¡Y yo sigo con el Angst en este capítulo!
. .
Distanciamiento
Su madre no era una de esas personas que soliera avergonzarlo enfrente de los demás. Sin embargo, a veces disfrutaba avergonzándolo cuando se encontraban los dos solos. Y esa noche parecía especialmente decidida a no dejarlo en paz hasta que respondiera su pregunta. Esa pregunta que le habían hecho ya varias veces desde que se mudó a la residencia Yamazaki. ¿Por qué todos insistían en que a él le gustaba Sousuke? Bueno, no podía negar que su hermano era atractivo, muy atractivo. Podía parecer muy serio, pero en verdad era una buena persona. Entonces, ¿qué se supone que debía contestarle a su madre? El "sí, me gusta" no le parecía la mejor opción.
Makoto miró a su madre de soslayo. Ella seguía mirándolo, con una sonrisa, y no parecía querer marcharse, a pesar de lo cansada que pudiera estar. Es más, incluso parecía haberse acomodado mejor en la cama. El castaño agachó la mirada y se dio cuenta de que su mano estaba, ¡oh rayos!, ¿acaso eso era…? Metió la mano "ofensora" debajo de las cobijas y se limpió en ellas. Oh, oh, quizás eso no había sido una buena idea. Notó que la sonrisa de Maki se ensanchaba aún más, cuando todas las piezas comenzaron a encajar a la perfección.
—Entonces sí te gusta, ¿verdad? —esta vez era más una afirmación que una pregunta y Makoto no estaba muy seguro de qué era lo que debía contestar. ¿Le gustaba? Demonios sí, ya no podía seguir negándolo.
—Quizás… un poco —contestó entonces, rendido, y en voz bajísima. Sintió las mejillas arder.
—¡Eres tan adorable, Mako! —exclamó la mujer, con los ojos brillantes —Entonces, dime, dime —lo tomó de las manos —¿puede ser que tú también le gustes? —Makoto abrió los ojos, sorprendido. ¿Gustarle?, no, no podía ser. Sousuke jamás se fijaría en él, ¿cierto?, entonces, ¿por qué antes había…? —¿Un poquito?
—N-No lo creo, mamá —respondió al fin —¿Por qué un hombre exitoso como él se fijaría en un estudiante como yo? Ni siquiera estoy seguro de qué quiero hacer con mi vida. Estoy seguro de que él busca a alguien que esté a su altura.
—¿No sabes qué hacer con tu vida? —preguntó ella —Pensé que querías ser entrenador. Goro me dijo que disfrutas mucho enseñando a los niños y creo que va completamente con tu adorable personalidad, cariño. Oh, pero quizás quieras seguir con tu carrera como nadador y convertirte en profesional.
—Mamá, ya sabes lo que pienso sobre eso. En realidad no creo que tenga el nivel para competir a nivel profesional.
—Pensé que ibas a considerarlo si llegabas a los Nacionales —dijo Maki —O quizás puedas esperar a ver qué sucede en los Nacionales. Creo que si ganas definitivamente deberías considerarlo, pensártelo mejor, cariño. Sé lo mucho que te gusta nadar, es por eso que pienso que no deberías simplemente desechar esa opción. ¿Prometes que lo pensarás? —el castaño asintió con la cabeza —Bien, entonces me iré a dormir —lo besó en la frente —Buenas noches, cariño —se puso de pie y abrió la puerta, pero antes de que saliera, se volteó y añadió —Mako, ¿te gustaría que le pregunte discretamente a Sousuke si tú le gustas?
—¡Mamá! —exclamó Makoto, abochornado.
—Ya, ya, está bien. No diré nada —y cerró la puerta.
