.Disclaimer:Nada de èsto es mìo, sino de la Tìmida Steph Meyer, sòlo la historia, mi imaginaciòn es mìa.
Gracias a todos los que siguen èsta historia tan complicada de una persona un poquitìn complicada.. Tarde pero seguro..¡Provecho!
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11.-Transición
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-¿Estás bien Ness?- Levanté los ojos y miré a Alec, sonreí con ganas y me acurruqué en su pecho, inmediatamente sus manos se acomodaron en mi cintura y espalda, me besó el cabello mirándome aún a los ojos.
Muy bien, ¿Tengo cara de circunstancias? Pregunté medio en broma, él sonrió y me apretó aún más a su pecho, ése pecho musculoso, firme, sereno. Desvié la mirada sonrojada de mis pensamientos. ¿Cómo te encuentras tú?
-¡Uf, qué pregunta!- levantó una ceja y sonrió encantadoramente- Cómo más puedo estar yo, con una semi vampira como tú, aquí acostada a mi lado, recargada en mi, obviamente estoy mal… -Lo miré de nuevo a los ojos- muy mal…-Me aseguró de nuevo- tengo tantas ideas qué hacer contigo en ésta linda cama, pero… Puedo destruirla- Agregó en tono confidencial. Sentí de nuevo cómo me sonrojaba cuando me levantó para besarme en ambas mejillas y luego cerca de la boca.
Si la destruyes… puedo pedir otra ¿no? Pregunté desconcertada, pues para los vulturi, como para los Cullen, el dinero era solamente el medio.
-Sí…pero no llevas ni dos días aquí, además…Aún es temprano para que se enteren de lo nuestro- Su sonrisa se desvaneció- Lo siento, Nessie. Pero no sé cómo lo tomen, con Jane ahí dando sugerencias idiotas…- Puse mi mano en su boca, calló al instante.
Vamos por pasos…OTRA vez estás hablando de Jane…Le recordé intentando no mirarlo de mal modo y en segunda… ¿Lo nuestro? …¿Qué nuestro? Pregunté confundida, Alec me miró, y haciéndose el sufrido puso una mano en su frente.
-¡Cómo que no sabes de los NUESTRO?- me miró horrorizado.
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-Bella, amor mío, tenemos que ir a cazar, mírate al espejo, tus ojeras son más grandes y oscuras que la noche misma- Edward tomó un mechón de pelo de una linda mujer de cabello oscuro y largo- Vamos… Alice se quedará por si ella vuelve- Jaló la mano de Isabella Swan, pero ella no se inmutó, siguió mirando fijo, perdida su mirada en un lugar muy lejos de Forks, de América inclusive.
-Escucha, Edward, ve tú- De un movimiento brusco se zafó de su marido y lo encaró- No pienso moverme de aquí, así que si quieres que coma, deberás traerme la comida, de lo contrario, prefiero morir de inanición. No podemos ir a Volterra por Nessie, estamos atados de las manos y ¡me pides que me largue!
-Los vampiros no podemos morir así- Una vocecilla se oyó a lo lejos, Alice tomó una mano de Bella y le sonrió con su entusiasmo de siempre, la esperanza mirándole en sus dorados ojos y siempre comprensiva.- yo me quedo, tú te vas a divertir con Ed, anda linda Bella. En cuanto encuentre la manera de arremeter en contra de los Vulturi, iremos por nuestra pequeña. Te lo prometo - La besó afectuosamente en ambas mejillas.
-Discúlpenme, pero no pienso moverme de aquí. –Bella enseñó los dientes a Alice y Edward y siguió mirando a la ventana.
-¡Pero qué ojeras, Bella!- Jacob Black estaba recargado en el marco de la puerta, sonreía sinceramente cuando se acercó a Edward- Deberías salir a divertirte… Con ésta ogra como esposa…Para toda la eternidad…-Siseó él mientras se sentaba en la sala. Todos lo miraban estupefactos- ¿Qué?- Preguntó Jake un poco incómodo.
-Nada…-Alice se acercó con el ceño fruncido- Pero si no te hubiera visto hace dos días, pensaría que estás bien…
-Estoy bien- Jacob miró a su alrededor con una gran sonrisa.- Estaba por acá y me pregunté cómo seguirían mis chupasangres preferidos… deberían buscar una distracción.
