Bien, esto llega a su final, porque alguna vez tenía que llegar, a fin de cuentas esta historia no era una historia, formaba parte de otra historia, la suprimí para no alargarla demasiado, ya que de por sí es larga, pero al tenerla ya escrita decidí publicarla con la esperanza de que alguien llegara a leerla y provocar aunque fuera una sonrisa.

Antes de empezar con el capítulo final quiero dar las gracias a todo el mundo que le ha dado una oportunidad leyéndola, le haya gustado o no. Agradezco todos los reviews que he recibido, eran el mejor premio que podía tener, también agradezco a quien la ha leído y no ha puesto comentarios, a quienes la han seguido semana a semana, gracias de corazón.

En éste último capítulo recuerdo que hay OCs no por capricho, que podía haberlo hecho con cualquier personaje, es porque esta historia ya estaba escrita y pertenece a la serie "Nishasentaku" eran esos personajes y quizás alguien no haya comprendido bien la relación que hay entre Shikamaru, Sasuke y Akane (bueno tampoco creo que haya sido muy difícil de entender).

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PROBEMOS A DECIR LA VERDAD

Shikamaru no podía dormir, aquella era sin duda la situación más problemática que le había tocado vivir en toda su vida. Miraba dormir a Jisei, la que se había liado esa chica solo por experimentar con cosas extrañas ¿dónde se había visto eso de querer trasmigrar tu alma a otro cuerpo? Si se pudiera hacer ya lo habrían patentado ¿Cuándo se había oído semejante tontería? Su mente lógica le decía que era imposible, imposible del todo y sin embargo ahí estaba él, metido en el cuerpo de una chica y era cierto, no era una pesadilla o una alucinación, era cierto, si pellizcaba ese cuerpo le dolía y no eran sus manos, ni sus piernas, cuando hablaba aunque era él el que hablaba y decía sus pensamientos no era su voz la que escuchaba y lo peor de todo es que tenía que ser el cuerpo de aquella chica, puede que la persona que menos le soportaba del mundo.

Decidió salir fuera de la cabaña, necesitaba fumar, lo necesitaba de verdad, ahora se daba cuenta de que su mal vicio por el tabaco no era físico, no era su cuerpo el que pedía nicotina, puesto que aquel no era su cuerpo, era su mente, su mente la que le decía que si fumaba podría sentirse mas relajado... algo absurdo, pero ya las cosas eran absurdas de por sí, no valía la pena plantearse el problema.

Se sentó unos metros por delante de la cabaña, sacó un cigarrillo de su paquete de tabaco y lo encendió aspirando profundamente, le había costado pero por la tarde pudo colarse en su tienda y cogerlo de su mochila. Se recostó en la hierba y observó las estrellas, ahora sabía lo que tenía que hacer pero era todo muy problemático.

- Creí que lo que te gustaba del cielo eran las nubes, Shikamaru - hablaron con un susurro a su lado.

Shikamaru se incorporó sorprendido y miró al dueño de esa voz, como siempre, silencioso, Shino se había acercado sin que él se percatara, ahora, acuclillado a su lado parecía observarle.

- ¿Qué haces aquí, Shino?

- He salido a buscar libélulas. ¿Dónde está Akane, Shikamaru?

Shikamaru le miró frunciendo el ceño.

- ¿Cómo sabes que soy yo?

- Era lógico - se sentó a su lado - Habéis estado muy raros todo el día, Shikamaru gruñía como nunca suele hacerlo y Akane se burlaba de él ¿Cómo habéis llegado a esta situación?

- ¿Es que no te extraña? ¿No te sorprende? ¿Te lo crees así porque sí?

- Jisei estaba demasiado alrededor vuestro, se me ocurrió que lo mismo había hecho un potingue de los suyos y os había drogado o no se. De todas formas se me hacia muy raro que Akane quisiese seducirme.

- Lo siento, supongo que querrás patearme.

- Lo he pensado, si, pero también he razonado que debías encontrarte muy desesperado para intentar algo así.

- Pensé que si hacía algo que nos desagradase a los dos pues... volveríamos cada uno a nuestro cuerpo.