Makoto se acostó y se cubrió la cabeza con la cobija. Al sentirla húmeda, recordó que a la mañana siguiente sin duda le tocaría lavarla. Oh rayos, la mañana siguiente. ¿Cómo se supone que iba a mirar a su hermano a los ojos después de lo que había pasado? ¿Qué pensaría Sousuke de él ahora? Probablemente le parecería demasiado repulsivo como para acercársele. O sea que ya no volverían a nadar juntos. De pronto se sintió abatido, ¡había sido un tonto! ¿Por qué demonios no había podido controlar sus gemidos? El castaño dio vueltas en la cama, pero no logró dormirse hasta bien entrada la madrugada. Es más, incluso había visto el amanecer. Suerte que al día siguiente era domingo.
S & M
En la habitación contigua, Sousuke tampoco podía dormir. Si Makoto se había masturbado pensando en él – sí, no era capaz de olvidarlo, en realidad no creía poder olvidarlo nunca – entonces tenía que significar algo, ¿verdad? Bueno, Makoto incluso había admitido que le gustaba un poco. Pero, ¿de qué manera le gustaba? ¿Como familia? ¿Como amigo? ¿Como entrenador? ¿O quizás de una forma romántica? No, no, qué va. Makoto era un adolescente, aquello tenía que ser un interés físico, nada más.
La verdad es que no entendía por qué estaba pensando en tantas tonterías. Todos los adolescentes se comportan de esa manera, no eran más que sentimientos superficiales. Makoto podía verse muy inocente, pero no podía ser tan diferente a los demás chicos. Después de todo él también había sido así. Había salido con chicas sólo porque se había sentido atraído por su apariencia. Cuando había experimentado con chicos había sido lo mismo. Y, por lo que sabía, Makoto nunca había tenido novia, así que lo más probable era que simplemente quisiera experimentar con chicos.
Sí, tenía que ser eso. Había intentado convencerse con esa explicación, pero no lo había logrado. Y tampoco había podido dormirse hasta después de ver el amanecer, cuando sus ojos fueron incapaces de mantenerse abiertos por más tiempo. Cerca de las ocho de la mañana, había recibido un mensaje de texto que, cuando lo leyera, definitivamente empeoraría su humor.
S & M
Makoto abrió lentamente los ojos, cuando el calor le había impedido seguir durmiendo. Se levantó, aún con pereza y se fijó que el reloj marcaba las diez de la mañana. No había dormido mucho y, aunque se sentía cansado, pero no se le antojaba seguir acostado. Así que se levantó y caminó con desgana hasta el baño. Luego de lavarse los dientes, bajó al comedor, donde Ryunosuke, Maki y Sousuke ya estaban sentados. Sousuke estaba leyendo el periódico mientras bebía café, así que no lo miró cuando se sentó, por lo que Makoto se sintió aliviado.
—Buenos días —dijo el castaño.
—Buenos días, Makoto —contestó Ryunosuke —No luces muy bien, ¿estás enfermo?
—No es nada, Ryunosuke-san, es sólo que no pude dormir muy bien anoche —Sousuke lo miró de reojo. Tenía unas ojeras bastante pronunciadas, no muy diferentes a las suyas. Así que ambos habían pasado la noche en vela —Creo que aún estaba algo emocionado por los resultados del equipo. Todavía no me creo que estemos en los Nacionales.
—Ya veo. Menos mal que se trata de eso —dijo el hombre —Porque no queremos que te enfermes antes de la competencia la próxima semana. Aunque si eso llegara a suceder yo me encargaré de hacer que te recuperes a tiempo. Sousuke, —el aludido comió un trozo de pescado, antes de mirar a su padre —hoy es un buen día para entrenar, ¿no te parece? —Sousuke miró a Makoto, con un gesto frío que no había visto en mucho tiempo.
—Lo siento, padre, pero mi terapeuta me ha ordenado que guarde reposo durante cuatro días al menos —contestó —Ya sabes, por mi hombro.
—¿Hanamura te dijo eso? —preguntó Ryunosuke, extrañado —No me comentó nada al respecto. Tenía entendido que la terapia estaba marchando bien. No mencionó nada acerca que necesitaras tomarte un descanso —el mayor ignoró el comentario de su padre y apuró el cuenco de arroz —Bueno, el viejo debió haberlo olvidado, pero me alegro de que te estés tomando tan en serio tu recuperación.
