Una decisión puede cambiar tu vida
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Capítulo 30: La embajada china
Kagome caminaba por un sendero junto a Kiseki cuando se le vino un recuerdo a la mente, un recuerdo de hace un tiempo...
Apretó un poco más fuerte la muñeca de Kagome y levanto su otra mano, Kagome cerró lo más que pudo sus ojos creyendo que éste la golpearía, luego Kiseki la soltó, ella abre los ojos asustada y logra ver que Kiseki le había arrebatado el collar. Kiseki se dio media vuelta y le dijo en un tono más bajo.
-No mereces llevar nada que le haya pertenecido a ella...- Dijo en un tono triste.
Kagome dio un suspiro, pero luego volvió a recordar.
Miraba a Kiseki triste, él sufría por una mujer "ella". En ese momento la detestaba, no sabía por qué, pero lo hacía, volvió la mirada a Kiseki, él seguía igual, sin brillo en sus ojos mirando el cielo y como caía la lluvia, pronto éste volvió a susurrar olvidándose nuevamente de que Kagome se encontraba a su lado.
-Saiyo...- escucho Kagome en su susurro.
Kagome volvió a suspirar, luego le hablo a Kiseki.
-¿Kiseki, falta mucho?
-No, creo que no, fue por este lugar donde salió el resplandor rojo- Luego en un susurro- Sólo espero que no sea en el lugar que creo.
-¿Qué lugar?- preguntó Kagome que había alcanzado a oír.
-¡¿Me oíste?!
-Claro, no soy sorda...
Luego hubo un silencio, Kiseki se detuvo bruscamente- Oh maldición... Es aquí...
-¿Dónde?- Kagome miro hacia adelante y vio unas grandes puertas con una gran muralla que se extendía a lo lejos, no parecía tener fin, en las puertas habían imágenes de dragones, animales mitológicos y gran variedad de signos chinos- ¿Kiseki qué es este lugar?- Preguntó Kagome.
-La embajada China- dijo sin animo alguno (No se refiere a una embajada a como lo son ahora, simplemente a un recinto en donde habitaban gran cantidad de chinos).
-¿Qué es eso?
-Es donde los chinos que viven en Japón pueden venir a quedarse en este lugar, sólo están las leyes y costumbres chinas, pero reciben muy bien a visitantes, sobre todo por entupido turismo.
-Que interesante.
-No lo creas...
Luego Kiseki grito algo a un portero que estaba arriba en lo alto de la muralla, Kagome se sorprendió, al parecer era el idioma chino, pero no le tomo importancia, ya que seguro el sabía algunas palabras nada más, luego del grito el portero hizo una seña y las grandes puertas se abrieron.
-Bien, lamentablemente hay que entrar- dio un gran suspiro.
Cuando estuvieron abiertas las puertas, adentro se veía un ambiente bastante poblado, se veían chinos de allá para acá, todos bastante alegres, se denotaba mucho el color rojo y a lo lejos se veía un gran castillo chino, había un gran número de construcciones, se veían posadas y en todas direcciones se escuchaba ese extraño idioma que Kagome desconocía, todos corrían y se lograba escuchar música china.
-¿Por qué no te gusta este lugar? ¡Es muy bello y alegre!
-Si claro, eso lo dices porque no sabes nada... –Comentó de mal humor.
-¡¿Qué quieres decir con eso?!
-¡Creas o no, los chinos son insoportables!
-¿Por qué?
Pero cuando termino de preguntar esto, un chino grito indicando a Kiseki -¡Jiǎnchá tā! ¡Jiǎnchá chūlái dàjiā! (¡Mírenlo! ¡Mírenlo todos!).
Luego Kiseki dijo a Kagome muy bajo- Por eso...- gran cantidad de chinos se dieron vuelta para fijarse en Kiseki.
-¿Que están mirando?- Preguntó Kagome con temor.
-Maldición, esto se pone duro...
-¡Tā yǒu wénshēn, yǒu wénshēn! (¡Tiene el tatuaje, tiene el tatuaje!)- dijo de nuevo el viejo indicando el cuello de Kiseki.
-¿Pero qué?-Se sorprendió Kiseki, luego se tapa rápidamente el cuello justo donde tenía la marca del dragón- ¡Maldición se me había olvidado!
Luego otro chino dijo- ¡Shì! ¡Gāi nánzǐ yǔ gāi shāngbiāo dì lóng! (¡Es él! ¡El hombre con las marcas de dragón!)- grito indicando a Kiseki.
Luego muchos se le acercaron repentinamente a Kiseki, lo hicieron alejarse de Kagome, lo manosearon, le tocaban el rostro, lo observaban bien hasta que un viejo obligo que quitara su mano de su cuello y ahí lo vieron, el tatuaje de Kiseki.
-¡Zhè shì mǎkè! (¡Es la marca!)- dijo una señora.
-¿Pero qué ocurre aquí?- se preguntaba una confundida Kagome.
Todos miraban sorprendidos a Kiseki y gritaban cosas, pero no parecían estar enojados con él, estaban contentos, alegres como si les cayera una bendición. Fue cuando Kagome realmente se sorprendió, mientras la multitud aplastaba y sofocaba a Kiseki, él les regañaba ¡EN CHINO! Él les estaba hablando en su mismo idioma, y no hablando, regañando, hasta que se cansó y empujo al montón de gente que se le vino encima, salto y les grito.
