DISCLAIMER: Todos los personajes de esta historia pertenecen a la serie "Cazadores de sombras: Los Instrumentos Mortales" de Cassandra Clare.
CAPITULO 11
-¡Clary por favor espera! Simon corría tras su amiga, temeroso de que en el estado en que se encontraba pudiera cometer una locura como no esquivar el tráfico vehicular.
Luego de lo que le parecieron millas la chica por fin se detuvo recostándose a un árbol y dejando que sus piernas fallaran hasta terminar en el suelo. El chico jadeante se apoyó en el tronco mientras trataba de recuperar el aliento.
-¡Mierda, Fray! Pensé que ibas a dejar que te atropellaran.
Clary permanecía con la mirada perdida en algún lugar mientras los sollozos silenciosos aun sacudían su cuerpo.
-Bien, si no quieres hablar no importa, aquí me quedaré hasta que te hartes del silencio. -El castaño se sentó a su lado y se puso a dibujar en el suelo.
-No tenías por qué seguirme.
-¿Y qué esperabas que hiciera? Soy tu mejor amigo ¿Lo olvidas? Eso es lo que hacen los mejores amigos.
-Ahora mismo solo quiero estar sola.
-Bueno pues haré como que no estoy aquí, no diré una palabra y me limitaré a respirar. –Simon se dispuso a cumplir con su tarea cuando vio que Clary se levantaba.
-¿A dónde vas? –Se levantó con ella y la tomó de la mano.
-Te dije que quiero estar sola, es más, lo necesito.
-Escucha Clary, sé que ahora mismo sientes que tu vida es una mierda y si, puede que sea cierto pero no tienes que pasar por esto sola, tu siempre has estado ahí para mí y ahora es mi turno, por favor no me alejes de ti, te prometo que no diré nada si no quieres pero entiende que estoy preocupado y lo que menos quiero es que te pase algo.
La chica entendió que Simon no iba a marcharse así que decidió dejar de luchar contra ello, total él tenía razón en una cosa, bueno, en muchas realmente pero la principal de ellas era que no tenía por qué tragarse el dolor ella sola.
-Está bien, entonces acompáñame a un lugar.
-Como mandes jefa. Dijo el chico poniendo una mano en su frente a modo de saludo militar.
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Jace se encontraba encerrado en su habitación, desde que había llegado de la casa de Clary no le había dirigido la palabra a nadie, ni siquiera a su primo Alec quien además de todo era su mejor amigo y se había mostrado preocupado por él.
Recostado en su cama mirando al techo pensaba en todos los acontecimientos de la comida en casa de "su novia" donde se había llevado la sorpresa de su vida y no solo porque su madre muerta resultó no estarlo sino porque le parecía insólito que de todas las chicas en el mundo sus ojos se hubieran posado en la que estaba prohibida para él, pero ¿Qué culpa tenia? Se había enamorado de Clary antes de saber que era su hermana y lo peor de todo era que ni siquiera esa verdad opacaba sus sentimientos por ella.
En este momento odiaba a su padre y odiaba a su madre pero se odiaba más a si mismo por no poder controlar sus emociones, esas que no lo dejaban en paz y que iban dirigidas todas a ella, a Clary, su novia… Su hermana.
En el fondo el chico aun guardaba una pequeña esperanza de que todo aquello fuera un malentendido y solo había una persona que podía aclararlo todo; entonces tomó su teléfono y marcó su número.
-Jonathan.
-Papá.
-¿Qué tal todo en Nueva York? Hace días que no tengo noticias tuyas.
-Pues aquí me tienes pero no llamé para una plática telefónica, solo quiero saber si estas en Alicante.
-En este momento estoy en París reunido con unos inversionistas pero regreso mañana en la tarde a casa ¿Por qué?
-Necesito hablar contigo.
-¿Sucede algo?
-No es algo que debamos discutir por teléfono.
-Está bien, entonces mañana nos veremos en casa hijo.
Y dicho esto el rubio cortó la llamada disponiéndose a empacar sus cosas para salir temprano en la mañana y tomar el primer avión a España. En eso escuchó unos golpes en su puerta seguido de la voz de Isabelle.
-Jace ¿Estás despierto?
El chico no contestó pretendiendo que si ignoraba a Isabelle se daría por vencida y se marcharía, no quería tener que dar explicaciones sobre su repentino cambio de planes, en la mañana solo se despediría alegando que su padre lo necesitaba en casa por algunos asuntos pendientes.
-Jace, alguien quiere verte. -La voz de la chica resonaba tras la puerta.