-¿Es que acaso tienes el descaro de pasearte por aquí?- Gritó Edward tomándole del cuello.- ¡Lárgate de aquí, Jacob Black y jamás te acerques!- Lo aventó contra la pared.- Jamás te vuelvas a acercar a nosotros o a Renesmee. ¡Porque te arranco la cabeza!
-¿Edward… qué?- Bella no terminó de preguntar, pues se interpuso entre su esposo y ayudaba a levantar a Jacob, quien a pesar de todo, mantenía una sonrisa torcida, orgullosa, desafiante.-¿Qué ocurre? ¿Cómo te atreves a tratar así a Jake?-su tono era molesto. Confundido.
-A ¿Jake?- Preguntó aún con la mandíbula desencajada Edward- Éste idiota se fue a revolcar con Leah.- Escupió él como si fuera la grosería más grande del universo.
-¿Jake?- Preguntó incrédula Bella. Parpadeó varias veces perpleja mientras oía explotar la risa socarrona de Jacob.- ¿De verdad lo hiciste?- Sus ojos abiertos como platos, desviaron la mirada llenos de tristeza- No puede ser…ella…tú…Nessie…Lárgate…No…Explícate…No es posible-Murmuró la joven, desenfocada.
-Vamos Bella, no irás a desconfiar de tu marido, ¿no?- De un empujón, se soltó de la mano de Bella, quien lo aferraba con fuerza.- Discúlpame, pero no pienso esperar a Renesmee, ella no ya está aquí. Y francamente, tenía mucho tiempo sin hacerme caso… Hay que caminar hacia adelante y ella…- El puño de Edward golpeó su mandíbula rompiéndosela al instante.
-¿Te Estancaba con sus aires de pura?- Le gritó el vampiro mientras tomaba el cuello de la camisa de Jacob y lo levantaba.- ¡Hijo de Perra!- Lo que pasó fue muy rápido, un momento Edward se le aventaba al cuello y Jacob se transformaba en lobo. Después, siete Vampiros más enseñaban los dientes a otros cinco lobos en la puerta. Y al otro segundo, Un lobo rojizo chocaba contra el gran ventanal, saliendo por los aires y cayendo lejos de la casa. Mientras el sonido de una lucha mortal se amplificaba.
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Cuando choqué contra el pasto, no pude volver a pensar en otra cosa que en una muerte llena de dolor para pagar todo mi remordimiento. Por el rabillo del ojo miré a Edward acuclillándose para dar el golpe final, y a mí alrededor, a Quil, Embry, Sam, Paul, Jared y para mi sorpresa, Seth. Quien a pesar de lo mal que lo traté, seguía ahí, como mi hermano incondicional que siempre fue y sería, hasta el fin de la humanidad. Entonces cerré los ojos, cobardemente, a esperar el golpe final.
Aún a la espera de la muerte, no pudo dejar de tener gracia mis últimos pensamientos. Cuando miré ésos ojos achocolatados asomándose detrás de Rosalie, sus dientecitos blancos asomados en la sonrisa…después su cabello…La razón de mi existir.
Después recordé a el cuerpo calientito de Renesmee la primera noche que durmió en mis brazos, el día que caminó, cuando aprendió a bailar…Cuando un colibrí se paró en su mano y ambos nos quedamos quietos durante una hora… La primer lágrima porque quería conocer a su mamá… Cuando comimos pasteles de lodo y gusanos, la primer cacería… Cuando conoció a Charlie… Su primer chocolate… La vez que nos bañamos en el río… Cuando se cayó su primer diente de leche y sonreía graciosamente…El cumpleaños cuando me di cuenta que ya no era una niña… Los recuerdos que más se quedaron en mi mente, fueron los de Renesmee hace un año. Me detuve en ellos especialmente, pues la necesitaba…Como ella a mí, o al menos así lo pareció.
