THE EVIL TWIN
CAPITULO XI. LA OTRA VERDAD.
Casi eran las 10 de la mañana, pero el no lo sabia, el sol comenzaba a alumbrar la habitación donde se encontraba y empezó a sentirlo en su rostro, por eso abrió los ojos.
No reconoció el lugar donde se encontraba, pero no se movió, aun no sabia que le habían hecho pero se imaginaba quien y le parecio que lo mas prudente seria permanecer quieto. No supo cuanto tiempo había dormido, pero si sabia que – según lo que le había dicho Kaede – ya no estaba a salvo, y estaba preocupado.
Ahora todo se complicaría mas de lo que tenia pensado, y no sabia que hacer. En la conversación que tuvo con Kaede, cuando este por fin le confeso la verdad, recordó algo que le hizo confiar en que su amor lograría rescatarlo de aquel excéntrico lugar, que asumía pertenecía a Kaerou.
Kaede le dijo que creía que sus padres lo habían escogido como su heredero por la simple razón de que "Siempre tomaba las mejores decisiones en los peores momentos", aunque le quedaba claro que eso significaba que también por consecuencia debía tener las mejores ideas o planes de acuerdo a la situación que se le presentara, por eso no tenia tanto miedo, confiaba ciegamente en Kaede y en que al final todo estaría bien, o por lo menos eso quería creer, pues se lo repetía en la mente desde que despertó en aquel lugar.
Era una habitación grande, casi antigua, las paredes eran como las de los templos y en la que él se encontraba solo había una mesita en un rincón del cuarto. El se encontraba recostado sobre un futón muy cómodo, y en el que al parecer durmió toda la noche y parte de la mañana, pero solo gracias a que alguien lo había hecho respirar ese liquido de olor desagradable que lo hizo dormir en cuestión de segundos.
Aun no se movía, solo miraba al techo de la habitación, la luz del sol se filtraba por las paredes lo que le hizo suponer que se encontraba en una clase de Templo o casa antigua. Suspiro una vez mas, esperando que al moverse nada le doliera, pero estaba casi seguro de que el haber respirado ese desagradable liquido, posiblemente tendría secuelas al despertar.
Y así fue, pues aunque se sentó lentamente, su cabeza le punzo demasiado fuerte, tanto que lo hizo recostarse de nuevo, pero un nuevo ruido de la puerta al deslizarse y abrirse le hizo olvidar su dolor y puso atención a la persona que entro a la habitación.
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Tan pronto le avisaron que el pelirrojo había abierto los ojos se dirigió a la habitación que destinó para el, muy contento con tenerlo en su casa y de presentarse como quien realmente era, por primera vez ante Hanamichi. No se olvido de que posiblemente tendría dolor de cabeza al despertar debido al cloroformo que respiro, así que llevo consigo una bandeja con una tetera, un recipiente con miel y dos tazas con sus respectivas cucharitas y muy sonriente se dirigió a darle la bienvenida al lindo jovencito con el que deseaba compartir no solo su vida sino también su Imperio.
Al entrar a la habitación, le sorprendió que Hanamichi se hallara sentado mirándolo fijamente, pero no se intimido, simplemente se acerco a el, con la sonrisa mas agradable que poseía y puso la charola de plata que llevaba en sus manos sobre la pequeña mesita.
—Buenos días Sakuragi – le saludo cordialmente sin esperar que el pelirrojo dejara de mirarle, no solo sorprendido sino con miedo – tienes hambre? – pregunto esperando una respuesta afirmativa, pero Hanamichi solo movió la cabeza negando una verdad que comenzaba a hacer ruido.
Hasta ese momento no había sido conciente de lo que vestía y cuando noto que solo usaba un Yukata blanco sobre su calzoncillo se alarmo de inmediato.
—Q-q-quien me-quien me desvistió? – pregunto temeroso, pero su anfitrión solo le sonrió esperando de alguna manera infundirle confianza.
—Yo. De verdad no tienes hambre? – sirvió el té y endulzo ambas tazas con miel, esperando nuevamente una respuesta.
—Tal vez... – tenia miedo pero su acompañante se estaba portando tan bien que no sabía como actuar.
—No debes temerme, no pienso hacerte daño – le hablaba mientras servia el té con elegancia.
—Por que?
—Por que, por que me parece que no lo mereces y no quiero hacerlo, el maldito de Kaede ya te ha hecho pasar por mucho, y creo que...
