¡Hola, hola! ¿Qué tal? ¿Cómo estamos? Yo estoy bien. He estado buscando como seguir esta historia y en busca de la inspiración, y leyendo otros fics y libros por fin, ayer, a la 1:57 AM me vino la inspiración y comencé a escribir en una libreta todas mis ideas, y de ahí ha surgido este capítulo que espero que os encante. Nos vemos más abajo... ^^


- Estás loco – negué con la cabeza cruzándome de brazos. No, no era buena idea en absoluto.

- A mi no me parece tan mal, Lu-chan – Levy a mi lado me sonreía nerviosa, como si estuviera escondiéndose. Sí, claro, a ti no te parece mal porque va tu querido Gajeel, pensé para mis adentros.

- Eso Levy, convéncela, que sin ella no iremos. ¡Hasta viene Laxus! – Gray le puso esos ojos de cachorro. Será hijo de…

- Nos os emocionéis, solo voy por las chicas en bikini – dijo con una sonrisa de lado.

- No me parece correcto irnos de vacaciones una semana antes de los exámenes finales – fruncí el ceño mientras todos los demás soltaban bufidos y me llamaban aguafiestas. - Además, ¿a la playa? ¿Enserio?

- ¿Qué tiene de malo la playa? - Loki me miró sorprendido.

- Pues… qué no tengo ropa de baño ni nada por el estilo, y tendríamos que salir mañana. Gray, esto se avisa antes, ¿no crees? - bufé, sabiendo que no tenía más opción que ir con esos hombretones y mi amiga Levy.

- Nena, por mi, no necesitas ropa de baño – empujé a Gray divertida y algo sonrojada mientras todos se carcajeaban de mí.

Sí… y por ese motivo me encuentro a las nueve de la noche en un centro comercial buscando un maldito bikini. Y parece que ninguno esté echo para mí, o demasiado pequeños, o pequeños. ¿Enserio sólo podían hacer tallas muñeca? Cada cual que veía me gustaba menos, y era más pequeño. Jesús…

Finalmente, entré a una tienda específica dónde seguramente podría encontrar mi talla y.. ¡bingo!

- Disculpe, desearía la parte de abajo de este bikini, es que no la he encontrado – dije a una de las dependientas, que ya estaba recogiendo para cerrar la tienda. La mujer me sonrió ampliamente.

- Se nos han acabado las braguitas para este modelo de bikini, señorita. Disculpe, pero solo puedo ofrecerle… - dijo mientras buscaba en un montón de ropa y sacaba una braguita que conjuntaba perfectamente con el sujetador pero era… un tanga.

Un maldito tanga.

- ¿Enserio no tienen nada más? - esto no me podía pasar a mí.

- Lo siento, solo podemos ofrecerle esto y… en dos minutos cerramos. - la chica se disculpó con una leve reverencia. Le dije a la chica que me lo cobrara, indecisa, sabiendo que no me pondría eso delante de ellos bajo ningún concepto. Y encima, ni si quiera me había dado tiempo de probármelo, simplemente intuí a ojo que era mi talla. Maldita sea… ¡Te odio Gray Fullbuster!

Mientras tanto, en otra parte de la ciudad.


- ¿Qué es este alboroto y desorden, por Dios? - observé como mis compañeros de piso y la jovencita que ya estaba tan acostumbrado a ver, amiga de Lucy, preparaban maletas en medio del salón con ropa cubriendo todo el suelo.

- Hola Natsu… - dijo Gray con una sonrisa nerviosa, temiendo un manotazo mío por la forma en la que le estaba mirando.

- ¿Qué mierda estáis haciendo? - insistí buscando con la mirada a la rubia, que parecía no encontrarse allí.

- Si buscas a Lu-chan, ha ido a comprarse un bikini – dijo Gray guiñándome un ojo, que me hizo poner una mueca de asco. Espera.. ¿bikini? Me acerqué a él intentando no perder los nervios y me arrodillé hasta quedar a su altura, ya que estaba sentado en el suelo.