Renesmee y yo jugábamos cerca de la playa, era uno de ésos días que hacía calor. Ella llevaba puesto un bikini a rayas y unos shorts demasiados cortos como para no ser ilegales. Entonces resbaló y se empapó toda. Me acerqué inmediatamente a levantarla, pero las olas le habían aflojado las tiras finísimas del bikini, y cuando se levantó, éste cayó al agua, Ella gritó riendo y se pegó a mi pecho, cubriéndose. Entonces sólo pensaba en ella de una forma puramente idealista, pero cuando por sorpresa sentí sus nuevas curvas pegadas a mí, perdí la conciencia de todo, intenté contenerme por todas mis fuerza enfocándome en encontrar aquél estúpido sujetador, que al parecer el agua se había llevado. Sin embargo, las tímidas manos de ella recorrieron mi espalda, quitando todo espacio posible entre nosotros, dio unos besos tímidos en mi hombro y me miró. Jamás la había mirado así, pero en ése momento todo cambió al sentir sus pezones endurecerse, las curvas de sus pechos, la suavidad de su piel, su mirada sugerente, su pregunta muda, su sonrisa, sus labios besándome…
Recuerdo claramente cómo sugerí que Billy se había marchado unos días con mi hermana mayor y la casa estaba sola, entonces ella asintió y se puso el sujetador. Corrimos sin parar hasta la puerta. No podíamos dejarnos de besar, de un modo desesperado y titubeante, a la espera de que el otro diera el primer paso. Entonces ella tuvo la grandiosa idea de cerrar la puerta y arrojarse en el sillón. Besé sus piernas descubiertas, cada uno de sus dedos, la planta de su pie, sus muslos, el ombligo, las manos, el cuello, su boca… Entonces la desnudé. Fue asombrosa la sensación de por fin poderla hacer mía de cabo a rabo. Pero ella tenía otra idea en mente y corrió a mi cuarto. Cuando entré, me tiró a la cama y desabrochó mi pantalón de mezclilla. Tomó varios segundos mirándome de arriba abajo, pero yo no pude contenerme y la besé con fuerza, la acosté en la cama y comencé a besarla, sabiendo que ella estaba desnuda, me retenía a mirarla hasta haberla besado antes. Pero ella comenzó a moverse incómoda. Paré para mirarla, pero cuando me separé de ella, salió huyendo de mi habitación.
-¡Renesmee, Espera!- Grité intentando abrocharme el pantalón.
-No…-Susurró ella. Entonces le tapé el paso, pero ella no me miró. Sin embargo puso una mano en mi mejilla mientras las lágrimas comenzaban a salirle.
No quería hacerlo hoy, Jake…Sin embargo tú…Querías. Yo no estoy preparada. Pero cada día que pasa, pareciera que ya no me entiendes, ya no me escuchas, te limitas a pensar en lo que Renesmee PUEDA querer, no lo que QUIERO.
-No, Ness- Dije mientras acariciaba su cabello.- Sabes que yo te amo…Te Amo Renesmee… Además tú fuiste la primera en sugerirlo, en seguirme el juego…Ven Nessie- Volví a besarla a la fuerza, la verdad, no sabía qué me pasaba, pero ella había desatado algo en mí…y no me importó si ella protestó, la tumbé en el sofá y comencé a desvestirla de nuevo, ella se retorcía, pero algo en mi la deseaba con fervor, y sabía que no me calmaría hasta que fuera mía y que nadie más, jamás, la mirara cuando caminara con su andar sensual, o cuando luciera un top demasiado escotado, entonces sólo yo me sabría poseedor de tesoro tan espectacular: Su cuerpo. Ella siguió forcejeando y aún cuando me gritó, no me importó, quise entrar, internamente algo me impedía, mi lado imprimado, tratarla de ésa forma, pero saberla tan cerca… quise resistirme… recordé que era virgen y tuve que ejercer más presión intentando abrirme paso, entonces me pateó.
-¡Pero yo a ti no lo sé Jacob!¡Dudo que te ame!-Comenzó a vestirse con las lágrimas saliendo de sus preciosos ojos.- Eres un imbécil, jamás quise llegar a tanto contigo- Y salió de mi casa. Dejándome ahí parado, idiotizado… Desde ése día me hice la promesa de no dejarla ir, de luchar por ella. Por lo que fuera que me atrajera de ella, por ella.
Y aunque muchas veces la vi con Seth, no me importó, yo la amaba, la deseaba, la necesitaba y cuando uno ama a otra persona, por mucho que no sea correspondido, la sensación de esperanza prevalece y la obsesión aumenta… Hasta ayer que Leah me incitó y quebró lo más frágil que tenía; Mi orgullo herido…Tenía que demostrarle lo hombre que era, lo mucho que tenía para dar, de lo que Renesmee Cullen había repudiado…
Entonces recordé la noche en que Renesmee huyó, cómo me había sentido, un tonto, un perro sin dueño, que rondaba su casa y no dormí durante una semana, a la espera de ella, la cual no ocurrió, culpé a Seth de su desaparición, por haberla tratado tan mal. Culpé a todo el mundo. Pero yo no podía tener la culpa si ella me despreció primero, jamás jugaría limpio…Jamás.
