¡Holaaaaaaaa! :D He vuelto :D Yo sé, soy una irresponsable XD dije que iba a subir semanalmente ahora que ya no voy a la Universidad, pero... resulta que ahora estoy haciendo esculturas, entonces ando ocupada de nuevo (sólo excusas doy, pero es cierto D: ) Bueno, en fin, espero me disculpen de verdad, pero me pasé las dos semanas pensando en cómo organizar lo que quiero que pase... ¿Cómo lograr que Freezer, Broly y Turles encajen en mi historia sin que ninguno intervenga en la historia del otro? Pues eso vamos a averiguar :D
Bienvenid s a mis nuev s lector s :) Espero no se decepcionen de tanto esperar :D Es más, pensaba en que ustedes me ayudaran un poco en algo que he estado pensando en hacer... quizás... no sé, pero se los preguntaré al final del capítulos (así las obligo a leer (?) ) :D
De nuevo, mis sinceras disculpas por algunas faltas de ortografía o palabras que me haya comido (ya saben que el cerebro nos hace ver palabras que a veces no están ahí... sobretodo cuando uno es quien escribe XDDD)
Oh, por cierto, me recomendaron quitarle las comillas de mis diálogos y dejarlo solamente así: -diálogo- Ustedes me dirán si sigo así, o retomo las comillas :) ¡Otra cosa! Como en la fiction tengo nombres muy largos, por ejemplo "Centro de Entrenamiento General", "Cámara de Gravedad", "Cuarto de Entrenamiento" y otras cosas que se van repitiendo conforme avanza la historia, he tomado la decisión de abreviarlo... por lo que:
Centro de Entrenamiento General: CEG
Cámara de Gravedad: CG
Cuarto de Entrenamiento: CE
Área de Tanques de Recuperación: ATR (o Tanques, cuando hable exclusivamente de éstos).
Salón del Trono: ST (aunque quizás sólo ponga la palabra "Salón", con la S mayúscula para que sepan que no hablo de cualquier salón)
Bueno, ya, mucho escribí, ahora l s dejo para que lean. :)
-11-
Vegeta tenía los ojos cerrados mientras el agua de la ducha le caía y lo relajaba. Tenía el ceño fruncido y movía la cola de un lado a otro mientras varios pensamientos cruzaban su mente. El baño estaba lleno de vapor por la temperatura del agua.
Finalmente salió del baño, solamente con una toalla alrededor de su cuello mientras su cabello comenzaba a desafiar la gravedad lentamente. Sonrió al ver que Okkra se había ido ya. Tenían relaciones raras veces, pero desde un inicio había sido específico: no compartiría su cama con ella más que para tener sexo. Al inicio, Okkra se había molestado y le había hecho algunas escenas, pero con el tiempo se acostumbró, más que todo porque él parecía no importarle en lo más mínimo lo que ella pensara.
–Mujeres… qué especie tan enigmática- pensó mientras sacudía su cola para secarla.
Se colocó su traje azul marino, y encima su armadura con detalles dorados, finalmente se abrochó la capa a las hombreras de la armadura, lo que lo hacía verse más imponente de lo que ya era.
Salió de su habitación, sus pasos eran el único sonido en el pasillo. El Sol estaba comenzando a salir, por lo que el movimiento dentro de su castillo también había iniciado. Bajó a la primera planta y se dirigió hacia la cocina, en la cual ya estaba servida su comida. Vio hacia dentro de ella y se sorprendió al ver que la terrícola no estaba para fastidiarlo. Sonrió de lado.
-Así que sigue trabajando- murmuró lentamente, y decidió que esta vez no comería en la cocina.
En el comedor que estaba al lado, habían unos saiyajin de clase alta ya aprovechando el banquete desde temprano. Al entrar Vegeta, todos callaron, era una rara visión el tenerlo en el comedor. Conforme caminaba hacia la mesa, los soldados se hacían a un lado, inclinándose lentamente ante él.
Vio a cada uno de ellos, al fondo logró divisar a Kakarotto, quien parecía más sorprendido que todos. Tenía la boca abierta con un trozo de carne en una mano, y una jarra en la otra. Vegeta se controló para no burlarse de él, parecía un completo idiota con esa expresión.
Poco a poco los murmullos comenzaron de nuevo hasta volverse pláticas. Vegeta comió en silencio, ignorando los comentarios de algunos saiyajin que se dirigían hacia él.
Kakarotto, por el otro lado, no podía dejar de preguntarse el por qué Vegeta estaba ahí. Era demasiado raro verlo ahí, generalmente era sabido que comía en la cocina solo, aunque unos cuantos habían comentado que la terrícola se encontraba con él cuando comía, lo cual era una completa estupidez; Vegeta despreciaba a Bulma cada vez que ambos se encontraban en la misma habitación, y Bulma parecía tener una fascinación por fastidiarlo hasta verle la vena de la frente resaltar.
Sacudió la cabeza para no pensar siquiera en lo que pasaría si un día él no estaba para detener esas batallas verbales entre ambos –Seguramente Vegeta la mataría, o Bulma encontraría la forma de volverlo loco para que se matara- pensó mientras devoraba una pierna de algún animal enorme.
Los saiyajin terminaron de comer, pero fue hasta que Vegeta dejó el salón que todos se dispersaron. El joven príncipe tenía asuntos que tratar con algunos de sus generales, habían rumores de que cinco naves de Freezer estuvieron rondando los perímetros de su imperio; de ser cierto eso, él mismo se encargaría de ello.
Había estado caminando tan sumido en sus pensamientos que no notó hacia dónde sus piernas lo habían estado llevando. Frunció el ceño al estar frente a la puerta del único laboratorio que actualmente estaba en uso en su palacio. Sabía que la mujer estaba adentro, podía sentir su insignificante poder de pelea, ¿podía llamarse así? No
–Quizás simplemente energía- pensó mientras se mantenía inmóvil frente a la puerta. Sentía otros poderes adentro también, seguramente los shamoians la estaban ayudando. Bulma le había pedido que liberara cinco terrícolas para que trabajaran con ella en el laboratorio. Él se negó. Ella insistió. Él se siguió negando, y ahora Bulma había prácticamente adoptado a todos los shamoians para que trabajaran en el laboratorio.
Recordaba que la terrícola le había dicho que ella le podía aumentar la gravedad a su máquina ahora que él había averiado la máquina de su nave personal, pero él se mantuvo en negación. No aceptaría un trato con esa mujer. No perdería esta pequeña batalla entre ambos. Quizás había arruinado la MG de su nave, pero todavía tenía la que estaba en el palacio, así que no había necesidad de doblegarse ante ella.
Se dio la vuelta para alejarse de ahí. Ni siquiera entendía por qué había ido hacia el laboratorio, si un día daba un paso adentro de ese lugar, sería para matarla, estaba seguro de ello. Llegó hasta su trono con un humor peor al que había tenido en la mañana, el cual nunca era bueno.
-Confirmaron que eran cinco naves- dijo Kale sin rodeos cuando Vegeta se sentó.
-…- Silencio fue la única respuesta de Vegeta. ¿Cinco naves? Si se trataba de una misión de reconocimiento, mandar más de dos naves era una idiotez, la sutileza era la clave en esas misiones.
–A menos que…- Vegeta miró de reojo a Kakarotto, quien asintió lentamente.
Quizás Kakarotto era un completo idiota y un debilucho, pero en ciertos temas era bastante perspicaz. Ambos habían pensado lo mismo: seguramente se trataba de Ginyu y su maldito escuadrón de bailarines.
