Las Torres 11: Damisela

Emma se encontraba en un sueño oscuro, se miraba a ella misma con duda, como si estuviera en un túnel… así que decidió caminar hacia la luz como decisión racional.

-Por fin llegaste… Preciosa- Killian la recibía, sentado en aquel departamento que compartía con sus padres –aquí tu padre no es buena compañía de copas- señalo al malhumorado David.

-Perdón por no compartir tus gustos…- gruño el príncipe levantándose cansado –y tú no bebas mucho… que el borracho aquí ya tiene papel- ahora señalaba al pirata que volteaba los ojos.

-Ey Emma…- salió Henry con el libro de cuentos en su mano –nunca me canso de verte vestida de princesa- señalo la página donde bailaba, en aquel viaje en el pasado.

-Aunque de damisela no sirve… trate de lucirme en salvarla… y ella misma se salvo- intervino el capitán con una sonrisa burlona –no recuerdas- cuestiono.

-Que hago aquí- dijo Emma desconcertada, había escuchado la plática pero no prestaba atención.

-Aquí vives…- salió Mary Margaret con Neal en brazos, sonriente como siempre.

-No… que hago aquí… estaba luchando contra orcos muy feos- contesto la salvadora con un gesto de duda en su rostro.

-Otro sueño salvaje…- Hook se levantaba con una sonrisa pícara –preferiría que soñaras conmigo- le susurro sugerente.

Pero Emma le sonrió de igual manera, golpeándolo por su doble sentido –no… estaba en la tierra media… ese lugar que adoras Henry- comento, no desviando tanto el tema.

-Pero es que estas ahí…- una voz interrumpió, volteo a ver a Aragorn con su ropas sucias… pero parecía que nadie más que ella lo podía ver –Istari Emma… regresa en ti… es peligroso que estés mucho tiempo inconsciente- se acercó, con ese porte que lo caracteriza.

Entonces la salvadora comenzó a sentir un dolor en su brazo, volteo a observa y una flecha estaba clavada ahí… todo se volvió oscuro… sintió frio y un olor nauseabundo se colaba por sus fosas nasales.

-Es la peor cruda de mi vida…- susurro con su boca pastosa intentando abrir sus ojos, pero la cabeza parecía querer estallarle –y lo peor sin una gota de alcohol- intento moverse, dándose cuenta que estaba completamente inmovilizada, un sueño extraño.

-Emma…- alguien la llamo, viendo de manera borrosa a Pippin que se acercaba preocupado.

-Oh estas bien… temía que nunca despertaras- ahora era Merry, ambos con una apariencia lamentable.

-Que les paso chicos… no recuerdo que estuvieran heridos- dijo la salvadora incorporándose, notando que estaba más que amarrada… hasta los puños de sus manos… bueno no los culpaba, había mostrado algo de su magia… esas criaturas no eran tan tontas… también noto el porqué de su frio, no traía su chaqueta y donde estaba su herida carecía de manga con un trapo sucio cubriéndola.

-Bueno… es que luchamos un poco…- contesto Pippin con un suspiro.

-Pero fue inútil… así que solo ganamos golpes para dormirnos- el otro se veía deprimido.

Emma vio a su alrededor, ellos estaban apartados y a lo lejos las criaturas gritaban, peleaban y comían de una manera que los vikingos serian caballeros en comparación…

-Cuanto tiempo he estado dormida- pregunto, con la cabeza en palpitaciones dolorosas.

-Bueno… un día completo…- contesto Pippin –pero no te has perdido de nada…- resoplo.

-De hecho agradecemos que hayas estado inconsciente…- Merry suspiraba –porque esas criaturas parecían interesados en que despertaras…- un escalofrió lo embargo.

-Ya despertó la princesita…- un gruñido asusto a los tres, uno de los orcos llamo… ahora toda la fiesta se centraba en los rehenes –porque no podemos divertirnos… aunque sea con la mujer- se quejó, saboreándola en distancia.

-No eres mi tipo- se defendió Emma, queriendo vomitar… pero al no tener nada en el estómago… no hubo nada que echar.

-Uh y se defiende- otra criatura también estaba interesada, dos se acercaban hacia los rehenes –su piel se ve tan tierna… como la de esos hobbits- se relamía

Las voces eran una tortura para la adolorida salvadora, pero no era momento para quejarse era vista como comida… por dos criaturas grotescas, cubrió a los pequeños aunque escucho que se quejaron por la acción que ellos mismos querían hacerle a ella.

-Crees que puedes hacer algo… bruja- el primero decía con burla, las carcajadas en la fogata no se hicieron esperar.

