CAPÍTULO 11: LA LOCOMOCIÓN DE LAS ESTRELLAS.

-¡¿Eh?! ¡¿Un campamento en el lago?!- Matsuoka Rin se había sentado en la litera baja de su habitación compartida. Las vacaciones de otoño estaban por comenzar y los estudiantes comenzaban a prepararse para retornar a sus hogares por un corto período de tiempo. La voz festiva de Nagisa en el teléfono lo había sorprendido mientras secaba su cabello con una toalla al haber vuelto de las duchas.

-¡Hai! Resulta que Haru-chan tuvo una experiencia romántica muy importante en su vida junto a la cascada que está cerca del Lago Uradome. Creímos que sería diverti…-

-¿¡HARU TUVO UNA QUÉ!?- Interrumpió con un grito seco casi atragantándose con su propia saliva mientras se daba la cabeza contra el borde de la litera superior al incorporarse de pronto.

-¡Oh! ¡Claro! ¡Aún estabas en tu período tsundere absoluto en esa época!- Dijo riendo mientras se terminaba de calzar los zapatos antes de ir al último día de clase antes del receso de otoño.- Pero Haru-chan nos contó una historiamor de su primer encuentro romántico, y fue con una cascada en Uradome. Por eso queremos ir ahora que comenzamos las vacaciones. ¿Vienes? ¡Di que sí!...¿Hola? ¿Rin-chan?- Pestañeó varias veces mientras escuchaba el silencio del otro lado de la línea, rascándose la cara con pesadumbre. Típico de Rin-chan.

Colgó el teléfono mientras trataba de asimilar la más nueva información sobre Haru que le había llegado a sus oídos mientras una visible vena se hacía presente en su frente, arrojándose de espaldas al colchón. ¡De ninguna manera! ¿Además de que cascada estaban hablando? ¿¡Cómo que Haru se enam…!? Maldición...ahora moría de curiosidad… ¡Nagisa, pequeño idiota!

Y movió su mano hacia el teléfono cuando vibró en el colchón junto a él. Un mensaje, probablemente el rubio tratando de contactarlo nuevamente a lo que diría que no. ¿Eh? Un mensaje de su hermana. Palideció hasta casi tocar colores verdes cuando leyó el contenido, con la voz de la propia Gou en su mente.

"Es una pena que los chicos tengan que enterarse de esta forma de lo bien que te ves en vestido, Onii-chan…"

Y la foto adjunta mostrando sus torneadas piernas enfundadas en nylon negro y un vestido de maid con volados lo hizo tragar con violencia y sentir las palpitaciones exageradas en su frente. ¡¿DESDE CUANDO SU HERMANA ERA UNA CHANTAJISTA?! ¡GOOOOOOOOOOOOOU!


-Es una pena que Rin-san no quiera venir con nosotros…- Rei caminaba lado a lado con el muchacho de rubio cabello camino a la estación para tomar el tren. Lo vio sacar su celular, sonriendo ampliamente.

-¡Parece que cambió de opinión! ¡Que alegría! ¡Gou-chan debe haberlo convencido!-

-¡Qué bueno! Si, parece que es una relación de hermanos muy cercana.- Y probablemente nunca se enteraran de nada. De nada, nada.

-Mejor apurémonos, quiero contarle todo a Mako-chan, Haru-chan y Ruka-chan. ¡De seguro se alegrarán de poder viajar luego de los exámenes!- Y emprendieron el trecho que faltaba corriendo lado a lado.


Los ojos verdes de la pelirroja de pecas se habían desviado hacia el vasto océano que se extendía a su lado mientras caminaba junto al alto moreno de ojos azules. Del otro lado, Tachibana Makoto miraba exactamente al lado opuesto.

No sabía que pensar, porque el día anterior había ocurrido lo mismo. Se habían encontrado al caminar a la escuela y de pronto el chico que siempre le sonreía y hablaba con ternura, prácticamente evitaba mirarla o le hablaba en trabalenguas que no podía comprender del todo.

Recordaba haberse dado vuelta y pedirle un borrador cuando notó que olvidó el suyo, y la respuesta del alto Capitán había sido asentir de golpe y lentamente dárselo mientras bajaba la mirada como evitando sus ojos.

Recordaba haber compartido su bento con Haru porque ella había traído caballa al limón y los ojos del muchacho habían brillado con brío, pero Makoto se limitó a comer su almuerzo como si la escena a su lado no estuviera ocurriendo.

Incluso cuando le llevó toallas para que tanto él como Rei se secaran al salir de la piscina, le dio las gracias más apagadas y tímidas que había recibido nunca. Y había hasta dolido. Si había algo que habían construido con Makoto era una amistad preciosa donde de a poco se habían abierto con el otro, y parecía haber retrocedido a foja cero. No...Antes de eso, porque siempre había sido él quien iniciaba las conversaciones aun cuando no se llevaban tan bien. ¡Había sido él quien había insistido en llamarla por su nombre y pedirle lo mismo! ¿Por qué ahora la saludaba mirando al piso?...

- ...ka. Ruka…- La voz parca de Haru la trajo de vuelta como de un sueño. Lo miró saliendo del trance en que se encontraba con los ojos muy abiertos. El muchacho la miraba desde arriba con el ceño ligeramente fruncido.- ¿Estás bien?-

- E-eto. Si…-Dijo tratando de ignorar el hecho de que Makoto ni siquiera miraba hacia su lado.- Perdona. ¿Qué decías?-

- Tu bufanda se está cayendo…- Y le señaló su cuello que comenzaba a quedar al descubierto sin siquiera darse cuenta. ¡Rayos!

- Gr-gracias, Haru…- Y se acomodó el listón de lana.

El celular de Makoto sonó en su bolsillo, haciendo que el muchacho se sobresaltara, porque nadie solía llamarlo a esa hora de la mañana. Salió de sus pensamientos más profundos cuando leyó el nombre de Nagisa en el visor.

