Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen
Delirios... un mal y buen sabor de boca de antes de volver a nacer...
Entre todas las cosas que pudieron pasarme en la vida, la mejor fue esta, perderme junto con Judith. Ahora mismo me siento muy feliz, a pesar de lo mucho que extraño a mis amigas.
En este sitio, aunque suene extraño, se siente como un hogar. Tobi siempre me trata muy bien, no convivo mucho con los otros miembros de Akatsuki pero igual me agradan, salvo Ju-chan; el único punto que no acaba de encajar en un mundo de alegría porque siempre me entristece ver como se marchita, creo que lo demás esta bien.
Muchas veces, en la Tierra, estando en mi casa, me sentía sola.
Mis padres murieron cuando tenia la corta edad de 4 años. Ellos estaban en otra ciudad por su trabajo y yo estaba en casa, me habían dejado al cuidado de una amable y joven niñera, que yo le calculo tendría unos 21 años.
Había pasado ya mas o menos una semana desde que se habían ido. Recuerdo perfecta y tristemente aquella noche.
-Katy, querida hija ¿te has portado bien?- una suave y dulce voz femenina me hablaba a través del teléfono, esa era la cálida voz de mi madre.
-Si, mami ¿cuándo volverán papá y tu?
-Pronto hija, mañana en la mañana estaremos tomando el vuelo de regreso a casa, llegaremos a cenar contigo- eso me alegro mucho.
-¿De veras?- estaba ansiosa de ver de nuevo a mis padres.
-Si, cariño- me dijo la voz de un hombre.
-¡Papi!- sonreí al reconocer su voz, -¿me traerás dulces? ¿algún juguete?
-Ay Catherine, tu siempre con eso. Pero bueno ya veras cuando lleguemos- por el tono de su voz pude entender que eso era un si.
-¡Wiii!
-Nos vemos pronto. Pásame a Diana- lo ultimo que escuche de papá.
-¡Diana! Papá quiere hablar contigo- le llame a la niñera.
Al día siguiente, en las noticias matinales y en los periódicos salió la fatal noticia:
"Horrible tornado arrasa con todo, llevando con él cientos de vidas y heridos". La primera plana de los diversos periódicos locales y nacionales.
El día después de ver esa noticia, me obligaron a usar un vestido negro cuyo tacto me perforaba las entrañas, y pensar que una vez dije que era bonito... pero ahora que lo usaba para algo que nunca hubiera imaginado, parecía horrendo. Todas las personas que estaban cerca de mi, rodeando un par de cajas finas de madera, vestían igual, llevando negro. Vi a algunas personas llorar, otras desviaban la mirada cuando trataba de mirarlas. "Pobrecilla"; "y han sido los dos , quién sabe que ocurrirá con ella"; "debe tener algún pariente cercano"; "que lastima, eran tan gentiles... ahora solo queda su pobre hija", esos fueron algunos murmullos que escuche tras de mi cuando bajaban las cajas a un hoyo. No pregunte nada, no me confundí, estaba perfectamente conciente de que nunca volvería a ver a mamá y a papá.
Pase un tiempo en un orfanato, allí no jugaba con nadie. Unos meses después volví a casa, pero no sola. Al parecer mi padre tenia una prima, la tía Theresa. Viví un par de años con ella, luego quiso mudarse a otra ciudad muy alejada pero tranquila, Faith City. Yo quería quedarme en casa, aquel sitio que siempre fue mi hogar. Finalmente decidimos que ella se iría y yo me quedaría, me enviaría dinero suficiente para subsistir, y me visitaría una vez cada mes o cada dos meses según la situación.
Todo marcho bien, entre a la secundaria donde conocí a mis entrañables amigas; Alexandría, Kisa y Nichole.
Paso un tiempo y mi tía dejo de visitarme con la frecuencia acordada para luego dejar de hacerlo completamente, su novio acaparaba la mayoría de su tiempo. Conseguí un trabajo y me volví independiente de ella.
Salvo la creación del nuevo plantel y la separación escolar de nuestro grupo, todo siguió tranquilo. Al menos hasta que mi tía me llamo para pedirme que pasara unos días de vacaciones con ella, así fue como surgió todo esto, por una simple visita y un encuentro donde mi destino y el de Judith se cruzarían, por fin.
