Narrado por Jacob


Esa tarde fui a buscar a Nessie al Instituto. Aparqué el coche y permanecí sentado en la acera, en frente de la puerta principal.

Tras quince minutos de espera, allí apareció flanqueada por sus padres, iban riéndose, eso me alegró. Me aproximé a ella,

-qué tal ha ido el día- le pregunté,

-deseando que terminara, para verte- respondió con su sonrisa de ángel.

Tuve que poner cara de idiota, aún no podía creerme que aquello fuera real, que ella me necesitara como yo la necesitaba a ella. Tomé la mochila de sus hombros y la coloque sobre los míos,

-yo también estaba deseando verte, anda vamos-,

tomé su mano y ella se despidió de sus padres.

Abrí la puerta de copiloto para dejarla pasar, se echó a reír,

-vaya, gracias, muy amable- dijo riéndose, se sentó y se puso el cinturón de seguridad.

-¿A dónde quieres ir?-, pregunté una vez dentro del coche, esbozó una sonrisa pícara,

-eso ni se pregunta, quiero ir a la playa-,

-allá vamos entonces-.

-Qué tal con Douglas- pregunté, la miré de reojo, por si acaso la preguntara la incomodara,

-bueno bien, apenas me ha dirigido la palabra, salvo para las cosas de los deberes, pero es normal, está muy dolido, yo tengo esperanzas de que se le pase y volvamos a llevarnos…-, hizo una pausa, -... bueno soy realista no va a hacer como antes, pero al menos no verlo así- murmuró.

Acaso era posible que nuestra vida no fuera más que un devenir de los mismos acontecimientos que se repetían una y otra vez, como si todos girásemos en un círculo eterno, pero esta vez yo había asumido otro papel en el circo. Digamos que ahora era yo el Rey León. He de confesar que estaba mucho más a gusto con este nuevo rol.

-Créeme puedo entenderlo- añadí, se acomodó en el asiento e inclinó la cabeza para ver mejor mi cara,

-y eso por qué, alguna chica te ha roto el corazón- me preguntó intrigada,

-oh sí, acaso alguien se libra de eso- respondí, ella se encogió de hombros, claro a ella nadie le rompería el corazón, yo jamás lo permitiría.

-Siento mucho que alguien te hiciera daño, ¿qué edad tenías?,

-creo que tu edad, bueno sigues teniendo 16 años ¿no?- le dije burlándome de ella, ella se echo a reír,

-sí Jacob sigo teniendo 16 y hasta dentro de 3 meses no cumpliré los 17, mi crecimiento se va ralentizando, transcurrirá un año real para alcanzar la mayoría de edad, ¿no es genial?, cumpliré un año de verdad, aunque sólo sea por una vez en la vida, pero cuéntame qué fue lo que pasó, cómo la conociste-, de pronto se quedó en silencio, -no hace falta que me lo cuentes si te duele, no pretendía tomármelo frívolamente-, añadió mientras palmeaba suavemente mi mano,

-cariño no digas tonterías, eso ya no me importa en absoluto, y créeme dejó de importarme mucho antes de conocerte a ti-

-entonces me lo contarás...- añadió más animada,

-veo cierto interés morboso en el asunto-, me pareció que se sonrojaba,

-oh Jake no pienses mal, pero no sé, no conozco nada sobre tu vida y tú pareces saberlo todo de mí, incluso me viste nacer..., por cierto también quiero que me cuentes eso, apenas sé nada sobre la vida de mis padres antes de mi nacimiento, bueno sí, me contaron cómo se conocieron y las cosas divertidas, mi madre cayéndose por todas partes, mi padre al borde de un ataque salvándola de coches y tipejos indeseables, y por supuesto los Vulturis, esa parte ya no fue tan divertida, es más si por mi fuera la borraría de mi memoria-, hizo un movimiento rápido con su cabeza, como si quisiera olvidar lo que sea que acabara de recordar.

