En fin, después de un porrón de tiempo me ha llegado la inspiración para este capi XD No tiene gran cosa, la verdad es que es sencillito y corto, pero como no todo puede ser acción…llamémosle "capi de relleno" Pero intentaré tardar lo menor posible en el siguiente.
-¡Te digo que voy a irme, Hikaru!—Chilló ella con enfado, girando la cabeza para no tener que mirarle a esos ojos suplicantes.
-Kasumi…-Dijo él en un murmullo.—Tienes que entender que una batalla es demasiado peligrosa.
-¡NADA DE ESO ´TTEBAYO!—Ella se giró de golpe, encarándole y estallando en un chillido muy Uzumaki.-¡Soy una kunoichi, Hikaru, no soy de cristal! ¡Es mi madre la que está encerrada, es mi padre el que ha desaparecido y es mi familia la que va a luchar, yo tengo que ir con ellos!—Desearía que él y Obito se hubieran quedado en la villa, en lugar de ir a ver si necesitaba algo y haber dejado en Konoha a Hanami y a Itachi.
-¡Kasumi!—Se hartó él.-¡Es muy peligroso, demonios! ¿No entiendes que tengo que protegerte?
-¿PROTEGERME?—Soltó ella con cinismo.-¿De qué? ¡Soy la maldita hija del Hokage ´ttebayo! Si no entiendes eso no sé cómo metértelo en la cabeza.
Él tomó aire con aspereza y miró hacia el suelo, apretando los puños y tratando de esquivar esa mirada plateada tan decidida. Era Kasumi la que no entendía, no entendía lo delicada que parecía, no entendía que los ancianos habían logrado de una forma u otra doblegar a todos los Shinobis de Konoha, y que ni uno solo de ellos alzaría la mano sobre los nuevos líderes de la villa. ¡No podía embarcarse en esa batalla!
-No voy a permitírtelo.—Masculló al fin.
-¡Pues bien! ¡Me da igual, no tienes ningún derecho sobre mí!
-¡Soy tu novio, algún derecho debe darme eso!—Gritó él.
-Si eso es todo lo que te da derecho sobre mí…-Kasumi se acercó a la puerta a pasos agigantados y la abrió, mirándole una última vez.-…Entonces tendré que quitártelo.
-¿Hemos roto, entonces?—La voz de él volvió a bajar de tono y alzó sus iris verdes para buscar los de ella.
En ese momento, ambos supieron que el otro no quería aquello, los dos supieron que deseaban correr hacia el otro, y abrazarse, y decirse que todo iba a ir bien. Como habían hecho siempre. Como creían que harían toda la vida. Sin embargo, el orgullo se interpuso cruelmente entre ellos, haciendo que la mano de Kasumi se apretara en torno al pomo de la puerta y que los ojos de Hikaru se volvieran un poco más fríos, también fue el orgullo lo que hizo que la primogénita de Naruto y Hinata respondiera con una aspereza envidiable:
-Sí.—Y salió de la habitación, conteniéndose para no dar un portazo al cerrar.
Era noche cerrada y no quería despertar a nadie, lo que no sabía era que su discusión ya había logrado sacar a todos de su sueño. Ella notó como un par de lágrimas resbalaban por sus pálidas mejillas, y cerca estuvo de dejarse resbalar hacia el suelo, hacerse un ovillo y sollozar suavemente, como cuando era niña. Ni siquiera sabría más tarde de dónde sacó la fuerza para caminar hacia delante y llegar hasta el cuarto de su hermana melliza, llamó suavemente a la puerta, ajena a que Natsuki estaba ya sentada en la cama, preocupada por su estado.
La mediana abrió suavemente, dejando los brazos abiertos con antelación y dejando que ella se lanzara, cobijándose entre ellos sin llorar si quiera. Solo necesitaba eso, solo un abrazo para sentirse mejor. Ella era una Kunoichi, no era de cristal, como bien le había dicho a Hikaru.
-Está bien.—Susurró Natsuki, acariciándole el pelo.
-Era lo que tenía que pasar.—Aseguró Kasumi, pero sus dedos aferraron la tela de la camisa que su hermana llevaba para dormir.
-Sí.—Asintió ésta, sabiendo que no era bueno contradecir a Kasumi en ese momento.—No pasa nada, él tiene que entender. Todo se arreglará.
En cierto modo, Natsuki se sentía responsable de sus hermanos. Sus padres se habían ido para salvarla a ella, dejándola a cuidado de otros, y se sentía terriblemente culpable por ello, por lo cual había asumido el papel de ambos progenitores, arrebatándoselo prácticamente de las manos a Kasumi, o más bien compartiéndolo con ésta. Sin embargo, cuando la mayor se sentía mal, sabía que podía contar con Natsuki para lo que fuera. No por nada eran hermanas.
