Capitulo XI.-La guerra de las rosas

Reino del Aire

Las festividades por su coronación duraron una semana donde los señores de las distintas provincias se hicieron presente, cada uno de ellos juro lealtad al hacerlo disfrutaba de los banquetes y fiestas. En el reino del Aire no existía la guerra se disfrutaba de una abundancia nunca antes vista, las personas seguían sus vidas alejadas del mundo exterior detrás de las enormes murallas que rodeaban sus tierras, sus puertas solamente eran abiertas para mandar las caravanas de comerciantes que eran custodiados por el ejército de la corona, quienes los acompañaban todo el trayecto hasta su retorno.

El reina Hay-Lin se encontraba sentada en el trono con los nobles reunidos los más importantes eran llamados los señores de las cuatro provincias y sus aliados, cada uno tomo su asiento conforme a la jerarquía, los más importantes eran los lugares más cercanos a su majestad, eran acompañados por sus asistentes quienes no podían hablar durante la reunión. La única mujer entre los varones, sus decisiones no podían ser cuestionadas por ninguno de los presentes, pero se podía persuadir a la reina para que cambiase de opinión.

-Mis señores el consejo inicia sesión, no apoyaremos más a Meridiam en la guerra contra Nerissa, nos concentraremos en expandir nuestro comercio.-Hay-Lin se encontraba vestida con finas telas de seda bordadas en plata, sus dedos enfundados en fundas de oro, había quedado atrás el tiempo donde ella era una joven que solamente pensaba en el amor, pero ese tiempo ha pasado.-Firmaremos nuevos tratados, por lo que pido a mis señores del consejo me sugieran con quienes.

-Agradecemos que su majestad haya tomado esa decisión, por el bien del reino y cuenta con nuestro apoyo.-expresa su opinión Yura hombre de cuarenta y cinco años, el primer señor del reino, su poder se concentraba en el norte del país. Dedicado al comercio de telas y especies, ostentaba el segundo rango más alto dentro del reino después de la monarca.-El reino del sol podría convertirse en nuestro aliado es nuestro mayor socio comercial, nos puede abrir la puerta para iniciar negociaciones con el Reino del Hielo.

-Sus palabras son sabías noble señor Yura y aceptaré la propuesta-exclamó la joven monarca, para después dirigirse cuarto señor del reino reconocido por su habilidad de negociación, lo conoció desde que ambos eran unos niños y corrían por los jardines del palacio.-Apreciado señor Lin Cheng redacte los términos de esta alianza, ademas antes de ser enviada sera sometida al consejo para su aprobación.

-Es usted sabía majestad.-expresa Yura, quien consideraba que los lazos con el reino de Meridiam eran innecesarios, existiendo imperios y reinos que puede ayudar al crecimiento. La reina cumplía con lo que se esperaba de ella, que no deseara continuara en una guerra solamente por el amor que le profesaba a otra persona y se convirtiera en la madre de un pueblo que necesitaba protección.

-Un placer servir a su majestad y al noble consejo.-le dice contesta el más joven de los señores Lin Cheng, quien fue nombrado por señor de las tierras del sur un mes antes de la coronación, detrás de él se encontraba sentado los nobles de sus tierras, quienes agradecían a la reina por la confianza en el gobernante de la región.

-Retiren la petición de matrimonio que la reina madre hizo al príncipe de Meridiam.-Hay-Lin observo con detenimiento el rostro de los principales señores, ella no perdería la cabeza tal y como lo hizo la princesa de Kandrakar.-No tomaré un esposo, sin la aprobación de los mi querido consejo, por lo que les pido que cuando sea el momento indicado lo expresen.

-El consejo ama a la gran señora del reino.-hacen una reverencia a la monarca quien se encuentra sentada en el trono, los cielos les bendijeron con una líder que antepone el bienestar de su pueblo a cualquier deseo mundano. No era una mujer que se dejara llevar por sus emociones, permanecía tranquila ante los sucesos que ocurrían.-El consejo jura lealtad a su majestad la más noble de todos los monarcas.

Apoyar a quienes consideraba sus aliados le había costado a su abuela el trono, ella no tiene que cometer el mismo error de la antigua reina, quien fue recluida en el pabellón del crisantemo después del término de las festividades por la coronación de Hay-Lin donde tenía prohibido recibir vistas solamente sería atendida por sus sirvientes. No puede comunicarse con el exterior por considerarla una persona que traiciono a su reino, fue enviada como castigo al pabellón para no manchar el nombre de la reina.

Esa es la razón por la que Yan Lin se recluyo dentro del pabellón por voluntad propia depositando un beso en la frente de la reina antes de que las puertas del pabellón se cerraran para siempre, lo hizo para que continuara su dinastía en el poder, no desafiaría el poder los señores del reino, deseaba desde lo más profundo de su ser que su querida nieta tuviera el apoyo de los señores. No se arrepentía de las acciones que había hecho, apoyar a un pueblo que necesitaba de su ayuda, sabe la razón del odio de Nerissa, quien perdió a un hijo y enloqueció de dolor, cerrando su corazón a todas las personas que le rodeaban, no existió nadie que pudiera curar su corazón.