Fantástico y ahora era yo el encargado de contarle la parte más peliaguda de la historia, gracias Bells eres un sol. Aunque tal vez, Nessie no sabía nada porque ellos no quisieron que ella supiera nada. Quizás la protegen de todo, manteniéndola en la ignorancia, quién era yo para contarle la verdad y lastimarla.

Llegamos al camino que llevaba hasta la playa. ¿Cometería un error contándole toda la historia, podría quizás dañarla de alguna manera?

Yo enamorado de su madre, odiando a su familia, pero sobre todo odiándola a ella, antes incluso que naciera.

Pero merecía saber la verdad, qué tipo de relación podría tener con ella viviendo sobre mentiras y secretos.

–Jacob… hola-, gesticulaba con las manos delante de mi cara, -dónde estás-

-aquí contigo- respondí,

-sí, tu cuerpo está aquí, pero y tu cabeza…-, le dedique una sonrisa, no estuvo muy lograda, ¿qué demonios iba a hacer?

Renesmee salió disparada del coche y se echó a correr hacia la playa, me miraba divertida mientras saltaba graciosa entre las rocas…era tan endiabladamente bella, no existían palabras que pudieran describir lo hermosa que era.

-Si te reto ahora mismo a una carrera siendo tú un vulgar humano, te daré una auténtica paliza-, me gritaba desde las rocas.

Estaba explotada de risa, yo la miraba apoyado en el coche, era como observar un ángel sobre la luna, flotaba sobre las piedras, casi podía echarse a volar si lo deseaba, su pelo rizado se revolvía salvaje alrededor de su cara, sus ojos brillaban como destellos de miel, su piel blanca casi nívea relucía como diamantes al contacto con el sol…

Si tuviera que preservar en mi memoria algún momento de mi vida con ella, uno realmente especial, ese sin duda, sería uno de ellos.

Nessie era como un sueño, algo etéreo, ¿acaso eres real?, ¿acaso yo te merezco?

Me hacía señas para que me reuniera con ella,

-venga ven, vamos a la orilla- me decía, casi se evaporó delante de mis narices, miré alrededor, tenía miedo por si alguien pudiera verla, aunque no creo que el ojo humano pudiera siquiera sentir su presencia a la velocidad a la que se movía.

Me acerque sigiloso a ella, jugaba garabateando distraída en la arena,

-te pille-, la tomé por la cintura,

se echó a reír y giró velozmente, sus labios a escasos milímetros de mi boca, sentí su aliento tibio rozando mi cara, un calor brutal recorrió mis huesos y se instaló en mi pecho, tomé su cara entre mis manos y la besé. Con su cara aún entre mis manos me aparté para ver su rostro, quería asegurarme que ella estaba bien, sus ojos ardían, o tal vez sólo reflejaban el deseo que yo mismo estaba sintiendo, se aproximó a mí, enroscó sus manos alrededor de mi cuello, apoyó su frente sobre mi nariz, inhaló profundamente y susurró mi nombre, me estremecí.

Buscó mi boca y sentí nuevamente sobre mis labios, su boca suave y helada que se movía con vehemencia sobre la mía, agarró mi cabeza entre sus manos y me empujó contra su cuerpo, nuestro beso se volvió más intenso, los labios se movían el uno con el otro casi de forma salvaje, clavé mis dedos en su cintura y su espalda y la apreté aún más a mí, prácticamente tenía su cuerpo soldado al mío y me parecía que no era suficiente. Nos separamos cuando la tensión se hizo insoportable, los dos jadeando,

-perdóname no quería ser tan brusca-, dijo con la voz entrecortada, la miré sonriendo,

-no deberías devolverme así los besos-, sus mejillas tornaron a un intenso color rosáceo,

-lo siento- me dijo, ¿estaba avergonzaba?, esta niña era tonta, me aproximé a ella,

-mira-, tomé su mano y la pegué a mi corazón,

-¿lo notas?- pregunté, ella asintió,

-late muy deprisa- dijo,

-es por tu culpa, me terminarás provocando un ataque al corazón, no te das cuenta que tan solo soy un vulgar humano- dije citándola teatralmente, le guiñé un ojo, ella me golpeó en el hombro y se echó a reír,

-eres un idiota- me dijo, se levantó y se echó andar por la arena, la seguí.