- Te he preguntado algo, Fullbuster, no me cambies de tema – sonreí de lado indicándole que no estaba de humor para sus tonterías.

- Estamos haciendo las maletas porque mañana nos vamos de viaje a la playa una semana. - Gajeel al rescate del miedica de Gray me respondió mientras seguía acumulando su ropa en una pequeña maleta. En mi se iluminó un deje de esperanza, y es que por fin tendría durante un tiempo mi casa para mi solo, sin ninguna interrupción. Sin más me levanté de mi posición y mucho más feliz que antes me dirigí a la cocina a servirme un plato de cena. ¿Verdura? Joder, seguro que le tocaba a la niñata cocinar hoy…

- Sí quieres puedes venirte, ¿eh? - rió Gray desde lo bajo dirigiéndose a mí.

- No me apetece ser la niñera de seis críos, pero gracias – dije metiéndome un trozo de patata en la boca. Finalmente, decidí concentrarme más en mi plato de comida, que resultó que no estaba tan mal como parecía, e ignorar las charlas que estaban teniendo todos mientras arreglaban su equipaje.

- Ay, ya quiero ver a Lu-chan en traje de baño – dijo Gray mientras todos se reían de él, y me miraba de reojo buscando provocarme. Arqueé una ceja, divertido, indicándole que no sería tan fácil convencerme de ir a un estúpido viaje.

De todos mis inquilinos, Gray era el que más me conocía, y también con el que más amistad tenía, aun que no lo pareciera. Fue el primero en llegar a la casa y también fue quién aguantó mis borracheras con su posterior consecuencia, llorar por mi soledad y por lo que Lissana me había hecho. Gray la conoció, y también me conoció a mí, anteriormente. Sabe que no siempre he sido así, y agradezco que no le haya dicho a nadie más que me sucedió. A pesar de que sea un auténtico gilipollas, sé que estará ahí si me sucede cualquier cosa. Y también sé que está intentando tramar algo entre cierta rubia y yo. Con mi mirada le lancé un "no voy a caer en tu juego" y el me la devolvió como un "ya lo veremos" mientras reía por lo bajo.

Mientras acababa mi plato, unos pasos de elefante me indicaron que la niñata había vuelto, y parecía ser, cabreada.

- ¡Estúpido Gray! - le lanzó su bolso a la cara con tal fuerza que se le quedó el estampado casi grabado en la cara.

- ¡Oye, nena! No es mi culpa, ¿Quién no tiene un bikini por si acaso? Además, ya te dije que por mí podías ir desn…

- ¡Ni si quiera lo vuelvas a decir! - se estaba poniendo roja como un tomate por la rabia.

- Oídme, si vais a pelearos, que sea fuera de mi casa, no quiero manchas de sangre por ahí – dije divertido viendo como poco a poco se le hinchaba una vena en la frente a la niñata y me mostraba su dedo corazón.

Después de unos segundos de disculpas por parte de Gray, y de Levy por ser demasiado pequeña y no poder dejarle nada de ropa, Lucy se retiró a su cuarto a hacer las maletas. Finalmente, decidí echar a todos a sus respectivas habitaciones para que me dejaran el salón tranquilo para descansar. Levy se metió en la habitación de Lucy y pronto la casa se sumergió en un silencio casi espectral.

No sé cuanto tiempo pasó, si horas o minutos, pero repentinamente mientras se me entrecerraban los ojos por culpa del cansancio sentí en el pasillo los pasos de alguien que intentaba no despertar a nadie. Sonreí de lado, un elefante no puede disimular sus pisadas, niñata, pensé mientras me levantaba, yo sí, siendo sigiloso y me dirigía dónde sabía que se encontraba. Me recosté en la pared al lado de el baño mientras escuchaba unos ruidos y quejidos.

- No, no no. Imposible. No pienso salir así. ¡No puedo ponerme esto! Joder… joder – arqueé una ceja al escuchar eso y recé a quien fuera que estuviera ahí arriba para que no estuviera el cerrojo puesto. Chasqueé la lengua haciendo el mínimo ruido posible abriendo la puerta muy poco y vi, primero, su larga melena rubia recogida en una desordenada coleta, su espalda desnuda, en la que solo se encontraba un pequeño lazo rojo y… ¿un tanga?

