Hola bueeenas^^ Aquí estoy de nuevo, ahora que tengo más tiempo libre espero subir aunque sea unos cuantos caps. más durante este verano.

Espero que os guste, que estuve este fin de semana sin separarme del ordena, apunto de quemarme porque hace poco en la zona de donde soy comenzó un incendio aquí en mi Tenerife Island queridísima T.T pero weno, por ahora ya esta todo bajo control (creo) xD

Los personajes nombrados en este fic no me pertenecen.

De antemano me disculpo por faltas de ortografía y bla bla bla.

Disfruten 3


Shaolin Fong y Soi Fong...dos caras de la misma moneda.

Una pequeña puerta senkaimon se abrió en un lugar algo alejado de toda la base de la Sociedad de Almas y una desnuda Yoruichi apareció por ella, sigilosa entre las sombras consiguió llegar a su habitación en el cuartel de la 2ª. Estaba triste, si, pero tampoco podía ocultar esa pequeña y diminuta esperanza que había asomado en su corazón. ¿Era verdad que había dicho su nombre tanto cuando se había quedado dormida como cuando besaba a aquella humana? ¿Acaso estaba pensando Soi Fong en ella, podría recordar su imagen aún después de haber muerto como shinigami? Por lo que Yoruichi tenía entendido, después de que un alma muriera esta volvía a nacer como humano, sin recuerdo alguno de su vida como alma. Si era así, ¿entonces qué demonios sucedía con Soi Fong, por qué ella, aunque de manera inconsciente, si la recordaba? Además, ¿por qué los hollows la atacaban, acaso es que seguía manteniendo algo de reiatsu oculto dentro de sí? Y si fuera así, ¿por qué?

Estaba cansada, y eran demasiadas preguntas sin respuestas con las que pudiera responderse en ese momento. Mañana temprano iría a ver a Kisuke. Se miró de pie en un espejo de cuerpo entero. Allí estaba la maldita, esa cicatriz que le había hecho hace 20 años atrás Aizen junto a todas aquellas palabras que la habían destrozado todos aquellos años había sido un recordatorio constante de Aizen y de Soi Fong, y de todo ese odio que había ido creciendo por el Gotei 13 en general, no es que quisiera su destrucción, su odio iba dirigido a toda aquel peso, la responsabilidad de tantas vidas humanas y de almas, todo se había vuelto tan pesado desde que ella se fue que no sabía de dónde había sacado fuerzas hasta ese momento.

A la mañana siguiente se dirigía al cuartel de la 12ª división, a pesar de que Kisuke era el capitán de la 5ª siempre estaba rondando por la 12ª intentando burlar los dispositivos de seguridad Mayuri, para poder cotillear en sus investigaciones, además de que algunas de sus trampas llegaban a ser tan peligrosas que le divertía la manera en la que se esmeraba su antiguo discípulo en mantenerlo alejado del cuartel, además de que se lo tomaba como un entrenamiento cosa que no dejaba de mortificar a Mayuri. Así que Yoruichi había dado por hecho que estaría allí. Mientras caminaba hacia el lugar pudo ver a lo lejos una explosión enorme, "sí, estaba en lo correcto, ese idiota esta allá ¬.¬"

Se acercó sigilosamente al rubio, quien estaba en el suelo, lleno de hollín con algunas heridas y mirando el techo.

- Tenemos que hablar, tengo que hacerte unas preguntas, seguramente ya sabrás a que me refiero.

- Sí, lo sé. Pero mejor vámonos a otro lado.

Kisuke se levantó, camino hacia la salida con Yoruichi tras sus pasos.

- Vayamos a donde solíamos entrenar de jóvenes, prefiero hablar de este tema lejos de las paredes del cuartel.- Y con la misma desapareció en el aire.

Yoruichi ya casi no recordaba aquel lugar, ella y Kisuke lo habían construido en su época de jóvenes shinigamis para entrenarse más a gusto sin que los molestaran, además de que era el mismo lugar donde una vez hacía ya 20 años atrás enseñó a un joven Kurosaki a invocar su bankai por primera vez. Había estado emulando durante tanto tiempo los recuerdos de su discípula, que había dejado a un lado otros tantos recuerdos que ahora le costaba horrores mantenerlos con nitidez en su mente.