-Me vas a contar tu historia de amor frustrado o no- soltó de pronto,

y yo que pensaba que se había olvidado del tema,

-mm no estoy seguro de si te va a gustar o no, conoces a todos los personajes de la historia- le dije, me miró sorprendida,

-¿ah sí?, ahora estoy aún más interesada- apuntó, se paró en seco en frente de mí, se puso de puntillas y volvió a besarme en la boca, fue tan suave tan dulce, cerré los ojos casi de forma automática, el sabor de sus labios me estaba volviendo completamente loco, me relajé completamente entre sus brazos, abrí de nuevo los ojos, ella estaba mirándome divertida,

-¿y bien?-, preguntó,

-y bien qué-

-cómo va tu corazón-,

-se va acostumbrando a tus besos…-, le dije, se echó a reír nuevamente, y tomó mi mano, la colocó en su pecho,

-¿lo notas?- me preguntó, su corazón también latía muy deprisa, asentí,

-pues yo soy incapaz de controlarlo-, la estreché contra mí, y besé suavemente su frente.

-Y ahora por dónde empiezo yo la historia- dije mirando sus preciosos ojos color marrones,

-¿cómo se llamaba ella?- preguntó,

-se llamaba Bella- contesté casi sin pensar.

Su expresión era indescifrable, tuve miedo, quizás no debí soltárselo de un forma tan brusca. Estúpido bruto, me agaché buscando su mirada,

-Nessie…-,

-mamá…estuviste enamorado de mamá-, murmuraba casi para sí misma,

-así es- le contesté,

-y mi padre…-,

-me soportaba a duras penas-, otra vez sus ojos se posaron sobre los míos, estaba en shock,

-¿por eso te fuiste cuando yo nací?- preguntó,

-mientras tu madre estuvo embarazada de ti, yo apenas podía separarme de su lado, necesitaba estar con ella, ahora sé que era por ti, porque siempre fuiste tú- dije mirándola dulcemente, deslice mis dedos por su nariz,

-pero ella estaba casada con mi padre- puntualizó,

-bueno en ese entonces yo pasaba bastante de tu padre-,

me rasque la barbilla,

-digamos que no fui tan amable como Douglas- añadí.

Nessie caminaba lentamente por la orilla, yo la seguía,

-¿la querías mucho?- volvió a preguntarme, acaso le dolía mi amor hacia su madre,

-bueno sí, pero…-,

-te dolió tanto que saliste huyendo de aquí- dijo, -pero no entiendo por qué saliste huyendo cuando yo nací, si ella antes ya estaba casada quiero decir, mi madre amaba a papá, tú lo sabías, incluso se habían casado…-, casi tuve que hacer un esfuerzo por oírla, hablaba tan bajito,

se paró en seco mirando hacia ningún lugar,

-te fuiste porque ella murió, eso fue lo que no pudiste soportar- dijo de pronto, se giró bruscamente buscando mi mirada,

-¿mamá murió por mí?, ¿yo la maté?-, tenía el rostro desencajado.

Maldito seas Jacob qué has hecho.

–Nessie, escúchame por favor- cogí su mano,

quise abrazarla pero ella se apartó de mi, las lágrimas resbalaban por su mejilla, maldita sea, me aproximé de nuevo y tomé delicadamente su cara entre mis manos, busque su mirada,

-por favor cariño no llores, escúchame, no la mataste, tú eras muy fuerte para su cuerpo, Bella era muy frágil, era humana- intenté explicarle,

-pero la maté, ellos no me lo dijeron-, claro que no, no querían hacerte daño, soy yo el maldito bocazas de siempre,

-cariño perdóname, por favor-, ella seguía llorando desconsolada, la tomé de la cintura y dejó que la abrazara,

-me estás matando- murmuré, de pronto alzo la vista, sus ojos llenos de lágrimas por mi culpa,

