Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo soy autoras de algunos como Sean y los Olson y de la historia.
13. Mudanza a La Push.
- Nessie-
Papá y yo conversamos mientras recogía todas mis cosas para mudarme a La Push. Estaba demasiado nerviosa, no tanto por convivir con Leah y Sue, a las que nunca les había caído bien, pues sabía que después de todo lo ocurrido ellas y yo seríamos buenas amigas, además tenía a Seth como aliado allí, sino por vivir tan cerca de Jacob. Sabía como eran las cosas allí, todos convivían y compartían lo que tenían, además que la casa de Billy estaba solo a unos pasos de la de Sue, por tanto vería cada día a Jacob, mejor dicho, lo vería todo el día.
Hice las maletas a una velocidad humana, no quería prisas, necesitaba tomarme mi tiempo y relajarme. Una vez terminadas papá y yo bajamos y salimos fuera donde todos nos esperaban.
Alice se acercó y me dio un fuerte abrazo, luego el abuelo Carlisle me dio un beso en la frente. Vi a mamá despedirse de Charlie dándole un beso y un abrazo, luego se acercó a Jacob e hizo lo mismo, mientras a mi se me encogía el corazón al verlo. Tras despedirse de Jacob vino junto a mi, me regalo una dulce sonrisa y me dio un cálido beso en la frente. Luego me susurró algo en el oído.
- Aprovecha el tiempo y daros la oportunidad de ser felices, dijo de modo que solo yo la escuchara, pero conociendo el oído de mi familia supongo que los únicos que no habían escuchado habían sido Sue y Leah que ya se encontraban en el coche de ésta, el cual yo conduciría, y el abuelito Charlie que esperaba triste en el porche.
Quise preguntarle a que se refería pero ya se había dado la vuelta y había entrado en el coche de Carlisle.
- Recuerda lo que te dije mi niña, por favor, dijo papá mientras me daba un beso y se unía al resto de la familia en el coche de mi abuelo Carlisle.
- No te preocupe Ness, no pasará nada, nos volveremos a ver pronto,
quieres apostar? Dijo la pequeña duendecillo de Alice con una sonrisa.
- Claro que no tía, papá me ha enseñado a no apostar nunca en tu contra.
Todos rieron al escuchar mi respuesta, y vi como el coche de mi abuelo se alejaba con mi familia.
- Bueno mi niña, iré todos los días a verte, dijo mi abuelito Charlie mientras me daba un abrazo.
- Vamos Ness, es hora de irnos -dijo Jacob- sabes llegar a La Push no?
- Sí, por qué?
- Porque ya que tu vas a conducir el coche de Leah y vas a llevar a ésta y a Sue, preferiría ir cuidándoos las espaldas y no guiándoos el camino.
- Claro, no hay problema, dije mientras entraba en el pequeño y viejo Ford Fiesta blanco de Leah.
Llegamos a La Push en menos de 15 minutos, y allí nos estaban esperando Billy, Sam, Quil y Seth. Éste último fue el primero en acercarse para coger a su hermana en brazos y ayudarla a entrar en casa a pesar de la negativa de ésta.
- Suéltame Seth, puedo caminar por mi misma, estoy bien, sabes que los licántropos nos curamos rápido, he dormido toda la noche y ya estoy casi recuperada.
- Lo sé, solo quiero consentirte hermanita.
No pude reprimir soltar un pequeña risa, me encantaba ver la relación de Seth y Leah, se adoraban aunque pareciera que se odiasen.
- Y usted de que se ríe señorita? Dijo Seth. mejor déjame darte la bienvenida a casa, te aseguro que aquí estás segura.
- Gracias Seth, dije, realmente no sé porque os lleváis tan mal Leah y tú, si eres un encanto y ella también aunque intente disimularlo.
Leah me sacó la lengua al escucharme y Seth sonrió abiertamente.
- Pues no sabes lo mejor preciosa, dijo.
- Y qué es si puede saberse? Pregunté divertida.
- Que estoy soltero y totalmente disponible para ti, dijo guiñándome un ojo.
Ahora si que no pude reprimir soltar una buena carcajada.
- Seth, deja ya de coquetearle a esta niña, has hecho lo que te dije anoche por teléfono?
- Sí mamá, Emily me ayudó esta mañana.
- A qué? Preguntó Leah.
- He remodelado tu habitación para que haya sitio para Nessie.
