¡Hola a todos! Tanto, pero tanto tiempo sin verlos, de verdad lo siento por la tardanza pero la verdad es que tendrán que esperar un poco más ¡Lo siento mucho! Pero aún faltan algunos arreglos en la historia y prometo que cuando suba el siguiente capitulo subiré el siguiente a ese enseguida. Por mientras les traigo un especial Crossver del mundo de Hogwarts junto los ¿"Big four"? que es como llaman al fandom- con cada vez más seguidores- de Mérida, Hicupp, Rapunzel y Jack, aunque poco tiene que ver con ellos esto es un BunnyxJack, como le debe gustar a casi todos los de acá. Espero que les guste, y si quieren luego le doy una combinación, ese fue más bien un capricho mio por escribirlo, pero también un regalo para ustedes. Gracias de antemano por leer.

Sentimientos Imperiosos

Hace ya mucho, mucho tiempo existieron 4 poderosos guerreros, quienes sin tener nada en común se vieron unidos por razones del destino. El primero, era un chico llamado Hiccup, provenía de una familia compuesta sólo por él y su padre, quien lideraba un gran clan de poderosos hombres y mujeres de costumbres guerreras; La segunda, era una chica llamada Rapunzel, quien había crecido apartada del mundo, coexistía profundamente con la naturaleza y su madre; La tercera, también una chica, llamada Mérida, provenía de una dinastía de reyes, devotos a su pueblo y a su propia sangre; y por último estaba Jack, Jack Frost, quien había perdido a sus padres a muy temprana edad, por la maldad y avaricia del Señor Oscuro.

Estos cuatro guerreros, no se conocieron hasta entrar a la escuela de Magia y hechicería de Hogwarts, donde ha pesar de sus diferencias encontraron el valor, la fuerza y la amistad en su unión.

Una nueva semana comenzaba en Hogwarts y Jack ya bostezaba del aburrimiento en su clase de Herbología, a su lado Rapunzel que miraba extasiada al profesor no paraba de darle codazos en las costillas para que se despertara de una vez y dejara de insultar con sus bostezos su clase favorita. Aún así Jack no le hacía caso, y bostezaba con más entusiasmo. Siempre le había gustado molestar a Rapunzel, su infantil inocencia le causaba ese imperioso sentimiento, pero hablando de sentimientos imperiosos…

Hace ya un mes que había entrado a Hogwarts y había conocido a los que ahora eran sus más cercanos amigos – por alguna extraña razón, todos eran de distintas casas, algo bastante épico por lo que había escuchado – y las cosas marchaban a la perfección, habían siempre sorpresas y diversión a la vuelta de la esquina, se encandilaba con las maravillas de cada clase –excepto Herbología – y aprendía con facilidad – algo que muchos se esperaban por ser "El niño que vivió" de Quien-no- debe- ser- nombrado – pero había algo que lo molestaba, más bien lo inquietaba ¡Exasperaba! ¡Destrozaba los nervios! Y se encontraba enseñando en la clase de pociones, desde las mazmorras.

O a lo que "él" llamaba "madrigueras" con tanto cariño, a pesar de ser un conjunto de lúgubres y frías habitaciones en el subterráneo de la escuela, dónde también se encontraban los dormitorios de su casa. "ÉL" era bastante especial, en todo sentido, incluso en hacerle la vida imposible a Jack durante sus clases. Y no era que lo tratara mal, no era nada comparado con como trataba a las demás casas, con desprecio y extremo rigor, la pobre de Mérida había salido llorando las primeras clases, y de impotencia más que nada. Por lo menos no fue la única que quiso darle un buen golpe en su nariz rosada, "él" odiaba a todas las casas que no fueran Slytherin, porque – peor para Jack - era el jefe de esa casa. El problema en verdad era que Jack se incomodaba con su presencia, era demasiado imponente y causaba temblores por su cuerpo cada vez que pasaba por su pupitre a ver cómo iba su poción, no podía evitar pasar la clase entera con un rubor hasta las orejas y temblequeo en piernas y brazos. Era mentir el decir que no corriendo en cuanto tocaran la campana.

A quien Jack sólo se atrevía llamar "él" era al Profesor E. Aster Bunnymund, el único sobreviviente de la comunidad Pooka, una raza de conejos gigantes antropomorfos con distintas y sorprendentes habilidades, que fueron exterminados por el Señor oscuro. De pelaje azulado, ojos de un brillante verde primavera, seis pies de alto, tatuajes en piernas, brazos y en la frente, de carácter frío, estoico, elegante, misterioso, tenía a más de una suspirando por las esquinas, extremadamente inteligente, de lengua vivaz y venenosa, fiel representante de la casa de Slytherin por su inmensa astucia; andaba siempre saltando por ahí con su camisa blanca, chaleco de tres botones negro, pañuelo verde esmeralda y la insignia de Slytherin.

A Jack lo traía de locos y se preguntaba que qué mierda le pasaba con aquel desagradable conejo.

