Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Capítulo 11

En la tranquilidad de la mansión Satán, dentro de la habitación de la justiciera contra el crimen. Ella contempla su aparato de televisión, en el cual ha comenzado el debate sobre las próximas elecciones municipales. Su padre al pretender la silla del alcalde, participa en ya mencionado debate. Cuyo oponente, es el actual alcalde que desea la reelección.

Muy bien, antes de comenzar–dice el periodista y anunciador del programa–que los dos candidatos se presenten…primero el señor y actual alcalde Mr. Kosuco.

Buenas noches a todos los televidentes–les saludó el hombre–estoy seguro que este programa, será de mucho interés para ustedes.

Y ahora–afirmó el reportero–un hombre que no necesita presentación, él es el motivo por el cual nuestra ciudad tiene el nombre que posee, lo hemos visto ganar el título de campeón en el torneo de las artes marciales…sin más preámbulo con ustedes–la cámara muestra al hombre del pelo afro–el campeón Mr. Satán.

Videl por medio del televisor, vio a su padre hacer su típica pose de victoria. Alzando al aire su flamante cinturón de campeón, para luego hacer el símbolo de triunfo con sus manos. La chica de ojos azules sólo suspiró. Su padre nunca cambiaría, siempre hace lo mismo todo el tiempo. Sin embargo ignoró eso, y continuó mirando la caja parlante.

Bueno, comencemos de inmediato–el reportero saca unas fichas con preguntas–yo haré una pregunta y los dos deberán responder, uno después del otro…el primero en contestar siempre será el señor alcalde, seguido de su contendor y ambos tendrán treinta segundos para responder… ¿han entendido señores?

–responden al unísono.

Primera pregunta–dijo mirando a la cámara– ¿Cómo pretende disminuir el índice de criminalidad que sufre nuestra ciudad?

Durante mi actual período, de cuatro años–comenta–hemos lanzado a las calles, más policía los cuales están al servicio de la ciudadanía y así mismo aumentaremos el número de oficiales durante los próximos cuatro años, y sumado a esto la realización de más redadas en los centros de reunión de las bandas criminales para ello…

Lamento interrumpirlo señor alcalde–le dice–pero sus treinta segundos ya concluyeron, es el turno de Mr. Satán.

Es verdad que aumentando el número de oficiales en nuestro cuerpo policial–argumenta–sería una buena manera para disminuir la criminalidad presente en Ciudad Satán–para sombro de Videl, su padre hablaba serio y con firmeza, todo lo contrario a lo que pensaba–sin embargo, poner más policías en las calles no implica que haya menos criminales sueltos, la delincuencia debe ser atacada desde su origen, hay que educar a la juventud que el vandalismo no deja nada pero el estudio y esfuerzo les ayudará a…

Disculpe Mr. Satán, pero su tiempo se acabó–el hombre miró directo a la cámara–nos retiramos pero sólo por unos instantes, regresamos después de estos comerciales.

Mientras daban anuncios, a Videl le asustaba cada vez más que su padre ganara las elecciones. Cuando él le comentó sus intenciones, ella creyó que no era en serio y que esa loca idea se le olvidaría pronto. Pero al ver vallas publicitarias promocionando a su padre, le convenció que sus intenciones eran reales. Si la ciudad estaba de cabeza actualmente, con su papá como líder sería un pandemónium.

Luego el debate regresó, y duró por casi una hora. En el se debatieron los más diversos temas, que son de importancia para la ciudad. Como el tema de la economía, empleo, seguridad, educación, vivienda entre otros temas. Al pasar todo esto, llegó el último bloque del programa.

Ya para concluir, tendremos la sección del público–habla el anunciador–a partir de este momento, tenemos nuestra línea telefónica abierta, en la cual el primer televidente que nos llame–explica–podrá formular una pregunta a los candidatos…por el poco tiempo que tenemos sólo recibiremos una llamada.

En ese momento, por medio de los altavoces en el estudio. Se escuchó la voz de una mujer, que llamaba desde su casa.

Mi pregunta es para los dos candidatos–dice la mujer– ¿no les parece irresponsable dejar que una chica joven como Videl, haga el trabajo que le corresponde a la policía hacer?...en mi opinión, una joven que no ha terminado la secundaria no debería hacer esa clase de cosas.

Al escuchar tal pregunta, Videl escupió el trozo de pizza que se estaba comiendo. Y muy molesta el subió el volumen al televisor, para escuchar las respuestas de los hombres.

