Capítulo 10

Capítulo 10

Pasado…

Mientras el profesor Li continuaba con la lección del día, y ante los suspiros de las chicas de su clase, Sakura recordaba aquel relato que escuchó de los labios de Syaoran contando sobre su pasado.

Hace muchos años atrás, doscientos años atrás exactamente, en Hong Kong, la familia Li era una respetable dinastía familiar dedicada al comercio, donde sus negocios abarcaban casi toda China. En ese entonces, Syaoran, con sus dieciséis años, era el futuro sucesor del imperio Li, el cual hasta ese instante era manejado por su padre. También había tomado como esposa a una bella joven, de cabellos castaños y ojos verdes, llamada Ying Fa1, quien era hija de un influyente funcionario del gobierno.

Pero en una noche mientras regresaba a su hogar, después de cumplir con unas obligaciones de su familia, se encontró con esa mujer que le cambiaría la vida para siempre. El joven se sorprendió cuando aquella hermosa señora, la cual parecía una geisha, caminaba por las oscuras calles de Hong Kong. Ella, al verlo, le pidió su ayuda.

-Disculpe mi señor, pero me he perdido y necesito llegar a mi casa –le pidió la hermosa joven.

Syaoran, quien de pequeño fue educado para respetar a las damas, se ofreció gentilmente para custodiarla. La doncella, de largos cabellos oscuros y mirada exótica, le agradeció muy amablemente. Gracias a los detalles dados por la señorita, el joven Li dio muy fácilmente con el lugar, el cual era una elegante casa de té ubicada a las afueras de la ciudad. Al llegar allí, la muchacha le ofreció agradecerle la ayuda, con una extraña insistencia.

De pronto, el pequeño lobo se encontró en una habitación vacía, donde sólo había una pequeña mesa. Aquella mujer pronto entró con una bandeja de té, Syaoran notó que ahora ella vestía de manera más provocativa, mostrando casi con descaro sus encantos. Esa situación le provocaba incomodidad a Syaoran.

-Esto es solo una pequeña muestra de mi gratitud –le dijo esa chica, seduciéndole de manera descarada.

-Se… se lo agradezco, pero ya debo irme –respondió el joven mostrando más su incomodidad.

-No, no te vayas –insistió la mujer de manera muy sensual-. Aún no he terminado de agradecerte.

-Discúlpeme, no quiero ser grosero, pero lo que usted hace me molesta. –exclamó Syaoran-. Debo irme ya.

-Pero, ¿por qué? ¿Por qué me rechazas? –preguntó la chica, con algo de enojo.

-Porque amo a mi esposa…

Rápidamente el joven Li se alejó de aquel lugar; amaba y respetaba demasiado a su esposa como para engañarla con una desconocida. Intentó calmar su malestar mientras caminaba de regreso a su hogar, cuando volvió a ser interceptado por una joven, exactamente la misma mujer de la casa de té.

-Pero… ¿Cómo…? –murmuró Syaoran confundido.

-A mí nadie me rechaza, ¡nadie!

Lo último que recordó fue ver cómo aquella mujer cambiaba: sus manos se convirtieron en garras y sus ojos se volvían rojos, después nada. Despertó tiempo después a causa de un terrible dolor, tan grande que parecía que le desgarraba las entrañas. Cuando todo terminó, vio a esa mujer en su verdadera forma, la de un vampiro.

-Mi pequeño lobo, ahora estaremos juntos para siempre.

-¿Qué…? ¿Qué me hiciste? –preguntó él al ver sus manos que ahora eran garras.

-Mi pequeño lobo, tan inocente que eres.

La extraña mujer vampiro se acercó lentamente al joven y, siempre sonriéndole diabólicamente, le contó la cruel verdad.

-Sé todo sobre ti Syaoran Li.

-No… no te entiendo… ¿Cómo sabes mi nombre?

-Sé de tu familia, de sus negocios; los Li son muy poderosos y tener eso bajo mi control me es muy beneficioso –Presumía la vampiro-. Contigo a mi lado, el poder de los Li será mío.

-¡Estás loca si crees que iré contigo! –gritó el joven furiosamente.

-Veo que aún te queda alguna humanidad dentro de ti pero sé cómo sacarlo definitivamente.

La mujer caminó hacia el otro extremo de aquella habitación, y abrió una puerta donde estaba otra persona. Syaoran vio con terror que, aquella persona, era nada más que su esposa, Ying Fa. Sin ninguna muestra de sentimientos, esa mujer llamada Lilith la sujeta del cuello a la chica y la acerca hacia su marido ahora un vampiro.

-Mira, tu amada Lilith te trajo algo delicioso para comer… -dijo el monstruo mientras con su afilada garra cortó el cuello de ésta haciendo que la sangre de Ying Fa recorriera su piel.

Ese líquido rojo provocó un extraño y fuerte sentimiento, el cual aterró al joven. Deseaba tomar esa sangre, beber hasta la última gota. No podía resistirse y lentamente se acercó al cuello de su esposa que ahora sería su víctima, hasta que vio los ojos de Ying Fa.

-¡Suéltala! –gritó Syaoran al saltar sobre la malvada Lilith.

La joven muchacha cayó al suelo mientras su esposo atacaba al monstruo que tenía enfrente. Pero Lilith, demostrando su superioridad, eludió y contraatacó con un certero golpe, enviando a Syaoran al otro lado de la habitación atravesando la dura pared de madera.

Cuando el joven Li despertó, encontró el cuerpo de su amada sin vida. Aún quedaban vestigios de sangre que salían del cuello de la chica, en lo que parecían ser marcas de colmillos. Lentamente y con una gran tristeza en su corazón, Syaoran abrazó el cuerpo ya frío y, mientras lloraba, observó lo que parecía estar escrito con sangre: "Ahora sólo me tienes a mí, pequeño lobo."

1 Ying Fa: Cerezo en chino.