-¡Tāmen dōu fēng le! (¡Están todos locos!)- Luego salto donde estaba Kagome, la tomo de la muñeca y salió corriendo con ella susurrando- Entupidos chinos- luego cuando estuvieron lo suficientemente lejos, Kagome le dijo sorprendida.
-¿De cuándo que hablas chino?
-¿No sabías?- Respondió éste aún más sorprendido.
-No, por algo te lo pregunto.
-¿Qué clase de chino crees que soy? ¡¿Crees que no me sabría mi propia lengua?!- Le dijo con tono enojado y ofendido.
-¡¿Chino?!- dijo Kagome- ¿Y desde cuándo?- Habló sintiéndose engañada.
-Toda mi vida, niña tonta ¿Acaso no te habías dado cuenta?- Dijo enfadado- Por eso me vine a Japón, odio las tonterías de los chinos…
-¡¿O sea que eres chino?!- seguía sorprendida.
-¿No me ves? ¡Se nota que lo soy! ¿Nunca te has dado cuenta de cómo me visto, mis zapatos o mi cara? -Le dijo enojado- Bueno, quizás por el rostro no se note tanto, no tengo ojos pequeños – Pensó en voz alta- ¡Ah no me importa, quiero salir de aquí lo más rápido posible así que encontremos esa maldita joya!
Después de un rato Kagome y Kiseki llegaron a la parte más alta, tanto en tierra como en clase, del lugar, se veía sólo gente de clase alta caminando en las calles.
-¿Qué son estos? ¿Por qué visten así?- Preguntaba Kagome.
-Son de la clase alta china, es como la nobleza - Luego una chica con el cabello con una larga trenza en su espalda y una vestimenta hermosa de color verde dijo.
-Chung Li Ch'uan...- dijo sorprendida delante de él, Kiseki puso una cara de "¡No digas ese nombre por favor!" Y le dijo con las manos alzadas y abiertas moviéndolas de un lado a otro que no y tomo de nuevo a Kagome de la muñeca para avanzar, pero la chica se puso nuevamente delante de él y volvió a decir -Chung Li Ch'uan (Chung Li Ch'uan es un nombre chino) ¡Zhè zhēn de shì nǐ! (Realmente es usted!)- dijo contenta.
-No sé de qué hablas…- Dijo nervioso-... Yo no hablo chino - mintió.
-Usted sabe de qué hablo- le dijo la chica cambiando su idioma al japonés- Tienes la marca del dragón, yo te respeto- luego se arrodillo ante él.
-¡No, por favor! No me hagas esto... - Le dijo algo avergonzado tratando de levantarla del suelo, Kagome no entendía nada.
La muchacha se levantó y le dijo- Por favor, acompáñeme, lo recibiremos en el palacio- le sonrío.
-No, es que, verás, yo... este yo...
-Usted no quiere hablar de eso, lo sé, sólo déjenos complacerlo ya que está de paso por aquí.
-No, yo creo que no será posible...
-Yo creo que sí, vamos Kiseki, te está haciendo una humilde invitación - Le sonrío Kagome entrometiéndose en la discusión.
La chica de la trenza le sonrío y luego dijo- Síganme por favor.
-¡Con gusto!-dijo Kagome.
-¿Qué haces Kagome?- susurro Kiseki muy bajo mientras seguían a la chica.
-Vamos, me lo agradecerás, el moje Miroku me dijo que hay que aprovecharse de las confusiones, de seguro esta chica se ha confundido, pero debemos aprovechar de un buen hospedaje- Le respondió ésta en susurro.
-¡Pero cómo dices eso!- dijo alzando un poco más la voz.
-¡Shh! Cállate, lo único que quiero es dormir bien aunque sea hoy, siempre estamos acampando y dormimos incómodamente ¡Quiero dormir bien esta noche!
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Capítulo 31: Un completo desconocido.
Ya estaban en el castillo más lujoso y bonito del lugar, se veía mucha gente adentro, servidumbre y todo, Kiseki y Kagome se quedaron a dormir esa noche, la gente trataba muy bien a Kiseki, no tomaban para nada en cuanta el hecho de que Kagome existiera, para ellos sólo existía Kiseki, lo halagaban, lo observaban, lo engrandecían, pero esto, raramente, parecía más que incomodar a Kiseki, aborrecerlo, esa era la palabra, Kiseki aborrecía el comportamiento de esas personas hacia él. Ya que Kagome estaba en aquel lugar, prácticamente la obligaron a vestirse como una hermosa china, su traje era rojo con unos estampados de dragones dorados, era manga corta y era el típico vestuario chino, no era gran cosa, el cabello se lo tuvo que tomar por completo, lo recogió y se puso unos palillos que dejaban algunas mechas sueltas.
Kagome caminaba por las afueras del castillo cuando se detuvo a mirar una gran pared de oro con tallado de dragón, tenía escrito una serie de nombres, pero desordenados, no entendió por qué le llamo la atención, pero de verdad era muy lindo y resplandecía con el sol, la gente pasaba por ahí y algunas se detenían, lo contemplaban y hacían una pequeña reverencia, luego se sorprendió al leer algo en la muralla, corrió hacia ella para verla mejor, estaba sin habla, ahí decía ¡Fugimi Kiseki! Reconocía ese nombre, era el nombre de ¡Kiseki! (Figimi Kiseki = Inmortal Milagro, en chino) por qué en esa muralla estaba su nombre ¿Por qué?