Bueno ya escucharon la pregunta, responda usted primero señor alcalde–dijo el presentador.

Esta ciudad le debe mucho a la señorita Videl, y dejando de lado mis intenciones electorales–alegó–debo felicitar a Mr. Satán por la hija tan extraordinaria que tiene.

Gracias–responde el campeón, olvidando temporalmente su rivalidad electoral.

En muchas ocasiones en el pasado–continúa hablando el alcalde–la señorita Videl, ha detenido a un sinfín de criminales que atormentaban la ciudad, sin embargo también reconozco que si Videl fuera mi hija, estaría muy preocupado por su seguridad…y en el fondo no puedo negar que dejar la protección de una metrópoli entera a una adolescente no es correcto, y esto tal vez debería terminar ahora antes de que ella salga lastimada o peor…muerta.

– ¡Qué! –Gritó Videl– ¡nadie va a impedir que haga lo que me gusta hacer!... ¡yo lo hago por voluntad propia!

Es su turno Mr. Satán.

Ahora les hablo, no como el campeón mundial de las artes marciales–dice seriamente–ni como aspirante a alcalde, sino como un padre que ama a su hija…me siento muy orgulloso de mi Videl o panquecito dulce, como la llamaba cuando era niña–dice riendo.

– ¡Papá! –Grita avergonzada– ¡te dije claramente que nunca le dijeras a nadie, que me llamabas así! –le dice al televisor como si su padre la escuchara.

Yo ya le he dicho a Videl muchas veces en el pasado–comenta–que a mí nunca me ha gustado que luche contra ladrones, y se lo he intentado prohibir en varias ocasiones pero ella es igual a su madre–suelta una carcajada–y nunca se da por vencida, y hace lo que desee…pero no puedo arriesgar la vida de mi única hija, y por lo tanto si en determinado caso yo resultara ganador en las próximas elecciones…le prohibiré terminantemente a la policía, poner en riesgo a Videl.

– ¡Papá!... ¿qué demonios crees que haces? –Su furia iba en aumento– ¡ni tu ni nadie, me impedirá que le patee el trasero a los delincuentes!

Entonces… ¿usted le prohibiría a Videl seguir ayudando a la policía? –le cuestionó el periodista.

–respondió firmemente.

Y con eso, el debate televisivo se terminó. Ahora sólo faltaba que se realizaran las votaciones, en unos cuantos días. Pero en este momento, lo que más le importaba al campeón. Sería ver la reacción de su hija, cuando lo vea en casa.


En uno de los edificios de apartamentos más lujosos de la ciudad, un hombre de largo cabello rubio. Golpeaba sin detenerse un saco de boxeo, que colgaba en el techo de su habitación. Su cuerpo estaba cubierto de sudor, por las largas horas de ejercicio. Aunque él no veía un saco de entrenamiento, en su lugar imaginaba la cara de cierto joven de cabello negro.

Mientras golpeaba, no podía evitar crear la imagen mental. De ese chico, intimando con su chica. Ya estaba harto, de que ella nunca le demuestra el más mínimo amor. Y para rematar, ella parece llevarse mejor con otro hombre. De un momento a otro, escuchó el timbre de su casa. En ese momento interrumpió su entrenamiento, y fue a abrir la puerta.

– Ahh son ustedes–dice Shapner al ver a Shun, Tetsu y a Jin en la puerta de su casa–no se queden ahí idiotas, entren.

Los tres adolescentes ingresan al apartamento. Aunque al rubio, le parece insoportable el olor de Tetsu. El cual fue lanzado a un basurero, por parte de Gohan.

– Bueno díganme–dice el yerno del campeón– ¿cómo les fue con Gohan?... ¿lo hicieron pedazos?

– Pues…Shapner–balbucean al unísono–verás, las cosas no salieron como lo planeamos.

– ¿A qué se refieren? –les pregunta molesto– ¿qué pasó?

– Lo seguimos como dijiste, hasta que llegamos a un callejón y lo atacamos–le responde Jin.

– Continúen–expresó impaciente.

– Pero…pero él nos ganó–afirmó Shun.

– ¿Cómo que les ganó?... ¡pero si ustedes son tres!... ¡era tres contra uno! –Dice rápidamente– ¡es imposible que ganara con tal desventaja numérica!

