N/T: Por fin he vuelto con la actualización, y espero no tardarme tanto a la próxima, estoy a punto de terminar el capítulo 15… que no haya actualizado en tanto tiempo no significa que no haya hecho nada, todos los días por las noches lo hago, y todos los domingos ya que trabajo toda la semana.
En fin, aquí tienen la historia.
Al principio, ella sólo había estado molesta por su rápida retirada, sus propias inseguridades la hicieron pensar que él había cambiado de parecer. Sin embargo, cuando vio a Rukia en el porche, pensó que tal vez él la escuchó acercarse. Si ese era el caso, entonces ella se sintió un poco mejor. Preferible a que él se alejara de ella por repulsión, él simplemente había estado avergonzado por casi ser atrapados. Lo que la confundía era el pesado ataque de emociones que llegaron tan pronto como se separaron. Era una extraña sensación. Casi como si estuviera segura de que nunca lo vería de nuevo.
Eso fue lo que la hizo dejar la fiesta y encerrarse. Sin importar lo que tratara de hacer, los sentimientos no se iban. Mientras la noche avanzaba, se volvieron peor. Desesperación tan densa, que tenía problemas para controlar su respiración inundando su ser. Por alguna razón, sentía como si su vida estuviera por terminar.
No tenía sentido. Estaba completamente confundida por la manera en que se sentía.
Trató de poner su sonrisa para todos el día siguiente, pero incluso para ella parecía falsa. Ichigo le preguntó una vez más qué estaba mal, pero ella le dijo que no era nada. ¿Cómo podía explicar los extraños sentimientos que estaba teniendo?
-Agosto-
Los siguientes días Orihime se lanzó en su trabajo. No habría escuela por algunas semanas, por lo que sabía que no vería a Ichigo mucho. Normalmente, ese solo pensamiento la deprimiría, pero sentía como si necesitara recuperar el control sobre sus emociones antes de poder enfrentarlo de nuevo. El persistente dolor que todavía sentía de ese ataque de emociones era una carga muy pesada y temía estar cerca de él tanto que les causaría resurgir. Así que por el momento, tomó cada turno que le permitían. En el trabajo podía interactuar con todos y usar una verdadera sonrisa en su rostro.
Yuzu pasó por la tienda y la invitó a cenar, pero ella se negó diciendo que tenía que trabajar. Mientras que necesariamente no era una mentira, era un pequeño tramo de verdad. Ella tendría que trabajar una vez que respondiera al gerente sobre tomar el cambio. Si hubiera estado de acuerdo en ir a cenar, simplemente podría haber dicho que tenía planes y no podía trabajar. Él no le preguntaría a los otros empleados, ya que sabía que Orihime estaba dispuesta a trabajar turnos extras últimamente. Sólo estaba asustada de ver a Ichigo de nuevo tan pronto.
Desafortunadamente, una vez que su turno terminó esa noche y estaba dejando la tienda, vio a Ichigo parado afuera del edificio esperándola. Esa extraña tristeza comenzó a arrastrarse de vuelta en su corazón y tuvo que luchar con la necesidad de llorar tan pronto como lo vio.
"Hey."
"Hola Ichigo-kun. ¿Qué estás haciendo aquí?" respondió ella.
"No te he visto desde que volvimos de la playa. Sólo quería asegurarme de que todo estaba bien." Él se apartó de la pared y comenzó a caminar hacia ella.
Ella evitó mirarlo cuando respondió. "Estoy bien, gracias. Lo siento Ichigo-kun pero debo llegar a casa." Ella caminó pasándolo mientras apresuradamente dejaba la zona. Sus pasos eran mucho más largos que los de ella y la alcanzó en nada de tiempo.
"Bien, pero caminaré contigo a casa."
No era una petición. A menos que ella quisiera ser grosera tenía que permitirle acompañarla a casa y ella no podía hacer eso. El problema con sus emociones era suyo y ella no debería descárgalas en Ichigo. Él había sido nada excepto amable con ella, siempre educado y respetuoso, y ella estaba evitándolo a propósito. ¿Por qué algunas veces era tan mala persona?
"Orihime." sonó su severa voz.
Ella levantó la mirada para verlo, sorprendida de que una vez más había espaciado en su propio mundo y no lo había escuchado obviamente llamándola.
"Lo siento Ichigo-kun, ¿estabas diciendo algo?"