Urahara en pocos minutos pudo llegar.

- Vaya, a pesar de los años, si hay algo que no cambia es tu velocidad…-decía algo sorprendido-…pensaba que ya no te acordarías de este lugar y albergaba la esperanza de que eso esto me diera ventaja. Vaya fastidio.-dijo con inocencia fingida.

- Deja de decir tonterías y vete al grano. ¿por qué Soi Fong todavía puede recordarme, además de poder ver a hollows, shinigamis, almas y cualquier cosa no referente al mundo humano?

- Bueeeno…-cogiendo bastante aire para su explicación- como sabrás, cuando alguien muere aquí en la sociedad de almas, ese alma retorna al mundo humano reencarnándose en uno de éstos. No solo los shinigamis y cualquier otra alma que podamos encontrarnos en el Rukongai, esto también es válido para los hollows puesto que en un tiempo también fueron almas y personas. Verás el hecho de que se olviden todos esos recuerdos, es algo no se puede decidir querer o no, es algo que sucede y que debe suceder tanto para el bien del alma que se reencarna como para los que le rodean. Imagínate el caos que habría si todo el mundo pudiera recordar su vida como alma o poder ver hollows y shinigamis por donde sea, no habría ni paz ni equilibrio.Y…- se quedó pensando.

- ¿Y?- cortando al dubitativo rubio.

- Y…aún sin embargo hay personas que pueden cruzar esa barrera, como Kurosaki o Inoue o cualquiera de ellos, a partir de cierto momento en sus vidas comenzaron a ver hollows y shinigamis, y como sabes todo ello debido a ciertas causas que los ataban a nuestro mundo, Ichigo al perder a su madre a manos de un hollow, aparte de que su padre era un shinigami e Inoue tras ser atacada por el propio hollow de su hermano. Con Soi Fong en cambio es diferente, no se trata de que pueda ver hollows por el simple ataque de alguno, estamos hablando de recordar vidas pasadas y eso es algo que nunca ha sucedido, ni siquiera con ninguno de los ryoka a pesar ser humanos y haber chocado con tanta fuerza con el mundo de los muertos. Durante todos estos años, aunque no lo creas me ha estado rondando esa misma pregunta que me acabas de hacer hace unos momentos. Soi Fong no es que esté empezando a recordar ahora su vida como shinigami, creo y estoy seguro que todos esos recuerdos le han ido viniendo desde que era tan solo una cría, además de poder vernos. No me imagino todas las pesadillas que ha debido de tener con su vida pasada, y no me refiero a tu recuerdo, imagínate todas las muertes que habrá visto en sueños durante toda su vida.

Yoruichi estaba en shock, le venían imágenes de una Soi Fong niña despertándose en gritos en medio de la noche debido a todas aquellas horribles pesadillas cargadas de sangre y muerte, además de no tener ninguna explicación para esos monstruos que se le acercaban para matarla, y más duro había debido ser el tener que callarlo durante tanto tiempo. Yoruichi no podía llegar a imaginar todas las lágrimas que abría derramado, sin tener que incluir las veces en las que habría dudado sobre su cordura la propia joven. Yoruichi, que la había estado observando desde el mundo shinigami, ahora podía entender porque siempre estaba tan triste y porque siempre de chiquita se levantaba llorando, ahora comprendía que no era la única que había estado cargando con la muerte de Soi Fong, la propia Soi Fong había estado cargando con los recuerdos de su muerte y toda una vida ella sola. Se le deslizaron varias lágrimas de su cara.

- ¿Y por qué demonios no me lo habías dicho?- dijo reprochándole.

- ¿Y qué ibas hacer? ¿Huir al mundo de los humanos e interferir en su vida haciéndole creer que todas esas muertes que veía eran verdad? Además de poner tu propia vida en peligro. Después de todo lo que ha pasado, sabes muy bien que se han endurecido las normas referentes a interactuar directamente con humanos, es considerado traición y conlleva la pena de muerte.

- Nosotros ya escapamos una vez-dijo desviando la mirada.