La chica hacía poses en el espejo mirándose de arriba abajo, avergonzada, y negando con la cabeza, sin darse cuenta de que ya había entrado en el baño y observaba su espectáculo de cara y poses apoyado con los brazos cruzados sobre la pared del baño.

- ¿Se puede saber qué haces? - Lucy botó sobre sus pies, asustada, y al verme soltó un suspiro de alivio.

- ¡Joder! Me has pegado un susto que casi me muer… - y vi como cambiaba rápidamente su color de piel a rojo mientras se daba cuenta de en qué situación estaba. - ¿Qué haces aquí, pervertido? - se tapó el cuerpo con sus brazos, sin mucho éxito. Resoplé.

- Oye, te he preguntado yo primero… - susurré mientras ella se sentaba sobre el lavamanos, intentando tranquilizarse sin mucho éxito tampoco. Me miró ruborizada y a punto de explotar.

Suspiré viéndola en esa situación y sin pensarlo demasiado le ofrecí mi camiseta. Ella me miró con una ceja arqueada y nerviosa.

- Póntela antes de que me arrepienta. Si no, no vas a abrir el pico, ¿no? - le dije, ya algo molesto. Ella asintió y dijo un gracias casi imperceptible. La camiseta, por suerte, le llegaba casi por la mitad de sus muslos, así que se relajó y su tono de piel volvió a ser el característico pálido.

- ¿Vas a hablar o me duermo, niñata? - estaba perdiendo mi paciencia.

- ¡Serás idiota! - se cruzó de brazos mientras balanceaba sus pies, que no llegaban al suelo. - Pues que Gray ha propuesto hoy el viaje y yo nunca he ido ni a la piscina ni a la playa por mi madre, ya sabes – asentí – y nunca he necesitado un bañador. Y cómo ha avisado ahora, no he tenido tiempo de encontrar nada, y solo quedaba esto que… bueno… ya lo has visto – suspiró, había dicho todo esto muy rápidamente, casi quedándose sin aire. ¿Por qué se preocupaban tanto las mujeres?

- Pues no vayas – me encogí de hombros y ella me miró, parpadeando muy rápidamente.

- Me hace ilusión ir, nunca he visto el mar más que en películas – susurró algo apenada.

- Mira, las cosas son así: Si tantas ganas tienes de ir, ve, porque no te debería importar como te ves si te hace tanta ilusión, y si te importa más que Gray y los demás te vayan acosando y no puedas disfrutar de tu viaje pues… no vayas – así me aseguraría de que nadie la vería con ese bonito… ¿Qué? ¿En qué estoy pensando?

Después de un rato de estar pensativa, ella me miró sonriente.

- Tienes razón, no merece la pena preocuparse… - el yo de mi interior comenzaba a celebrar su victoria - iré así y ya está. - se levantó de su asiento improvisado dando un pequeño saltito y quedando frente a mí.

- ¿Qué? Entonces, ¿irás? - dije confundido. ¿Por qué me está molestando todo esto?

- Claro, quiero conocer el lugar y no me importa lo que digan de mí – ella se veía feliz y yo solo me confundía más y más en mi interior.

- ¿Y no te molestarán Gray y los demás? - ¿Por qué sigo buscando excusas? Ella negó con la cabeza y varios cabellos rubios se posaron sobre su rostro, desprendiéndose de la coleta. Por inercia y sin darme cuenta los puse detrás de su oreja.

- Son buenos chicos, no me harán nada. Me preocuparía más si viniera un pervertido como tú – Me sacó la lengua, divertida. Yo fruncí el ceño, algo molesto.

- No te preocupes por mí, jamás me fijaría en una niñata como tú – sentencié entrecerrando los ojos.

- Mientes - dijo mientras se dirigía a la puerta y la abría. - ¿Vendrás?

- ¿A tu cama? Lo siento, ya te he dicho que no me van las…

- ¡Estúpido! - rió – Mañana, digo.