Raditz entró corriendo a la Sala sin avisarse. Se hincó ante Vegeta rápidamente, parecía tener noticias urgentes que dar –Las naves fueron vistas en el planeta ubicado en el punto 0253-ZT-
Vegeta se puso de pie, al igual que el resto de soldados que estaban presentes –Preparen mi nave. Si se trata de Ginyu, iré yo personalmente-
Todos se movieron rápidamente, sabían que irían varios escuadrones como refuerzo en caso de que se necesitara, pero la siguiente orden de Vegeta los detuvo.
–Irán solamente los saiyajin de mi escuadrón. Reúnanse en el Área de Despegue-
El resto de saiyajin que no conformaban el escuadrón privado de Vegeta se retiraron algo molestos, muchos querían presenciar esa pelea, y quizás formar parte de ella.
Vegeta esperó a que los saiyajin se retiraran para hablar –Kakarotto, ve con Okkra y los demás- ordenó.
Kale y Okkra, quienes estaban presentes, se sorprendieron al escuchar eso, pero fue ella quien habló – ¿Planeas mandarlo con nosotros?- su pregunta estaba llena de sorpresa y algo de desprecio.
Vegeta no respondió nada, simplemente se giró y salió del Salón sin más explicación, dejando a Kakarotto en una posición incómoda. El joven príncipe se dirigió hacia el Centro de Entrenamiento General, el cual podía visitarse de camino antes de ir hacia donde lo esperaba su escuadrón. Tenía algo que ver antes de marcharse. Había pasado casi una semana desde el regreso de Tarble, y lo había olvidado casi por completo, pero le habían llegado rumores bastante curiosos sobre él.
Se recostó sobre una columna mientras miraba de lejos a entrenar a los de clase baja, ¿no podían ser más patéticos? Carecían de formación y estrategia, se sorprendía al pensar que Kakarotto era tan buen luchador siendo de clase baja. Mientras sus ojos seguían algunas batallas que parecían ser más de infantes que de soldados, se dio cuenta que entre esos soldados estaba su hermano.
Arqueó una ceja; Tarble no parecía distinto en lo absoluto, pero debía admitir que su poder había aumentado. Vio a su oponente, un saiyajin que le triplicaba el tamaño a su exiliado hermano, quizás era un poco más alto que Nappa –Probablemente sea igual de idiota que ese pobre diablo- pensó al ver los movimientos torpes de ese saiyajin.
Estaba fijándose detenidamente en esa batalla cuando Raditz se comunicó con él por el rastreador, todos lo estaban esperando ya. Se dio la vuelta dejando en el olvido a su hermano, la pelea estaba posiblemente asegurada para el otro saiyajin, podía ser torpe, pero no tanto como Tarble. De haberse quedado unos minutos más, hubiese visto cómo Tarble derrotaba al saiyajin sin un mayor esfuerzo.
Cuando llegó a donde se encontraban sus naves, vio a su pequeño pelotón formado por Okkra, Celery, Kale, Rhubarb, Raditz… y Kakarotto, que se encontraba al otro lado.
-Bien- comenzó a decir –Celery, Kale y Kakarotto irán conmigo. Rhubarb, quédate y sigue la tortura de los terrícolas-
Rhubarb sonrió, él se estaba encargando personalmente de infundir miedo en la mente de los recién llegados y mutilarlos de ser necesario. Aunque la noticia no pareció hacerle gracia a Okkra y Raditz, cada uno sintiéndose ofendido por distintas razones.
-¿Me puedes explicar esta decisión?- Okkra sabía que posiblemente Vegeta se molestaría con esto, pero no entendía cómo es que la dejaba a ella aquí. Raditz, por el otro lado, sólo podía ver con odio a su hermano menor.
Vegeta se acercó a Okkra rápidamente, haciendo que ésta retrocediera sin darse cuenta – ¿Estás cuestionando mis órdenes, Okkra?- a él no le podía importar menos si Okkra se sentía ofendida, o si ella sentía que tenía más derecho por el simple hecho de compartir su cama de vez en cuando, si ella seguía cuestionándolo, seguramente la terminaría asesinando.
-Soy más poderosa que Celery- respondió como si eso explicara todo.
-Más poderosa, quizás, pero menos útil por lo que veo… hasta que me demuestres lo contrario- espetó él. No era noticia que, en algún momento, ella sería posiblemente la saiyajin que se encargaría de engendrar al siguiente príncipe, pero primero, Vegeta debía ver si Okkra tenía lo que se necesitaba; de no ser así, simplemente la desecharía.
Okkra seguía molesta, pero quizás ésta sería su oportunidad. Raditz, por el otro lado, no estaba para nada feliz, pero sabía perfectamente que Vegeta lo mataría a él sin dudar si llegaba a quejarse. Así que ambos saiyajin simplemente se quedaron viendo mientras las naves despegaban y se alejaban rápidamente.
-Son rápidas- comentó Raditz, refiriéndose a las naves –Espero que esa terrícola termine rápido las nuevas naves… quizás por eso es que Vegeta se llevó a ese pequeño escuadrón, el resto de naves son demasiado lentas-
Okkra pareció tener una idea – ¿En dónde está la terrícola?-
-En su laboratorio, supongo- respondió Raditz reteniendo una sonrisa victoriosa.
-Vegeta quiere verme ser eficaz, lo haré… amenazaré a la hermosa terrícola de tu hermano para que se dé prisa, ¿qué mejor que regresar y tener todas las naves terminadas?- Okkra se giró rápidamente, sin darse cuenta de la sonrisa perversa en los labios de Raditz.
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Bulma estaba tomando un pequeño descanso. Desde hace una semana estaba trabajando como loca haciendo armas nuevas y mejoradas, aparentemente Vegeta había seguido el consejo de Kakarotto sobre utilizar a los terrícolas como parte de su ejército; claro que poco sabía el príncipe que ese plan era inicialmente de Bulma, Kakarotto había sido solamente mensajero.
-Con lo orgulloso que es, jamás habría aceptado un plan que viniera de mí- dijo molesta mientras caminaba por la cuarta planta del castillo. Generalmente no tenía tiempo para vagar, y ése era uno de los lugares que casi siempre estaba custodiado, pero esta vez no habían guardias, así que su curiosidad la llevó a dar una vuelta.
-No veo el alboroto por este lugar- dijo mientras revisaba cada habitación. No había nada fuera de lo común. Bodegas. Dormitorios. Más bodegas. No fue hasta que llegó a las últimas habitaciones que todo parecía distorsionarse; habían laboratorios, pero no mecánicos, era laboratorios genéticos, muy parecidos a esos donde se intentaban recrear órganos, o probaban en animales, cosa que ella nunca había apoyado.
-Este lugar da escalofríos-
No sólo era el lugar, había algo más. El ambiente se sentía más pesado, incluso ella que no podía sentir la energía vital como los demás era capaz de percibir que había algo cerca. Quiso regresar, pero antes de alejarse vio la última puerta; era una puerta enorme de acero. Se acercó para ver mejor.
-Éste no es un metal común- dijo al tocar la puerta. Sacó sus herramientas e intentó quitar un trozo del acero para hacer pruebas, pero su cincel se quebró antes de siquiera hacer un rasguño a la puerta -Vaya-
Había un panel pequeño de control. Guardó sus herramientas y sacó su decodificador –No importa qué código tenga, nada puede detener a la Gran Bulma- se dijo como incentivo mientras conectaba los cables al panel de control. Esperó unos segundos y el panel le brindó el código a ingresar: 2.
-Curioso-
Era raro, creyó que el código para abrir esa puerta sería algo complejo. Pero cuando la puerta se abrió, se llevó la sorpresa de ver, a unos cinco metros, otra puerta y otro panel.