…
Seguí esperando a que Edward me matara, entonces reparé en que no había sonido alguno, todos los lobos me miraban con asco. El primero en marcharse fue Embry, seguido de Paul y Jared, al parecer, Sam esperaba a Seth, pero éste se transformó en hombre y me gritó.
-¡Yo pensaba que te defendía de los malos!- Gritó y me lanzó una patada, cual vil perro.- Dejé que Renesmee se marchara con alguien más, la traté horrible porque eras mi hermano. ¡Y así le pagan a la manada!- Tomó una bocanada de aire y miró a Edward, quien aún me enseñaba los dientes- Iré por Renesmee, y si ella aún quiere elegirme, que lo haga. Al diablo la hermandad.- Se transformó en lobo y salió corriendo hacia el este, lejos de la Push.
-Das asco, Jacob Black- Dijo Alice mirándome con tristeza. Y Uno a uno, se fue, dejándome ahí tirado. Solamente Bella y Edward se quedaron.
-No sé cómo pude pensar que eras lo mejor para Nessie, el idóneo, el que la comprendería...Ahí viene Leah a gruñirnos, llévatelo de aquí, perra. Y jamás se vuelvan a acercar- Dijo Bella mirándome con tristeza, con decepción. Dio media vuelta y se marchó. Jamás, en toda mi vida, sentí un dolor más agudo que el de aquélla noche, ni cuando Bella Swan, la chica que amé hacía unos años, me repudiaba por el vampiro más odioso y caballeroso que existía. Tampoco cuando demostré ser lo mejor para ella y no lo aceptó. Nada de eso se comparó con lo de hoy, de hecho, mis recuerdos antiguos a Renesmee eran ligeros, distantes, llenos de nada. Pura ira y depresión hasta que miré por vez primera sus ojos achocolatados, llenos de mil sueños sinceros…
Quise ser lobo para toda mi existencia. Quise cerrar los ojos y al despertar, encontrar a Nessie en la playa, cuando eché todo a perder…Quise volver a sentir su cabello olor a miel haciéndome cosquillas cuando dormía en mi pecho, exhausta de un día emocionante. Quise tenerla ahí corriendo con su vestidito blanco, con sus manitas regordetas, aún de niña, tirándome para ir más rápido. Su sonrisa sensual hace dos años, cuando entré en la cabaña que yo mismo le construí y me sorprendí de verla toda mojada, pero feliz. Entonces se lanzó a mi cuello y me besó el hombro. Supe que algo había cambiado, que ahora la necesitaba de otra forma más especial, Recuerdo haber acariciado su cabello hasta que pensé que se había quedado dormida, sin embargo, me sorprendió la forma en que me miró, llena de timidez y determinación se acercó a mi boca. Ciertamente no pude resistirme a su mirada, a sus labios sonrosados…La besé con ternura y ella me respondió con emoción. Fue perfecto ése beso. Como todo lo nuestro debería de haber sido…
También recordé mis infinitas noches en vela a causa de mis sueños con Ness, la forma en que la anhelaba… Los días incómodos soñando despierto…
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Aro, Cayo y Marco tenían las manos tomadas, como niños perdidos, miraban al vacío y de vez en cuando, asentía Marco y otras veces negaba Aro, como si fuera una sola persona teniendo un soliloquio. Los miembros de la guardia, esperaban sentados perezosamente en el suelo, conversaban en voz baja, reían. El ambiente era el de una familia numerosa y feliz. Sin embargo, en un rincón alejado, la diminuta Jane estaba recargada contra la pared, platicando con Félix y Demetri, y aunque en su rostro tuviera una magnánima sonrisa, no dejaba de mirar continuamente la puerta principal, cuando alguien entraba o salía, ella se estiraba ligeramente para obtener un buen ángulo del recibidor. Cuando la puerta se abrió por enésima vez, Jane dejó de sonreír y apretó los puños. Ahí estaban Renesmee Cullen y su querido hermano Alec. Él se detuvo, como a propósito frente a Jane, tomó la mano de Renesmee y le presentó al resto de los vampiros, quienes la miraron recelosos hasta que ella les regaló la primera gran y sincera sonrisa deslumbrante que tan al parecer, estaba acostumbrada a regalar conel resultado irrefutable de encantar.