- Moshi mo…- Comenzó a decir, y tuvo que separarse el teléfono del oído para no estallar.

-¡Nos vamos de viaje!- Gritó el pequeño al otro lado de la línea, con interferencia por el tren donde venían viajando.

-¿Nagisa? ¿Que…?-

-¡Rin-chan confirmó que vendría de viaje con nosotros! ¿No es grandioso?-

-¡Claro que lo es! Pero nos…-

-¿Se encuentra Ruka-chan ahí? Necesito hablar con ella sobre algo.- Y sintió que le golpeaban el estómago.

- H-Hai…- Y se separó el teléfono verde de la oreja girando el rostro hacia la joven de cabello fuego. Sus ojos verdes miraban un punto fijo sobresaliendo de la bufanda a cuadros lila.- Ha-hanno...Ruka-chan…-Suspiró- Nagisa quiere hablarte.- Y la muchacha volteó hacia él con el rostro extendido en asombro.

- Cl-Claro…- Y la delicada mano temblorosa se acercó a la suya por delante del pecho de Haru, quien no dejaba de observar la escena queriendo comprender en silencio. Tomó el celular evitando rozar sus blancos y enormes dedos. Le era casi imposible mirarla sin sonrojarse, por lo que había decidido hacerlo lo menos posible, al menos mientras ella estuviera consciente de ello y tener que pasarle su propio teléfono lo hacía exceder esos límites. La vio acercarse el teléfono al oído, reaccionando igual que él lo había hecho.

- Nagisa, no tienes que gritar…- Le dijo masajeando su sien. La voz del kohai se escuchó al otro lado desde donde estaban.

-¡Nos vamos el domingo! ¡Más te vale que anotes la fecha y no intentes escaparte con tus amiguitos del Club de Música o voy a sentirme muy pero muy celoso!- Y juraba que estaba señalando al aire con el dedo acusador como si estuviera justo frente a él. Sonrió de costado.

- No te preocupes, son ellos los que deberían sentirse celosos.- Y lo escuchó reír.- No se me va a olvidar. Nos vemos más tarde.-

Colgó al sentir que la risa del rubio desaparecía del otro lado, cerrando el deslizador hacia arriba y viendo como la pantalla del celular de Makoto mostraba la foto de un paisaje de Iwatobi, claramente sacada por él mismo. Sonrió. La foto era totalmente pacífica, igual que él. Y cayó en cuenta de que aún tenía su celular, poniéndose totalmente roja y extendiéndoselo por delante de Haru.

Se sentía fatal, porque quería hablarle como siempre pero simplemente no podía hacerlo. Por eso se limitó a susurrar un "gracias" al tomarlo con cuidado para no rozar sus dedos. Tal vez así pudiera sobrevivir el día, aún cuando la noche estuviera viniendo. En dos días iban a irse de campamento todos juntos, y eso significaba una noche a su lado.

Tarde o temprano tendría que ordenar su cabeza, poner en fila sus pensamientos y hablarle con normalidad a la chica que le gustaba. Volvió a mirarla de reojo, y estaba cabizbaja con la nariz pecosa cubierta por su bufanda y los ojos tristes. Pero…

Suspiró. Notando que Haru lo miraba con el ceño fruncido. "Sí, ya sé que soy un idiota Haru. Ya se que no puedo aislarme así sólo porque me gusta. Pero lo lamento, no puedo controlarlo…" Contestó en su mente como si fuese una conversación cara a cara con su amigo, porque desde siempre podía prácticamente leerle la mente.


-¿Para qué me citan a las 07:00 am si no se van a dignar a aparecer a horario?...- Chasqueó la lengua mientras su ceño fruncido en un gesto de total cansancio se hacía presente en su frente. La cara de total enfado estaba cuasi disimulada por la gorra azul que se había puesto pronosticando el sol de ese día. El bolso de ropa y la bolsa de dormir descansaba a un costado de sus largas y torneadas piernas.

-¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIN-CHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!- La voz estrepitosamente aguda de Hazuki Nagisa se oyó a lo lejos como un presagio del cuerpo pequeño del rubio acercándose a zancadas enormes como una caricatura hacia él.

-¡No grites así!- Y lo recibió con el brazo estirado en pleno intento de detenerlo para que no lo abrazara. Nagisa quedó con ambas manos extendidas hacia él buscando contacto físico más allá de su mejilla contra la palma de la mano.

-¡No seas malo, Rin-chan! No nos vemos hace mucho. ¡No puedes decir que no nos extrañaste!- Y el rostro del pelirrojo se puso violeta. Desde luego que necesitaba la dosis de enfermedad que el pequeño podía brindarle, pero no iba a demostrar absolutamente nada. Lo vio menear la cabeza de lado a lado en desaprobación.- Antes te reías más, Rin-chan. ¿Qué te pasó?-

-¡MADURÉ!- Gritó en furia al tiempo que veía llegar al megane vestido con unos pantalones largos y chaqueta de exterior. El muchacho venía preparado como si fueran a acampar al medio de la nada.- Oi, Rei.- Lo saludó con la mano en alto respetuosamente.

- Rin-san, muy buenos días.- Y se inclinó. Había pasado mucha agua bajo el puente desde aquella realmente poco amistosa conversación y realmente parecían estarse entendiendo.

-¿Dónde están Makoto y ese inútil de Haru? ¿Por qué me citaron tan temprano si no llegaron a tiempo?- Comenzaba a cabrearse nuevamente cuando la voz de Gou lo llamó desde su derecha.

-¡Onii-chan! ¡Lamento la demora!- Su hermana menor venía corriendo con una mochila al hombro mientras la segunda manager de Iwatobi aparecía detrás, ambas trayendo una carpa compartiendo peso. Gou le había dicho que vivía cerca de Haru y Makoto, así que si venían juntas era porque habían dormido en su casa.