- Sí, nosotros escapamos por los pelos y aún así, queramos reconocerlo o no de alguna manera contábamos con la confianza del viejo, sino no hubiéramos estado tan tranquilos como estuvimos durante 100 años en el mundo humano.

- Entonces…-decía ya algo resignada, cambiando de tema- dime de una vez por qué demonios Soi Fong nos recuerda.

- Después de haberlo reflexionado durante tanto tiempo, de todas las posibles causas, solo se me ocurre una posible causa factible y es que el alma de Soi Fong este dividida entre el mundo humano y el mundo shinigami, hay algo que la ata aquí, y no, no me refiero a ti si es lo que piensas. He estado pensando en su zampakutó.

- ¿Su zampakutó?...

- Sí, las zampakutó no son otra cosa que extensiones de nuestra alma materializadas en armas, ellas cargan con nuestro dolor, nuestras metas y deseos, nuestros deseos, el esfuerzo puesto en esa relación entre shinigami y zampakutó es de por vida, si muere el shinigami muere la zampakutó. Pero tú pudiste utilizar a Suzumebachi cuando te enfrentaste a Aizen aún estando muerta su dueña, pudiste utilizar su forma shikai, el homonka. Debió de ser en ese momento en el que debido al amor al que te profesaba Soi Fong, Suzumebachi decidiera darte su poder, y créeme, eso es algo al que ninguna zampakutó normalmente está dispuesta, es la primera vez que sucede algo así en este mundo. Yoruichi…Suzumebachi es una parte más que importante en el alma del shinigami es su mundo interior, toda la vida del shinigami por así decirlo, y tú, tú has podido dominar de alguna manera ese mundo interior, su arma que alimentada de tu poder y venganza contra Aizen pudo sobrevivir separada de Soi Fong. Quiero decir que Suzumebachi, sigue viva en el interior de esa katana y que vive gracias a ti, ya no solo es el alma de Soi Fong quien está ligada con Suzumebachi, ahora tu alma también lo está.

- ¿Qué…? N-no puedo creer lo que me estás diciendo… ¿cómo es posible?, e- eso es imposible… -decía perpleja- Además, ¿cómo va a estar mi alma ligada a Suzumebachi, eso sería como si estuviera ligada al alma de Soi Fong, no?-miró al rubio y este le hecho una mirada que solo le sugería eso mismo. – Así que, después de todo este rollo que me has dicho, quiere decir que "gracias" a que invoqué a Suzumebachi, ahora el alma Soi Fong está atrapada entre estos dos mundos, además de que alguna manera nuestras almas están ligadas al estar ligadas las dos a la zampakutó.

- Creo que no lo podrías haber explicado mejor.- lo siguiente que vio el rubio fue el puño de la pelilila estamparse en su cara.-…auch.

- ¿Y por qué demonios te has liado tanto?-decía molesta- Además has olvidado algo, ¿si ahora Suzumebachi es como si fuese mi zampakutó porqué no he podido volver a invocarla desde entonces?

- Es obvio, tienes que aprender a comunicarte con ella, ¿o crees que todos los shinigamis han podido comunicarse de buenas a primeras con sus zampakutós desde el principio? Suzumebachi fue y por lo que se ve es todavía de Soi Fong, pero ahora también es tuya y debes aprender a utilizarla.

Los dos se quedaron en silencio, Yoruichi estupefacta pensando con detenimiento todo lo que le había dicho, y Kisuke observándola.

- He de irme, necesito pensar sobre todo esto.- ya se iba cuando empezó a decirle una última cosa.

- Antes, debes saber una última cosa, no estoy seguro del todo, pero si Suzumebachi representa la vida de la Soi Fong shinigami, es muy probable que todos sus recuerdos vuelvan si zampakutó y shinigami se reúnen. Pero antes de hacerlo, piénsalo bien, no sabes de verdad si ella quiere esto. Ten encuenta la opinión de Shaolin.

- …-no añadió nada.

Yoruichi se fue del lugar. "Tener en cuenta la opinión de Shaolin… ¿por qué todo tiene que ser tan difícil? De todas formas ese rubio idiota tiene razón, no puedo llegar y devolverle todos sus recuerdos de repente, necesito saber que quiere ella realmente".