Haruto, al otro lado de la puerta, suspiró. Él no quería entrar, pues solamente molestaría en ese momento. Sin embargo, esto no le impidió avanzar caminando fuerte hacia el cuarto de Hikaru y golpear con fuerza la puerta.
-¿Quién demonios es?—Masculló el Uchiha mientras abría.
Haruto pudo ver el dolor en los ojos verdes de Hikaru. ¡Pero qué caray! Se lo merecía, igual que se merecía lo que él iba a darle en ese momento.
El puño de Haruto se estampó en la cara de Hikaru sin que él tuviera tiempo a reaccionar, el Uzumaki notó un dolor sordo en los nudillos, y supo que seguramente se hubiera hecho herida. Movió la mano, tratando de apartar la mente del daño recibido, y notando una siniestra satisfacción al pensar el que el mismo Hikaru debía sentir en el rostro. Le vio allí, tirado en el suelo con expresión confusa, y sonrió de una forma casi sádica.
-Y eso, por hacer llorar a mi hermana.—Soltó antes de darse la vuelta y cerrar la puerta tras él. Casi podía imaginar la sorpresa del Uchiha al darse cuenta de que alguien que ni siquiera era Genin le había pegado un puñetazo.
Por el pasillo, se encontró a Naruto, que le miró de manera levemente sorprendida pero con una sonrisa orgullosa:
-Por la cara que traes, has pegado al Teme Junior que ha hecho sufrir a Kasumi-chan.—Comentó.
-Eso he hecho, papá.—Haruto sonrió al estilo Uzumaki.-¿No vas a castigarme?
-¿Castigarte?—Naruto soltó una carcajada divertida.—Nada de eso, chaval. En cuanto hayamos vuelto a Konoha, te juro que te invitaré a un tazón de Ramen como se manda.
Haruto rió, pero no le cabía duda de que Naruto no bromeaba. Con ese puñetazo acababa de ganar dos cosas: Algo de paz interior y…un tazón de Ramen gratis.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
-¿A quién estamos buscando, exactamente?—Interrogó entonces Sohma, el anciano del consejo, entornando los ojos.—Mejor dicho, ¿qué estamos buscando?
-¿No es obvio?—Gruñó en respuesta su compañera, Miyaki.
El otro negó con la cabeza como simple contestación, frunciendo el ceño de manera molesta. ¡Miyaki se comportaba como si fuera la líder, maldición! Había sido él quien había hecho todo el trabajo sucio, él había organizado la fuga de la prisión, él había convocado falsamente al Hokage para que le pudieran tender la emboscada y él había aconsejado el encerrar a la descendencia Uzumaki y a la mujer de éste, para que nadie pudiera tomar el relevo de cargo en ausencia del auténtico Kage de la Hoja.
Y aún así, Miyaki osaba hablarle de mala manera.
-¡Estamos buscando cualquier información que pueda valernos sobre las mellizas Uzumaki, idiota!—Bramó la anciana, ajena a los oscuros sentimientos de rabia que nublaban los ojos de su compañero.
-¿Y para qué queremos eso? Ellas están fuera. No valen nada. Cero. Un rosco. Acabado. Ya sabes.—Respondió con sarcasmo, dejando de rebuscar entre los papeles para cruzarse de brazos con altanería.
Miyaki soltó un bufido enfurruñado en respuesta y le alzó una ceja, llamándole claramente idiota con esa mirada.
-¡Ellos están en algún sitio! Quizá el menor no pueda hacer nada, pero las mayores ya son lo suficientemente adultas para…
-¡Son niñas!—Cortó Sohma con hastío.
-¡Pero son las hijas del Hokage!—Refutó Miyaki, harta.-¡Si te digo que busques, es por algo!
Y, sin más, volvió a su trabajo. Sohma, con una falsa sonrisa, se apoyó contra el escritorio del Hokage. ¿Qué se creían que iban a encontrar allí? Naruto-sama siempre se había caracterizado por su desorden, y sus cajones lo demostraban claramente. ¿Es que no sabía colocar los papeles? ¡Estaban perdiendo tiempo, un tiempo precioso!