—No te pregunte eso, te pregunto ¿por que haces "esto"¿por que quieres vengarte de Kaede, el no te ha hecho nada malo y no tienes derecho a... – de repente se callo, ya no pudo decir nada al sentir los labios del hermano de su koibito muy cerca de su boca.
—Tengo todo el derecho de hacer con su vida lo que me plazca – intentaba disimular su odio mientras hablaba – Y si no estas de acuerdo ahora, lo estarás cuando el muera.
—Que? – Grito alarmado – ¿lo vas a matar? – Pregunto ingenuo – ¿no podrías solo... darle una golpiza o algo por el estilo? – propuso con timidez, demostrando en todo momento su preocupación.
—Tú no debes preocuparte por eso, la vida que tendrás conmigo deberá ser suficiente para ti...
—No, no quiero una vida contigo, no quiero nada!... contigo – de repente bajo la voz, conocía las consecuencias de sus actos y no quería morir – Por favor, no le hagas daño, déjanos en paz, ninguno de nosotros le dirá nada a nadie y estarás a salvo a donde vayas pero por favor... – no pudo continuar suplicando, sus hombros fueron tomados por las rudas manos de su anfitrión y nuevamente Kaerou acerco su rostro al suyo solo para intimidarlo.
—Ya te dije que no debes preocuparte por nada, solo por satisfacerme de ahora en adelante y será mejor que no menciones el nombre de mi "hermano" – mascullo la palabra con odio – nunca mas en mi presencia o mi ausencia, entendido? – lo miro fríamente, esperando una respuesta positiva, pero se equivoco.
—¿Como esperas que lo olvide en un segundo, cuando lo amo mas que a nada en este mundo? – tenia miedo pero no pudo callar.
—Escúchame Hanamichi – empujo al pelirrojo hasta quedar sobre su cuerpo y siguió hablándole mirándolo a los ojos, infundiéndole todo el miedo del que se creía capaz – A partir de Hoy, tu eres mió y si no aceptas el hecho, entonces tendrás que morir también... pero antes tu noviecito te vera morir en mis manos, me escuchaste? – apretó sus brazos con dureza lastimando al jovencito de casi 18 que con miedo lo escuchaba.
—¿Por qué haces esto, por que eres malo? – esa pregunta lo tomo por sorpresa y lo hizo sonreír.
—Ja, ja, ja, eres mas ingenuo de lo que creí, ja, ja – se sentó nuevamente y estaba a punto de beber un sorbo de su té, cuando una nueva pregunta lo saco de sus casillas.
—¿No me vas a contestar? – claro que tenia miedo, pero creía que en el fondo debía haber una razón por la que el hermano de su novio se comportaba de esa manera, y en sus planes, después de sobrevivir, estaba el de ayudar a su cuñado con cualquier clase de apoyo.
—No soy malo, solo hago lo que tengo que hacer para sobrevivir en el mundo en que nací – miro a Hanamichi nuevamente con la intención de hacerle saber a su acompañante que no estaba loco, ni traumado – Nací para ser lo que soy y no quiero ser o hacer nada mas.
—¿Te complace la maldad y el dolor que puedas causar? – sentado, con los puños cerrados y un brillo inusual en sus ojos, pregunto con lastima, sin esperanzas de cambiar la mentalidad del mas grande enemigo de su novio.
—Solo el dolor que le pueda causar a mi "hermano" – con su mano izquierda apretó suavemente la barbilla del pelirrojo y nuevamente acerco sus labios a los de Hanamichi – A ti te amo, y no quiero que sufras – su voz sonaba ronca, muy diferente a la de Kaede y al verlo al ojos, pudo al fin dejar de recordar la imagen de su zorro, ahora lo podría reconocer si estuvieran frente al miles de Rukawa's.
—No nos merecemos esto – no podía callarse y no sabia por que – Y yo no soy tuyo, no quiero serlo y nunca lo seré! – la confianza lo abandono en ese momento y un miedo diferente lo invadió.
—Ja, ja – nuevamente rió con cinismo – ¿De verdad crees que no has sido mió? – le pregunto sonriente.
—Que quieres decir? – comenzaba a creer que había algo que no sabia.
—No lo entiendes, creí que ya eras mas inteligente... veo que sigues siendo el mismo Idiota de siempre... – su sentencia fue interrumpida cuando la mano de Hanamichi se estrello contra su mejilla.
—No es cierto, lo que me quieres decir no es cierto! – sus ojos ya estaban acuosos, tenia miedo, dudas y empezaba a odiar a su cuñado.