Llevaba puesta la túnica negra, con la capucha echada hacia atrás y sus rizos cobrizos relucían en espirales de elegancia infinita. En su mirada, más brillosa de lo que se le conocía, parecía esconder un secreto que le daba ésa aura de elegancia mística. Alec se acercó un poco más a Renesmee y le acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja perfecta, ella no se inmutó y siguió hablando con otro vampiro recién convertido. Todos a su alrededor sonreían y por un segundo, Jane pensó que quizá sería algo de Chelsea, pero desechó ésa idea, pues en ése caso, también ella tendría que sentirse anonadada por la estúpida Cullen.
-Hermanos, vengan hacia acá, por favor- La voz de Cayo sacó de su ensimismamiento a Jane, quien se acomodó a los pies de Marco. Todos hicieron lo mismo y se sentaron a los pies de Aro, Cayo y Marco, incluyendo a Renesmee y Alec.- Hoy tenemos a unos nuevos amigos, les presentaré a los recién convertidos- Una chica de no más de catorce años de hermosas facciones y cabello negro azulado cortado en diagonal, miraba a todos con timidez, también estaba el joven, de unos dieciocho años, que había estado hablando con Alec y la Cullen. Además, había una mujer muy curvilínea y sonrisa seductora de cabello rubio largo y lustroso.- La más pequeña se llama Alessandra, y adivinen qué especialidad tiene, puede manejar el aire. –La chica se sentó a los pies de Aro y miró al piso. Se acercó la mujer rubia- Ella es Antonieta, y tiene un encanto…muy particular.- Marco la miró apreciativamente y se sentó junto a él, sonreía con picardía.- él es Paul, muy fuerte y puede crear un pasado alterno.- Cayo sonrió y tomó la mano de Renesmee, la llevo al centro y su sonrisa se hizo más ancha- Y he aquí a nuestra visitante, su nombre es Renesmee Cullen, así es, para muchos que recordarán nuestra cruzada, ella fue la niñita adorable a la que creímos inmortal…de hecho sí que lo es, pero natural, nació, creció. Se desarrolló y además tiene un don, puede hacer que otros vean lo que ella quiere, con el simple hecho de tocar su mano. Además es hermosísima.-Ella sonrió deslumbrantemente.- Creo que ya algunos tienen el placer de conocerla.-Varios vampiros asintieron entre miradas simpáticas.-Está de vacaciones, y si le gusta…se quedará a vivir con nosotros. Cuídenla y háganla sentir como en casa- Cayo abrazó momentáneamente a Renesmee quien sonrió mientras ocultaba sus rizos debajo de la capucha como todos los demás, entonces Cayo aplaudió y se frotó las manos.- Ahora…A comer- La puerta principal se abrió y un grupo de turistas entró.
…
Sentí la mano de Alec tomarme con fuerza por la cintura, el calor en mis mejillas aumentó. Lo miré a los ojos, tenía un brillo especial, lleno de amor incondicional me besó frente a los demás vampiros. No pude contenerme y me lancé a su cuello, besándole apasionadamente. Escuché pequeñas tosecillas y risas mal disimuladas, pero no me importó, estaba feliz de que él, Alec, estuviera a mi lado.
-Niños, niños- Aro se acercó a nosotros y le puso una mano en el hombro a Alec.- Primero beban sangre y luego pueden ir a jugar- El tono que usó fue muy persuasivo, Alec rió entre dientes y me apartó un poco.
-El deber llama.
-Renesmee, querida, Demetri me ha informado acerca de tu dieta especial que llevas. Puedes retirarte si así lo deseas, pero te suplico que no intentes cambiar nuestro hábito alimenticio.- Me sorprendió mucho que Marco me dirigiera la palabra y más aún que me dejara retirarme.
-Gracias- Y salí antes de que el grupo de turistas entrara y comenzara a gritar.