-Desátenme… y déjenme enseñarles que le puede hacer esta bruja- gruño la salvadora, con su mirada retadora… a sus espaldas escucho exclamaciones ahogadas de sus compañeros cautivos.

Fue tomada con violencia de su cabello, levantándola a la altura de la criatura, más risas siniestras de fondo –SUFICIENTE…- alguien gruño, en el momento en que era soltada con violencia… los hobbits rápidamente se acercaron a ella, en un intento de protegerla –dejen a los prisioneros en paz… si no quieren que mate a otro- advirtió el que parecía el líder.

Las criaturas parecía que se asilenciaron y al momento los dos que se habían acercado, se alejaron gruñendo en un idioma muy distinto al élfico… pero que sonaba terrorífico a los oídos humanos.

-Y Tu mujer… cierra la boca si no quieres que permita que alguno de ellos se divierta contigo- advirtió al alejarse hacia la fogata, renovando la fiesta salvaje que se había detenido.

-Ok… ya me quedo claro- la salvadora bufo, pero se recogió los pies dispuesta a optar por el silencio.

-Él es Ugluk…- susurro Merry –está al mando… - aclaro.

-Por la amenaza que hiso… supongo que sí es capaz de matar a sus compañeros- en el mismo tono de voz dijo la salvadora, recibiendo un movimiento afirmativo de cabeza.

Los hobbits se mantuvieron en silencio, temerosos a hacer algún movimiento… en un intento de evitar llamar la atención de sus captores.

Por su parte Emma no sabía qué hacer, estaba imposibilitada además que el dolor en su herida y la cabeza parecía empeorar… eso sin contar que tenía hambre.

El dia siguiente no fue el mejor, ir amarrada a una criatura en la espalda como si fuera una carga en una posición imposible con pan duro en el estómago… cuando saliera de esto, quemaría la ropa que traía puesta, pues apestaba a esos monstruos y ni cambiándolas con magia se quitaría la sensación.

Vio a su lado y sus compañeros estaban en peor trato, Pippin con su cabeza entre las manos atadas, en el cuello del orco… Merry en modo similar… volteo hacia ellos, dándole un poco de ánimos… con un movimiento delicado de su parte, se las arregló para soltar la bella hoja que adornaba su ropa que les regalaron en Lothlórien, con la esperanza que fuera encontrada si es que no habían optado por abandonarlos y seguir a Frodo.

Así continuaron hasta entrada la noche, donde los dejaron caer lejos de la fogata otra vez… amarrados como animales, se escuchaba una cascada próxima y el viento helado se colaba ya que estaban al filo de un precipicio –este trato… me comienza a molestar- gruño Emma, escuchando su voz en todo el día.

-Como estarán los otros… Frodo… donde estará Frodo- se lamentó Merry, también con la voz ronca por el desuso.

Emma lo observo con compasión, extrañaba la actitud infantil y juguetona de sus compañeros, pero sabía que la situación los había superado… pero ella era una luchadora, no una damisela –Frodo está bien... él se marchó junto a Sam- informo en susurros, a unos aliviados hobbits –pero también me preocupa el resto... – confirmo con un suspiro.

-los exploradores han vuelto al fin- gruño un orco que andaba cerca de ellos, la salvadora afino su oído con la esperanza de obtener información que le pudiera servir… aunque seguía con sus dolores, no podía quejarse sin que llamara la atención de sus sádicos captores.

-¿Qué descubriste?- Ugluk cuestiono.

-Un jinete solitario… e iba hacia el oeste- informo el orco –el camino está libre por ahora- un golpe lo callo.

-Por ahora…- gruño molesto el líder -¿pero durante, cuánto tiempo? IDIOTAS- otro golpe en seco –tenían que haberlo matado… dará la alarma. Esos malditos criadores de caballos sabrán de nosotros cuando llegue la mañana… ahora hay que redoblar el paso-

Un poco de esperanza ilumino a Emma, si tan solo se apuraran esos criadores de caballos en moverse… suponiendo que no fueran cobardes hacia los orcos, rezando porque todos los hombres de la tierra media fueran valerosos enemigos de orcos… como Boromir y Aragorn.

-SIENTATE- Ugluk se había acercado hasta ellos, con su desagradable presencia ocultando la vista de la luna, los hobbits temblaron un poco pero aguantaron por Emma –mis compañeros están cansados de cargarlos así que usaran sus pies… no se resistan ahora. No griten y no intenten escapar- advirtió a los prisioneros, una advertencia valida aunque inútil pues no contaba con fuerzas como para hacerles frente –si no quieren obedecer… les daremos un escarmiento que no les gustara…- sonrió siniestramente.

