Hola mis queridos lectores, no saben el gusto que me da poder estar aquí publicando un nuevo capítulo de esta historia.

Sé que últimamente he hecho sufrir mucho a Harry y Draco, pero esta época del año se trata de esperanza, amor y felicidad, así decidí hacer un capítulo con esos elementos. Espero que les guste y que disfruten mucho de lo que varias me habían pedido: un momento de paz y felicidad para este par que tanto nos gusta.


Capítulo 11

Harry llevaba varias horas sentado junto a la cama de Scorpius permitiendo que su magia fluyera y esperando que su hijo se recuperará pronto. En silencio observaba las finas facciones del niño, a pesar de su corta edad podía ver claramente los rasgos de Draco en él: su rubio cabello, su piel blanca y un rostro de finos ángulos. Todo en aquel pequeño mostraba que era hijo de Draco, pero gracias a la charla que había tenido con Severus sabía que sus ojos eran de un verde tan intenso como los suyos. La alegría inundaba su pecho al saber que ese pequeño que estaba a su lado era la materialización del amor que Draco y él se tenían, que la fuerza de su amor había logrado darle vida a un ser tan hermoso y perfecto.

Cansado por todo lo que había vivido en los últimos días, Harry tomó lugar en la cama junto a su hijo y se recostó mirando atentamente el rostro del pequeño. Verlo le hacia recordar al Draco de hace muchos años, a aquel niño que conoció al entrar al mundo mágico y quien sin saberlo se había robado su corazón para siempre. Con una sonrisa, Harry cerró los ojos y se permitió recordar aquellos tiempos en los que comprendió que lo único que necesitaba para ser feliz era tener a Draco en sus brazos.

– Flash Back –

Su cuerpo se había paralizado, ver como la sangre cubría rápidamente la ropa de Draco no le permitía reaccionar. Había usado ese hechizo sin saber lo que podría hacer, pero nunca imaginó que pudiera poner en riesgo la vida del Slytherin. Los pasos de Snape entrando al baño resonaron en su cabeza como un eco lejano, todo parecía un mundo irreal de sus sueños, pero esa sensación de miedo y vacío le hacían saber que era real, tan real como el cuerpo inerte de Draco al que rápidamente se le escapaba la vida.

Lo único que pudo ver antes de que las lagrimas inundaran sus ojos fue al profesor de pociones regresando la vida al cuerpo del rubio, pero la idea de que no pudiera salvarlo lo aterró, por lo que corrió, corrió tan rápido como pudo para intentar escapar de aquel dolor que se apoderaba de su corazón. Sin saber a donde lo llevaban sus pasos, llegó a la torre de astronomía. Su pecho le dolía por la falta de aire, pero más allá del dolor físico, su corazón dolía por saber que había puesto en riesgo la vida de Draco, de aquel que siempre había estado a su lado.

No podía creer lo que había hecho, el libro decía que ese hechizo era para enemigos, pero Draco no era realmente su enemigo, todos lo creían así, pero en realidad el rubio era su amigo y una de las personas a las que más quería. Años aparentando ante los demás para que al final realmente lo hubiera atacado como a su enemigo. En frustración Harry golpeó la pared, haberse alejado de Draco por el cambio de actitud de su amigo había provocado que la rabia se apoderará de su corazón, el no tener a ese rubio a su lado lo había afectado como nunca lo imaginó. No poder abrazarlo, verlo sonreír, platicar con él… cada simple detalle que implicaba no tener a Draco en su vida le había provocado un dolor enorme que pronto se convirtió en rabia y frustración. Por eso lo había atacado cuando lo vio llorando frente a aquel espejo del baño, toda la frustración que sentía porque el rubio no confiaba en él lo suficiente para permitirle estar a su lado salió de un solo golpe.

Sin embargo, ahora que el enojo lo había abandonado, lo único que quedaba era una gran culpa y el temor de perder a Draco. No quería imaginar en lo que se convertiría si llegaba a perder a ese rubio, si estar alejado de él lo había llevado a atacar a una de las personas a las que más quería, el perderlo para siempre lo mataría. Simplemente no podría vivir si Draco no estaba a su lado.

Una gran sensación de frío se apoderó del cuerpo del moreno y entonces lo comprendió, entendió porque le afectaba tanto todo lo que había sucedido con Draco: lo quería más que a un amigo. Aquel rubio había logrado enamorarlo sin siquiera darse cuenta. Tenía que decírselo, tenía que decirle a Draco lo mucho que lo amaba y lo importante que era para él, simplemente no podía perderlo, mucho menos ahora.