-¿Qué rayos pasa aquí?-
Procedió a decodificar, esperando un código complejo, pero el resultado la volvió a sorprender, el código era tan simple como el primero: 19. Esperó que la puerta se abriera, y de nuevo se topó con otra puerta.
-Esto ya no es gracioso-
En total habían cinco puertas de ese material tan duro. Cada código era tan sencillo como el anterior. Apuntó en un pequeño papel la combinación: 2-19-16-11-26.
Lo que estaba detrás de la quinta puerta la perturbó. Antes de cruzar, pudo sentir que un frío abrazador emanaba de ésta, incluso el metal parecía estar un poco congelado. Cuando la última puerta se abrió, sintió como si la hubieran llevado en un instante a alguna montaña en invierno. El laboratorio, o lo que parecía ser un laboratorio, estaba congelado. Todo estaba congelado. Las máquinas, los cables, los muebles; pero en el centro había algo, o alguien. Un bloque de hielo, y dentro de éste había una persona… un saiyajin.
Las piernas de Bulma parecían no querer moverse, ¿tenía miedo? No había sentido verdadero terror desde que vio a Vegeta por segunda vez luego de golpear a Kakarotto, pero esto era distinto. El saiyajin que estaba en el bloque de hielo era enorme, superando a Kakarotto por mucho, en altura y musculatura; tenía el rostro deformado por lo que parecía ser demencia, y además de eso su cabello era distinto.
-¿Cabello dorado?- sabía que los saiyajin tenían el pelo negro, uno de los pocos datos que Kakarotto le había dado antes de la invasión, además no se necesitaba de ciencia para averiguarlo; pero este saiyajin era rubio.
Finalmente pudo avanzar un poco hasta verlo mejor, el saiyajin tenía el torso y el pecho desnudo, tenía un collar y una diadema. Luego de verlo detenidamente sintió como si el saiyajin la estuviera viendo.
-Pero eso es imposible- se dijo. El saiyajin estaba en estado criogénico, no podía verla. –Pero quizás me sienta- dijo con temor. Fue ahí cuando notó que esa extraña sensación que había sentido afuera, en los laboratorios genéticos, provenía de él. Incluso ella que no era guerrero podía sentir toda la maldad que emanaba de él.
Retrocedió sin fijarse en la pequeña máquina que estaba detrás de ella. Casi la botó, pero pudo maniobrar para salvarla. La devolvió a su lugar y se dio cuenta de que era la única máquina que estaba funcionando, el resto de máquinas, además de estar congeladas, parecían estar destruidas.
Esa máquina, por el otro lado, estaba conectada a la base del bloque de hielo, y parecía estar midiendo algo – ¿Serán sus pulsaciones?- se preguntó al ver que el número parecía crecer a cada segundo, aunque el incremento era sólo de una unidad.
-Deben ser sus pulsaciones- se dijo para convencerse, porque la otra opción la aterraba. No había posibilidad de que alguien tuviera un poder tan abominable, ni siquiera un saiyajin.
Se giró para ver de nuevo al saiyajin. Sentía la mirada de éste sobre ella, pero era imposible, se dijo –Estás loca, Bulma- vio intensamente al saiyajin, esperando ver algún movimiento, pero no vio nada –Aun así…- retrocedió con más cuidado sin quitarle la mirada de encima a ese monstruo. No se dio cuenta de en qué momento había cruzado la puerta, pero cuando ésta se cerró sintió un escalofrío.
-No debí venir aquí- se dijo. Sentía que no podría siquiera estar tranquila sabiendo que un monstruo como ése estaba en el mismo lugar que ella.
–Sólo espero que Vegeta sea más fuerte como para detenerlo…- calló de inmediato al darse cuenta de que estaba pensando en Vegeta como un aliado en lugar de verlo como el enemigo que era.
-Debo de estar loca- rió -Kakarotto es suficientemente fuerte como para derrotar a Vegeta y a ese otro saiyajin-
Dejó el laboratorio detrás, escuchando cómo las puertas se cerraban. Bajó a la tercer planta, luego a la segunda, y finalmente a la primera, quería alejarse lo más posible de ese lugar.
-Será mejor que esta noche no me quede aquí- dijo sin darse cuenta de que alguien se acercaba a ella –Quizás acompañe a Milk a ese Centro de Abasto, puede caerme bien algo de comida-
-Terrícola-
Bulma se giró sorprendida, nunca nadie se dirigía a ella cuando Vegeta y Kakarotto no estaban. Al ver que era Okkra, se alegró, definitivamente no creía que ella fuese peor que Celery, aunque Okkra había sido la primera en herirla en la Tierra –Casi lo había olvidado- dijo llevándose la mano a la mejía, donde Okkra la había aruñado la primera vez que ella y Vegeta se vieron.
-¿Tienes planes, terrícolas?- por el tono de voz que ella usó, Bulma sabía que le importaba muy poco su respuesta –Desde este momento quedarás bajo mi cargo. Trabajarás en otro laboratorio armando las naves para Vegeta-
-Vegeta no me dijo nada sobre ello- en ese mismo momento se arrepintió de haber hablado. Okkra se giró hacia ella y parecía molesta –Creo que no me llevaré con ninguna saiyajin-
-Príncipe Vegeta- dijo Okkra con un tono firme –No entiendo cómo un ser tan repulsivo como tú ha sobrevivido tanto aquí, pero te referirás a Vegeta con su título, de lo contrario te mataré, seguro no le importará-
Bulma se mordió el labio para no contestar –Conociéndolo, seguro no le importaría- pensó angustiada.
-Está bien, mañana mismo comenzaré con las naves y- -
-Veo que no lo entiendes, terrícola- Okkra se acercó a ella hasta invadir su espacio personal –Trabajarás en ellas desde este instante. No comerás, no beberás nada, no saldrás del maldito laboratorio hasta que las termines. No me importa si mueres en el proceso, harás todas o de lo contrario me encargaré de matar personalmente a esos terrícolas que acaban de venir-
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Las gotas de sudor caían del cabello del joven príncipe exiliado. Había estado entrenando desde el amanecer. Hace más de una semana desde su primer encuentro con Turles, a quien todavía no conocía bien y de quien no se fiaba; sin embargo, eso no había evitado que alguien le pasara dejando la extraña fruta cada dos días a la puerta de la pequeña caverna que había construido.
-Buena pelea- le comentó uno de los saiyajin que habían estado como espectadores –No lo aparentas, pero tienes mucha fuerza en esos pequeños músculos-
-Déjalo en paz, Fennel. A Taro parece gustarle entrenar contigo, chico- dijo una saiyajin que parecía ser la compañera del otro soldado.
Tarble se sonrojó, no estaba acostumbrado a escuchar halagos, y mucho menos si eran sobre su fuerza física –Gracias- dijo en voz baja, casi seguro de que los otros saiyajin no lo habían escuchado hablar.
Caminó hasta llegar a las duchas, donde se dirigió a la regadera más alejada y procedió a bañarse. Por estar tan no acostumbrado a entrenar, le resultaba molesto estar sudado. Dejó que el agua limpiara su cuerpo y buscó la esquina más escondida para cambiarse.
-¿Viste lo del príncipe exiliado? Estoy seguro que Taro se dejó vencer, alguien como él no pierde fácilmente contra un debilucho como ese fingido príncipe-
-¿Tú crees?-
-Es mejor que ningún oído de Vegeta los escuche hablar así, quién sabe si eso de deshonrar a su propio hermano sea farsa y sólo lo esté haciendo para tener a alguien adentro de los soldados de clase baja-
-¿Estás loco? A Vegeta no le importaría en lo más mínimo tener que matarnos a todos para demostrarnos que no valemos nada para él. Deshonrar a su hermano seguramente no le quita el sueño en las noches-
La charla entre esos soldados que parecían ni siquiera haberse percatado que Tarble estaba ahí siguió por otro rato, al parecer todos tenían una teoría sobre Tarble, sobre Vegeta, sobre todo lo que pasaba.