-porqué me pides perdón, tú no has hecho nada, además es algo que pasó, no puedes hacer nada contra eso-,

-te he hecho daño y eso no le perdonaré nunca-,

-tú no me has hecho daño, pero mami…murió por mí, dio su vida por mí, mi pobre mamá…-,

-Bella hubiera muerto de cualquier forma, iba a convertirse en vampiro, tu padre iba a transformarla, puede que si no se hubiera quedado embarazada de ti, hubiera sido vampiro mucho antes, era su deseo más que nada en el mundo-,

-de verás…- su voz sonaba como una niña,

-claro cielo, bueno para ser justos con Edward, él no quería hacerlo, pero tu madre puede resultar terriblemente cabezota cuando se propone algo-,

-sí lo es-, se dibujó una pequeña sonrisa en su boca, limpié sus lágrimas.

-Nessie tienes a Bella y tienes a Edward, y te adoran, finalmente Bella sigue siendo Bella, vale sus ojos dan grima y huele fatal pero es Bella-, Renesmee alzó la vista, un chispazo de ira en sus pupilas,

-mi madre no huele fatal, y sus ojos son preciosos- dijo bastante indignada, claro una madre siempre es una madre, aunque sea un vampiro.

-si tú lo dices…- repliqué sonriendo por lo bajo,

-¡Jacob!-,

-de acuerdo está bien tu madre huele a rosas y su mirada es limpia y cristalina-, puso los ojos en blanco.

Caminamos en silencio, al menos ahora se la veía tranquila, debía dejarle tiempo para que asimilara la historia.

-Y tú ¿qué pensabas de mí?- me preguntó al cabo de un rato, -quiero decir dijiste que durante el embarazo no podías estar separado de mamá, pero si yo la estaba matando…-,

¿por qué tenía que hacerme siempre la pregunta que no quería responder?, respiré profundamente, genial mi parte favorita,

-bueno…- comencé, ella se echó a reír,

-me odiabas profundamente, venga confiésalo- replicó,

-pero eso fue antes- dije en un burdo intento de defensa, algo en realidad del todo inútil.

-oh Jake, tendrías que verte la cara ahora mismo, estás pálido, está bien dejemos el tema, lo estás pasando fatal- dijo esbozando una enorme sonrisa, ahora era ella la que me consolaba a mí, me lo estaba montando de forma lamentable,

-cariño perdóname, quizás no debí contarte nada- le dije, ella se aproximó a mí, se alzó en pie y se acercó a mi oído,

-yo también me hubiera odiado, es algo comprensible- susurró, me besó en la oreja,

-eres mucho mejor persona de lo que yo seré jamás- confesé, acarició el lóbulo de mi oreja, y se quedó un rato distraída mirándolo, sentía cosquillas por toda la cara, enrolló sus manos alrededor de mi cuello,

-si ahora mismo-, dijo, -algo amenazara tu vida, yo lo odiaría con todas mis fuerzas, es más incluso intentaría destruirlo, digamos que soy la prueba viviente de que tú no hiciste nada-.

Quise hacerlo.

Sentí un fuerte dolor en el pecho tan sólo de imaginar que algo pudiera hacerle daño a ella, y me dolía aún más saber que yo podría haberla lastimado, acaricié suavemente su mejilla, miré sus ojos, sus preciosos ojos color café con leche, ni siquiera te haces una idea de cómo te amo.