– Sin embargo lo hizo, él hasta logró hacer trizas nuestros bates–dice recordando el momento–ese nerd no es normal, será mejor no volverlo a molestar.

– ¡Cállate estúpido! –Grita y con furia le lanza un golpe en la cara a Tetsu–debí imaginar que un par de inútiles como ustedes, no son capaces de hacer un simple trabajo.

– ¡Oye!... ¡me rompiste la nariz! –dice el chico en el piso, y su nariz sangra masivamente.

– Por eso dicen que si quieres que las cosas salgan bien, hazlo tú mismo–alegó–por lo menos él no supo de parte de quién iban.

– Yo no estaría muy seguro de eso–le dijo preocupado Shun.

– ¿Qué quieres decir con eso? –le preguntó el novio de Videl.

– Al final de la lucha, me quedé solo…y él me sujetó–le comenta–también me obligó a decirle quién nos envió.

– ¿Y se lo dijiste?

– Pues…sí–fue lo último que logró decir, antes de recibir una patada en el estómago.

– Tú–señala a Jin–saca de mi casa a este par de imbéciles, y será mejor que nunca más vuelvan por aquí.

– Lo que digas Shapner–Jin con dificultad, ayuda a sus amigos a salir del apartamento de Shapner.

Cuando se encontró sin compañía, continuó golpeando el saco de boxeo.

"No importa que sepa que fui yo"–piensa–"después de todo, me tocará a mí encargarme de él".


En la Tierra del Fuego, la noche había caído con calma. Los empleados se habían retirado a sus aposentos, y las luces se apagaban una a la vez. Pero sólo una permanecía encendida, era la luz que iluminaba la habitación de la Reina. Desde el pequeño pleito con su hijo, y la discusión con su marido. Ha dormido sola en su habitación, pero algunas noches. La falta de sueño la mantiene despierta, hasta altas horas de la madrugada.

Como no puede dormir, aprovecha ese tiempo. Para continuar con su pasatiempo súper secreto, el cual lo ha tenido desde que se casó con Goku. Durante años, en el castillo de la familia real. Se ha contado sobre el misterio de la desaparición, de cientos de libros de cocina. Los cuales se guardaban en la biblioteca real, y en la cocina del castillo.

Dichos manuales de cocina, explicaban el cómo preparar. Una gran variedad de platillos, como sopas, platos fuertes, postres, entremeses, y demás comidas. Uno a uno, todos esos libros fueron desapareciendo. Fue tanto el deseo de saber, qué pasó con esos libros. Que el Rey le ordenó al Comisionado de seguridad, que investigara sobre el caso.

Picorro les ordenó a los guardias, permanecer las veinticuatro horas del día. Tanto en la cocina, como en la biblioteca. Pero a pesar de sus esfuerzos, los libros de cocina continuaban siendo robados. Por muchos meses, se mantuvo la vigilancia pero no se logró resolver el caso. Pero nadie sospechaba, ni siquiera Picorro y su gran inteligencia.

Que el responsable de los robos, se trataba ni más ni menos. Que la misma Reina, a la cual le encantaba todo lo relacionado con el arte culinario. Cuando era joven y aún no se casaba con Goku, ella quería aprender a cocinar. Y así preparar una variedad enorme de comidas, pero cuando fue coronada Reina…ese anhelo fue ignorado, por algún tiempo.

Con los años se acostumbró a que sean lo empleados, y no ella. Quienes se encarguen de la preparación de los alimentos, y ella simplemente los comería. Pero un día hace muchos años atrás, cuando Gohan aún era un niño. Ella paseó por los corredores del castillo, en una hermosa tarde de primavera.

Ella pasó por enfrente de la cocina, y el olor a carne cocinándose la hipnotizó. Entonces aquel sueño antiguo, surgió de donde estaba escondido. Y con la excusa de vigilar a los cocineros, entró en la cocina del castillo. Para poder ver cómo guisaban los alimentos, el ver a los empleados pelar y picar vegetales, verlos condimentar las carnes.

Hizo que ella quisiera hacerlo también, pensó en pedirle al cocinero en jefe. Que le diera la oportunidad de hacer algo, pero su orgullo le dijo que ella era una Reina. Y cocinar no es un trabajo para una mujer de ese rango, pero aún deseaba cocinar algo. Por lo que ideó hacerlo en secreto, y así le preguntó al cocinero en jefe.