-¿Por qué te sorprende ver su nombre ahí?- La interrumpió la chica de la gran trenza en su cabello, la cual le hablo en japonés- Bueno no es su verdadero nombre, pero creo que así lo llamas tu ¿Verdad? ¿Por qué te sorprende?- Pregunto.
-No entiendes, él no debería estar aquí, además no sé porque lo tratan así, recién me vengo a enterar de que es chino, es todo tan extraño, y ¡¿Qué quieres decir con que Kiseki no es su verdadero nombre?!- Le respondió confundida.
-Es la verdad, no es su nombre, es sólo uno de ellos, por favor que esperabas si ade..- no termino.
-Espera ¿Me estás diciendo que de verdad no es su nombre? ¿Quién es Kiseki? ¿Qué es lo que ha hecho? ¿Por qué es tan importante? Mas bien ¡¿Qué demonios sucede aquí?!- se desesperó.
-¡¿Viajas con él y no sabes nada?! ¡¿Qué clase de acompañante eres?!- Esas palabras le zumbaron como mil municiones en la oreja "¡¿Qué clase de acompañante eres?!" le zumbaba una y otra vez, una y otra vez.
-Yo...
-Es obvio que no sabes nada, mira él es...- No termino porque una mujer de edad mayor la llamo.
-¡Shiguma! ¡Shiguma! ¿Nǐ zài nǎlǐ? (Shiguma ¿Dónde estás?)- la llamaban.
-¡Wǒ zài zhèlǐ! ¡Wǒ huì hěn kuài! (¡Aquí estoy! ¡Voy en seguida!)- le respondió- Bueno tengo que irme...- le dijo mientras se marchaba.
-Dime, por favor dime- hablo Kagome, pero ya era tarde- ¿Quién es Kiseki?- susurro bajando la mirada.
¡Ah!- Se quejaba Inuyasha- No puedo creer que hayamos llegado a un lugar como éste.
-¿Por qué te quejas Inuyasha? ¡Es muy lindo!- decía Shippo, el cual estaba en su hombro.
-¡Esta lleno de maniáticos, Shippo! - Le grita Inuyasha.
-¿De qué hablas Inuyasha? Hay tantas bellas señoritas, indefensas, chinas, hermosas, esplendidas, de figura...- ¡Plaf! Golpe.
-Vamos, siga, siga hablando excelencia - Habló Sango con una mirada acechante, el monje rió nervioso.
-Y tan horribles, y gordas, y todo, y todo- Continuó Miroku.
-Será difícil encontrar esa joya aquí- dijo Kikyou.
-Es cierto, con tanta gente uno no sabe nada- Miro hacia una dirección- ¡Miren, vamos allá!-Insistió Shii muy contenta mientras se dirigía hacia unas estatuas, eran 8 animales diferentes; dragón, gato, pez, serpiente, camaleón, fénix, lobo, toro- Miren, estos son los ocho inmortales chinos.
-¿Cómo lo sabes?- Le preguntó Miroku.
-Había venido aquí antes, saben…- se dirigió hacia el gato- Me gusta la gata - dio una sonrisa.
-¿Gata? ¿Cómo sabes que es gata y no gato?- Pregunta Inuyasha.
-Porque es la única mujer del grupo, la cual es representada por una gata, Ho Hsiang-Ku, ese era su nombre… - una gran sonrisa malvada salió de su rostro y por unos segundos sus ojos se transformaron en los de un gato, pero ninguno del grupo logró notarlo, luego siguieron andando alejando de ese lugar de "los 8 inmortales chinos".
Kagome estaba en una habitación del castillo, se encontraba un poco melancólica cuando llego Kiseki.
-Hola Kagome- Saludo.
-Hola...- respondió muy bajo.
-Párese que algo le sucede- pensó y luego le pregunto- ¿Encontraste alguna pista?
-No.
-Yo tampoco, busque por todo este maldito lugar, pero no encontré nada - Suspiro- parece que nos tendremos que seguir quedando en este feo sitio.
Hubo un silencio enorme e incómodo.
-Sabes…- interrumpe Kagome- No encontré pistas sobre la joya, pero si encontré otra cosa...
-¿Qué, qué cosa? - Dijo medio preocupado mientras pensaba- Sabia que algo le sucedía.
-Dime... ¿Has visto la muralla de oro a unos cuantos metros del castillo?- Kiseki abrió bien los ojos, estaba un poco frustrado, temeroso.
-Tu expresión me dice que sí… ¿Por qué salía tu nombre en él?- Gira su cabeza para mirarlo fijamente.
-¿De... de que... de qué me estás hablando?
-No te hagas el tonto, tu sabes muy bien de lo que te hablo.
-No te entiendo ¡¿Qué demonio quieres saber?!- Le grito, estaba alterado
-¡Quiero saber por qué me mientes! ¡Eso quiero saber! ¡¿Por qué lo haces?!
-¿Cuándo te he mentido? ¡¿Cuando?!- le grita.