- Llegas tarde, Gou…- Y miró a la joven que se enderezaba tras el rostro resplandeciente de su hermana. ¿Esas marcas en su rostro eran pecas? Pero sus rasgos eran japoneses…¿Como era posible que tuviera pe…?- Creo que no nos presentaron la última vez. Soy Matsuoka Rin.-

-¡Rin-chan! ¡Tienes que hacer la presentación completa! Tu sabes, "Soy Matsuoka Rin. Rin es un nombre de niña, pero soy niño".- Dijo el pequeño en una perfecta imitación del pelirrojo que lo miraba con plenas ganas de matarlo. Ruka estalló en una risa sincera. Era tal cual Gou lo había descrito.

- Soy Shimizu Haruka, mucho gusto.- Y el rostro del muchacho quedó petrificado por un momento. Sonrió de costado.- Si, como Haru, pero me llaman Ruka para no confundirnos.- Y se rascó la nuca avergonzada.

- Gou me dijo que eres músico. Es raro encontrar a alguien que no se atleta entre un grupo de nadadores.- Dijo sonriendo, y justo cuando iba a responder, fue su hermana quien tomó la palabra.

-Onii-chan, yo tampoco soy atleta y aquí estoy.- Rin la miró de costado.

-Tu eres una pervertida fanática de los músculos.- Y miró fijamente a la pelirroja de ojos verdes.- No me digas que eres tan rara como mi hermana...- Ruka empezó a reír nerviosamente rascándose la mejilla con delicadeza.

- ¿Te digo la verdad o tratamos de ser amigos?- Y estallaron en risa, meneando Rin la roja cabellera y tratando de aceptar que ese fin de semana de campamento sería memorable por los motivos equivocados. Y aún así le parecía una persona bastante simpática y normal para estar en medio de ese grupo de raros a los que llamaba amigos.

Desvió la vista a su hermana, quien jugaba sistemáticamente con su teléfono celular haciéndole algún tipo de advertencia. Maldición, Gou…

-¡Sentimos mucho la espera!- La tranquila voz de Tachibana Makoto los obligó a voltear mientras se acercaba junto a Nanase Haruka, cargados de bolsos y la tienda de campaña de su familia.- Ohaiyo, minna.-

- Ohaiyo, Makoto-Sempai, Haruka-Sempai.- Gou y Rei saludaron respetuosamente con una sonrisa.

-¡Llegan tarde!- Gritaron Nagisa y Rin, aunque con muy distintas connotaciones.

- Ohaiyo…- La escuchó murmurar mientras no levantaba la vista. Los ojos verdes de Makoto se posaron en la pelirroja de pecas mientras se acomodaba la mochila en los hombros pequeños y dejaba el pesado bolso en el suelo. Hacía dos días que no hablaban, cuando realmente se habían acercado muchísimo. Trató por todos los medios de mantener la compostura cerca suyo, pero cada vez que quería decir algo el calor en su cuerpo le secaba la garganta y la imagen de su cabello resplandeciente como fuego a la luz de la tarde lo cegaba. ¿Que tan irónico era no poder hablarle a la chica que te gusta?

Durante los días previos, la misma escena se repetía una y otra vez en su mente, y evitaba que se acercara a ella como generalmente lo hacía.

Cuando habían llegado a la escuela los tres juntos el día después del encontronazo en la piscina con el grupo de inadaptados. Había escuchado a un pequeño enjambre de chicas murmurando en cuanto pasaron por las taquillas a dejar el calzado.
- Es ella...- Había dicho una de las chicas, más pequeña que Ruka-chan, probablemente de primero.
- Makoto-Sempai no puede estar saliendo con ella...- Había hablado otra, un poco más alta y con largo cabello negro en una coleta alta, mientras seguía a su amiga con una ceja levantada, como si la escaneara de arriba a bajo.
- ¡Te digo que si! ¡La defendió en la piscina ayer!- Una chica de cabello teñido en rubio y muchos anillos era la menos disimulada de las tres, señalándola sin que ella se diera cuenta.

Ruka-chan pasó junto a Haru hablando sobre que aprovecharían el receso de otoño y los últimos días de calor para cerrar su aprendizaje hasta primavera, y claramente no escuchó el cuchicheo del que era protagonista.

Las miradas lascivas a la pelirroja le hicieron hundir el abdomen en dolor, acercándose con parsimonia y tratando de controlar el temblor en su voz.

- Uhm...disculpen...- Sus ojos verdes parecían haberse apagado cuando el grupito de chicas se volteo a mirarlo. El sonrojo violento en el rostro de las tres indicó que no esperaban que se les acercara.
- ¡Oh! ¡T-Tachibana-Sempai!- No comprendía bien el por qué los brazos de la más pequeña se agitaban como si fuese un colibrí. La muchacha de falso cabello rubio habló sonrojada.

-¡O-omedetto, Tachibana-Sempai!- Tomó aire sumamente nerviosa- Nunca pensamos que veríamos a Tachibana-Sempai con una chica… Algunas de primero se confesaron a comienzo del año pero no hubo posibilidades. Lo mismo el año pasado...- Sacudió la cabeza con violencia tratando de entender lo que ocurría. Recordaba haber rechazado cortésmente varias chicas de primero, y chicas de su curso el año anterior. ¿Pero por qué…?

-¿Felicidades por que? ¿Por qué hablaban de Ruka-chan?- Se sentía como atrapado en un remolino que giraba y giraba sin sentido alguno.
- Eto… Están saliendo, ¿cierto? - Otra de las chicas lo interrumpió obligando a que el tono de su rostro se elevara varios tonos hasta alcanzar un morado uniforme.

Se le levantaron los vellos de la nuca y sintió que estaba a punto de desmayarse al recordar la escena de la tarde anterior y la epifanía que hacia unas horas había tenido. El sonido de su risa, las bromas diarias, su cabello, sus ojos, su rostro, su forma de llamarlo, su forma de llamar a Haru, y la "verdad" que la Hora Mágica había revelado. "¡SÍ!", hubiera querido gritar. Pero...