Corto los lazos de cuero que sujetaban las piernas y tobillos de Pippin, lo tomo de los cabellos poniéndolo de pie… Emma tuvo que recurrir a toda su fuerza de voluntad para no taclear al monstruo aprovechado… Pippin cayó al suelo por la debilidad de días, pero fue levantado nuevamente ante las risas de otros orcos… otra vez la salvadora tuvo que retenerse… Ugluk le metió un frasco entre los dientes y le echo un líquido, por los gestos que hiso su amigo pareció de mal gusto pero tuvo resultado, pues ahora su amigo se sostenía en pie.

Luego se dirigieron a Merry, pateándolo para que se levantara… Ugluk le arranco el vendaje que traía en la cabeza. Untándole en la herida una sustancia oscura que saco de una cajita de madera.

-Déjenlo- exigió al ver que el pequeño gritaba y se debatía furiosamente.

Los orcos solo rieron más, soltó al hobbit y se dirigió a ella… levantándola por los cabellos, pero ella no grito… su mirada era retadora, como todas las veces que osaban mirarla, con la quijada tensa para no soltar un lamento.

Ugluk parecía divertido, pero no tenía tiempo para eso… así que le arranco el trapo sucio que traía en el hombro untándole lo mismo que al hobbit, Emma sintió que le quemaban en vivo pero no grito… esto pareció complacer a su captor que aplico más fuerza, ahora logrando un lamento que esforzó por contener siendo aprovechado para hacerla beber aquella grotesca mezcla, ahora su garganta también ardía… pero extrañamente sus energías volvían, su dolor de cabeza desaparecía.

Entonces fue soltada y puesta en pie, aunque a ella no la desamarraron de sus manos empujándola hacia los hobbits que la miraban preocupado, pero al parecer las curaciones salvajes también surtieron efecto en ellos.

Emma vio que su herida desaparecía, aunque ahora tenía una cicatriz… sus dos hombros tenían algo en común… pensó divertida, Merry también tenía un recordatorio permanente en su frente.

-Creo que iremos a expedición- comento casual hacia los pequeños, para alivianar la tensión.

-Encontraremos una cama y desayuno- Merry también dijo, su primo iba a contestar pero Ugluk los apresuro.

Comenzaron a caminar en descenso, cada uno vigilado por tres orcos… Ugluk gruñía órdenes a los desordenados súbditos, todos golpeándose y maldiciendo pero sin disminuir la velocidad de la caminata.

La salvadora hubiera deseado escapar, pero con tantos ojos en ellos era casi imposible… sin que tuviera que abandonar a los pequeños a su suerte. Se había puesto de acuerdo con los pequeños, en dejar rastro cualquiera con la esperanza de confiar en la habilidad de trancos… ahora era su turno de abandonar algo discretamente… pero no tenía nada más que su pistola… aquella que al no saber para que funciona, se la dejaron en su cinturón… suspirando y lanzando tímidas miradas a sus compañeros dejo caer aquello que significaba su hogar.

El camino se hiso más pesado conforme avanzaban sin siquiera tomarse un suspiro, los hobbits se veían cada vez más débiles. Corrieron aunque notara que sus piernas comenzaban a fallar y a Merry y Pippin varias veces se les doblaron, siendo azotados de vez en cuando por uno de los orcos.

Las energías que la grotesca mezcla que le dieron, comenzaba a desvanecerse como sus esperanzas de que Trancos saliera enfrente con una emboscada. Sus pequeños amigos habían sido alzados con apariencia enferma al parecer los efectos también menguaba en ellos, pero ella no caería… aunque se burlaba de que su madre tenía esperanzas de sobra, con sus discursos cursis de ese tema… ahora ella lo recordaba una y otra vez.

Al parecer no era la única inconforme con el trabajo forzado, porque creyó oír quejas de algunos orcos pero Ugluk gritaba ordenes inclemente… eso le hacía un poco de gracia, pues no solo azotaban a los rehenes sino que entre ellos mismos aplicaban esa regla.

De repente comenzó a ver hierba, donde echaron a los hobbits seminconscientes, fue directos a ellos inclinándose para verificar su estado, parecían bien… lo que se puede estar bien cuando es secuestrado. Las pulsadas en su cabeza regresaban y sentía las piernas temblar por el esfuerzo, les lanzaron algo de pan y carne seca hacia ellos con algo de burla, pues no era suficiente para dos hobbits y un humano.