Sus ojos mostraron la preocupación que él estaba sintiendo. "¿Qué está pasando Orihime? Y no me digas que no es nada de nuevo. Evidentemente algo ha estado molestándote."
Ella estuvo en silencio por un momento mientras trataba de averiguar qué decirle. No podía descargar sus problemas emocionales en él, especialmente cuando no estaba completamente segura de qué estaba pasando con ella. "Lo siento Ichigo-kun. Simplemente no me he estado sintiendo bien últimamente, eso es todo." ella dijo una rápida oración a kami y su hermano para perdonar su pequeña mentira.
Ichigo estudió su rostro por un momento antes de decidir confiar en su declaración. "Muy bien, pero si está pasando algo, por favor dime. No puedo ayudarte si no me dices Orihime."
La última parte de su frase fue dicha en voz baja y con tanta emoción, que Orihime sintió las lágrimas comenzar a pinchar en sus ojos una vez más. Afortunadamente llegaron a su apartamento y ella fue capaz de ofrecer una rápida despedida antes de meterse dentro. Permaneció contra la puerta hasta que finalmente sintió su reiatsu abandonar el área. El agotamiento inundo su cuerpo en ese momento y se dejó caer al suelo. Todos esos extraños sentimientos estaban confundiéndola y sólo quería que terminaran. Más que nada deseaba entender qué estaba pasando; entonces tal vez, su amistad con Ichigo podía volver a la normalidad.
Ella vendría a darse cuenta que nunca sería la misma.
"¡Noooo!" su gritó agudo perforó la noche.
Aferró a su brazo derecho a su cuerpo cuando se levantó de la cama. Arrastrando las cubiertas junto con ella, se arrastró hacia atrás hasta que sintió la pared detrás de ella. Los escalofríos atormentaban su cuerpo constantemente mientras los efectos persistentes del dolor de su sueño la perseguían.
Ocho meses desde que ese horrible sueño comenzó a ocurrir y finalmente había acabado.
Agarró su cabeza mientras las lágrimas corrían sin control por su cara. Muchas, muchas veces recordó decir que sólo deseaba poder terminar este sueño. Ahora estaba arrepentida de haberlo hecho. Todo era tan claro ahora. Por qué su brazo había estado vendado cuando despertó, su presencia en el hospital, la confusión de Kurosaki-san cuando ella no lo recordó siendo un shinigami. Esto no era un sueño. Sabía a ciencia cierta que esto era un recuerdo muy real.
Sus escalofríos no se detendrían y las lágrimas se derramaban más rápido que nunca. El dolor... kami, el dolor había sido insoportable. Había querido soltarlo tanto, quería detener la agonía que sufría, pero sabía que si lo hacía todo estaría perdido. Así que lo resistió. Cuánto tiempo le tomó antes de que el hogyoku fuera extraído del cuerpo de Aizen ella no estaba segura, pero se sintió como si hubieran pasado días antes de que la interminable tortura cesara. La visión de su carne derritiéndose de su brazo brilló dentro de su mente de nuevo y apenas pudo llegar al baño antes de que comenzara a vomitar.
Vacío su estómago con violencia pero el palpitar no se detendría. Una y otra vez se atragantaba con nada en absoluto, mientras sus lágrimas continuaron cegándola.
"Orihime-sama." Aunque ella no podía verlo, sabía que la voz pertenecía a Shun'o. "Orihime-sama, por favor trata de calmarte."
Ella sintió una toalla siendo presionada contra sus manos. Con aspereza limpió su rostro y boca, pero las imágenes siguieron asaltando su mente. Los ojos crueles de Aizen y sus palabras, el indescriptible dolor, el conocimiento de que iba a morir...
Todo era demasiado para ella. Gritó su dolor en el vacío de su apartamento antes de que su visión se volviera negra.
Sintió el frío de los azulejos del baño contra su piel cuando se despertó. Estuvo confundida por un momento mientras luchaba por recordar por qué estaba en el baño para comenzar. De repente, las visiones del recuerdo regresaron y con ello, las lágrimas comenzaron de nuevo.
"¿Orihime-sama?"
Ella levantó su cabeza para saludar los rostros de sus poderes, evidentemente molestos. Todos ellos, salvo Tsubaki, la miraban con preocupación en sus ojos. La cabeza de Tsubaki estaba inclinada hacia abajo mientras se concentraba en su regazo, incapaz de mirarla a los ojos.