El juego de luces de neón se conjuga en el iris del bullicio de Tokio, ofreciendo al público el ocio de la noche. Y entre ese bullicio dos jóvenes universitarias se adentraron en una discoteca-bar que hacía poco se había inaugurado y conseguido bastante fama entre la juventud veinteañera, no era un lugar donde adolescentes pudieran entrar, y mejor que no lo hicieran si querían salir enteritos y sin caer en la perdición de la adicción de la noche.

Sí, la diversión estaba asegurada tanto si ibas en grupo o ibas solo, si ibas en grupo al final de la noche el grupo se vería aumentado en busca de más juerga, si ibas solo tus posibilidades de ligar/follar se disparaban y lo más seguro es que consiguieras compañía para las horas restantes hasta que amaneciera, y si de por casualidad llevabas a tu pareja los celos y las peleas podían explotar a la mínima. La mayoría va, por así decirlo, a lo que va. Sí, la diversión estaba al alcance de cualquiera gracias al empujoncito del alcohol y de quizás, si buscabas bien, de otras sustancias más clandestinas. Los focos con sus luces de miles de colores, la pista a reventar de gente que parecía enlatada de lo apretado que se estaba, la música golpeando con fuerza los tímpanos y obligando sin esfuerzo a saltar o mover el cuerpo rítmicamente, la barra empapada de ese líquido desinhibido, los camareros sin descanso abriendo y cerrando botellas, griterío de éxtasis y extra de gogos dándolo todo en una especie de jaulas que colgaban del techo por encima de la gente, tanto para ellos como para ellas.

Nuestra pareja había conseguido afortunadamente una mesa y un par de butacas enfrente de la pista para tomarse algunos chupitos de tequila, absenta, ron miel y para finalizar unos espartanos, además de las cervezas que ya habían acumulado antes de salir del apartamento de la morena para estar a tono con el ambiente.

Suzume tras habérsele pasado el cabreo de la noche anterior cuando Shao la confundió con la tal "Yoruichi-sama", la cual según su pareja no recuerda haberla nombrado además de no sonarle de nada, consiguió que la morena saliera con ella de marcha esa noche, pues su cuerpo le pedía fiesta y ya se había encaprichado en que la pelinegra bailara con ella.

- ¡Ven esta canción me encanta! Vamos a mover el cuerpo- gritaba Suzume para que Shao pudiera escucharla mientras la arrastraba a la pista de baile.

Estuvieron cerca de dos o tres horas bailando sin parar, la pelinegra daba gracias a que tenía un pedo (*) de los grandes y que no podía sentir sus pies, porque si no se caería ahí mismo, aunque no podía negar que se lo estaba pasando de puta madre.

- ¡Shao, voy al baño ahora vengo!- le dijo la castaña gritándole al oído para que la escuchara. La otra levanto su pulgar en señal de que la había entendido y mientras su novia desaparecía entre la muchedumbre alocada, ella seguía en la pista fundiéndose con el resto de la gente a su alrededor. Suzume por su parte no contó con la enorme cola que había para poner un pie en el lavabo de chicas, al final se resignó a esperar.


Unas cuantas horas antes en la Sociedad de Almas

Yoruichi había estado pensando con detenimiento todo lo que Kisuke le había soltado en la mañana, allí estaba ella alejada del sereitei observando el mundo humano, a su Soi Fong en concreto. Gracias a ello pudo enterarse de que la susodicha saldría esa noche de juerga con esa plasta que tenía por novia. "Saber que quiere realmente…sino no puedo acercarme a ella directamente como shinigami, me acercaré como una humana más… o como gato, me da igual. Ella aún me recuerda aunque no conscientemente, sino puedo hacer que me recuerde haré que se vuelva a enamorar de mí…y conociéndola, no será muy difícil", pensaba con una sonrisita en los labios.

Minutos después se dispuso a buscar a la tetuda que tenía Thosiro por teniente.

- Por fin te encuentro, Rangiku-san- dijo Yoruichi con una sonrisa satisfecha además de pícara.

- Eh?... ¿Yoruichi-sensei? ¿Hay algo en lo que pueda ayudarla? Por favor sáqueme de aquí, mi capitán me ha castigado con redactar un montón de informes atrasados- decía casi suplicante y más que cansada, pareciera que la habían explotado a trabajar.

