11-. Visita en casa.
Esto debe ser una pesadilla, eso es, es una pesadilla, voy a cerrar los ojos y cuando los abra nada de esto habrá ocurrido. Pero no me podía engañar, si que ha sucedido. Y por si fuera poco los cardenales y marcas por todo mi cuerpo me lo recordaban a cada momento.
Anulé la cita con Harry y Malfoy excusándome ya que no me encontraba bien y aplazándola para el día siguiente a la misma hora.
Estuve todo el día en casa, sin ánimos de hacer nada, sufriendo en silencio tanto por mí, como por mi hija. No quiero imaginar lo que ese desalmado le puede llegar a hacer. Ya es bastante grave que la haya usado como testigo de un juramento inquebrantable y haya amenazado con torturarla. Me gustaría saber que es lo que tiene a Ron así, el nunca ha sido de esta manera, pero al parecer nos ha engañado a todos y soy la única que se ha dado cuenta a la fuerza.
Intento con todas mis fuerzas dejar de pensar en él, pero es inevitable dado lo sucedido. Durante todo el día no me separo de Rose, saco ánimos de donde no los tengo para jugar con ella y hacerla reír. Es demasiado pequeña para darse cuenta de lo que ocurre, pero si no escondo mis sentimientos cuando estoy con ella se los puedo llegar a transmitir.
Falta poco para la hora de la cena. Estoy terminando de prepararla para Ron, tanto si viene como si no, no quiero que se enfade por no tener su comida echa. Apago el fuego y justo en ese momento llaman a la puerta. Me asomo por una rendija y visualizo a Harry.
- ¿ Qué haces aquí, Harry?
- Vengo a ver que tal te encuentras. Tengo algo que seguro hace que te sientas mejor- y agita frente a mí un vaso de plástico-. Café con leche condensada y una buena cantidad de nata. Tu favorito- una leve sonrisa ilumina mi cara-. Bueno, ¿me dejas pasar?
- Si, si, perdona. Pasa- pero mi sorpresa es aún mayor cuando detrás de mi amigo diviso una cabellera rubia-. ¿Malfoy?
- El mismo, Granger. Espero que te encuentres mejor porque traemos buenas noticias.
- Poco a poco, Draco. No la atosigues nada más llegar- ¿Draco? ¿Le ha llamado Draco? No puede ser.
- Es verdad Harry. Es que no puedo esperar a contárselo- ¿Y ahora Harry? Definitivamente creo que me estoy volviendo loca.
- Bueno sentaros y me contáis- les señalo el salón para que vayan pasando- ¿ Qué queréis para beber? Tu un té, ¿no Harry?- asintió-. ¿ Y tú, Malfoy?
- Un café solo, gracias.
Voy a la cocina, sirvo las bebidas y saco un plato de pastas. Les sirvo a cada uno lo suyo y me siento a disfrutar de mi café.
- Cuando queráis podéis empezar- les animo.
- Verás, cuando dijiste que no venías nosotros ya estábamos juntos, así que pensamos que no perdíamos nada por ir a casa de Sirius como habíamos planeado y charlar un rato- comienza a contarme Harry-. Estuvimos hablando de muchas cosas y entre ellas el juicio. Yo creo que lo tenemos ganado, pero más vale prevenir que curar, así que hablando y hablando y yendo de un sitio para otro...
- Deja ya de irte por las ramas, Potter- corta con una sonrisa-. Tenemos más testigos.
- ¿Qué? ¿Enserio? Pero eso es... es fantástico- Malfoy me mira con emoción, no puedo evitar alegrarme por él y le dedico una sonrisa-. ¿ Y quienes son?
- Blaise, Theo, Pansy y...
- Y Luna- interrumpe ahora Harry-. ¿Te lo puedes creer, Hermione? Luna Lovegood amiga de Draco Malfoy- esa confesión hace que me atragante con el café-. Fueron amigos en sexto- añadió al ver que yo no entendía nada.