- Pero no funcionó, claro que tampoco pasó nada ¿quieres que volvamos a intentarlo?

Shikamaru le miró asombrado.

- ¿Estas de broma, no?

- Quiero recuperar a mi amiga, se me hace raro pensar que aunque la veo y la oigo no es ella, no tiene recuerdos nuestros.

- ¿Estás enamorado de ella?

- No, pero es mi amiga y la aprecio. Y dime ¿cómo habéis llegado esta situación?

- Experimentos de Jisei - Shikamaru resumió de la forma más clara posible todo lo que había sucedido en esos días de campamento - El caso es que creo que soy yo el que no quiere irse de este cuerpo.

- Si, yo también lo creo. Akane y tú tenéis una conversación pendiente, creo que no te vas a ir de su cuerpo hasta que consigas que te oiga.

Shikamaru suspiró.

- Es muy problemático. Supongo que de pronto pensé que si estaba en su cuerpo tendría que escucharme aunque no quisiera, una idea tonta que cruzó mi mente y...

Shino guardo silencio unos instantes.

- ¿Quieres vivir una experiencia nueva en tu vida?

Shikamaru le miró casi asustado, a saber a que se referiría con una experiencia nueva. Shino se levantó y le ofreció su mano.

- Ven... vamos a hacer algo.

...

Era un último día de campamento y como actividad tenían preparado hacer senderísmo. Ese día comerían fuera. Bastante temprano ya estaban todos listos, con calzado apropiado, ropa cómoda y mochilas con agua y comida. Todos estaban listos, salvo Akane y Shikamaru, ir de marcha suponía que seguramente no tendrían mucho tiempo para "intentar" de nuevo volver a cambiarse, a no ser que se "perdieran" por el monte, cosa que llegaría a ser bastante sospechosa.

Jisei observaba a sus compañeros, todos parecían normales, ni siquiera en Lee o Sumire quedaban ya retazos de recuerdos de los que había pasado, y en ella tampoco, de no ser porque se empeñaba en recordarlo continuamente, se podría decir que ella lo que recordaba era lo que se repetía continuamente, también había anotado todo cuidadosamente en un cuaderno para que quedara constancia de lo que nunca debía volver a hacer.

Mientras caminaban habían formado grupos, Jisei se acercó a Tenten, Sumire y Ryuko que parecían bastante animadas.

- ¿Qué os contáis?- les preguntó.

- Oye Jisei - dijo Tenten - ¿Qué pasó ayer que Akane y tú terminasteis con el grupo de los "populares"?

- ¿Qué populares? - preguntó Sumire.

- ¿Quiénes van a ser? Sakura, Sasuke, Ino...

- Son compañeros ¿no? Tampoco es nada raro.

- ¿Y que le pasa a Shika? - habló Ryuko - Yo le veo muy raro ¿Vosotras no?

Todas le miraron, para ellas Shikamaru estaba actuando de la manera más extraña que nunca habían visto, andaba enfurruñado, nervioso, claramente enfadado, cuando le hablaban contestaba con monosílabos y todo parecía sentarle mal, vale que Shikamaru no era el chico más optimista del mundo, vale que siempre se quejaba por todo pero ¿a que venía ese mal carácter? Miraba continuamente a Shino que caminaba junto a Akane y murmuraba lo que parecía gruñidos.

- Maldito ciervo, yo le mato, tengo que matarle, nadie me va a quitar ese capricho.

Jisei sabía que tenía que hacer algo, esta situación ya era insoportable y mañana volverían de vuelta a sus casas, no quería ni pensar lo que ocurriría si seguían con los cuerpos cambiados.

Shino ayudaba a Shikamaru, en el cuerpo de Akane, a subir por unas piedras.

- Gracias Shino, estas piernas son muy cortas.

- No hay de qué, solo me pregunto si no estamos enfadando demasiado a Akane.

Shikamaru miró su cuerpo caminando con visible mal humor.

- Seguro que está pensando en ofrecerme una muerte lenta y dolorosa.

- ¿Estás seguro de hacer bien en enfadarla tanto?

- Seguro, tiene que estar furiosa.

