ADVERTENCIA: Este capitulo contiene lemon (situaciones en las que los personajes tienen relaciones sexules) ...Estan advertidos.
CAPIITULO 9
POV KATNISS:
¡Dios mío!... De verdad que no había peor cosa en el mundo que tener demasiado cerca para mi gusto a esa maldita serpiente de Snow, pero tenía que estar tranquila y "cómoda" con la situación. Trataba por todos los medios de ocultar mis temblores y el asco que me provocaba el hedor a rosas con sangre que emanaba de Snow.
-Presidente Snow… que… que gran honor… gracias por… sus buenos deseos - Dije sonriendo lo mejor que podía y temblando como gelatina de los nervios, el miedo, el coraje (dentro mío) y la impotencia.
-No, aquí no hay nada que agradecer. Descuide mi querida Señorita Everdeen y mi querido Joven Mellark, su boda se llevara a cabo muy pronto, yo mismo me encargare de todos los preparativos…- Su sonrisa tenía un cierto aire de maldad pero a la vez pude notar que estaba complacido con nuestro compromiso en matrimonio.
Había quedado satisfecho con nuestra futura boda y eso hacía que me quitara un peso menos de encima pero, sin embargo, había algo más en aquellos ojos penetrantes y gélidos… algo que me impedía estar tranquila del todo. Había algo en esa sonrisa y esa mirada que me daba la impresión de que ese "Los dejare vivir tranquilos. Ustedes junto con sus familias y seres queridos…" que no iba a durar para siempre y eso me tenía aterrada, muy en el fondo, verdaderamente asustada…
*Qué más da lo haz convencido de que tu amor por Peeta es verdadero y todos estarán a salvo. Es lo único que importa… ¡Vamos Katniss! relájate, ¡¿Quieres?!* Hice caso a lo que mi propia conciencia me decía, y, sacudiendo mi cabeza para deshacerme de las ideas aterradoras que empezaba a maquinar, me concentré únicamente en disfrutar del alivio que momentáneamente me recorría entera.
Después de las más incomodas, traumatizantes y aterradoras 3 horas de mi vida durante la entrevista (aunque en cierto modo no me puedo quejar, sea como sea fue el momento más feliz de mi vida, todo gracias a mi futuro esposo). Después de 4 horas más en la fiesta en la casa del Presidente Snow, Peeta y yo nos encontrábamos en mi habitación en el vagón de tren, que nos llevaría de regreso al Distrito 12.
*Hogar, dulce y querido hogar… ¡Al fin!*Pensaba contenta para mis adentros (aunque me sentía física y mentalmente exhausta, las emociones y situaciones de hoy me dejaron hecha polvo por completo)
-Kat, oye... ¿Estás bien preciosa? -Preguntó Peeta acercándose a donde me encontraba de pie en el centro de la habitación.
-Si… sólo estoy un poco cansada…es todo.
De repente sentí su mano acariciando dulcemente mi mejilla, y, a su vez, retiraba un mechón de cabello de mi rostro, colocando éste detrás de la oreja.
-Mírame, Katniss- Dijo con voz dulce, poniendo su mano sobre mi barbilla, haciendo que le volteara a ver al rostro, con mis ojos sobre los suyos.
-Dime la verdad, cariño…
- De verdad Peeta… todo está bien, amor ¿De acuerdo? Tranquilo… es solo el cansancio por la entrevista y… la fiesta... - Le dije de manera tierna, besando su frente y luego su mejilla.
-Lo sé…- Acarició mi mejilla con su suave y cálida mano; al sentir ese contacto tan dulce y afectivo sonreí cerrando los ojos y dejándome mimar.
*¿Desde cuándo te gustan las caricias a ti, eh Katniss?... No importa, esto se siente tan bien… *Pensé con los ojos cerrados y sonriendo, incluso hasta podría jurar que una especie de ronroneo salía de vez en cuando de mi garganta…
-Es sólo que… -Abrí los ojos, mirándolo curiosa para animarlo a continuar- Te sentí un poco distante… y, no sé… yo sólo quiero que tú siempre sonrías; quiero ver en tu rostro esa alegría. -Le sonreí dulcemente y con cariño. Tomé su mano retirándola de mi mejilla y besé su palma, volviendo recargar mi rostro en ella.