-Ya estoy en la cama, dile que le veré mañana. -Le contesto mientras doblaba su cazadora.
-Ok, le diré a Clary que estas dormido.
Clary. El corazón del chico se aceleró sin previo aviso ¿Por qué seguía haciéndolo sentir así?
-No, espera. Dile que venga.
Isabelle bajó rápidamente las escaleras y se dirigió al lugar donde había dejado a Clary con Simon para indicarle que subiera mientras en el lugar, Jace abría la puerta y la esperaba con una mezcla de emociones que deseaba reprimir.
-Hola. La chica se había quedado en el umbral de la puerta.
-Hola. Contesto él aun estático cerca de su cama donde su ropa estaba siendo introducida en su maleta.
-¿Estas bien? Clary caminó muy despacio hacia el interior cerrando la puerta tras de sí.
-Ahora mismo no lo sé.
Jace continuó su labor tratando de ignorar los ojos rojos de la chica, se notaba que había llorado bastante, algo que él hubiera hecho si no se hubiera prometido a sí mismo hace tantos años no volver a llorar.
-¿A dónde vas?
-Al lugar donde pueden darme una explicación sobre lo que está sucediendo. -Se detuvo y la miro a los ojos.
-Vas a buscar a Valentine. -Concluyo Clary.
-Es el único que puede decirme la verdad.
El ambiente en la habitación de Jace era tenso y ninguno de los dos se atrevía a avanzar hacia el otro temiendo lo que pudiera suceder. Aunque el chico moría de ganas por abrazarla y decirle que de alguna manera todo iba a estar bien, sabía que eso no era lo correcto.
Ella mientras tanto deseaba sentir su calor pero más que nada quería escuchar de sus labios que nada de eso estaba sucediendo, que no era más que un mal sueño del que ya era hora de despertar pero sabía que era imposible y que por su bien era mejor no poner los pies sobre la tierra.
-Creo que lo mejor será que te vayas a casa. –Dijo por fin el rubio.
-Ya no sé si tengo casa, no puedo volver con ella porque es una mentirosa y en este momento no hay un lugar donde me sienta en paz.
-Lo lamento Clary pero necesito acabar de empacar porque me voy a primera hora de la mañana y… -No sé lo que sea capaz de hacer en este momento si sigues aquí- Las palabras solo se quedaron en su pensamiento y acto seguido se giró para seguir metiendo prendas en su maleta.
-Quiero ir contigo.
El rubio se giró bruscamente hasta encontrarse con los ojos verdes de Clary que despedían determinación.
-¿Qué dijiste?
-Lo que escuchaste, quiero ir contigo a Alicante, quiero conocer a…. Nuestro padre. –Las últimas palabras fueron casi un susurro.
-No creo que eso sea una buena idea.
-No me importa lo que creas pero quieras o no iré contigo, este es un asunto que nos concierne a los dos.
Jace sabía que Clary tenía razón pero ya era malo tener que escuchar la confirmación de una verdad innegable solo y hacerlo con ella era mucho peor, sin embargo, en lo único que su cabeza podía pensar era en ¿Cómo estar con Clary tanto tiempo sin desear besarla o tenerla entre sus brazos? –Sacudió su cabeza tratando de eliminar el horrible pensamiento.
-Tú ganas. –Dijo agachando la mirada
-Iré a preparar mis cosas.
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-Y entonces ¿Qué tal todo? –Los ojos oscuros de la chica escrutando su cara lo ponían aún más nervioso de lo que ya estaba.
-¿No tienes nada inteligente que decir? Esperaba más de ti estrellita. –Isabelle parecía aburrida como siempre.
-Bueno pues digamos que me es difícil pensar coherentemente contigo cerca. –Dijo coquetamente.
-Buen intento pero necesitarás más que eso para acercarte a mí. –Dicho esto se alejó dejándolo solo en una de las salas de estar de la mansión.
-Eres una rompecorazones Isabelle Lightwood… -Pensó para sí mismo Simon mientras observaba la cabellera negra de la chica alejarse por el pasillo.
-Eh Simon. –No había notado en que momento Clary había llegado a su lado.
-Clary ¿Todo va bien?
-Si por bien te refieres a que aún respiro entonces sí, pero necesito que me hagas un favor enorme.
La chica rápidamente le platicó a su amigo acerca de sus planes mientras se alejaban de la mansión Lightwood en dirección a su casa.
-¿!CÓMO!? ¿Qué vas a qué?
-Me oíste bien, me voy a Alicante con Jace.
-¿Te volviste loca Fray? Por supuesto que no dejaré que hagas semejante estupidez.