- Bueno, tú sabrás lo que haces, genio.

Después de una gran caminata pararon para comer y descansar. El ambiente creado entre Shikamaru y Akane no podía ser más tenso y como no, aquello desembocó en un discusión absurda e incoherente.

- ¡Está bien! - gritó de pronto Jisei - ¿Es que no os cansáis nunca? Vuestro problema es que no sabéis poneros en la piel del otro.

-¿Qué no sabemos...? - Shikamaru sonrió torciendo la boca - Seguro que es eso.

- Pues si, es eso. Os propongo una cosa: a partir de este momento comportaros como si fueseis el otro.

Akane y Shikamaru la miraron bastante confundidos, ellos ya eran el otro.

- Puede ser interesante - comentó Chouji.

- Tú - señaló el cuerpo de Akane - Compórtate como si fueras Shikamaru y tú como si fueses Akane.

- ¿No dices una tontería? - preguntó Akane.

- No, venga a ver si sois capaces.

Se miraron de nuevo confundidos.

- ¿Quieres que me comporte como Shikamaru? - preguntó Shikamaru.

- Si, quiero que te comportes como Shikamaru y tú como Akane... a ver si sois capaces de comprenderos.

- ¿Y que juego dices que es éste? - añadió Akane.

- Uno mío. Venga, va a ver si sois capaces.

- Claro que soy capaz de comportarme como Akane - dijo Akane - Pero es que...

- Va, venga, demuéstralo ¿Qué pasa? ¿No os atrevéis?

Realmente no comprendían lo que Jisei pretendía.

- Bien - dijo Shikamaru - En ese caso, si soy Shikamaru, voy a echarme la siesta, todo esto es más que problemático.

Sumire dio unas palmaditas.

- ¡Que bien lo haces, Akane!

- Ahora soy Shikamaru. Por favor no me molestéis.

- ¡Genial, genial! - continuaba Sumire - Esto parece divertido ¿Tú no vas a hacer nada?

Akane levantó el cuerpo de Shikamaru.

- Ven Jisei, acompáñame.

- ¿A dónde te llevas a Jisei?

- Tengo una necesidad, las chicas solemos ir acompañadas a esas cosas, nos gusta la compañía.

- Sois animales muy extraños - añadió Shikamaru recostado en la hierba.

- Ja, ja, que gracioso el ciervito - habló con cierto soniquete Akane.

- Sois los únicos animales que vais a hacer vuestras necesidades en manada ¿vas a decir que no sois raras?

- ¡Qué bien lo hacéis! - seguía diciendo emocionada Sumire.

- Si - contestaba Akane - Nos metemos mucho en nuestro papel... anda Jisei, acompáñame.

...

El camino de vuelta los profesores les dejaron hacerlo como quisieran. Había distintas opciones: volver por donde habían ido o tomar un camino alternativo dejándose llevar por su instinto y un mapa, la única condición es que los grupos debían ser solo de cuatro personas como máximo. Se hicieron los grupos según sus preferencias, había que ser rápido al escoger el camino de vuelta para no juntarse demasiado con los demás y como siempre Akane y Shikamaru terminaron discutiendo sin decidirse, junto a ellos quedaron Ryuko, que normalmente querría ir con Akane, Chouji, que seguiría a Shikamaru, Jisei, que quería ir con alguno de ellos, Sumire llena de indecisión, Kankuro, empeñado en seguir a Sumire y Shino.

Akane proponía coger un camino alternativo dando un rodeo para disfrutar del paseo y la propuesta de Shikamaru era muy sencilla: tomar un atajo.

- El camino más corto entre dos puntos es la línea recta - decía Shikamaru.

- Pero en tu camino no hay... camino ninguno - protestaba Akane.

- Pero llegaremos antes.

- Pero por el mío veremos una ruta nueva.

- Y por el mío también.

- ¡Tiempo! ¡Tiempo! - cortó Chouji - ¿Tú quieres el camino más largo Shika?

- Recuerda que estamos jugando a que soy Akane, propongo lo que ella propondría.

- Y yo lo que haría... éste.

- Os lo estáis tomando muy en serio - comentó Ryuko.