-Adelante…- dijo Emma, el pan estaba grisáceo y se veía rancio… pero en su estado parecía apetecible, pero ella podría aguantar.

-Pero tú…- dijo Merry, aunque casi tuviera baba adornando la comisura de sus labios.

-Yo estoy bien… así que come- ordeno con ese tono que no daba cabida a replicar, los jóvenes se miraron pero aceptaron, comiéndose el pan ávidamente, dejando la carne seca al lado… ella también no la toco, sabiendo la naturaleza de sus captores podría ser carne de elfo. Miro a su alrededor, habían acampado a las orillas de un rio angosto y rápido con unas montañas de fondo.

Otra vez las discusiones y gritos entre los orcos se escuchaban, la salvadora estaba esperanzada que de repente se mataran entre ellos… según entendía eran de todo tipo de orcos… unos del norte y los isengardos… otros del sur y pocos del este.

Se asustó cuando se oyeron más ruidos, volteando hacia la procedencia siendo testigo de que los orcos corrían desordenadamente hacia el rio rumbo a las montañas quedando a merced de los que identifico como los isengardos… el "adorable" Ugluk.

-Que sucedió- susurro intrigada por esa corrida –fueron a cazar- razono.

-No… - intervino Pippin con voz débil –parece que algunos tienen miedo de ser cazados por los criadores de caballos-

-Ugluk les dio la opción de descartar…- Merry también dijo.

-Oh optaron por la opción cobarde… mejor para nosotros- trato de animar Emma, pues ahora eran menos los que los verían como alimentos y no como rehenes.

Pero sus esperanzas murieron al ver que se unían otros tantos más feos, según su ojo crítico… se parecían a los que se quedaron, pero sus brazos eran más largos y llevaban un ojo rojo pintado en los escudos, siendo recibidos por el líder.

No alcanzaba a entender su plática "civilizada", pero según parecía que había un nazgul o algo así… movió su cabeza en un intento de despejarla, pero eso provoco que su dolor aumentara… no entendía a que se debía si no tenía ningún golpe en ella… ¿o sí?

Volvieron a cargarlos de nuevo, agradecía Emma que ya no la amarraran de los pies, pero se la echaron a la espalda como si de un costal se tratara. Poniéndose en camino, corriendo durante horas, deteniéndose solo para cambiar de "carga" entre ellos. Parecieran mejor organizados porque los Isengardos iban delante y los que conoció como Grishnakh atrás, protegiendo la retaguardia… acercándose al bosque.

Parecía que ya se había impuesto al olor nauseabundo de sus captores, o será que ya perdió el sentido del olfato… eso le preocupaba a la salvadora, maldijo nuevamente su situación… si tan solo tuviera un arma y con su magia podrían salir de esta juntos.

Por la tarde la tropa de Ugluk rebaso las líneas, se tambaleaban ahora a la luz del sol, pero según el tiempo parecía que todavía era invierno… Emma extrañaba su chamarra y sentía frio su brazo ahora desnudo.

-YA VIENEN- grito uno de los orcos. La esperanza de la rubia se hiso aparecer al ver que unos hombres a caballo venían a todo galope, ganando terreno a los orcos que quedaron rezagados en la lejanía (que no había notado la rubia).

Pero los captores redoblaron el paso, asombrando a los tres secuestrados, por la rapidez sorpresa a pesar de sus apariencias grotescas. Parecía una reacción en cadena, pues otros tantos orcos aceleraron el paso. El bosque sombrío estaba cerca, dejando atrás la planicie en la que estaban… el terreno parecía elevarse con cada paso… más pronunciado y difícil… un poco de lentitud… pensó la salvadora, pero para su desgracia los orcos no dejaron de correr.

A lo lejos observo que comenzaron los jinetes a dar alcance a la línea que se quedó atrás, galopando en la llanura, impidiendo que se dispersaran y obligándolos a seguir la línea del rio (que apenas notaba nuevamente… apuntando mentalmente el ser más observadora).

-Como podría saber que no somos orcos- dijo Pippin a su lado, entonces Emma se dio cuenta de su dilema –no creo que aquí hayan oído hablar de los hobbits…- continuo, asombrando a la rubia por la razón que había gente sin conocer la especie de su amigo –tendría que regocijarme, supongo de que quizá los orcos sean destruidos… pero preferiría que sobreviviéramos- trago grueso.

