A ti lector que sigues leyendo esta historia, ¡mil gracias

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Capitulo 11

Incertidumbre

Había sido un día realmente largo y muy pesado. Casi no había podido dormir en toda la noche, bueno en toda una semana. Eso era un gran problema, ya que Tomoyo no dejaba de preguntarle lo que le ocurría, siempre que tenía oportunidad. Sus padres últimamente se comportaban de una forma extraña, como si le estuvieran ocultando algo. Aka la había estado molestando, al parecer mejores asuntos no tenía por hacer. Para el colmo, la noticia de que Satoko, quien iba en su misma clase, empezaba un noviazgo con… Deseaba estar sola sin nadie a su alrededor, ni la molestia de Aka ni sus padres ni Tomoyo ni si quiera el.

-¡Maldición! – exclamó en voz alta.

Consultó la hora en su reloj de pulso, era "tarde" tenía que regresar pronto a su casa… aunque no deseaba hacerlo. Lamentándose se levantó del pasto, en donde estaba sentada, y recogió sus cosas. Una vez lista se dispuso a retirarse del parque, hasta que alguien la detuvo del cuello de su camisera. Se giró rápidamente. Pensando lo peor cerró los ojos y empezó a golpear a quien la estaba deteniendo.

-Tranquila, que si pegas fuerte – se quejó una voz conocida.

Fue cuando detuvo su ataque en seco. Abrió los ojos y lo primero que se encontró fue una bella sonrisa de parte de el. Esa persona que había querido a pesar de su rechazo. La cual ella había apoyando desde lejos. La persona con la que había sentido la dicha de sentir lo que es amar. Y el infortunio de saber como se siente el corazón al ser destrozado. Furiosa, al recordar aquel día, reprimió el amor que aun sentía por el.

¿Su día podía ir peor de lo que ya era?

-¿Qué haces aquí? – preguntó áspera.

Mizushima arrugó el entrecejo al parecer no esperaba esa reacción por parte de la castaña.

-Pues es obvio ¿no? – no ocultó su molestia – quiero hablar contigo.

Sakura lo miró sorprendida.

-No pongas esa cara – comentó con un sutil guiño – aunque te ves más hermosa, si es posible, cuando tienes ese desconcierto.

Sintió su corazón acelerarse. Sentía rabia consigo misma, unas cuantas palabras y ya caía a sus pies. Se reprendió ella misma no era el momento para pensar cosas así.

-Dime lo que me tengas que decir, Mizushima – respondió fríamente – tengo prisa.

El moreno solo pudo respirar profundamente como si con ello obtuviera más paciencia.

-Que fría manera de contestarme – masculló – bueno, solo quiero decirte que fui un tonto…

-Eso no se pone en duda – interrumpió.

-Al no darme cuenta antes – continúo un tanto irritado – de lo bella que eres. De que dejé ir una grandiosa oportunidad de estar con una sorprendente mujer. Sakura, lo que quiero decir es que vengo a pedir una oportunidad.

-¿Una oportunidad? – sintió una extraña mezcla entre emoción y exacerbación – ¿Cómo puedo dar algo que ni siquiera tu me diste posibilidad?

-Lo lamento mucho – lo miró incrédula – En serio, no sabes que tan arrepentido me encuentro.

-Tranquilo – serenó – No te estoy reprochando.

Se mordió la lengua. Claro que deseaba reprochárselo. Sin embargo, estaba consiente de que Mizushima había estado en su derecho de haberla rechazado.

-Sinceramente, eso me das a entender con tu actitud.

Las palabras que había dicho habían sonado tan francas que Sakura sintió culpa. Ella se comportó muy groseramente con el chico. Así que intentó remediarlo.

-Discúlpame, últimamente mi vida al parecer ha ido de mal en peor.

-¿Se puede saber la causa? – cuestionó como no queriendo.

La trigueña negó con la cabeza mientras sonreía levemente.

-Es mejor así – miró sus pies – que desconozcas que tu eres la causa – susurró.