El ANBU que les miraba desde la puerta miró casi con pena como un dibujo de trazo infantil caía al suelo desde uno de los múltiples cajones que estaban siendo revueltos (¿más aún?), el papel mostraba unos trazos infantiles y estaba levemente amarilleado por los años, en él se veían a cinco figuras, sobre las dos primeras, tomadas de la mano y con un cabello negro y rubio consecutivamente estaban escritos los nombres de las mellizas Uzumaki, sobre la otra, mucho más pequeña que el resto, se leía con unas letras propias de aquel que acaba de aprender a escribir Haruto-nii, por último estaban las dos más altas, entre las cuales había un corazón, una de ellas tenía un gorro mal pintado que debería ser el de Hokage, se leía sin demasiada claridad un "Mamá y papá", el Shinobi sintió un escalofrío al recordar un dibujo parecido que él mismo conservaba, creado por su hijo menor. Estaba claro que, al igual que él, el Kage debía haberlo guardado con cariño hasta ese momento, pues era uno de los pocos papeles sin ninguna arruga.
El ANBU tenía nombre, aunque no era su nombre real, todo el mundo le llamaba Kuma, y ese era el animal que tenía representado en su máscara. Quizá fuera el hecho de que Kuma amaba a su familia tanto como el Hokage parecía amar a la suya, pero aquello no le gustaba. No le gustaba el que los ancianos revolvieran aquellos papeles como si tuvieran todo el derecho, no le gustaba que hubieran tirado el dibujo como si fuera cualquier basura, y tampoco le gustabapara nada las fotografías que le miraban desde las paredes, con una sonrisa eterna plasmada en la cara de los que aparecían en ellas, pero Kuma veía reproche en sus ojos, un reproche que no existía, pero que él parecía notar.
Estaba claro que al Hokage le gustaba tener su despacho como un lugar cálido y acogedor, muestra de ello era que estaba totalmente lleno de marcos con fotografías, además del gran póster a un lado de la pared que citaba "RAMEN RULES" adornado con un pequeño dibujo de esta comida humeante.
-¡Demonios! Aquí no hay nada.—Miyaki al fin se dio por vencida.-¡Nuestro Hokage era un inútil!—Se lamentó mientras salía de la estancia, casi empujando a Kuma, que hacía guardia en la puerta, por el camino.
-Kuma-san, por favor, recoge esto.—Pidió Sohma con rabia contenida hacia la otra anciana mientras salía de la estancia y gritaba a su compañera.-¿Quieres información nueva? ¡Yo te la daré! ¿Sabes que comienzan a llamar a las mellizas Uzumaki las princesas de la esperanza?
Kuma comenzó a tratar de colocar lo mejor posible los papeles con un suspiro y el ceño fruncido tras la máscara. Cogió como si fuera de cristal el antiguo dibujo que alguna de los hijos del Hokage debía haber pintado, guardándolo con sumo cuidado y una sonrisa enternecida.
Tardó casi media hora en recogerlo todo.
Cuando al fin lo hizo, notó algo que él juraría que era una mirada en su nuca, se giró, pero allí solo había una fotografía. Una fotografía que mostraba a las mellizas Uzumaki, y que tenía algo que indudablemente llamaba la atención, no le extrañaba que el Hokage la hubiera colgado.
En ella, Natsuki sonreía a la cámara, con el pelo hondeando, seguramente por una brisa, el gesto de Kasumi era mucho más leve, pero el leve rubor que cubría sus mejillas la hacían ver tierna e inocente, con la melena esparciéndose a su alrededor. Tras ellas, Konoha se alzaba en todo su esplendor, lo cual indicaba que debían de estar en las cabezas de los Hokages. Natsuki tenía un brazo alrededor de los hombros de su hermana mientras guiñaba un ojo, y Kasumi había abrazado a la menor por la cintura. Se las veía felices, casi parecían tener un aura tranquila y feliz, de confianza. Los ojos brillantes de ambas estaban fijos en el fotógrafo en una mirada llena de cariño.
Seguramente hubiera sido Naruto quien echó la fotografía.
Junto a ella, había otra, en la que un pequeño Haruto tenía la túnica de Hokage puesta. Trataba de levantarse el gorro para que se le viera la carita redonda e infantil con una mano, de la cual caía la manga que sobraba, la sonrisa falta de un diente era indudablemente Uzumaki, y la capa que su padre solía usar caía a su alrededor, arrastrando. Pero él no parecía fijarse en ello, sus ojos azules parecían gritar "¡Llevo puesta la ropa de papá ´ttebayo!" Sí, Kuma estaba seguro de que el niño diría eso nada más estuvo retratado.