Cuando vi a Judith me pareció a verla visto antes y ahora ya lo se. El primer día de secundaria, durante el receso vi a una chica sentada en el pasto, en un rincón alejado, leyendo un libro acerca de hadas y vampiros, iba a acercarme a ella pero Nichole llego para hablarme. Los hilos del destino decidieron juntarse después.
Me pregunto todo lo que pasara en mi mundo mientras yo estoy aquí, las clases deben tener ya un mes y medio de iniciadas y...
-¡Katy-chan!
-¿Ah? ¿Qué sucede Tobi?
-¿Quieres ver la televisión? Ju-chan nos ha prestado una serie.
-¿Una serie? ¿y como se llama?- siempre y cuando no sea Naruto estará bien.
-Higurashi no naku koro ni.
-Nunca había escuchado de ella- por el nombre, seguro que es un anime.
-Ni yo, pero parece interesante, al menos eso dijo Judy.
-Pues vale, vamos a ver de que trata.
Bajo a la sala. Ahí están todos, incluyendo a Judith, que esta poniendo el disco en el DVD. La bandeja del aparato se cierra, Judith deja la caja de la serie en la mesita que hay en el centro y se va.
-¿Cómo? ¿no te quedas a verla con nosotros?- le pregunto tratando de que se quede con nosotros.
-Pues...
-Anda Ju-chan- insiste Tobi- ven a verla con nosotros.
-Igual no tengo nada mejor que hacer- aun si esta siendo fría, creo que el hecho de que aceptara es un progreso.
Nos sentamos en un sillón para tres personas. Tobi en una de las orillas, Judith en la otra y yo en medio.
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La serie de Judy me asusta un poco, creo que es... ¿sádica?, lo único que puedo decir con seguridad es que los personajes están un poco mal de la cabeza. Eso en cuanto a la serie, pero lo que mas me ha llamado la atención desde que comenzamos a verla fue el comportamiento de mi amiga. Durante el opening ella estaba temblando, incluso me pareció que su respiración era entrecortada, incluso parecía que no le costaba hacerlo.
Ahora mismo vamos en el capitulo 4. Tal parece que alguien va a morir, aunque me parece muy pronto como para que suceda.
De repente siento como Judith abandona la sala, voy tras ella, la alcanzo a punto de subir las escaleras. -¡Hey! ¿por qué te vas cuando se pone tan interesante?- trato de disimular mi preocupación.
-Yo ya la vi, se lo que pasa, no necesito verlo otra vez- me da la espalda.
-Oh vamos, una serie se vuelve mejor cuando la vuelves a ver- le doy una palmada en la espalda.
Un ruido seco hace eco al ver lo que paso.-¿Se cayo algo?- pregunta Kakuzu.
-Pues... sí no estoy alucinando... diría que es Judith- la voz me tiembla.
-¡¿Qué?!- preguntan o gritan todos al unísono, no se definir nada, estoy un poco en shock. Llegan a donde estamos nosotras.
-¿Qué paso?- pregunta Tobi sorprendido al ver a Judith en el suelo y a mi completamente congelada, viéndola sin entender nada.
-Tan solo... no se... le di una palmada y cayo al piso. Asi de simple.
-Catherine ¿sabes concentrar chakra?- pregunta Hidan confundido.
-No se de que me hablas- trato de disimular, se lo del chakra pero se con mucha mas certeza que eso no ha sido cosa mía.
Judith comienza a levantarse, pero sus brazos comienzan a temblar y cae de nuevo.
-Ju-chan... ¿estas bien?- Tobi esta preocupado, creo que todos o bueno... de menos están confundidos. Tobi la ayuda a levantarse, creo que no puede mantenerse en pie por si misma.
-Estoy bien, no tienen porque hacer tanto escándalo- dice soltándose de Tobi, pero es evidente que carece de fuerza alguna, se apoya en la pared.
-Pues perdona pero es que según yo no es muy normal que las personas se caigan solo porque si- dice Kisame- además, ni que le preocuparas realmente a alguien- a mi si me preocupa.