"Shun'o-kun..." gimió entre lágrimas. No podía encontrar las palabras para describir el sufrimiento que recordaba, así que se rindió y dejó caer su cabeza en sus manos y lloró una vez más. Sintió sus pequeñas manos en las de ella mientras ellos trataban de darle apoyo, pero ahora carecía de cualquier fuerza, así como ellos. Se quedaron apiñados alrededor de ella, susurrando suaves palabras mientras lloraban su propio dolor por el dolor de su maestra.
Mientras el entumecimiento de la amargura se instalaba en el lugar del dolor y sintió que ya no podía llorar más, frotó su rostro y lavó el sabor amargo de su boca. Rápidamente hizo una taza de té caliente y se dejó caer en su mesa. Su mente estaba abrumada mientras miraba el santuario de su hermano. Más que nada, deseaba que él estuviera aquí. En sus brazos, ella podría encontrar el confort que tan desesperadamente necesitaba. Pero él no estaba aquí... nadie estaba.
Ella tendría que encontrar la fuerza para soportarlo por su cuenta. Todo lo que estaba sufriendo era por un recuerdo. Un recuerdo de hace ocho meses. Su sacrificio ese día aseguró la supervivencia de todos; de esa manera, ella sabía que el dolor que sufrió valió la pena.
¿Por qué tenía que recordar tan doloroso evento? Tal vez Ichigo había tenido razón en decir que estaría mejor sin saber sobre ello.
¿Ichigo?
La taza casi cayó de sus manos cuando recordó el inicio del sueño. La distancia con Aizen y el dolor resultante habían abrumado todo lo demás y casi la hizo olvidar los eventos que condujeron a ello. Una vez que había hecho su decisión de enfrentar a Aizen, se dio cuenta con seguridad que moriría. Con Ichigo de pie junto a ella, despierto y sin daño alguno, ella cedió a sus deseos egoístas y en frente de sus mentores y padre, lo besó y confesó su amor.
La vergüenza inundo su sistema junto con una pequeña cantidad de alivio por finalmente decirle cómo se sentía. El rubor que estaba creciendo en sus mejillas, se interrumpido bruscamente cuando se dio cuenta de que él sabía... él sabía y nunca había dicho una palabra de ello. Ni siquiera había actuado como si supiera. Ella no podía recordar un cambio en su comportamiento desde los primeros meses después del fin de la guerra.
Él hizo a un lado su confesión como si no fuera nada para él.
El conocimiento le atravesó el corazón como si una daga hubiera sido empujada en su pecho. Un diferente tipo de dolor ahora se acumuló en su cuerpo, y su alma dolió con ello. Todo este tiempo y él ni una vez reconoció que le reveló sus sentimientos a él. De hecho, si recordaba bien de cuando ella estaba en el hospital, él dijo: "si no recuerdas probablemente es lo mejor."
¿Qué se suponía que significaba eso? ¿Él no quería que ella recordara para no tener que rechazarla en su cara?
Todo este tiempo... todo este tiempo y él sabía la profundidad de sus sentimientos por él, sin embargo el continuó con su vida como si eso no tuviera nada que ver con él. Él la dejó continuar actuando como una tonta alrededor de él, siguiéndolo con su corazón en los ojos y él sólo lo ignoró.
Orihime nunca se había sentido más traicionada en su vida. Siempre había estado segura de que él rechazaría sus sentimientos. Es por eso que nunca le dijo antes, ¿pero tenerlo ignorándolos descaradamente?
Sintió las lágrimas comenzar otra vez. Su corazón dolió mucho más. ¿Todo fue una mentira? Él dijo que quería estar allí para ella, le dijo que confiara en él cuando ella no fuera suficientemente fuerte por su cuenta, dijo que no estaba enamorado de Rukia...
¿Todas eran mentiras?
No, su mente le recordó obstinadamente. Ichigo era un hombre que quería proteger a las personas, especialmente a las personas que le importaban. Incluso si rechazaba sus sentimientos, sabía que ella todavía era una de sus amigos. Su oferta por ayudarla a superar los momentos difíciles tenía que ser honesta. Ichigo nunca daría la espalda a un amigo.