—Eso intento —dijo Sousuke.
—Bueno, ya que no puedes nadar, supongo que no habrá ningún problema si supervisas a Makoto mientras él practica, ¿no? —miró a Makoto —¿Qué te parece, Makoto? ¿Te sientes con ánimos para practicar hoy?
—Por supuesto. Tengo que estar listo para la próxima semana, así que tengo que aprovechar el tiempo al máximo. El entrenador Sasabe ya nos ha dicho que esta semana nos espera un entrenamiento infernal —Ryunosuke rió.
—Ya veo, si Goro lo dice es porque definitivamente así será. Entonces Sousuke… —pero el aludido ya se estaba poniendo de pie para dejar sus platos en el fregadero.
—Lo siento, papá, pero estaré fuera hasta tarde —contestó —Tengo un partido de golf.
—¿Golf? —preguntó el padre, extrañado —¿No se supone que debes… —pero Sousuke ya había desaparecido —guardar reposo? ¿Qué demonios le sucede? Está más serio que de costumbre —miró a su esposa —¿Qué crees que le pase, Maki? —la mujer miró de reojo a su hijo, que comía su desayuno, cabizbajo.
—Oh, me preguntó que le pasará —comentó ella —Puede ser que… ¿esté enamorado? —Makoto dejó caer sus palillos, que hicieron más ruido del que le hubiese gustado, en cuanto escuchó a su madre. Lo último que le faltaba es que a su madre se le fuera la lengua y dijera algo indebido.
—¿Sousuke, enamorado? Cariño, sé que ustedes las mujeres tienen ese extraño "sexto sentido", pero eso es imposible.
—¿Ah sí? ¿Por qué lo dices?
—Porqué él juró… —madre e hijo vieron que Ryunosuke se quedaba pensativo por un momento, antes de sacudir la cabeza y beberse un gran sorbo de café —Ah, olvídalo. Es sólo que soy su padre y lo conozco. Sousuke no está enamorado. Quizás algo no salió bien en el viaje a Okinawa o alguien en la compañía no está haciendo su trabajo como debe. Pero Sousuke definitivamente no está enamorado —claramente Maki no estaba convencida con su argumento, pero Ryunosuke trató de ignorar ese hecho —Entonces Maki, sobre nuestra luna de miel…
—Cariño, ya te he dicho que prefiero que hagamos un viaje familiar. Hayato-kun apenas se está acostumbrando a vivir aquí y no me gustaría dejarlo.
—Es cierto que se ha encariñado mucho contigo —dijo él —Pero nosotros también tenemos derecho a tomarnos un tiempo sólo para los dos. Ambos trabajamos incansablemente y me parece justo que…
Makoto se levantó de la mesa de la forma más silenciosa que le fue posible y dejó los platos en el fregadero, junto con los de Sousuke. No le hacía mucha gracia dejar los platos sucios, pero tampoco se sentía de humor para lavarlos, así que volvió a su habitación, arrastrando los pies, mientras Maki y Ryunosuke seguían discutiendo. Cuando llegó a su habitación, se quitó la ropa y la tiró en la cama, se puso el traje de baño y bajó a la piscina. No tenía nada de ganas de practicar, pero faltaba muy poco tiempo para los nacionales.
No sabía por qué, pero el argumento de Sousuke le había sonado a excusa barata. Lo más seguro era que no quisiera estar con él, mucho menos a solas. Y es que después de lo que había sucedido la noche anterior, Sousuke no debía tener un buen concepto sobre él, seguramente pensaba que sólo era un adolescente calenturiento. Pero es que si se ponía a pensarlo en verdad, si era sincero consigo mismo, Sousuke sí que le gustaba. Y no sólo físicamente. Era extraño, pero lo suyo era más que una atracción física. Suspiró. Tenía que darle espacio, tal vez lo olvidaría en un par de días. Makoto rogaba porque así fuera.
