[*Llega con un disfraz de santa Claus, mientras se rie como retardada(¿)* jojojojojojo~
¡Aquí Oneshenti, deseándoles feliz fiestas! :corazonxinfinito:!
Bueno, ya estamos en la historia de hace tres años uwu.
Bueno, por fin les voy a mostrar mi Headcannon acerca de varias cosas acerca de Billy,
perdón, hay un intento muy malo de hacerlos llorar, asi que… si los hago llorar, cumpli mi cometido…
si no… bueno, me lo esperaba (¿?)
¡ESPERO Y LO DISFRUTEN, Y QUE LES DEN MUCHAS COSAS EN NAVIDAD!

¡El fic..!]


En teoría. El debería estar durmiendo plácidamente, de manera tranquila sin interrupciones exteriores a el mismo. Y así sucedía. No había ningún ruido, eran más de las 3 de la mañana, y Spencer Wright, un pequeño niño de 11 años de edad, estaba durmiendo, como ya se dijo, de manera tranquila. Recién se había mudado a una enorme mansión, y se estaba acostumbrando al cambio de ciudad y sobre todo de escuela, solo agradecía que, estaban en vacaciones de invierno, así que dormía como todo un bebe.
Un bello bebe.
La respiración tranquila y pausada del pequeño era lo que movía las mantras que lo protegían del frio de su cuarto. Sus cabellos castaños, despeinados por el constante movimiento del pequeño, adornaban y no dejaban ver bien sus expresiones faciales a la hora de dormir. Pero se podía ver que tenía un sueño muy bueno debido a su sonrisa que se dejaba ver por leves instantes y luego desaparecía. Todo se supone que es normal.

La normalidad en la vida de Spencer se puede ver a leguas. Aun así.

Hoy estaba dispuesta a cambiar.

-…Je Je...- se escuchó una risilla en las sombras. La puerta del cuarto se abrió, de manera silenciosa y cuidadosa de no hacer ninguna especie de ruido. Pequeños pasos se escuchaban. Era una sombra de estatura baja, pero no demasiado. Caminaba de puntitas, con la intención de no despertar al chiquitín castaño. Logro llegar a la cama, y con eso, logro meterse entre las sabanas. Quería darle la sorpresa a su querido primo.

-Hey, Spencer.- dijo, aumentando su tono de voz.
No hubo respuesta más que un silencio, y la respiración calmada de su primo castaño antes mencionado.
-¡Oye!- volvió a aumentar su tono de voz, casi como un gritito.

-¿eh…?- medio despertó el castaño, viendo cómo, frente a él, estaba un monstruo.
Su primo, Baruch Cohen.
Palideció al lograr reconocer el rostro que tenía enfrente. Con una sonrisa "inocente" sus ojos muy abiertos viéndolo atentamente, su cabello negro igual que la oscuridad que los rodeaba brillaba un poco debido a la luz que se colaba de sus cortinas.
Dios. Tenía miedo. Grito internamente, ya que su primo le cubrió la boca con su mano derecha. Su sonrisa se extendió.

-Tanto tiempo.-


No pudo dormir en toda la noche debido al nerviosismo que le provocaba tener al malcriado de su primo a unos centímetros de él. Suspiro, viendo su desayuno, a un lado de él, estaba el pelinegro, comiendo con una sonrisa extensa sus pancakes, saboreando la comida como si no hubiera comido algo tan delicioso como eso en muchos años. Tomo la miel de maple y coloco más, con una sonrisa extensa, viendo como el líquido dulce caía a los pancakes.
Era una hermosa visión para el pelinegro.

-Bueno, Baruch, ¿Cómo sigue tu mama?- pregunto Jane, con una sonrisa cocinando unos huevos con tocino para su marido, que no tardaría en bajar para desayunar y luego ir al trabajo.

-Le va mejor con su tratamiento.- sonrió Baruch. –Gracias por preguntar.- dijo de manera educada, para comer otro pedazo de su tercer pan cake y el último. Desearía haber pedido más.

Spencer escucho con atención. "Su tratamiento" no entendía del todo el por qué decían eso de su tía Abey*, pero aun así, le preocupaba medianamente aquello. Sobre todo porque, lo habían educado con la idea de no debe de preguntar, debe de esperar a enterarse de las cosas, así es mejor todo, evitas tocar un tema que tal vez la persona a la que le preguntas no quiera tocar. Seguro, incluso, abres una cortada y le hechas limón a la herida.