Si había en el castillo, algún libro sobre cocina. Él respondió que sí, y le mostró los que estaban en la cocina. También le informó que en la biblioteca, había más libros. Aprovechando el velo de la noche, llegó a escondidas a la cocina. Y se iluminó únicamente con una vela, para que nadie la viera.

Y así robó su primer libro, esa noche no durmió nada. Se la pasó leyendo página a página, todo el manual de cocina. Luego una semana después, hurtó su segundo libro. Este trababa sobre postres, mientras que el primero era sobre platos fuertes. Con cada semana, robaba un libro más. Hasta que se hizo notorio la ausencia de ellos.

Cuando Picorro se encargó del caso, sobornaba con unas cuantas monedas de oro. A los guardias para que la dejaran pasar, y así continuó con sus actividades. Luego de muchos años de lectura, ella aprendió muchos platillos. Pero algo la hacía falta, de nada sirve saber lo teórico si no se maneja la práctica.

Por lo tanto, en las noches bajaba a la cocina para cocinar algo. Dejaba su fina ropa de seda que la representa como Reina, para sustituirla por un simple y grasiento delantal. Preparó carnes rellenas al horno, pasteles, estofados y demás comidas. El problema era qué hacer con toda esa comida, y se dio cuenta que no había mejor lugar para guardarla…que en el mismo estómago de su esposo.

Les ordenaba a los guardias del castillo, que le entregaran esa comida a Goku. Tanto los guardias como Goku, creían erróneamente que esos alimentos. Los habían preparado los cocineros reales, nunca les pasó por la cabeza que era la Reina quien los preparaba. En una ocasión, usó un pequeño telescopio propiedad del reino.

Sólo para ver a lo lejos, la reacción de su marido al comer la comida que ella había cocinado. Una gran sonrisa orgullosa, se esbozó en su rostro. Cuando vio a su marido devorar sin piedad alguna, todos los alimentos en los platos. Ese mismo día, él le cuestionó que si habían contratado nuevos cocineros.

Ya que según él, esa comida tenía un sabor infinitamente mejor. Comparada con los alimentos que usualmente le servían. Goku ni nadie más supo que la Reina tenía buena mano para la cocina, ya que esta se prohibió a sí misma. Revelar su talento culinario, esto porque su terco orgullo. Le decía que sería humillante, que supieran que una soberana se rebajaba al puesto de una cocinera.

Lentamente el sueño la fue invadiendo, y como ya le era tradición. Terminó de leer por hoy, otro libro de recetas. Todos los libros robados durante años, los tenía escondidos detrás de su armario. Lugar perfecto para esconder algo, ya que nadie le registraría a la Reina sus cosas personales. Después se ocultar su libro, se acomodó en su cama para dormir.

Y se durmió pensando, que tal vez con un buen platillo. Pueda reconstruir su desdichada relación matrimonial.


La joven que lucha contra el crimen, se movía de un lado al otro debajo de las sábanas de su cama. Estaba teniendo un sueño tan extraño, que su cuerpo estaba cubierto de sudor…y su largo cabello negro estaba regado y alborotado sobre su almohada. Ella caminaba en los corredores de la escuela, para luego llegar a su salón.

Cuando llegó abrió la puerta, pero descubrió que este estaba completamente vacío. Ella gritaba con fuerza llamando a sus amigos, pero nadie le contestaba. Decidió revisar todo el edificio educativo, y asustada fue primero hacia la biblioteca que no estaba destruida por el incendio. Al no encontrar a nadie, fue a la cafetería sin embargo no halló a nadie.

Al final fue al último lugar por revisar, la azotea de la escuela. Cuando llegó allí, sí logró encontrar a alguien. Era un chico alto, estaba de espaldas reclinado contra el muro de la azotea. Él tenía el cabello negro y puntiagudo, y sus ropas parecían a las de un nerd. Videl intentó hablarle, pero de repente su voz desapareció sin explicación. Pero a pesar de ello, todo el miedo e incertidumbre se desvaneció.

Algo en ese chico, la llenaba de paz. Tranquilamente caminó hacia él, el cual se volteó a verla. Pero la luz del sol era tan fuerte, que no le dejaba ver su rostro completo. Sólo alcanzaba a mirarle los labios, y en el momento que estaba frente a él. Este la abrazó para cargarla, ya que él era más alto que ella.

