Capitulo 10. Punto de quiebre.

Para cuando Gaara llegó a la oficina general de embajadas en Suna, se encontró a Matsuri saliendo de la oficina de Temari, recibiéndole de inmediato con una enorme sonrisa ante la cual el pelirrojo hizo un asentimiento a modo de saludo…

—¿Estás lista? —preguntó avanzando con calma, y la joven asistente, absteniéndose de correr, se dirigió rápidamente a su escritorio a por su bolso…

—Hai, Temari sama acaba de darme permiso de marchar —dijo sin poder ocultar su felicidad de verlo ahí esperando de nuevo por ella, y aunque el pelirrojo asintió, no se detuvo sino que siguió andando hacia la puerta que Matsuri acababa de cruzar.

—Dame un minuto, no me tardaré —prometió, y sin llamar a la puerta entró a la oficina de su hermana, que apenas mirándolo, le inquirió.

—Si es por el auto ya te dije que no lo necesito: Tenten vendrá a recogerme para ir a celebrar su cumpleaños —dijo, anticipándose a las preocupaciones de su hermano, que aunque haciendo un pequeño mohín que mostraba desagrado, resoplando un instante con simpleza agregó.

—Sólo quería decirte que si necesitas algo no dudes en llamarme —dijo y la rubia asintió.

—Seguro —dijo y al verlo abrir de nuevo la puerta, esbozando una sonrisa agregó: —diviértanse —dijo y aunque el pelirrojo respondió con una seca cabezada, Sabaku no Temari sabía perfectamente bien que el comentario no le había gustado, y encima, era probable que lo hubiera considerado inapropiado…

Después de todo, todas aquellas salidas a comer y a cenar en compañía de Matsuri habían sido para él casi como un suplicio, una actividad que si bien no le agradaba del todo, la seguía llevando a cabo con cierta asiduidad para mantener todavía la farsa con que él creía estaba engañando a su astuta hermana, que en complicidad con Kakuro, eran quienes en realidad lo estaban manipulando a él…

Así que, tras escuchar las puertas del elevador cerrarse indicándole que por fin se habían marchado, la de ojos verdes tomó el celular, llamó a su amiga para asegurarse que ya estuviera abajo esperándola, y un par de minutos después tomó su bolso y salió de la oficina, cerrándola bajo llave antes de dirigirse al escritorio de su asistente en donde tomó el teléfono, marcó la extensión del embajador de Konoha que dejó timbrar en una ocasión y sin mas colgó…

Y aunque Shikamaru había estado esperando aquella llamada durante la última media hora, haciendo gala de su vagancia característica, el muchacho se tomó su tiempo antes de levantarse de su sillón ejecutivo, tomar su saco, su maletín y finalmente salir de la oficina para encontrarse con su jefa, a quien nada más ver, le sonrió…

—Así que… ¿cuál es el plan?- preguntó el muchacho, llegando a su lado y buscando encontrarse con su mirada, pero ella, con los verdes ojos fijos en las metálicas puertas, no se lo concedió.

—Tenten está abajo, iremos a bailar para celebrar su cumpleaños tal y como ella quería, y después nos vamos a casa…

—¿A casa? —preguntó él, mirándola de reojo sin borrar su sonrisa, y aunque la implícita insinuación en su voz también la hizo sonreír, dirigiéndole una mirada le advirtió.

—No te hagas ilusiones chico listo: tú a la tuya y yo a la mía —tranquilamente respondió, y al abrirse las puertas del ascensor, ella de inmediato entró siendo seguida por él quien sin poder evitarlo rió.

—No tienes ni que decirlo, no pretendo morir a manos de tu hermano por una simple ilusión —Shikamaru medio se burló y aunque Temari rodó los ojos al techo y negó con la cabeza, no comentó nada mientras bajaban en el elevador.

Después de todo, desde aquella lejana cena en casa de la rubia que les había precedido a muchas otras cenas y comidas juntos, la relación entre ellos había evolucionado de forma sorprendente hasta convertirse en aquella amistad en la que, a pesar de las discusiones que ocasionalmente tenían, también se permitían bromear sobre el aura homicida que el Kazekage desprendía cada vez que se encontraba con el embajador…

—¡Venga, apresúrense que se hace tarde! —los apremió entonces Tenten en cuanto los vio salir del edificio, agitando entusiasmada la mano mientras los esperaba de pie junto a su auto… y aunque Shikamaru balbuceó su típico «mendokusai», dejando en claro que hubiera preferido pasar aquella noche de jueves en cualquier otro lugar que no fuera un antro lleno de luces de colores y sonidos estridentes, andando junto a Temari, llegó junto a la morena a quien felicitó.