- Ah estupendo, dijo con una sonrisa, vamos Nessie, te la enseñaré.
La casa de Sue y sus hijos parecía más grande que la de los Black, aunque comparada con la casa de mi familia… era de juguete.
Había un pequeño y acogedor salón-comedor, con una puerta corredera que daba a la pequeña cocina. Junto a esta había un corto pasillo con 2 habitaciones a la derecha y 1 a la izquierda, y justo al final un cuarto de baño.
Seth se detuvo junto a la puerta de la izquierda y puso a su hermana en el suelo, ésta giró el pomo y abrió la puerta.
- Hemos llegado, dijo esbozando una sonrisa.
Entré en la habitación y eché un rápido vistazo a mi alrededor. Era pequeña, más pequeña que la habitación que había ocupado en cada de Charlie. Había un armario empotrado que ocupaba el resto de la pared donde estaba la puerta. Frente a ésta había una ventana y ante esta un pequeño escritorio con un viejo ordenador. A parte de esto, y las dos camitas separadas por una mesita de noche no había nada más en la habitación. Pero a pesar de eso, era acogedora. Me gustaba las paredes color pistacho y las colchas de las camas color violeta.
- Siento que sea pequeña, dijo Leah, pero nos apañaremos bien.
- No te preocupes, tampoco es mucho más pequeña que la que yo tengo en casa, mentí tratando de hacer sentir mejor a Leah.
- No mientas Ness, si solo tu habitación es más grande que toda esta casa y la mía juntas, dijo Jacob quien entraba a la habitación con una sonrisa mientras dejaba mis maletas en la habitación.
Me irritó su comentario y me volví dispuesta a pelear, pero ver su hermosa sonrisa me paralizó.
- Gracias Jacob… dije.
Leah rió con entusiasmo.
- La descubriste Jake, que malo eres, dijo entre risas. Cómo es tu habitación? Preguntó. Pero dime la verdad, dijo.
- Pues… diferente-dije- realmente no me gustaba hablar de lo que tenía o dejaba de tener, no me agradaba presumir.
- Ah vaya, diferente, no me des tanta información -dijo Leah sin dejar de reír-
- Es enorme como ya te he dicho, tiene su propio baño y no tiene armario, tiene un vestidor más grande que tu habitación Leah, y para ella solita. Es rosa y blanca, con una cama doble llena de peluches. Tiene un gran ventanal que da al jardín, un mueble blanco con equipo de música, de video, televisión, libros, y mil cosas más, y un sofá blanco con una mesita. Además de algunos puff por el suelo. Ah!! Y el baño tiene tanto bañera redonda como una placa ducha.
- Vaya… me encantaría verla, dijo Leah.
- Por supuesto, espero que cuando me vaya vengas a visitarme a casa.
- En serio? Preguntó sorprendida.
- Claro, siempre serás bienvenida, aunque te confieso algo, está llena de vampiros-dije casi en un susurro- todos rieron.
- Yo digo una cosa, qué bien te conoces tu la habitación de Nessie no Jake? Nos la has descrito con todo lujo de detalles.
- No digas tonterías Seth -dijo dándole una colleja- ya sabes que he visitado a menudo a Ness y su familia.
- Claro Seth, no digas barbaridades, a caso no ves lo pequeñaja que soy? De qué otra cosa va a conocer mi habitación? Dije molesta.
Todos callaron y sentí la mirada de Jacob clavada en mi, reprochando mi comentario.
14. De mujer a mujer.
-Nessie-
Habían pasado varios días desde que me mudé a La Push y sorprendentemente me sentía muy a gusto, cada día Leah y yo nos llevábamos mejor.
Me había levantado temprano y me había metido en la ducha mientras Leah dormía pues había estado de guardia casi toda la noche. Sue ya se había ido a trabajar como cada día, y Seth había comenzado su guardia hacía un par de horas, cuando Leah volvió. Me sentía realmente mal por eso, desde que estaba aquí Jacob había sido muy estricto con las guardias, no había un minuto sin que al menos dos licántropos estuviesen cuidando La Push y cada vez las guardias eran más largas, pero aunque había intentado quejarme ni Jacob ni ninguno de los chicos de la manada me habían dejado.
Entre despacio en la habitación para no despertar Leah pero me sorprendí de verla despierta y sentada frente a su ordenador.
- Maldito cacharro inservible!!! Gritó dándole un fuerte golpe.
- Qué pasa Leah?