Tal vez ella había tenido razón para comenzar con la otra noche, cuando él se apartó de ella la noche en que juró que él estaba a punto de besarla. Tal vez sólo quedó atrapado en el momento y cuando se dio cuenta del horrible error que estaba a punto de cometer, volvió en sí. Ahora sabía que los sentimientos de desesperación de esa noche eran ecos del recuerdo. Cuando ella lo besó antes de confrontar a Aizen, ella estaba diciendo su último adiós al hombre que siempre amaría. Estar tan cerca de él esa noche debía haber provocado esos sentimientos.
Las lágrimas comenzaron a caer de nuevo cuando sintió el dolor del rechazo corriendo a través de ella. Aunque sabía que sería así si se confesaba, una pequeña parte de ella siempre tenía un tenue rayo de esperanza. Esperanza de que tal vez él regresaría sus sentimientos. Ella rió amargamente ante el pensamiento. Algunas veces podía ser una mujer estúpida. Estúpida, inútil, torpe... todas esas cosas que vagamente podía recordar a su padre diciéndole. No era digna de ser amada.
"Orihime-sama, tienes que detener esto."
"¿Qué Shun'o-kun?" preguntó ella sin molestarse en mirar en su dirección.
"Esta actitud de auto-desprecio deprimente que has adoptado. Así no eres tú." dijo.
"Tal vez debería serlo." murmuró ella.
Un pequeño puño se plantó en su cara y la empujó hacia atrás en el suelo. Su taza de té se fue rodando de sus manos y ella estaba alegre de que estaba casi vacía.
"Qu..."
"Ahora escucha mujer." Comenzó Tsubaki mientras la miraba a los ojos. "Quiero que detengas esta mierda inmediatamente."
"Pero Tsubaki-kun..."
"Pero nada." interrumpió. "¡Lo que hiciste contra Aizen fue valiente y deberías estar orgullosa de ti misma!" le gritó. Cuando él habló de nuevo su voz era más suave y más controlada. "Sé que duele y que el recuerdo probablemente siempre estará. Sé que el bastardo fresa te lastimó, ¡pero maldición mujer, eres más fuerte que esto! ¡Yo no podría pertenecerte si no lo fueras!"
Orihime miró los ojos de su peleador por mucho tiempo. La confianza en su voz cuando él habló era sólida y veraz. Se dio cuenta de que él tenía razón. Ella era más fuerte que esto. No había manera de que fuera a dejar que un recuerdo la arruinara.
Sobrevivió al incidente, así que podía muy bien sobrevivir al maldito recuerdo. Trató de mirar el lado bueno; esto sólo podía hacerla una persona más fuerte.
¿Qué hay de Ichigo?
Ichigo... el hombre del que ella estaba enamorada. Un hombre que sabía, que sin importar qué, ella amaría por el resto de su vida. ¿Era incluso posible seguir adelante por un amor así? Ella sabía que sólo el tiempo lo diría. Tal vez, después de que el dolor disminuyera, ella sería capaz de construir algo parecido a una vida para sí misma. No quería estar sola por siempre. Esa perspectiva por sí misma era suficiente para tener la esperanza de que sus heridas cerraran eventualmente.
¿Cuál era el lado bueno de esto? Le tomó un tiempo encontrar una respuesta, pero cuando lo hizo la primer señal de una sonrisa se dibujó en su rostro.
Al menos ella le dijo.
Ella no tenía que pasar el resto de su vida preguntándose qué habría pasado. Fue capaz de confesar por completo sus sentimientos a él. También, su primer beso fue con el hombre que amaba. No importaba que él no los regresara o que las circunstancias no eran las mejores, el recuerdo de su primer beso siempre sería de Ichigo.
No era como si él pudiera controlar sus sentimientos más de lo que ella podía. Cayó perdidamente enamorada de él y eso no era algo que ella pudiera cambiar. Ichigo todavía era un buen hombre. Un hombre decente que era leal a aquellos a los que amaba y luchaba por lo que era correcto. El hecho de que él no la amaba dolía, dolía tanto, pero ella no podía obligarlo a amarla. Sí, estaba herida por su indiferencia pero ella no dejaría de ser su amiga.
Una cosa que también impidió que confesara sus sentimientos, era la idea de que una vez que lo hiciera, y él la rechazara, su amistad estaría arruinada. Sería demasiado incomodo estar cerca el uno del otro y que se separaran. Ahora se dio cuenta de que no era el caso, ya que su amistad todavía era fuerte casi un año después de que le dijo cómo se sentía. Ella no quería perder ese lazo con Ichigo, incluso si significaba que sufriría el continuo dolor del amor no correspondido.