-Soy feliz, Peeta... inmensamente feliz… y lo soy por el simple hecho de tenerte a mi lado, porque sé que ahora... -Suspire meditando bien lo que iba decir…
*¡¿Pero qué rayos?! ¡Lo amo, amo a Peeta Mellark y nadie ni nada arruinará eso… Ahora todo estará bien, de ahora en adelante...!*Con ese pensamiento en la cabeza proseguí a hablarle tiernamente:
-Ahora todo está bien, tu familia, la familia de Gale; mi familia... todos ahora están a salvo, y lo más importante… tú estás a salvo, y nada me hace más feliz que saber que todo va a estar bien… porque tú estas aquí…
Dicho esto, los ojos de Peeta tomaron un brillo precioso, y sonriéndome acercó sin previo aviso sus labios a los míos, uniéndolos en un perfecto beso, lleno de necesidad, pero sin perder la ternura y dulzura con la que me estaba besando, yo le devolví ese beso con la misma intensidad y cariño…
Poco a poco el beso fue subiendo de nivel, dejándome una sensación de calidez en el vientre, que me hizo rodear su cuello con los brazos, atrayéndolo más hambrienta de sus labios. La falta de aire pronto nos hizo separarnos un poco, jadeando en la boca del otro, con los ojos cerrados.
*¿Qué ha sido eso? ¿Qué has hecho conmigo Mellark?... Jamás me había sentido tan bien como ahora… Quiero más… necesito más de ti* Pensaba impulsada por el fuerte deseo y hambre que comenzaba a sentir dentro de mí.
-Kat.. preciosa, aquí… aquí no hay cámaras… no tienes que…- No lo dejé terminar, silenciándolo con mi dedo sobre sus labios… no era momento para ponernos a pensar.
-Shh… lo sé… pero esto no es una actuación, Peeta… esto… -Le dije, dejando un beso sobre sus labios, para luego susurrarle al oído -Es real, porque me di cuenta de que en verdad te amo... y ya no me siento con la suficiente fuerza para seguir ocultando lo que siento yo por ti…
Fueron esas palabras las que hicieron que Peeta tomara mi rostro entre sus manos y me besara con mucha más fuerza que la anterior, delineando con su lengua mi labio inferior pegándome más a su cuerpo, haciendo que mis manos bajaran hasta su cintura, aferrándome con fuerza a su camisa juntando más mi cuerpo al suyo, si es que eso era posible. Al sentir el calor y el aroma tan embriagador que desprendía todo su cuerpo me hizo jadear levemente, lo cual él aprovechó para meter su lengua en mi boca y jugar con la mía dentro.
Poco a poco fui caminando jalándolo a él conmigo hasta la cama sin romper el juego erótico y provocador de nuestras lenguas y bocas. Cuando mis piernas chocaron con la orilla de la cama, me aparté de los labios de mi chico del pan, y rápidamente me deshice del cierre del vestido que traía puesto, y este al bajar las tiras callo sutilmente al suelo dejándome en ropa interior de la cintura para abajo y de cintura para arriba... sin nada. Peeta, literalmente empezó a comerme con la mirada y sus ojos se obscurecieron, llenos de deseo, al ver que sólo traía unas diminutas braguitas de encaje cubriéndome y al levantar la vista hasta mi cara le sonreí de manera provocativa, haciéndo tragar en seco al pobre. Volviendo a pegar mi cuerpo al suyo, nuevamente comencé a besarlo desde el cuello, hasta su oreja, lamiéndo el lóbulo de esta, para finalmente besar con ansias sus labios, esos perfectos labios carnosos que me volvían loca.
Pronto mis manos comenzaron a desabotonarle la camisa con desesperación, mientras Peeta se entretenía besando mi cuello, mordiendo mi oreja para después besar mi boca con hambre, , recorriendo con delicadeza y ternura mi espalda, haciéndome arquear todo mi cuerpo contra el suyo, suspirando contra su boca.
Luego de un buen rato peleándome con los botones la dichosa camisa cayó al suelo junto con mi vestido. Comenzando a acariciar su pecho bien torneado con ansias depositando cadenas de besos que lo hacían suspirar y aferrar más mi cuerpo al suyo. Inmediatamente, hice voltear a Peeta hacia la cama, empujándolo un poco brusco, haciendo que se sentara y sentándome yo a horcajadas sobre él; delineé su labio inferior con mi lengua pidiendo permiso para entrar a lo cual Peeta gustoso accedió, dejando que nuestras lenguas jugaran entre ellas.