-La decisión está tomada, nos iremos mañana en la mañana así que necesito que consigas algo de mi ropa.
-¿Y que se supone que le diga a tus padres?
-Diles que necesito tiempo para pensar las cosas y por eso me voy a quedar unos días en tu casa, que por favor no me presionen o lo que sea, inventa cualquier cosa.
-Sigo estando en desacuerdo con lo que vas a hacer. –Simon la miraba con el ceño fruncido.
-¡Quien te entiende! hace rato estabas pidiéndome que te dejara hacer algo por mí y ahora que te pido algo que en verdad puede ayudarme te niegas ¿Eres o no mi mejor amigo?
-¡Lo soy!
-¡Pues compórtate como tal!
-¿Sabes que eso se llama chantaje? –Simon vio como Clary sonreía por primera vez en todo lo que llevaba de la noche desde el incidente así que no tuvo más remedio que ceder a las pretensiones de la chica.
-Bien, pero sigue pareciéndome una pésima idea que te vayas de viaje a otro continente con el que hace unas horas era tu novio y ahora resulta ser tu hermano, a propósito ¿Entonces te ligaste a tu hermano? ¡Vaya suerte Fray!
Simon vio la oportunidad propicia para bromear pues aunque la chica lo miro con cara de pocos amigos por el comentario él la conocía lo suficiente como para saber que no estaba enojada.
-Anda por mi ropa en vez de estar diciendo tonterías.
El chico le hizo caso y una vez que llegaron al lugar Clary se quedó oculta entre unos arbustos cercanos observando como Luke recibía a Simon en la puerta aun cuando ya era un poco tarde. 15 minutos después el castaño apareció de nuevo cargando la maleta violeta de Clary.
-¿Qué te dijeron?
-Clary, tu madre no ha parado de llorar. Esta verdaderamente preocupada por ti.
-Lo sé pero necesito hacer esto por mí, ella debe entenderlo, es lo mínimo que me debe luego de haberme mantenido tanto tiempo engañada.
-¿Cuánto tiempo piensas quedarte en España?
-Aun no lo sé pero te prometo que estaré en contacto contigo todo el tiempo.
-Eso no es lo que me preocupa ¿Qué le diré a tus padres una vez que lo descubran?
-Diles que me escapé, al fin y al cabo no podías mantenerme vigilada las 24 horas del día.
-Soy un pésimo amigo.
-Eres el mejor de todos. –Le dijo ella abrazándolo fuerte mientras revolvía su cabello con una mano.
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Pasajeros con destino a la ciudad de Alicante favor iniciar el abordaje…
Jace estaba sentado en la sala de espera con un café en su mano. Había llegado dos horas antes al aeropuerto huyendo de las incansables preguntas de sus tíos acerca de la razón por la que regresaba a casa antes de lo previsto. Había decidido no contar nada de lo que acontecía pero al final se lo había dicho a Alec quien lo escuchó con toda la compostura que permitía el asunto.
-¿Entonces ella se va contigo? –Le había dicho su primo.
-No puedo impedirle que conozca a mi padre, al fin y al cabo también es su padre.
-Ten cuidado Jace, te conozco y sé que necesitarás más fuerza de voluntad de la que has requerido en toda tu vida para lidiar con esto.
-Lo sé pero trataré de no estallar cuando lo escuche decirme la verdad.
-Sabes que no me refiero a eso, estoy hablando de Clary.
-Soy consciente de ello.
Mientras recordaba su conversación con Alec sintió como una mano se posó en su hombro e instintivamente se tensó al tiempo que volteaba a ver encontrándose con los ojos verdes que lo habían hipnotizado desde el primer día.
-Estoy lista.
Jace se levantó dándole una ojeada a la maleta que Simon estaba cargando en sus manos al tiempo que tomaba la suya.
-Bien, porque ya es hora de irnos.
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Hola Paulys:
Gracias por tu comentario, de verdad me encantó y me motivó para escribir un nuevo capítulo. Esta historia a diferencia de las otras no ha tenido tantos lectores pero me alegra que tú seas uno de los pocos que se han tomado el trabajo de leer y comentar. Supongo que la mayoría prefiere los juegos del hambre que es lo otro sobre lo que he estado escribiendo pero siempre es bueno leer algo como lo que me dejaste hoy.
Espero que sigas pendiente lo que escribo aquí y sobre todo que te guste porque aunque no le he dedicado tanto tiempo a VIDAS AJENAS como a BECADA o DISTRITO 12, también me fascina escribirla.
Un abrazo.
Giselle.