-Puedo hacerte otra pregunta- me dijo mientras jugaba distraída con uno de los mechones de su cabello,

-las que quieras-,

-por qué ya no hay tratado, pensaba que era muy importante, mis padres me tenían prohibido acercarme a la playa por eso-,

-es que era muy importante, era el pacto que habíamos acordado de no intromisión, ellos no pisaban nuestras tierras y nosotros mantendríamos el pico cerrado mientras cumplieran su palabra de no atacar a ningún humano-

-¿y entonces qué ocurrió aquel día?, ¿fue simplemente la imprimación?, ¿qué tú me hayas imprimado es suficiente?, tú simplemente les dijiste que yo podía estar allí y ellos te obedecieron, ¿eres su jefe o algo? -, me tuve que echar a reír, disparó las preguntas como una metralleta,

-no, no soy su jefe, no de todos- dije, me miró sorprendida,

-¿lo eres de algunos?- volvió a preguntar,

-Verás en la manada tiene que haber un líder, un alfa que pueda dar órdenes sin que los demás tengan a veces derecho si quiera a discutirla, así es como funcionamos, no es muy democrático pero es necesario, a veces nos ponemos muy burros, alguien tiene que decir basta, la orden de un alfa es inapelable, no puedes si quiera resistirte a ella, te obliga físicamente-, ella me escuchaba atentamente,

-y tú eres el que dice basta-, replicó

-algo así-,

-y por qué no eres jefe de todos- preguntó de nuevo,

-porque yo me separé de mi manada, me rebelé contra el alfa, antes sólo había una manada no dos, como ahora-, otra vez estaba alucinada con mi explicación,

-en serio, ¿se puede hacer eso?, ¿y por qué lo hiciste?-, inquirió mientras me tomaba de la mano, para sentarnos en la arena, la miré de reojo.

-Lo hice por ti- dije, aunque en ese entonces aún no lo sabía,

-¿por mí?, no entiendo-, ella se afanaba en colocar en su sitio los mechones rebeldes de su cabello, resultaba encantadora,

-te acuerdas cuándo te comenté que todo lo que yo había hecho había sido por ti-, asintió,

-como ya te he dicho yo creía que la necesidad de estar con Bella, era por que estaba enamorado de ella, pero cuando naciste, justo en ese instante, ya no pude sentir ninguna atadura hacia tu madre, pensé que era por que estaba muerta, pero fuiste tú, siempre fue por ti, todo lo que he hecho en mi vida, los errores que he cometido, y han sido muchos créeme, los aciertos, lo bueno y lo malo, todo ha sido por ti- concluí.

Tomé el mechón rebelde y lo coloque detrás de su oreja,

-apenas puedo creer todo esto, me hablas y me cuentas historias de las que no tengo idea, y me parece increíble que sean ciertas, sino fuera porque yo misma siento que también estoy atada a ti de algún modo-,

-no quiero que sientas que estas atada a mi, yo...-, puso su dedo índice en mi boca,

-me encadenaría a ti si pudiera, para que nadie jamás pudiera separarnos-, tomé su dedo que aún sellaba mis labios y le di un beso,

-no, no quiero encadenarte, quiero que seas libre, quiero que seas feliz, quiero que hagas todo aquello que desees hacer-, se apoyó suavemente en mi hombro, yo jugaba distraído con sus dedos,

-yo solo quiero estar contigo, para siempre- me dijo,

-querrás más cosas-,

-mm ahora mismo no, pero desde que logre pensar en algo a parte de ti, te lo haré saber- me guiñó un ojo,

-me parece estupendo señorita-.

Se puso a mirar distraída hacia la playa, ¿qué estaría pensando…?

-Así que tú eres alfa por pura y simple rebelión, y dijiste que lo eras por mí, pero exactamente contra qué te rebelaste- dijo mirándome atentamente, de nuevo una pregunta que no me apetecía contestar, miré al frente y tomé aire,

-la manada había decidido que eras peligrosa, querían matarte a ti, y posiblemente también hubiera muerto Bella contigo, incluso puede que algún miembro de tu familia- dije pausadamente, volví la vista hacia su rostro, su cara era un poema en ese momento, estaba completamente anonadada,

-Nessie...-, tuve el impulso de zarandearla para si seguía viva, pero sacudió su cabeza, volvió en sí,

-sigue por favor, es que no me lo esperaba, querían matarme…, pero si no había nacido siquiera-, agachó la mirada,

-terminaré pillándome una depresión, es como si pensarais que yo era una especie de engendro asesino-, me dolieron sus palabras, porque finalmente eran ciertas, yo mismo quise acabar con su vida, cuando apenas había comenzado a vivirla.

