Mi Placer Culpable

DISCLAIMER: Ningún personaje en la presente historia me pertenece (salvo algunas excepciones), sólo los empleo para mi recreación y entretenimiento, etc. Estos personajes le pertenecen a Yuya Aoki y Rando Ayamine.

(*) Personaje original del Manga no presentado en el Anime.

AGRADECIMIENTOS: Gracias a todas aquellas personas que toman un poco de su tiempo para leer esta historia…

Capítulo XI: La jugada de Der Kaiser.

Al fin le daban de alta, no podía quejarse del trato que recibió pero mantenerlo alejado de su casa, su computadora y sus cosas comenzaba a desesperarlo. Al menos Sakura se mantenía a su lado y con eso ocupaba su tiempo. Aún tenía los moretones y malestares de la golpiza pero se sentía agradecido de estar vivo. Paul se encontraba en esos momentos acomodando sus cosas, a la vez que hablaba con la enfermera. Sakura se encontraba en la escuela con Juubei. La verdad lo asustaba un poco estar a solas con Paul, nunca le había comentado que lo molestaban en el instituto ni nada parecido y aún no explicaba la razón de su golpiza. Paul estaba teniendo demasiado estrés por la oficina, luego Ginji y ahora él… Escuchó como la enfermera se iba y sintió la mirada de Paul sobre él.

-"¿Te sientes bien?"- Mientras lo estudiaba

Sólo pronunció un débil "Si" y continúo con la tarea de vestirse. Observó como Paul se sentó cómodamente en la cama de la habitación.

-"Los chicos que te golpearon fueron expulsados del instituto… Así como tienen una orden judicial de no acercarse a ti… Si algo vuelve a sucederte, por menor que sea, automáticamente serán los sospechosos y se presentarán cargos"

-"Papá"- Sintió un nudo en su garganta a la vez que Paul levantaba una mano en señal que no dijera nada.

-"Me siento orgulloso de ti por haber defendido a Sakura-chan… Pero en algunos casos también debes pedir ayuda… No puedo defenderte a ti ni a tu hermano de los peligros que los asechan sino hablan conmigo… Entiendo que quisieras resolver esto tú sólo, para no perder tu orgullo pero pusiste tu vida en riesgo… Y me hubiera vuelto loco si algo te sucede… Siempre tendré el tiempo para escucharlos… Disculpa si he cometido un error contigo o he hecho algo mal"

¿Por qué se disculpaba? Sus ojos se llenaron de lágrimas… El del error había sido él, desde un principio debió pedir ayuda ya fuera de Paul o Ginji… ¿Acaso Paul se sentía culpable? Pero él no había hecho nada, él no puede controlar la manera en que las otras personas educan a sus hijos.

-"Papá… No te disculpes."- Tragó saliva mientras sus ojos seguían derramando lágrimas- "Nada de esto es tu culpa, soy yo el que debería disculparse."

-"Casi pierdo a mis dos hijos en menos de un mes"- Tocando sus cienes- "Necesitaré unas vacaciones una vez estén recuperados"

No supo que decir, sólo se abalanzó para abrazarlo en ese momento la puerta de la habitación se abrió de par en par mostrando a un sonriente Ginji y a Ban quien traía una bolsa de regalo en sus manos. Ante tal escena Ginji se abalanzó a los dos uniéndose en el abrazo mientras Ban sonreía.

/ooo/

Había pasado todo el día en compañía de Paul, Makubex y Ginji. Aunque lo había pasado de lo mejor como hacía tiempo no disfrutaba en su interior no dejaba de sentirse intranquilo con el mensaje que su padre le había enviado la noche anterior. Ginji consecutivamente le había preguntado si todo estaba bien prefirió no comentarle nada. Miró su reloj, hace pocos minutos terminó el turno de Himiko le pareció curioso que ella lo citara en la oficina. En su camino al encuentro pudo ver como quedaban varios de los trabajadores en la empresa. Tocó la puerta pero no recibió respuesta. Al entrar su corazón se paralizó, ahí sentada en su escritorio estaba Himiko llena de lágrimas y destrozada se acercó a ella lo más rápido que pudo.

-"¿Qué sucedió?"

Su mejilla izquierda ardió. Era la primera vez que recibía una cachetada de tal magnitud, cargada de tanta ira.

-"Eres un cínico Ban… Me utilizaste… Nunca fui nada para ti-" Mientras se levantaba de su escritorio

Ban se echó unos pasos atrás… Confundido.

-"¿De qué hablas?"

Su corazón se aceleró, su sospecha era clara.

-"¡No más juegos Ban!... Sabes perfectamente de lo que hablo… ¿Pensaste que nunca me enteraría?... Me utilizaste a mí… ¡¿Por qué?!... ¿Acaso valgo menos que tu orgullo?"- Gritando desesperada

Furia, dolor, decepción… Era todo lo que reflejaban los ojos de Himiko.

-"¡Contesta!... ¿Es cierta la apuesta que hiciste?"

-"Si"

Su voz fue seria ya mentir no tenía caso… Además Himiko merecía saber la verdad aunque fuera dura.

-"¿Te enamoraste de la amante de tu padre?"

-Tardó en contestar- "Si"

Su propia respuesta lo sorprendió. Había admitido que estaba enamorado de Kasumi. Pero Himiko lo sacó de sus pensamientos.