- Por el de Shikamaru vamos a tener que andar más - decía Sumire - claro que el paseo puede ser agradable si se va en buena compañía.

- Pero por el atajo llegaremos antes, lo único que eso sí, el camino será más accidentado - agregó Kankuro.

- Vamos a ver - continuaba Akane - ¿Qué problemas tienes tú con pasear?

- Pasear está bien pero andar tanto solo por andar es tontería.

- Bueno - habló Shikamaru - A mi me da igual, decidid vosotros y cuando lo sepáis me avisáis.

- ¿Tú no quieres se el líder, Akane? - se extrañó Ryuko.

- Ah pero es que soy Shikamaru.

- Yo creo que debemos ir por el camino de la aventura - propuso Jisei.

- Pero tardaremos más - contestó Kankuro.

- Es igual, Akane, Shikamaru y yo nos vamos por el camino largo.

Akane y Shikamaru la miraron confundidos.

- He dicho que vosotros vendréis conmigo ¿Quién se apunta más?

- Os vais a perder - advirtió Kankuro.

- ¿Por qué? ¿Por qué lo dices tú?

- Si vas con Akane seguro que ella lleva la voz cantante y Akane siempre se pierde y Shikamaru no me da mucha confianza, seguro que ni se esfuerza en encontrar el camino.

- Tenemos un mapa, listo.

- Las mujeres no sabéis leer un mapa.

- Por que tú lo dices ¿no?

- Está comprobado.

- Y vosotros no sabéis preguntar, os creéis que podéis hacerlo todo solos.

- ¿Y a quien le vais a preguntar? ¿A un ardilla?

- Vale - dijo Chouji - Hemos pasado de dos insoportables discutiendo a otros dos insoportables ¿Sabéis lo que os digo? Que yo voy por el atajo, Ryuko, Sumire ¿Qué decís?

- Ah, yo voy contigo Chouji -dijo Sumire - pareces un chico enterado.

- En ese caso yo también voy - añadió Kankuro - la bruja esta es capaz de perderme a posta.

- ¿Y tú Ryuko? - preguntó Jisei.

- Yo es que... - Ryuko dudaba si escoger ir con sus amigas o con Chouji.

- Ve con ellos - habló Shino - Yo iré con Shikamaru, más que nada porque no podrá con tres chicas sin volverse loco.

- Estupendo - dijo Akane - Pues ya está, vosotros por la línea recta, nosotros daremos un bonito rodeo.

Se separaron. La idea de Jisei era conseguir que Akane y Shikamaru hablasen, dicen que hablando se entiende la gente y si Shikamaru aseguraba que tenía algún asunto pendiente seguro que era hablar de lo que había pasado entre ellos.

Miró a Shino algo preocupada, éste pareció entenderla.

- No te preocupes, sé lo que ha pasado - susurró - Anoche estuve hablando con Shikamaru.

- ¿Y te lo crees? Claro, como todo el mundo, si parece ser que esto es de lo mas natural del mundo - gruñó Akane - ¿No piensas que era una broma?

- No, Shikamaru me demostró que era él quien está en tu cuerpo.

- ¿Y que hizo?

- Algo que tú nunca harías - respondió Shikamaru metiéndose en la conversación.

- Fue una experiencia única en la vida - añadió Shino.

Akane casi se lanzó a agarrar de su propio brazo a Shikamaru.

- ¿Qué hiciste? - le increpó.

- Tranquilízate, hice un buen trabajo.

Akane parecía estar a punto de explotar, miraba a Shino interrogante. Jisei se puso delante de él.

- No os acerquéis, ni os toquéis - advirtió - tengo comprobado que cuando alguno está alterado y toca a otro pasan cosas raras.

- ¿Cosas raras? - preguntó Shino.

- Si y no quiero que tú también te impliques, alejaos el uno del otro.

- Bueno, yo no estaba cerca cuando el cuerpo de Akane secuestró mi alma - repuso Shikamaru.

- ¡Yo no secuestré tu alma! ¡Yo no quiero tu alma para nada!

- Lo tuyo es otra cosa... vamos... separaos.