Ella era una sobreviviente. Su infancia había sido horrible, perdió toda la familia que tenía, había sido secuestrada, golpeada e insultada por numerosas personas. Sin embargo, ella superó todo eso y superaría esto también. Ella no iba a ser contenida por sus recuerdos y emociones.
"Gracias Tsubaki-kun. Gracias a todos. Voy a estar bien. Va a tomar un tiempo, pero prometo que estaré bien."
"Sabemos que lo estarás Orihime-sama. Tenemos fe en ti." dijo Shun'o con una sonrisa y sus poderes regresaron a sus horquillas. Orihime recogió la taza y limpió el poco té derramado en el piso. Se acomodó en su futón antes de dejarse abrazar por las lágrimas una vez más. Ella iba a trabajar duro para mejorar... para volverse más fuerte; pero ahora mismo, el dolor y la angustia todavía eran poderosos dentro de ella. Sucumbió a sus lágrimas una vez más antes de hacerse una promesa.
Esta sería la última vez lloraría por el dolor que Aizen causó... y el rechazo de Ichigo.
Ichigo tiró del cuello de su kimono mientras se dirigía hacia el parque. Vagamente podía ver las luces brillantes por encima de los árboles y oír las risas provenientes del festival del Tanabata. Yuzu y Karin caminaban adelante de él, riendo por alguna broma entre ellas. Yuzu se dio vuelta para preguntarle algo y él hizo su mejor esfuerzo para concentrarse en ella. Todo lo que de verdad quería hacer era encontrar a Orihime, llevarla lejos de las festividades y preguntarle qué diablos estaba pasando.
Desde que volvieron de la playa ella había estado evitándolo. Ella juró que no estaba diciendo que sólo estaba ocupada o enferma, pero él sabía que eran tonterías. Todo comenzó esa noche en que casi la besó. Si él no conociera sus sentimientos, diría que estaba tratando de evitar otra situación como esa. Puesto que ya sabía que estaba enamorada de él, esa explicación no tenía ningún sentido. Sin embargo, desde esa noche las cosas habían sido tensas entre ellos. Demonios, él se disculparía por lo que sea que estuviera mal, ¡pero maldita sea él no sabía!
Renunció a llamarla o tratar de verla por ahora y simplemente se aseguró de preguntar a Tatsuki si ella estaría en el festival. Ella le aseguró que si, debido a que era su favorito. Ichigo decidió descubrir qué estaba molestándola esta noche.
Cuando se acercaron al parque, ahora podía ver las linternas colgantes emitiendo un suave brillo, dispersando la oscuridad de la noche. Serpentinas de colores colgaban de los árboles meciéndose suavemente con la briza. En el río, las personas estaban colgando sus deseos en los árboles que se alineaban en la orilla. Las gemelas lo saludaron mientras corrían hacia su grupo de amigos que esperaban. Con aire ausente Ichigo devolvió el saludo mientras comenzaba su búsqueda por la princesa ausente.
Orihime camino con facilidad a través de la multitud de personas dando vueltas por los terrenos del parque. Captó la mirada que algunos hombres le enviaban, pero ni siquiera se molestó con sus miradas. Tatsuki estaba llegando tarde y le ofreció ir al festival primero, diciendo que podrían encontrarse allí. Ahora, sus ojos grises buscaban a su amiga de cabello corto negro. Una ligera brisa pasó, moviendo la suave tela de su kimono.
Estaba orgullosa de la compra. Mientras que estaba siendo moderada con su dinero, siempre había querido un nuevo lindo kimono para usar en su festival favorito. Este año derrochó y compró uno que llamó su atención. Vistiendo su cuerpo, la suave seda blanca era contrarrestada por las bellas flores de hibisco rojas que decoraban la prenda. Un brillante obi color rojo estaba atado alrededor de su cintura, anudado elegantemente en la espalda. Ella decidió atar su cabello hacia arriba y lo aseguró con un hermoso par de palillos de marfil. Aunque el atuendo le había costado más de lo que quería gastar, estaba feliz con los resultados. Usar el atractivo kimono la hacía sentir bonita y necesitaba esa sensación ahora más que nunca.