Emma maldecía su suerte, pues con la apariencia que se cargaba… más andrajosa que un limosnero, con su pelo lleno de barro quitándole su dorado… era seguro que cayera junto a sus captores sin que se dieran cuenta que los habían matado. Y parecía que así iba a ser, porque flechas llovieron a diestra y siniestra, uno que iba detrás de Merry cayó víctima de una… ya no levantándose jamás –Que mierda de suerte- murmuro resignada.

La noche llego, parecía que sus captores habían perdido a los jinetes y aunque habían sido mermados todavía quedaban no menos de doscientos miembros. Llegaron a una loma, lindes del bosque… los jinetes los habían cercado. Un grupo intento escapar corriendo hacia el bosque, pero solo tres volvieron.

Fueron lanzados con violencia en el suelo, amarrándoles las piernas nuevamente a los tres… mientras los dos líderes discutían de la suerte de ellos mismos, diciendo que los matarían si los "pálidos" los obligaban.

-Como están chicos- pregunto Emma en un susurro su dolor de cabeza había desaparecido milagrosamente, era consciente que también los querían silenciosos así que opto por hablar discretamente.

-No tengo muchas esperanzas… estoy agotado- dijo Merry en un murmuro –no creo que pueda arrastrarme lejos aún sin ataduras- acepto triste.

Pippin iba a platicar, pero un puntapié lo cayo, indicando que guardaran silencio. La noche continuo fría, y como iba pasando en días desde su secuestro… no pudo dormir a gusto. Los orcos parecían preocupados pues sabían que eran vigilados por los jinetes, estos no hacían ruido. Más tarde, cuando la luna salió de las nieblas se les pudo ver de vez en cuando.

Emma estaba atenta, escucho de las cualidades de los jinetes… la razón por la que los orcos no se movían en la noche, parecían más hábiles con la oscuridad y así fue… pues durante la madrugada algunos de esos hombres se arrastraron a los bordes del campamento, matando a varios orcos perdiéndose de nuevo en las tinieblas. Ugluk pareció alertado corriendo a prevenir una huida precipitada.

Merry y Pippin a su lado se enderezaron, al igual que la rubia al saber que algunos orcos junto con Ugluk partieron… una oportunidad para escapar, pensaron al mismo tiempo, pero la esperanza murió con rapidez ya que alguien tomaba a los hobbits ante una impotente salvadora… llevándoselos lejos.

Pero parecía una buena oportunidad, pues se acercó con agilidad hacia su "guardia" que parecía más entretenido observando como interrogaba ese "otro líder" a sus pequeños amigos, entonces decidió quitarle esa espada corta que traía en el cinturón… demasiado floja y vulnerable una suerte para la salvadora…. Tuvo que arrastrarse, a causa de estar amarrada pero logro su objetivo sin que el tonto orco se diera cuenta… entonces opto por clavar el arma en el suelo (con su boca) poniéndose de espaldas para empezar un movimiento ascendente discreto para romper sus cuerdas (un trabajo largo) aunque tuvo que detenerse varias veces porque su feo guardia volteaba de vez en cuando, al sentir que su amarre perdía fuerzas (con gratitud su sangre comenzaba a circular) decidió mantenerse en esa posición, tomando su espada para continuar con el de sus piernas… no sabía si tenía la fuerza para enfrentarse a todos los que estaban ahí, pero de que escaparían, escaparían.

Emma se alarmo cuando el que se llevó a sus amigos se alejaba, bastante molesto y con ambos hobbits… al parecer su única protección durante el viaje había sido Ugluk… no se volvería a quejar de su adorable guardián (aunque preferiría no volverlo a ver)… sin medir consecuencias se lanzó a salvarlos rumbo al borde de la loma, provocando revuelo en el campamento ante su escape, siguiéndola.

Pero el grito de un orco delante de ella, la detuvo para ver la escena… esa criatura que se había alejado con los pequeños estaba en el suelo, y un jinete brincaba sin atención a sus amigos… que parecían impactados –Están bien- dijo al acercarse e inclinarse, ignorando al hombre que parecía no saber que los había salvado. Sus perseguidores parecían no llegar para su suerte.

-Si… estamos bien- susurro Pippin todavía impactado, mientras la rubia rompía sus cuerdas.

-Nosotros que habíamos pensado en salvarte- dijo Merry con una sonrisa, pero los gritos a sus espaldas los alertaron.

La razón por la cual los orcos no le dieron alcance a Emma, es que al parecer esos jinetes habían empezado su ataque –Corran al bosque- ordeno al ver que uno que otro monstruo se libraba de los hombres que cortaban y galopaban violentamente alrededor de ellos. Parecía que era la oportunidad perfecta para "probar" un poco de sus rehenes por la mirada hambrienta de las que eran víctimas… al parecer otro punto que agradecer a Ugluk.