S & M
Esa era la quinta vez que sacaba la pelota del campo. No es que fuera un gran jugador, pero siempre se le había dado bien el golf. O al menos era decente. Pero ese día, incluso el excesivamente entusiasta esposo de Gou, Mikoshiba Seijuro, había jugado mejor que él. Estaba frustrado, de mal humor, y ya había destrozado tres palos de golf, contando uno de los favoritos de Rin. Estaba de más mencionar que no había parado de quejarse. No podía concentrarse, en su mente, las imágenes de la noche anterior se repetían como una película. Sousuke era incapaz de dejar de pensar en Makoto. ¿Por qué? ¿Por qué ese mocoso no se salía de sus pensamientos de una vez? Y ahí iba el cuarto palo de golf, demonios.
—¿Qué demonios te pasa, Sousuke? —replicó Rin, molesto —No tenías que venir si no te sentías de humor para jugar —hacía rato que Gou y Seijuro se habían ido al restaurante del complejo deportivo —Si querías quedarte con Makoto —Sousuke apretó con fuerza el trozo del palo y miró a su mejor amigo, con el ceño fruncido —¿Qué?, yo sólo decía, después de todo anoche faltó poco para que ustedes…
—¡Es suficiente, Rin! —exclamó Sousuke —No tenía que haberte contado nada.
Se lo había contado todo, desde sus pensamientos durante el viaje a Okinawa, hasta lo que había sucedido la noche anterior entre ellos. Sin embargo, ahora se lo estaba pensando mejor. Quizás no debió haberle contado nada, o tal vez tenía que haber omitido algunos detalles. Pero en fin, ya no había nada que hacer. Lo hecho, hecho estaba. Además, aunque Rin fastidiara, estaba seguro de que podía confiar en él. Lo único que le había molestado era que Rin le hiciera esa pregunta para la que no creía tener respuesta, "¿te gusta Makoto?
—¿Sucedió algo más? —preguntó entonces Rin, sacándolo de su ensimismamiento —Digo, aparte de haber escapado de él esta mañana —Sousuke frunció el ceño —Makoto es un chico sensible, tienes que aprender a tratarlo mejor.
—¿De qué demonios estás hablando?
—La forma en que lo rechazaste, Sousuke. Después de lo que sucedió entre ustedes, ¿no se te ocurrió pensar que él podría creer que te causa repugnancia tenerlo cerca? —demonios, que Makoto era el tipo de persona que pensaba que era una molestia la mayor parte del tiempo. La verdad es que no lo había pensado.
—¿Qué se supone que tengo que responderte? —espetó.
—Yo sólo decía. Pero definitivamente pasó algo más; te conozco, Sousuke —el más alto sacó el celular y le enseñó el mensaje de texto que había recibido esa mañana. Era de Serizawa Nao.
Mi estimado Sousuke. Estoy trabajando como entrenador del equipo de natación de la Universidad de Waseda. Iré como reclutador al torneo nacional y me aseguraré de que Makoto entre a nuestro equipo, ¿qué te parece? Espero que le des tu apoyo a Makoto, significaría mucho para él y sé que lo hará mejor si tú estás ahí. Por tu bien, espero que no faltes.
—¿"Por tú bien"? —leyó Rin, enfadado —¿Qué se supone que significa esto? —de pronto pareció comprenderlo —Este sujeto… ¿está tras Makoto? ¡No me digas que está enamorado de Makoto!
—¡Claro que no! —respondió Sousuke, al instante —Sólo lo hace para fastidiarme. Pretende "quitarme" a Makoto, así como me quitó a… a… ya tú sabes quién. Pero no va a funcionarle, no va a fastidiarme con esa amenaza tan absurda.
—Me pregunto qué tan absurdo es en realidad.
—¿Qué quieres decir?