Continué besándolo cada vez con más necesidad y desesperación, mientras mis manos se paseaban juguetonas por todo su cuerpo sacándo a Peeta pequeños suspiros y gemidos. Instintivamente moví mis caderas sintiendo la excitación de Peeta dentro de sus pantalones, acto que hizo que jadeara sonoramente dentro de su boca, sin romper aquel exquisito beso. Pronto, la falta de aire hizo presencia, haciendo que nos separáramos y entonces vi sus ojos con las pupilas dilatadas más de lo normal, señal de que estaba excitado y trataba de controlarse…
-Preciosa… qué…
-Shh, no hables… sólo bésame Peeta…
Nuevamente comenzamos a besarnos de una forma desenfrenada, haciendo que nuestras lenguas jugaran entre si y nuestras manos recorrieran el cuerpo del otro en placenteras caricias. De un momento a otro Peeta se deshizo de la última prenda que cubría mi cuerpo. Cuando Peeta trató de levantarme y girarme, de modo de que yo quedara recostada en la cama y el encima de mí, se lo impedí. Esta vez yo quería llevar el control de la situación; comenzaba a ver a Peeta como mi presa y yo literalmente estaba por comerlo entero…
-Kat… dime que pare… si continuamos así, no podré detenerme…
*¿Quería que parara? No, no quiero que pare… No sé qué estoy sintiendo ahora… pero simplemente no quiero parar… lo necesito… lo deseo… lo amo…* Pensaba para mis adentros.
-No quiero… y tampoco me podré detener yo… -Le dije entre jadeos, entonces, Peeta se rindió besando mi cuello y regalando caricias placenteras a todo mi cuerpo, provocando que echara la cabeza hacia atrás mientras movía mis caderas tratando de calmar el cosquilleo que empezaba a sentir entre las piernas (producto de mi propia excitación) y él se dedicaba a lamer, besar y morder por igual mi cuello y mi clavícula.
Pronto la necesidad de estar unida a él se hizo presente al igual que el hambre, así que cuando vi a Peeta a los ojos, en una mirada de súplica, él me sonrió entendiendo lo que trataba de decirle por lo que muy brevemente me levante de sus piernas observando que en ellas estaba impregnada mi esencia a consecuencia de lo excitada que ya estaba haciéndome sonrojar furiosamente. Peeta se paró frente a mí, y con mis manos temblorosas pero ansiosas, fui quitándole lentamente la última prenda que cubría su cuerpo dejándolo completamente desnudo. De pronto me encontré hechizada (embobada sería la palabra correcta), lo cual hizo que me sonrojara más ,y actuando por instinto fui acercándome lentamente hacia él; nuevamente empujándolo mientras lo besaba, tumbándolo en la cama hasta que quedara sentado en el borde de esta. Sentandome nuevamente a horcajadas sobre él, comencé a devorar sus labios en un intenso y abrazador beso, acariciándole todo el cuerpo y de vez en cuando rosando, muy inocentemente, su sexo. Sin darme cuenta nuevamente comenzaba a mover mis caderas lentamente sobre él, haciéndolo gemir sobre mis labios, provocando que sonriera por el placer que le estaba brindando.
Pronto Peeta rodeó con sus manos mi cadera atrayéndome más hacia él y haciéndome sentir más lo excitado que ya se encontraba, al sentir ese contacto con nuestras pieles completamente sensibilizadas; nos arrancó gemidos y jadeos incontrolables, mientras que yo no paraba de mover las caderas buscando un mayor roce.
-Hazlo Peeta… te necesito tanto… aah…- Logre ahogar entre gemidos…Todo esto me estaba matando de placer y sentía que en cualquier momento moriría.