- Uhmm…-Trató de componerse y que la temperatura de su cuerpo dejara de aumentar. Volvió a hablar intentando que su voz no temblara como gelatina.- N-no es cierto- Haru volteo a mirarlo como esperando a que avanzaran. Ruka-chan imitó su gesto ladeando la cabeza como un pequeño oso de felpa rojo. Suspiró, y su voz salió temblorosa de todos modos- Disculpen… Pero no es cierto, solo somos amigos.- El grupito de niñatas voltearon a verlo en un segundo y se sintió más cohibido que nunca en su existencia.

La campana rompió el ambiente y Haru emprendió el paso dejando a la pelirroja aún de pie esperando por él. Ruka alzó el rostro hacia su amigo y volvió a mirarlo como esperando a que avanzara hacia ella e ir al salón. Brillaba incluso en la sala de taquillas. Volvió a verlas mientras ellas alternaban miradas entre ambos. Su tono cambió, como la expresión en su rostro.

-Por favor, les pido que no vuelvan a decir o insinuar nada malo sobre Ruka-chan.- Y el grupo contuvo el aliento. Definitivamente sabía leer intenciones.- No estamos saliendo, pero no quiero que haya ningún tipo de mal comentario sobre mi amiga. ¿Nee?- Y la sonrisa amable de siempre se dibujó en el rostro bajo el cabello oliva. Asintieron al unísono.

La voz de Nagisa avisando que el tren estaba llegando lo trajo al mundo real nuevamente como una flecha certera. Tanto Rei como Haru habían tomado sus cosas y avanzaban hacia el transporte a paso seguro. Rin caminaba junto a Gou-chan llevando la tienda que ambas chicas habían traído, y entonces la vio. Aún cuando no parecían demasiado pesados, los bolsos que tenía eran muchos. No se dio cuenta cuando se puso a su lado, superándola por mucho en altura.

La vio voltear su rostro hacia arriba para mirarlo sorprendida, como si lo viera por primera vez en el día. Quedó petrificado ante los brillantes ojos verdes a la luz de la mañana. Suspiró, porque aunque tratara de no hablar demasiado, no podía mantenerse lejos. No quería mantenerse lejos. Sonrió con ternura, tomando dos de sus bolsos con una de sus enormes manos.

- Deja que te ayude, Ruka-chan…- Y su voz fue un bálsamo para sus oídos, porque era básicamente la primera vez que le hablaba en dos días. Sonrió sin darse cuenta, asintiendo con energía.

-¡Gracias! Parece que aún tengo que tomar vitaminas para tener tus brazos, Makoto.- Le devolvió la mirada mientras caminaban lado a lado hasta el tren que Nagisa y el resto retenía con favores hasta que pudieran subir todo. "¿Qué fue lo que te pasó estos días?" "¿Por qué de repente te volviste un ente introvertido?" "¿Acaso hice algo mal…?" Fueron todas las preguntas que cruzaron por su mente mientras veía su hermoso perfil desde abajo. ¿Siempre había brillado así o recién ahora se daba cuenta?...Sacudió la cabeza al entrar al tren.- Eto...mejor nos quedamos aquí con las cosas. Sino, molestaremos al resto de los pasajeros.- Dijo tímidamente. Los chicos se habían sentado con los bolsos encima y algunas personas parecían estar un poco incómodas. Estaba bastante lleno para ser domingo.

- P-puedes sentarte si quieres, Ruka-chan. Yo me quedaré con las cosas.- La vio quitarse el pesado bolso de los hombros y rotar el brazo para recuperar movilidad. La chaqueta negra y lila le quedaba bastante ajustada al cuerpo.

- Neh. Si me siento probablemente me quede dormida. No podemos pasarnos de estación o nos pasará lo mismo que a ustedes cuando fueron al Parque de Diversiones con Rin hace unas semanas.- Y rió con ganas. Se sonrojó aún estallando en risa al recordar la expedición de una hora en tren porque se habían pasado de estación y tuvieron que volver.

- Hahaha, buen punto…- La miró con detenimiento. Tenía los ojos cerrados mientras le sonreía con gracia. ¿Por qué había cortado el habla con alguien así? En ese momento se sentía tan bien como lo más natural del mundo.

Lo miró con detenimiento. El mismo rostro amable que siempre le expresaba tranquilidad estaba ahora frente a ella, mientras se recostaba contra uno de los compartimentos de equipaje y ella se sentaba en uno de los bolsos. Escuchaba las voces de Rin y Haru a un costado, tratando de ponerse al día pese a que el muchacho de cabello negro no parecía muy interesado en recrear la secuencia de su enamoramiento de la cascada. Pestañeó varias veces. Tenía que preguntarle.

- Hanno...Makoto…- Levantó la vista hacia ella, cruzando miradas. Tragó saliva preparando la frase.- Makoto…¿acaso yo hice algo qu…?-

-¡¿DE QUÉ HABLAN?!- El rostro ovalado de su kohai apareció en su campo visual como una bala perdida, mordiendo un panecillo caliente relleno de frambuesa que estaba escupiéndole en plena cara complementando sus pecas existentes.- ¡Se alejaron de todos! ¡Entre amigos no hay secretos!-

-¿¡De qué secreto hablas?!- Le contestó mientras se limpiaba la cara con la manga de su chaqueta ante la mirada asombrada y divertida de Makoto.

- Nagisa...Por favor, no hables o gesticules mientras estás comiendo.- Le dijo como si fuera una mamá regañando tiernamente a su hijo. Hijo hiperactivo.

-¡Vengan a sentarse con nosotros!- Gritó el muchacho dándose vuelta. Ruka lo miró riendo aún con mermelada en el rostro. Hasta con frambuesa en las mejillas era preciosa.


- Eto...Gou-san.- Rei se acomodaba las gafas mientras abría uno de los bolsos pesados que traía la hermana menor de Rin-san.- ¿Por qué hay un equipo de video y dos cámaras fotográficas en este compartimento?...- La bella manager rió y contestó como si fuese lo más normal del mundo.