-¡Gracias por la comida tía!- Dijo Baruch, con una sonrisa satisfecha. Miro de reojo a su primo, no habida tocado absolutamente nada de su muy apetecible y dulce desayuno. Eso era horrible. –Hey, Spencer…- llamo al castaño con una sonrisa, seguía sentado a su lao, en realidad, tenía la idea de quedarse sentado hasta que él se pusiera de pie y terminara su desayuno.

-¿Si?- contesto, viéndolo curioso.

-¿Por qué no comes?- pregunto, también curioso.

-…Este…-trato de buscar un excusa.

-¿Te doy de comer?- sonrió el pelinegro, sabiendo a la perfección que sería buena idea para humillarlo.

-¿Qué? ¡No!- contesto de inmediato. Mas no le sirvió, Baruch tomo el tenedor, y tomo un pedazo del plato de Spencer e intento dirigirlo a su boca. La sonrisa del pelinegro era divertida, disfrutando del ceño fruncido y fastidio de su primo. Dirigía el pedazo de pan cake a la boca del otro, pero este volteaba haciendo que la miel quedara embarrada en su mejilla. -¡No me toques!

-¡Anda! ¡Yo te doy de comer!- rio de manera juguetona. Tomaba el brazo de Spencer, con la intención de que no evitara su tarea de darle de comer en la boca como digno bebe que era, sabia como a Spencer le fastidiaba que lo tocaran cuando él no quería… era una especia de "fobia" al contacto físico, o algo así.
Todo esto era demasiado divertido para la madre de Spencer, que, servía el desayuno de su esposo, reía de manera disimulada, dejando que los niños jugaran.
Era tierno ver como Baruch se preocupaba por Spencer a su manera.
Una muy peculiar, pero demasiado tierna.

-¡Abre la boca!-Dijo Baruch, tomando la barbilla de su primo y tratando de abrir su boca por la fuerza.
Hay algo que todos deben de saber sobre Baruch Cohen. Para el, todo se arregla con violencia.
Apretó un los lados de sus mejillas, haciendo que la boca del castaño se abriera, y así como pudo, metió el pedazo de pan cake.

-*Cough* Baruch…-tocio Spencer, tragando el pedazo de pan cake.

-No desperdicies la comida- frunció el ceño. –Comete lo demás o hago lo mismo.

Raramente, a Spencer le entro un apetito feroz esa mañana.


-¿Qué haces?- pregunto el chico pelinegro, viendo a su primo de manera curiosa.
Le intrigaba el saber que estaba haciendo para ignorarlo.
Ahora que lo piensa, no se siente bien ser ignorado, pero… bueno. No siempre podían prestarle atención a él.

-Una película.- dijo el castaño, enfocando la lente y revisando que todo estuviese en su lugar. Planeaba hacer algo en "stop motion" apenas empezaría a tomar las fotos, así que, estaba revisando los últimos detalles para ellas.

-¿Sobre qué?- pregunto, sonriendo "inocentemente"

-… Zombis.- dijo Spencer, temiendo por su producción.

-Ya veo.- dijo Billy, paseándose por la mesa donde tenía colocados los escenarios y personajes. Sus manos estaban detrás de su espalda, y una sonrisa "inocente" seguía en su rostro. Era divertido imaginarse una y un millón de circunstancias donde este hermoso "set de grabación" podría caerse, romperse.
A veces dudaba de ser un niño "bueno"

-Una pregunta, Baruch.- dijo el castaño de 11 años. -¿Cuánto tiempo te quedas?- Pregunto, tragando duro. Entre sus manos jugaba con un muñeco que parecía ser un zombi.

-2 semanas~ -Canturreo, viendo la cámara que estaba colocada en un tri pie. -… Bonita cámara.- dijo, sonriendo de manera tenebrosa.

-… si, fue regalo de navidad.- El castaño sonrió nervioso.

No supo ni como, pero su primo salió corriendo junto con la cámara y el tri pie. Dios, no. Como lo conocía, la cámara no la iba a contar. Se apresuró a seguir a su primo, que salió corriendo como digno rayo de luz, estaba nervioso, se suponía que debía hacer la película para un concurso. Y si no la hacía, no podría entrar. Bajo las escaleras corriendo, bajando incluso de dos escalones, temía por su cámara.