—Seamos realistas, Sousuke, a ti me gusta Makoto. Ya no estás en edad para "experimentar", tú mismo me lo has dicho. Así que lo que sientes por él no es simplemente atracción física. Por eso estás tan enfadado, no quieres que Serizawa lo aparte de ti.
—¡Tonterías! —Sousuke comenzó a reír, ante lo absurdas que sonaban las palabras de su mejor amigo —Rin, de verdad tienes que dejar de ver tantos doramas. Tienes unas ideas raras metidas en la cabeza. Lo que me molesta es que Serizawa está intentando decidir por él. Makoto no quiere dedicarse a la natación profesional; él quiere ser entrenador.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Rin —¿Acaso él te lo ha dicho?
—No, pero puedo saberlo sin necesidad de que él me lo diga.
—¿O sea que estás diciendo todo esto basado en tu intuición? —esta vez fue el turno de Rin para reír —¿Acaso eres tonto? El chico es demasiado talentoso, con la motivación adecuada, no hay forma de que Makoto no se decida a continuar nadando de forma profesional. Además, si lo que desea es estudiar para convertirse en entrenador, Waseda ofrece becas deportivas —Sousuke miró a Rin, con el ceño fruncido. Estaba claro que no había pensado en esa posibilidad —Es la mejor oportunidad que le podrían ofrecer, pero seguro que no lo habías pensado. La verdad no creo que Serizawa esté haciendo esto sólo para fastidiarte, creo que el sujeto se preocupa por Makoto.
—Serizawa nunca ha sido capaz de preocuparse por nadie más que por sí mismo —replicó el más alto, mientras recogía su equipo de golf arruinado.
—Puede ser, pero la gente cambia, Sousuke. Makoto es capaz de hacer cambiar a la gente —¿es que Rin no se rendía nunca? ¿Por qué no iba él y se le declaraba a Makoto? Sousuke estaba en verdad fastidiado —Ah y ahora que lo pienso, Waseda queda bastante lejos de tu casa, así que si Makoto acepta, probablemente tendrá que irse a vivir a las residencias estudiantiles y… ¡Oye!
Sousuke ya había comenzado a caminar de regreso al carrito. Dejó el equipo en la parte trasera y ya se había acomodado en el asiento del conductor. Rin suspiró, exasperado, ¿por qué su mejor amigo tenía que ser tan terco? ¡Todo era culpa de esa estúpida mujer! Y quizás también de Serizawa, pero no podía seguir viviendo en el pasado por siempre. ¿Cómo se supone que lo hacía entender? Estúpida manía de Sousuke de creer que todo lo sabía. Rin se sentó a su lado y ambos condujeron hasta el restaurante, donde Gou y Seijuro acababan de pedir el postre. Rin se sentó al lado de su hermana, pero Sousuke no estaba de humor para comer con ellos.
—Sousuke, sé que probablemente no debería decirte esto, pero mantente alejado de ese chico hasta que hayas puesto en orden tus sentimientos.
S & M
Escuchó el silbato y la voz de Goro que le ordenaba que regresara, por enésima vez. Lo había hecho pésimo y lo sabía. Estaba en pésima forma, ¡y justo cuando faltaban tres días para el torneo! Makoto caminó hasta la orilla de la piscina, donde su entrenador y sus compañeros de equipo lo miraban, preocupados. Goro le tendió una mano para ayudarlo a salir y Nagisa le pasó una toalla.
—Lo siento —murmuró el castaño.
—¿Qué sucede, Makoto? —preguntó Goro —Perdiste por completo la forma. Nadas de una forma tan descontrolada que te quedarás sin energía a la mitad de la primera vuelta. Creo que eso lo sabes, ¿verdad? —él asintió con la cabeza —¡Muy bien, muchachos, hemos terminado por hoy! —el castaño miró al entrenador, alarmado.
—¡No, espere, entrenador Sasabe! —exclamó —¡Puedo continuar! Sólo fue… un descuido, prometo que lo haré mejor. No puede detener el entrenamiento por mi culpa.