-¡Es que quería documentar este viaje tan especial para nosotros! ¡Especialmente si onii-chan decidió venir!- Rin la miró a lo lejos al escuchar la frase "decidió venir". No hubiera movido un dedo esos días de no ser por esa foto de chantaje.

- Pero…¿Dos cámaras fotográficas?- Había gato encerrado.

- Una es profesional y la otra amateur. Me sorprendes, Rei…- Ruka-Sempai habló a sus espaldas mientras traía a la rastra uno de los bolsos más pesados para preparar las ollas en el sector de cocina.

- Reconozco el equipo que trajeron, pero desconozco totalmente el POR QUÉ decidieron traerlo…- Y las miró con suma intriga y desconfianza.

-¡Es obvio que quieren sacarnos fotos en traje de baño!- Nagisa pasó a su lado llevando unas ollas para ponerlas junto a Ruka-Sempai. El rostro del megane palideció.

-¡No me sorprende nada de Gou-san! ¡Pero Ruka-Sempai! ¡Usted es nuestra Superior!-

- Y eso te enseña a no confiar en nadie, Rei…- Y le guiñó un ojo verde haciendo que sus pecas resplandecieran ante el sol del mediodía.

- Aunque prefiero las fotos antes que los videos. La cámara aumenta diez kilos.- Dijo Nagisa con aire pensativo.

-¡¿ES ESO LO QUE TE PREOCUPA?!-

El sonido de la cascada junto a ellos los hacía sentir en otro mundo. Las montañas cerca, el claro donde habían permitido que armaran el campamento aún cuando estaban un poco alejados del resto.

El lago frente a ellos era como un espejismo hecho por la naturaleza para recordarles que algunas cosas eran intocables y bellas por nacimiento. Y ahí estaba Haru, nadando como un delfín en agua dulce aun cuando no hacía tanto calor.

Rin había metido los pies en el agua viendo como su amigo y rival se dejaba llevar por las ondas en el líquido transparente y fresco, oyendo el sonido de la cascada a la que Haru casi le había jurado amor eterno, según el rubio de Iwatobi.

- Onii-chan, ¿acaso no vas a meterte al agua?-

- No hace tanto calor como para entrar. Tal vez por la tarde.-

- Me sorprende realmente que ninguno de los dos se esté retando a un duelo a muerte, teniendo un lago tan hermoso cerca…-

-¡HA! No hace falta retar a Haru a un duelo a muerte. La última vez que nadamos en una carrera lo vencí en los Prefecturales.- Dijo orgulloso. Antes incluso de que todo entre ellos saliera a la luz, esa carrera había sido ganada en muy buena ley. Pronto, el cuerpo alto esbelto de Nanase Haruka se vio cerca al oír esas palabras.

- La diferencia entre nosotros en esa carrera fue mínima. Si estás fijándote en cosas tan pequeñas...es porque eres un hombre muy pequeño, Rin…- Dijo con tranquilidad pero con un brillo extraño en sus ojos. Makoto lo escuchó desde donde estaba, comenzando a reír. Rin era el único que sacaba ese lado de Haru.

-¡¿NANI?!- Gritó poniéndose de pie. Gou volteó hacia Ruka con los ojos cubiertos en lágrimas de emoción.

-¡LLEGÓ EL MOMENTO, RUKA-CHAN!-

-¡ENTERADO!- Y tomó la videograbadora y una de las cámaras fotográfica, posicionándose donde hubiera buena luz.

-¡LAS DOS ME DAN TERROR!- Gritó Rei desde su lugar.

-¡Prepárate Haru!- Y se quitó el cinturón a una velocidad sobrehumana, asombrando a todos los presentes.

-¡Dime que filmaste eso, Ruka-chan!-

-¡Claro que lo filmé! ¡Pero es tu hermano del que estamos hablando, Gou-chan!- Y rió mientras sentía los pasos de Makoto a sus espaldas, riendo con nerviosismo.

- Pero esos músculos son algo increíble.- Dijo suspirando ante la mirada aterrada de Ryuzaki-kun.

-¡MUY BIEN! ¡Comenzaremos con la primera carrera extra oficial entre Rin-chan y Haru-chan! Pero sugiero que los dos salgan a tierra para poder hacerlo más equitativo.-

- Y si quieren vestirse para probar quien se quita la ropa más rápido tampoco sería un inconveniente…- Murmuró Ruka lo suficientemente alto como para que la escucharan. Makoto sacudió la cabeza totalmente sonrojado.

-¡R-Ruka-chan!- Y la miró con los ojos abiertos como platos. Le devolvió la vista riendo mientras mostraba los dientes.

- Yo solo quiero documentar datos útiles para el Club.- Y no pudo evitar sonrojarse mientras desviaba la vista. ¿Siempre había sido tan pervertida?

-¡Haru! El que se desvista más rápido, salte y nade libre hasta la cascada, toque la roca de allá y vuelva es el ganador. ¿Crees poder hacerlo?-

- Solo no llores cuando pierdas.-

-¡Prepárate, Haru!-

Y los vieron vestirse para prepararse a quitarse la ropa a continuación. La risa nerviosa de ambas chicas era algo digno de reproducirse en loop por mucho tiempo.

Y comenzaron.

- I-Increíble. La velocidad con la que se quitaron el cinturón no es normal…- Makoto habló junto a Ruka y Nagisa, que parecían niños en una juguetería.

-¡Quítate esa camiseta, onii-chan!-

-¡GOU-SAN! ¡ESO SONÓ ESPANTOSO!- El rostro de Rei quedó totalmente bordó al escuchar a la hermana de Rin-san rogar por que se quedara sin ropa.- ¡¿ADEMÁS POR QUÉ RIN-SAN TENÍA UN TRAJE DE BAÑO BAJO LA ROPA?!-

-¡Porque al igual que Haru-chan, sintió que iba a nadar!- Gritó Nagisa.