-La chica que nos invitó al castillo me dijo que Kiseki no era tu verdadero nombre, que yo debería saberlo, que era obvio ¿Sabes lo que le respondí? ¡Que no, no sabía nada! Ella me dijo que cómo era posible ¡Me pregunto que qué clase de acompañante era! ¿Y sabes? Ella tiene razón ¡¿Qué clase de acompañante soy?! ¡Si no me cuentas absolutamente nada de tu vida! ¡Ella iba a seguir contándome, me iba a decir quien eras en realidad y si no hubiera sido por esa señora yo ya lo tendría claro!- le grita desesperada
-¿De qué me hablas? Esa tipa está loca ¡¿Por qué Kiseki no sería mi nombre?!
-¡No lo sé, dímelo tú! Nunca me cuentas nada, eres un completo desconocido para mí ¡Kiseki no sé nada de ti! ¡Nada!
-¿Pero qué quieres saber? ¡No hay nada que saber, mi vida ha sido como cualquiera, no tienes nada que saber de ella!
-¡Tú y yo sabemos que me estas mintiendo! ¡No sé si lo que me dices es cierto o no, nunca lo sé, nunca sé que puedo esperar de ti Kiseki! Tu sabes todo de mí ¿Pero yo…? Yo no sé nada ¡No sé quién eres! ¡Por favor mírame, estoy vestida como china en este palacio porque resultaste ser no tengo diablos qué cosa en este lugar, y me vengo a enterar de que eres chino!- Le grita.
-¿Qué te interesaba a ti o no lo que fuera yo? Qué te interesa a ti mi vida ¿Eh? ¡No hay nada que te incumba, nada, todo es mío! ¿Me entiendes? ¡Mío! ¡No tienes porqué saberlo!- Le grita.
-¿Por qué no me quieres abrir tu corazón?- le susurra- ¿Por qué me mientes tanto, por qué dices tantas estupideces? ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué diablos no sé ni siquiera tu nombre?!- le dijo exaltada y desesperada.
-¡No, lo que te pasa a ti es que estas acostumbrada a que todos te cuenten todo! ¡Estas acostumbrada a que todos sean como él y te dejen su pasado como libro abierto y que tu pasees por el a tu gusto!- Le grita más alto aún, estaba que estallaba de la ira, Kagome nunca lo había visto así, pero ella igual estaba furiosa, no dejaría que la intimidara.
-¡¿Qué quieres decir con él?! ¡Dímelo! ¡De quién hablas y quien te crees para decir eso!
-¡¿Eres tonta o te sacaron los sesos?! ¡INUYASHA, INUYASHA! ¡De él te hablo! Él dejo que pasearas de aquí para allá en el cuento de su pasado, pero yo no soy así, está claro que lo busques donde no está, pero yo no soy él ¡Entiende! ¡Yo no confío en ti! ¡En nadie! ¡En nada! ¡Mucho menos voy a relatarte mi pasado!
-¡Eres un tonto, tonto, tonto! ¡No dejare que me hables así, lo único que quiero es saber quién eres o porqué ocultas tanto tu pasado! ¡¿Qué tienes que ocultar?! ¡¿A qué le temes?! ¡¿Por qué no eres como él?! ¿Por qué no me puedes contar? ¿Por qué te cuenta tanto? - Kiseki la toma de los hombros apretándoselos bien fuete, a Kagome le dolió mucho, se puso brusco, como siempre que se enojaba, puso sus ojos endemoniados, esos ojos que a Kagome le daba miedo ver, a los que les temía inmensamente.
-¡No te atrevas a compárame con él! ¡¿Escuchaste?! ¡No lo hagas! ¡Has lo que quieras, piensa en él, habla con él, no sé, lo que quieras, pero a mí no me metas con el! ¡¿Escuchaste?! Además, deja de hablar de mi pasado, porque eso es algo que tu jamás vas a saber ¡¿Entiendes?! ¡Es MI pasado y déjalo en paz! ¡Deja de entrometerte, no quiero que te metas más en mi puta vida!- Soltó a Kagome bruscamente y se fue lo más rápido que pudo aún con esa mirada fría y asesina.
Kagome callo de rodilla y no pudo hacer más que comenzar a llorar, llorar sin consuelo.
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Capítulo 32: La criatura de fuego.
Inuyasha y su grupo 'trataba' de caminar entre medio de tanta gente, cuando a lo lejos vieron a Kiseki que caminaba, pero estaba solo, Kagome no estaba con él.
-¡Kiseki!- Le grito Sango. Kiseki levanto la mirada para ver quien lo llamaba.
-¡Joven Kiseki, por aquí!- dijo Miroku.
-¿Ya aparecieron por aquí?- Dijo Kiseki mirando con mala cara a Inuyasha, ya que se podría decir que la mitad del pleito que tuvo con Kagome fue por culpa de él.
-Tranquilo, te aviso que nosotros tampoco estamos contentos de verte- le dijo Inuyasha de mal humor.
-Habla por ti, lo que es yo me da gusto, él es mucho más agradable que tú, por algo Kagome se fue con él y no se quedó contigo- Le dijo sarcástico Shippo, pero su única respuesta fueron una serie de golpes en su pobre cabeza enana, Shippo se largó a llorar donde Shii.
-¿Oye y dónde esta Kagome?- Le preguntó Inuyasha luego del espectáculo.