-Sé que soy la persona menos indicada – no escuchó lo que la castaña dijo – pero, sabes que puedes contar conmigo. Siempre que necesites a alguien que te escuche, ahí estaré. No importa que esté ocupado… a toda costa buscaré los medios para tener tiempo disponible solo y exclusivamente para ti.

Ahora si que no entendía nada. ¿Cómo se atrevía a decir eso? ¿Y su noviazgo con Satoko? Aunque con ello veía una esperanza. Una gran esperanza de que algún día él terminara con Satoko y le pidiera que fuera su novia. No le importaba nada más, sólo aferrarse a esa ilusión. Quizás, después de todo, ese sueño no era inalcanzable como ella imaginaba…

-Quizás – murmuró. Quizás si le decía toda la verdad comprendería…

-Dime de una vez por todas – exclamó con desesperación –Tu eres su amiga desde hace años. Debes de saber la verdad. Siempre haz estado con ella.

Si en otro momento el le hubiera dicho eso mismo, ella se reiría. Pero, ahora no.

-No, hace tiempo me fui a estudiar al extranjero por cierto periodo – bajó su mirada con dolo – Me arrepiento ello.

-¿Arrepentirte?

-Si de haberla dejado cuando ella más me necesitaba – suspiró – Quizás si hubiera estado con ella – se sentía culpable – Todo esa situación no había culminado como ocurrió al final.

-¡¿De que rayos estas hablando?! – cuestionó fastidiado.

-Era mi obligación haberme quedado junto a ella para apoyarla – su voz sonaba quebradiza – Para protegerla de ese infeliz, de ese desgraciado que…

El castaño se percató que esas palabras eran, en esencia, iguales a las utilizadas por Touya en esa ocasión. Tenía que saber que había pasado… debía conocer para comprender…

-Explícame de una vez por todas – vociferó de forma imperativa – Desde que Touya se enteró de nuestro noviazgo dijo que… si no la hubiera dañado, toda su familia serían felices ¿A que se refería con eso? – ella era la única persona capaz de darle la respuestas que buscaba. La obligó a que lo mirara directamente a los ojos – Tu sabes muy bien que expresaba esa palabras ¿Cierto? – Pudo ver en los ojos amatistas de esa mujer se cubrieron por un velo de miedo e incertidumbre; se había condenado – Esa expresión te delata.

-Si lo sé – una desconocida fortaleza se había apoderado de ella. Cerró los ojos – Sé a lo que Touya se refería – Tomó su cabeza con sus dos manos mientras gritaba una y otra vez – ¡Lo sé, lo sé, lo sé!

En todo el tiempo que había conocido a Tomoyo no la había visto actuar así. Parecía todo lo contrario del concepto que tenía respecto a ella. Ahora era una mujer débil, frágil y llena de miedos, tratando de huir de sus propios demonios que la atormentan continuamente.

-Entonces dímelo de una maltita vez – ordenó.

Al fin abrió los ojos y los mostró al trigueño.

-No soy quien para decirte esa parte de la vida de tu esposa – sin querer un indicio de rencor y furia se había enterrado al pronunciar aquella palabra – es ella quien tiene que contártelo, si es que así lo quiere.

-Por eso, por que es mi esposa tengo derecho a saberlo.

-Es tu esposa no tu objeto más, que posees.

Shaoran quedó mudo ante lo dicho por Tomoyo. Por su puesto Sakura era su esposa no su posesión. Sin embrago, por ello quería protegerla de todo mal. Protegerla de todo incluso de ella misma.

-Comprende cada vez siento que oculta cosas – el tono de su voz era apenas audible –Que no confía en mi…– eso es lo que más le dolía.

-Confía en ti – lo alentó – solo que es un recuerdo demasiado doloroso que desea olvidar y no lo va hacer si empieza a confesar…

-Pero puedo ayudar a que supere ese dolor – un brillo de sinceridad se deslumbró en sus ojos ámbar – Olvidar, no desaparece el dolor en el corazón. Si lo afronta podrá seguir adelante sin atormentarse por lo que ocurrió en el pasado.