-¡No!- Interrumpió Makoto.- ¡Rin sabía que iba a competir con Haru!...Creo.- Continuó Makoto. El rostro de Ruka parecía brillar con millones de estrellas.

- Gracias mamá. Gracias papá. Esta es la mejor ciudad del mundo…- Dijo mientras documentaba la carrera de los dos esculturales muchachos que casi estaban de vuelta.

Y claro que llegaron al mismo tiempo, esa y las otras cuatro veces que repitieron para desempatar. Haru permaneció en el agua mientras Rin decidía salir para tomar un refresco aún murmurando que no era posible empatar cinco veces.

Ruka-chan y Gou-chan miraban las carreras en repetición una y otra vez con el rostro totalmente rojo. Iban a atesorar esos videos hasta el fin del mundo. Y cada foto que pudieran sacar ese día.

Nagisa se había colgado del cuello de Rei para varias tomas, aún cuando el megane no estuviera tan feliz al principio, terminó aceptando el peso de su amigo y compañero de equipo sonriendo en cada foto.

Las chicas siempre estaban juntas, abrazándose y jugando a tirar besos en fotos tomadas por ellas mismas, persiguiendo a Rin aunque fuera reacio a la cámara.

La joven de ojos verdes miró al muchacho de cabello castaño oliva junto al lago mientras observaba a Haru seguir nadando hasta que sus dedos se arrugaran. Suspiró, porque desde luego que quería una foto con él como se había tomado con cada uno de los chicos, pero…

-¡Tengo una idea!- Gritó el pequeño rubio llamando la atención de todos. El joven de cabello castaño volteó también al oírlo de lejos, haciendo que Haru apareciera en la orilla asomando la cabeza como un pequeño animal acuático. El muchacho se regodeó en la atención expectante que estaba recibiendo.

-¡YA HABLA, NAGISA!- Gritó Rin cabreado desde un costado.

-¡JUGUEMOS UNA CARRERA DE CABALLITOS!- Y el silencio se hizo presente entre todos como si siguieran esperando el remate del chiste.

-¡Claro que no!- Rin habló seco y grave. ¿En qué estaba pensando?

- Yada. Mendosukai.- Contestó Haru y se volvió a meter al agua.

-¡Podría ser una buena forma de desempatar!-

-¡DE ACUERDO!-

-¡ESTOY DENTRO!- Y ambos se acercaron al rubio a esperar por instrucciones. Ruka trajo una toalla para Haru mientras Makoto se acercaba a ellos rascándose la mejilla con timidez.

- Pero, Nagisa...Carrera de Caballitos es…- Comenzó a decir el muchacho de ojos verdes mirando por encima de Haru. La mirada castaña llena de brío lo hizo blanco.

-¡Claro! ¡Significa que los que hagan de caballo correrán con alguien en la espalda, darán tres vueltas a esos árboles y volverán aquí! Así que recomiendo que elijan a los miembros que menos pesan para…-

-¡GOU! ¡VEN CONMIGO!- Gritó Rin tomando a su hermana del brazo.

-¡RUKA! ¡TU CONMIGO!- Y la levantó en brazos desde la espalda logrando que se sujetara por inercia y totalmente aterrada por el impulso.

-¡¿Eh?!- Pestañeó varias veces al verse sobre Haru mientras él sostenía sus piernas.

-¡P-PE-PERO HARUUUU-!- Gritó Makoto totalmente rojo mientras se acercaba a ellos. El rostro casi bordó de su amiga daba a entender que no había caído en la situación.- ¡Haru, no puedes tomar a una chica y hacer que se suba a tu espalda de esa forma!-

- Ruka y Gou son las que menos pesan. Es totalmente lógico. Tu deberías ir con Nagisa.- Le contestó con ojos calmos y como si estuviera diciendo algo obvio.

- Pero Rei quedaría solo…- Dijo Ruka una vez que volvió a tierra, aún sujeta de los hombros de Haru.

-¡Yo paso de esta locura!- Y se sentó con fuerza en el pasto. Nagisa corrió hacia él haciendo un puchero enorme.

-¡PERO REIIIIIIII-CHAAAAAAAN-!- Vio las mejillas infladas y rojas que parecían no querer dejarlo en paz, suspirando.

- Tomaré el tiempo. Alguien tiene que hacerlo.-

- WIIIIIIII ¡PARTICIPACIÓN DE PENA!-

-¡NO PUEDE SER PARTICIPACIÓN DE PENA SI NO QUIERO PARTICIPAR EN PRIMER LUGAR!-

-¡Filma esto o me aseguro de que te toque lo peor de lo peor en la cena de esta noche, Rei!- Gritó Ruka aún en los hombros de Haru. Makoto la miró sorprendido. Ninguno de los dos parecían estar incómodos, aunque Haru estaba totalmente concentrado en ganar. Sonrió de costado. Probablemente hubiera perecido de verguenza, pero no podía negar que haber llevado a Ruka-chan sobre su espalda habría sido divertido. No pudo seguir el hilo de sus pensamientos porque el cuerpo de Nagisa chocó de lleno contra su espalda al llegar de golpe y subirse como si pesara lo que una almohada. No era así.

-Nagisa…- Lo miró sobre su hombro. El rostro de niño feliz hizo que se callara. Era demasiado tierno.

-¡LISTOS!...-

-Vas a caer, Haru…-

-Lo mismo te digo…-

-¡Ánimo, onii-chan!- Gou estaba al borde del llanto feliz.

-¡GRABA ESTO O TE MATO, REI!- Gritó la pelirroja sujetándose a los hombros de Haru.

-¡CORRE COMO EL VIENTO, MAKO-CHAN!-

-¡No me trates como un caballo, Nagisa!-

-¡GO!- Gritó Rei bajando los brazos, sosteniendo la cámara de Ruka-chan totalmente contra su voluntad, haciendo que los tres comenzaran a correr con ganas hasta las arboledas. Las piernas de Makoto no tenían problemas en sostener el peso de Nagisa, pero los gritos constantes del rubio en su oído y el sonido de la risa de Ruka a su lado no hacían más que desconcentrarlo.