-Ah…- dijo un poco deprimido, pero luego cambio el volumen de la voz drásticamente, todos lo notaron- No sé y no me interesa, que haga lo que le dé la gana a mí ya no me importa.
-Al parecer han tenido una discusión- dijo de metido Miroku, Kiseki no respondió. Un chino se le acerco
-De yáoyán shì zhēn de, zhēn de shì nǐ! (Los rumores eran cierto, realmente es usted)- le dijo contento.
-¡Wǒ shuō, wǒ zhīdào zhè shuōhuà! ¡Gěi wǒ dāndú huò wǒ fāshì wǒ huì shā le nǐ! (¡Ya he dicho que no sé de qué hablan! ¡Déjame en paz o juro que te mato!) - Lo regaño Kiseki con unos ojos abominables, el anciano se fue corriendo.
-Zhè shì bù hǎo de wēixié rénmín (No es bueno amenazar a la gente)- dijo con una sonrisa Shii, todos quedaron con la boca abierta ¡¿Shii hablaba chino?! ¡¿Kiseki hablaba chino?! ¡¿Que pasaba ahí?! Luego de eso, Kiseki la miro con unos ojos aún más amenazadores.
-¿Shii tú hablas chino?- le pregunto Sango.
-Les dije que había venido antes, aprendí en ese entonces- mintió ella.
-Aah... pero hay algo que encuentro más extraño ¡¿Kiseki también habla chino?!- Dijo de nuevo sango confundido, pero antes de que Kiseki respondiera Kikyou dijo.
-Por favor ¿No te habías dado cuenta? Kiseki no sólo hablas chino, él es chino- todos quedaron boquiabiertos - Se nota en sus ropas.
-¿Es eso cierto Kiseki?- pregunta Shippo.
-¿Qué diferencia hay si lo soy o no?- dijo sarcástico, aún se notaba enfadado.
En el castillo Kagome estaba corriendo y corriendo con lágrimas en sus ojos, subió al entretecho del palacio para estar sola, ahí Kagome se sentó a llorar y a pensar.
-Es sólo un tonto, tonto, tonto, tonto ¡TONTO!- gritaba Kagome, pronto escucho un ruido- ¿Quien anda ahí?- se paró exaltada. Nadie respondió a su llamado, pero siguió sintiendo el mismo ruido de las tablas que indicaban que alguien caminaba, ella no estaba sola en aquél lugar- ¡¿Quien anda ahí?!- volvió a repetir, nadie contesto.
Kagome se dio vuelta ya que sintió un ruido detrás de ella, no había nada, volvió a mirar a adelante y frente a su rostro apareció la cara de una criatura semejante a un lobo, pero mucho más grande y con unos enormes colmillos, los cuales dos salían de su hocico (como los de Kirara transformada). Kagome al ver a la imponente criatura se quedó sin habla y con unos grandes ojos, la criatura había sido muy rápida, la había sorprendido totalmente. La criatura reía, tenía una risa aguda, de una mujer, pero no una muy joven, era una risa vieja y maligna que se reía de ella.
-¿Qui... quien... eres tú?- logro al fin articular Kagome.
-Ki Ki Ki- se reía la criatura, Kagome volvió a preguntar lo mismo, pero ahora sin tartamudear y mucho más segura de sí misma. La criatura seguía riéndose hasta que comenzó a acercarse poco a poco a ella, Kagome retrocedía con cada paso del ser.
-Tú... eres tú, al fin una persona con poderes necesarios Ki Ki Ki - decía la criatura para seguir con su risa maligna.
-¿Qué quieres decir? ¡Respóndeme!
-Tienes los poderes suficientes, sí, lo sé, lo presiento en mi ser, eres la mujer indicada ¡Con los poderes suficientes para liberarme! Ki Ki Ki- seguía el demonio.
-¿De que estas hablando? ¡Será mejor que me dejes en paz o te juro que te arrepentirás!- le dijo, pero enseguida quedo paralizada, había sentido la presencia de una joya, sí, ahora estaba segura, la criatura la tenía.
-La única que se arrepentirá aquí eres tu niña, pero morirás con el orgullo de haber liberado a un gran demonio ¡El más poderoso de todos! Ki Ki Ki- alardeaba.
En eso Kagome no espera más y comienza a correr hasta la escalera para bajar, la demonio reacciona igual de rápido que la vez anterior y logra alcanzarla sin gran esfuerzo, la toma de atrás de su traje (como las leonas toman a sus cachorros del pellejo sin hacerles daño) luego se dirige rápidamente hacia la pared para romperla creando un gran estruendo, y, como era el lugar más alto del fuerte, todos lo vieron, vieron a la enorme criatura salir de ese castillo.
Kiseki estaba hablando con el grupo de Inuyasha cuando sienten el gran estruendo, todos miran en la dirección escuchada para darse cuenta de la criatura, aunque ellos la veían más diminuta, ya que estaban lejos.
-¡Maldición, salió del castillo donde estábamos Kagome y yo!
-¡¿Que dices?!- dijo Inuyasha apresurado- O sea que puede estar en peligro.
Y antes de que los otros pudieran decir alguna cosa, ambos se fueron saltando para llegar hasta aquel lugar.