Tarble terminó de vestirse en silencio y salió del CEG sin decir ni una sola palabra. Regresó a su caverna luego de volar un rato. Había comido la fruta roja al segundo día de que Turles se la había entregado, y los resultados lo habían dejado sorprendido. Es cierto que su poder no se había incrementado en exceso, pero sí lo suficiente como para pelear codo a codo contra otros saiyajin, incluso había vencido a un saiyajin enorme llamado Taro; el saiyajin era enorme, superando los 2 metros de alto, sin embargo lo venció luego de haber consumido la segunda fruta.
Al llegar a la puerta de su caverna, vio una diminuta caja en la puerta. Sabía lo que había adentro de ella. Otra fruta.
Frunció el ceño –No tiene sentido que me esté regalando esto- dijo mientras recogía la caja. En lo que llevaba viviendo en ese planeta, sabía que sus compatriotas no daban algo sin esperar una retribución.
Encendió su rastreador, pero no había nadie cerca –Qué curioso- Entró a su caverna y se recostó en una de sus paredes ásperas y frías.
Abrió la caja y ahí estaba. La fruta roja y redonda, ¿era su imaginación o se miraba más apetitosa ahora? Sacudió la cabeza y dejó a un lado la pequeña caja. Sabía que esas cosas podían hacerse adictivas.
¿Qué diría su hermano si se enteraba de cómo estaba consiguiendo poder?
-No importa- murmuró para sí mismo –Seguramente Vegeta jamás me aceptaría aunque yo adquiriera poder de la manera tradicional- antes de darse cuenta, estaba mordiendo la fruta.
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-Esto es desesperante- se decía Milk mientras limpiaba por cuarta vez el pequeño apartamento. Bulma no había aparecido ya por tres días. Tres LARGOS días. Hizo los cálculos en su mente –Tres días en este planeta son como seis días terrestres… ¡Bulma no ha regresado por casi una semana!- dijo más angustiada que antes.
Se dejó caer en el pequeño sillón – ¿Debería ir a buscarla?- miró hacia el closet. Ahí estaba escondida la armadura que había utilizado cuando intentó ir hacia la prisión –Quizás pueda meterme de nuevo…-
-Al diablo- pensó. Se puso de pie y se dirigió al Centro de Abasto, donde sabía que Gine seguiría trabajando. Entró sin problemas, pues ya era una trabajadora conocida del lugar. Caminó hasta el último cuarto de la primera planta, donde la carne se solía empacar antes de ser entregada. Ahí estaba Gine felizmente envolviendo los últimos trozos de carne.
-Gine- dijo Milk, llamando la atención de la saiyajin.
-Vaya, Milk, creí que ya te habías retirado por hoy- dijo con una sonrisa.
-Sí, bien…- No estaba acostumbrada a pedir favores, y pedirlo a alguien como Gine no era fácil -Pensaba que… quizás me podrías ayudar con algo. Verás, mi amiga no ha vuelto al apartamento por tres días, y no suele hacer eso a menos que Vegeta se lo ordene, pero escuché que él no está en el planeta, así que…-
Gine escuchó con atención el predicamento de su compañera en silencio -Ya veo. Mi hijo no está en el planeta tampoco, así que… quizás mi esposo pueda ayudarte con eso. Se lo diré, y en cuanto mi hijo venga, te lo presentaré. Estoy segura que se llevarán bien-
Milk se sintió aliviada, quizás no era mucha ayuda, pero sentirse apoyada era mejor que nada. Sentía algo de culpabilidad el pensar que, en algún momento, tendría que traicionar la confianza de Gine –Gracias. Me retiro, no quiero que se me haga más tarde-
-Oh, Milk- la detuvo Gine, quien parecía querer decirle algo -Es… no es nada, es sólo que… verás, te recomendaría no referirte al Príncipe Vegeta sin su título, si alguien te escucha, podrías meterte en problemas. Si estamos solas no te preocupes, pero… nunca se está demasiado segura-
Milk le agradeció el consejo y se retiró rápidamente. Mientras caminaba de regreso al apartamento, no pudo evitarse preguntar sobre el último consejo de Gine –Bulma jamás lo llama por su título formal- murmuró pensando que quizás Bulma no sabía sobre el peligro de no llamarlo 'Príncipe Vegeta' -Se lo diré cuando la vuelva a ver-
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-No tienes ni idea de lo que sucede- decía un alien morado que estaba de rodillas. Kakarotto le sostenía la cabeza y los hombros mientras lo aprensaba contra el suelo para que no hiciera ningún movimiento.
-Haremos un trato, insecto- dijo Vegeta mientras pateaba la cabeza de otro de los soldados que había matado –Si me dices qué es lo que trama Freezer, te liberaré-
-¡Pero Vegeta!- se quejó Kale.
-¡Cállate, Kale!- le espetó Vegeta, ¿cuántas veces debía repetir que detestaba las interrupciones? Retomó su atención hacia el alienígena – ¿Y bien?-
-¿Si te lo digo, prometes liberarme?-
Vegeta sonrió, esto le recordaba tanto a esa vez en que había exterminado a Dodoria –Lo haré-
Celery y Kale se vieron entre sí, mientras que Kakarotto mantenía la vista fija en Vegeta. El alienígena comenzó a soltar todos esos detalles que Vegeta había querido escuchar; desde dónde podían esperar a las siguientes tropas, incluso hasta dónde podían encontrar a King Cold.
Vegeta escuchaba en silencio, analizando cada palabra que salía de la boca de su prisionero – ¿Qué hay de Freezer?, ¿qué acaso no planea siquiera enviar a Ginyu a enfrentarme?-
El alienígena dudó por un segundo, y Kakarotto le quebró un brazo, haciéndolo gritar de dolor –Responde- dijo Kakarotto.
-Bien, bien- dijo apresuradamente el prisionero mientras intentaba contener el dolor de su brazo –Freezer está reuniendo a todas sus fuerzas; Ginyu se está encargando de reunir a su ejército, por eso no puede perder el tiempo contigo-
-¿Tiene algún plan de ataque?-
El alien se quedó pensativo por un segundo – ¿Mantendrás tu palabra de liberarme?-
-No hagas que me arrepienta de esto- respondió Vegeta ya bastante desesperado.
-Toda la Familia les caerá encima- dijo con una leve sonrisa de burla –No importa que intenten huir, esta vez ninguno se salvará; preferiría mil veces estar del bando de Freezer a estar de su lado-
-Está mintiendo- dijo Kale -Es obvio que está diciendo todo esto sólo para liberarse-
El alien se rió de nuevo –Si me creen o no ya no depende de mí- se encogió de hombros –Lo que me queda es huir para que Freezer no me encuentre, me mataría si descubre que les dije esto-
-No cualquiera se libera de la furia de Freezer- dijo Kakarotto, viendo al pobre bastardo que tenían como prisionero.
-Y esa misma ira es la que vendrá hacia ustedes-
Kakarotto, Kale y Celery se agitaron, pero antes de que alguno pudiera hacer otra pregunta, el cuerpo del alien cayó inerte sobre el suelo, mientras que Kakarotto todavía sostenía la cabeza, la cual ahora estaba separada del cuerpo.
-Se lo merecía- dijo Kale, escupiendo al cuerpo del alien; y luego Celery le lanzó un ataque para quemarlo ahí mismo.