Corrió hasta su dormitorio para tomar el mapa del merodeador y encontrar a su rubio. Como siempre le sucedía, Draco apareció rápidamente ante su vista y pudo ver que estaba en la enfermería. Con un gran peso en el corazón, Harry tomó su capa de invisibilidad y comenzó un caminó que le pareció eterno.

Al parecer había pasado mucho tiempo en la torre de astronomía, ya que al entrar nadie se encontraba en la enfermería. Con pasos dudosos se dirigió hasta la única cama ocupada y al correr la cortina se encontró con un Draco demasiado pálido, por lo que sin dudarlo dejó caer la capa y tomó las manos del rubio entre las suyas mientras las lagrimas inundaban sus rostro.

–Perdóname, Draco. Por favor perdóname. No me dejes, no sé que haría sin ti.

Harry hundió su rostro en el pecho del rubio intentando que el calor y el olor de Draco le dieran un poco de consuelo. Sus lagrimas mojaban la bata de su amigo mientras sus sollozos hacían que tanto el cuerpo de Harry como el de Draco se sacudieran.

–Por favor despierta Dragón, no me dejes.– dijo el moreno girando su rostro hacia el del rubio. –No me puedes dejar ahora, tengo algo muy importante que decirte.

Con pesar Harry se separó del cuerpo de Draco para poder tomar el rostro del rubio en sus manos.

–Abre tus ojos, Dragón.– dijo Harry en un susurro, y como si el cuerpo de Draco hubiera estado esperando esa señal, lentamente unos ojos platas se abrieron para encontrarse con una mirada verde que lo miraba con intensidad y ¿amor?

–¿Harry?

–¡Oh, Draco!

Un llanto de felicidad invadió a Harry mientras lo único que era capaz de hacer era abrazar al rubio y aferrarse a él.

–Por favor perdóname, Dragón, nunca quise hacerte daño. Por favor perdóname.

–¿Harry, qué sucede?

–¿No recuerdas lo que pasó?– preguntó preocupado el moreno.

Draco se quedó en silencio por un momento intentando recordar.

–Estaba… Estaba en el baño… y llegaste, ¡te ataqué! Oh, Harry, perdóname, nunca quise hacerlo.

–El que tiene que perdonarme eres tú, te lastimé. ¿Lo recuerdas?

–Sí.– contestó el rubio en un susurro casi inaudible.

–Casi te pierdo, Draco. Nunca había sentido tanto temor, el sólo pensar que podía perderte ha sido el mayor dolor que he sentido. El sólo pensar que podría perder a la persona que amo ha sido la más grande tortura de todas.

–Harry… ¿tú?… ¿tú me amas?

–Con todo mi corazón, Draco.– contestó acariciando la mejilla del rubio.– No sé en que momento me enamoré de ti, pero sé que eres la única persona a la que podría amar. Eres el único que me hace sentir feliz… completo… amado.

–¿En verdad te hago sentir amado?– preguntó Draco con lagrimas en los ojos y sintiendo la respiración de Harry a escasos centímetros de sus labios.

–Sí.– Respondió el moreno sin apartar la vista de aquellos ojos platas.

–Eso es lo que siempre he intentado. Te amo desde hace tanto.

El moreno acabó con la distancia que había entre ellos y ambos se perdieron en la sensación de besar al otro, era increíble todo el amor y cariño que podían demostrarse en un acto tan simple. Lentamente se separaron sin alejarse demasiado y ambos permanecieron en silencio, sólo mirándose fijamente, hasta que Harry comenzó a reír.

–Ahora lo entiendo todo.– respondió a la silenciosa pregunta de Draco.– Siempre me he preguntado qué necesitaría para ser feliz, y ahora lo sé. Lo único que necesito para saber que todo estará bien es tenerte en mis brazos, sólo eso.

–Te amo tanto, Harry.

–Y yo a ti, mi dragón. Siempre lo haré.

– Fin del Flash Back –

Draco miraba desde la puerta a Harry y a su hijo dormidos. El moreno abrazaba protectoramente a Scorpius, mientras que el pequeño se acurrucaba en los brazos de su padre. Sin poder evitarlo una sonrisa se apoderó de los labios del rubio mientras recordaba que eso era lo único que necesitaba para ser feliz, esa familia con la que siempre había soñado.


Y bien… ¿Qué les pareció?

Espero estén contentos con este capítulo en el que conocieron un poco más de la historia de Harry y Draco y en el que ninguno sufre.

Por favor déjenme sus comentarios para saber que piensan del capítulo y que creen que hará Draco.

Les mando muchos saludos y les deseo que tengan muy buenas fiestas.