-No te vamos a dejar aquí- gruño Pippin, armándose con piedras.

-No les estoy preguntando… váyanse que aquí solo me estorbaran- dijo con valentía Emma, consciente que probablemente sus amigos no tuvieran energías para defenderse… ni ella… pero podría resistir un poco más (aunque su tripa le dijera que estaba a punto de desmayarse de hambre).

-No te dejaremos- dijo con aplomo Merry, la salvadora bufo y rendida comenzó a correr con ellos rumbo al rio… el silencio a sus espaldas y la ausencia nuevamente de sus perseguidores, le dieron a entender que le habían dado fin a esa parte de los orcos.

-Tenemos que ponernos en cubierto- dijo Pippin, con energía después de comer algo que todavía mantenían entre sus ropas… Lembas según escucho, por lo menos las quejas de su estómago habían sido silenciadas –o pronto nos verán. No nos ayudaran que esos jinetes sepan que no somos orcos… después de nuestra muerte-

-Gracias por tu optimismo… donde quedo el Pippin que conocí- se quejó Emma a su lado, recibiendo un encogimiento de hombros.

-Esas lembas te da realmente ánimos- dijo Merry cambiando el tema-una sensación más sana, más que el calor de esa bebida de los orcos…- un escalofríos cruzo su espalda –me pregunto qué seria-

-Estoy mejor sin saberlo- intervino Emma, como si lo pudiera saborear nuevamente.

-Tomemos agua para sacarnos el recuerdo- sugirió Merry.

-No aquí…- Pippin lo detuvo –las orillas son muy abruptas… hay que seguir adelante- sugirió.

Siguieron despacio a lo largo del rio, con una amena plática de sus vivencias de rehenes. Habían pasado por un grave peligro… sin posibilidades de encontrarse otra vez con un amigo o sanos y salvos.

-Por favor chicos… no me hagan tomar el papel de mujer esperanzadora entre ustedes… otra vez- se quejó Emma, al escuchar el desaliento de sus amigos –viviremos… y me asegurare de hacer mucho ruido cuando me vayan a invitar a la comarca… como me prometió Frodo- ella no sabía si lo cumpliría, pero ya no pensaba en que de repente saliera David con la oportunidad de regresar.

-Tuk y Emma…- llamo Merry –han mostrado mucho tino… - sonrió a sus dos compañeros –se merecen un capitulo en el libro del viejo Bilbo… si alguna vez tengo oportunidad de contárselo- la salvadora volteo los ojos ante la desesperanza nuevamente–Pippin adivinaste las intenciones de ese canalla peludo y haberle seguido el juego…- vio a su primo, así que eso hicieron… pensó Emma ante la mención de esa parte que desconocía e identificaba cuando se los llevaron lejos de ella –y tu Emma escapando sola… y en dejar nuestras huellas… aunque no me gustaría perder el mío…- era el único con el dije intacto en su ruina capa –aunque me temo que el de ustedes haya desaparecido para siempre- sonrió tristemente –tendré que esforzarme para llegar a su altura- suspiro.

La mujer le sonrió en apoyo, su primo hacia lo mismo –pero he aprovechado el tiempo que pasamos en Rivendel…- continuo –Marchamos hacia el oeste a lo largo del Entaguas. Las estribaciones de las Montañas Nubladas se alzan ahí delante y el bosque de Fangorn-

-Y decías que no llegas a nuestra altura…- dijo en burla Emma, pues ella caminaba a ciegas prácticamente.

Llegaron al linde sombrío del bosque, terrorífico, oscuro y frio… nuevamente extrañando su chamarra… el alba estaba próxima a asomarse, indicando que un nuevo día comienza.

-ADELANTE- dijo Pippin sin ánimos ante la presencia de los arboles oscuros –o demos media vuelta…. Nos han advertido de Fangorn… espero y no lo hayan olvidado- concluyo.

-Quien olvidaría esa plática final con los señores de Lothlórien- se quejó Emma con fastidio.

-Pero es preferible que regresar y encontrarnos con una batalla- Merry con tono cansado termino, pero ahí se quedaron viendo los arboles… como esperando a que estos hicieran algo fantástico.

-CREYERON ESCAPAR…- un grito helo la sangre de las tres personas, que apenas iban a comenzar su marcha para internarse en el cobijo de ese mítico bosque –Debo alabar su agilidad e inteligencia de tomar su oportunidad mientras mis compañeros morían a manos de los pálidos- gruño, Ugluk con al menos 20 orcos se acercaban con sus gestos de placer al saber que el "botín" había sido encontrado.

