Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.

Yeah.

Tengo que decirlo, parte de esta historia es real. Me paso a mí, aunque cambie algunas cosas e invente otras, como final. Ya que yo quería crear el final alternativo de mi historia, de lo que pudo haber sido, pero al final no fue. Se entiende? Digamos que lo mío no termino muy bien.

Como sea, espero que anden bien.

Canción de hoy: Sirens –Pearl Jam.

Capítulo 10: Cuídate.

Al siguiente dia de mi llegada a Lima.

-Así que te gusta una mujer? –Pregunto por decimoquinta vez Frannie.

Solo sonreí burlonamente. Habían pasado 10 minutos desde que se lo había confesado, y aun no salía del shock.

-Frannie, en serio, reacciona, me estas preocupando. –Dije intentando ocultar mi carcajada. Ella me miro y giro su cabeza hacia un costado. Frunció el ceño y negó la cabeza. Así que no pude aguantar y le estampe un almohadazo en la cara.

-Demonios, Q. Mi nariz! –Se quejó.

-Lo siento, pero no quitabas esa cara de estúpida y ya me estaba irritando. –Me excuse sin darle demasiada importancia.

-Entonces no es una broma… -Dijo hablando consigo misma. –Quién es?

-Rachel Berry. –Susurre cerrando los ojos y ocultando mi rostro con una almohada.

-Por la tanga de mi abuela, Quinn Fabray! –Exclamo divertida. –Tienes una foto de ella? Como anda RuPaul?

-No le digas así, estúpida. –Dije molesta, mientras buscaba en mi celular una foto de ella. Cuando encontré una, se la mostré.

-Oh –Fue todo lo que salió de sus labios.

-Eso es todo lo que dirás? Oh? –Dije riéndome de su expresión.

-Bueno… te lo digo como hermana mayor, Q. Si yo no fuera heterosexual, le doy. –Dijo intentando estar seria. Yo solo la mire y alce una ceja.

-De ninguna manera. –Dije empujándola y haciéndola caer de la cama. Solté una risotada y Salí corriendo de la habitación para que ella no me alcanzara.

Me hacía sentir bien hablar con ella. Me sentí relajada por haberlo confesado. Aunque aún faltaba mi madre, que Frannie no me juzgara, me hizo sentir muy bien.

Baje las escaleras corriendo y entre en la cocina. Sentía que ella me perseguía. Corrí hasta la sala y cuando pensé que ya no estaba siguiéndome, pare para descansar.

Segundos después sentí que un cuerpo choco contra el mío y me hizo caer al piso.

-Mierda, Frannie. –Gruñí intentando sacarla de encima. Mientras ella comenzaba a hacerme cosquillas en el abdomen. –Suéltame. –Dije mientras reía.

-No lo hare. Te lo mereces, Lion Quinn.

-Niñas, recién se reconcilian y ya están peleando? –Interrumpió mi madre entrando a la sala mientras negaba con la cabeza.

-ELLA EMPEZO –gritamos ambas, lo cual nos hizo reír.

-Vamos, chicas. La cena esta lista. –Y apenas mi madre termino de decir eso, Frannie salió corriendo como un rayo, para sentarse a cenar. –De verdad aún no sé quién es la hermana mayor entre ustedes dos –Musito divertida mientras me ayudaba a levantarme del suelo.


Cuando ya estábamos las tres en la mesa, dispuestas a empezar, mi celular sonó.

-Discúlpenme. –Dije mientras me levantaba. Frannie me guiño un ojo y yo solo me ruborice. Ya me imaginaba quien era.

Me senté en la sala y atendí la llamada.

-Hola.

-Hola Quinn.

-Ya me extrañas, Berry? –Pregunte sonando divertida, mientras por dentro me moría porque su respuesta fuera positiva.

-Mmmm Por supuesto. Llamo en mal momento? –Pregunto

-Estaba a punto de cenar, pero no importa. –Dije mientras jugaba con el dobladillo de mi blusa.

-Oh lo siento, Quinn. Solo quería saber cómo estabas. –Se disculpó tímidamente. Demonios. Hasta por teléfono me matas, Berry.

-Todo está bien Berry. –Musite con ternura. –Pero te extraño.

-Yo también, Q. Te dejo que vayas a cenar, si? Te llamo luego. –Se despidió rápidamente.

-Adiós, Cariño. –Colgué la llamada y solté un largo suspiro.

-Yo también te extraño, Cariño –Escuche la voz de Frannie, detrás mío. Me gire y ella hizo un gesto burlón. Yo sonreí y negué. Nunca cambiaria. –Mamá dice que tu cena se enfría. -

-Vamos.