- Oh Hola Nessie, nada no te preocupes, es que está demasiado viejo ya y es demasiado lento. Quería mirar si había novedades respecto a mi graduación pero veo que no va a ser posible.
- Puedes usar el mío, dije mientras iba hacia mi maleta y sacaba de ella mi portátil para prestárselo. No lo utilizaba muy a menudo, por eso lo dejé en ella con algunas otras cosas.
- Vaya Nessie, no sabias que tenias uno. Es precioso. En serio puedo usarlo?
- Claro tonta, puedes usarlo siempre que quieras.
Dejé a Leah con el portátil mirando cosas y yo me senté en la cama. Aún estaba en toalla y saqué el bote de body milk para untármelo por las piernas. Llevaba días queriéndole preguntar a Leah a que se refería cuando dijo que al contarme su historia con Sam podría comprender algunas cosas, pero no sabía como sacar el tema. Pero tenía que hacerlo, y este era el momento.
- Oye Leah.
- Dime, dijo sin quitar los ojos del portátil.
- Verás, no sé si te incomodará que te pregunte, pero como dijiste que me lo contarías…
- Al grano Nessie… pregunta con confianza.
- Es que ahora que somos amigas, o al menos intentamos serlo, me gustaría saber por qué eres a veces tan fría y dura, sé que tiene que ver con Sam y me gustaría conocer la historia.
Leah apartó la mirada del portátil, me miró y me sonrió levemente. Luego vino y se sentó junto a mi.
- Es verdad, dije que te lo contaría.
Deslió la toalla de mi cabello dejando éste caer por mis hombros. Cogió el cepillo que había sobre la mesita y comenzó a cepillarme. Me sorprendió mucho su actitud pero no me quejé, me recordó muchísimo a mi tía Rose.
- Sam y yo fuimos novios, desde siempre, nos queríamos mucho, estábamos genial juntos, pero entonces conoció a mi prima Emily cuando vino de visitas. Se enamoró de ella a primera vista y tuvo que seguir a su corazón, me dejó por ella.
- Así sin más? La vió y se enamoró dejándote a ti siendo su novia de siempre? No lo entiendo, dijiste que me ayudaría a comprender cosas tu historia.
- Es que hay un por qué, algo que hizo que ellos se enamorara, Sam se impri…
Toc toc toc
Unos toques en la puerta interrumpieron nuestra conversación.
- Ya voy yo, dijo Leah.
Mientras Leah abría la puerta me vestí, a una velocidad poco común en mi, ya que me encantaba hacerlo con calma y no presionando el modo "vampiro".
- Hola… Lilly no? Busco a Vanessa, la voz de la idiota de Jennifer llegó hasta la habitación.
- Leah, dijo molesta. Nessie está en la habitación, un momento, dijo mi amiga.
- no hace falta ya estoy aquí, dije adelantándome.
- Hola Nessie!! Dijo efusivamente y se acercó a darme un beso en la mejilla.
Estaba tan guapa como siempre. Lucía un bonito conjunto, que aunque no distinguí el diseñador, no era tan buena como Alice, olía a caro y pijo que echaba para atrás. En sus manos llevaba una gran caja blanca que llamó mi atención.
- Mira lo que te he traído, dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
Puso la caja sobre la mesa, la abrió y sacó de ella un vestido largo, de volantes, de un color amarillo pollo, que en comparación con los de la película "27 vestidos" hasta esos podrían parecer bonitos. Leah y yo miramos el vestido y luego nos miramos la una a la otra con cara de horror.
- Qué es eso? Dije temerosa estando segura de la respuesta.
- Es el traje de dama de honor para la boda tontita. He hecho unos arreglos de última hora porque creo que quedará más fashion si mis damas de honor no van vestidas iguales, cada una llevareis un vestido diferente y este es el tuyo. Vamos pruébatelo.
- Lo siento Jennifer, creo que me adelanté a aceptar tu propuesta pero lamento decirte que no seré tu dama de honor.
- Qué?
- Pues que no voy a ir a tu boda, no creo siquiera seguir aquí para entonces, y aunque lo estuviera no iría, mi amistad con Jacob ya no existe, no pinto nada allí.
Jennifer me dedicó una mirada dura y desafiante, y pude adivinar en ella que sus intenciones no eran buenas. Se me daba bien calar a las personas, y ella no era trigo limpio.