Hace quince años atrás al morir anterior rey se creo un vació de poder, los hijos mayores habían sido asesinados por espías de reinos rivales quienes deseaban hacerse con el poder. Los cuatro señores del reino fueron llamados y con el apoyo de los nobles se tomó la decisión de que la reina madre fuera la gobernante hasta que la princesa tuviera veintiún años. Hay-Lin estuvo la bajo la tutela del consejo de señores recibiendo sus enseñanzas para prepararla para asumir el control del reino desde que tuvo la edad suficiente para aprender a leer. El rigor con la que fue educada nunca afecto su personalidad de ser una chica dulce y tierna, quien podía ser bastante torpe cuando se trataba de lo referente al amor.

Viajaba la princesa durante dos meses en el año al reino de Meridiam, donde disfrutaba de una libertad que en su propio hogar nunca tendría. Tal vez si sus hermanos mayores hubieran sobrevivido podría danzar libre como el viento, convertirse en la princesa del reino, la hubieran comprometido quizás con Lin Cheng o tal vez con Eric, podría haber tenido un hogar tranquilo rodeada de pequeños y haber nacido un sentimiento. La una unión entre dos reinos donde el amor pudiera formar parte, era un deseo guardado dentro de su corazón, como un hermoso recuerdos cuando era pequeña.

Eric le había confesado los sentimientos y los rechazo, no podría exponerlo a las intrigas de la corte y que fuera victima de complot para destronarla, situaciones que vivió con su padre las cuales terminaron en la muerte de la mayor parte de su familia. Él merece tener una vida feliz lo enviaría con el rey Sol como embajador, donde podría encontrar una persona adecuada para iniciar una vida juntos, ella les daría su bendición.

Reino de Heart

Nerissa no era una monarca autoritaria que aplicara castigos injustos, siempre buscaba la verdad y la justicia, para poder vivir en armonía. Su reino había crecido prospero a pesar de tener pocos recursos naturales, donde solamente contaban con pocas tierras para cultivar y algunas minas. En Heart se dedicaron al estudio en los diferentes campos logrando tener los mejores médicos, maestros y artesanos, su principal fuente de ingresos eran productos provenientes del mar y la venta de cacao. Los ciudadanos de Heart estaban viviendo en una sociedad más justa, era un lugar donde las mujeres eran iguales a los hombres, se vivía en paz y armonía.

El reino ideal apoyo a Meridiam en las guerras que enfrento duro años, pero cuando más los necesitaron fueron dejados a la deriva, con los enemigos sitiándolos y con una reina destrozada por la perdida de un hijo. El pueblo de Heart nunca perdono a un pueblo que consideraba su amigo, no haberle recibo cuando pedía su ayuda, permitir que sus niños murieran de hambre y ver a su reina devastada.

-Mi reina tenemos sitiado a Zanden dentro de la ciudad.-le dice uno de sus generales de Nerissa, quienes habían crecido bajo el yugo que impuso el reino al cual deseaban acabar.

-Esta noche caerá la cabeza del malnacido.-exclamó Nerissa, quien montaba su caballo saliendo de la fortaleza del castillo principal que estaba en el corazón del reino, usaba su armadura con un dragón negro en el pecho que simbolizaba su reino. Después de tantos años podría vengarse de ese hombre que le destrozo la vida, se enfrentarían en una batalla frente a frente.

-El príncipe Phobos y el general Lair se encuentran a tres días de la ciudad, no llegarán a tiempo para apoyar a Zanden.-le dice su canciller, quien espera que la información dada pueda ayudar a su majestad, habían dejad la seguridad del castillo dispuestos a matar al rey infame que tanto dolor causo a su pueblo.-Se enfrentan con nuestros más fieles generales.

-Apresen con vida a Phobos, se convertirá en el rey a la muerte de su padre podremos negociar un tratado de paz.-ordena la reina, quien se encontraba cabalgando con rumbo a la que sería la última batalla de ambos reyes y se decidiría quien viviría.-Maten a Lair.

Solamente permitiría que el heredero a la corona sobreviviera por qué al verse sin ningún apoyo sería capaz de firmar el tratado de paz. La muerte de los generales lo dejaría en un estado vulnerable, le fue informado que tiene una fuerte amistad con ellos, en especial con Lord Caleb el hijo de Ryan, quien tiene la misma edad de su difunto hijo. A quien a pesar de ser hijo del hombre que más odiaba mundo quiere conocer, tal vez guarde una ilusión tonta que se trate de su hijo. Tiene la esperanza de que Ryan le hubiera mentido, que solamente buscara hacerle daño.