—Feliz cumpleaños —dijo, dándole un abrazo en cuanto la rubia la soltó… —Ahora eres un año más sabia —dijo él, y riéndole el chiste Tenten asintió dándole la razón.

—Sí, y por eso mismo tienes que seguir obedeciéndome —le dijo haciéndolo sonreír más cuando ella le pidió que se quitara el saco y la corbata además de que se desfajara la camisa y desabrochara un par de botones, su sonrisa se esfumó mientras la de ella se ensanchó. —Anda, que no quiero tener que perder tiempo llevándote a tu casa para que te cambies —explicó yendo hacia la puerta de su auto y aunque Shikamaru estuvo a punto de reclamar, considerándolo demasiado problemático simplemente se limitó a obedecer.

—¿Y a qué lugar vamos? —preguntó Temari, entrando al auto de Tenten, quien tras esperar a que Shikamaru también entrara, se puso en marcha.

—Kankuro nos ha conseguido mesa en el lugar más exclusivo de toda Suna, ¿no es tu hermano un amor? —preguntó…

Y aunque ni Temari ni Shikamaru respondieron a aquello, un par de horas después, con casi una botella del mejor whisky de la ciudad y varios de cockteles de colores cargados de alcohol rondando en su organismo, no solo ellos sino todos en el club nocturno pudieron ver con sus propios ojos lo amoroso que era Sabaku no Kankuro, que comiéndose a su novia a besos parecía no saber lo que era la decencia y la inhibición…

Y Temari, decidida a no presenciar un minuto más de aquello, se puso de pie, miró hacia Shikamaru que con cara de aburrimiento había estado viendo hacia la pista de baile y, picándole un par de veces el hombro, pronto llamó su atención.

—¿No vienes? —dijo ella, alzando mucho la voz para hacerse oír por sobre el estruendo, y aunque el Naravolteando a verla con la ceja arqueada tardó un par de segundos en comprender que estaba invitándolo a bailar, tras echar un vistazo al frente y comprobar lo incómodo que sería quedarse en su lugar sin mucho pensarlo también se levantó.

—Seguro —dijo, y escoltándola hacia la pista de baile, pronto se mezclaron con la multitud, sin darse cuenta del momento en que Kankuro y Tenten, más concentrados en el ansia y el placer de sentir sus cuerpos desnudos, salieron del lugar dejando el dinero de las bebidas en la mesa…

.

.

.

.

Mirando por centésima vez el reloj que colgaba en la pared, Sabaku no Gaara, bufando exasperado, no pudo dejar de tamborilear los dedos sobre la superficie de la mesa.

Ya pasaban de las cuatro de la mañana, y aunque no tenía garantía alguna de que Temari llegara a casa en la siguiente media hora, negándose a dormir hasta no verla en persona, el joven Kazekage permaneció sentado en la cocina esperando y considerando por centésima vez en lo que iba de la noche la opción de enviar a Baki o a alguno de sus guardias personales a que fueran a buscar a su hermana así tuvieran que ir de disco en disco y de bar en bar…

Después de todo, no era normal que su hermana estuviera tardando tanto en llegar y tal vez le hubiera pasado algo malo, se decía a cada minuto el pelirrojo, sumamente tentado de llamarla para preguntar si todo estaba bien… y sin embargo, cada vez que extendía su mano y sus dedos tocaban la superficie del teléfono, haciendo uso de todo su autocontrol, el muchacho desistía en sus intentos, repitiéndose una y otra vez que su hermana se encontraba bien, que no le había pasado nada malo y que él solamente debería confiar en ella… aunque inmediatamente después la misma idea de que no era normal que estuviera tardando tanto volviera a su mente, envolviéndolo en un círculo vicioso que, al dar las cinco de la mañana, el Kazekage rompió tomando el teléfono, poniéndose de pie y marcando una y otra vez al celular de su hermana, que después de mandarlo unas tres o cuatro veces al buzón, finalmente contesto…

—¡Temari! Por Kami ¿dónde estás? ¿Ya viste la hora que es? —el pelirrojo reclamó nada más escuchar su voz, deteniendo abruptamente sus pasos… —¡Pues estoy esperándote! ¿Qué otra cosa podría estar haciendo? —respondió al instante a la pregunta formulada por su hermana, y tras escucharla hablar, suspirando con cierto grado de alivio el pelirrojo volvió a sentarse sujetándose el puente de la nariz con un par de dedos. —Si, si, ya se que dijiste que no te esperara pero no podía dormir… —un tanto avergonzado se justificó aunque la incertidumbre pronto regresó. —¿Qué…? ¿Cómo que no vas a venir a dormir…? ¡No, no cuelgues…! ¿Temari? ¡Temari! —el pelirrojo insistió y sin embargo su hermana ya no le escuchó.