Lo que sucedió luego, la sorprendió por completo. El chico se inclinó, para poder besarla. Y ella sin perder tiempo le devolvió el gesto. El sabor de su boca, la estaba hipnotizando y eso le impedía que separara sus labios de él. En ese momento no había nadie más en el mundo, ni su padre, ni Shapner, ni Ireza, ni Ángela. Sólo existían ellos dos, compartiendo un largo beso.

Después de lo que le pareció una infinidad, se separaron. Y él le dijo en tono bajo.

Despierta Videl, despiertadebes despertar.

En ese instante, la hija del campeón mundial de las artes marciales. Se levantó como si fuera un resorte, su respiración agitada le impidió hablar por unos segundos.

– Nunca más vuelvo a comer pizza, antes de dormir–dijo al recuperar el aliento–me provoca sueños raros–miró hacia su reloj despertador, el cual marcaba las cinco de la mañana–ya casi tengo que levantarme para ir a la escuela, será mejor dormir de nuevo–se volvió a acostar, pero antes de dormir, recordó al chico de su sueño, el cual se le parecía mucho a alguien.

"Gohan"–dijo mentalmente y sin darse cuenta, antes de dormirse de nuevo.


El sol anunciaba el llegar de un nuevo día. Luego de cuatro largos días de viaje, la segunda carta de Gohan. Por fin llegó a su destino, la cual fue recogida por Krilin. Mientras tanto, Goku abrió los ojos luego de una fría noche en el bosque. Aunque ya estaba habituado, a dormir en las ramas de los árboles.

En su época de niño, antes de conocer a Bulma. En algunas ocasiones, dormía en algún árbol cercano. Y ahora que tiene un pequeño problema con su esposa, debe dormir en el bosque. El hombre suspiró antes los recuerdos. Toda su vida de joven, pasó frente a sus ojos. Pero sobre todo el día de su pelea en el torneo, cuando luchó con Milk.

Él no la reconoció al principio, pero luego cuando ella reveló su identidad. Su memoria se estremeció al verla, porque hasta alguien tan ingenuo como él. Tenía que admitir que Milk, había pasado de una niña pequeña para ser una mujer muy hermosa. Y siendo él un hombre de palabra, le cumplió su promesa de matrimonio.

Una vez formalizada la unión entre ambos, él intentó invitar a la boda a Bulma, Yamcha, al maestro Roshi y demás amigos. Pero Milk se opuso, alegando que Bulma y los demás. Eran unos rebeldes y malas influencias. Y por lo que no los quería ver ni en pintura el día de la boda, y así fue como Goku y Milk se casaron en las afueras del reino. Enfrente de todos lo habitantes del lugar.

Ahora que mi hija ya tiene marido–dijo Ox Satán el día de la ceremonia–es el momento de revelar mi regalo de bodas.

Todos caminan desde la colina donde se realizó la boda, para luego ver algo que los impactó.

Se ha logrado reconstruir el castillo–dice señalándolo–que fue destruido por ese devorador incendio, y por lo tanto esta comunidad es rebautizada con el nombre de la Tierra del Fuego–todos los presentes aplaudieron–y como los primeros reyes, yo elijo a mi yerno e hija.

La felicidad de Milk aumentó, ella sería una Reina y gobernaría. Todo iba bien hasta.

Espera Ox Satán–le dice Goku–yo no quiero vivir en ese castillo…ni tampoco gobernar.

¡Qué!... ¿por qué dices eso Goku?–le preguntó su joven esposa.

Pues yo tenía pensado regresar a la montaña Paoz–responde–y vivir en la casa que me dejó mi abuelo.

¡No señor!... ¡ni creas que me voy a vivir a una pequeña cabaña!–habló firme Milk–además el castillo está reconstruido, y no tenemos porqué irnos…y yo sí quiero ser una Reina.

Pero Milk, quiero regresar a la montaña Paoz.

Goku–dijo su suegro–por favor, reconsidéralo…aquí podrán vivir con mayor comodidad.

Sí Goku, y si te quedas te prometo que comerás todo lo que quieras–le ofreció su esposa, para que se quedara.

¿También podré seguir entrenando?

¡Por supuesto que sí! –Le dijo–pero debes quedarte.

Muy bien me quedo, pero yo no quiero gobernar.

Por eso no hay problema–le comenta Ox Satán–Milk tendrá el título de Reina, y yo seré el Rey…pero cuando mi primer nieto varón sea mayor, deberá tomar mi lugar.

