Quinn tenía aparcado su Audi R8 de color negro en una calle contigua. Un coche de líneas deportivas y elegantes, de llantas enormes y tapacubos excesivamente brillantes que atraía inevitablemente las miradas y los cuchicheos de la gente que lo veía.
—¿Cuántos coches tienes? —pregunte, solo para saciar Mi curiosidad.
—Unos cuantos —respondió Quinn, sin decir la cantidad exacta. Eso no era importante. «Vaya —pensé en silencio—. Y yo ni siquiera puedo tener uno».
—Sube —indica Quinn con amabilidad, abriéndome la puerta.
—Gracias.
Quinn rodea el coche y entra.
—¿Qué tal has estado? —interroga ella mientras arranca el coche
— Bien-Observo el camino
—No me mientas –Me dice Quinn-Crees que no vi tu moretón, que trataste de tapar con maquillaje? –Es muy observadora-¿Por qué te pego?- ella agarra fuerte el volante.
—Por una tontería –respondo
—Eso no tiene justificación, sea o no una tontería no debió pegarte –ha aumentado la velocidad - ¿Cuéntame? –Me ordena.
—No quiero hablar de eso –Ella frunce el Ceño –Por favor – sus nudillo van a quedar blanco –Baja la velocidad Quinn, va muy fuerte .Cálmate –Pongo mis manos sobre ella y parece que se relaja, disminuye la velocidad para aparcar en un costado de la ruta.
—Perdón –Me dice acariciando mi rostro y me atrae a Ella para besarme con pasión, me dejo llevar por esos labios que he estrado. Me alza y quedo Ahorcajada sobre Ella, sus manos comenzaron a recorrer mi espalda esta llegar el cierre de mi falda.
— ¿Has hecho el amor en un auto?-Me susurra besándome el Cuello.
—Nunca –respondí con timidez.
–Bueno, siempre hay una primera vez.-Me baja el cierre y me saca la falda junto con la braga – Espero que tengas muchas primeras veces conmigo. –Quinn introdujo dos de sus dedos dentro de Mí y comenzó a moverlos con destreza. Sus dedos se movían cada vez más rápidos, me besaba mientras que su otra mano buscaba dentro de mi escote el pezón para jugar con El. Jamás había disfrutado de una situación así. Estaba más preocupada en ser satisfecha que en intentar ocultarse de algún visitante que anduviera por el lugar.
—Vas a correrte, ¿verdad? Lo veo en tu cara. Tus ojos brillan
—Por ..Favor –Me costaba hablar.
-Terminaremos juntas-Quinn sacó con rapidez la mano de mi sexo y la utilizó para desabrocharse la cremallera, saco su gran erección y me penetró con la intensidad que ella demandaba-Asi nena ..Así –Me anima que siga cuando la cabalgo, ella me agarra fuerte de la cintura sin hacerme daño. Me Bombea con tanta intensidad que estoy perdiendo el conocimiento-Córrete para mí –Ambas nos venimos entre gemidos, Yo apoyo mi cabeza en su Hombro mientras Quinn me abrasa. Nos quedamos Así un par de minuto hasta que nuestra respiración sea Normal. Empiezo a Llorar porque esto fue hermoso y lo disfrute, pero no puede ser.
—Heyyy…. —dice Quinn —. Ya… ya... No llores. No llores, por favor —Me consuela mientras me acaricia la cabeza con dulzura-¿Te he hecho daño? ¿Te lastime?.
—NO –Respondo-Tengo Miedo
—¿A qué tienes miedo, Rachel? —Me pregunta. la miro.
—No lo sé… —respondí—. De verdad que no lo sé… —Quinn parecía frustrada con su respuesta poco clara—. No estoy acostumbrada a que me traten bien, como lo haces tú . — Decir aquella última frase me emociona mas lágrimas acudieron mis ojos—. Lo siento… —dije, tratando inútilmente de contenerlas.—No sé lo que tengo que hacer, Quinn —murmure sorbiendo la nariz.
—No tienes que hacer nada, Nena —asegura Quinn con voz tierna mientras me enjugaba las lágrimas de las mejillas con los pulgares. la miro con expresión de desconcierto mientras élla me sujetaba la cara entre las manos—. Solo déjame cuidarte, déjame protegerte, déjame mimarte, déjame consentirte, déjame amarte… Solo eso —concluyó con una sonrisa.
—Hay tanta nobleza y tanta lealtad en tus ojos —comente.
—Sé que lo has pasado mal, que tu vida no ha sido ni es fácil. Sé el infierno que tienes en casa. Pero eso puede cambiar. Y yo quiero ayudarte en esa tarea. —Quinn junta su frente con la Mía—. Solo déjame estar cerca de ti, muy cerca de ti… —susurra besándome.
—Tenemos que irnos –Me separa apena de ella.
—Ok –Me paso al asiento del acompañante y ambas no arreglamos –Lista?-Yo asiento.
—Te Recogeré el Sábado, te llevare a un lugar-Me dice cuando estaciona a una cuadra donde Vivo
—Donde?-Me mata la curiosidad
—Es sorpresa nena - Su voz sonaba en ese momento dulce y misterioso a la vez. Envolvente. Me acercó a Quinn y le doy un beso fugaz en los labios. Después salgo del coche rápidamente, sin dejarle tiempo para reaccionar.
—La próxima vez no te consentiré que el beso sea tan corto —afirma Quinn a través de la ventanilla que acababa de abrir—. El sábado me encargaré de ti.
La mire por encima del hombro y, traviesa, le sacó la lengua. Quinn me miró con picardía mientras se alejaba calle abajo.
Perdón por los errores ...