Y, aunque el Kazekage permaneció ahí sentado, observando fijamente al teléfono como si esperara que con ello la rubia recapacitara y volviera a llamarle, al cabo de unos minutos, poniéndose de pie, el muchacho tomó una decisión, y sin importarle que fueran las cinco de la mañana, llamó a su guardaespaldas personal a quien ordenó encarecidamente que fuera a vigilar el lugar en donde se hospedaba el actual embajador de Konoha y no se moviera de ahí hasta que él se lo ordenara…

.

.

.

.

Con el teléfono timbrando una y otra vez en algún lugar entre el desorden de ropa desperdigada sobre el piso del departamento, ni Kankuro ni Tenten pudieron seguir durmiendo de la forma tan pacífica en que lo habían estado haciendo…

—Es el tuyo cariño —había balbuceado la muchacha, desnuda y recostada bocabajo sobre la cama junto a su novio que cubierto apenas por un pequeño trozo de las sábanas que en su mayoría se encontraban enredadas en el escultural cuerpo de la morena, se permitió dar un corto gruñido antes de incorporarse y comenzar a buscar su teléfono móvil todavía con los ojos casi cerrados.

—¿Qué? —tan sólo balbuceó el muchacho nada mas pulsar el botón de contestar… y al escuchar la voz de su hermano menor cuestionándole por el paradero de Temari, bufando exasperado el castaño se llevó un par de dedos al puente de la nariz y de mala gana le respondió. —Maldición Gaara, ¿para eso me has despertado? Haznos un favor y vete a dormir en lugar de estar esperándola —le dijo, dispuesto a colgar el teléfono en ese mismo instante, y sin embargo abriendo un poco los ojos para mirar el reloj y comprobar la hora, exhalando un pesado suspiro el muchacho supo que no tenía otra opción más que tratar de tranquilizar a su muy inquieto hermano. —Escucha Gaara, seguramente Temari se quedó a dormir donde Tenten, ¿si?, anoche salimos bastante tarde, sería lógico que decidiera quedarse con ella… no, deja fuera de esto a Shikamaru, él se fue mucho antes que nosotros… maldición Gaara, ¿porqué demonios tendría que mentirte…? Por si se te olvida Temari también es mi hermana... no, no hagas nada, en seguida llamo a Tenten para preguntarle y después paso a tu oficina, ¿vale?, te veo en un rato, adiós —le dijo, y finalizando la llamada, el joven abogado echó un rápido vistazo a la silueta de su novia todavía dormida en su cama, y suspirando marcó al celular de su hermana, que tras dos timbrazos contestó… —Tú y Shikamaru están en problemas, Gaara acaba de llamarme y no está nada contento con que no hayas llegado a dormir —le dijo yendo directo al grano, y aunque no quería asustar a su hermana, le informó de la orden que el Kazekage había emitido a sus guardaespaldas la orden de vigilar el hogar del actual embajador de Konoha…

.

.

.

.

Revisando con atención el reloj de la oficina y su propio reloj de pulsera, Matsuri no se creía que fueran casi las ocho de la mañana y su jefa aún no hubiera llegado… del embajador de Konoha lo entendía, porque él siempre llegaba tarde, pero de Sabaku no Temari jamás, se dijo empezando a considerar la opción de llamar a su casa y preguntar si se encontraba de camino o si debería ella cancelar sus citas de aquella mañana, pensó mientras miraba con preocupación la agenda en la que había anotado al menos un par de reuniones de carácter importante…

Así que, cuando escuchó el timbrar del elevador y vio aparecer a su rubia jefa, por un segundo la castaña se puso de pie llena de alivio, dispuesta a recordarle los pendientes para aquel día… hasta que la ojiverde, haciendo un gesto con la mano indicándole que no se moviera, le preguntó.

—¿Shikamaru está ya en su oficina? —dijo Temari, avanzando con paso firme y veloz mientras le dirigía una mirada inquieta a Matsuri, que lo negó.