- Lilly bonita, por qué no vas a darte una vueltecita y nos dejas hablar a Vanessa y a mí?
- Es Leah, dijimos las dos a la vez molestas.
- Nessie? Dijo Leah.
- No hay problema Leah, a no ser que tu no quieras, esta es tu casa.
- Está bien Nessie, estaré por aquí fuera.
- Leah-
Salí de mi casa echando chispas. La Olson era idiota, se creía superior a los demás por su nivel económico, por ser la hija de Jhon Olson. De qué iba esa pija? Se presentaba en mi casa, me cambiaba el nombre y me echaba de ella para hablar con Nessie.
- Pija de los mil demonios!!! Yo sabría bien que hacerte para que no te olvidaras de mi nombre, dije sin darme cuenta que no estaba sola.
- Hola.
Me sobresalté. Él estaba ahí, apoyado sobre su bonito Hyundai COUPE. Me miraba fijamente con sus hermosos ojos verdes y parecía que estaba reprimiendo una carcajada seguramente por la cara que yo había puesto al ser descubierta por él "piropeando" a su hermana. Pero no podía negarlo, aunque ella me caía de la patada, con él la historia era otra. David Olson llamó mi atención desde la primera vez que lo vi, hará algunos meses cuando fui al taller de Jacob a recoger a mi hermano Seth. Él estaba allí, conversando con Jake y no pude apartar mis ojos de él. Me pareció un chico guapísimo, me atrajo bastante pero no solo eso, me hizo sentir algo extraño que no sabía como explicar. Luego traté de averiguar quien era y cosas de su vida, pero nunca habíamos sido presentados oficialmente ni habíamos cruzados ni una sola palabra. Y ahora lo tenía ahí, frente a mi, hablándome y yo maldecía mentalmente una y otra vez por haber dormido solo unas horas y haber salido de casa con una coleta mal hecha, unos shorts vaqueros, una camiseta de mangas cortas que me quedaba por encima del ombligo y unos tenis.
- Leah no? Me dijo.
- Sí, y tu eres David, no? El hermano de la "simpática de Jennifer".
- Vaya veo que no te cae muy bien… pero no es mala chica, solo un poco caprichosa y mal criada.
- Si tu lo dices… aunque a mi se me ocurren un par de piropitos más…dije mientras me acercaba a él con tan mala suerte que pisé una piedra, me doblé el tobillo y estuve a punto de caer, pero los fuertes brazos de ese chico me sujetaron.
- Tierra trágame, pensé… yo era una licántropo, era muy hábil, como podía tropezarme ante él? Sin lugar a dudas ese hombre hacía que me flaqueasen las piernas.
- Vaya, que cálida eres…
- Qué? Dije mirándolo a los ojos mientras él seguía sujetándome entre sus brazos. Teníamos nuestras cara casi pegadas. Entonces lo sentí, caí presa en su mirada y le hubiese entregado mi vida en ese mismo momento, me había imprimado de David Olson.
- Bueno, dijo separándose de mi, podrías decirme que hace Nessie en tu casa?
Un balde de agua fría me cayó encima. Por un momento lo había olvidado, pero era cierto, lo vi el día en que comimos todos aquí en La Push, y en Port Angeles cuando lo encontramos, él estaba interesado en Renesmee.
- No creo que eso sea asunto tuyo, no? Dije haciendo gala de mi antipatía.
- Vaya, que simpática que eres. Solo es que llevé a Jenn a casa del jefe Swan y él nos dijo que estaba viviendo aquí. Me soné raro.
- Osea que curioso, Chofer de tu hermana y alcahueteo.
- Oye… tampoco te pases, solo he traído a Jenn para que le deje el vestido de la boda a Nessie, por qué alcahueto entonces?
- Hombre, si secundas a la arpía esa en sus tejemanejes…
- No entiendo nada, y ese arpía es mi hermana, respétala.
- Sí si, lo que digas rubito, mejor me voy pero antes dime, que buscas con Nessie?
- Vaya y ahora quien es la curiosa?
- Sí, yo… pero Nessie es mi amiga, y no sabes cuanto ha sufrido, aunque sabes qué? En este caso sufrirías tú, no pierdas el tiempo con ella, porque no vas a conseguir nada.
- Eso está por verse… dijo sonriendo.
Yo me alejé corriendo, porque estaba tan enfadada que casi entro en Fase delante de él. Me adentré en el bosque, me quité la ropa y la dejé junto a un arbol e inmediatamente después entre en fase.