No quería admitirlo pero el sentimiento de envidia recorrió todo su cuerpo. Sakura tenía a la persona que más quería a su lado. Una persona que estaría dispuesto hacer todo con tal de ayudarla, de estar con ella y comprenderla. En cambio ella… su amor no le correspondería nunca. Solo podía hacer algo por si misma…

-Cuando Sakura y yo estábamos en la preparatoria conocimos a un tipo – dijo con recelo – Casi de inmediato mi prima se enamoró de ese sujeto, trató de acercársele sin éxito. No era buena persona, era agresivo y siempre tenía novias con las que no llegaba al mes con ellas. Un día Sakura se le declaró, y el muy idiota la mando por un tubo de la manera más vil. Después de eso mi prima empezó a comportarse extraño, a bajar sus calificaciones y a consecuencia de ello tenía constantes peleas con mis tíos. Sin embargo, al poco tiempo quedaron como amigos – si desde ahí hubiera hecho algo para evitarlo – es cuando comenzaron los verdaderos problemas – respiró profundo como si con ello encontrara la paciencia y calma que deseaba – Siempre la buscaba en todos lados. Claro, que con ello nosotras nos empezamos a separar. Mi prima mantenía la esperanza de que el se fijara en ella.

Yo pensé que al menos volvería a ser como la de antes, no importaba si ya no fuéramos amigas. Pero, los problemas regresaron y le fue de mal en peor, a tal punto que la expulsarían del colegio – las señales eran claras y no lo vio o no quiso verlas – Terca como nadie se aferró a todos los medios con tal de quedarse cerca de su amor…

-¿Sabes que problemas eran…? – empezó a preguntar.

-No – negó sabiendo a lo que se refería – hasta que me dijo que su madre le había confesado que tenía un medio hermano. Ella no tomó de la mejor manera esa noticia. Después de eso se tornó agresiva y aprensiva. Nuestra amistad cada vez se debilitaba, punto que aprovechó muy bien ese sujeto.

Shaoran iba a cuestionarle sobre que aprovechó ese tipo. Pero, Tomoyo se le adelantó como si leyera sus pensamientos.

-Se hicieron novios – dijo con desamparo – yo me opuse y se lo dije claramente a ella. Busqué la manera de separarlos y fue mi error – agarró con fuerza la tela de la falda que llevaba puesta con si fuera un salvavidas que evitaba que se ahogara – Con ello se rompió definitivamente nuestro lazo. Mi madre, preocupada por mi desánimo, decidió mandarme a seguir mis estudios al extranjero. Así que lo único que pude hacer antes de partir fue rogarle que lo dejara… – sus mejillas dejaron ver un tono carmesí y estrujó más su falda – Al llegar allá mantenía contacto con mi amiga por medio de cartas y eso. Jamás habló de su noviazgo por más que preguntara.

-¿A dónde quieres llegar? – realmente deseaba a saber el porque de todo ese relato.

-Las cartas cesaron de repente – continuó como si no la hubieran interrumpido –Pareciera que algo grave había pasado, quise ir pero no me lo permitieron. En la última carta de Sakura decía que ya no me escribiría por algún tiempo, porque iría a otro lugar en donde le sería muy difícil comunicarse conmigo – su voz sonaba cada vez más seria – Pasaron los años y al fin puede regresar. Sakura me dio la bienvenida, platicamos de lo que había pasado durante nuestra separación. Aunque debo admitir que no esperaba esas clases de noticias.

¿Qué clase de noticias? Dios si Tomoyo no se apuraba a decirle lo que le interesaba saber, juraría que el mismo la mataba.

-Ese sujeto había abusado de ella…

-¡¿Qué?! – su mente se puso en blanco.