—No, aún no llega —le dijo, dudando si debía o no acompañar a su superiora como hacía cada mañana… más sin embargo ella, bufando, le ordenó lo impensado.

—Cancela todas mis citas, no quiero llamadas ni visitas hasta que Shikamaru aparezca —dijo, y sin esperar una respuesta se encaminó a la oficina del embajador de Konoha, dejando a su pasmada asistente ahí preguntándose qué era lo que había pasado para que su jefa actuara de aquella forma…

.

.

.

.

Preguntándose cuánto tiempo más lo tendría Gaara esperando, Kankuro pidió amablemente otro café a la secretaria sin quitarle el ojo a la puerta de la oficina.

Había arribado desde hacía más de dos horas al lugar, y dado que su hermano nunca lo había dejado esperando tanto, se podría decir que al abogado comenzaba a entrarle una preocupación que no estaba seguro de poder mantener bajo su falsa calma durante mucho tiempo más…

Así que, cuando la puerta de la oficina finalmente se abrió como respuesta a sus mudas súplicas, poniéndose inmediatamente de pie el moreno esperó a que un par de hombres de traje y aspecto imponente salieran de la oficina y se encamino hacia el interior sin siquiera esperar a ser anunciado y mucho menos que le otorgaran el permiso para entrar…

—Ya era hora —reclamó y dijo a modo de saludo mirando frente a él a su impaciente hermano, que indicándole que cerrara la puerta con un movimiento de la mano, sacó una computadora portátil de Dios sabía donde, encendiéndola en el acto.

—He estado ocupado, ¿qué sabes de Temari? —le inquirió mientras tecleaba de forma frenética y sin apenas mirarlo…

—Durmió en casa de Tenten, salió en punto de las siete hacia su oficina así que ya debería estar ahí —le dijo con calma, pensando a toda velocidad en la mejor manera de preguntar sobre el paradero de Shikamaru de quien Temari le había dicho aún no había aparecido, sin embargo Gaara, deteniendo en el acto el movimiento de sus manos mirándolo casi con horror a la cara y más pálido de lo acostumbrado le respondió.

—No está ahí —le dijo casi sin aliento, y Kankuro, confundido le devolvió la mirada…

—¿Cómo que no está ahí, cómo lo sabes? —inquirió acortando toda distancia hacia el escritorio e inclinarse para ver el monitor en donde se topó con la imagen de la oficina vacía de su hermana…

.

.

.

.

Cansada de dar vueltas por la oficina sin tener noticias de Kankuro respecto al paradero de Shikamaru, Temari acabó desplomándose en el sillón ejecutivo cubriéndose el rostro con las manos, sintiéndose responsable de ponerlo en aquella peligrosa situación…

La noche anterior se lo había pasado en grande junto al muchacho, bailando en aquel exclusivo antro y después, tras descubrir que los habían abandonado, caminando por las frías calles de Suna, permitiéndose conocer su ciudad de una manera en que no se le había permitido nunca, sintiéndose libre y sin preocupaciones, sin haber pensado siquiera en las consecuencias que pudiera desencadenar aquello, y mucho menos en lo riesgoso que aquello sería a posteriori para Shikamaru…

Después de todo, los dos se lo habían estado pasando bien, y además, ¿qué era en realidad un simple berrinchito por parte de Gaara?, se había dicho en aquellos felices momentos la rubia, olvidándose por un instante lo peligroso que su hermano podría llegar a ser con todos esos guardaespaldas y personal de seguridad quienes seguramente ya habían golpeando a otros pobres inocentes que se habían atrevido a cortejarla…

Y aunque por teléfono Kankuro le había asegurado que mantenerse alejada de Shikamaru era lo mejor que podría haber echo por él, sintiéndose completamente responsable de su bienestar, al permanecer ahí, obligándose a respirar profundo para tratar de atenuar el nudo que sentía en la garganta y la presión en su pecho, simplemente no podía evitar decirse que de haber permanecido junto a Shikamaru, al menos sabría que estaba bien en lugar de padecer aquella tortura de no saber qué era lo que podría estarle pasando…

Y entonces, antes de que pudiera recobrar la compostura la puerta se abrió, y al levantar la cabeza, Temari vio entrar a Shikamaru, provocándole un vuelco al corazón…

.

.

.

.

—Haz estado vigilando a Temari todo este tiempo —le reprochó al instante Kankuro, mirando enfadado a su hermano que no obstante, se justificó.