La rodee con mis brazos,

-lo siento tanto mi vida, no quiero que estés mal por cosas que ya no importan en absoluto, tan sólo quería que conocieras mi historia, pero no quiero que te sientas culpable o herida por ello, tú no debes culpa de nada…-,

-no te preocupes estoy bien lo entiendo, te agradezco tanto que me estés contando todo esto…-,

entonces me miró entusiasmada, aún me costaba asimilar que su mente iba mucho más rápido que la mía por ser vampiro, pasaba de la depresión a la alegría en apenas dos pestañeos,

-y a pesar de tu odio hacia mí, quisiste salvarme…- dijo emocionada, sus ojos brillaban intensamente,

-no me veas como un héroe, aunque ahora sé que era por ti, quise salvar a Bella- le rectifiqué,

-da igual quisiste salvar a mamá, lo cual implicaba salvarme a mí, por qué no te iba a ver como un héroe, gracias a ti estoy viva-, me acarició la mejilla, inhalé profundamente el aroma de su muñeca,

-sigue con la historia por favor- me pidió,

-bueno tampoco me agradaba la idea de luchar contra los Cullen, entre nosotros y no se lo digas a ellos, les tengo cierto aprecio a algunos miembros de tu familia, no era justo que murieran protegiendo a tu madre, todo por acabar contigo-,

-e ibas a luchar contra los tuyos por mamá- preguntó, de nuevo sus ojos brillaban de la emoción,

-sí, aunque en realidad iba a luchar contra los míos por ti-,

-vamos que estuvo a punto de armarse una de campeonato- añadió,

-exacto-,

-mi llegada al mundo fue un cataclismo total- dijo alzando las manos al aire, solté una carcajada.

Corría una brisa helada en ese momento, y ella tan sólo llevaba una camisa, ¿tendría frío?, ¿podía ella sentir frío?

-Y ahora tú tienes tu propia manada-, dijo de pronto sacándome de mis pensamientos, -y ¿quiénes son?, ¿los que nos siguieron el otro día?-

-eso es, Leah y Seth Clearwater que son hermanos y Embry Call que se unió hace poco, es mi mejor amigo, bueno a Seth ya lo conoces-,

-vaya, qué interesante esto de tener tu propia manada- dijo emocionada, arrugué el entrecejo,

-¿no te gusta?- preguntó,

-no, no quise que ellos se unieran a mí-,

-¿por qué?-,

-nunca quise ser el jefe, por eso lo era Sam-, sus ojos se agrandaron de nuevo,

-¿cómo qué nunca quisiste?, es decir podías haberlo sido antes-, movía la cabeza de un lado a otro como si para ella todo fuera incompresible, me resultaba enternecedor,

-cuando parece que estoy pillando todo el asunto- comentó, -me dices algo que me descoloca, me estás volviendo loca Jake-.

Me aproximé a ella, puse mi mano en su cintura y la miré directamente a los ojos,

-de verás, ¿cuánto de loca te vuelvo?-,

no dijo nada, empezó a temblar como una hoja, me miraba sin pestañear si quiera, antes pensaba que lo hacía por miedo a mi, pero no era posible que ahora estuviera asustada, casi tuve ganas de echarme a reír, yo la ponía nerviosa. Recorrí con mis labios su mejilla y me acerque a su oído,

-aún no me has contestado- le susurré, sentí como se estremecía entre mis brazos, un escalofrío me recorrió de arriba abajo, nos miramos durante unos segundos y comenzamos a besarnos. Estábamos en mitad de la playa y casi anocheciendo, alguien podía vernos, quise reunir fuerzas suficientes para parar, pero no hallé dentro de mí la voluntad suficiente para apartarme de ella.