- N.. - no, tengo que evitar a toda costa que ella salga por ahí así – No lo sé, quizá… - me hice el desentendido y ella se despidió, dejando su aroma en el lavabo y yo quedándome navegando por mis pensamientos. ¡Estúpido! ¿Para qué mierda vas a ir ahí? Y, ¿qué más te da esa niñata?

No sé cuanto tiempo me quedé en el lavabo pero, en cuanto recobré mi mente me dirigí a mi habitación y en media hora ya tenía una pequeña maleta preparada para ir. Joder, suerte que a mí también me han dado vacaciones esta semana…


El despertador rompió mi dulce sueño y lo apagué sin ni si quiera abrir los ojos, quejándome. Después de eso, me acurruqué de nuevo en la mullida cama, durmiéndome de nuevo.

- Lu-chan, ¡nos vamos de viaje! ¡Despierta! - noté los pequeños saltos de Levy en mi colchón y comencé a desperezarme en la cama.

- Sí, sí… ya voy – me levanté, ella ya estaba lista, y perfectamente peinada. Su sonrisa infantil y sus gráciles movimientos me hicieron asemejarla con una pequeña hada.

Una vez todos listos y desayunados, nos dispusimos a repartirnos entre los coches de Gray y Gajeel.

- Eh, ¿Y el Amargado? Anoche me dijo que vendría – todos se vieron sorprendidos y Gray se acercó a mi, sonriendo.

- ¿Enserio? - asentí. - Pues ve tu misma a buscarlo, a ver si es que se ha quedado dormido.

Piqué varias veces a la puerta de su habitación, sin respuesta. Conté hasta diez, y mi pecho subía y bajaba con rapidez. ¿Por qué tanto nerviosismo? Me sentía entrando como intrusa en un lugar prohibido. Al fin, abrí la puerta y estaba completamente a oscuras.

- Natsu… - susurré al montón de sábanas que estaban en la cama. - Eh… es hora de irnos – me acerqué para balancearlo pero, por mi sorpresa, no había nadie en la cama, simplemente casi me caigo encima del colchón.

- ¿Se puede saber qué haces aquí? - un Natsu recién salido de la ducha me sorprendió por la espalda. Su largo pelo aún húmedo soltaba pequeñas gotas de agua por su torso desnudo y me miraba con sus ojos oscuros.

- Eh yo.. esto… vine a avisarte, de que ya nos íbamos… - dije nerviosa, apartando la vista de ese cuerpo que tanto me inquietaba. - Ya me voy, esperaremos abajo, y eso… - me dirigí a abrir la puerta pero me cogió con quizá demasiada fuerza de mi brazo, impidiéndomelo. Oh, por Dios… no le mires, no te gires…

- ¿Por qué tanta prisa? - ¡Mierda! ¡Lo estaba volviendo a hacer! Esa mirada oscura que me atraía, esa electricidad que parecía que me transmitía su cuerpo, su sonrisa de lado, enseñando esos dientes que parecían más afilados que los de un lobo, la calidez que notaba en su mano, y el hormigueo por zonas de mi cuerpo que ni si quiera sabía que existían. Mi calor corporal comenzó a subir e intenté zafarme de su agarre, sin éxito. ¿Por qué me pongo tan nerviosa?

- ¿Te has quedado muda? - noté como recorría con su mirada mi cuerpo y me avergoncé de no haberme querido arreglar mucho esa mañana. Llevaba unos simples tejanos pitillo, unas bambas y una camiseta de tirantes. Después de esa inspección de su parte, acercó su mano a mi pelo y soltó la coleta que llevaba puesta, cayendo mi melena en cascada.

- Me gusta más así – y esa sonrisa que puso después de soltarme eso, casi provoca que se me pare el corazón. Se guardó la goma de pelo en su muñeca y se alejó de mi. Yo me quedé paralizada en el sitio, hasta que vi que se quitaba la toalla que llevaba alrededor de la cintura y…

- ¡BUENOYOMEVOYTEESPERAMOSABAJO! - salí como un cachorro asustado de allí después de soltar esa frase seguida y gritando. Escuché las carcajadas en su habitación y bajé estrepitosamente donde me esperaban los demás.

