Hola!
Bueno, para empezar, les agradezco infinitamente su apoyo y su lealtad a esta historia, ya que gracias a esto el fic ya llegó a los 100 reviews, la verdad es que cuando empecé a escribir jamás pensé que llegaría tan lejos... por eso pido una disculpa por haber tardado en actualizar, pero tenía un bloqueo mental que sumado a los examenes y tareas de la uni lo unico que conseguía eran pedacitos de capi, pero por fin lo terminé, espero les guste este acomodo de piezas xDD
Como ya les dije, agradezco sus reviews, alerts, favoritos, etc!
Gracias a pimar, Karla y B por comentar sin cuenta...
-¡Hannah! - gritó Booth al final del pasillo; la reportera detuvo su trayecto hacia el baño y giró sobre sus talones, dejando que la puerta del sanitario se cerrara sola - Hannah, necesito que me digas una cosa – dijo Booth aproximándose hacia ella y tomándola de los hombros suavemente – y necesito que seas sincera conmigo, de ti depende que recupere a Brennan y a mi hijo…- La mujer le miró estupefacta - ¿Qué pasó anoche?
-¿Tu hijo? ¿Tuviste un hijo con ella? - preguntó la reportera, entre confundida y dolida, ignorando la pregunta del agente – Sabías que vendría… ¡Sabías que ella vivía aquí! ¡Ya la habías encontrado! ¡Dios! ¡Qué tonta fui! - exclamó liberándose de las manos de Booth, mientras pasaba una mano por su frente, intentando tranquilizarse.
-Hannah… escúchame…- ella le dio la espalda alejándose, sumida en sus propios pensamientos, él se aproximó de nuevo hasta ella, reprimiendo el deseo de tomarla otra vez por los hombros "¿Por qué tiene que ser así con todas?" pensó frustrado – Es verdad, ya sabía que ella vivía aquí pero…- se quedó callado un momento por lo que ella se giró para verlo de nuevo, reprimiendo las lágrimas.
-Me mentiste… dijiste que no la habías encontrado… ¿Te quedaste de ver con ella aquí no es cierto?
-No, la verdad es que no – Booth se estaba impacientando, su hijo lo necesitaba, y probablemente Brennan, aunque no estaba seguro de eso último – Vine porque tú me lo pediste, encontrarla aquí fue una coincidencia, yo no quería… pero verla con ese… - Ella arqueó las cejas confundida – con ese tipo que la venía acompañando, no lo pude soportar, quería que me diera una explicación…
Hannah asintió –Bien Seeley, lo siento… - se disculpó, en el fondo se sentía hasta cierto punto ilógica, armándole una escenita de celos a Booth, él ya no era su pareja, o más bien nunca lo fue, no como lo era con Brennan, la tensión que destilaban ellos desde que trabajaban juntos en Washington no era ni la décima parte del amor que él le podía profesar a Hannah, eran amores distintos, y ella lo sabía.
Booth le miró, aceptando su disculpa – Bueno, supongo que aquí nos despedimos… - dijo encogiéndose de hombros, no sabía exactamente cómo reaccionar - suerte Hannah – terminó él sin mucha convicción, y se giró para abandonar el lugar.
-No tuvimos sexo - dijo ella antes de que Booth desapareciera por el pasillo, con lo cual el agente se detuvo en seco, volteándola a ver- acabé en tu habitación porque perdí la llave de la mía… era muy tarde para el papeleo de reposición, pero no ocurrió nada Seeley, te lo juro… - dijo ella agachando la mirada- espero que aún no sea tarde para que puedas ser feliz con Temperance y con tu hijo.
-Gracias Hannah – dijo él con total sinceridad, alejándose por el pasillo.
B&B&B&B&B
Brennan llegó corriendo al área de pediatría, John le esperaba sentado en uno de los sillones, junto con Anne, quien no paraba de retorcer un pañuelo de tela, en cuanto el hombre la vio aproximarse se levantó del asiento, desde lejos podía percibirse la angustia y la preocupación de la antropóloga por la salud de su pequeño.
-Doctora Brennan – dijo John aproximándose hacia ella.