- Oh! No te preocupes por eso, si quieres puedes enviárselos al idiota de mi teniente.

- A kira-kun?

- No, a él no, al vago de Oomaeda así aprenderá a realizar sus tareas, pero antes necesito un pequeño favor.

Una hora más tarde

- Vale, ¿qué tal me queda este?-preguntaba mirándose frente al espejo.

- Sinceramente, es… ¡FABULOSO! El que mejor le queda con diferencia, es decir, los demás conjuntos también le quedan bien, pero según por lo que me ha pedido "impactante, provocativo y sensual" a la vez, este es que mejor le favorece, de veras que esta irreconocible- decía satisfecha una Rangiku que había ejercido la última hora de estilista de la capitana.

- Bien, me fío de ti, además creo que hasta mirándome a mi misma en este espejo me siento mucho más… -pasando la mirada por su figura reflejada, contemplando cada una de sus curvas y cada detalle de su piel-…más… traviesa- expresando esto último mientras por su mente pasaban miles de imágenes perversas con su pelinegra, además de esa sonrisa juguetona que podría parar el corazón de cualquiera a quien fuera dirigida.

- Sí, claro…-decía Rangiku, si ya en un principio le parecía algo raro que la ayudara a ponerse un conjunto de lo más provocativo, más extraño le parecía ese extraño brillo en sus ojos, parecían que quemaban, además de que no tenía idea alguna del por qué de todo.

- Bueno, ya hemos acabado- decía contenta- puedes coger todos esos informes que tienes tirados y llevárselos a Oomaeda, si se te resiste solo zúrrale un poco- y con eso se alejó rápidamente dejando a la rubia con la incógnita del por qué le fue a pedir algo de ayuda en lo que ponerse, ¿a quién quería seducir con aquel atuendo?


De nuevo en el presente, mundo humano

La música sonaba a todo volumen y Shaolin todavía se encontraba en la pista disfrutando del baile. Después de que acabara la canción que estaba sonando se dirigió a la barra, de tanto que había bailado se sentía cansada y se pidió una botella de agua, así de paso haber si se le bajaba un poco el alcohol. Estuvo un rato descansando en la barra y observando la pista mientras se bebía la botella de agua, aparte de espantar a los buitres que se le acercaban. La verdad es que esa noche había ido demasiado atractiva comparado a lo que normalmente suele llevar (ropa holgada y deportiva para ir lo más cómodo posible).

/A partir de aquí, me inspiré en la canción, escuchen : Foo Fighters-Rope (Deadmaus5 mix), versión larga… si la quieren subtitulada tienen que buscar la versión original del grupo porque con el rémix no viene T.T /

Ya habían pasado unos diez minutos desde que Suzume se había ido al baño y la pelinegra no tardo en notarlo, estaba dispuesta a ir al baño a buscarla por si le había pasado algo pero en lo que se separaba de la barra una pelilila paso delante de ella, y se quedó congelada. No la conocía de nada, nunca la había visto, pero aquella chica de piel chocolate por unos segundos le clavó la mirada a la vez que una sonrisa deslumbrante se le dibujaba en la cara. Paso de largo a su lado y cuando lo hizo, la morena la siguió mirando, se dirigía a la pista de baile. Allí estaba en medio de la pista desplegando sus alas, con diferencia sobrepasaba a cualquiera de los que allí bailaban y la gente de alrededor no tardo mucho en notarlo, y al igual que le había ocurrido a Shaolin los buitres no tardaron en aparecer, solo que aquella chica no los alejaba dejaba que se les acercara claro que no ponía atención alguna en esa gente. Aquellos ojos ambarinos estaban clavados en la pelinegra que seguía atontada observándola con su botella de agua en la mano.

