Capitulo 11: POV Miroku.

Hacia una semana que Miroku no salía de su casa. Su estado era deplorable, no comía, no dormía, no se bañaba, no iba al trabajo, y todo esto era a causa de la noticia que le había dado Sango.

No entendía como había sido tan idiota de haberla dejado embarazada, en realidad si lo sabía, pero en ese momento se le pasó todo por alto, hasta incluso cuidarse. Es que su cuerpo, su rostro, su cabello, todo eso había hecho que se olvidara de hasta su propio nombre.

Y ahora estaba en una encrucijada. No es que ella no le gustara, lo volvía loco de hecho; pero entablar una relación seria, no iba con él. No sabía si estaba dispuesto a dejar a todas sus otras amantes, no sabía si estaba dispuesto a dejar su vida así como era. Había pasado mucho tiempo con su rutina, el estaba acostumbrado a estar solo; tenía sus costumbres, sus manías y sus gustos. Y para colmo Sango era una niña. Recién salía del internado, recién estaba comenzando a conocer el mundo. Pero ahora tampoco iba a poder vivir mucho, estaba esperando un hijo, pero no cualquiera, sino su hijo. El fruto de una noche de pasión y alcohol. ¿Qué iba a hacer ahora? Y como si fuera poco también, tenía un ejército que quería cortarle sus atributos.

Primero estaba Kouga, el hermano mayor de Sango, al cual no lo había visto desde la cena de Inuyasha y Kagome. Sabia de buenas a primeras que si lo agarraba lo haría papilla. No tenía ninguna intención de encontrarlo en ningún lugar.

En segundo lugar se encontraba su mejor amigo en el mundo, Inuyasha. Estaba realmente enfadado, no podía creer que había dejado embarazada a la mejor amiga de su prometida. Estaba de más decir que si no se hacía responsable no solo iba a perder su amistad con Inuyasha, sino que este se encargaría de hacérselo saber todos los días.

Y por último se encontraba Kagome. Todavía recordaba la mirada asesina que le dedico aquel día en la mansión Taisho. No la conocía bien, pero algo le decía que ella era la más peligrosa de los tres.

Su vida era un asco. Había sido un idiota de primera. Y lo peor de todo es que creía que sentía algo por Sango, algo importante. La noche en que Inuyasha y Kagome anunciaron su fecha de casamiento, el sintió una cosquilla en la barriga como de ansiedad, ante la idea de poder dar la misma noticia agarrado de la mano de Sango.

¿Cómo sería criar a su hijo juntos? ¿Sería niño o niña? ¿Sería como Sango pero en pequeño?

–Diablos –dijo entre dientes. Ya estaba pensando en niños. Pensó que lo mejor sería salir de su apartamento, despejar su mente.

Fue a un parque cercano, se sentó en una de las bancas que había cerca de un pequeño arroyo artificial. Dejo vagar su mente por lugares que nunca se hubiese imaginado que llegarían. Pensó en estar casado con Sango, en verla con su vestido de bodas, en estar con ella durante todo el embarazo, en poder acariciar su barriga cuando ya estuviera a punto de nacer. Pudo ver la imagen de una niña igual que Sango, cargándola en sus brazos y amándola como nunca había amado a nadie.

Al otro lado del parque, una imagen muy particular, interrumpió sus pensamientos. Un muchacho de aproximadamente la misma edad que Miroku estaba sosteniendo una hermosa niñita de unos pocos años de edad. Y de pronto su mente evoco una imagen, que a pesar de que nunca había ocurrido, se le hizo tan familiar y anhelable. Su mente hizo un sonio como si todas las piezas hubiesen encajado y el joven supo que no había otro lugar en el mundo en el que quisiera estar que junto con su nueva familia, Sango y ese bebe al cual iban a esperar juntos.

Sango tenia días sin poder descansar correctamente, hasta que decidió que era hora de dejarle bien en claro las cosas a Miroku. Se dirigió hasta el apartamento del muchacho en cuestión, estaba un poco estresada y desarreglada, por su drástica decisión.

Justo cuando iba llegando hacia el apartamento alguien la sujeto por su brazo, tanto fue el susto que pego un alarido.

–Shh… Tranquila, soy yo Miroku. –dijo el joven acercándose lentamente para depositar un tierno beso en la mejilla de Sango.

–Miroku he venido a hablar contigo. Hay ciertas cosas que quiero decirte. –hablo un poco turbada por el beso del muchacho.

–Que bueno, porque yo estaba por ir a verte. También necesito decirte algunas cosas. – puso su mano en la espalda baja de Sango y la guio hacia el apartamento. – ¿Por qué no subimos y hablamos tranquilos? – ella solo asintió con su cabeza.

Juntos se dirigieron hacia la casa de Miroku en silencio. El abrió la puerta y la dejo pasar, guiándola para que se sentara en uno de sus sofás.

– ¿Te gustaría beber algo? –

– Agua, por favor. – sin decir más, el muchacho fue hasta su cocina y sirvió los vasos y volvió junto a Sango. –Gracias. –dijo una vez que tomo lo que le tendía el muchacho.

– Sango yo creo que te debo una disculpa, me he portado como un idiota no tengo excusa para mis actos, lo único que tengo es mi arrepentimiento. –

–Miroku, yo no he venido a pedirte nada, solo a decirte que puedo criar a este niño sola, que no quiero a una persona junto a mí que no me quiera, que no me ame y que sobre todo no ame a nuestro hijo. Soy consciente de que no lo buscamos, que no es esperado, pero yo si lo deseo ahora, si lo amo y ante todo, si quiero tenerlo y criarlo.

Y no quiero obligarte a nada, no voy a negar el hecho de que me da tristeza que no lo quieras como yo. Pero no se puede obligar a una persona a ama a otra. Tampoco vengo a pedirte que le des tu apellido. Es tu decisión que hacer con nuestro hijo.

– Sango, es curioso cómo puedes parecer y una dulce niña, en un momento y en otro, demostrar que eres una mujer hecha y derecha. Quiero que sepas que jamás me sentí obligado a nada contigo, todo lo que hice fue relativamente consciente, y asumo todas mis responsabilidades como el caballero que soy. Pero ten en cuenta algo my importante, –se acerco a la joven y tomo su rostro entre sus manos y la acerco a él– yo quiero formar una familia contigo, quiero criar a este niño juntos, quiero casarme contigo, y quiero vivir el resto de mi vida junto a ti si me lo permites. Sé que esta no es la mejor manera, pero–se arrodillo frente a Sango y ella con los ojos anegados en lagrimas lo miro– ¿Quiere casarte conmigo? –.

Bueno, lo único que tengo para decir es PERDON. Lo sé, esta vez me excedí, paso mucho tiempo desde mi última actualización y o tengo justificativo, lo único para que tengo que decir es que mi próxima actualización va a ser muy pronto.

Paso a decir también que les agradezco enormemente sus reviews, ya sea por alentarme o para retarme por mi retraso.

Muchas disculpas a tod s por mi falta de educación y espero que puedan disfrutar el capitulo. La semana que viene va a estar la conti… porque seguro que me van a querer matar por como lo deje xD jejejje. En fin les agradezco por todo. Besos.

Only Love.