—Makoto, eso no fue un descuido. No puede ser un descuido si cometes el mismo error cinco veces seguidas —le dijo Haruka —Algo te pasa.
—De verdad que no es nada, Haru. ¡Entrenador Sasabe, puedo seguir!, vamos a continuar, por favor —pero el rubio negó con la cabeza.
—Has estado así desde el lunes, necesitas descansar. Y los muchachos también, así que vamos a terminar por hoy. Mañana nos tomaremos el día libre y el sábado terminaremos de afinar detalles. Es todo por hoy.
Abatido, Makoto caminó hasta los vestidores y se metió en la ducha. El agua estaba helada, porque ni siquiera se había molestado en regular la temperatura, pero no le importaba. Era un idiota, ¿por qué se estaba comportando de esa manera? ¿Sólo porque Sousuke tenía casi una semana de estarlo evitando? ¡Qué tonto!, si alguno de sus amigos fallaba, sería su culpa. No era la primera vez que tenían que suspender el entrenamiento por su culpa. ¿Por qué era tan idiota? ¿Por qué tenía que haberse masturbado precisamente esa noche? ¿Por qué carajos se había fijado en su perfecto hermano mayor? ¡Había tantos hombres y mujeres en el mundo! ¿Por qué precisamente él?
—No importa lo que digas, Rei-chan, —Makoto se sobresaltó al escuchar la voz de Nagisa —Mako-chan está actuando muy extraño, ¡definitivamente algo le pasa!, así que voy a preguntarle. ¡Es nuestro amigo!
—Lo sé, Nagisa-kun —decía Rei —Yo también estoy preocupado, pero Haruka-senpai ya ha dicho que se encargaría de todo, así que confiemos en él. Ahora será mejor que nos demos prisa o perderemos el tren.
—Makoto, te espero afuera —esa era la voz de Haru. Makoto no sentía que fuera capaz de enfrentarse a su mejor amigo. No tenía las fuerzas, no quería hacer nada. Simplemente quería irse a casa y encerrarse en su habitación, con su música a todo volumen. Quería olvidar lo que Sousuke le hacía sentir, quería que todo volviera a ser como antes.
Terminó de ducharse y se puso de nuevo el uniforme, recogió sus cosas y salió. Haruka lo esperaba recostado en el portón que flanqueaba la piscina. Salieron y cerraron con llave, antes de comenzar a caminar por las calles de la ciudad. Podía llamar a su madre para que fuera por él, pero prefería caminar un rato e intentar despejarse. Notó que Haru lo miraba de reojo de vez en cuando, hasta que de pronto se detuvo en el parque. Makoto tuvo que volver sobre sus pasos.
—¿Qué pasa, Haru?
—Eso es exactamente lo que quiero saber, Makoto —contestó el de ojos azules —Tu comportamiento extraño empezó luego de que me enviaste ese mensaje. "Sousuke me está evitando". ¿Qué fue lo que pasó entre ustedes?
—¿Por qué asumes que sucedió algo entre nosotros? —preguntó el castaño.
—Si Yamazaki te está evitando tiene que haber una razón.
Makoto suspiró y se dio cuenta de que Haruka no lo dejaría en paz hasta que se lo contara todo. Así que eso hizo, se lo contó todo. Apenas y se ganó unos pocos gestos de sorpresa de su mejor amigo, mientras le contaba lo que había sido el momento más vergonzoso de toda su vida. Habían terminado meciéndose en las hamacas, pero Haruka se detuvo y se colocó enfrente de Makoto, con los brazos cruzados.
—¿Eso es todo? —preguntó el más bajo. Makoto lo miró como si se hubiera vuelto loco. Sí, era todo, ¡¿qué más estaba esperando?! Su gesto tuvo que haberlo dicho todo, porque Haru volvió a hablar —Yamazaki es un idiota inmaduro.