—Ja, ja – no le dolió el golpe, pero si el ver que estaba lastimando con sus palabras a quien realmente amaba – Veremos si reconoces esto... – intento posicionarse sobre Sakuragi de nuevo, besando con fuerza la boca de su amado.
—Nom... – al notar que se aproximaba quiso detenerlo con sus manos, pero la furia con la que su cuñado lo sometía era descomunal, jamás se había sentido tan débil frente a otra persona, y en ese momento, solo podía temer.
Separo sus labios de los del pelirrojo pero solo para besar su cuello con deseo, uno que nunca había sentido, sencillamente no podía detenerse, no ahora que su rojito ya lo había provocado.
No escuchaba sus protestas, o sus negativas y la débil forma en que se resistía a sus caricias solo lo encendía más, cegándolo por completo.
El también usaba solo un Yukata sobre su ropa interior, ya había logrado posicionarse entre las piernas del pelirrojo, iniciando de inmediato una rutina de caricias en sus muslos hasta llegar a sus nalgas donde al apretarlas, un grito de negación lo despertó de su ensueño.
—No por favor, no lo hagas, suéltame... – el pelirrojo seguía resistiéndose, pero ahora rogaba por su dignidad, no entendía nada, no sabia por que Kaerou le había hablado de esa manera, aunque al parecer su subconsciente si, pues sentía que esas caricias ya las había disfrutado – No me lastimes... tu dijiste que no lo harías... – entre lagrimas y sollozos decía todo lo que lo pudiera salvar de esa clase de abuso.
Súbitamente lo soltó, Kaerou había escuchado sus suplicas, y sus argumentos. Era verdad, le había prometido que no lo lastimaría y ¿que era lo que estaba haciendo, no había estado conciente de su conducta hasta que escucho los sollozos de su amado rojito.
Se levanto y se arreglo el Yukata, dándole la espalda, en el fondo sentía que si lo volvía a ver tal vez ya no podría detenerse.
—Debo irme, pero... solo tomate el té, te hará bien y en unos minutos alguien te traerá el desayuno.
—G-gracias... – con timidez, y alivio, no supo por que pero no encontró otra palabra que expresar después de lo que estuvo a punto de suceder – gracias por no... – Kaerou ya no lo escucho, salio de la habitación sin decir nada.
"Demonios como fue posible que Yo perdiera el control – golpeo el escritorio de su habitación dejando una marca visible – maldita sea, el estúpido de Kaede tiene la culpa de todo, si el no hubiera nacido Yo!..." – se permitió un largo suspiro mientras calmaba sus ímpetus, en ese momento deseaba ir a donde su hermano estuviera para esta vez descargar su odio en contra de su familia en la única persona que había arruinado verdaderamente su vida.
Jamás fue su intención hacerle daño al pelirrojo, ni tampoco asustarlo, su plan para conquistarlo se arruino, se suponía que debía tratarlo bien en todo momento, ser atento, cariñoso, no como Kaede, pero resulto ser peor y eso si no podía perdonárselo, en ese momento Kaerou Rukawa alias Kaerou Kido, el Yakuza que continuaría su dinastía en nombre de su abuelo debia mantener la calma.
Se impuso así mismo ser mas paciente, y disculparse con Hanamichi, de cualquier forma en unos días, tendría todo el tiempo del mundo para enamorarlo, tan pronto se deshiciera de su peor enemigo.
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"Maldita sea apenas son mas las 10 de la maldita mañana. Carajo, por que no pasa el tiempo mas rápido." – daba vueltas en la sala inventando un plan para terminar con su hermano sin que la policía se diera cuenta.
En casa de Hanamichi, Kaede esperaba a que pasaran las horas suficientes para que este lo llamara con desesperación. Había dormido muy poco, pero lo suficiente como para ya estar despierto, esperando aquella llamada que haría desaparecer la preocupación que no sintió por nadie desde que tuvo uso de razón.
Pero tenia un mal presentimiento, por mas que se concentraba en sus técnicas de ataque para enfrentar el ejercito de su hermano y a "su hermano" al final, no lo lograba. La preocupación no le permitía ni siquiera pensar.
Dos horas mas tarde el teléfono sonó.
N/A: Hola, ya se que esta muy corto pero prometo que para el próximo capitulo habrá mucha mas acción ji, ji, bueno me despido no sin antes agradecer a Shadir (Elenita), Lensaiak, sakura, Seishiro1, y Tenshi Lain por escribirme sus reviews, gracias y hasta la próxima!