- Leah? Escuché en mi mente, era Jacob.
- Sí, soy yo qué pasa?
- Nada, solo estoy dando una vuelta, estaba hoy intranquilo y le pedí a Seth que fuese él al taller y yo hacía su guardia.
- Oh cielos!! Dijo de pronto, estaba segura que ya lo sabía todo.
- Así que David Olson? Imprimada? Ajajá-rió- pero que hacía él aquí? -no hizo falta que contestara- Qué? Jenn y Ness? Voy para allá, a ver que quiere ahora la serpiente venenosa esa.
-Nessie-
- Tú dirás Jennifer, Dije.
- Mira niñita, voy a dejarte las cosas bien claritas.
- Vaya… me estás dando miedo, dije riéndome de ella.
- Sé quien eres y qué te propones niñita.
- dudo mucho que lo sepas, si lo supieras no estarías aquí enfrentándote conmigo, dije.
- Mira, voy a decírtelo una sola vez y espero que te quede clarito. Jacob Black es mío, he hecho lo imposible para tenerlo y no va a venir ahora una poca cosa como tú a quitármelo.
- No es mi intención, pero te aclaro que las personas no tienen dueño, Jacob no es tuyo ni es de nadie.
- No sé que haces aquí en La Push, pero quiero que te vayas, te quiero lejos de mi hombre.
- Siento no poder complacerte, pero de aquí no me pienso mover, le dije segura de mi misma.
- Lo quieres verdad? Estás enamorada de él?
- No es asunto tuyo, pero te lo diré, no me avergüenza admitirlo, si, lo amo con todo mi corazón, más que a mi vida, él es mi vida.
- Quieres quitármelo? Ajajá -rió- jamás lo conseguirías, no me llegas ni a las suelas de mis zapatos, él jamás te querrá a ti.
Sentí una punzada de dolor, era verdad. Yo amaba a Jacob pero él no me correspondía. Había amado a mi madre y ahora la amaba a ella por muy odiosa que fuera.
- Quizás, dije, pero te aseguro que mientras esté aquí voy a hacer hasta lo imposible para que no se case contigo.
- Quieres que juguemos? Lo haremos, pero tú no tienes ni mis armas ni mi inteligencia, dijo riendo.
- Tal vez, pero sabré mover mis piezas, no tengas la menor duda.
- Voy a advertirte algo más, prefiero ver a Jacob Black destruido, que lejos de mi.
No podía creer lo que esa mujer estaba diciendo. Se suponía que ella lo amaba, entonces? Se supone que cuando amas de verdad a alguien esa persona es tu vida, su felicidad es la tuya, si él ríe tu ríes, si él llora tu lloras… prefieres dárselo todo y quedarte sin nada, darías hasta tu vida por él. Cuando se ama a alguien deseas su felicidad aunque sea tu desgracia. Pero ella prefería destruirlo, verlo sufrir, antes que lejos de ella. Realmente ella no lo amaba, me lo estaba demostrando. Por una vez, desde hacía 2 años, volví a pensar en él como mi Jacob, jamás había vuelto a llamarlo así, "mi Jacob"-pensé- jamás permitiría que alguien le hiciese daño, antes muerta que permitirlo. Sentí un gran dolor, me atravesaba el corazón pensar en su sufrimiento. No lo pensé, un gruñido se escapó de mi pecho y me encorvé, estaba dispuesta a atacar. Vi la confusión en el rostro de ella.
- Ness… tranquila por favor. Vamos relájate, dijo Jacob que acababa de entrar en la casa. Verdaderamente escucharlo logró tranquilizarme un poco y sentirlo junto a mi cuerpo, abrazándome hizo que me olvidara de esa insoportable y lo abrazara con todo mi ser.
- Jake… dije. Sí Jake, él era el Jake de siempre, y yo la misma Ness, no podía negarlo, seguir diciéndole Jacob por mantener las distancias ya no me importaba.
- Suéltalo maldita zorra, gritó Jennifer.
Jake me soltó y se dirigió a ella. La tomó fuertemente de un brazo.
- Ven Jenn, tu y yo tenemos que hablar.
- Jake… dije casi en un susurro mientras lo veía salir con ella.
- Tranquila Ness, ya vuelvo, trata de tranquilizarte.
- Yo me quedo con ella, dijo David a lo que Jake le contestó con una mirada fulminante