¡Excelente!...ya está decidido–alegó Milk.

Y así fue como todo pasó, a los pocos años Gohan nació. Y también llegó Picorro que increíblemente, le salvó la vida a su pequeño hijo. Con la ayuda del guerrero verde, pudo entrenar pero le hacía falta alguien más. Y pensó en su amigo de toda la vida, Krilin. Le dijo a su esposa sus intenciones que traerlo al reino, al principio no quería pero luego aceptó.

Lo buscó hasta encontrarlo en pequeño bosque entrenando, de inmediato le contó todo sobre su vida. Que estaba casado y que ya era padre. El hombre sin nariz casi no lo creyó, pero siguió a Goku hasta el reino. Donde se quedó a vivir, Milk le prohibió decirle en dónde estaba a Bulma y a los demás.

Krilin aceptó y se convirtió en el encargado del protocolo, lamentablemente con los años los problemas empezaron. Milk le dijo a su marido, que no era necesario que entrenara todo el tiempo, que era mejor que leyera un poco y así cultivar su mente. Él lo intentó, leyó libros de novelas, de ciencias y de todo tipo.

Pero sólo descubrió que la lectura, no era lo suyo. Por lo que decidió continuar entrenando, además que debía enseñarle a pelear a su segundo hijo. Cuando este tuviera la edad adecuada, también pensó que habían pasado muchos años desde que vio por última vez, a Yamcha y a los demás.

Un día quiso ir a visitarlos, pero Milk molesta se lo impidió. Ella no quería que supieran nada sobre ellos, porque tenía miedo que distrajeran a Gohan de sus estudios. Por lo que ordenó cerrar las fronteras del reino, ningún extranjero entraría a la Tierra del Fuego. Desde ese momento, el reino no supo nada sobre el mundo exterior.

Tanto fue el hermetismo, que no se enteraron que el torneo de las artes marciales había regresado. Y Goku no pudo defender su título de campeón, el cual fue ganado por un peleador nuevo llamado Mr. Satán. Como el dejó de leer libros, Milk se enfadó con él. Poco a poco se fueron distanciando. Y a pesar de los problemas, él la continúa queriendo.

– ¡Goku!... ¡Goku! –La voz de Krilin lo saca de sus pensamientos– ¿dónde estás?

– Justo arriba de ti–le responde desde el árbol– ¿qué pasa?

– Llegó otra carta de Gohan–le respondió Picorro–la vamos a leer.

– Pues háganlo–salta desde el árbol hasta el piso.

Ya los tres reunidos, Krilin abrió el sobre para comenzar a leer en voz alta.

Hola a todos.

Les doy la buena noticia que me aceptaron en la escuela, y ya estoy asistiendo a clases. También les cuento que ya he salido con una chica, aunque no estuvimos solos. Ya que nos acompañaban, otros compañeros de clase.

Fuimos a un club nocturno llamado Satán, lo gracioso de esta ciudad es que casi todo se llama igual. También me pude enterar, que el torneo de las artes marciales se efectúa de nuevo. Y papá por no haberse presentado a la competición, perdió su título y un señor llamado Mr. Satán es ahora el nuevo campeón, y esa es la razón por la que esta ciudad se llama así.

Bueno regresando a lo del club, al principio todo iba muy bien. Pudimos conversar de muchas cosas, pero de repente hubo un gran alboroto. Y no tuve más remedio que ayudar a controlar la situación, pero tuve cuidado para que nadie me viera usar mis poderes.

Y eso es todo lo que hecho hasta ahora, pero por seguridad para que mamá no nos descubra. Será mejor que ya no nos enviemos cartas, sólo lo haremos en caso de suma importancia. Por el momento es todo, adiós.

Atte. Son Gohan.

Con esas palabras, la carta terminó.

– Así que han vuelto a realizar el torneo–dice Goku–lástima, me hubiera gustado participar…ni modo será para la próxima.

– Por lo menos sabemos, que nuestro Gohan ya es todo un hombre–dice Krilin con tono de broma–ya tuvo su primera cita con una chica–los tres ríen.

– Bueno, ya no le escribiremos más cartas a Gohan–argumentó Picorro–sólo si fuera en caso de emergencia.

De la nada, se escuchó el ruido de un hambriento estómago. Todos al saber que Goku tenía hambre, se retiran hacia el castillo. Sin embargo, no se percataron que la criatura que los ha vigilado por largo tiempo. Los había escuchado, y este ríe un poco antes de ocultarse en el bosque. Y ya sabía que hacer, para conseguir lo que deseaba. Sólo esperaba el momento idóneo para actuar.