-¿Por qué lo hiciste?- preguntó Kakarotto, arrojando la cabeza al fuego.
-¿No lo escuchaste, Kakarotto? Lo acabo de liberar de la ira de Freezer- rió Vegeta.
Kakarotto no pudo hacer nada más que sonreír, era gracioso, de una manera retorcida – ¿Qué crees que quería decir con eso de que la Familia vendrá por nosotros?-
-¿Acaso le crees, Kakarotto?- preguntó Kale -Un simple soldado como él no es capaz de que supiera los planes de Freezer. Seguramente mintió, sabía que lo mataríamos-
-No lo creo- intervino Celery –Si Freezer está reuniendo sus fuerzas, incluso el soldado más insignificante se daría cuenta- se encogió de hombros -Incluso pasa entre los saiyajin, ¿no crees?-
Kakarotto gruño, sabía que Celery se refería a él. Vegeta no dijo nada, escuchaba lo que cada uno decía en silencio. Esperó hasta que Kakarotto hablara, lo cual no fue hasta pasados unos diez segundos.
-Coincido con Celery esta vez- dijo Kakarotto.
Kale y Celery se sorprendieron al escuchar eso, Kakarotto nunca coincidía en lo que Celery opinaba, así que eso era una verdadera sorpresa
– ¿De qué hablas?- pregunto Kale.
-El maldito de Freezer envió a esta tropa intencionalmente- dijo Vegeta, interviniendo en la conversación finalmente –Sabía que los atraparíamos, sabía que lo mataríamos, y sabía que había riesgo de que se fugara información…- detuvo sus pasos por un instante -Ese maldito lagarto blanco está jugando con nosotros, ¿por qué mandar a unos soldados tan débiles a un sector donde podemos alcanzarlos? Quería que supiéramos lo que haremos-
No estaba acostumbrado a compartir sus pensamientos, y definitivamente no empezaría ahora, pero esperaba que con lo que había dicho, los tres idiotas que iban con él analizaran lo que estaba pasando.
–Freezer se está uniendo con Cooler- dijo Celery. Vegeta asintió.
-Debemos enfrentarlos con todo lo que tenemos, incluso con…- el comentario de Kale murió en el aire, todos sabían a quién se refería –No hay otra forma- dijo molesto.
-La hay- dijo Kakarotto.
-Claro que la hay, insecto- dijo Vegeta -Regresaremos de inmediato al planeta. No necesitamos más distracciones-
Vegeta subió a su nave, despegando de inmediato. Se sentó por unos segundos –Maldito seas, Freezer- dijo molesto. Se puso de pie y encendió la Máquina de Gravedad, la cual comenzó a vibrar, pero acto seguido se detuvo. Había olvidado que la había arruinado antes de salir en esa misión. Justo antes de tener la discusión con la terrícola, quien parecía tener la extraña percepción de estar en una posición para negociar.
Golpeó la máquina, destruyendo los controles e hiriéndose la mano al instante. No podía creer que en ese preciso momento deseara regresar al planeta para tener un trato con esa maldita terrícola.
El viaje de regreso fue más rápido, pues iban sin hacer escalas en otros planetas. Cuando finalmente aterrizaron, Vegeta parecía estar de peor humor que el día anterior. Los demás prefirieron callar, no sabían si Vegeta quería que esa información se filtrara o no, así que por el momento no dirían nada.
Vegeta caminó hasta el laboratorio de la terrícola, le importaba un comino si estaba haciendo algo más, desde ese momento se dedicaría a aumentar la potencia de las máquinas.
Abrió la puerta de golpe, casi arrancándola – ¡Mujer, espero que estés…!- se sorprendió al ver el lugar vacío, ¿dónde se supone que estaba? Caminó hacia donde solían estar los mecánicos, pero nadie parecía haberla visto. El enojo en Vegeta comenzó a aumentar.
-Vegeta- llamó Kakarotto por el rastreador –Me comentaron que estás buscando a Bulma, ¿no fuiste al laboratorio?-
-¿Crees que soy imbécil, Kakarotto? Claro que busqué ahí. Es tu terrícola, encuéntrala de inmediato- cortó la comunicación. Se dirigió hacia su trono, donde encontró a Okkra dando órdenes.
-Regresaron demasiado rápido- dijo ella sin voltear a verlo mientras seguía revisando unos documentos que tenía en la mano – ¿Sucedió algo interesante?-
-Hmph- fue la única respuesta de Vegeta, realmente no estaba de humor para tratar con Okkra. Iría a entrenar en su Cuarto privado, y luego quizás ya habrían encontrado a la terrícola.
-Espera- dijo Okkra, acercándose a Vegeta –Te tengo algo para que veas lo eficiente que soy-
Había escuchado las palabras de Okkra, pero había algo distinto en ella; tenía un olor extra. Inhaló de nuevo y sus ojos se abrieron de par en par.
-¿Qué sucede?- preguntó Okkra al ver el cambio de actitud en Vegeta.
Vegeta cerró los ojos, tenía que concentrarse mucho para poder sentirla. Le dirigió a Okkra una mirada de desprecio y se dio la vuelta, dejando a una saiyajin completamente confundida en pleno Salón.
Caminó rápidamente, cruzó el puente que conectaba su palacio con el Centro de Entrenamiento General, bajó hasta el sótano rápidamente. Sentía la energía más cerca a cada segundo – Esto no tiene sentido- ¿por qué Okkra tenía el aroma de la terrícola en ella?
Cuando llegó al final del pasillo escuchó a Kakarotto, que corría detrás de él – ¡Vegeta!- gritó agitado –Abre la puerta de inmediato-
Vegeta se detuvo y se cruzó de brazos, no planeaba seguir órdenes de un clase baja. Kakarotto ni siquiera se detuvo, llegó a la puerta y de un rápido movimiento la arrancó, arrojándola a un lado –Bulma-
El tono de voz de Kakarotto hizo que Vegeta viera hacia el interior. Habían más de 20 naves adentro, y otras cuantas que parecían casi terminadas – ¿Qué demonios pasó?- preguntó, al sentir que Okkra y Raditz llegaban al lugar.
Kakarotto no lo había escuchado, sólo se había dirigido a Bulma, quien parecía estar durmiendo en un rincón del lugar –Bulma- sacudió el brazo de su amiga –Bulma, ya estoy aquí- sonrió –Todo está bien-
-¿Qué te parece, Vegeta?- preguntó Okkra como si lo que estaba pasando frente a ellos no le concerniera –Obligué a la terrícola a trabajar aquí por cinco días seguidos sin descanso para que terminara las naves-
Vegeta escuchaba las palabras de Okkra mientras miraba todas las naves, ¿en cinco días? Vaya, desde hace mucho se había dado cuenta que la terrícola era eficiente, pero esto parecía fuera lo normal.
-¿Acaso estás loca?- preguntó Kakarotto exaltado – ¿Tienes idea de lo que hiciste?, ¡nosotros podemos pasar días sin comer ni beber, pero ella es una terrícola!-
El tono de voz de Kakaroto hizo que Okkra se sorprendiera –Le ordené a Raditz que la alimentara una vez al día-
Raditz se encogió de hombros –Olvidé venir ayer y hoy, ¿me puedes culpar?-
Vegeta frunció el ceño, esto no era gracioso, la terrícola podía ser una molestia, pero la necesitaba con vida. Antes de que el príncipe pudiera tomar acción, Kakarotto arremetió contra Raditz, destruyendo la pared por el impacto.