-¡Suéltame, suéltame! ¿Qué es lo que quieres de mí? ¡Ya suéltame!- Le decía Kagome.
-No te soltare, tú me ayudaras a libertarme Ki Ki Ki- Reía- Por eso deberás morir Ki Ki Ki , que lastima por ti, pero así son las cosas.
-Este demonio pretende matarme, no sé cómo ni de que está hablando, pero debo escapar lo antes posible o no viviré para contarlo- Pensaba la secuestrada.
La demonio pasaba por el lugar como si nada, hacía trizas unas cuantas tiendas, techos y todo lo que encontraba a su paso, la gente gritaba y se desesperaba, pero no le importaba mucho hasta que aparecieron Kiseki e Inuyasha. El hanyou le dio una patada en la cabeza, tan fuerte que esta soltó a Kagome, pero Kiseki la atrapo en el aire, y mientras bajaban…
-¡Suéltame, suéltame!- Decía Kagome moviéndose de aquí para allá para que Kiseki la soltara- ¡Déjame en paz!
Kiseki finalmente la soltó- ¡¿Qué te pasa?!- Le grito.
-No quiero que me toques ¿Oíste? ¡No me toques!
-¡Has lo que quieras!- Le grito.
En eso volvió la demonio, pero esta vez de su cuerpo salían flamas de fuego, la cuales comenzaron a quemar de a poco el lugar, ésta ataco a los dos chicos justo cuando llegaban los otros, Kikyou lanzo una de sus flechas, la cual causo algún efecto, pero no totalmente, lo único que logró es que ésta atacara a Kirara, quien volvió a su estado pequeño. Sango lanzo el bumerang, pero ésta lo golpeó, el arma cayó y se incrusto en la tierra, cuando Sango fue por él se quemó la mano, ya que el bumerang estaba muy calienta por su pasada por el cuerpo flameante de la demonio, luego de que ésta los atacara a todos volvió a su estado normal y tomo nuevamente a Kagome, los otros no alcanzaron a seguirlas.
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Capítulo 33: Detalles entre las llamas.
La demonio se llevó a Kagome de aquél lugar, siguieron adelante saltando de aquí a allá hasta llegar a un lugar similar a un templo, el cual, dentro era una gran habitación que al centro tenía un gran pilar. El demonio suelta a Kagome y algunos mechones de su pelaje comenzaron a estirarse, tomaron a Kagome de sus muñecas y la amarraron contra el pilar.
-¡¿Por qué haces esto?! ¡Déjame ir!- gritaba Kagome.
-Ni lo sueñes, si tu vida muere y tu alma llega a mi seré al fin liberada Ki Ki Ki – reía.
-Pero si ya eres libre, puedes moverte, atacar ¡¿Qué más quieres?!
-No lo entiendes, si yo no tuviera esta joya - Le muestra la joya roja- no podría hacer todo lo que tú dices, por eso he esperado pacientemente a que aparezca alguien como tú para así poder salir de este lugar. He debido esconderme para que no me volvieran a sellar ¡Pero ahora que te he encontrado no hay más razón para eso!-le responde- Ki Ki Ki – ríe.
Mientras, el lugar donde estaban Inuyasha y los otros se había comenzado a incendiar, la pequeña llamita que había dejado la criatura ahora se había convertido en una gran llama que mantenía prisionera a tres casas y eso de seguro seguiría prolongándose, la gente huía del fuego y entre las llamas se escuchaba uno que otro grito de ayuda.
-¡Maldita sea, esa cosa se la llevo!- Gruñía Inuyasha.
-¿No la seguirás?- Le pregunta Kikyou seriamente.
-Bueno... yo…- tartamudeo Inuyasha mirando a Kikyou.
-Síguela - interrumpió la voz de Kiseki, todos quedaron extrañados.
-Ya viste, esa niña no me quiere cerca - dijo Kiseki con desagrado - Seré de más ayuda acá que allá.
-En ese caso debo llegar lo antes posible- dijo con un brinco alejándose de aquel lugar.
-Muy bien, estos son tus últimos momentos de vida Ki Ki Ki- Reía para transformar su cuerpo en fuego, luego lanzo de su boca una cuantas llamas, lo que hizo que el lugar comenzara a incendiarse- Te quemare junto a este lugar, así tus almas vendrán a mí y seré liberada Ki Ki Ki.
-¡Ya verás que nada de esto te resultara!
-Ki Ki Ki- rió para luego marcharse.
Ya había pasado un tiempo y el lugar estaba cubierto en llamas junto con Kagome dentro, quien hacía enormes esfuerzos para quitar sus ataduras, pero le fue imposible, Kagome tosía mucho, había comenzado a asfixiarse, estaba de rodillas, su cuerpo no había aguantado lo suficiente, seguía tosiendo por el humo, no quería cerrar su ojos, pero esto fue mucho más fuerte que ella, se desmayó entre las llamas.
Afuera estaba la demonio observando, mientras su cuerpo estaba cubierto de fuego hasta que al fin llega Inuyasha.
-¡Bestia infernal! ¡¿Dónde tienes a Kagome?!
-Ella está adentro viendo sus últimos momentos o quizás ya esté muerta Ki Ki Ki- Reía, esta respuesta no le agrado para nada a Inuyasha, el cual gruño para luego hacer un movimiento con la intención de llegar a las llamas, pero la otra intervino-"¡No te dejare pasar! Antes debes de matarme, cosa imposible para ti ¡Ya que eres sólo un insignificante hanyou!
