puedo creer que todo el día, y solo hayamos encontrado 4 opciones
- No puedo creer que todo el día te la hayas pasado quejándote de todo
- Eso no es cierto – volteó a ver a Quinn, que estaba en el asiento de copiloto. Quinn le devolvió la mirada, levantando la ceja – puede que un poco, pero debes entender. Hace mucho frío, no encontramos lo que buscamos.
- Ese no es pretexto… pon música y deja de estar de mal humor, que me estresas
Rachel prendió la radio y suspiró
- Perdón – murmuró
- Sé que todo esto es mucho estrés, pero todavía tenemos mucho tiempo… hazlo por Mercedes
- Tienes razón. Mercedes es como una hermana para mi, y nada me cuesta sacrificarme un poco y pasar tiempo contigo para que encontremos el lazo perfecto – bromeó Rachel. Ya se le estaba pasando la frustración por no haber tenido mucha suerte en su búsqueda ese día.
Quinn soltó una carcajada que hizo sonreír a Rachel
- Pues a mi por eso me pagan, entonces no me puedo quejar – Rachel bufó…
- ¡No puedo creer que tengas esa canción! – dijo Quinn riendo.
- ¿Qué tiene? Es una gran canción - Yo te quiero enseñar este mundo esplendido, ven princesa y deja a tu corazón soñar…
- Yo te puedo mostrar cosas maravillosas, con la magia de mi alfombra vamos a volar – empezó a cantar Quinn
Rachel la volteó a ver fascinada, y siguió con la canción
- Un mundo ideal, será fantástico encontrar nadie que diga no , o a dónde ir a aquellos que se aman.
De repente, las dos se encontraron cantando la canción juntas, hasta que Rachel se dio cuenta de algo.
- ¿Quinn?
- Mmmh
- Creo… bueno, creo que me perdí
Quinn volteó a ver a su alrededor y tampoco sabía dónde estaban, solo veía árboles y hojas cayendo, por el Otoño.
- Oh, tampoco se dónde estamos, pero puedo revisar en el celular – Sacó su celular frunció el ceño – ¿a dónde vamos? – preguntó a Rachel. Habían quedado de ir a cenar a la casa de los padres de Mercedes. Quinn no se sentía muy segura de eso, pero lo había prometido y no podía echarse para atrás.
- A Chelsea – respondió Rachel algo distraída, viendo las calles que pasaba, a ver si reconocía algo
- ¡Ah!, estamos por Bronx. Sigue hacia el norte en Cruger, y en la primera da vuelta a la derecha, para llegar a Bronxdale, y ahí otra vez a la derecha para Holland…
- Ok, derecho, luego a la derecha, y luego otra vez a la derecha. ¡Ah! Ya se dónde estamos. Muy bien.
- Rachel…
- Dime, Quinn
- ¿Te acuerdas que la vez que nos encontramos en ese bar me dijiste que nunca te escucharía cantar?
- Sí
- Pues nunca digas nunca. Te acabo de escuchar.
Rachel abrió los ojos y volteó a ver a Quinn sonrojada – no puede ser, me tendiste una trampa!-
Quinn soltó una carcajada
- ¿En qué momento te tendí una trampa? Yo empecé a cantar y tú seguiste. Y no se por qué no querías que te escuche, creo que eres muy buena… de hecho, tienes la mejor voz que he escuchado.
Rachel se volvió a sonrojar y solo atinó a murmurar "gracias"
. . .
- ¡Hasta que llegan! Pensé que se les había olvidado – les abrió la puerta Mercedes.
- Y cómo se nos va a olvidar si te encargaste de recordármelo cada 10 minutos por mensaje? – le contestó Rachel entregándole su bufanda para que la colgara en el closet para visitas que tenían en el recibidor. Quinn también le entregó la suya sonriéndole.
- Perdón, es que Rachel se perdió – culpó a la morena
Rachel volteó a verla y cruzó los brazos haciendo puchero.
- ¿Llegaron ya, hija? – preguntó Cameron
- Ya papá, es que Rachel se perdió – le dijo Mercedes, causando que Rachel le lanzara una mirada y se fuera hacia el comedor.
Quinn siguió a Mercedes y se quedó parada en la entrada del comedor, sin saber que hacer y un poco incomoda.
- Papá, mamá, ella en Quinn, Quinn mis padres – presentó Mercedes
- ¡Oh! Eres mas bonita de lo que me describieron, Quinn, llámame Jeanette – le saludó la mamá de Mercedes, antes de darle un beso en la mejilla sonrojada de Quinn.
- Ah, mucho gusto, y muchas gracias… supongo – volteó a ver al papá
- Yo soy Cameron, que gusto conocerte al fin, no se quién habla mas de ti, si Mercedes o Rachel.
- Bueno, ya vamos a cenar, ¿no? – interrumpió Rachel, que también se había sonrojado ya.
- Sí, siéntense, espero que te guste lo que cociné Quinn.
- Seguro sí, gracias – dijo sonriendo, pero por dentro se estaba regañando a si misma, se le había olvidado mencionarle a Mercedes que es vegetariana. Se sentó en la orilla de la mesa, Mercedes estaba a su izquierda, en la cabecera y a su lado derecho estaba Rachel.
- ¿Qué prefieres, Quinn, pasta bolognesa, o marinara?
Quinn suspiró agradecida por las opciones, se le hacía de mala educación rechazar la comida cuando era invitada, pero se le hacía de peor educación ignorar sus principios por quedar bien con la gente.
- Marinara está bien, gracias.
- No me digas que eres como Rachel – comentó Cameron
Rachel casi se ahoga con el pedazo de pan que se estaba comiendo en lo que le servían la pasta. Quinn volteó a verla y le dio unas palmaditas en la espalda, hasta que estuvo segura de que Rachel no se iba a ahogar.
- ¿A qué se refiere, señor?
- No me llames señor, llámame Cameron, y me refiero a que no come carne, es vegetariana
Rachel suspiró aliviada, Cameron tenía la "virtud" de decir cosas innecesarias en el momento menos esperado
- Soy vegana, no vegetariana
- Como sea, es lo mismo – Rachel giró los ojos.
- ¿De verdad? Yo también. Bueno, me ha costado un poco de trabajo dejar el tocino, pero lo he logrado y ya llevo un año así.
- No se como pueden – comentó Mercedes mientras sumergía su pan en la vinagreta de balsámico que habían puesto en el centro de la mesa
- Es por amor a los animales – dijeron al mismo tiempo Quinn y Rachel y se voltearon a ver sonriendo, mientras que los otros 3 de la mesa reían.
- Bueno, ya a comer, Cameron, da las gracias, por favor – pidió Jeanette. Todos se tomaron de las manos y Quinn se sintió un poco incomoda. No estaba acostumbrada a el calor de una familia.
- Señor, te damos las gracias por estos alimentos que nos permites comer el día de hoy; te pedimos por las personas que no tienen que comer, que las proveas; por las que pasan fríos en estos tiempos, dales calor. También te agradecemos por permitirnos tener estas reuniones, con gente de bien, que todo lo que hoy sea dicho en esta mesa, sea para tu Gloria. Amén.
- Amén – corearon todos menos Rachel.
Quinn la volteó a ver – Es judía – respondió Jeanette al ver a Quinn. Esta solo asintió.
- Provecho – dijo Cameron y se soltaron las manos. Rachel de inmediato sintió frío. "Mierda" pensó.