-Siempre supe que eras un maldito-
La repentina demostración de fuerza de Kakarotto sorprendió a todos menos a Vegeta, él sabía muy bien de lo que su subordinado era capaz. Sonrió de lado, si Kakarotto decidía matar a Raditz, él no intervendría, no le podía importar menos que uno de ellos muriera.
La toz de Bulma hico que Kakarotto y Vegeta voltearan a verla rápidamente –Está bien- dijo ella con un tono de voz tan calmado que Vegeta se sorprendió.
Kakarotto dejó a su hermano a un lado, quien tenía sangre en el rostro por el golpe que le había propinado. Se acercó a Bulma –Sí, está bien- respondió Kakarotto.
Bulma se puso de pie con dificultad y le dirigió una mirada fría a Okkra y a Raditz. Giró la vista hacia Vegeta, quien la miraba sin empatía alguna –Todavía quiero a mis mecánicos- tosió –Si esto puedo hacerlo yo, no tienes ni idea de lo que haría con ayuda-
Saiyajin y terrícola sostuvieron las miradas. Luego de unos segundos en completo silencio, Vegeta movió la cabeza lentamente asintiendo, haciendo que Bulma sonriera.
-Raditz, ve por cinco terrícolas-
-No- interrumpió Bulma –Quiero ir yo a elegirlos, necesito asegurarme de traer a los mejores-
Vegeta la vio y asintió molesto, ya había accedido a darle cinco terrícolas, ¿por qué tenía que complicar todo?
Bulma le sonrió, y Vegeta le dio la espalda para enfocarse en las naves. Kakarotto le ofreció a Bulma llevarla en sus brazos, pero ella se rehusó –Solamente me dio un golpe en la cabeza, estaba durmiendo para intentar controlar el dolor- dijo sonriéndole.
-Creí que te habían tenido en inanición- comentó Kakarotto, viendo de reojo a su hermano, quien ya se había puesto de pie de nuevo.
-¿Estás loco?- Bulma sacó una pequeña cápsula -Jamás estaría caminando en este castillo sin un cápsula con un refrigerador repleto de comida y bebida- le lanzó una mirada retadora a Okkra –Necesitan mucho para quebrarme-
Okkra gruñó enfadada -De cualquier manera, te hice trabajar como yo quería-
Bulma negó con la cabeza –Te equivocas. Trabajé para poder cerrar el trato con Vegeta-
Vegeta, quien había estado fingiendo no escuchar, no pudo evitar sonreír de lado. La terrícola estaba discutiendo codo a codo con Okkra, y no sólo eso, había demostrado que ella era quien había estado a cargo de la situación. Vio de reojo a Okkra, quien parecía estar debatiéndose por lanzarse a asesinar a la terrícola o no, mientras que esta otra parecía ni siquiera estar sudando.
Bulm comenzó a dirigirse hacia la puerta con ayuda de Kakarotto, pero Okkra interrumpió su camino -No has terminado aquí, terrícola-
-¡Hazte a un maldito lado, Okkra!- gritó Vegeta. Okkra obedeció de mala gana, balbuceando maldiciones mientras la terrícola salía de la habitación –Lleva a la terrícola a la enfermería, métela en un Tanque- dijo Vegeta en voz alta para que Kakarotto la escuchara.
Kakarotto asintió –Vámonos antes de que se arrepienta- le susurró al oído, pero Bulma sabía que Vegeta no lo haría.
Raditz, quien ya se había logrado poner de pie se terminaba de limpiar la sangre del rostro, viendo intensamente a Kakarotto mientras éste sostenía la frágil figura de la humana.
–Ésta debe ser la terrícola de Kakarotto- pensó Raditz.
-Puedo recomendarte otros dos genios para que trabajen con esa terrícola, además de los mecánicos que quiere- dijo Raditz, haciendo que Vegeta lo viera de reojo -Se trata de un par de gemelos, los conocí cuando estuve con Turles… pueden ser útiles-
Vegeta asintió con la cabeza –No sé qué planeas, Raditz, ni por qué me mencionas a estos supuestos genios hasta ahora, pero si serán útiles, puedes traerlos-
Raditz asintió, necesitaba a esa terrícola fuera del juego si es que ella era la que él creía. Mientras Raditz se enfocaba viendo a Kakarotto y Bulma, no se percató de que había otra persona viendo la escena. Vegeta los miraba con detenimiento, sin expresar nada en el rostro; pero Okkra no veía a Kakarotto, ni a la terrícola, y mucho menos a Raditz, Okkra estaba viendo a Vegeta, era la primera vez que lo miraba actuar así, ¿acaso la terrícola era tan necesaria? Había visto a Vegeta matar ingenieros sin piedad, incluso dejarlos morir de hambre, y por esta terrícola parecía no estar dispuesto a emplear sus viejos métodos de tortura.
-No me gusta esto- pensó mientras apretaba los labios.
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-Estoy mejor, créeme, fue solamente un golpe en la cabeza, ¿crees que yo estaría en un castillo como éste sin cápsulas con refrigeradores?- decía Bulma mientras Kakarotto la llevaba volando hasta su pequeño apartamento.
Al no obtener respuesta de su amiga, Bulma prosiguió –Además, todo es parte de mi plan-
-No me dirás que esto lo planeaste-
-No- le sonrió –Pero formulé un plan mientras todo esto sucedía, y salió a la perfección. Iré con Raditz a la prisión, así podré crear un mapa del lugar-
Kakarotto escuchaba con detenimiento, pero no le agradaba la idea –Ten cuidado, Raditz no es alguien en quien puedas confiar-
-No lo haré. A veces olvido que es tu hermano, y, para serte franca, cuando estoy cerca de él me da escalofríos, pero es necesario-
Ninguno de los dijo nada más hasta llegar al apartamento. Kakarotto entró con Bulma, sabiendo que Milk estaba adentro.
-¡Bulma!- dijo exaltada ignorando por completo a Kakarotto –Estaba tan preocupada, incluso pensé en ir al castillo a buscarte-
-Hubiese sido un completo desperdicio- murmuró Kakarotto.
Milk miró con desprecio al saiyajin y le volteó el rostro –Vamos, te ves terrible, ¿tienes hambre? De seguro tienes hambre, traje algo de comer al Centro de Abasto- La ayudó a llegar a su habitación y cerró la puerta. Se dirigió a la cocina en completo silencio, haciendo caso omiso al saiyajin que seguía de pie en la sala.
Kakarotto esperó unos segundos más para salir, le incomodaba de sobremanera estar a solas con Milk.
-Espera- dijo Milk. Se acercó a él antes de que cruzara la puerta y lo miró fijamente –Te agradezco que ayudes a Bulma-
Kakarotto intentó hablar, pero Milk levantó la mano para detenerlo –Pero aun así no creas que eso cambia las cosas. Mataste a mi padre, eso no creas que se pasa por alto-
Kakarotto quiso explicarle, decirle que era eso o exterminar al resto de terrícolas, era eso o dejar que Vegeta cayera con todo su poderío sobre la Tierra, pero ¿de qué servía? Era obvio que Milk ya se había decido a odiarlo. Su padre le había encargado cuidar de Milk, pero sabía que seguramente ella preferiría morir antes de buscar su protección.
-Puedes irte- dijo Milk.
Kakarotto no esperó a que se lo repitiera. Sabía muy bien cuándo no lo querían cerca. Y estaba seguro que Milk posiblemente jamás lo querría cerca.
-Es una lástima- murmuró cuando salió del lugar –No puedo creer que una chica tan linda como ella tenga ese carácter- Era raro, sentía una ligera frustración dentro de él. Nunca nadie antes lo había odiado con tanto fervor, pero lo que lo mataba por dentro es que ella tenía toda la razón.