- Nena, ¿y esos pelos de loca y los mofletes rojos? ¿Qué habéis hecho ahí arriba? - le dí un golpe en el estómago que hizo que todos perdieran las ganas de reír. ¡Me trataba como a su perro! Y encima, en el momento ¡no podía hacer nada para evitarlo! Si hubiera tenido más experiencias a solas con chicos… no me pasaría esto.

Minutos más tarde bajó Natsu con el pelo aún mojado y despeinado, unos pantalones negros que le sentaban de maravilla y una cazadora ancha. Y por supuesto, sus gafas de sol. Pasó uno de sus brazos por mi hombro y me apretó contra él.

- ¿Iremos en el mismo coche, no? - me mostró esa sonrisa completamente perfecta.

- ¡Ni lo sueñes! - me separé de él, notando como mi pulso se aceleraba.

Y como siempre, la vida era una cabrona que hacía que me tragara todas mis palabras, y tenía a un más peleón que nunca Natsu a mi lado.

- Por Dios Gray, dime que ya queda poco para llegar. - Gray asintió divertido.

- Quedan unos diez minutos, tranquila. - suspiré aliviada.

- Exacto, tranquila, porque dentro de diez minutos quiero verte con ese bañador tan bonito… - susurró Natsu, poniéndome todos los pelos de punta.

- Asqueroso – me quejé empujándole para que se separara de mí.

Por fin, después de dos horas de camino, llegamos a nuestro destino. Me bajé del coche y ante mí vi una bonita casa blanca, decorada con flores, muy típica de playa. Y ante mí, muy cerca veía el precioso mar que brillaba con los rayos del sol, como si en el líquido hubiera pequeños diamantes. La escena me fascinó, la que tanto había visto en la televisión. Era mucho más bonito en la realidad.

- Es maravilloso… - dije mientras los del coche de Gajeel también se bajaban.

- Nunca habías visto el mar, ¿verdad? Me lo imaginé al conocer a tu madre – Gajeel me desordenó aún más la melena.

- Jamás… solo en la televisión… mi madre decía que era cosa de nudistas… - sentí un delgado brazo rodearme el mío y vi a Levy sonriendo hacia mí con dulzura.

- Pues vamos ya a ver la playa de cerca, ¿no? - asentí divertida y entramos en la casa, que pertenecía a la familia de Gray. Era maravillosa y muy amplia, se notaba que no era de una familia de mucho dinero, pero era acogedora. Una vez finalizada la guía de Gray por la casa, nos fuimos a cambiar la ropa puesto que en la ciudad hacía bastante más frío que en este pueblo costero, y nos reunimos todos en el comedor. Levy llevaba un bonito vestido blanco amarrado por un cordón a su cuello que le hacía parecer un pequeño ángel, y yo en cambio simplemente me puse unos pantalones cortos de chándal y una camiseta de tirantes. Al lado de ella era como la típica chica descuidada. Llevaba puesto el bikini por debajo… pero seguía sin estar segura de enseñarlo. Me avergoncé simplemente de pensar lo que llevaba puesto. Los chicos bajaron con camisetas de tirantes y bañador.

- Reconozco este cordón… - noté el aliento de Natsu en mi cuello mientras agarraba el cordón del sujetador de mi bikini. Le propiné un codazo en las costillas seguido de un silencio.

- Bien chicos, como habéis podido ver, no hay habitaciones suficientes para todos, pero sí colchones… yo propongo poner todos los colchones en el comedor y dormir juntos – ante las quejas de todos, decidimos repartirnos las habitaciones de alguna forma.

- ¿A qué no hay huevos de echarlo a suertes? - Sugirió Gajeel, divertido. Levy y yo nos miramos preocupadas, pero acabamos aceptando. ¿Quién podía rechazar un reto como ese?

Y el maravilloso destino me jugó otra mala pasada.