-¡Nos vemos, Jack!- se despidió con entusiasmo Rapunzel al salir de la clase y reunirse con sus amigas de su misma casa.

Jack no la despidió con las mismas ganas pero si tenía una sonrisa dibujada en sus labios, le costaba mantenerla, pero estaba ahí. Ahora le tocaba pociones, le daba un escalofrío de sólo pensarlo. Se encontró con Mérida en el pasillo y decidieron pasar el descanso juntos, antes de bajar juntos a la clase.

Se sentaron en uno de los bancos bajo un frondoso árbol, el aire estaba frío y el ambiente se sentía húmedo, el invierno se acercaba.

-¿Te gusta el invierno, Jack? – pregunto Mérida mientras tomaba un sorbo de su cartón de jugo de calabaza.

-Sí, si me gusta- respondió - ¿Acaso no hay otra clase de jugo aquí? ¡Ya estoy arto del jugo de calabaza!- Ambos rieron, y Mérida dejo el jugo de lado.

-Entonces no te ofrezco- dictaminó- ¡Yo odio el invierno! ¡El frío y el no poder ver casi nunca el sol me desespera! Pero debo salvar que son cálidas las tardes frente a la chimenea…- comentó nostálgica, Jack supuso que su amiga ya estaba imaginándose las vacaciones con su familia, frente a esa confortable chimenea.

-Yo no siento nada de frío en invierno…. No sé por qué… ¿Dónde está Hiccup?-preguntó cambiando de tema Jack

- En la mañana tenía, si no me equivoco, Historia de la magia, ahora creo que le toca Vuelo con Ravenclaw – confirmó Mérida

- Es decir, con Rapunzel…Te sabes todo su horario ¿Eh?- insinuó coqueto Jack, el rojo fuego de su cara se mimetizo con el de su cabello – Veo que ya se están coordinando para las juntas a escondidas.

-¡Cállate, idiota!- gritó enfadada -¡No tiene nada que ver con eso, me sé también el tuyo y el de Rapunzel!- declaró golpeándolo con los puños en un berrinche.

Jack sólo lanzo unas cuantas carcajadas y luego se disculpó, antes de que la pelirroja le golpeara más fuerte.

Bajaron a las mazmorras – "madrigueras" – recordó Jack; y el Profesor Aster ya estaba allí, concentrado en las hojas de un enorme libro, los saludo con un delicado asentimiento y volvió la atención a las páginas. Jack ya estaba sonrojado y nervioso. Ambos se sentaron juntos en una de las largas mesas con calderos.

La clase paso inesperadamente rápido, y pronto Jack se hundió en sus pensamientos y dejo de prestar atención. Sus reflexiones fluían en las lagunas de su confusión por los sentimientos que arrancaban de él ese felpudo profesor. ¿Qué quería de él? ¡¿Qué?!

-¿Le sucede algo, Señor Frost?- escuchó una encantadora voz susurrar en su oído y lo sacó del trance.

Dio un brinco por la intromisión y ahogo un grito al darse cuenta que era el profesor Aster quien le había susurrado. Todos en la clase ya se habían ido, incluso Mérida quien egoístamente lo había dejado varado ahí, con cara de idiota pensando estupideces.

-¡No! ¡Lo siento! Estaba… ¿Durmiendo con los ojos abiertos? –Se excusó avergonzado pero sin perder su sonrisa pícara y maliciosa.

Aster río suavemente - Muy buena su técnica para dormir con los ojos abiertos Sr Frost, pero apuesto a que no aprendió nada de cómo aplastar los ojos de sapo para curar los orzuelos- reveló con su aire de supremacía – Si no fuera de mi casa le quitaría puntos.

-Lo siento, Profesor- se disculpó no muy sincero Jack, con una mirada resentida.

-Me gusta esa mirada en tus ojos...- comentó Aster, y a Jack le saltó el corazón- Eres un caprichoso ¿Lo sabías?-

- No sé si eso tiene algo que ver con el haberme quedado dormido, profesor – manifestó molesto Jack, sabía que el conejo estaba jugando con sus sentimientos, decidió irse y agarró sus cosas, estaba ya a unos pasos de la puerta cuando…

-Lo digo porque creo que estás encaprichado conmigo….la forma en que me miras…. Me dice que buscas algo mucho más profundo de mí que sólo aprender…- Emitió, tranquilo, como si fuera lo más normal del mundo. A Jack se le congeló la sangre. – Aunque hoy ha sido la excepción… prefirió dormir antes que mirarme Sr Frost -. Bunnymund ya se encontraba recargado sobre su escritorio de maestro.

- ¿Qué quiere decir con eso?- preguntó aterrado por el rumbo que estaba tomando la conversación, pero sin el poder de cortarla.

- Nada más de lo que he dicho – declaró

-¿Y qué quiere que le diga? ¡¿Cómo quiere que responda a eso?!- Jack volteó y encaro a Aster. Sin miedo dio fuertes pasos hasta estar a sólo un metro de él, clavando sus claros azules en los pozos verdes del profesor.