—¿Y qué quería que hiciera Kankuro? No me dejaron opción —dijo muy convencido de que aquella era una causa valida.

—Pues no se, ¿tal vez confiar en ella? —sugirió entonces el abogado, indignado e incluso un poco decepcionado con la actitud de su hermano… mas al verlo extender el brazo hacia el teléfono sin dudar lo detuvo jalándolo con brusquedad.

—¿Qué haces? —exasperado el Kazekage se quejó soltándose del fuerte agarre.

—¿Yo? ¿Qué crees que haces tú, acosando a nuestra hermana de esta manera? Si Temari quiere estar con Shikamaru…

—¡Ella no está con Shikamaru! —exasperado Gaara gritó.

—No, por supuesto que no, ¿dónde lo tienes por cierto?, ¿algún edificio abandonado, una mazmorra vieja de la que no nos hemos enterado? —dijo exigiéndole una respuesta sincera, mas sin en cambio Gaara, mirándolo desconcertado le cuestionó.

—¿De qué estás hablando? —dijo sin comprender, y Kankuro con la paciencia agotada casi le gritó.

—Sabes perfecto de lo que estoy hablando Gaara: secuestraste a Shikamaru para darle una lección por pasar la noche con Temari, ¿no?, ¡para darle una calentadita para que se alejara de ella! Así que no te hagas el inocente y dime de una maldita vez donde lo tienes —prácticamente le exigió… y aunque el Kazekage, lo miró boquiabierto, incapaz de creerse que en verdad su propio hermano estuviera acusándole de cometer tal barbaridad, al percibir por el rabillo del ojo un movimiento en el monitor desvió la mirada y olvidándose por un instante de su indignación ante aquellas acusaciones respondió.

—Ahí está Temari —dijo señalando al monitor con cierto alivio, y aunque Kankuro abrió la boca dispuesto a exigirle que no cambiara el tema, al fijar su atención en la pantalla casi sintió el alma caerle a los pies… —y ahí está Shikamaru —el pelirrojo agregó, esta vez con molestia que dirigió a su hermano, lanzándole una mirada airada en espera de recibir una disculpa sincera… mas sin embargo, Kankuro no dijo lo que él esperó…

—Espera, ¿qué fue lo que dijo? —el moreno preguntó, y Gaara negando con la cabeza respondió.

—No se, no tengo audio —confesó aunque con recelo, volviendo su atención al monitor…

Y entonces, cuando Gaara vio en la pantalla al embajador de Konoha besando a su hermana, toda su serenidad y paciencia se fueron al carajo y en menos de un suspiro salió corriendo de la oficina sin importarle volcar en el camino la silla en que estaba sentado, empujar a Kankuro, y mucho menos el haber aventado a su pobre e inocente secretaria que cargando la taza de café que Kankuro le había pedido, acabó de trasero en el suelo…


Oh my good!

Pueden creerlo?

Después de algo así como un año y un mes, por fin he podido traerles capitulo de este fict! *o*

Si, si, ya se que no tengo perdón de Dios por actualizar una vez por año muchos de mis ficts, pero por más que quiero, nada mas no puedo, tengo trabajo y una vida lejos de la computadora que me impide acomodar las ideas en menos tiempo así que compréndanme por favor!

En fin, dejémonos de disculpas y pasemos a lo siguiente, que es agradecerles eternamente a Mitchel, Kotoko, Nonahere, Nairu y a Joker por haberme dejado review del capitulo pasado! En verdad, se los agradezco mucho, y por ello quiero dedicarles a ustedes este capitulo que, debo decirlo, me costó mucho poder terminar, especialmente las dos últimas escenas que son en las que me basé para ponerle el título al capítulo… así que, mis fieles lectores, ¿qué me dicen?, ¿les ha gustado o hubieran preferido que me tomara unas semanas más para que saliera mejor…?

De todo corazón, yo espero que les haya gustado, en serio, porque a mi si me gustó n.n

Y pues bueno, ya que no tengo nada más que agregar, me despido de ustedes no sin antes recordarles que pueden dejarme reviews! no me molesta en lo absoluto, jajaja, y por supuesto, también quiero invitarlos al grupo de Facebook que acabo de crear! =D Se llama Yusha: sus ficts y más, y ya está disponible para todos los que se quieran agregar ;D

Y ahora si, sin más que agregar me despido de ustedes deseándoles un buen fin de semana! Nos leemos en mis otros ficts! Espero jajaja xD bye bye! ;D