-¡No me subestimes!- desenfunda a Tessaiga- Si tengo que matarte para pasar, lo haré con gusto si así lo prefieres ¡Será tu fin!- termina diciendo esto en un brinco.
La demonio le lanzo un feroz aliento de fuego que lo hizo retroceder para luego seguir atacando, mientras el fuego se prolongaba, la criatura esquivaba todos sus ataques, seguían y seguían combatiendo hasta que ésta ataco fuertemente a Inuyasha, éste cae mal herido, no se podía levantar, la demonio se acercó a él peligrosamente, Inuyasha observo la casa, la cual ya se volvía sólo cenizas, se imaginó a una Kagome muerta y su cuerpo completamente calcinado, de aquella imagen saca energía para seguir luchando para lograr salvar a Kagome, se pone de pie, la demonio le lanza un alieno de fuego, Inuyasha agita la Tessaiga y realiza el Bakuryūha, así la demonio acabo destrozada por su propio ataque, Inuyasha se apresura al lugar, entra y ve a Kagome.
Kiseki estaba sacando a la multitud del fuego que se había prolongado bastante, la gente gritaba a más no poder, Sango y Miroku también ayudaban a sacar a la gente, Kiseki se adentra en una casa para sacar a un mujer junto a su hijo, el youkai levanta el palo que la tenía atrapada y los ayuda a salir, la casa estaba llena de fuego por dentro y por fuera, antes de salir Kiseki siente que alguien lo llama, creyó que era otra persona en apuros, así que cuando salió de la casa dejo a la mujer y al niño y volvió a entrar, busco entre el fuego, se caían las cosas y habían pequeños derrumbes.
-Kiseki…- Se escucha la voz de una mujer que lo llama
-¡¿Quien anda ahí?!
-Kiseki...- Se volvió a escuchar, pero de otro extremo.
-¿Está en apuros? ¿Necesita ayuda? ¡¿Dónde se encuentra?!- No hubo respuesta, sólo silencio, comenzó a preocuparse.
-Kiseki… - volvió a oírse entre las llamas, pero del otro extremo de la casa, Kiseki se da vuelta para averiguar, no había nada, luego comienza a girar en su lugar, para observar bien, no había nada, ni nadie, sólo el fuego- Kiseki - Se escucha bruscamente tras él, pero esta vez muy cerca, era como si lo estuviera rodeando, se giró bruscamente para ver, no había nada, giro lentamente su cabeza hacia el lado para seguir inspeccionando el lugar con la vista, en eso rápidamente una mano toca su hombro por detrás, del miedo se dio media vuelta tan rápido como pudo, pero ante la reacción lenta y el susto cayó rápidamente en unos escombros del lugar, divisando una figura femenina frente a él.
Inuyasha corrió hacia Kagome tapándose la boca por el humo del lugar, al llegar con ella rompe sus ataduras, ella cae desmayada en sus brazos.
-Kagome, Kagome- Inuyasha la mueve y le da unas cuantas palmadas en su rostro para que despertara, no había reacción de parte de ella- Por favor, Kagome, no me hagas esto, perdón por no llegar a tiempo, por favor abre tus ojos, Kagome, por favor abre tus ojos - suplicaba Inuyasha nervioso- Kagome...
Kiseki yace en el suelo desconcertado por el susto que tuvo, subió su mirada para ver frente a él una hermosa muchacha de cabellos chocolate, el cual era muy largo y estaba sujeto con dos pequeñas amarras al lado de su rostro, bestia igual que Kikyou, lo que hizo saber que era una miko de pieles claras y pálidas que lo miraba con una enorme dulzura en sus ojos y una sonrisa demostrativa de cariño. La muchacha extiende su mano a Kiseki para ayudarlo a levantarse, Kiseki recibe su mano anonadada, se pone de pie sin dejar de mirarla fijamente y lo único que pudo decir en forma de susurro es:
-Saiyo…- Ella le regala una cálida sonrisa- Pero tú... ¿Qué haces aquí…? Tu estas...
-¿Muerta? Sí, lo sé, pero se me es posible excepciones- Le respondió con una risa en sus labios, Kiseki responde con una llena de dulzura-Debo hablarte- Al final la muchacha habló seriamente.
-¿Que sucede?
-Debes salir de este lugar, a no ser que quiera que él regrese…
-Pero tengo que...
-No Kiseki... Debes irte (del fuerte chino) Que no te importen las joyas, que nada te importe, si te quedas él vendrá...
Silencio, era todo lo que se escuchaba, a excepción de la vida propia que hacía notar que tenía el fuego a su alrededor, Kiseki habla nuevamente.
-Entonces creo que debería quedarme- Fue la respuesta de él con una sonrisa un tanto apagada.
-¿Qué estás diciendo?- Habló ella sin comprenderlo.
-Si me quedo, él vendrá, y si viene, tú estarás feliz- Le dijo aún con esa sonrisa apagada.
-No, eso no es cierto- Regalándole su dulce mirada siempre acompañada de su sonrisa.