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Habían pasado dos días desde su regreso, y Vegeta había estado molesto desde su regreso. Incluso Kakarotto había encontrado difícil tolerar su humor.
Había llegado incluso al punto de ir a entrenar al CEG directamente para golpear a otros saiyajin y descargar su frustración. Mientras caminaba, escuchó unos pasos detrás de él. Frunció el ceño, ¿por qué siempre debía ser el idiota de Kakarotto el que se acerba a él cuando estaba de mal humor?
-Traigo reportes sobre las naves. Bulma ha avanzado bastante, bueno… los mecánicos que trabajan para ella-
-Trabajan para mí- interrumpió Vegeta de manera pesada.
Kakarotto hizo una ligera pausa –Sí… bueno, pues han hecho un gran avance tus mecánicos- dijo intentando no sonar muy obvio con su burla, pero por la mirada de Vegeta, supo que había sido muy obvio –Además que esos dos aliens que llevó Raditz, Lakasei y Rasin, también parecen ser muy buenos-
-Kakarotto…- advirtió Vegeta.
-Bien, lo que quieres escuchar: tu Máquina de Gravedad está casi reparada, Bulma está haciendo las últimas pruebas-
Vegeta no dijo nada más, simplemente siguió caminando, dejando a Kakarotto solo en el pasillo mientras se rascaba la cabeza –Vaya, está molesto- Usualmente Vegeta mandaba al demonio las pruebas de Bulma, pero esta vez parecía muy decidido en golpear a otros.
Mientras Vegeta cruzaba el puente que conectaba su castillo con el CEG, se quitó la capa, francamente la encontraba un verdadero estorbo cuando no estaba de humor. Siguió caminando mientras se quitaba la armadura, quería entrenar sin defensa alguna.
Llegó al CEG y buscó rápidamente con la mirada a algún oponente. Vio a Kale, quizás él serviría, pero antes de ordenarle que entrenara con él se detuvo; conocía la técnica de pelea de Kale bastante bien, igual que la de Okkra y Celery. Buscó de nuevo a alguien y encontró una pequeña tropa de soldados de élite. Se dirigió al que tenía el poder más alto y le ordenó a pelear contra él.
Y así comenzó una serie de combates que duraría horas y horas, Vegeta peleando contra quien se le pusiera enfrente. Las horas pasaron y cada oponente que quedaba derribado era llevado de inmediato al Área de Tanques.
Había caído la noche. Incluso Vegeta había descansado entre algunos combates, pero necesitaba más, estaba demasiado molesto. Se puso de pie esperando que alguien más se decidiera a combatirlo, no estaba en la naturaleza de su raza huir, y por eso mismo es que todos lo habían retado, querían probar su fuerza contra la del guerrero más fuerte. Incluso ahora parecía más molesto que antes.
Kakarotto miraba desde lejos –Supongo que ya no quedan muchos más para combatir- murmuró creyendo que estaba solo, pero estaba equivocado.
-Te equivocas, clase baja- Celery se había acercado también a ver los combates del príncipe –No has ido por tu merecido combate-
Kakarotto la vio de reojo. Siempre que ella se le acercaba algo terminaba mal –Tú tampoco pareces muy entusiasta de ir a combatirlo-
Celery se encogió de hombros –Él conoce mi manera de pelear, seguramente se aburriría. Pero tú… tú y él no han combatido en años, quizás vaya siendo hora de que retomen su tradición de golpearse hasta que tú quedes inconsciente, ¿no crees?-
-¿Qué te hace creer que yo perdería esta vez?- preguntó Kakarotto, dejándose llevar un poco por los comentarios de su enemiga. Celery le sonrió enigmáticamente y se dio la vuelta para alejarse de él.
Kakarotto no pudo evitar ver su figura mientras se alejaba, ¿qué tenían las mujeres hermosas que las hacían odiarlo tanto? Volvió a ver hacia Vegeta y se sorprendió al reconocer a su siguiente oponente. Tarble había entrado a la arena de combate, ¿en qué demonios pensaba?
Vegeta se cruzó de brazos a ver a su hermano menor – ¿Perdiste algo, Tarble?-
-Ya que estás pensando en retar a todos, decidí que sería bueno aprender algo en un combate contra ti-
Vegeta se dio la vuelta –Lárgate, no perderé mi tiempo contigo-
-¡Aceptaste los retos de todos, incluso de los soldados de clase baja!- lo acusó – ¿Qué tengo yo no tengan ellos? Soy tan príncipe como tú, por mis venas corre la sangre de los mejores guerreros-
Vegeta se giró y le lanzó un ataque a su hermano, quien logró esquivarlo con dificultad –No sé qué sangre corre por tus venas, pero es obvio que no es la misma que corre por las mías-
Tarble sabía que estaba comenzando a enojarlo, y esa era la única manera en la que quizás él aceptara pelear.
-Bien- dijo Vegeta –Si quieres bailar con un verdadero asesino, has venido al lugar perfecto, hermanito-
Tarble sintió un escalofrío al escuchar eso. Bardock le había advertido que jamás se enfrentara a Vegeta cuando éste estuviera enojado, pero se sentía confiado por haber comido la fruta de Turles, quizás lograría propinarle unos cuantos golpes a Vegeta, y así poder conseguir algo de reconocimiento.
Vegeta se abalanzó hacia Tarble, quien parecía no haber estado listo. Recibió un golpe en el estómago, el cual lo mandó a varios metros de distancia. Sentía cómo se había quedado sin aire. Subió la vista para poder ver a Vegeta, pero éste ya no estaba frente a él, ¿a dónde se había ido? Pero el golpe en su espalda le respondió eso, ¿cómo se había movido tan rápido? Tarble había sido enviado de nuevo a otro extremo de la arena, mientras que Vegeta parecía ni siquiera estar luchando de verdad.
Las risas estaban haciendo que Tarble se desconcentrada más, era obvio que se burlaban de él. Se puso de pie, pero una punzada de dolor en la espalda lo paralizó, ¿acaso lo había golpeado en la columna a propósito? Sus piernas flaqueaban y sentía como si todo comenzara a dar vueltas.
Kakarotto miraba la batalla sintiendo algo de piedad por Tarble, era obvio que ambos hermanos estaban en ligas distintas. Vegeta parecía ni siquiera estar tratando de pelear, sólo quería golpearlo –Eso me hace recordar mi infancia con Raditz- dijo con algo de amargura.
Ahora Vegeta tenía a Tarble del cuello de su armadura – ¿Ya entiendes lo bajo que estás en esta cadena de poder, Tarble? Ahora entiendo por qué nuestro padre te exilió, esperando que murieras- apretó el agarre -Pero debo darte crédito por haber sobrevivido, aunque cuando lo piensas más, no es de sorprenderse… los cobardes y los insectos siempre encuentran la manera de sobrevivir-
Tarble quería hablar, quería defenderse. Vegeta no tenía ni idea de lo que él había tenido que sufrir siendo un ser extraño en un planeta donde lo miraban con desconfianza. No saber lo que era, no saber por qué le temían.
Vegeta dejó caer a su hermano –Lárgate antes de que decida matarte- Se dio la vuelta y vio a Okkra en la puerta de la arena, no supo por qué, pero el enojo que había logrado estar descargando en los combates regresó. Apretó sus puños.