Compró un palo de dulce de dango en un puesto cercano y lo masticó mientras recorría los jardines. Los niños reían y corrían alrededor del parque mientras los padres observaban, riendo en sus propios grupos. Saludó a algunos conocidos de la escuela, pero continuó, sin sentirse la más sociable en ese momento. Mientras que estaba haciendo su mejor esfuerzo para olvidar la sorprendente revelación de su recuerdo, todavía estaba profundamente herida por ello, y por el conocimiento del rechazo de Ichigo. Desde que el sueño completo llego a ella hace casi una semana, ella no había tenido una buena noche de descanso. Algunas veces, simplemente estaba demasiado asustada para dormir. Asustada de que si bajaba su guardia, los sueños perturbadores volverían con prisa causando que las heridas ligeramente cerradas se volvieran a abrir.
"¡Orihime-chan!"
Ella se dio vuelta hacia la voz y sonrió una sonrisa verdadera ante la alegría escrita en el rostro de Masaru mientras él corría para alcanzarla.
"Buenas noches, Masaru-san."
"Hey. ¿Cómo estás esta noche Orihime-chan?"
"Bien, gracias. ¿Cómo estás tú?"
"Oh, mucho mejor desde que te encontré aquí." ella se sonrojó ligeramente ante sus palabras y la radiante sonrisa que todavía mantenía para ella. No podía negar que Masaru era un hombre atractivo. Especialmente esta noche en su kimono azul oscuro y su oscuro cabello peinado hacia atrás de su rostro. La amplitud de sus hombros era evidente en las finas capas del kimono y sus ojos verdes parecían brillar en la tenue luz. ¿Por qué no podía enamorarse de alguien como él?
"¿Estás aquí con tu familia, Masaru-san?"
Él la incitó para continuar caminando cuando la multitud se volvió espesa una vez más y caminó junto a ella. "Sí y algunos amigos de la escuela, pero cuando te vi tenía que venir." él sonrió de nuevo mostrando sus dientes blancos.
"Gracias por eso, pero no quiero retenerte de tus amigos."
"Esperarán." El dúo caminó hacia el agua donde la multitud no estaba tan espesa. Orihime pensó ver un destello de cabello naranja antes de que desapareciera de su visión. Sólo la vista fue suficiente para hacer que su corazón se encogiera.
"¿Orihime-chan?"
"¿Sí?" Lo miró a los ojos. Vio un ligero rubor aparecer en sus mejillas antes de que él desviara la mirada brevemente para respirar lenta y profundamente.
"Yo... he estado queriendo preguntarte esto por un tiempo ahora y... supongo que debería sólo sacarlo y hacerlo." Ella vio su mano apretarse a su lado cuando él se dio vuelta para mirarla. "Orihime-chan, ¿te gustaría salir conmigo alguna vez?"
Sus ojos parpadearon por un momento, mirando sin ver a los de él, antes de que el peso completo de lo que él le había preguntado la golpeara. Cuando lo hizo, un brillante rubor iluminó sus mejillas antes de que inclinara su cabeza hacia abajo. Masaru era un hombre atractivo, bueno e inteligente. El tipo de hombre con el que ella querría salir pero... no podía hacerlo aun. Ichigo todavía sostenía su corazón tan fuertemente dentro de su agarre, que no sería justo para Masaru que aceptara su oferta. Si ella olvidaba a Ichigo, si era capaz de mirarlo sin querer romper a llorar, estaba bastante segura de que su respuesta sería sí. Pero por ahora...
"Lo siento Masaru-san. No puedo."
"Oh." Esa palabra pronunciada por él fue tan abatida, que sintió las lágrimas escociendo en la esquina de sus ojos por causar ese dolor. Vio la mirada triste en su rostro y sintió la necesidad de explicar con más detalle.
"De verdad desearía poder Masaru-san. Realmente eres un chico agradable y de verdad creo que sería... umm... bueno salir contigo." La última parte fue dicha casi en un susurro debido a su vergüenza. "Pero no sería justo para ti. Es... es sólo que..."
"Está bien Orihime-chan. Entiendo."
"¿Eh?" preguntó ella con confusión. Masaru ahora llevaba una triste sonrisa de conocimiento en su rostro.
"Hay alguien más, ¿no es así?"