Vio de reojo como Haru sujetaba sus muslos con fuerza y aceleraba el paso como pocas veces lo había hecho en tierra. Pero…

-¡HAHAHAHAHAHAHAHAHA! ¡Haru! Tus movimientos son hermosos, pero si no corres rápido vas a perder y no será mi culpa…- Los movimientos del pelinegro eran perfectos, pero apenas se estaba moviendo en comparación con sus amigos que ya estaban dando la vuelta a la arboleda, retornando donde comenzaba la meta.

-Estoy...yendo con el viento. Acostumbrándome al viento…- Respondió mientras daba pasos de trote y ella estallaba de risa.

-¡HARUUUUUUUU! ¿¡QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO!?- Rin se acercó a los chicos con Gou aún sobre su espalda. Las dos chicas se sonrieron saludándose con sus manos como ignorando que los dos chicos en los que estaban montadas discutían a voz de cuello. Era el mejor campamento de la vida.

Makoto miraba la escena aún con Nagisa colgando de sus hombros mientras el pequeño reía a carcajadas limpias. La imagen de la joven de cabello rojo y pecas estallando en risa casi doblada sobre su abdomen siendo sujeta por su amigo era algo tan hermoso como doliente en su pecho. Definitivamente, hubiera querido llevarla sobre su espalda, aunque sabía que tocarla así lo hubiera puesto en una situación que no podía describir con palabras.

-Mako-chan. ¿Tú también piensas que Haru-chan y Ruka-chan hacen una linda pareja?- Escuchó decir en su oído, y una corriente eléctrica lo sobrepasó haciendo que su espalda se enderezó de golpe y Nagisa casi volara hacia atrás de la sorpresa.

-¡¿E-EH?!- Y quiso gritar que no. Que no le parecía una linda pareja. Que no podía considerarlos pareja. Que si los veía como pareja iba a ser terriblemente doloroso. Pero Nagisa continuó por él.

-¡HAHAHAHAHAHA! ¡Lo sabía, Mako-chan!-

-¿Nani?...- Y tembló por dentro.

-Mako-chan está entre dos primaveras.- Y rió con fuerzas mientras el rostro del alto Capitán encendía en fuego.


La noche había caído y el claro donde habían acampado se tiñó de un azul luminoso que hacía resplandecer el fondo del lago como si tuviera focos de neón naturales dentro.

El diminuto fuego que les permitían prender y que debían apagar apenas terminaran de cenar había sido otra competencia entre Haru y Rin, porque nadie había traído un mechero que funcionara y tuvieron que prenderlo como si fueran exploradores cavernícolas. Los dos lo prendieron al mismo tiempo.

La comida alrededor de la pequeña fogata fue amena. El sonido tranquilo y casi exótico del ukelele que la pelirroja de pecas había traído para poder alegrar la noche y no ocupar demasiado espacio había logrado que Rin desplegara una lista de canciones que quería escuchar. Ruka tuvo que explicarle que ni ella sabía rapear, ni se podían tocar en ukelele, y que el hip hop no era música. La discusión duró media hora.

Pronto Gou fue vencida por el sueño y se arrastró a la tienda que compartía con Ruka para descansar. Nagisa y Rei fueron a dar un paseo nocturno, porque el más bajo insistía al megane en que le explicara los nombres verdaderos de las constelaciones que él llamaba como los Enanos de Blancanieves.

Makoto se quedó a un costado, cerca del borde del lago y alejado de la fogata cubierto con la chaqueta de abrigo que había traído sabiendo que iba a hacer frío llegada la noche. Escuchaba a Rin y Haru discutir animadamente cerca del fuego, hasta que las voces se hicieron lejanas.

El firmamento sobre su cabeza se reflejaba en las tranquilas aguas del lago frente a él, movido levemente por el agua cayendo de la cascada al fondo. Sonrió para sí mismo, era algo casi mágico.

No se dio cuenta de los pasos que se acercaban a él delicadamente, como si no quisiera asustarlo.

-Tiene sentido que esa cascada fuera el primer amor de Haru, ¿verdad?- La voz de Ruka sonó en sus oídos haciendolo voltear la cabeza hacia arriba, econtrándola de pie junto a él. El jumper que tenía puesto era dos talles mayor, haciendo que pareciera más joven de lo que era. Las calzas azules ajustadas a sus delgadas piernas terminaban en sus zapatillas de lona y se había recogido el cabello en una trenza sobre el hombro. Sus ojos verdes iluminados en tintes azules lo miraban fijamente esperando una respuesta, una vez que recuperara el aliento.

-Haha...Si. Creo que tiene sentido.- Desvió la vista hacia delante para no seguir sonrojándose aún más. La sintió flexionar sus piernas para sentarse junto a él, teniendo que contener la respiración. ¿Iba a ser así de ahora en más? ¿No iba a poder disfrutar de su compañía sin que le doliera el pecho de nervios?

-De verdad Nagisa tuvo una buena idea al decirnos de venir.- Le dijo hipnotizada por la cascada frente a sus ojos mientras el cabello rojo fuego caía sobre sus mejillas cubiertas de pecas. ¿Acaso durante la noche parecían más visibles?- Pero no se lo digas o tendremos que soportarlo el doble.- Y echó a reír, tenía razón. No debía estar tan nervioso si ella misma era quien le daba charla. Tenía que aprender a bajar la guardia.

- Es ella...-

- Makoto-Sempai no puede estar saliendo con ella...-

- ¡Te digo que sí! ¡La defendió en la piscina ayer!-

Las voces de las tres chicas de las taquillas vinieron a su mente como una bomba de estruendo. Sacudió la cabeza y se concentró en lo que trataba de decirle para seguir el hilo.