-¡Baruch!- grito, buscando a su primo.

-¡Marco!- escucho. Oh, no, ¿otra vez con eso? No tenía de otra, debía seguirle el juego.

-¡Polo!- grito.

-¡Marco!

-¡Polo!

-¡Marco!- escucho casi a un lado de él, viendo como su primo estaba sentado en la orilla de la piscina, sumergiendo sus pies descalzos en el agua.

-… Polo.- Contesto. Acercándose.

-Marco~

-… Polo.- dijo, viendo el fondo de la piscina.
Si, ahí estaba su destrozada y mojada cámara.


24 de diciembre….

Faltaba una semana para terminar el año. Y prácticamente… tendría que pasar estas dos grandes celebraciones junto a su primo, quien, no se veía muy animado como el día de ayer. ¿Por qué? No le interesaba… claro.
Aun así, levemente le preocupaba el hecho que solo estuviera sentado ahí, en el borde de la piscina, viendo como el agua se movía. Como el viento soplaba un poco y movía su cabello negro. Todo era demasiado calmado para solo faltar unas cuantas horas para el tan deseado momento de abrir lo regalos.
Aun así, su primo, Baruch cohen, no irradiaba la felicidad que cualquier niño en esta época hace. Y ni sabe el por qué. El, Spencer, estaba feliz, se supone que le encargo a "santa Claus" un videojuego nuevo, esos que son los más recientes, solo esperaba que si se lo trajera.
Dio un largo suspiro al mismo tiempo que su primo. Lo observaba desde la ventana de su habitación, así que podía ver casi a la perfección su rostro.
Parecía muy triste.

Aparto la mirada, tratando de no hacerse sentir mal por el rostro tan depresivo de su primo. No entendía el por qué, se supone que a él siempre le dan los mejores regalos. Su "santa" siempre le daba los mejores regalos, los más caros, y usualmente eran más de 4 regalos por cada navidad, sin contar el día de "reyes magos" Rodo los ojos recordando como el año pasado el recibió un solo regalo esa época mientras que Baruch recibía más de 4, otra vez.
Al fin y al cabo, sabía que lo importante en esta época no eran los regalos (bueno, en parte, para él, sí) si no, el estar con tu familia, pasarla bien, y sonreír todo lo que dure la noche.

Aun así, dudaba que su primo vaya a sonreír en todo el día… no lo ha hecho en toda la mañana, y ni siquiera se ha puesto a molestarlo, cosa que le encanta de ese estado de ánimo del pelinegro… en parte… no le agrada mucho debido a la cara larga que pone… simplemente no es el estilo de Baruch.
Vio como soltó otro largo suspiro, para volver a revolver el agua con sus pies que estaban sumergidos en el agua.
Sin duda, ese demonio de Tasmania estaba peor que mal.

No quería ni verlo, pero algo en su cabeza lo obligaba a hacerlo, a mirarlo y hacerse sentir mal. Sabía que él no tenía la culpa, Spencer no le había dicho absolutamente nada malo… solo que ese era el problema. No le había dicho nada malo… ¿entonces quien tenía la culpa de que ese demonio se sintiera tan mal que se le fueran los cuernos y la cola de un momento a otro? Bueno, eso lo hacía enojar. Prácticamente, era "su mejor amigo" (aunque se atragantase al decirlo) pero lo era…
Internamente hablando.

-Ugh…- soltó Spencer, viendo como Baruch empezaba a jugar nuevamente con el agua.
Ese tipo se iba a enfermar.
Y lo iba a enfermar a él.

-¡SPENCER, BARUCH, VENGAN A AYUDARME!- Escucho la voz de su madre gritando.
No tuvieron de otra más que ir.

Aunque uno de ellos tuviera el ánimo por los suelos.


-Necesito que pongan el pino, por favor…- sonrió Jane con pena, en todo el mes no habían colocado el típico pino de navidad debido al tiempo, aun así, ya lo habían comprado desde hace más o menos 3 días, por lo que el pino seguía fresco, y emanando aquel dulce olor a pino que suelen dar los arboles naturales en esta época del año.
Ambos niños asintieron, uno con cara perezosa, evitando la mirada de cualquier persona, y otro con mirada de "Regalos, regalos, regalos..."