-Lo que oyes – reprendió – Yo me sorprendí y me enojé conmigo misma por haberla dejado sola… cuando más me necesitaba. Si hubiera estado con ella nada de eso habría pasado…

Los nudillos de sus manos perdieron color. Ahora eran blancos de tanto que los apretaba con fuerza.

-A eso se refería Touya…

-No exactamente – dijo con dificultad.

No podía imaginar que podía ser peor que eso.

-Sakura se enteró que ese canalla solo lo había hecho por una maldita apuesta. Por ello fue a verlo una noche… – de pronto el silencio reinó por algunos segundos. No estaba segura de decirlo, pero ya había dicho la mayoría y por eso no podía retroceder – con el firme propósito de… matarlo.

Se había equivocado, si había algo peor. Solo quedaba una cosa por saber.

-Entonces… – un nudo en su garganta no dejaba que su voz saliera libremente –Sakura lo mató…

La amatista iba a responder cuando el timbre de la puerta sonó. ¿Quién podía ser a estas horas y con esta lluvia? Parecía que tenía prisa quien tocaba puesto que no dejaba ni un segundo de sonar el timbre. Shaoran con fastidio, y en parte aliviado, fue a abrir la puerta. Sin saber como solo sintió un viento fugaz que entraba a su casa.

-Tomoyo – llamó la persona que había entrado. Al encontrarla en la sala se acercó a ella – que bueno que estas aquí me asusté al no encontrarte en tu departamento a estas alturas de la noche.

El castaño lo alcanzó en la sala y dio una mirada significativa a la mujer, quien le respondió un una especie de señal. Eriol, se percató de las actitudes de las dos personas.

-¿Interrumpo algo? – preguntó distraído.

-No – dijo tajante el castaño.

El moreno no le creyó. Claramente se veía la incomodidad en el ambiente. Algo había estado pasando ahí. Además pudo ver, al entrar a la habitación como le fémina se encontraba frenética.

-Hablamos de Sakura, solo eso – comentó rápidamente Tomoyo. Sabía que no era tonto y no les había creído nada.

-Bueno, no se preocupen – volteó a mirar a Shaoran y después a Tomoyo – ella ya se encuentra mejor. Le encontré muy alterada – fulminó con la mirada a su amigo – pero la dejé dormida antes de salir. Ahora puedes estar más tranquilo – se dirigió a Shaoran – no hará nada grave.

El trigueño solo se quedó callado. Mientras que Eriol empezaba a preguntarse si Tomoyo le había dicho algo comprometedor acerca de Sakura…

- Eriol tiene razón – la mujer rompió el hielo – es muy noche y será mejor que me retire.

Shaoran salió de sus pensamientos. No quería que se fuera aun tenía que aclararle unas cosas. Pero, estando su amigo ahí poco podía hacer. Debía de posponer esa conversación para después.

-Te acompaño – se ofreció Eriol – Uno no sabe lo que puede pasar en una noche con tormenta.

La tormenta arreciaba cada vez más. Como se arrepentía de haber salido tan noche de ahí y más con ese clima. No llevaba mucho solo una chamarra y un paraguas para protegerse del agua.

-Bueno hay que ver el lado positivo, ver la cara de Xiao cuando su abuela casi corre a patadas a su novia – se motivó a si mismo.

Si, había sido una noche perfecta, puesto que se había divertido a costas de su amigo. Empezó a sonreír discretamente al recordar los acontecimientos. De pronto llegó a un atajo desértico y la sonrisa desapareció de su rostro. Con lo que se topó poco le agradó.

Una chica de cabello castaño, toda empapada, se encontraba caminando con poca atención hacia el. Su vestido beige estaba manchado de algo rojo, parecía ser sangre. Además su rostro pálido mostraba que alguna vez se había manchado de esta sustancia rojiza. La mirada esmeralda de la mujer se hallaba perdida en medio de un enredo de pensamientos. A la luz tenue de los faros esa imagen llegaba a ser tétrica, sacada de una escena de una película de terror.