- Vaya. Que callado se lo tenia. Pero Luna no nos sirve, por muy amigos que fueran, Malfoy le pudo mentir o engañar para que confiara en él. No te lo tomes a mal- añado mirando al rubio-, pero me pongo en la posición del juez.
- Tranquila que no me lo tomo a mal. Pero en eso te equivocas. Luna si nos sirve. Cuando en séptimo la capturaron en el expreso y la trajeron a mi casa yo la ayude a escapar, solo que no lo consiguió y la pillaron.
- Vale, eso está muy bien. Pero creo que es demasiada información por hoy- comento al escuchar los sollozos de Rose y nerviosa porque no se si vendrá Ron y solo falta que vea a Malfoy aquí.
- Si tienes razón, perdona. Será mejor que me vaya, seguro que Scorp tiene locas a las elfas. Tranquila, todos los que trabajan en mi casa son tratados bien, tienen sueldo, vacaciones, paga extra...- añade corriendo al ver mi cara de horror por el comentario.
- Bueno Draco, mañana nos vemos. Ya sabes donde está la casa de los Black, así que trae a Theo, Blaise y Pansy para que puedan hablar con Hermione. Yo me encargo de Luna. Nos encontraremos después de comer- se despiden con un apretón de manos.
- Bueno, Granger. Un gusto verte- deposita dos suaves besos en mi mejilla, agarrándome por la cintura, que por alguna razón me hacen sentir mejor.
- ¿Me puedes explicar que ha sido eso?- le pregunto a mi amigo.
- No se de que me hablas- responde elevándose de hombros.
- ¡Eso!- exclamo señalando la puerta por donde ha desaparecido Malfoy-. ¿Draco? ¿De verdad ahora os tuteais?
- En realidad es un buen tío. Me cae bien- mi cara muestra absoluto y total desacuerdo-. No me mires así Herm, tu eres la que siempre ha dicho que las personas merecen una segunda oportunidad.
- Sí, claro que si. Pero no de un día para otro. ¿Quién te dice que solo sea un truco para librarse de Azkaban y por eso se acerca a nosotros?
- No seas tan desconfiada. Además antes de acercarse a nosotros tu ya habías aceptado el caso, así que si fuera por esa razón no ganaría nada.
- Es verdad, tienes razón. Pero es que se me hace tan raro que seáis amigos.
- Para todo hay una primera vez. Y bueno, ¿tu que tal estas?
- Algo mejor- su pregunta hace que vuelvan a mi mente todos los sucesos desagradables.
- ¿Has comido?
- Emm... si.
- No me mientas, Hermione. Nunca se te ha dado bien. Dime la verdad, por favor, ¿que te pasa?
- Te he dicho la verdad, Harry. Llevo unos días con unas jaquecas terribles, eso es todo- no muy convencido parece que me creyó.
- ¿Y Ron?
- ¿Qué pasa con él?- pregunto asustada.
- ¿Qué dónde esta?- vuelve a preguntar mirándome extrañado por mi reacción.
- Aaah, eso...Se fue esta mañana a hacer unos recados, todavía no ha vuelto- invento apurada.
- ¿Quieres qué me espere a que venga?
- Te lo agradezco, pero no hace falta de verdad, Harry. Le estoy esperando para cenar y luego me iré a descansar- miento-. Tengo que estar bien para mañana. Nos queda mucho trabajo por delante.
- En ese caso mejor me voy. Recuperaté pronto. No me gusta verte así de desanimada.
- Lo intentaré. Dale recuerdos a Ginny y James.
Si tu supieras, Harry, lo difícil que va a ser que me recupere. Tengo miedo de que el resto de mi vida sea igual que estos días anteriores. No se que es lo que he echo mal. No me merezco que me trate así. Pero si me defiendo las palizas serán peores y seguirá amenazando con hacerle daño a Rose. Lo mejor es ponerle las cosas fáciles y que haga lo que quiera, no tengo modo de escapar. Si tan solo pudiera avisar a alguien de lo que pasa, pero eso significaría la muerte.