Kiseki nuevamente guardo silencio, la miro y volvió a responder - Que curioso, hace ya tanto de tu muerte y aún te conozco como la palma de mi mano, con sólo ver tus ojos sé que me mientes- Saiyo abrió un poco más sus ojos en señal de sorpresa.
-No podría soportar tu perdida, por favor vete y no vuelvas.
-No me importa, debo quedarme, lo prometí.
-Si te quedas te aseguro que él volverá.
-¿Y qué con eso? Si vuelve o no, no creo que tenga algún sentido.
-Eso lo dices ahora- una pausa- luego te llegara el arrepentimiento.
-No...- pausa- Quizás te haga feliz un momento.
-Yo seré feliz si tú permaneces aquí- Kiseki la mira con una infinita ternura, como nunca había mirado a nadie, ella se acerca un tanto a él.- Recuerda que mi entero corazón será perpetuamente para ustedes dos- con su dedo toca donde se encuentra el corazón de Kiseki, el entiende de inmediato (Seguro ustedes no, deberán esperar, ya lo sabrán) Luego ésta comienza a acercar su rostro al de él.
Y al mismo tiempo que sucede esto se logra ver a Inuyasha haciendo el mismo acto que Saiyo, pero con Kagome, ambos se acercan lentamente al otro (Saiyo a Kiseki; Inuyasha a Kagome) hasta tocas su labios. Kiseki responde el dulce beso de Saiyo acariciando su rostro, en el caso de Kagome no, seguía desmayada, ambas parejas se separan.
Kagome comienza a abrir suavemente sus ojos, para ser recibida por unos preocupados ojos dorados. Mientras que Saiyo, al momento de separarse de Kiseki, comienza a desaparecer y a transformarse en polvo brilloso color dorado, no se marcha sin antes decirle a Kiseki:
-No olvides que tu destino no está escrito- La despedida, su dulce sonrisa y una suave caricia en el rostro de Kiseki.
-Inuyasha...- Susurra lentamente Kagome al verlo ahí.
-¡Kagome!- Se alegra- Al fin estas despierta- Kagome le da una ligera sonrisa, Inuyasha se dispone a sacarla del lugar rápidamente, la toma como siempre la tomaba y la saca del fuego, una vez afuera Inuyasha ve un pequeño destello en el suelo, era la joya, la recoge, va lentamente hacía Kagome, la sienta y le muestra la joya.
-Toma esto es tuyo.
-Inu... yasha.- estaba sorprendida.
-Anda, tómala, te pertenece.
-No la tomare.
-¿Eh? ¡¿Pero que dices?! ¿Cómo que no la tomaras?
-Es tuya Inuyasha.
-Pero…
-Sólo quédatela, te pertenece - Dándole una sonrisa, Inuyasha se la responde y guarda la joya- Llévame con Kiseki y los otros.
-Está bien...- Responde un poco de mal humor al escuchar el nombre de Kiseki, luego la vuelve a tomar para llevársela junto a los otros.
Ya todos estaban reunidos fuera del fuerte chino cuando Inuyasha y Kagome vuelven.
-Al fin vuelven- dice Shii.
-¡Kagome!- Salta Shippo.
-¡Shippo que alegría!
-¿Kagome cómo te encuentras?
-Ya estoy mejor, no fue nada.
Kikyou miraba seriamente a Inuyasha, Kagome pega un vistazo a Kiseki que tenía perdida la mirada en el horizonte.
-Kiseki...
-¿Ah?
-Inuyasha se quedó con la joya, es que él...- No termino de hablar.
-Ah, no, no te preocupes, está bien… ¿Nos vamos? Quiero volver con Tei.
-Eh… Sí- estaba totalmente sorprendida ¿Qué demonios había sido eso? ¿De cuándo tan comprensivo? Kiseki y Kagome se despidieron de los otros, Inuyasha miraba mal a Kiseki, pero éste no lo daba por vivo.
Kagome ya estaba cambiada de ropa, en el camino tras unos arbustos se volvió a su atuendo original, caminaba junto a Kiseki.
-Kiseki... Lo siento, este viaje fue sólo una perdida, te obligue a quedarnos y eso que detestabas ese lugar.
-No importa- dijo contento –a pesar de que odio a esa gente, del fuego, de la discusión y de que al final de todo Inuyasha se quedó con la joya, valió la pena este viaje- Respondió. Kagome quedo boquiabierta.
-¿Por qué dices eso?
Kiseki se detuvo, miro al cielo y dijo- Porque pude verla y hablarle- Volvió a caminar - Pude ver a Saiyo- dijo como si Kagome no se encontrara con él.
-¿La vio? ¿Hablo con ella? ¿Pero cómo? ¿Saiyo no está muerta? ¿Qué sucedió, acaso aprovecho mi ausencia para verla…? ¿Por qué, por qué ella? Su felicidad siempre depende de ella... - pensó un poco deprimida.
-¡Ey, no te quedes atrás!- Le grito Kiseki de más adelante- ¡Acuérdate que estaba apurado, tengo que hablar con Tei!
-¡Si, ya voy!
-¡Apúrate, apúrate, debemos apresurarnos!
-"¡Sí! ¡Te dije que ya iba! ¡Uy, pero que insoportable!
-Deja de quejarte tanto y muévete...
-¡Ya cállate!- Contesto molesta a sus burlas mientras seguían con su camino.