– ¡Despierten!... ¡vamos levántense hoy hace un lindo día! –Les decía alegremente Lunch, a los criminales dormidos en piso de su cuartel.

La mujer alegre de cabello azul y listón rojo, olía una por una. Todas las flores que le trajeron sus secuaces, para Lunch no había nada mejor que despertar en un lugar con olor a flores. Continuó olfateando las plantas, hasta que llegó a una cuyo aroma provocó una gran comezón en su nariz.

– ¡Ahhhh…ahhhh…achuuuuu! –Con su potente estornudo, su cabello cambió de azulado a rubio en un instante– ¿qué hacen dormidos a estas horas?... ¡levántense de inmediato! –La delincuente como por arte de magia, sacó su fiel ametralladora y comenzó a dispararles a los hombres dormidos en el piso– ¡maldita sea, ya es hora de levantarse!

– ¡Es la jefa! –Dicen al unísono sus hombres– ¡ha regresado a la normalidad!

– ¡Claro que soy yo!... ¿a quién diablos esperaban ver?

– Estábamos preocupados–le dice un criminal–como nos ordenó traerle flores, creímos que no volvería a ser la de antes.

– ¿Flores? –Grita– ¡yo odio las flores! –la delincuente miró a su alrededor, y notó la gran cantidad de plantas. Y sin perder tiempo, usó su arma de fuego para destruirlas una la vez.

– Veo que ya eres tú de nuevo, Lunch–le dijo el líder de la banda Red Shark–ahora podremos continuar con nuestra venganza contra Videl.

– Sí–camina hacia él–hablando de esa mocosa… ¿ha pasado algo nuevo relacionado con ella?

– Sí jefa–le contestó un secuaz–al parecer su padre, se ha postulado para las próximas elecciones.

– Así que ese viejo tonto de Mr. Satán quiere ser alcalde–alega Lunch–interesante, eso sí que cambia las cosas y deberíamos aprovechar la situación.

– ¿Qué propones? –le pregunta el líder de la otra pandilla.

– ¿No les parecería divertido crear un caos el día de las elecciones? –les dice la ladrona.

– Sería divertido, pero es mejor que estas se realicen con calma.

– ¿Por qué?

– El mismo Mr. Satán dijo en televisión–le cuenta–que si gana las votaciones, le prohibiría para siempre, a Videl ayudar a la policía…eso es algo bueno para nosotros.

– Aunque no me gusta admitirlo, tienes razón–habló la rubia– ¿cuánto falta para las votaciones?

– Serán la próxima semana–le responde uno de sus seguidores.

– Muy bien esto haremos, no atacaremos el día de las elecciones–dice–veremos si Mr. Satán cumple con su palabra, si es que gana…pero si no lo hace, seremos nosotros quienes saquemos a Videl de la ecuación.

En ese momento, Lunch recibe una llamada en su teléfono móvil. Luego de unos minutos de conversación, ella cuelga el teléfono y sonríe.

– ¿Quién era?... ¿qué te dijo?

– Era mi informante en la escuela–comenta–hace unos días le pedí que me dijera, como le va a Videl en la secundaria…al parecer por ayudar tanto a la policía, no tiene tiempo para encargarse de sus deberes escolares.

– ¿Y eso qué tiene de importante?

– ¿Eres tonto o qué?...si tomamos ventaja de la situación podemos divertirnos con ella–camina hasta un grupo de sus hombres–ustedes, vayan al centro de la ciudad y hagan un gran alboroto…lo que sea, para que Videl tenga que ir.

– ¡Sí! –sus secuaces toman sus armas y se retiran.

– ¿Para qué los envías a hacer eso?

– Le ordené a mi hombre en la preparatoria, que haga que todos sus maestros le dejen más tareas a esa mocosa–afirma la delincuente–y si provocamos algo de locura en la ciudad por varios días, ella no tendrá tiempo suficiente como para combatir el crimen y hacer sus deberes escolares, al final va ha estar tan ocupada…que no podrá hacer las dos cosas y colapsaría.

– ¿Y qué ganamos nosotros con eso?

– Simple, tendremos la satisfacción de ver su vida convertida en una verdadera locura–ríe–la pobre va a estar tan agotada, que ni siquiera será capaz de hacer nada.