La seguía una de unos jóvenes Naruto y Hinata, abrazados de manera cariñosa en medio de un claro, él tras ella, con la barbilla apoyada en la coronilla de su, por aquel entonces, novia. Las mejillas de ella tenían un profundo tono rojizo, pero una sonrisa vergonzosa jugaba con el borde de sus labios mientras pasaba los finos brazos alrededor del cuello de su esposo, que mantenía una expresión mezcla de paz y felicidad.
También había una del que fue el equipo del Hokage, Sasuke-san, Sakura-san y el mismo Naruto-san, acompañados del Sensei de los tres, que sonreía tras la máscara. Era una foto que Kuma sabía que los tres adoraban y que era típica entre ellos.
No pudo evitar pensar que allí estaba a penas una pequeña parte de lo que los ancianos a los que él servía habían destruído.
Miró la última foto de la fila, la cual era de la familia al completo. Y con la familia, se refería a aquellos que el Hokage contaba como tal.
Estaban en Ichiraku Ramen, con Ayame de fondo, Natsuki tenía un brazo alrededor de los hombros de Obito con una amplia sonrisa, éste a su vez sonreía a la cámara con aire pícaro, a su lado, Kasumi y Hikaru estaban dados de la mano de forma discreta, sonriéndose levemente. Kokoro Nara estaba junto a Daisuke Inuzuka, ambos subidos al perro de éste, Shin. Shikamaru, el padre de la joven, tenía abrazada a su esposa, Temari, lo cual no quitaba que lanzara una mirada fulminante al hijo de Kiba, el cual, por cierto, sacaba la lengua a la cámara junto a su esposa. Neji y TenTen tenían cada uno una mano puesta sobre el hombro de su segunda hija, Hiyori, y en cuando al primogénito de ellos, Daiki Hyuuga, éste miraba de manera extraña a su mejor amigo, Rock Kei, que junto a su padre formaba una estampa…extraña. Shino Aburame, como siempre, pasaba desapercibido junto a sus dos hijos. Sai e Ino sonreían a la cámara, el primero falsamente y la segunda de forma coqueta, Ichiro, su primogénito, estaba en el lado libre que Hikaru dejaba junto a Kasumi. Hanami Uchiha y Souta Nara estaban uno al lado del otro, la primera con expresión de hastío y el segundo de aburrimiento. Haruto Uzumaki se abrazaba a su madre, que a su vez estaba mirando de reojo a su esposo, que levantaba un dedo en el centro de la foto. Asuko Sarutobi y Kurenai Yuhi estaban juntas, con una sonrisa leve, y Chouji junto con su pareja de hijos, niño y niña, estaban a su lado. El Kazekage era abrazado por su esposa, que apretaba le mejilla de ella contra la de él, y los gemelos de ambos, Sunako y Haru, miraban de reojo a Obito y a Natsuki respectivamente, mirada que les era devuelta. Sakura abrazaba un brazo a Sasuke, que tenía, para sorpresa de todos, una mirada que parecía feliz. Naomi Akira, compañera del primogénito Uchiha, había cogido con los dedos las comisuras de los labios de Itachi, obligándole a sonreír, él tenía una mirada de fastidio y los brazos cruzados, lo cual contrastaba con las carcajadas de Tetsuya, el otro chico del grupo.
No pudo evitar sonreír levemente y cogerla entre las manos mientras salía de allí. Se la llevaría a Hinata Hyuuga a su celda, quizá así pudiera aminorar algo la culpa que carcomía su conciencia.
Miró una última vez a las mellizas Uzumaki y recordó lo que había dicho el anciano, Las Princesas de la Esperanza. Quizá fuera solo el hecho de que eran las hijas de aquel que representaba su única opción de salir de aquel infierno, Uzumaki Naruto, pero no pudo evitar pensar que el nombre les venía como anillo al dedo.
Tampoco pudo evitar pensar que haría lo que estuviera en su mano para ayudarlas, llegado el momento.
Ok, prometo poner ya pronto más momentos Naruhina XD Creo que empezaré en el próximo capi ^^ Ahora aprovecho y…momento publicidad:
Estamos intentando expandir el fandom Minakushi en español (seeeh, todo esto lo empezó Bella Scullw, y aunque yo ahora mismo he escrito dos one-shot y estoy con el tercero, ella tiene casi todo el mérito XD) e invito a escribir aunque sea lo más mínimo de ellos ^^
Ahora sí, me tengo que ir~ No sin antes agradeceros por vuestros reviews que me ayudan a seguir y…oh, claro! También por vuestra paciencia con el fic ^^
¿Opiniones?
Editado: Ñaa…Emiita-onee me pilló XD Se me olvidó poner a Sasuke y a Sakura en la foto, ya los he metido por ahí XD
¡Nos leemos!