Empezaron a colocar las esferas, Baruch, quien estaba con una cara que ni él sabía que podía hacer, estaba colocando todo al estúpido, solo se quería ir… tenía ganas de estar solo, aun así, no podía negarle a su tía Jane un favor. Su tía se había encargado de poner los foquitos y el usual listón alrededor, lo único que ellos hacían era poner las decoraciones. Baruch, podía ver la cara entusiasmada de su primo. Usualmente se le levantan los ánimos cuando esta con su primo, o habla con este, pero parecía que hoy no tenia, ni surgía ningún efecto… bueno, a excepción de que ya no se sentía TAN mal… pero seguía sintiéndose mal, no podía evitarlo.

Continúo poniendo los adornos de forma monótona, de vez en cuando le prestaba un poco de atención a su primo, solo para distraerse de sus muy absurdos pensamientos que invadían a su pequeña mente de 11 años.
Se sentía un poco mal recordando su edad… es decir… tiene 11 y ya debe de pensar tan fríamente de su vida.
Envidaba a su primo, que se la vivía en un hermoso mundo de fantasía.

-Ya.- dijo Baruch, para alejarse del pino, viendo terminado su trabajo de unos 30 minutos, que los sintió como segundos. Hizo una mueca, de disgusto al parecer, aunque ni el sabia de que era esa mueca, ni a que se debía, solo… era una mueca, una mueca vacía.

-… Hmmm…- Spencer miro fijamente a su primo.

-¿Qué?- volteo Baruch al verlo, al sentir su mirada arriba suya. No le desagradaba que lo viera fijamente… solo… le llamaba la atención que las ultimas horas lo estuviera viendo tanto.

-¿Qué tienes…?- se aventuró a preguntar, con un tono tan inseguro que provocaba risa.

-…No es algo que sea importante…- Baruch trato de sonreír. Aunque le fue imposible.

-Mentiroso….- murmuro Spencer, mostrando levemente su preocupación.

-¡Gracias!- se escuchó a la tía Jane, asomándose desde la cocina. -¡Se mira realmente hermoso!- dijo. -¡Váyanse a vestir, pronto estará la comida~!-

-¡SI!- dijo Spencer, contestando por los dos. Con eso tomo la muñeca de su primo, y lo arrastro a su cuarto, en donde se había quedado a dormir la noche anterior, subieron las escaleras, a Spencer le preocupaba mucho el hecho de que Baruch no le haya dicho nada a son de defenderse, como… "suéltame" o cosas como esas, lo conocía, era obvio que en su estado de ánimo normal estuviera, en estos momentos, lanzando fuego de la boca.
Pero parece que le echaron agua encima, cosa que le apago el fuego de su rabia.
O algo así.

Baruch era jalado por su primo castaño, miraba fijamente como lo tomaba bruscamente de la muñeca. Le era imposible no sonreír pensando que lo estaba "tocando" cuando el castaño era demasiado "reservado" al hecho de que lo tocaran cuando él no quería. Como ya dijo, era una especie de fobia al contacto físico no deseado o algo así.
Solo esperaba que se le quitara con el tiempo, no podía evitar toda la vida que las personas lo tocaran.

Después de subir las escaleras, entraron a la habitación de Spencer, en donde al entrar, soltó al pelinegro.
Se quedaron en un pequeño silencio.

-Este….- soltó Baruch, con una pequeña sonrisa disimulada y nerviosa.

-¿Qué te pasa?- pregunto Spencer, dejando de darle la espalda, para esta vez dársela a la puerta, se recargo en ella, no quería que su hermana Jessica viniera y abriera la puerta. –todo el día has estado con un humor más deprimente que el de Igor*…- hizo referencia el personaje al ser lo único que se le vino a la mente. Esperaba que su primo se riera por su tonta representación de una persona deprimida, pero no lo hizo, cosa que solo lo hizo preocuparse más. Baruch… Baruch siempre aprovecha cualquier cosa para humillarlo, y si no aprovecha alguna oportunidad que se le presenta, el crea esas oportunidades, pero… ¿Qué no la aproveche? Eso… de miedo… y preocupa.

-No es nada, ya te lo dije.- Baruch frunció el ceño de manera débil. No quería que le recordaran el por qué su estado de ánimo… ya lo estaba olvidando es más. Agh… que horrible.

-Ya te dije, mentiroso... quiero saber.- reafirmo.