Judith comienza a subir la escalera apoyándose de la pared, y poco a poco todos se marchan dispuestos a terminar de ver la serie. –Judy ¿quieres que te ayude?- solo quedamos Tobi, Deidara y yo, pero Dei esta a punto de irse.
-No tengo nada, estoy mareada y tengo ganas de vomitar, eso es todo, se me pasara rápido.
-Mareos, vomito, irritabilidad... esos son síntomas de... ¡Deidara! ¡Maldito pervertido! ¡¿Qué le has estado haciendo a Judith?!- el susodicho se sobresalta y gira rápidamente.
-¡¿Pero de que demonios hablas ,uhn?!- le he hecho enfadar. Yo se que seguramente los síntomas de Judith son por otra cosa, pero quisiera emparejarlos.
-¡Tu! ¡¿Cómo pudiste aprovecharte de ella?! ¡Tan pura e inocente!
-Deidara-senpai ¿de verdad le hizo eso a Ju-chan?
-¡Déjense de estupideces ¿quieren?! ¡Él no se aprovecho de mi! Y de haberlo hecho lo hubiera vuelto eunuco. Además, yo de pura e inocente no tengo nada, es mas, podría decir que seguramente tengo la mente mas sucia que todos los Akatsuki juntos- o sea que ¿es una verdadera pervertida? Como si no hubiera visto sus imágenes de TobiDei y de otros chicos de anime.
-¿Entonces ya no eres virgen? ¿cómo fue? ¿era tu primer novio? ¿besaba bien?- tal vez me pase con todo eso, pero es que siento una raras ganas de molestar, es una forma de que salga de su faceta fría.
-¡Si soy virgen! ¡Y ni siquiera he besado ni tenido novio, solo tengo una mente sucia y retorcida, no he dicho nada mas! Y déjame decirte Catherine que lo que mas te conviene es irte de aquí antes de que me dominen las ganas de matar a alguien porque me las he estado aguantando desde hace tiempo. Créeme, tu muerte no seria nada bonita, seria muy...- ha comenzado a caerse.
Tobi la sujeta, pongo mi mano en su frente, -esta ardiendo en fiebre-.
La llevamos a la habitación para recostarla en su cama y ponerle un paño húmedo en la frente.
Deidara, quien cargo a Judith mientras Tobi iba por las medicinas y yo preparaba la desordenada cama para acomodarla allí, hablo- ¿tu sabes a cerca del tatuaje de Judith?- lamentablemente yo no entiendo de que habla.
-¿Qué?
-Nada, olvídalo.
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Miro a Judith desde una silla que puse frente a su cama, me inquietan las expresiones de su cara, pareciera que tiene un mal sueño y cada vez va peor, pues ha empezado a moverse. Tiembla, y en exceso.
Un sonoro grito retumba en los odios de los tres. Judith ha despertado. –Nigerarenai, nigerarenai, nigerarenai, nigerarenai, nigerarenai- solo pronuncia esa palabra mientras se hace bolita sobre la cama, pone las manos en su cabeza y se mece, -nigerarenai, nigerarenai, nigerarenai- no deja de repetir lo mismo.
-Judith, cálmate, todo esta bien- trato de acercarme a ella.
-¡No me toques!- me grita ella, a penas si he rozado su mano.
-Judy, solo cálmate, no tienes porque alterarte- trato de tomar su mano nuevamente.
-¡Aléjate! ¡aléjate! ¡no te me acerques! ¡no me toques!- me grita histérica al tiempo que patalea y manotea.
-Tobi, ayúdame- ojala Tobi me ayude a tranquilizarla.
-¡Aaaaaaaaah! ¡ie! ¡ie! ¡déjenme! ¡no me toquen!- no funciona, sigue sacudiéndose.
-¡Deidara, haz algo!
-¡¿Y que quieres que haga?!- tal vez el logre calmarla.
-No se, ¡lo que sea!
Deidara se acerca a la cama y Judith se detiene. Se lanza sobre Deidara y le abraza, aferrándose a él lo mas que puede, -no me dejes, Raziel, por favor no me dejes- llora mientras se aferra a él. ¡Que delirios tan convenientes! ¡Y se quejaba de mi! Sin embargo lo que unico que hace el rubio es mirarnos esperando por un consejo.