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Cuando entré a mi habitación, comencé a desempacar mi ropa y quise asearme, pero cuando saqué mi champú, una foto resbaló. Era hacía un año, en el cumpleaños de mamá la temática había sido el viejo oeste, Jacob se había disfrazado de Vaquero, papá de alguacil, abuelito de Cantinero, abuelita de música, Alice y Rosalie de bailarinas de can-can, Jasper de militar, Quil, Embry, Claire, Emily, Leah, Sam y Kim se habían disfrazado de indios nativos con sus penachos y hachas, y Emmett, bueno…había llegado disfrazado Emmett… Entonces hice mi aparición vestida de dama en apuros, con mis rizos polvoreados, el escote muy profundo, el corsé muy entallado y la falda muy rosa. Cuando bajé las escaleras, todos quedaron impresionados por mi repentina belleza, todos menos Alice, quien dos días antes había llorado a mi lado al verme tan curvilínea y hermosa. Entonces miré a Jake, quien bajó la mirada, pero sonrió. Entonces me ruboricé, pues cuando vi mi escote, una parte de mi, en secreto, deseaba que él se diera cuenta de lo sexy que podía ser, me besara y me hiciera el amor…
Aunque después de lo sucedido en su casa, me había mostrado indecisa, inmadura, y entonces me alejé, pues pensé que él quería solamente eso de mí, aunque tal vez, me amara de verdad, quedé consternada y comencé a mostrarme hostil y explosiva, para siempre. Muchas veces intenté la forma adecuada de acercarme nuevamente, pero me era imposible comportarme adecuadamente, peor aún si tu papá es un lector de mentes poco discreto con la vida de su hija…
Inclusive el día que me fui, pensé durante todo mi vuelo en Seth y Jacob. Eran todo lo opuesto y todo lo que necesitaba en dos personas que amaba…Quizá ése fue mi problema. Amaba con deseo a Seth y Amaba con premura a Jake… Ésa era la diferencia entre tierno y dulce, una fina línea enemiga de un corazón inmortal, amordazado, incrédulo y vehemente.
Tracé los contornos perfectos de mi mamá vestida de cantinera, quise recordar el olor de Rosalie, el sonido de campanitas de Alice al reírse, la respiración osca de Emmett, los reflejos dorados de Jasper en el sol, la sonrisa cálida de abuelita, la sabiduría de Carlisle en cada palabra, el abrazo perfecto de mamá al cubrirme de los problemas, la hermosa sonrisa de papá que siempre tenía para mí… Extrañaba a mi familia más que otra cosa en mi vida.
Entonces me sobresalté cuando sentí la mano de Alec rodearme y atraerme hacia él, fue cuando me percaté que estaba llorando desconsoladamente. Comencé a hipar, y las lágrimas cayeron a torrentes.
-Tranquila, muñequita- Me repetía Alec mientras me abrazaba con fuerza.- Todo estará bien, te lo prometo.- Pese a sus promesas, no pude dejar de llorar durante un buen rato, aún cuando me quedé dormida recargada en su pecho, seguí suspirando.
….
-¿Edward?- Preguntó Isabella cuando entró en la casa blanca.- ¿Dónde estás amor?- Caminó con la ligereza de un venado, pero cautelosa como un zorrillo.
-Estoy aquí, Bella.- La chica caminó hacia la sala que se encontraba a oscuras, por precaución prendió la luz. En una esquina del gran sillón estaba Edward, intentaba morderse las uñas, pero cualquier intento era inútil. Bella se acercó y lo abrazó.- Estoy decepcionado de él, desgraciado hijo de perra…
-Shh- la chica posó un níveo dedo en su boca.- No digas más cosas, sólo…Bésame- La mirada que cruzaron aquéllos ojos negros enmarcados en ojeras moradas fue un choque eléctrico que reavivó momentáneamente sus corazones inertes. Fue la sensación de cosquilleo en los pies, las ganas descomunales de un abrazo profundo, el estorbo de la ropa, la respiración agitada lo que hizo que por un pequeño momento, Isabella y Edward Cullen se desearan de nuevo. Siguieron besándose como si el mañana fuera un juego incierto de azar…
-¿Bella?- Alice llegó bailoteando hacia ellos.- Es Charlie…
-Largo, Alice- Fue la respuesta de Edward mientras besaba el cuello de su esposa.- Dile que está ocupada…Dije, largo Alice...
-¿Bella? Tienes una llamada…- Alice le extendió el teléfono, la mano le temblaba y miraba desenfocada. Formando una pequeña O con los labios.
-¿Diga? Sí, soy yo, Isabella…Cullen…No, Swan es mi apellido de soltera… ¿Charlie? Es mi padre… ¿Qué le ha pasado?
Alice dio un pequeño grito y se desvaneció. Bella se dejaba caer en el sofá y de pronto, todos los Cullen estaban en la misma habitación mirando a Bella sorprendidos y preocupados.
...
Ojalà les haya gustado, Gracias a mis siempre incondicionales lectores :Levisah, Paulitha, loreandcayovolturi, charlotte y jane vulturi, y por ùltimo pero no menos importante, .passion
Reviews por favor!
Disculpen la demora, pero acabo de entrar a la escuela y el ritmo de vida..uff està pesadito, pero prometo no abandonarlos. Besos.