Un jadeó escapó de sus labios. "¿C-c-cómo lo sabes?"
"Tengo cuatro hermanas mayores." Dijo él con una risa. "Al crecer en una casa llena de mujeres llegas a identificar algunas cosas."
"Oh." ella sonrió con él, pero pronto se convirtió en un ceño una vez más. "De verdad lo siento, Masaru-san."
"No lo hagas. No puedes evitar la manera en que te sientes." un dolor invadió su corazón una vez más cuando él habló en voz alta los pensamientos que tenía de sí misma hace una semana. "De verdad espero que podamos seguir siendo amigos."
"¡Oh, me gustaría mucho eso, Masaru-san!"
"Gracias." sus ojos se movieron por la multitud, buscando a sus amigos asumió ella, antes de girarse hacia ella una vez más. "¿Puedo preguntarte algo?"
"Claro."
"¿Quisiste decir lo que dijiste? ¿Lo de pensar en que sería bueno salir conmigo?"
Sus mejillas se tiñeron de rojo una vez más. "Sí." admitió ella con un susurro.
"Te digo que," dijo, su anterior confianza ahora restaurada. "Si no funciona con el chico que te gusta, podemos tratar salir entonces. ¿Qué dices a eso?" añadió con una sonrisa.
Orihime se encontró riéndose con él una vez más y estuvo de acuerdo con su propuesta. Ya no estaba funcionando con el hombre del que estaba enamorada, pero todavía no estaba lista para ponerse allí. Se encontró esperando que cuando lo estuviera, Masaru todavía estuviera allí.
Ichigo apretó los dientes con frustración en lugar de ir rápidamente con sus amigos mientras caminaban por el festival. Ishida y Chado lo encontraron muy fácilmente, todo lo que tuvieron que hacer fue seguir la voz quejándose de Keigo, mientras Ichigo ignoraba descaradamente sus peticiones de participar en los juegos tontos que los rodeaban. Si bien había logrado encontrar a todos sus amigos hombres, la única mujer que estaba buscando todavía faltaba. ¡Cuánto tiempo podría tomar encontrar a una hermosa mujer en esta maldita multitud!
Vio a Ishida alterar su curso ligeramente y lo siguió, esperando que el Quincy finalmente hubiera detectado su reiatsu, debido a que él no estaba teniendo ni un poco de suerte. Afortunadamente para el sustituto, lo hizo. Mientras descendían por la pequeña colina, sintió su respiración detenerse ante la visión que ella ofrecía una vez más. Con su cabello recogido hacia arriba, su largo cuello grácil se mostraba a sus ojos hambrientos. Se encontró queriendo nada más que pasar sus labios por su extensión. Negando con su cabeza ligeramente, se obligó a salir de sus pensamientos inapropiados y se acercó a las amigas de pie cerca de los árboles.
"Oh, hola Ishida-kun, Sado-kun, Ichigo-kun." Dijo ella mientras los saludaba.
Algo extraño golpeó inmediatamente a Ichigo. Aunque no podía colocarlo, algo en su saludo era diferente y eso lo confundió.
"Buenas noches Inoue-san, Arisawa-san. ¿Se están divirtiendo?"
"Oh mucho. ¿Qué hay de ti Ishida-kun?"
"Es un momento aceptable considerando que estoy en compañía de Kurosaki."
"Bastardo."
"Imbécil."
"Chicos." La voz de Orihime resonó con advertencia. "Esto es un festival. ¿Podemos no hacer esto hoy por favor?"
Los hombres apartaron la mirada uno del otro para refrenarse de golpear al otro ante su petición.
El grupo se estableció en una conversación cómoda como los amigos hacían a menudo, aunque Ichigo todavía encontraba el comportamiento de Orihime un poco apagado. Con nadie más, sólo con él. Mientras que lo miraba si estaba hablándole, su mirada estaba evitándolo el resto del tiempo. Ella estaba de pie al otro lado del grupo y no hacia ningún esfuerzo para acercarse a él. Sumado a la frustración ante sus evasiones al principio de la semana, él estaba a punto de sufrir una crisis nerviosa. Por fin, una oportunidad para acercarse a ella para tenerla sola se presentó por sí misma cuando las chicas fueron a conseguir papel para sus deseos del Tanabata.
"Ugh, ya no hay papeles en esta bandeja." dijo Tatsuki con frustración.