Había un barranco a escasos metros del camino, era un barranco de unos cuatro metros de altura y pendiente casi vertical, más bien parecía un hoyo enorme, al final de la pendiente te podía ver una especie de laguna no demasiado grande. Akane, presa de la ira se había acercado mientras cerraba fuertemente los puños y mascullaba cuantas palabrotas se le ocurrían.

- ¿De dónde vendrá el agua? - Jisei también se había acercado.

- A lo mejor solo es un charco enorme - sugirió Shino.

- Pues hay una buena caída - Shikamaru estaba demasiado al borde, asomándose, de pronto se giró sobre sus talones y al hacerlo dio la impresión de que iba a caerse.

- ¡Cuidado! - Akane se acercó rápidamente a coger por la cintura su cuerpo y pegarla contra el de Shikamaru - Creí que tirabas mi cuerpo por...

- ¿Qué se supones que haces? - preguntó aturdido Shikamaru.

- No se, ha sido un acto instintivo.

- Vale pues... - Shikamaru comenzó a sentir que aquel cuerpo parecía acalorarse - pues suéltame.

Todo fue muy rápido, Shikamaru quiso volver a girarse y de pronto Shino y Jisei les vieron a los dos cayendo. La caída fue muy escandalosa porque rebotaron, rodaron y terminaron en la laguna, el cuerpo de Shikamaru metido en el agua barrosa y el de Akane encima de él.

- ¿Estáis vivos? - gritó Jisei después del susto inicial.

- ¡Menuda caída! Podíais haberos matado.

Ninguno de los dos hablaba, se habían quedado mirándose fijamente.

- Akane ¿Estás bien?

- ¿Estás bien? - le preguntó también Shikamaru.

- Si, pero estaría mejor si te...

- Lo siento.

Shikamaru intentó levantarse pero volvió a caerse.

- ¡Vale ya! - gritó de nuevo Jisei - Que estamos delante, viciosos.

Shikamaru terminó quedando sentado en el agua.

- ¿No estaréis heridos? - continuaba gritando Jisei.

- Solo en el orgullo - respondió Akane - Todo por tu culpa ciervo del demonio.

- Hombre, como no, sería lo único de lo que no tengo la culpa.

- Eres un gafe, un ser negativo que atrae la desgracia, por lo menos a mí, siempre que estás a mi lado me pasan cosas raras.

- Akane, digo Shikamaru - habló Shino - Intenta subir tú y que te ayude Akane, quizás puedas alcanzar mi mano.

Shikamaru lo intentó pero no era fácil, Akane quiso ayudarle empujándole desde abajo.

- ¿Se puede saber que haces pervertida?

- Es mi cuerpo, calla y trepa, inútil.

Se volvieron a caer. Shikamaru se levantó llevándose las manos al trasero de Akane.

- ¿Quieres dejar de sobarme?

- Me duele, además lo tienes húmedo y pringoso.

- Sigue, vamos sigue, se está rifando un tortazo y te estás llevando todos los números.

- Mirad - dijo Shino - Lo mejor será que vayamos a pedir ayuda.

- ¿Qué dices? - gritó Akane - No, vamos a volver a intentarlo.

- Mejor vamos a por ayuda - añadió Jisei - No os preocupéis, no tardaremos en volver.

Y dio igual lo que protestaran, Jisei y Shino se miraron y sonrieron llenos de complicidad y se marcharon.

Akane miró furiosa a Shikamaru y se sentó.

- No me hables, no me mires, ni respires cerca de mí.

Pero Shikamaru se sentó a su lado.

- Yo no quería molestarte, siento causarte tantas molestias, siento que me odies tanto.

La voz de Shikamaru sonó lastimosa y apenada. Akane le miró.

- Siento que solo soy una molestia en tu vida, debí haber desaparecido, debí haber dejado las cosas como estaban pero yo... yo solo quería que volvieses a ser mi amiga, solo quería decirte que me dieras una oportunidad, los amigos son algo muy valioso y no deberíamos romper una amistad solo por un malentendido.

Guardaron unos minutos de incómodo silencio.

- Siempre hemos sido amigos - habló de pronto Akane.

