Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, todos los derechos le corresponden a J. y WB. Los personajes y situaciones que no conozcan son míos.
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LAS DOS CARAS DE UN MISMO CASTILLO
Solo cuando hubo pasado una semana de clases fue cuando Lily comprendió por qué la amistad de los Gryffindor con los Slytherin estaba tan fuera de lugar. Después del ataque de Severus a Peter Pettigrew, la riña que se había armado en el dormitorio de las chicas de primer año había sido de proporciones, entre Mary y ella, con algunas intervenciones sin mucho sentido de parte de Melania y escasos murmullos de Cordelia y Olive. Luego de eso, ninguna de ellas, ni Mary, Olive o Melania, le habían dirigido una sola palabra, enojadas porque Lily defendiera lo que, en su fuero interno, sabía indefendible respecto al reprochable comportamiento de su amigo Severus en los invernaderos de la profesora Sprout. Tanto Severus como James Potter habían recibido un castigo de limpiar salones por la conducta, con palabras de la profesora McGonagall, "tan incorrecta de un estudiante". En cuanto a Cordelia, ella seguía vagando tan sola por el castillo como Lily, pero no con aquel aspecto miserable, y ella supuso que aunque la distraída muchacha jamás se apartaría antipáticamente de su lado como las otras muchachas, de igual manera la estaba evitando.
Además de tener que lidiar con la estricta ley del hielo al que estaba siendo sometida por sus compañeros, Lily había tenido que aprender sola como escabullirse para no tener que hablar con Severus, quien a pesar de que en un principio había querido hacer lo mismo que ella, ahora parecía querer volver a hablarle, lo que no agradaba a Lily, pues ella aun no se recuperaba de lo que había sucedido. Peter Pettigrew había vuelto a clases, ahora compartiendo espacio junto al extraño grupo que habían formado junto a Potter, Black y Lupin, aunque este último parecía más reacio a estar tan cerca de sus compañeros y había desaparecido por tres días para visitar a su madre enferma.
Todo volvía a ser normal, a excepción de que ahora Lily se encontraba horrorosamente sola, bajo la atenta y molesta mirada de Mary McDonald, que no entendía cómo podía ser amiga de alguien como Severus.
- Lily, querida¿estás bien?- La voz del profesor Slughorn dio un fuerte dolor de cabeza en la mente de Lily.
Era un viejo barrigudo y con aspecto de morsa, bigote y cara sonrosada, como si estuviera permanentemente ebrio, y era el jefe de la casa de Slytherin. En los pocos días de clases que llevaban, el profesor Slughorn le había tomado un especial cariño a Lily gracias al inesperado talento de ella para Pociones, talento que también parecía expresarse en las otras clases con igual éxito. A ella le importaba por ahora bien poco sus logros en Hogwarts, pero si le reventaba que Slughorn le hablara de lo raro que era que no hubiera quedado Lily en Slytherin, lo que solo lograba recordarle a Severus.
El profesor Slughorn la miraba con amabilidad.
- Sí, profesor, es solo que he estado un poco enferma- Lily buscó como pudo una excusa suficientemente convincente.
- Ah… vaya, bueno, eso no ha afectado tu excelente trabajo con la cura de furúnculos, quizás, como ya has terminado, deberías ir a ver a la enfermera Pomfrey- dijo el profesor Slughorn.
Lo que menos le apetecía a Lily era ir a explicarle alguna ridiculez a la desconocida enfermera del colegio para que ella sospechara que estaba escapando de clases, sin embargo antes de que pudiera decir algo la campana de salida de clases la salvó justo antes de que Slughorn se pusiera a insistir más y ella escapó a toda pastilla a la biblioteca en busca de tranquilidad. Le aburría bastante pasar tanto tiempo en ese lugar lleno de polvorientos libros y con la vieja bibliotecaria, la señora Pince, vigilando todo el rato, pero era el único espacio donde podía asegurar que ninguno de sus compañeros la encontraría, pues la biblioteca no era de los lugares favoritos de los alumnos.
Su brillante plan se fue al tacho de la basura cuando Mary y Olive aparecieron en busca de unos textos de Hechizos para la próxima clase y la vieron. Rápidamente Olive se puso a cuchichear a una velocidad sorprendente, aunque Mary solo dirigió una breve mirada fría y de desaprobación.
- Lily- Alguien, una voz que no escuchaba hace un buen tiempo, habló tras ella- Lily.
- ¿Severus?- Su amigo estaba sentado a su lado, con un tono ligeramente rojo.
Lily se las había apañado para escapar de Severus, pero nunca había creado una estrategia en caso de que él la encontrara, así que ahora estaba resumida a tener que aguantar lo que vendría. Para más podía sentir los ojos de Mary y Olive tras ellos, como si planearan rostizarla por hablar con Severus en su presencia. Suspiró.
- Ya dale, ahora viene la explicación- murmuró fastidiada mientras Severus se tornaba púrpura.
- Lo siento, fue una escena desagradable, desearía que no la hubieras visto- murmuró Severus.