-¿Cómo está? ¿Qué tiene? – preguntó la antropóloga, completamente alterada.
-Cálmese Doctora por favor… - contestó el hombre tomándola por los hombros – lo hemos traído porque…
-Porque comenzó a llorar demasiado – le interrumpió Anne levantándose del sillón, por lo que el hombre soltó a Brennan para que pudiera aproximarse a la mujer y poder prestarle atención- no quiso tomar su biberón, cuando tomé su temperatura estaba muy alta, y preferimos traerlo, pero no entiendo porque aún no nos han dicho que tiene… - finalizó mientras se volvía a sentar en uno de los sillones y comenzaba a retorcer de nuevo el pañuelo entre sus manos.
-No le puede pasar nada malo… - dijo Brennan negando con la cabeza y con las lágrimas a punto de salir de sus ojos.
-Calma Doctora, todo va a estar bien – contestó el hombre, intentando tranquilizarla; justo en esos momentos un doctor apareció en la sala, haciendo anotaciones en una tabla, se detuvo ante ellos guardando la pluma en su bata y preguntó:
-¿Familiares de Mathew Brandon?
Brennan caminó directo hacia el hombre:
-Yo soy su madre ¿Qué es lo que tiene? – le cuestionó la científica de golpe, antes de que el doctor continuara hablando.
-El bebé tiene una hernia abdominal de alrededor de dos centímetros y medio a la altura de la cicatriz umbilical, es necesario que operemos para evitar…
-Una perforación intestinal o peritonitis* - sentenció Brennan antes de que la voz se le quebrara.
-Así es, necesitamos que firme la autorización para la intervención - dijo el doctor extendiéndole la tabla con el permiso a la antropóloga, quien lo firmó con manos temblorosas y se lo regresó, cuando el hombre lo tuvo en sus manos le pidió contestara una serie de preguntas relacionadas con los síntomas que había presentado el bebé en los últimos días, la antropóloga contestó cada una de ellas reprimiendo las lágrimas, la culpabilidad le estaba carcomiendo, una vez que contestó el interrogatorio el doctor le explicó de manera rápida en qué consistiría la cirugía, aunque prácticamente Brennan sabía paso a paso como se iba a realizar la operación escuchó atentamente al médico y cuando terminó de hablar el hombre se retiró directo hacia el quirófano.
Al cerrarse las puertas por donde momentos antes había aparecido el doctor la antropóloga comenzó a llorar, no podía dejar de sentirse responsable por lo que le estaba pasando a su pequeño, según la estadística el padecimiento era común, sin embargo el no poder darse cuenta de los síntomas era lo que más le atormentaban; al ver el estado en el que estaba John se acercó a ella tomándola por el hombro para tranquilizarla:
-Calma Doctora, todo saldrá bien…
Brennan no le contestó, simplemente se aferró al hombre y continuó llorando silenciosamente, cosa que a él le tomó completamente desprevenido, así que se limitó a rodearla con sus brazos "Maldita sea Booth ¿dónde estás?" Pensó enojado, fue entonces cuando un recuerdo vino a su mente, y sus deseos de querer golpear al agente se hicieron mayores:
Eran casi las dos de la mañana, la primavera apenas iniciaba y el calor se sentía más intenso esa noche, John se levantó por un poco de agua a la cocina, iba caminando sigilosamente cuando notó que la puerta del estudio estaba entreabierta, dejando escapar una rendija de luz, detuvo su trayecto a la cocina y se dirigió hacia el estudio, seguramente Brennan seguía trabajando como era su costumbre, abrió despacio la puerta, dispuesto a obligar a la antropóloga a subir a dormirse, si no lo hacía por ella lo debía hacer al menos por su bebé, a sus casi ocho meses de embarazo debía de descansar lo más posible.