- ¿Sabes que cuando recuperemos nuestros cuerpos no recordaremos nada?

- Si ¿y?

- ¿Y si probamos a decirnos la verdad? Dime lo que piensas de mí, así, sin mentiras, sin engaños, di lo que sientes, desahógate, insúltame si lo deseas, todo ese rencor que sientes hacia mi ahora puedes decirlo, di cuanto me odias, échame en cara el daño que te hice… puedo soportar tus insultos, incluso tu odio pero ¿sabes? No soporto tu indiferencia.

- ¿Tú también serás sincero conmigo? ¿Me dirás que no te gustaba de mí?

Shikamaru volvía a sentir aquella necesidad, aquel impulso que parecía empeñarse en controlar ese cuerpo. Se arrodilló frente a su propio cuerpo y puso sus manos en las mejillas, sonrió y se acercó peligrosamente a sus labios.

- Tonta… a mí me gusta todo de ti - susurró.

- No… no… - Akane sentía una gran calor crecer dentro del cuerpo de Shikamaru - Quiero decir… cuando estoy en mi… cuerpo.

- Es a eso a lo que me refiero.

- Ya pe… pero… ¿tienes que acercarte tanto?

- ¿Te molesto?

- Yo… tú… tú a mi no me gustas.

- Ya lo sé - Shikamaru puso un suave y pequeño beso en sus labios, no pudo evitarlo, aquella necesidad era cada vez mas fuerte y poderosa - Yo… te… odio.

- Ajá - volvió a repetir ese beso.

- Eres… muy tonto.

- Lo sé - los labios pasaron a besar su mejilla.

- No me gusta lo que haces.

- Lo imagino - siguió poniendo besos casi imperceptibles.

- Tu… yo… no te soporto.

- Soy estúpido - ahora los labios se dirigían suavemente hacia su cuello.

- Si… lo eres.

- Pretencioso - decía mientas continuaba poniendo aquellos suaves besos que a Akane se le antojaban cada vez más ardientes.

- Mucho.

- Insoportable.

- Eres…

- ¿Si? ¿Qué más soy?

- Un… cerdo…

- Vaya - Shikamaru besaba ahora su barbilla acercándose de nuevo a sus labios - ¿Sabes que cuando recuperemos nuestros cuerpos no recordaremos nada de esto? No recordaremos nada… ¿Te das cuenta?

- … Imbécil…

Akane cerró los ojos al sentir aquel ardiente aliento rodear sus labios. Shikamaru sonrió antes de llevar su boca al oído de su acompañante.

- ¿Sabes otra cosa de mi?

Shikamaru susurró… era una frase simple y sencilla… una frase que rompió el último retazo de cordura que Akane intentaba mantener. Shikamaru guió los dedos de Akane hasta su cuello ofreciéndole una caricia mientras se sentaba a horcajadas sobre sus piernas.

Habían llegado a un punto en que ninguno de los dos podía ya controlar el impulso que guiaba sus cuerpos. Akane rodeó su cuerpo pegándolo contra el que ahora manejaba al tiempo que sus alientos, ardientes y densos volvían a juntarse.

Ambos sentían como si su sangre ardiera por sus venas, solo deseaban sentirse el uno contra el otro, de una forma casi desesperada, instintiva y primitiva, las sensaciones que cada uno estaba sintiendo en el cuerpo del otro eran nuevas y desconcertantes, pero en esos instantes no había tiempo para pensar, solo para sentir. No podían decir quien tomó la iniciativa, solo que sus labios se unieron en un posesivo y desesperado beso que era como un intento de adueñarse del contrario.

Una estimulante descarga eléctrica recurrió sus cuerpos, algo que avivaba todos sus sentidos. Sin separar los labios, Akane sujetó el cuerpo que tenía sentado sobre sus piernas, lo alzó y delicadamente lo empujó hacia el suelo quedando encima de él, no sabía lo que hacía ni porqué lo hacía pero cuando quiso darse cuenta se encontraba encima de si misma, rozándose de manera sutil y sintiendo como su propio cuerpo respondía a aquel roce de una forma sensual.