- Dime ¿Qué es lo que quieres de mí?- manifestó Aster sin apartar la desafiante mirada. Jack se preguntó si es que aquel tonto Conejo no le leía la mente, eso era justamente lo qué él se preguntaba.

-No lo sé… ¡No lo sé estúpido, Canguro!- vociferó fúrico antes de volver a voltearse con toda la intención de escaparse una vez más de su clase.

Pero un fuerte brazo lo detuvo, arrinconándolo contra su pecho.

-¿Canguro? ¿Me dijiste canguro?- escupió Aster, conteniendo lo mejor que podía la ira, lo cual duro muy poco, ya que al segundo después volteó al muchacho, lo levantó y abriéndole las piernas de manera violenta lo sentó sobre su regazo, haciendo que rodeara su cintura.- Yo te diré lo que quieres, pequeño mocoso engreído, y más te vale que lo tomes todo…porque no me detendré-Expuso con rabia.

Un suave, cálido y gentil beso se poso sobre sus labios, sus piernas no paraban de temblar y sentía que perdía fuerzas, una mano que se deslizo por su muslo le indicó que se aferrara más a la fina cintura de su profesor, enseguida obedeció, agarrando confianza y aferrarse también al cuello del conejo, rodeándolo con sus brazos y profundizando aun más el beso. Aster lamía, chupaba y mordía con parsimonia los labios fríos del joven, saboreándolos y riendo entre besos por su torpeza al tratar de responder.

-¡Auch! Eso me dolió- Se quejó el mayor por la mordida que le había dado, pero aún riendo.

-No te burles de mí, tonto- Bufó avergonzado Jack

-Lo siento- y dirigió la cabeza del alvino al recoveco entre su cuello y su hombro – La verdad es qué no sé qué mierda estoy haciendo…-

-¿Enserio no lo sabes? Nos estábamos besando…- expuso Jack algo embobado por las recientes sensaciones otorgadas, mientras jugaba con los cabellos del hombro de Bunnymund

-Eso lo sé….-

-¿Acaso no sabes por qué? Creí que eras un adulto…- Habló nuevamente Jack, mirándolo a los ojos, Aster tuvo que inclinarse un poco hacía atrás, estaban tan cerca que no podrían hablar cara a cara sin rozar sus labios.

-Eso también lo sé…- aclaró algo enfadado, el chiquillo ¿lo estaba incitando a discutir?

-¿Lo sabes? ¿En verdad lo sabes?- manifestó desafiante, haciéndose notar su miedo y alteración.

Aster no pudo mentir ante aquellos altivos ojos, que exigían una respuesta clara a lo que en realidad…no tenía sentido, calló por un momento y pensó ¿Acaso sólo se estaba dejando llevar por un impulso de la estupidez? ¿Estaba jugando con aquel niño, que durante tantas clases le había expresado con sus miradas y reacciones, lo que para él era claramente atracción?

¿Qué era lo que él sentía? Luego de tenerlo sólo y sin nadie escuchándolos a kilómetros, él no había podido evitar provocar al joven, le parecía tan inocente, tan tierno y lindo, pero a la vez tan sensual, altivo y provocador.

Aún recordaba aquel día en el pasillo en que, a escondidas, había presenciado la declaración de un chico de Gryffindor – que para él era desconocido - a Jack; recordaba perfectamente como el Slytherin había reído ante el nerviosismo del de la casa de los leones, como acarició su mejilla con delicadeza y luego con una sonrisa sincera rechazo sus sentimientos.

¿Qué había sido eso? ¿Qué clase de combinación extraña, loca, sensual, despiadada y a la vez tierna y sincera manera había sido esa para rechazar a alguien? Bunnymund había quedado a cuadros ¡¿Cómo un pequeñajo podía tener tanta personalidad?!

Desde entonces se había intoxicado del pequeño, y no podía dejar de seguirlo con la mirada, más bien perseguirlo…

- Me atraes y punto. Soy un adulto ¿No deberías confiar en mis movimientos?- respondió con firmeza y una sonrisa se dibujó en sus labios al ver recompuesta la confianza del alvino. Acaricio sus cabellos con finura, se sorprendió de los suaves que resultaban ser, los enredo entre sus dedos y jugo un poco con ellos mientras besaba su cabeza.

-Eres demasiado cariñoso y confianzudo, algo inesperado en ti. Para ser sólo la primera vez que me tocas, pareciese que lo haces hace años ¿No te parece?- Ronroneó Jack bastante feliz por los mimos.

- No es tan así… quiero conocerte, explorarte, por eso estoy tan concentrado en tocarte- Aster cruzó miradas con el joven, con la maliciosa intención de ver su reacción antes sus palabras.

-Viejo Canguro pervertido-

-¡¿Canguro?!-

Aclaración: Mérida es de Gryffindor, Hicupp de Hufflepuff, Rapunzel Ravenclaw y Jack Slytherin, Slytherin siempre ha tenido clase de pociones junto con Gryffindor por eso Jack y Mérida y Jack bajan juntos a las madrigueras.