-"Me humillaste… Me mentiste… Jugaste conmigo mientras yo te daba todo lo mejor de mi"- Limpiándose las lágrimas- "Dime Ban, ¿Ella sabe de esta apuesta?"- Sus palabras estaban cargadas de veneno

-Pensó su respuesta- "No"

-Himiko sonrió con malicia- "Entonces eso será tú castigo Ban… Porque algún día ella sabrá que todo fue un juego"

La verdad cayó como un balde de agua fría, ahora todo tenía sentido…

-"Der Kaiser"

Fue lo último que pronunció antes de salir corriendo…

/OOO/

Tenía que explicarle todo a Kasumi antes que su padre lo hiciera. Pero eso sería perderla. Se maldijo a la vez que aceleraba el automóvil, su teléfono móvil sonó varias veces pero hizo caso omiso. Salió corriendo del automóvil y subió lo más rápido que pudo hasta el apartamento de Kasumi. Tocó la puerta cuando tocaba el pestillo de la puerta escuchó la voz de su padre desde adentro.

-"Te esperábamos Ban"

Entró con lentitud. Si ver a Himiko en ese estado lo había paralizado al ver a Kasumi su alma se partió en mil pedazos. De pie a su derecha se encontraba Shido quien lo miraba con el sentimiento más puro de la ira. Sobre la nueva mesa de té estaban esparcidas varias fotos que eran observadas por su padre con Kasumi a su lado. Ella no había volteado a mirarlo pero en sus ojos no quedaba ningún rastro de vida. Su mente le decía que saliera huyendo pero su cuerpo le decía lo contrario, el daño estaba hecho y ahora tenía que responsabilizarse.

-"Siéntate por favor"

Tomó su tiempo en hacerlo, el odio a su padre había crecido enormemente. Su mirada se paseaba entre Der Kaiser y Kasumi.

-"Tengo que admitir que jugaste muy bien Ban"- Mientras seguía revisando las fotografías- "Tampoco estoy decepcionado de ti Kasumi… Pero no me gusta perder lo que me pertenece"

-"¿Qué harás con ella?"- Sabía que su padre no sería tan clemente

-"Tanto Kasumi como el señor Fuyuki tendrán que cumplir un castigo"

-"¿Cuánto por los dos?"

Desesperado… Su desesperación era muy grande, no quería permitir que Der Kaiser se quedara con ella. Estaba claro que comprarla aumentaría su odio por él pero la prefería libre que en los brazos de su padre. Por primera vez Kasumi volteó a mirarlo, sintió su mirada, llena de decepción. No le respondió la mirada, Ban tenía los ojos puestos en Der Kaiser quien a su vez había levantado la suya… Sin decir más la risa sonora de Der Kaiser rompió el silencio.

-"Serás un excelente hombre de negocios… Pero en este caso reclino la oferta… Aunque sería un excelente castigo para ambos que trabajen con el hombre que más odian en este momento, sería darte la victoria y no estoy dispuesto a ello… Yo también tengo mi orgullo"- Sin más se volteó y besó a Kasumi- "Además no me he aburrido de ella"

Se levantó del sofá y tomó su saco. Der Kaiser no tenía más nada que hacer en ese lugar.

-"Que tengan buenas noches… Mañana comienza tu castigo Kasumi así que descansa"

Todo quedó en un incómodo silencio. Ban necesitaba expresarse, su cerebro pensaba a mil por hora tenía que darle una explicación a Kasumi pero su boca no reaccionaba. Además que esfuerzo valía explicarle todo a ella si no le creería.

-"Sal de aquí Midou"

La voz de Shido parecía un gruñido, se estaba conteniendo, eso era obvio. Su cuerpo se levantó sin él pedirlo cuando caminaba a la puerta escuchó su voz.

-"Midou"

Al voltearse pudo sentir la segunda cachetada que recibía en el día. El gran Ban Midou tenía miedo de enfrentarse a una mujer.

-"¿No intentarás defenderte o explicarte?"

No había lágrimas en su rostro, pero en sus ojos se veía una gran tristeza. Shido no se movía pero no dejaba de verlo y estudiar sus movimientos.

-"¿Si lo hago me creerás?... Cuando te vi aquella vez en la biblioteca no sabía quien eras, lo supe la noche que estuve en el Honky Tonk. Si, admito que me acerqué a ti por la apuesta pero todo cambió… Dejaste de ser un juego hace mucho tiempo"

Su voz estuvo alejada de toda súplica, ironía, molestia… Se había sorprendido de su respuesta, sin duda la chica lo había cambiado, el Ban Midou que él siempre fue le hubiera dicho algo peor o algo para lastimarla y se hubiera ido pero ahí estaba dando explicaciones.

-"Pero aun así continuaste con la apuesta… Por favor Midou sal del apartamento"

La chica bajó la mirada… Necesitaba abrazarla y hacerla entender todo lo que había cambiado.

-"Kasumi yo…"

-"Vete de una vez"

Shido de manera violenta lo estaba empujando…

-"No Shido"- Mientras que Kasumi lo agarraba por el cuello y refugiaba en su cuello- "No puedo perderte a ti"

Shido se detuvo pero seguía mirándolo con ira… Caminó sobre sus pasos viendo por última vez a Kasumi… Apenas cerró la puerta se derrumbó en el suelo… Se sentía agotado, en ese momento pudo escuchar el llanto de Kasumi.

-"He sido un idiota"

Fin del Capítulo