Rompieron el beso casi asfixiados, respiraban de forma entrecortada pero tenían la sensación de que al estar separados aún les faltaba más el aire. Se unieron de nuevo en otro intenso beso pero esta vez hubo algo más, un estallido de energía que les hizo convulsionarse y les llevó a un punto en el que pensaron que sus cuerpos explotaban, durante unos instantes sus mentes se bloquearon y aún tardaron unos segundos en percatarse de lo que había pasado.

Separaron sus labios suavemente y abrieron los ojos. Shikamaru miró a la persona que abrazaba y por fin vio el rostro sonrojado de Akane, sus labios enrojecidos y sus ojos brillando.

La excitación que aún sentían era mucha pero ambos eran conscientes de que en esos momentos no era muy apropiada.

- ¿Quieres quitarte de encima de mí, ciervo del demonio? - le gritó con fingido enfado y tratando de ocultar el acaloramiento que aún sentía.

- Creo que esto ha sido lo más parecido a un orgasmo - dijo incorporándose - Ah… mi cuerpo… cuanto lo eché de menos.

- ¡Deja de decir tonterías!

- ¿Te parece bonito en qué estado has devuelto mi cuerpo?

- No digas ni una palabra… ¡ni una! Por suerte pronto olvidaremos este vergonzoso suceso… mientras… ¡ni una palabra!

...

Nadie supo lo que había pasado. Cuando Jisei y Shino regresaron con ayuda, los encontraron hablando y riendo animadamente y para asombro de todos, no discutían.

Jisei sintió un vuelco en el corazón, al fin Akane tenia su aura amarilla y brillante y Shikamaru había recuperado al suya monótona y grisácea.

- ¡Akane! ¡Eres tú! - gritó emocionada mientras se le llenaban los ojos de lágrimas.

- Bueno chica - dijo uno de los monitores - Tampoco es para tanto, solo es un barranco.

Cuando las dos amigas se vieron juntas se fundieron en un efusivo abrazo mientras daban saltos de alegría. Después Jisei abrazó a Shikamaru.

- ¿Cómo lo has hecho? - le murmuró.

- Te dije que tenía algo pendiente.

- Pero yo no estaba aquí y tú dijiste que...

- No importa, todo ha sido una locura, ilógico, no vale la pena buscarle la lógica ahora.

Tenía razón, ya daba igual la lógica, lo único importante es que ya todo había pasado.

Al día siguiente, cuando volvieron a ocupar los asientos del autocar, de nuevo Sumire se sentó a su lado.

- ¿Vas a leer? - le preguntó - ¿Seguirás con ese libro de fenómenos raros?

- ¡No! - contestó muy segura - Creo que ya no me interesa ese tema.

- Pues es una pena porque parecía muy interesante y te iba a pedir que volvieras a intentar eso de meterte en el cuerpo de Shikamaru.

Jisei casi la miró con miedo, después comenzó a reírse.

- ¿De que te ríes?

- Pero Sumire ¿cómo me voy a meter en el cuerpo de Shikamaru?

- ¿Ah, no se puede?

- He aprendido una cosa de este campamento: no se debe jugar con lo que uno no entiende.

- Ah - Sumire parecía algo confundida - Yo he aprendido a tirar con arco.

Jisei sonrió y miró a Shikamaru sentado, al igual que en el viaje de ida, al otro lado del pequeño pasillo, a su altura, este pareció darse cuenta de que le observaba y le devolvió la mirada con un guiño.

- Uno recuerda los recuerdos - le dijo el chico - Si te acuerdas de tus recuerdos y los revives en tu mente, estos no desaparecen ¿no es verdad? Yo, a pesar de todo, me llevo un buen recuerdo de este campamento.

¿Qué pasaría entre Shikamaru y Akane cuando se quedaron a solas? ¿De qué hablarían? Puede que nunca lo supiese, daba igual, por fin acababa aquel extraño campamento de verano, que desde luego, Jisei tampoco olvidaría en su vida.

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Y colorín, colorado...

Reitero las gracias a todo el mundo que ha leído esta absurda ida de olla. Se que no era mucho pero es lo que doy de sí, prometo hacerlo mejor la próxima vez.