-Katniss…me estas volviendo loco…
Pronto sus labios pasaron de mi cuello hasta mis senos, sustituyendo sus manos, brindándoles con su boca, la atención que tanto necesitaban. Peeta me estaba volviendo loca, provocando sensaciones extremadamente placenteras en todo mi cuerpo, haciendo que me aferrara a su cuello enredando mis dedos en su cabello tirando de él suavemente, cuando sentía una mordida o simplemente succionaba. Yo no podía parar de gemir y de moverme en sus brazos. Así, mientras me llenaba de caricias y besos placenteros fue entrando lentamente en mí…
Aquella conexión hizo que un suspiro de placer y alivio saliera de mí, deslizándose por mi garganta, casi como un ronroneo. Poco a poco fuimos fundiéndonos cada vez más en una mezcla extraña de amor, cariño, pasión, placer y deseo…
Yo me encontraba completamente en éxtasis sin dejar de moverme, mientras observaba a Peeta a los ojos al igual que él a mí. Nos besábamos y mordíamos mientras jadeábamos y gemíamos en la boca del otro, diciéndonos de vez en cuando palabras de amor y cariño en susurro. Poco después, el calor en mi vientre comenzó a aumentar cada vez más. Sentía que explotaría, y lo necesitaba ya, así que pronto mis movimientos sobre el cuerpo de mi chico del pan comenzaron a ser más rápidos y desesperados provocando que Peeta dejara de besar mi cuello y se fuera recostando extasiado sobre la cama tomándome de las caderas para guiar mis movimientos. Aquello hizo que apoyara mis manos sobre su pecho para poder tomar más impulso, clavándose así mis uñas en ese mismo lugar, ambos gimiendo y gritando, a cada choque placentero de nuestros cuerpos perfectamente unidos. El calor en mi interior se transformó en una intensa llamarada de fuego, ardiendo y quemándome entera, a punto de expandirse y…
-¡Peeta!- Exploté, arqueando mi cuerpo y sintiendo fuegos artificiales estallando dentro del mismo. Nuevamente era la "chica en llamas", dejándome sucumbir ante las dulces sensaciones que me recorrían entera.
-Kat… ¡Katniiss! Pronto Peeta explotó también, dejándome sentir nuevamente esa calidez que dejaba dentro de mí, haciéndome sonreír en medio de mi propia explosión de sensaciones cálidas y maravillosas. Con los ojos aún cerrados y temblando un poco, a causa de los dulces espasmos de placer, me dejé caer sobre su cuerpo jadeando y extasiada.
Ahí exhausta recostada sobre el pecho de Peeta me encontraba tratando de calmar mi respiración y los alocados latidos de mi corazón, escuchando los duces y acelerados latidos de su corazón, y mientas los escuchaba, me di cuenta con certeza que no había nada mejor que esto, el estar a su lado, entre sus brazos, sintiéndome amada y protegida por él, Peeta Mellark. Durante mucho tiempo había sido una tonta al darle tantas vueltas al asunto de querer o no al chico del pan, y ahora que por fin había dejado a un lado mi orgullo; por primera vez en toda mi vida, desde que había fallecido mi padre, me sentía feliz (inmensamente feliz), y aunque muy pequeña, una parte de mi tenía la seguridad de que todo iba a estar bien de ahora en adelante…
Cuando finalmente mi respiración se normalizo un poco y podía hablar sin jadear, levante mi cara del pecho de Peeta para poder verlo a los ojos, y, regalarle una tierna sonrisa; acaricie su rostro y como respuesta me regaló una sonrisa algo bobalicona también…
-Hola, preciosa…- Dijo tiernamente sin dejar de jugar con los mechones sueltos de mi cabello.
-Hola...– Le respondí sonriendo aún más.
-¿Estás bien? -Jamás he estado mejor…- Dije besando sus labios y rosando mi nariz con la suya.
-Te amo, pequeña…- Esa frase me hizo enternecer y sonreír.
-Yo también te amo…- No puede continuar hablando por que un bostezo, sin previo aviso interrumpió mis palabras.
-Creo que deberíamos descansar ya… ¿No crees? -Me dijo, mirándome con ternura como si yo fuera una niña pequeña.
-Sí…creo que tienes razón… Dios, estoy exhausta…-Dije nuevamente bostezando y estirándome perezosamente en la cama, aún encontrándome entre sus brazos. En eso una suave brisa entró por la habitación, rosando mi espalda desnuda haciéndome estremecer y temblar de frío.
-Espera…- Me dijo besando mi frente.
Peeta se incorporó levantándome delicadamente de su pecho y recostándome con la misma delicadeza a su lado, tomando las sabanas y cobijas para cubrirnos con ellas. Nuevamente me atrajo hacia su pecho, abrazándome por la cintura, en donde me acurruqué y me acomodé cerca del sitio que albergaba a su corazón, escuchando los latidos de este que tanto me tranquilizaba y que para mí, ese rítmico sonido, era como escuchar una dulce canción de cuna.
-Dulces sueños, bonita…- Dijo Peeta abrazándome más fuerte y depositando un tierno beso en mi cabeza.
-Dulces sueños, Peeta…Te amo- Pronuncié con delicadeza antes de caer dormida y escuchar un "Yo también" que provenía de él.
Hola ¿Como han estado?... Lamento mucho la demora chicos pero es que estuve en examenes y proyectos por entregar en mi escuela y ya saben jejeje u.u...pero bueno aqui les dejo este capitulo que espero les guste...Un beso enorme,saludos! X3