-¿Qué hago, uhn?
-Dile que nunca la dejaras.
-¡¿Qué?! ¡estas loca!
-Por favor, Deidara, puede que todo esto sea por que extraña a ese chico o por falta de amor- o tal vez solo esta enferma por simples virus pero apoyemos a sus delirios.
-¿Y crees que el alivio a través de las mentiras es bueno, h'm?- ¿por qué no apoyas? ¡Siquiera finge que te importa!
-Por favor- suplico.
-Vamos, senpai, para que Ju-chan se sienta mejor- al menos Tobi me ayuda a convencerlo.
-Descuida, nunca dejaría que te alejaras de mi- al fin responde Deidara, y como extra responde a su abrazo.
-Ven, Tobi, hay que dejar que Judith repose- jalo al enmascarado hacia la puerta.
-Pero no le hemos dado las medicinas- le saco de la habitación y cierro la puerta.
-No te preocupes, Tobi, ya esta recibiendo la mejor medicina- río un poco con algo de picardía.
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Ya es de mañana. Iré a ver como esta Judith, me dirijo a su habitación, abro la puerta y la encuentro sentada en la ventana.-Ju-chan ¿te sientes mejor?- supongo que si, tiene buena pinta, aunque aun se ve un poco enferma.
-Creo- una corta, fría y seca respuesta.
-Te hubieras visto ayer, lanzándote a los brazos de Deidara, se veían taaaan lindos-.
-¿De qué hablas?- frialdad y mas frialdad, ¿o tal vez hay un poco de pesimismo ahí?
-Tu, Dei... JuDei- parece que sonríe.
Estalla en carcajadas. No le veo la gracia y esto me irrita.- ¿Pero de donde cojones te has sacado tal cosa?- sigue riéndose, -esto incluso mas estúpido de lo que me dijo una vez Nicté- ¿cómo puede seguir riéndose? ¿qué tiene de gracioso todo esto?- y eso es mucho decir.
-Vale, ya me canse. Te exijo que me expliques ¡de qué demonios te ríes!
Respira profundo y suelta el aire, solo así logra quitarse la risa. –Pues veras. Una vez mi amiga Nicté, alias Nicky, me dijo que en un libro leyó que si mirabas fijamente a una persona a los ojos esta persona se enamoraba de ti, y yo obviamente me morí de la risa en su cara, por creer tan monumental estupidez, creo que fui un poco cruel, pero igual y estaba ebria o drogada en esos momentos. Por cierto nunca me des un Hershey's bebible de esos que tienen caramelo, me pongo como borracha- ¡¿eso es posible?! ¿pero que clase de niña es esta?- y de por si yo siempre parezco dopada... tal vez por eso la gente siempre me ve raro... bueno, el punto es que eso nunca podría ser ¿entiendes?
-¿Por qué no?
-Uno: porque no.
Dos: porque él es de Tobi.
Y tres: ¡Que flojera tener novio! El anime, la música, mis libros e historias ocupan mi todo mi tiempo, el cual no desperdiciare en un chico ¿entiendes? Tal vez con Deidara fuera diferente pero igual no quiero nada con nadie. Yo solo le pertenezco a las hojas y la tinta, y Deidara a sus explosiones ¡asi que entiéndelo de una vez! Porque encima de todo a él tampoco le importo.
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-¡Ay por favor, Judith! ¿cómo puedes decir eso?
-Ayer empecé a sentirme mal, porque luego de pensar en lo mucho que quería a Deidara, me di cuenta de que nunca podría fijarse en mi y me di miles de razones para eso. Quise estar sola y me fui al techo, paso el tiempo, empezó a llover, no me quite de ahí, me quede dormida y al final, como has visto, me enferme. Ni Deidara, ni Tobi, ni nadie se dio cuenta. Kisame tiene razón, no le importo a nadie, ¡nunca lo he hecho!
-¡Deja de compadecerte de ti misma ¿quieres?! Tienes una familia, una madre que te cuide, no trates de ver tu vida de una manera miserable cuando no lo es. ¡Mis padres murieron cuando era pequeña y no me encerré en mi desdicha a llorar, avance y tu también puedes que no quieras o dudes en hacerlo es otra cosa! ¡¿o que te ha pasado algo peor que a mi?! ¡no lo creo!