Orihime sonrió y señaló detrás de ellas. "Mira Tatsuki-chan, apuesto que hay algo de papel en el siguiente árbol. Iré a revisar, ¿de acuerdo?"
"Iré contigo Orihime." dijo Ichigo inmediatamente.
"N-no, está bien Ichigo-kun. Estaré bien."
"Iré de todas maneras, así que vamos." dijo y fue en la dirección del árbol, sin darle otra oportunidad para rechazarlo.
Orihime lo siguió a regañadientes. Ella lo había visto y lo sintió observándola toda la noche. Evidentemente había algo en su mente y podía decir que él quería hablar con ella. Desafortunadamente, ella no se sentía igual. No sabía que decirle aun. ¿Debería decirle que recordaba todo? Eso no era una buena idea en su opinión. Si le decía eso y el tema de su confesión salía, sabía que no sería capaz de soportar escuchar sus palabras de rechazo en persona. Los últimos restos de su fuerza probablemente desaparecerían con eso, y quedaría el cascaron roto de una mujer.
¿Debería tratar de olvidar lo que pasó como al parecer él hizo? También sabía que no podía hacer eso. Sin importar cuán doloroso era el recuerdo, no había manera de que pudiera olvidarlo. Las imagines y sentimientos ardían en su corazón. Aunque doloroso, ella se reconstruiría sobre esas cicatrices y con suerte, se volvería una persona más fuerte.
Todo eso la dejaba con comenzar a alejarse de Ichigo, al menos en el sentido romántico. No lo miraría más con el corazón al desnudo para que todos vean. No trataría de acercarse a él como le fuera posible. De ahora en adelante, lo trataría como a sus otros amigos. Porque sin importar qué, él todavía era su amigo y ella no quería perder eso.
"¡Orihime!"
"¿Huh?"
"Estabas espaciando de nuevo." dijo Ichigo en tono de reproche.
"Lo siento. ¿Estabas diciendo algo Ichigo-kun?"
Ichigo fijó sus ojos en su rostro cuando preguntó una vez más. "Qué está pasando contigo y no digas que nada. Has estado actuado diferente toda la noche y estabas evitándome a principios de esta semana."
"No estaba..."
"Sí. Estabas."
Ella hizo una pausa ante la mirada que él le dio. Estaba exigiendo respuestas y ella tendría que hablar suavemente para salir de esto. No había manera de que fuera a admitir lo que de verdad estaba pasando. Estaba demasiado asustada de las consecuencias en este punto.
"Lo siento." dijo ella de nuevo, sin negar ninguna de sus acusaciones. Observó como la tensión dejó su rostro. Sus ojos se suavizaron con preocupación cuando su mano vino a descansar en su hombro, apretándolo con suavidad.
"Orihime. Por favor dime qué está pasando. Quiero ayudarte."
La suave calma de su voz la inundo, con ello llegó el dolor. ¿Por qué estaba mirándola así? Si sólo dejara de preocuparse tanto, sería más fácil para ella. La mirada en sus ojos en ese momento era tan gentil y llena con tanta emoción que sintió que parte de su corazón quería esperar de nuevo. Con desesperación hizo a un lado esos sentimientos. Él no la amaba. Él ya le había mostrado eso. Si tan sólo pudiera conseguir que dejara de preocuparse por ella tanto, su corazón podría comenzar a sanar.
Tomando algunas respiraciones profundas, reunió su fuerza y miró a sus profundos ojos marrones una vez más.
"Te dije que estoy bien Ichigo-kun." dijo ella con una pequeña sonrisa y rió sin humor. "De verdad, ¿sabes que soy una chica grande verdad? Puedo cuidar de mí misma sabes." Ella sonrió de nuevo y caminó a su alrededor, poniendo fin a la conversación.
Ichigo se quedó en su estela completamente desconcertado por su comportamiento. Justo cuando descubre sus sentimientos por la mujer, ella comenzaba a actuar raro con él. No todo estaba sumando y estaba confundiéndolo completamente. Orihime nunca le había hablado así. Ella nunca había desechado sus preocupaciones como si fueran nada.
Dolió.
Dolió verla no queriendo su preocupación. ¿Por qué actuaba así? ¿Qué estaba escondiendo?
Cientos de preguntas pasaban por su mente, pero una prevalecía más que las otras.
¿Qué demonios estaba pasando?