- Pero la vi¿y sabes? Me ha acarreado una torre de problemas con mis compañeras de Gryffindor que no entienden cómo rayos eres mi amigo. Y francamente, yo tampoco- dijo Lily.
- ¿Fue esa tal Mary MacDonald, no? Sí, ya me han dicho que te peleaste con ella en el cuarto de chicas y que fue porque te exigieron una explicación- Severus se acomodó en el asiento- ¡Da igual! No debería importarte, Lily, ella es solo una… ella no es nadie, no le des preocupación.
- ¡Son mis compañeras de casa y de cuarto!- exclamó Lily y bajó la voz al ver que la señora Pince se alzaba amenazante- ¿Cómo esperas que me lleve con ellas? Es mi primer año, Severus, y tú me prometiste que Hogwarts era la mejor cosa del mundo, pues te diré algo. Estas han sido de las peores semanas de mi vida. Si no fuera porque estoy aprendiendo a ser una bruja esto sería un infierno.
Severus se agachó cabizbajo y Lily agarró todas sus cosas antes de que su amigo la pudiera detener, y lanzó una mirada desafiante a Mary, que pareció avergonzarse pues no dirigió su usual semblante frío. Lily echó a caminar rápido hasta llegar al retrato de la Dama Gorda y al entrar en la cálida sala común de Gryffindor, se desparramó como pudo en una butaca.
- ¿Estás bien?- preguntó una voz suave.
Cordelia Withers escribía en un pergamino con toda tranquilidad, en lo que parecía ser su deber de transformaciones. La muchacha no había levantado la cabeza, pero al parecer si se había dado cuenta de que Lily acababa de llegar. Cordelia dejó la pluma encima de un empastado libro y la miró, seria, tal como ella recordaba. Lily rió por lo bajo, perpleja por la conducta de la niña.
- Eh… sí, gracias- murmuró.
- Acabo de darme cuenta que estás andando sola¿por qué?- Cordelia había vuelto a mirar su pergamino, repasándolo con la mirada. Lily pensó que era una chiflada.
- Pues… verás, tú también andas sola- apuntó Lily.
- Ya, pero tú eres normal- comentó Cordelia, más seria que nunca, y por un momento ella quiso agarrar su cara y moldeársela por el descaro de la chica.
- Yo a ti te veo normal, también- reflexionó Lily- Tienes dos pies y, bueno, tus ojos son un poco grandes…
Cordelia levantó la cabeza, la miró, e hizo algo que, a esas alturas, Lily creía imposible. Sonrió abiertamente y rió entre dientes. Luego, como si hubiera descubierto algo increíble, miró por la ventana y alzó las cejas en señal de sorpresa. La niña guardó sus cosas en su bolso, se levantó con su aire etéreo y extendió una mano a Lily.
- Vamos a cenar- Lily sonrió, por primera vez en muchos días.
Resultaba casi irreal lo sencillo que era andar sonriendo a Cordelia después de las semanas repugnantes que Lily había pasado en su llegada a Hogwarts. La niña después de todo si estaba bastante chiflada, pero era de las sanas, y parecía encontrar increíble que Lily la hiciera sonreír con tan facilidad. Teniendo como aliada a Corde, Lily también sentía que era capaz de perdonar a Severus e ignorar a Mary MacDonald, quien a pesar de todo parecía comprender un poco más a Lily, pues ya no la evitaba a toda costa. Por lo demás, Lily estaba yendo de maravilla en sus estudios y cuando no estaba terminando sus estudios, se encontraba sentado con Corde en la Sala Común escuchando el sin fin de idioteces que decían James Potter y Sirius Black, el primero que parecía tener una especial gana de molestar a Corde a toda costa, y el segundo que era una caja de Pandora con sus ocurrencias.
Sirius podía ser bastante molesto de vez en cuando, sobre todo porque era muy astuto, pero James era todo un humorista, así que Lily no podía evitar seguir sus idioteces, con un ligero sentido macabro pensando en lo que diría Severus si la viera riendo junto al que, al parecer, había declarado su peor enemigo.
- Evans…- Una voz cantarina se alzó a un lado de ella, y al volverse, Lily se encontró con la cara de James Potter de frente. Lily arqueó sus cejas y James sonrió- Préstame tu deber de Transformaciones.
- ¿Para qué?
- Serás… ¿para qué va a ser? Para copiarla, por supuesto- exclamó James como si fuera lo más obvio del mundo y echándose a su lado.
- Eres el mejor de Transformaciones, incluso la profesora McGonagall lo admitió¿para qué quieres mi deber?- Potter sonrió infantilmente.
- Me da un poco de flojera hacerla- admitió.
- Ni hablar- se negó Lily.
- Pero anda, Evans, o si no te voy a tener que echar un maleficio- dijo James sin darle importancia.
- Primero te mando en una caja de cerillas a la enfermería, Potter, no te hagas el listo conmigo- gruñó Lily amenazante pero sin ningún toque antipático, con suficiencia, y Potter se levantó sonriendo de un salto.
- Cierto- exclamó.