- No pienso compartir mi habitación con una niñata – dijo Natsu arrugando la nariz y levantando sus gafas de sol, dejándolas entre su pelo.

- Pues hay que fastidiarse, decidimos hacerlo a suertes… - me tapé la cara con las manos, desesperada. Estoy segura de que me va a arruinar el viaje. Joder… si ya de por mi me pone nerviosa si está rondando por ahí, ¿cómo voy a dormir sabiendo que está en el colchón de al lado? Por Dios Levy, sálvame de alguna forma… la busqué con la mirada, pero ella parecía muy feliz de que le hubiera tocado con Gajeel… ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?

Una vez decidido todo, nos dirigimos a la playa. Yo iba por delante, casi corriendo, ansiosa. Quería tocar ya la suave arena con mis pies, sentir la sal en el olfato y en mi piel, y sobretodo, nadar. Quería nadar en esa inmensidad azul. De pronto, unas manos me cogieron y me cargaron como si fuéramos recién casados.

- ¿Qué haces jodido y estúpido Amargado? - dije roja y nerviosa.

- ¿A dónde vas con tanta prisa? - vi a través de las gafas sus ojos entrecerrados con malicia.

- Estaba huyendo de ti, para que no me jodieras este viaje – finalmente me dejé cargar, ya que no tenía ni la mitad de fuerza que él.

- Uf, pues lo tienes jodido, pequeñaja - ¿pequeñaja? ¡Qué te jodan! - porqué compartimos habitación.

- No me lo recuerdes… ¡y bájame! - grité pataleando mientras él reía por mis intentos inútiles.

- No te preocupes en un momento lo hago – y no sé como habíamos llegado tan rápido a la orilla de la playa, donde no había casi nadie, y de pronto, Natsu me soltó cayendo en el frío líquido de improvisto. Me quedé unos segundos quieta y creo, casi inconsciente, pensando en qué había pasado. Y… aun que era un ser repugnante y odioso, no podía enfadarme con él, porque finalmente conocía lo que era el mar. Comencé a nadar lejos de la orilla, disfrutando de la refrescante sensación y sintiéndome como en un sueño. Salí a la superficie relamiéndome la sal de los labios y le sonreí abiertamente. El se encontraba un poco más lejos de mí.

- ¡Está súper refrescante! ¡Y es clarísima! - le grité mientras le saludaba con la mano.

- ¿No estás enfadada? Y yo que pensaba joderte con esto – hizo un puchero divertido que me pareció hasta tierno.

- Lo siento, no puedo enfadarme, ¡estoy por fin en el mar! - le guiñé el ojo – ¡Tendrás que esforzarte más para hacerlo! - El se quedó pensativo, y se acarició la barbilla como si se tratara de un dibujo animado.

- ¿Y qué me dices si te he quitado esto mientras te tiré al agua? - sacó un pequeño tejido mojado de debajo del agua y lo balanceó como si fuera una bandera. Oh no… no puede ser. Me toqué las piernas para comprobarlo. Mierda… ¡mi pantalón! Me había quedado solo con el bikini y la camiseta…

- ¡Serás hijo de puta! - grité avergonzada y furiosa mientras el se carcajeaba y seguidamente se metía debajo del agua, buceando.


¿Y bien? ¿Qué os ha parecido este nuevo capítulo? A mi me ha encantado escribirlo, ha sido refrescante y muy divertido, y no puedo esperar a escribir lo que va a pasar en estos cinco días... e_e En fin, paso a responder a vuestros amorosos y dulces reviews, ¡nos leemos! ¡Espero que os haya gustado!

UsagichanLoveStories: ¡Me alegro de que te gustara! Sí, tengo Face pero no lo uso mucho! En cualquier caso te haré un PM dándotelo y así podemos hablar y eso! Me encanta que te haya gustado el capítulo y espero que este también! Ya me dirás! Un abrazo y un beso virtuales!

deicy: ¡Se lo demostrará! Yo creo que Natsu en realidad sabe que no se parecen en nada... pero necesita que alguien le saque esa espinita :(. Espero que te guste este cap! Ya me dirás que te ha parecido! Un beso y muchos abrazos virtuales!