-Se lo dirás ahora? –Pregunto tomando mi mano.

-Aun no. Esperare un poco. –La mire y ella presiono el agarre.

-Aquí estaré para ti. –Susurro, para luego darme un beso en la mejilla.

Nos acercamos a la mesa y nos dispusimos a comer.

-Así que…Frannie, Y Dave? –Pregunte con curiosidad. Hace años no sabía nada de ella ni de su vida.

Su rostro se tornó serio y algo triste.

-Bueno… terminamos. –Comenzó a explicar, sorprendiéndome. Deje de comer solo para escucharla. –Digamos que la encontré con su secretaria. –Susurro esta última parte. Pero pude oírla perfectamente. Inmediatamente mi humor cambio.

-Oh por dios… Lo siento –Dije tomando su mano. Ella solo negó con la cabeza, quitándole importancia al asunto.

Lo castrare. Está decidido. Me encargare de ese imbécil cuando se me presente la oportunidad. Lo juro.

-Y tú, Quinn? Ningún novio? –Pregunto mi madre, mirándome con ternura.

-No. No por ahora. –Dije algo nerviosa. –Estoy concentrándome en mis estudios. Y no tengo tiempo para entablar una relación ahora. –Aclare remarcando la ultima palabra.

-Quinnie, no es que no me guste tenerte aquí, pero se que algo te sucede y quiero saberlo –Dijo mirándome a los ojos. Yo solo desvie la mirada hacia mi plato.

-Quiero contarles una idea que ha estado rondando en mi cabeza desde hace un tiempo…-Comencé explicando. –Es una idea que Britt me dio. No parece descabellada, de hecho, me gustaría que sucediera.

-Al grano, Quinn –Interrumpió Frannie, ella era muy impaciente.

-Ok. Quiero mudarme a NY con Brittany. –Dije muy segura de mi misma.

-Y Yale? –Pregunto Judy –Lo dejaras?

-No. Pediría el traslado a cualquier universidad de allí. Con mis notas podría ingresar a cualquiera. En cuanto a donde viviré, alquilare un departamento junto con Britt, cerca del de Santana.

-No me parece mala idea si es lo que a ti te gustaría, hermanita –Dijo sonriéndome, ya que seguramente se imaginaba del porqué de esa idea.

-Cualquier cosa que decidas, estará bien. –Dijo Judy tomando mi mano. –Mañana mismo si quieres podemos averiguar por internet algunos departamentos y también arreglaríamos el traslado lo antes posible.

-Estás de acuerdo con esto? –Pregunte solo para asegurarme.

-Claro que sí, hija. Además, con mis viajes de negocios a NY, te vería más seguido. Incluso verías más seguido a tu hermana, ya que ella está viviendo allí.

-Necesito su ayuda para esto.

-Aquí estamos, Lion Quinn.


Cuando finalizo la cena, Salí hacia el patio trasero para tomar aire y mirar las estrellas, mientras tomaba una cerveza.

Decidí aprovechar para llamar a Rachel, ya que quería hablar con ella.

-Hola? –Respondió Rachel. Aunque apenas se podía oír, ya que una música se escuchaba desde el otro lado de la línea.

-Hola Rach.

-Quinn! –Exclamo. Y pude notar que llevaba un par de copas encima. Suspire.

-Rachel, donde estás? –La música se oía un poco menos fuerte. Supuse que se habría alejado un poco para poder oír mejor.

-Salí a tomar algo con mis compañeros de NYADA. –Dijo intentando no trabarse mientras hablaba. –Ya, Brody, estoy hablando con una amiga…después continuamos con lo que estábamos haciendo, tonto. –Escuche que le dijo a alguien que estaba a su lado. Maldición.

BRODY? QUE NO SE HABIA IDO? TRIPLE MIERDA. MALDITO GIGOLO DEL DEMONIO.

(Fabray, calma tus malditos celos.)

(No estoy celosa.)

(Si lo estas.)

(Callate.)

(No me puedes callar, somos la misma persona idiota.)

(Esto no se quedara asi, hoy duermes en el sofá.)

(Imbécil)

-Ah bueno, entonces mejor te dejo, para que vayas a disfrutar la noche. –Dije con falsa tranquilidad. –Hasta luego Rachel.

Y rápidamente colgué.

Me tire sobre el césped, boca arriba mirando hacia las estrellas. Encendí un cigarrillo e inhale profundamente.

¿A quién quiero engañar? Jamás tendré oportunidad con Rachel. No mientras esté lejos de ella.

Tome mi celular y le escribí un mensaje.

"Cuídate mucho, Rachel. Intenta no meterte en problemas, ya que no estoy allí para protegerte. Te quiero" -Q