-… ¿Quieres saber, entrometido?- el tono de voz de Baruch cambio de una calmada a una enojada. Spencer trago duro, era lo suficientemente tonto como para meterse a la boca del lobo… pero aun así, su "leve" preocupación por su primo lo valía.
Valía incluso que Billy le diera unos merecidos golpes por meterse en lo que no le importa.

-Si.- afirmo, con un tono inseguro.

-Mi mama.- escucho.

-.. ¿Tu mama?- Pregunto, y miro como el pelinegro asentía.

-Pasare navidad sin ella porque tuvo que ir a continuar con su tratamiento en otra ciudad…-aparto la mirada con tristeza. –Es la primera navidad que paso sin ella… y me siento solo…-dijo, sincerándose con su primo.

-…Hey, no seas idiota, no estás solo…- Spencer frunció el ceño por la idea errónea de su primo. Posiblemente ellos no se comparaban con que el pasara la navidad con su madre, pero eso no significaba que estaría solo en esta época. –Sé que no es igual, pero no quiere decir que este solo…- dijo.

-Una cosa es sentirlo… otra es estarlo…-murmuro frunciendo el ceño débilmente.

-… Oh…- Spencer bajo la mirada.

-… hey, Spencer…- llamo Baruch, rascándose la nuca con algo de pena. -¿puedo darte un abrazo?- pregunto.

-… yo…- el castaño se sonroso un poco. ¿Por qué demonios preguntaba eso? ¡Eso no se pregunta!

-Sé que no te gusta que te toquen a menos que tú quieras… por eso te pregunto.- lo miro con algo de vergüenza. Casi como le leyera la mente. Era fácil saber que pensaba su primo. Era demasiado… predecible.

-… no le veo nada de malo.- murmuro, abriendo los brazos un poco, esperando que su primo llegara.

No tardo nada, porque el pelinegro se aventó casi encima de él.
-La extraño mucho... quiero a mi mama…- empezó a murmurar. – Soy un mal hijo, y ella una buena mama…- empezó a llorar, aunque intentando retener las lágrimas. –Quiero pasar navidad con ella…- susurro.

Spencer suspiro, sintiéndose nervioso por cómo estaba su primo. ¿Tan mal estaba como para ponerse a llorar frente a el?
No comprendía del todo. Solo… empezó a acariciarle la espalda, tratando de hacerlo sentir bien...
-Ya….- dijo, para dar un suave beso en la mejilla de su primo. Era un poco más alto que el, así que, en el momento en el que Baruch se acurruco en su pecho, se agacho un poco.
Solo… era demasiado raro verlo así.
Y lo hacía sentir mal.
Pero a la vez un poco bien, por que demostraba que a pesar de que él era su blanco para hacer travesuras...
Le tenía confianza.

Una muy grande como para llorar frente a él sin importarle que dirá.


Ya estaban comiendo la cena.
Una hermosa y apetecible cena.

Era lo típico para Spencer, un gran pavo con muy sabroso relleno, varias cosas para acompañarlo y sabroso postre que solía ser entre pastel, entre otras cosas, como fresas con crema y muchas cosas más para la cena.
Se había sentado a un lado de Baruch, quien comía de manera calmada, sin decir nada, Spencer al menos sabia el por qué, pero le calaba un poco el no poder hacer nada por hacerlo sentir bien. Claro, un abrazo pudo ayudarlo, no podía para toda la noche. Solo lo ayudo en ese preciso momento. Solo eso….

La cena transcurrió como siempre, con pláticas de parte de sus padres, una que otra respuesta de Baruch al igual que él, se concentraban más en la comida, y en saber si "santa" ya había dejado los regalos.
Aun así, parecía que no.

Con eso, se escucharon las alarmas de los relojes, ya estaban marcando las 12 a.m. del día 25 de diciembre.
Tenían que ir a la cama si querían sus regalos.

-Anda, a la cama…- sonrió Jane con dulzura a los tres pequeños, Jessica subió a su respectiva habitación, Spencer y Baruch igual.

Ambos chicos se cambiaron para dormir, nadie hablo.
Si no fue hasta que, los dos estaban acostados.

-Buenas noches…- murmuro Spencer.

-Buenas noches…- contesto Baruch.