El chico de gafas se alejó sonriendo juguetonamente de la mesa de Lily y fue a dar esta vez a la de Mary MacDonald para las mismas intenciones, pero esta se negó un poco menos vehementemente que ella misma, así que el chico siguió con igual tarea por toda la sala común en busca de alguien que se la prestara, hasta llegar donde trabajaba Melania Hornby, a quien decidió que no era una buena idea por sus malos resultados en Transformaciones y aunque Lily estaba segura que Melania no habría descansado hasta redactar por su propia cuenta el trabajo de James. Finalmente hartó a Remus Lupin y este le arrojó su propia redacción por la cabeza para que dejara de dar pena por la Torre de Gryffindor y luego ambos chicos se echaron a reír.
Así, el primer mes en Hogwarts terminó por ser de los mejores para Lily. Iba a todos lados con la curiosa de Cordelia, que parecía disfrutar de la intimidad lograda con Lily, veía normalmente a Severus en algunas clases y además se entretenía viendo las travesías de Potter y Black, que parecía pegados con goma. A todo esto tenía que sumar que Mary MacDonald se había acercado una tarde en el pasillo para disculparse de corazón por su comportamiento, argumentando que entendía que Lily tenía razones importantes para ser amiga de Severus, así que ahora disfrutaba de la compañía y la diversión ocasional de Mary y Olive, quien hacía todo lo que su amiga creía correcto. Realmente, la única que aun parecía reacia a perdonar a Lily por algo que ella no había hecho, era Melania Hornby, aunque Olive decía que era porque estaba celosa pues le gustaba Potter y el chico y Lily pasaban riendo juntos una buena parte del día.
Al contrario, Melania cada vez estaba más arisca con cada comentario de Lily y hacía que todas sus amigas de Ravenclaw le echaran una que otra mirada furibunda. Cordelia encontraba todo eso muy entretenido, Potter no le daba importancia y miraba a Lily como si considerara si podría llegar a gustarle, y Black encontraba que todas las chicas eran una enrolladas. Lily estaba aburrida de no poder estar tranquila, aunque luego de las malas primeras semanas que había vivido, ella no encontraba que fuera tan horrible el panorama.
Sin embargo, los alumnos de primero tuvieron que dejar de preocuparse por otras tonterías y, además de las clases normales, añadir el hecho de que debían aprender pronto como volar en escoba, algo que mitad espantaba y fascinaba a Lily. La profesora Flyerbanks era una mujer que deambulaba de vez en cuando por el castillo espantando a los alumnos con su aire de sabia del Quidditch, cosa que a algunos tenía preocupados y a otros les llevaba sin cuidado, como a Potter.
- ¿Tú has volado antes?- preguntó Mary, una de las tantas que estaba preocupada, pues ella, al igual que Lily, era hija de muggles.
- Desde que tengo como un año- aclaró Potter, que estaba echado en una butaca hojeando su libro de pociones en busca de una en particular.
- Vaya, entonces no tendrás problema. Lo que soy yo, nunca se me ha dado bien, aunque no me caeré de la escoba- gruñó Olive.
- ¿Qué tan complicado es?- preguntó Lily al aire, pero Potter, que parecía ser un acérrimo fanático del Quidditch, tomó la palabra.
- Solo debes evitar que la escoba vibre mucho y mantenerla firme, después de eso la cosa se hace más sencilla- afirmó él.
- Es sencillo para ti- Esta vez Corde, que parecía abstraída con un libro de amuletos mágicos, habló- Haz volado desde pequeño, pero no siempre has sido tan bueno.
- No hagas escándalo, Corde- exclamó Potter y luego miró a la audiencia, que no entendía nada- Lo que pasa es que una vez la golpeé con una quaffle de juguete cuando pequeño.
Lily trató de imaginarse a la pequeña Cordelia siendo azotada por un balón de fútbol en la cabeza y a un escuálido pequeño Potter sorprendido y sin saber que hacer al encontrarse con una niña derrumbada ante el golpe. Entonces surgió una nueva duda.
- ¿Es que ustedes se conocen de antes?
- Somos vecinos- murmuró Corde volviendo a su libro con aire ensoñador. Lily vio que Black la miraba con los ojos desorbitados.
- Bueno- murmuró Sirius- Lo del golpe explicaría muchas cosas¿no?
El chico señaló a Corde, que coronaba su imagen de rara con un mechón de pelo crespo enzarzado hacia arriba, y todos echaron a reír, pero Lily, entre risas, vio que su amiga no se había enterado ni media palabra de lo que decían y estaba enfrascada en su lectura. Y entonces supo que eso era lo que más le gustaba de Corde, todo parecía no importarle, pero en los momentos importantes estaba ahí.
Chan chan chan! Bueno, primero que nada¡quiero opiniones! (Greendoe pone cara de macabra y aparece con un cinturón de cuero dispuesta a azotar al que no deje comentarios), y segundo quiero pedir las disculpas pertinentes porque he estado muy ocupada con esto de los exámenes finales en mi colegio¿saben? Así que, bueno, gracias a todos y eso. Besos.