Al llegar a unos cuantos metros del chico la castaña se dejó caer de rodillas en el pavimento. Eriol no sabía que hacer en esos momentos. Lo único que se le ocurrió fue intentar auxiliar a la muchacha. Rápidamente se acercó a ella. Se hincó ante la fémina para estar a su altura. Con cuidado posó una mano en el hombro de esta. Estaba helada así que decidió quitarse su chamarra para cubrirla.

-¿Estas lastimada? – preguntó dulcemente, pero no hubo respuesta alguna por parte de la chica – ¿Te encuentras bien? ¿Que pasó? – de nuevo el silencio – ¿Como te llamas?– ni la más mínima atención por parte de la muchacha.

Eriol no sabía que hacer, probablemente la chica estaba fuera de juicio. Su mirada perdida parecía estar ajena a su realidad. Aunque… ¿Qué le habría sucedido? O más bien ¿Qué hizo? Ya que sus ropas estaban ensangrentadas. Una corazonada le decía que algo realmente grave había pasado y que debía ayudarla. Estaba pensando que decisión tomar; si el dejarla o ayudarla, cuando escuchó una voz.

-No fue mi intensión – parecía que lloraba. No se podía decir a ciencia cierta, su cara ya estaba totalmente mojada y varias gotas recorrían su piel hasta perderse en el vacío – perdón…

Miró sus manos de forma extraña, para después cerrar sus puños hasta enterrarse sus propias uñas. Sin embrago, no mostraba dolor alguno. Quedó completamente inmóvil como si de una muñeca se tratase. Estaba decidido la iba ayudar. La tomó, con poca fuerza, de los brazos y la levantó. No importaba lo que había pasado tenía que ayudar a la chica porque algo en su interior decía que no era mala.

-Vamos – dijo con paciencia – te llevaré a un lugar seguro. Ahora ya todo pasó – le sonrió – nadie te hará daño.

-Kizuko –susurró en respuesta mientras lloraba en silencio.

Continuará…

Notas de la autora:

Etto… Lo siento (Mel de rodillas) si, sé que me tardé siglos en actualizar y dije que ya no lo haría T.T pero pasaron muchas cosas en mi escuela que casi si tenía tiempo para respirar , y para el colmo ya acabé mi trimestre y solo me darán una semana de vacaciones ¬,¬ y después empezar el otro bueno dejemos eso de lado…

En cuanto al capitulo… primero vemos a Sakura un tanto fuera de si, hay que comprender su amor no la pela y después se hace novio de una compañera suya u.u así que imaginen verlos melosos hasta en su propio salón se necesita de un estómago fuerte ¿no? Segundo: pues creían que iba a ¿confirmar sus sospechas o descartarlas? Ajaja no (si soy mala) no se preocupen ni se desesperen, ni me traten de ahorcar -- pronto sabrán a que persona mató Sakura, recuerden que ya esta cerca el final de la primera etapa… En tercero; Ya saben en que circunstancias Eriol y Sakura se conocieron n.n yo advertí que no serían en circunstancias buenas y que serían penosas u.u si tienen duda… es la noche en que nuestra protagonista mató a alguien u.u por eso esta ensangrentada u.u Bueno, no tengo mucho por comentar se me acaban las ideas . en fin.

Agradezco infinitamente a:

Celina Sosa y ludita30

Por sus comentarios y también a todas aquellas personas que leen la historia de forma anónima n.n y claro, también a las personas que empiecen a leer los capítulos.

Todas las dudas que tengan las responderé o al menos trataré, crítica constructiva, sugerencias, etc. Serán bien recibidas.

Sin más: Se cuidan y hasta luego!!

P.D.: Como ya se me hizo costumbre aquí dejo el avance del siguiente capitulo.

Capitulo 12: Acuerdo

Sakura casi logra su cometido en el intento de dejar el camino libre a Shaoran para que este sea feliz.

Eriol trata de convencer a Sakura de que se retracte de su decisión de divorciarse.

Tomoyo deja atrás sus sentimientos, pretende entablar una relación con Eriol a pesar de no quererlo.