La primera luz, solo le daba un tono más salvaje al que había sido su captor… y Emma que esperaba no volver a verlo… pero al parecer no se le cumplió su deseo –váyanse…- le susurro, otra vez su discurso heroico que dio en Moria quedo enterrado en su memoria dos veces en un día.

-NO TE DEJAREMOS… ya te lo habíamos dicho- gruño Pippin, sus captores comenzaban a acercarse más.

Emma simplemente hiso un movimiento, lanzando a los hobbits más cerca de aquellos arboles –VAYANSE… YO ESTARE BIEN- les dio una leve mirada –SOY LA UNICA ARMADA… LES PROMETO QUE NO MORIRE- concluyo con sus ojos desafiantes hacia el frente.

-IREMOS A LA COMARCA- grito Pippin con lágrimas resbalando en su rostro, consciente de aquellas palabras que les dijo en la loma… y es verdad… serian un estorbo.

-REGRESA… EMMA… REGRESA- dijo Merry, siendo arrastrado por su primo hacia el interior del bosque, viendo la espalda de aquella mujer que se quedó atrás.

Emma apretó con fuerza aquella espada corta que le había robado al orco, a lo lejos se escuchaban los cuernos de caza… al parecer esos jinetes despertaron… pues otros cuernos respondieron.

-Cuanto tiempos le diste mujer…- sonrió Ugluk ante el hecho valiente de su antes víctima –no podrás con nosotros… aunque tengas tu magia- gruño con rencor –ATRAPENLA… NO IMPORTA QUE SEA EN PEDAZOS- ordeno a sus súbditos, felices ya que por fin podrían tener la oportunidad de probar a la antes intocable rehén… aunque deberían tener cuidado con su magia –Y VAYAN DETRÁS DE ESOS MEDIANOS- agrego.

No sería la damisela en peligro… pensaba Emma con una llama bailando en su palma izquierda iniciando una pared de fuego a su espalda, así evitaba que fueran detrás de sus amigos… tomo con fuerza su espada, bloqueando el ataque del primero que se le acercaba, desviando y cortando… lanzaba con su otra mano a otro… eran muchos, pero no quería ser secuestrada de nuevo obligándose a esforzarse.

-No podrás- gruño Ugluk al comenzar a atacarla, pero fue lanzado por un impulso mágico mientras otro de sus súbditos gritaba de dolor al haber intentado atravesar la defensa de fuego que protegía a los medianos.

-Rétame- contesto Emma al levantarse el cabello hacia atrás, dio la vuelta esquivando una espada dándole una palmada mágica y otro corte a la derecha.

Entonces escucho un cuerno demasiado cerca, alertando con los que luchaba… a su mala suerte, también la distrajo recibiendo un golpe en el estómago de Ugluk que la obligo a caer de rodillas –luchaste bien…- felicito el orco, pero no tuvo tiempo de seguir su burla cuando se encontró frente a frente con uno de los jinetes. Comenzando una pelea espada contra espada, Emma se levantó adolorida pero furiosa, clavando su arma a las espaldas de su verdugo que se vio sorprendido.

-Yo sé que luche bien- contesto al sacar el filo, dejando caer al orco… escupiendo algo de sangre consecuencias del golpe recibido.

El contrincante se quedó sin habla, pues no había visto a esa mujer que miraba a ese orco con infinito rencor… sucia, con ropa extraña y rota, su cabello tan corto como un hombre que parecía ser rubio debajo de la mugre–que hace una mujer en medio de la batalla- exigió desconfiado.

Emma por primera vez vio hacia otro lado que no fuera a Ugluk, al que le recitaba mentalmente una letanía de insultos –aquí paseando- contesto irónica… alrededor el resto de los orcos parecían estar siendo eliminados.

Levanto la espada en señal de amenaza –no acepto esa respuesta… y menos en ese tono mujer- gruño con tono amenazante –yo soy Eómer hijo de Eomund, Tercer Mariscal de la Marca de los Jinetes y exijo una respuesta verdadera- ordeno demandante.

Emma se cruzó de brazos, para nada afectada por la espada ni mucho menos la autoridad manejada –Yo soy Emma…- dijo ante la presentación obvia, aunque tampoco se iba a aventar un discurso en eso –y por mi ropa no es obvio… era rehén de esos orcos- alzo las manos en fastidio –así que si ya terminaste con tu interrogatorio… tengo amigos que buscar-

Eómer salto a su encuentro, deteniendo el avance de esa mujer –Bien… dama Emma…- su nombre lo dijo incrédulo, pues era raro –de dónde vienes- pregunto molesto por esa actitud.