—¡Haru, no digas eso! —replicó el castaño —Fue mi culpa, ¿entiendes? No tendría que haber hecho "eso" y definitivamente tampoco tenía que haberme fijado en él —agachó la mirada y de pronto sintió unas increíbles ganas de llorar.
—No, ese no es el problema, Makoto. Tú le gustas —definitivamente Haru se había vuelto loco —pero no quiere admitirlo, por eso te evita —sería lindo si así fuera, pero Makoto era más realista. Sousuke jamás podría fijarse en él.
—No tienes que intentar hacerme sentir mejor, Haru. De verdad te lo agradezco, pero…
—No lo hago —lo cortó —¿Quieres que llame a Rin y lo confirme? —Haru sacó su teléfono, el que nunca andaba consigo, sorprendiendo a Makoto.
—¿Rin? —la única persona que el castaño conocía con ese nombre era —¿Matsuoka Rin-san? —vio que Haruka se sonrojaba y entonces supo que no se equivocaba —¿Desde cuándo te llevas tan bien con…? —entonces lo entendió cuando vio a su mejor amigo sonrojarse —Oh. Ya veo —sonrió —¡Eso es genial, Haru-chan! Que estés saliendo con Rin-san…
—No lo digas —replicó Haruka, guardando el teléfono dentro del bolsillo de su pantalón nuevamente —Y ya deja el "chan".
—Lo siento —se puso de pie —Es algo tarde, creo que ambos deberíamos regresar a casa —el más bajo asintió con la cabeza —Siento haberlos preocupado, te prometo que para mañana ya estaré mejor. Practicaré toda la noche.
—Ten cuidado, no vayas a lesionarte.
Makoto asintió, prometiendo tener cuidado y ambos se fueron por caminos contrarios. El castaño estaba decidido a hacer a un lado todo lo que no tuviera que ver con el torneo. Tenía que concentrarse, no podía seguir causándole problemas a su equipo. Es por eso que esa noche no dormiría, iba a recuperar su forma, costara lo que costara. Entretanto Haruka se detuvo en cuanto vio que Makoto desaparecía de su campo de visión y volvió a sacar el teléfono. Marcó el número de Rin y esperó que el otro atendiera.
—Ah Haru, te me adelantaste, iba a llamarte para…
—Necesito hablar contigo. Es sobre Yamazaki —hubo un momento de silencio, antes de que el otro respondiera:
—De acuerdo, estaré en tu casa en quince minutos.
S & M
No, estaba mal, terriblemente mal. Ya había pasado una hora desde que bajó a la piscina y no había logrado avanzar nada. Su forma era terrible y estaba agotado. Además, su tiempo había empeorado. Parecía que nada iba a salirle bien esa semana. Tenía que haber escuchado a ese hombrecillo que era vecino suyo cuando era niño, con su dicho de "la masturbación es del demonio". Rendido, decidió que era momento de tomarse un descanso, así que se sentó al borde de la piscina, con los pies dentro del agua.
—¿Puedo acompañarte? —se dio la vuelta, esperanzado, pero su mirada se apagó en cuanto vio a Kisumi aparecer.
—Vaya, no tienes que lucir tan decepcionado, Mako —dijo el chico, sentándose a su lado —¿Acaso esperabas a Sou? —el castaño agachó la mirada, pero no dijo nada —¿Te sientes bien?
—Estoy en pésima forma, nada me sale bien —confesó —Y justo antes del torneo nacional.
—Lo que necesitas es relajarte —Kisumi se arrojó al agua —Ven —le tendió una mano —Vamos a nadar. Olvídate de la técnica por hoy y sólo recuerda por qué fue que empezaste a nadar.