Kaoru Ayuzawa: Sí, pobrecito, lo ha pasado mal. ¡Y sí, está haciendo un esfuerzo para llevarse mejor con nuestra rubia! Me alegro de que te gustara el cap anterior... ¿Qué te ha parecido este? Bueno.. nos leemos! Gracias por tu review y muchos besos y abrazos virtuales!

JoshAG94: Sí, es cierto que es muy cliché, pero intentaré no hacer una trama muy predecible para que no se vuelva aburrido. Has entendido perfectamente de nuevo lo que quiero expresar y eso me agrada enormemente. Es lo que representa, tal y como has dicho. ¡Habrá de esos encuentros que esperas! Sobretodo en este nuevo escenario al que Natsu se ha visto algo arrastrado... ¡jajajaj! No es una molestia responderte, es genial! Espero que te haya gustado este capítulo y un nuevo review me encantaría. Muchos besos y abrazos virtuales para ti! ^-^

Nowi: No... no se lo merecía, el era un gran chico! :( Me dolió escribirlo incluso. No, aún no estaban casados, estaban preparando la boda. Natsu no llegó a casarse con Lissana, pero sí tenía intenciones. Puf! Yo me compré muy pocas cosas en el salón... cada vez lo hacen peor T_T Espero que te haya gustado este cap! Muchos besitos y abracitos para tí!

AngelHolmes: Sí! Lo cierto es que está todo mucho mejor ^-^ gracias por preocuparte! Si, había una razón triste para que Natsu fuera sensualmente amargado como tu dices jajaja! Pobre :( Me alegro de que te gustara el cap anterior y espero que este lo disfrutes también! Muchos besitos y abracitos ^^

Selbstmord22: Ohh... no es tan buena mi historia! Me has hecho enrojecer! Jajajaja pero muchísimas gracias por tu comentario, me ha hecho muy feliz! Me alegro de que te hayas unido a mi pequeña historia! Espero que te haya gustado este cap, y también espero tu review! Muchitos abracitos ^^

cecejiji: Yo también te extrañé! Q_Q ¡Exijo mi empanada! He subido, y además con más acercamientos, más nalu, y más sladljsdlkasdj. e_e Aquí lo espero. Espero que te haya gustado este capi y me haya ganado al menos 50 empanadas! xDD

tentenxneji4ever: Tienes toda la razón, por mujeres que engañan y son unas arpías los hombres se vuelven tan desinteresados... y es que Natsu es como un ferrero rocher(? duro por fuera pero con cremita por dentro jajajaj T_T El licor es malo, intento explicárselo a Natsu pero agarra la botella como un maldito... jajajaja! Tienes toda la razón, al final olvidamos incluso quién somos y quién éramos... Natsu tendrá que descubrirlo por sí mismo. Espero que te haya gustado este capi y te mando muchos abracitos virtuales!

Vleivo: A mi también me encanta la relación que tienen Gray y Lucy! Son una monadita T_T y además Gray está jugando sus mejores cartas para juntar a esos dos bobos... ¡en fin! Espero que te haya gustado mucho este capítulo y te mando muchos besitos virtuales!

Kaya-Petrova: ¡Me alegro de que te guste mi forma de escribir! Como bien dices.. Natsu es como un gatito que necesita mimitos por dentro :( ¡Seguro que se lo hará entender! Quizá incluso Natsu ya lo sabe en su interior, pero como es un testarudo.. He leído muchos fics como bien dices en los que ponen de conflicto a Erza o incluso a Mira y no sé porqué no me pega, la única que me pega para ese papel es Lissana, así que lo siento Lisanna-chan pero... ¡serás la mala siempre! muajajajajokno xD. Espero que te haya gustado este capi mucho mucho y te mando muchos saludos! ^^


Bueno amores, nada más que decir, espero que hayáis disfrutado este capítulo y muchas gracias por vuestros favs, follows, reviews... me animan un montón! Nos vemos muy prontito! :F