*Pirorin~* sonó el celular del pelinegro.
Se levantó como muerto viviente, y tomo el celular, vio el número, y la cara se le ilumino por completo. Contesto.

-¿Mama?- dijo al momento de colocarse el teléfono celular en el oído.

-"Si… ¿Cómo estuvo la cena?"-

-¡G-genial!

-"Que bueno… Y… ¿Te desperté?"-

-N-no… apenas me iba a acostar…

-"Menos mal… Solo quería decir que… Feliz Navidad, hijo. Te quiero mucho… Que no se te olvide, eh."

-…Ja… imposible… Yo también te quiero… y demasiado…- murmuro – te extraño mucho… es raro pasar navidad sin ti…-

-"No te preocupes… solo es por ahora… te prometo que en año nuevo…"

-N-no tienes que prometerlo si no puedes mamá…- interrumpió. –No quiero obligarte.-

-"…perdón. Af…."- escucho un suspiro –"Feliz navidad… y perdón de nuevo."

-adiós…

-"Adiós mi vida."-

Y colgó.

Se quedó en silencio mirando el teléfono. No sabía si esa llamada lo hacía sentir mejor o peor.
Volteo a ver a su primo, quien lo estaba viendo fijamente.

-…yo…- murmuro Spencer.

-Si le cuentas a alguien acerca de esto, te mato.-

Extrañamente a Spencer se le olvido por completo todo lo que paso ese día.


Al día siguiente, el castaño se levantó primo, debatió si despertar a su primo. Pero aun así lo hizo.

-Levántate.- dijo, moviendo a su primo de un lado a otro. –Levántate Baruch~…- dijo.

-ya voy…-murmuro el pelinegro, levantándose con su cabello más alborotado que el del castaño, ni se le reconocía. -¿Qué día es…?- pregunto al estar completamente perdido en el calendario biológico.

-¡25! ¡Levántate!- dijo, para jalar a su primo fuera de la cama.

Bajaron las escaleras casi corriendo.
Y cuando llegaron a la sala de estar donde estaba el pino, los vieron, un montón de cajas.
Los ojos de ambos brillaron de la emoción, y corrieron hacia ellos.

-¿Ya encontraste uno para ti?- pregunto Spencer. Viendo como el chico pelinegro buscaba con la mirada.

-E-emmm…- tartamudeo.

-¿lo busco por ti?- cuestiono Spencer con cara cansada.

-Dudo que me hayan traído regalos.- sonrió Baruch.

-A-ha…- dijo, para buscar entre las dedicatorias d lo regalos. –Hmmm…-

-… Déjalo.-insistió Baruch.

-…Aquí esta uno.- sonrió Spencer al encontrar una caja con envoltura de color azul celeste y un moño de un color dorado. –Te ábrelo.-dijo, entregando la caja.

-A-ha…- murmuro Baruch, para empezar a quitar la envoltura, era una caja enorme, más dicho larga, pero no tan pesada, lo que le facilitaba a Spencer y a Baruch cargarla.
-…no me la creo…- murmuro Billy, con una sonrisa encantadoramente feliz (encantadora para Spencer)

-¿Qué es?- pregunto Spencer con aire de suspenso.

-La guitarra que quería…- dijo echándose encima de la caja. –GRACIAS.- Empezó a murmurar.

Spencer rodo los ojos.
Todavía le faltaban otros 3 regalos que abrir al idiota.


[ 1* Que yo recuerde para la madre de Billy no hay nombre, es mas, creo que jamas han hablado de sus padres o familiares (fuera de la familia Wright) asi que me invente un nombre, *Ejeh* Sobre lo del tratamiento… pronto se vera de que hablan… si es que les dio curiosidad, si no… como quiera, se dira :v
2* ¡Lo siento! Me fue imposible no acordarme de Igor de Winnie The Pooh :c

Bueno, dejando mis Homosexualidades, la próxima actualización será un dia antes de Año nuevo :v. Si, soy un ser sin que hacer que actualiza en esas fechas...
La verdad, no se si vaya a salir de la ciudad antes de esas fechas, en caso de que sea asi, actualizare antes de que me largue :v.
Creo que no tengo nada mas que decir, además de que tengan una muy feliz navidad, que se atraganten hasta reventar, y que les den muchos regalos :v….
¡Oh y que la pasen exelente con sus familiares y amigos!
¡Les hablo Oneshenti, nos vemos!

:corazón: ]