-¿Doctora Brennan? – susurró el hombre asomando la cabeza por la puerta, esperando encontrar a la científica tras el ordenador de la computadora, enfrascada en algún reporte o algo así, pero al no obtener respuesta entró para apagar la luz, fue entonces cuando la encontró, profundamente dormida en el sofá, al parecer había estado llorando, su respiración entrecortada así lo indicaba, tenía los audífonos en sus oídos y una caja junto a ella, al acercarse un poco más a ella vio su escaso contenido: un pequeño cerdito, un pitufo que bien podría ser Filósofo, un par de fotos y la caja de un CD, la portada rezaba "Foreigner"; le retiró con cuidado los audífonos, por los cuales todavía resonaba "Hot Blooded", apagó el reproductor de música y lo apartó, pasó un brazo por debajo de la espalda y las piernas de Brennan y la cargó para llevarla a su habitación, la antropóloga se acurrucó recargando su cabeza en el pecho del hombre y dejó escapar un susurro que sonó algo así como "Booth"; el hombre sintió una oleada de coraje contra el agente, odiaba ver a Brennan en ese estado, sin embargo negó con la cabeza y continuó con su tarea de llevar a la mujer a su habitación.
B&B&B&B&B
Booth llevaba una hora de retraso, después de su diálogo con Hannah había salido directo hacia el hospital, pero dado que no conocía del todo la ciudad no pudo encontrar un atajo que lo librara del tráfico vespertino, impaciente, golpeó el volante, mientras un semáforo cambiaba la luz a rojo.
…
Aparcó en el primer lugar que encontró libre y corrió hacia los ascensores, sin importarle si Brennan estaba con James y no quería verle, en esos momentos su hijo era lo que más le importaba. La puerta del ascensor se abrió y salió como un huracán hacia la estación de enfermeras, antes de que llegara pudo ver a John recargado en el barandal de la sala de espera, por lo que caminó tan rápido como pudo hasta alcanzarle:
-¡John! ¿Cómo está Math? ¿Qué es lo que tiene? ¿Por qué lo trajeron? – preguntó de golpe.
El hombre le volteó a ver sin la clara intención de contestar a sus preguntas:
-¡Por Dios Booth! ¡¿En dónde estabas? – le cuestionó en un susurro cargado de enojo.
Booth rodó los ojos furioso:
-Ten por seguro que no estaba jugando a ver cuánto tardaba en llegar- le contestó entre dientes.
-Mira cómo está Brennan- dijo señalando a la antropóloga, el ex ranger desvió la mirada lentamente, esperando verla llorando desesperada, envuelta en los brazos de James y no pudo evitar sentirse la peor basura del mundo al ver a la antropóloga sola, con la vista clavada en el vaso de café que sostenía en las manos con el rostro inexpresivo, sumida en sus propias cavilaciones – Ella te necesita Booth – aseveró el hombre en voz baja.
-Claro que no, ella no necesita a nadie, mírala – dijo señalándola - ni siquiera es capaz de expresar alguna emoción, su racionalidad no tiene límites, si estoy aquí es por mi hijo únicamente – afirmó Booth levantando la voz.
-No hables así de ella, tú no sabes cómo la ha pasado- contestó el hombre elevando también el tono. Booth chasqueó la lengua y negó con la cabeza:
-¡CLARO QUE LO SÉ! – Exclamó él acercándose y tomándolo por las solapas de la chaqueta, a lo que John le empujó para que lo soltara.
Brennan al oír a la discusión elevó la vista y se sorprendió al encontrar a Booth peleando con John al otro lado de la sala de espera, por lo que se acercó para separar a los hombres, cuando estuvo lo suficientemente cerca de ellos John gritó:
-¡Cállate Booth! O en estos momentos le digo a Brennan toda la verdad.
Antes de que el agente pudiera contestar se vieron interrumpidos por el sonido de un vaso chocando contra el suelo y líquido derramándose:
-¿De qué verdad estás hablando John? – preguntó una voz femenina, al voltear ambos encontraron a Brennan parada con los ojos abiertos como platos, paseando la vista de Booth a John y con las lágrimas amenazando con salir de sus ojos.
*Traté de que esta parte fuera lo más verosímil posible, investigué en varios libros y en internet, pero dado que la medicina no es lo mío sino la bioquímica no estoy completamente segura de que estas sean las únicas consecuencias que pudiera tener este padecimiento...
Próximo capi ¿En dónde quedó James? =9
¿Debe continuar?
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