Sus labios fríos y húmedos me quemaban la boca, sus dedos clavados en mis brazos y en mis hombros, la sangre hervía bajo mi piel, y no quería que aquello parara. Sin pensar si quiera lo que estaba haciendo rodee con mi brazo su cintura y la tumbé sobre la arena, me puse encima de ella, y enrosqué la mano que me quedaba libre en su cabello, busqué de nuevo su boca, podía sentir su cuerpo moviéndose inquieto debajo de mí, suspiró ahogadamente casi como un gemido, y yo me volví loco, me olvidé que debía parar aquella locura, me olvidé que estábamos en la playa, que cualquiera podía vernos, la besaba de un modo salvaje como si la vida me fuera en ello, sus manos se aferraron con fuerza a mi pelo, y se apretó contra mí, recorrí con mis labios su mandíbula y su garganta, luego volví nuevamente a su boca, sentirla tan cerca me estaba desorganizando las ideas no podía pensar con un mínimo de coherencia, deslice mi mano por el interior de su camisa, podía sentir como temblaba al roce de mis dedos en su piel desnuda.

A lo lejos oí voces, mi mente gritaba por un poco de cordura, las voces se aproximaban hacia donde estábamos, tuve que hacer acopio de toda mi fuerza de volunta para parar, inhalé profundamente y la tomé nuevamente por la cintura, nos incorporamos en la arena, mi mano aún enredada en su cabello, mantuve su cara a escasos milímetros de la mía, embriagado aún con el aroma de su respiración, necesitaba calmarme, esto definitivamente había ido demasiado lejos.

-también oíste esas voces-, susurró ella con la voz entrecortada, me acariciaba suavemente los brazos.

Una parte de mí deseaba olvidarse de todo por unas horas, su edad… mi edad… quién era ella…cómo debía comportarme… poder besarla sin remordimientos…acariciar su cuerpo de norte a sur…hacerle el amor…paré mis pensamientos en ese punto, era un maldito degenerado eso es lo que era, me incorporé del suelo cabreado conmigo mismo y le tendí la mano,

-sí, ven vamos a levantarnos, creo que nos vendrá bien caminar- dije bruscamente, ella me miró asombrada.

Comenzó a llover, lo cual me vino al pelo para calmarme del todo.

-Lo siento, se me fue la cabeza totalmente- dije aún molesto, ella enrolló sus manos en su espalda, y se encogió de hombros,

-y qué más da…- replicó, había un punto de picardía en su voz,

Seguimos caminando bajo la lluvia.

-Acércate por favor…- me dijo de pronto, así lo hice, me besó en la punta de la nariz, respiré profundamente, esta mujer iba a acabar conmigo,

-te quiero lobito alfa-, su rostro se iluminó en una sonrisa angelical,

-yo también te quiero mi hermosa niña vampiro- dije apenas en un susurro,

-quiero correr otra vez por el bosque contigo, me llevas a casa- dijo feliz, mi pequeño ángel, tus deseos son ordenes para mi,

-eso está hecho-, la tomé de la mano y echamos a correr hacía el bosque.

Me alejé de su lado y entre en fase.

¡Mierda! mi vaquero nuevo, joder, otro más. Ella esperaba de pie enfrente de mí. Se veía absolutamente deliciosa empapada por la lluvia, la ropa mojada se ceñía de un modo indecente a su cuerpo, dejando entrever su perfecta silueta, las gotas de agua resbalaban delicadamente por su cara y su melena, habría que estar ciego o sordo, además de ser un completo retrasado, para poder resistirse a ella, quise transformarme de nuevo para volver a besarla, para comérmela entera a besos. ¡BASTA! Sacudí bruscamente la cabeza.

Ella me devolvió una mirada extrañada, esperaba paciente, le hice señas para que subiera a mí, pegó un salto y se subió a mi lomo.

Sus piernas rodearon mi espalda, se tumbó sobre mí, sentí el peso de su cuerpo frío e inquieto en mi lomo, sus manos se hundieron mi pelaje, me estremecí. Ella reía. Salí disparado por el bosque hacia su casa. A nuestros pies el suelo húmedo del bosque, y alumbrando nuestro camino la luna, luna llena.