En la escuela, todo parecía normal. Gohan y sus demás compañeros, se encontraban recibiendo la clase de biología. El joven príncipe no podía evitar recordar el problema de ayer, pero para su sorpresa Shapner no había llegado a clases.

Por el momento, no tendrá que verle la cara. Por dicha situación, cuando se alistaba para ir a la escuela. No se percató que se había equivocado de reloj, y en lugar de usar su reloj normal. En cambio, se puso el reloj convertidor que le regaló el dueño de la tienda de disfraces.

Sin tomar en cuenta eso, la clase era más que aburrida. Todo lo explicado lo sabía desde hace años, gracias a los maestros que su madre le dio. Mientras tanto, muy cerca de él. Videl escribía todo lo que la profesora hablaba, ya que la clase de biología era una de las materias que más se le dificultaban.

– Ya para finalizar la clase–dice la educadora–deben traer resuelto el siguiente cuestionario, y espero que todos lo hagan… ¿escuchó señorita Videl?

– ¡Sí profesora! –gritó desde su asiento.

– Eso espero señorita, usted es la que va más atrasada en mi clase–dijo con seriedad–no me gustaría tener que reprobarla, al final del año escolar.

Videl por la presión no de reprobar la clase, escribía muy deprisa el cuestionario de cincuenta preguntas escrito en el pizarrón. En un momento, al escribir tan rápido su bolígrafo se zafó de su mano. Y cayó al suelo, hasta rodar cerca del asiento de Gohan. Como era el único que tenía, tuvo que agacharse y gatear debajo de los asientos para tomarlo.

Gohan había visto lo que pasó, y con intención de ayudarla. Se agachó para recoger el bolígrafo, al verlo estiró su mano para tomarlo. Pero en lugar de tomar el instrumento de escritura, tomó otra cosa. Sin querer le sujetó la mano a Videl, quien había tomado el lapicero. Y ambos al alzar la mirada, se encontraron cara a cara.

Sin decir palabra alguna, la chica recordando el sueño que tuvo. Se inclinó hacia delante, hasta el punto de que su pequeña nariz rozó la del chico. No les importaban que estuvieran en plena clase, Gohan no sabía lo qué hacía. Pero la cercanía de la mujer de ojos azules, le hizo ignorar todo. En el momento justo en que sus labios se iban a tocar, el reloj comunicador de Videl sonó. Y con el susto por el ruido, ambos brincaron golpeándose la cabeza con el escritorio arriba de ellos.

– Aquí Videl, habla–le dijo.

Videl, al parecer la banda Blue Shadow ha vuelto a atacar–dice el policía–han tomado como rehenes a unas personas en el parque de la ciudad, y exigen que vengas.

– Voy en camino–antes le dio una última mirada al chico frente a ella, y no pudo evitar sonrojarse ligeramente por lo que casi pasó.

Gohan sólo la vio salir del salón, y al escuchar que pelearía con hombres armados. Se preocupó mucho por ella. Precisamente en ese instante, notó que no llevaba el reloj correcto. Y se le ocurrió una idea.

– Profesora–dice en voz alta– ¿puedo ir al baño?

– Claro Gohan, puedes ir–le respondió.

El hijo de Goku, salió corriendo del salón pero no fue al baño. Sino corrió hacia la azotea de la preparatoria, cuando llegó ahí recordó las instrucciones del vendedor de la tienda de disfraces.

"Si oprimes el botón rojo, el disfraz que lleva adentro te cubre"–recuerda–"al presionar el botón azul…el traje se retira y tu ropa normal regresa".

– Entonces el botón rojo–y con eso dicho, lo presionó.

Y efectivamente, el reloj hizo su trabajo y lo cubrió con otra ropa. La cual consistía en un traje ajustado negro, y sobre eso otra pieza de ropa color verde. Una capa roja caía sobre su espalda, y su rostro estaba oculto bajo un casco de color naranja, también llevaba puesto botas y guantes blancos. Con su nueva ropa puesta, despegó tras Videl para ayudarla.

Un nuevo héroe, había nacido.

Fin Capítulo Once

Gracias a: Rose Adriana Macklen D'Astolfy, Lilia. Takarai, Ferduran, Oyuky Chan, Chibi Ichigo y a Jhung Yuki, por sus comentarios en el capítulo anterior.

Gracias por leer y hasta la próxima.