-¿En serio? Solo te diré una cosa. Ese hecho me basta para odiarme y odiar a toda la puta humanidad.
Cuando tenía ocho años, Janette, aquella que todo el mundo cree que es mi madre, estaba molesta y yo me acerque a preguntarle que tenía. La única respuesta que recibí fue una patada que me tiro al suelo. Cuando ya estaba en el piso comenzó a patearme; me tomo de la ropa y me arrojo contra las paredes; me azoto miles de veces la cabeza contra la pared, me golpeo en el estomago, me araño, me arranco pedazos de piel y cabellos; y finalmente trato de ahorcarme. La mire a los ojos ¡iba a matarme! ¡ella quería matarme!
Termine en el hospital. El doctor que me atendió, un amigo suyo, no dijo absolutamente nada a la policía, argumento que solo había sido un ataque de nervios por parte de ella, que no había que exagerar las cosas, que ella solo necesitaba medicamentos para controlar el estrés de sus problemas.
Lo lamento pero no puedo imaginar algo peor que vivir con una persona que te tortura psicológicamente y que quisiera matarte.
-Lo siento...- nunca lo hubiera pensado- aunque creo que yo si puedo imaginar algo peor.
-¿Y que seria eso?- esta llorando, la entiendo. Algunas viejas heridas nunca sanan del todo.
-Morir.
-Tal vez si, tal vez no- se seca las lagrimas, respira profundo, trata de calmarse.
-Si estuvieras muerta no hubieras conocido a Deidara, ni a Tobi, ni a mi- trato de animarla- y no te parece que yo soy una persona bastante genial- seguro que me dirá algo contradictorio pero también estoy segura que se animara.
-Kat, la vida es un juego sádico y masoquista.
Hay pensamientos que a veces me nublan la mente y no me dejan en paz, algunos de ellos son preguntas sin responder, como:
¿Por qué Hitsugaya, Orlando Bloom, Jhonny Depp y Ritsuka son tan sexys? ¿no es algo cruel que siendo tan sexys estén tan fuera de nuestro alcance?- wow, sus cambios de humor si que son sorprendentes.
-Y luego ¿por qué hay superhéroes que llevan la ropa interior de fuera? ¿es que no saben que se ven ridículos?; ¿por qué los juegos mas divertidos son aquellos que por la clasificación, como M+, no podemos jugar? Es mas ¿para que los clasifican si al vendértelo les vale un pepino?; ¿cómo hacen los de Mago de Oz para hacer canciones tan felices? ¿consumirán grandes cantidades de Hershey's del que tiene caramelo?
-Judith
-¿Qué?- suena a una niña inocente.
-¿Te han dicho que eres bipolar?
-Si, pero yo ya lo sabia. Así como sabia perfectamente que cuando veo a una persona con cara seria y sin voltear piensa que quiero matarla, que gran imaginación tienen ¿no crees?
-No, Judith, no creo tanto, pero deja de actuar tan tranquila cuando hablas de muerte que me das miedo.
-Como si no lo supiera ya- ¡y se esta riendo! ¡mami, tengo miedo!
-Judith ¿estas segura de que eres humana?
-Pues muy bien, no lo se, solo recuerdo que los aliens me llevaron a la Tierra después de secuestrarme de mi dimensión original.
-No me digas ¡era esta!
-Sabes, Kat, creo que te hace falta descansar estas empezando a decir incoherencias- pero que poca abuela tiene esta. Se ríe, -ay ya relajate- respira.
-No tienes remedio- suspiro resignada.
-Bueno voy a ver videos en youtube asi que si me haces el favor de retirarte te lo agradeceré.
-Judith, ¿estas loca o que te pasa? no existe el internet aqui.
-No me preguntes: ¿cómo? ni ¿por qué? porque no lo se, pero si tenemos internet.
-¿Ah?
-Que tenemos internet-
-¿Hemos tenido internet todo este tiempo y no me dijiste nada?!
-Lo siento, se me olvido- ¿me pregunto como soporta las ganas de matar a alguien? ahora mismo necesito esa paciencia y sabiduría.
