"Cita en Samara"
"No puede salir mal, no va a salir mal" es lo que piensas cuando te pones el anillo de la Muerte en el dedo. Adelante, sólo tienes que hacer lo que Tessa te diga. La parca se retira el largo cabello negro del rostro y te mira como si fueras el mayor estúpido sobre el planeta. Igual que te miró Bobby cuando le contaste tu trato con el Jinete Pálido.
Te da igual lo que piense de ti, no tenías opción (pudiste elegir a Adam… ni siquiera quieres pensar en ello, el recuerdo del chaval no te dejará descansar nunca más, has vuelto a fallarle). Los primeros a los que tienes que dar el pasaporte son un delincuente y un tipo con problemas de colesterol y sobrepeso, bueno, en cierta manera se lo han buscado solitos ¿no?
El trabajo está siendo demasiado fácil y tienes la impresión de que de un momento a otro tienes que descubrir dónde está el truco, la trampa en todo esto. El siguiente es una chiquilla, una niña de doce años que lleva de hospital en hospital toda su vida. Debería ser fácil también, pero ves al padre de la chica cuidar de ella, no tiene a nadie más, ¿qué derecho tienes a quitársela?
Te niegas, le dices a Tessa que pase al siguiente de la lista, ella se empeña en que cumplas con las reglas. No, te niegas, no puedes matar a una niña, no la escuchas, "esto tendrá consecuencias". ¿Qué consecuencias va a tener dejar con vida a una pequeña que no va a disparar a nadie, que no va a atropellar a nadie, que no tiene por qué influir en la vida de nadie?
No tardas en descubrirlo, de la peor manera, es como ha dicho Tessa, has tirado la primera ficha del dominó, ya no puedes pararlo. Una de las enfermeras que cuidaba a la chiquilla se fue a casa antes de lo previsto y ha sufrido un accidente. Muere, por tu culpa, no es algo que puedas ignorar.
Te sigues rebelando, al menos la pequeña está viva, al menos hay alguien a salvo. No entiendes por qué la parca no te ha llevado a otro lugar a continuar con la lista. ¿Pretende que no la sigas fastidiando? Lo descubres cuando ves por una ventana del hospital al esposo de la enfermera muerta, el hombre está destrozado, borracho, y coge su coche.
Puede ser la siguiente ficha, o puede provocar que otro lo sea. Te montas en el coche con él como si pudieras pararle, es irónico porque ahora eres como el hobbit del señor de los anillos, eres invisible con el anillo de la muerte en el dedo. Más inútil aún, estás en el plano astral, no puedes tocar, hablar, ese hombre no te va a oír.
Vas en una camioneta, a más de cincuenta millas por hora en una zona de veinte, de noche, con un tipo borracho al volante que no ve más allá de su desesperación y sus lágrimas, las que has provocado tú. Se lo debes, te desgarra por dentro como el decidir entre Sam y Adam y ahora has fracasado, pero debes salvarlo. Te quitas el anillo.
Coges el volante, vale, el tipo no va a morir en un accidente de tráfico pero le has dado un susto de muerte, es un milagro que aún respire. Te bajas del coche, derrotado, como el puto fracaso que eres llamas a Tessa, no puede oírte si no te vuelves a poner el anillo. Ella está ahí, está bien, es justo que se regodee de tu miseria, lo mereces.
Aun así, y aunque pretendías que la pequeña tuviera el futuro que se le había negado decides terminar el trabajo. ¿Qué es lo que has aprendido de esto? ¿Qué los inocentes deben ser sacrificados? ¿Es esto lo justo? ¿Esto es el orden natural? Estás de acuerdo con la chiquilla "El orden natural apesta"
La parca te lleva a casa, "Aquí estaba el siguiente nombre de tu lista". Llegas justo a tiempo para impedir que un desquiciado Sam asesine brutalmente a Bobby. Lo detienes. Lo noqueas. Lo encerráis en el búnquer, esposado al camastro de siempre. Te das cuenta de que ibas a perder de todas maneras, de que nunca hubieras podido cumplir tu tarea, no hubieras permitido que Sam matara a Bobby.
Lo miras a través del ventanuco. El rostro de tu hermano sin alma, ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Reconocer que, después de luchar a brazo partido toda tu vida para salvarlo, tienes que matarlo? ¿Esto era lo que debías aprender de todo esto? Bobby no puede ayudarte, aún tiene el susto en el cuerpo y en estos momentos podría liberarte de esa tarea.
Arrastras los pies hacia la cocina mientras el viejo se queda vigilando a pesar de que Sam no puede moverse. Necesitas un trago. Necesitas…
La Muerte está ahí, con su eterna expresión aburrida en el flaco rostro. "Hola Dean, te he traído un perrito caliente" dice ofreciéndote el bocadillo. Te sientas con él, ha decidido darse un último capricho antes de recobrar el anillo. No puedes aguantarte más, estallas "Ten los huevos de admitir que no tenía ninguna posibilidad" ¿De dónde sacas el valor para hablarle así? Puede que de tu incapacidad para comportarte como una persona razonable.
Según Muerte has aprendido la lección, y al parecer necesita que tú y Sam investiguéis algo sobre las almas. Podría ser más claro, pero, si va a devolver el alma a tu hermano a pesar de que has fallado, no vas a cabrearlo con tus preguntas.
Unos segundos después oyes a Sam, al Sam sin alma gritar. Corres hacia el búnker, Bobby ha abierto la puerta y contempla entre el estupor y el miedo cómo el escuálido personaje de negro saca una luz brillante de un maletín y la empuja en el pecho de tu hermano. Sam grita, suplica, te dice que lo matará que no permitas que le haga daño. Tienes que contenerte, aguantar, recordarte a ti mismo que esto es mil veces mejor que permitir al monstruo que hace media hora iba a matar a Bobby mantener el timón de tu hermano.
En unos segundos todo acaba. El jinete pálido desaparece y en ese jergón queda el cuerpo de Sam, inconsciente. ¿Has hecho bien? ¿Estás seguro de ello? Te quedas con él, toda la noche.
Al día siguiente llamas a Cas, te preocupa que no despierte, ¿puede no haber funcionado? Castiel está enfadado por lo que has hecho, puedes notarlo. Pero no tenías opción, era lo único que podías hacer. Le pides que compruebe si ya tiene su alma.
Aguantas ahí, incluso inconsciente el cuerpo de tu hermano se retuerce de dolor cuando la mano del ángel explora su interior. Esperas el veredicto. Pero tu amigo guarda silencio y sale del búnker sin contarte nada. Tienes que sacarle las palabras a la fuerza, de sobras sabes que no es médico pero es el único experto que conoces en el dichoso tema de las almas, podría ser menos cuadriculado.
Pero es Castiel, cuadriculado va dentro del paquete angelical. "Dime si despertará". Sólo quieres un poco de esperanza, sólo eso, ¿es mucho pedir? Él no sabe si Sam despertará, su enfado es aún mayor que cuando lo llamaste, ha tocado el alma de Sam y dice que si las almas tuvieran piel el término a lo que ha encontrado es "desollada"
Te haces una idea, pero tiene su muro que lo protegerá, y despertará, tiene que hacerlo. Cas aún tiene que recriminarte antes de desaparecer "Si lo que querías era matar a tu hermano había maneras mucho más piadosas de hacerlo"
Esperas junto a Sam, alguna reacción, algo, un día, dos, una semana. Empiezas a creer que Castiel tiene razón y que has convertido a tu hermano en un vegetal.
_Continuará