Sabiendo que no perdía nada, Makoto se arrojó al agua y nadó junto a Kisumi. No estaban compitiendo, sólo jugaban juntos en el agua. Después de un rato, sólo estaban flotando, mirando el techo transparente que les permitía contemplar las estrellas, que esa noche parecían brillar con más intensidad que de costumbre. Fue buena idea haberle hecho caso a Kisumi, en verdad se sentía mejor. Sonrió, recordando cómo se había sentido la primera vez que nadó backstroke; cómo podía ver el cielo cuando nadaba en su estilo preferido y lo mucho que le gustaba.
—Bueno, parece que mi trabajo está hecho —Makoto se incorporó y vio que su hermano había hecho lo mismo —Has vuelto a sonreír —añadió, haciendo que el castaño se sonrojara —Esta semana te veías bastante decaído. No preguntaré qué te pasó, pero si alguna vez necesitas hablar, puedes confiar en mí. Puedo parecer un charlatán, pero jamás sería capaz de traicionarte, Mako.
—Muchas gracias, Kisumi —Kisumi sonrió.
—¿Qué te parece si volvemos?, a decir verdad, tengo mucha hambre.
—Tienes razón, yo también tengo hambre —salieron de la piscina y fueron al vestidor para darse una ducha rápida y cambiarse el traje de baño. Ya iban regresando a la casa, cuando Kisumi se detuvo y dijo:
—Por cierto, ¿por qué no has vuelto a entrenar con Sou?, con lo entusiasmado que estaba con entrenarte para los nacionales. Si te la estás pasando mal, lo más lógico sería que… —guardó silencio en cuanto vio que Makoto agachaba la cabeza y apuraba el paso —¡Espérame! —Kisumi comenzó a caminar más rápido para alcanzar a Makoto —Ah, ya entiendo, entonces es culpa que Sou que estés así —lo sujetó de la muñeca y empezó a correr —Es la "ley del hielo" de Sou. Ya me parecía raro que te estuviera evitando. Espera, yo me encargaré…
—¡No, espera, Kisumi! —exclamó el castaño, que no podía evitar que su hermano lo arrastrara escaleras arriba hasta la habitación de Sousuke —¡No es correcto que molestemos a Sousuke!
—No te preocupes, yo me encargo —contestó Kisumi —Si lo está haciendo otra vez… —cuando llegaron, la puerta de la habitación de Sousuke estaba abierta y él estaba sentado en la cama, con un trozo de papel en la mano —¡Sousuke! —el aludido se sorprendió y dejó caer el papel. Makoto miró por encima del hombro de Kisumi. La habitación de Sousuke era muy espaciosa y estaba muy ordenada, pero Kisumi tenía los ojos fijos en el trozo de papel, que era en realidad una fotografía —Sousuke, ¿por qué tienes esa foto?
—Kisumi, ¿qué estás haciendo aquí? —espetó Sousuke, con total frialdad en su voz.
—Sousuke, ¡se supone que habías tirado esa foto!, ¿por qué todavía la tienes?
—No es de tu incumbencia, ahora vete —iba a cerrar la puerta, pero en ese momento Kisumi soltó a Makoto y sostuvo la puerta.
—¡Por supuesto que es de mi incumbencia! —gritó Kisumi —¡Somos hermanos!
—Ya te lo había dicho antes, que este no es tu maldito problema —Sousuke estaba enfadado, de eso no había duda —Sólo eres mi medio hermano. Los problemas de la familia Yamazaki no te incumben, por lo tanto mis problemas no te incumben, Shigino Kisumi —y le cerró la puerta en la cara. Makoto se dio cuenta de que las palabras de Sousuke habían lastimado a Kisumi.
—¿Kisumi? —el muchacho caminó hacia su habitación hecho una furia, pero no había duda de que estaba llorando —¡Espera! —Makoto se apresuró a seguirlo y detuvo la puerta antes de que el otro la cerrara —¿Quieres hablar sobre esto?
—Makoto, ¿te gustan las historias? —el castaño asintió con la cabeza y Kisumi se hizo a un lado para que Makoto entrara en su habitación —Bueno, entonces deja que te cuente la historia del hijo bastardo no deseado de la familia Yamazaki.