-E-Esto me recuerda a la primera vez que acampé con mi familia.- Le dijo logrando que volteara el rostro hacia él. Estaba brillando.

-Me habías dicho que solían acampar seguido. Pero no imagino a Ren y Ran en un campamento.- Lo pensó mejor mirando hacia arriba y luego volviendo a él.- En realidad, los imagino corriendo de árbol a árbol y a ti tratando de que no rompan nada.- Y empezaron a reír al unísono.

-Sí, maso menos así fue.- Cada vez las conversaciones de Haru y Rin se escuchaban más ajenas a ellos. La vio jugar con sus propias manos como si estuviera nerviosa por algo. Y es que lo estaba. ¿Cómo no podía estar nerviosa sentada en plena noche bajo un manto de estrellas en un ambiente soñado junto al chico más maravilloso que había conocido jamás? Porque eso era Tachibana Makoto, ¿verdad? Así de hondo había cavado en ella y así le había costado disimular cada gesto frente a él.

-Nunca fui de campamento antes.- Soltó por lo bajo. La miró sorprendido.

-¿Es tu primera vez en campo abierto?- La vio sonreír sin mirarlo. ¿Su mirada siempre fue tan tierna?

-Hai. Y debo decir que me encantaría salir de campamento con ustedes más seguido.- Finalizó riendo nítidamente.

-¡O-omedetto, Tachibana-Sempai!-

- Eto… Están saliendo, ¿cierto? -

Sonrió, aún con esos recuerdos en su mente. Viéndola sonreír como lo hacía, sentada a su lado jugando con sus dedos, con el reflejo del agua en su piel de muñeca, nada más le importaba. Estaba en paz con sus propios sentimientos. "Me gustas", se dijo. "Me gustas muchísimo, Ruka-chan. Me gustas muchísimo".

-Oye…- Dijo trayéndolo a la Tierra una vez más.

-¿Mh?-

-Eto… ¿Te ocurrió algo estos días?- El pecho se le contuvo en latidos, porque sabía que eventualmente llegarían a eso.- Tal vez fue mi imaginación, pero sentí como si me evitaras…- Y esperaba de corazón que su respuesta fuera negativa. Que hubiera sido su imaginación. La miró fijamente pensando por un segundo qué camino seguir. Si explicarle todo y escupir todo lo que llevaba dentro, o...

-Tuve...unos días difíciles…- La vio abrir sus ojos de par en par con preocupación. Se apresuró a contestar.- ¡Pero todo está bien ahora!- Y le sonrió extendiendo sus manos para calmarla. Por un momento se lo quedó mirando como sonreía animadamente, y por un momento quiso llorar. El alivio en su pecho fue tan grande que sus piernas se aflojaron. Se llevó la mano derecha al pecho ante un sorprendido Makoto.

-Yokatta…- Suspiró mientras el sonrojo por las lágrimas que luchaban por salir en vano coloreaba sus mejillas.- Creí que te había hecho algo y por eso no me hablabas…-Y sacudió las manos con violencia al darse cuenta de lo que dijo.- ¡EH! ¡Quiero decir! ¡Me alegro de no haber arruinado nada! ¡No es que me alegro de que hayas tenido unos días difíciles y sabes que si quieres contarme algo siempre te voy a escuchar! ¡Kami, eso sonó horrible, lo siento! Soy la peor…-

Y quedó helado, como si le hubieran dado una estocada en el corazón. ¿La había preocupado? ¿Ella había sufrido? ¿Todo esto porque no…?

-¡Ruka-chan, yo…!- Quiso decir para disculparse, pero la voz clara y tranquila de la joven lo interrumpió. ¿Por qué tenía los ojos brillosos?

-Sabes...Me la pasé filmando a Haru saltar al agua y sacamos muy buenas fotos con Gou-chan…- No estaba segura de si tendría que haber mencionado eso al ver el rubor violento en su rostro, pero tenía que ser sincera. Y tampoco era ningún secreto…- Pero no tengo ninguna foto contigo…- Y la vio sacar la cámara de fotos digital rosa que Gou-chan traía siempre consigo.- ¿Quieres…?-

Pestañeó varias veces mientras sentía que sus mejillas se volvían calientes desde el interior del cráneo. Rio como aceptando lo que parecía un regalo al tomar la cámara en sus enormes manos. Literalmente era como sostener un juguete y claramente él tenía el brazo más largo.

Se dejó guiar por las indicaciones de donde subir y reía con ganas cuando las tomas no salían bien, casi siempre cortando su propia cabeza y sin darse cuenta de que inconscientemente se colocaban cada vez más y más juntos hasta sentir el calor del cuerpo del otro. Pero la diversión que estaban teniendo simplemente al hacer eso no les permitía escuchar los latidos del corazón acelerado que tenía la persona sentada tan cerca de él.

-Trata de estirar el brazo más arriba. Eso es.-

-Se me dificulta presionar el botón así.-

-¿Como hacían estas cosas en los '90?- Rio.

-Creo que ya puedo, ¡sonríe!- Y la vio meter un largo y fino dedo en su nariz para deformarse la cara en una mueca que lo hizo estallar en carcajadas sonoras que llamaron la atención de sus amigos mucho más apartados. Aunque la toma fue excelente.

Nagisa no tardó en llegar corriendo al notar que estaban sacándose fotos para ser parte también, abrazando a Ruka con fuerza y gritando "¡Imagina que me quieres y aceptaste salir conmigo!", lo que la hizo reír tanto que quedó tumbada en el pasto sujetándose el estómago con fuerza.

Pronto Gou-chan despertó y se unió a la fiesta. Rin y Haru se acercaron curiosos y cientos de imágenes recordaron cada momento vivido en esa noche donde nadie durmió realmente, con el sonido de la cascada a sus espaldas. Y su risa sonando junto a su corazón.

"Me gustas muchísimo, Ruka-chan", pensó. "Me gustas demasiado".