-De los bosques de Lothlórien- contesto cansada, las llamas que había alzado en defensa estaban por extinguirse, así que dio su mejor mirada de desprecio a ese hombre que estaba en su camino, ahora que lo veía mejor era muy alto, no tanto como Aragorn pero su armadura lo hacía ver imponente con su mirada penetrante… pero no se doblegaría.

-En verdad esperas que crea que vienen de ese bosque maldito… del que pocos escapan de las redes de su bruja…- dijo Eómer incrédulo, acercándose peligroso a la mujer –agregando que eras rehén de esos orcos… ellos no mantienen nada vivo- razono.

-Mira señor…- Emma levanto su mano, con su mirada fija en la del hombre ahora enfrente de ella… observándola desde su altura severo –si me crees o no es tu problema….- gruño –pero una cosa si te digo… más respeto para Galadriel- dio un paso, quedando más cerca… cuadrándose y retándolo.

El mariscal sonrió, no porque estuviera divertido sino por la actitud de la mujer… le daba aires a su hermana con su personalidad, pero ella era a su vez delicada y silenciosa… en cambio el espécimen que tenía enfrente se veía que era salvaje y explosiva, eso le quedo en claro al eliminar al orco con el que luchaba… y por lo que noto, no solo había sido el único –como puedo mostrar respeto a algo que no existe- contesto, regresando a su ceño fruncido.

-Idiota…- dijo cansada de ese encuentro, comenzaban sus energías a drenarse… decidió sacarle la vuelta al hombre, pero este le sostuvo del brazo al pasar a su lado.

-Tiene que acompañarnos…- con autoridad Eómer se le enfrento nuevamente, con rapidez la desarmo, poniéndola debajo de su brazo como si de un paquete se tratara, era muy ligera al parecer –no solo oculta sus motivos para vagar en nuestras tierras… sino que has insultado a un hombre de rango- expuso sus razones para ese "arresto".

-QUE- pataleo con fuerza, pero al parecer ese hombre no solo era apariencia sino que si era fuerte, iba a usar su magia pero no quería empeorar su situación pues ahora eran rodeados por más "caballeros" –SUELTAME- exigió en vano.

-Hueles a orco- se quejó Eómer en burla, algunos parecían divertidos aunque la mayoría confundidos no sabiendo de donde saco esa extraña mujer su líder.

-Tú también olerías si pasaras días con ellos… - gruño Emma desistiendo sus esfuerzos por luchar, aunque su preocupación iba hacia los hobbits, deseando que les fuera bien sin ella… pues al parecer tardarían en su encuentro.

Eómer rio por su sabia respuesta, satisfecho porque su prisionera dejara de luchar… era extraña, pero un trato especial hacia ella no funcionaría… aunque no sabe cómo llego a esa conclusión –bien quédate cerca… que si huyes no dudare en que los arqueros te apunten- amenazo al llegar junto a más hombres, todos viéndola curioso… pero ella solo se cruzó de brazos bufando molesta… había salido de un secuestro para terminar en un arresto.

Emma se dejó caer sin delicadeza en el suelo, recargándose en una roca, todavía veía el bosque de Fangorn pero estaba algo alejado… observo con atención, todos silenciosos y por fin noto lo que sucedía… estaban enterrando a sus muertos debajo de unos montículos, eran pocos a comparación de los cadáveres apilados de orcos, la embargo esa atmosfera de tristeza por los caídos aunque también había brillo de orgullo… una muerte memorable, pensó al adivinar los valores de esos "caballeros", Boromir y Aragorn vinieron a su mente… se sintió cansada, por más que luchara comenzó a cabecear… vio como le prendían fuego a los monstruos con los que tuvo la desgracia de convivir durante esos días… hubiera saltado de alegría, pero todo se volvió negro poco a poco… cayendo en la inconsciencia.

XXXXX

FIN DEL CAPITULO

Como verán ya cambio de "la comunidad" a "las torres" haciendo diferencia según el libro o película (aunque me baso más en el libro).

Agradezco sus reviews, sobre todo Yoh a la cual se le acumularon capítulos, mi inspiración me dio para actualizar rápido…

Que tal el pobre viaje de Emma, como verán no paso a Aragorn porque esta historia es en cuanto a la Salvadora. Salio de una pero termino en otra… volverá a ser la damisela?

Los dejo, neah 20 Fuera…

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