Reino de Kandrakar

Sentado en el trono se encontraba el rey Nigel acompañado de su esposa la reina Taranee, quien lucía una extremada delgadez quien apenas pronunciaba palabra alguna, lejanos estaban los días en los cuales la monarca caminaba por los pasillos con una sonrisa en sus labios, alegrado a los demás con sus conversaciones, quien fuera la llamada la perla del reino. La reina se convirtió en una mujer de mirada perdida, que prefería el silencio y rehuía la compañía de las personas, la única oportunidad que tenían los nobles para verla es cuando el rey la llamaba para que le acompañara. Su hermano Peter fue enviado como embajador a la corte de la reina Nerissa y la su querida princesa Will se encontraba en una villa lejos de la corte.

Se convirtió en reina hace once meses atrás, pocos fueron invitados a la ceremonia, su coronación fue el día en el cual tendría que haberse convertido en reina la princesa Will,. Nadie se atrevió a preguntar la razón.

Una pequeña niña que llevaba un ramo de rosas se acerco a la reina, dentro de las flores estaba escondida una carta, era la forma en la cual se comunicaba Taranee con Will y su hermano Peter quien se encontraba de embajador en el reino de Nerissa, se lograba a través de los arreglos florales que la reina recibía todos los días los cuales son entregados para mejorar el animo de la reina. Depositando un par de besos en el rostro de la pequeña para que se reuniera con sus padres, eran amigos leales de la reina, quienes eran dueños de los campos de flores en Kandrakar, comerciantes que viajaban por todos los reinos para vender las flores y obtener otras especies exquisitas.

El rey se comportaba de una manera fría y distante, la mayor parte del tiempo estaba reunido con los embajadores de la reina Nerissa. Había pospuesto la coronación de su hija, mandando a su hija a una pequeña villa e impidiendo que regresara a la corte, sin importar cuantas veces le solicitará hacerlo, ni si quiera le permitió asistir a su boda. La reina lo único que sabía eran sobre los preparativos para la guerra que se estaban llevando acabo, el rey firmo un tratado para declarar la guerra a Meridiam y esta enviando provisiones y armas sin el consentimiento del consejo para apoyar una guerra.

Los nobles reaccionaron molestos a la acción del rey, buscando el apoyo de la reina Taranee para detener la eminente guerra, quien era una de la figuras más queridas del reino. La monarca decidió apoyarles, para protegerles organizaba cenas y fiestas en la casa de la reina donde podían conversar sin el temor a ser descubiertos. Las fiestas fueron bien recibidas por el rey quien deseaba demostrar que en su matrimonio todo se encontraba bien. Puso a la disposición de su esposa los mejores cocineros y doncellas para que atendieran sus fiestas, de esa forma su esposa se ocuparía de tener a los lores tranquilos disfrutando de festines y podrían apoyarle.

No tenía idea de la conspiración que pretendía darle la coronas alguien más, una persona que protegería al pueblo. no confiaban en el rey ni en la princesa. Por su parte la reina ansiaba coronar a Will la heredera legitima, quien había caído en una profunda depresión ante la partida del príncipe Phobos y quien fue recluida en una de las villas, donde cuidaba a su pequeño infante.

-Si no lo impedimos, el rey nos condenara a una guerra sin sentido, ha estado saqueando nuestras arcas.-expresaba uno de los lores, tomando de su copa un poco de vino.

-Por esa razón su majestad tiene que ocupar su lugar.-le responde el duque, observando a la reina quien conversaba con los comerciantes de flores, la red de espionaje de la reina quienes eran fieles a ella.

-Ella es hija de un lord menor cuestionarían su legitimidad a la corona.-replico un caballero de barba espesa era Lord Richard, él seguía creyendo que la princesa era la mejor opción después de que se sanase de sus problemas de ocupar el trono.-Podemos nombrarla gente del reino por la minoría de edad del príncipe, por la salud mental de la princesa.

-¿Darle poder al hijo bastardo de la princesa?-cuestionaban Charles, fue una decepción para los nobles saber que dio a luz a un hijo ilegitimo, un pecado que no era perdonado ni con el matrimonio de sus padres.-Sería como abrir las puertas a Meridiam para que tenga influencia sobre nuestras decisiones.

Se discutía en la casa de la reina quien ocuparía el trono de un reino que se encontraba a punto de estallar una guerra civil, los nobles no estaban dispuestos a perder la estabilidad que poseían por la locura de un rey que quiere tomar venganza. La única persona apta para ocupar el puesto es una mujer que amaba con todo su corazón al reino.


Este capítulo esta dedicado especialmente 3 Para Val Marsal, donde vemos como las rosas están luchando de diferentes manera y por diferentes causas: Por amor, por su pueblo y por ellas mismas.