Yoruichi notó como una mano empezó a deslizarse por su cuerpo, en un principio se había mantenido en su cadera pero a medida que la música avanzaba ésta había empezado a bajar notando como agarraba una de sus nalgas con fuerza, si ella hubiera querido le rompería el brazo al desgraciado/a que se había atrevido a ello si no fuera porque aquel gesto de ese extraño/a había surtido efecto en la pelinegra que con el ceño fruncido y los labios fruncidos no despegaba la vista de aquella manaza. Notó otra mano, quizás de la misma persona o quizás de otro atrevido/a solo que ahora en vez de descender comenzaba a subir. La mujer gato no apartó su mirada de ella, ya estaba, la tenía en el bote solo necesitaba un empujoncito, así que a la vez que aquella mano se posaba en su pecho manoseándolo, la pelilila le guiño el ojo la Shaolin que a su vez, estrujando la botella terminándola de escachar, se dirigió como una furia a la pista de baile cogió aquellas asquerosas manos y les hizo una llave a sus respectivos dueños que acabaron en el suelo de rodillas suplicando que les soltase las manos. Lo hizo y a la vez que lo hacía les clavaba una de sus piernas a cada uno alejándolos de su vista. No sabía de dónde había sacado tal fuerza, pero es que desde que había visto aquellas manos aparecer, sin saber el porqué le invadieron unos celos que parecía que la iban a quemar viva si no hacía algo. Pasado un rato cuando el ambiente se relajó y la gente volvía a bailar, esta vez sin buitres alrededor de las chicas, la pelinegra se quedó paralizada puesto que no sabía que demonios acababa de hacer y no quería darse la vuelta para enfrentar a aquella chica que le había subido la temperatura con nada más que mirarla.

Simplemente, Yoruichi se acercó desde atrás.

- Gracias- le dijo al oído, y la otra la entendió perfectamente sin tenerle que haber gritado para que la escuchara, finalmente decidió darse la vuelta.

- D-de nada…-sin intentar poner sus ojos encima de ella, a lo que decidió preguntarle- … ¿por qué has dejado que esos…pervertidos te manosearan?-no pudo evitar el reproche.

- Porque estaba esperando a que tú hicieras algo- Shaolin se sonrojó. No añadió nada más a su explicación.

- Am… vale…-no sabía que decir.

/Muse-Undisclosed Desires...(buenísima la letra)/

Sin nada más que decir y debido a que la pelinegra estaba paralizada, Yoruichi la rodeó con sus brazos desde atrás y empezaron a moverse. La otra no daba crédito a sus propias acciones es como si su cuerpo se dejara llevar sin más, no podía controlar su cuerpo y dejó que su espalda se pegara al cuerpo de aquella misteriosa chica.

- Vamos a bailar un rato, a-be-ji-ta…-la sensualidad de aquellas palabras recorrieron el cuerpo de la ojigris provocándole un escalofrío, aparte de que aquel nombre que le había puesto no dejaba de resonar en su cabeza.

"Abeja,abeja,abeja...aguijón,picadura,homonka,muerte"

- Homonka?...-susurró en un momento de aquel baile, no podían estar más que apretadas y Shaolin no más embriagada de lo que estaba de aquel aroma que invadía sus fosas nasales-… ¿Q-quién eres tú?-se giró para mirarla, pero seguían bailando. Yoruichi asió sus manos para que le rodeara el cuello.- Siento que te conozco de toda una vida, pero no…no…- decía confusa y un tanto suplicante. Yoruichi la estrechó un poco más y sin poder controlarse, atrapó sus labios antes de que dijera algo más. Estuvieron así unos cuantos minutos, una parecía que había esperado una eternidad por aquel momento y la otra solo se dejaba llevar por sus instintos y se amarraba más a ella. Al separarse por la falta de aire, pero aún con sus labios cercanos el uno al otro.

- Y-yoruichi-sama…-soltó Shaolin, mirándola a los ojos mientras una lágrima se resbalaba.

- Llevo tanto tiempo esperándote…Soi Fong, déjame volver a probarte…-se iba a acercar para volver a besarla, quería grabar aquellos labios de nuevo en su piel. Pero en ese momento unos brazos ajenos empujaba a la pareja separándolas a ambas.

- ¿¡Así que la zorra ésta es la tal Yoruichi-sama!?

Sí, Suzume había llegado del baño y había encontrado a su "cachorrita".


Espero que les haya gustado :P (que en tal caso podéis dejar vuestra opinión)

Ciao nos vemos pronto. Por cierto gracias por leerme :D