Tarble dejó de toser finalmente y se puso de pie –Eso sólo lo dices porque te crees el más fuerte de todos- sabía que seguramente ahora se enojaría más, pero estaba harto de ser denigrado por todos, y sobre todo por su propio hermano -Pero en el momento en el que te enfrentes a Freezer, recordarás que no eres nada en comparación con él-
Antes de que pudiera seguir hablando, Vegeta lo tomó del rostro y lo estrelló contra el piso –No te molestes, morirás aquí, no tendrás que preocuparte en averiguar cómo resultará todo- dijo mientras le pisoteaba la parte baja de la columna –Te mataré y nadie recordará nada de ti, maldito insecto- Lo levantó de la cola, lo cual hizo gritar de dolor a Tarble. Comenzó a golpearlo en el rostro y en el estómago. Los espectadores gritaban de euforia apoyando la demostración de brutalidad.
Tarble cayó inconsciente, pero esto no detuvo a Vegeta, quien lo pateó unas cuantas veces – ¿Ya no tienes nada más que decir, hermanito?- preguntó con pura maldad –Así está mejor-
Comenzó a crear energía para darle el golpe de gracia, pero cuando lanzó el ataque, éste fue desviado por Kakarotto, quien había entrado a la arena.
-Apártate, insecto-
-Creo que fue suficiente, Vegeta- dijo él -Ya demostraste tu superioridad, déjalo-
-Esto no es asunto tuyo, apártate- espetó.
Kakarotto se inclinó para cargar al saiyajin inconsciente –Quizás Tarble haya perdido, pero demostró valor al entrar en batalla contigo, aun cuando estabas enojado-
Vegeta bufó enfadado –Cuando se recupere, que se largue a la Tierra, no me sirve de nada de momento-
Kakarotto asintió –Los Tanques están ocupados aquí, lo llevaré a los tanques del palacio-
-No- respondió rápidamente Vegeta –Que sobreviva hasta que se desocupe algún tanque de este lugar, de lo contrario no merece ni siquiera hacerse llamar saiyajin- Vegeta se alejó de la arena, el ataque de energía que había lanzado tenía bastante poder, pero incluso así Kakarotto lo desvió sin problemas -Ese maldito me las pagará- pensó con enojo.
Vegeta regresó a su castillo, a pesar de haber descargado su ira, todavía estaba algo molesto, pero ahora era por Kakarotto, ¿acaso el payaso había estado ocultando su poder? Mientras caminaba por los pasillos, no pudo evitar escuchar a su estómago rugir. Había ignorado todos los otros instintos por estar peleando. Se dirigió a la cocina con un hambre igual al de un ejército.
-Sino hay comida, iré a matar a todos esos malditos shamoians- murmuró cuando estaba entrando a la cocina.
Efectivamente había comida, aunque esto lo desilusionó un poco, tenía ganas de ir a matar algo más. Se sentó en la oscuridad devorando todo a su paso. Desde su asiento podía ver a través de la ventana panorámica, pero él estaba viendo únicamente su comida; afuera no había nada que le interesara. No pasó mucho tiempo para que unos pasos sonaran en el pasillo. No necesitó concentrarse para saber de quién se trataba. A veces se preguntaba si la mujer intencionalmente lo encontraba cuando estaba solo y molesto, era como si tuviera un sexto sentido para ello –O quizás sí puede sentir energía- pensó mientras tragaba.
Bulma entró y le dirigió una mirada a Vegeta, quien ni siquiera se inmutó al sentirla entrar. Encendió las luces bajas y caminó hasta el mueble donde tenía todas sus bebidas, no consciente de que Vegeta la seguía con la mirada. Habían estado solos muchas veces, pero nunca en esta situación; siempre había alguien cerca, ya fuese algún sirviente, algún saiyajin en el comedor de al lado… pero esta vez eran ella y él únicamente.
-¿Qué estará planeando?- Francamente, la Mujer siempre le provocaba curiosidad; nada de lo que hacía le parecía normal.
Se mantuvo viéndola sin parar de comer. Ella estaba vertiendo algo en dos tazas. Vegeta se incomodó, ¿acaso estaba loca? Envenenar a un saiyajin era inútil. Cuando ella se giró para verlo, él dirigió su mirada a la comida, fingiendo que nunca la había estado viendo. Solía hacerlo cuando ella hacía algo fuera de lo normal, él la miraba y cuando ella se giraba hacia él, él fingía ni siquiera haberse percatado de su presencia.
Bulma caminó hacia él, cuando finalmente se sentó, no lo hizo en el lugar de siempre, al otro lado de la mesa; esta vez se sentó frente a él. Vegeta dejó de comer automáticamente, viéndola molesto, ¿qué no es obvio que no la deseaba cerca?
Bulma ignoró la mirada que él le lanzó y le acercó una de las tazas que llevaba en la mano. La dejó frente a él y le dirigió una mirada. Vegeta miró la taza con detenimiento y luego le devolvió la mirada, era un duelo, ¿creía que podía sostenerle la mirada a él, al guerrero más poderoso del Universo? Ambos sostuvieron sus miradas hasta que Bulma decidió jugar sucio. Se llevó su taza a los labios y bebió sin desviar la mirada. El ceño de Vegeta se frunció más, ¿qué planeaba?
Cuando Bulma terminó de beber, tenía un pequeño bigote de color café oscuro sobre los labios. Vegeta se cruzó de brazos y no desvió la mirada. Bulma exhaló derrotada –Por un momento creí que te reirías-
-Los saiyajin no nos reímos- dijo retomando su comida.
-Quizás tú- respondió ella entre dientes, pero sabiendo perfectamente que Vegeta la había escuchado. Se encogió de hombros –Es chocolate. Estoy segura que nunca lo has probado, y pensé que te caería bien, has estado de un muy mal humor… y no es que tengas un humor agradable- dijo burlona –Pero ahora pareces más molesto-
Vegeta no dijo nada, simplemente se mantuvo comiendo, ¿qué era lo que quería la mujer? Si era hablar, entonces había ido en busca del saiyajin equivocado. Bulma entendió que él no respondería, así que se quedó callada viéndolo comer. Los minutos pasaron y a ella se le hizo eterno el silencio.
-Kakarotto me dijo sobre lo del tal Freezer-
Esto hizo que Vegeta dejara de comer y la volteara a ver, pero no pronunció palabra alguna, por lo que Bulma siguió hablando.
-Por lo que me contó, me dio la impresión que solamente está jugando con ustedes. No me malinterpretes, no quiero que ni él ni tú dominen el Universo, pero…-
Ahora Vegeta tenía curiosidad, pero se negaba a exigirle que siguiera hablando, eso lo delataría, así que esperó a que ella continuara.
-No importa- dijo -Pero creo que deberías tener cuidado, quizás Freezer lo hizo para meterse en tu mente. Para descontrolarte, y por lo que veo lo ha conseguido-
Vegeta se molestó por el comentario -¿Crees que alguien puede jugar conmigo como si se tratara de alguna pieza en un maldito juego de mesa?-
Bulma se sorprendió por sus palabras, consideraba a Vegeta alguien que cuidaba lo que decía para no dejar ver nada, pero por lo que acababa de ver, era muy susceptible cuando se trataba de Freezer –No- dijo intentando sonar calmada -Es sólo que puede intentarlo, después de todo pareciera que dejó que esa información se filtrara intencionalmente, ¿o no crees eso?-
Vegeta se cruzó de brazos de nuevo, resguardándose en su silencio de nuevo. Bulma esperó que dijera algo más, pero parecía más molesto –Bien hecho- pensó ella con amargura.
Vegeta se mantuvo comiendo, pero había perdido el apetito –Maldita mujer- Aceptaba tenerla en la misma habitación, incluso tenerla cerca, pero ¿por qué había hablado? Lo arruinaba todo cuando abría la boca. Se levantó lentamente, consciente de que la Mujer lo estaba mirando, se giró y salió de la cocina sin decir nada más.
Bulma se mordió el labio, se puso de pie rápidamente y salió de la cocina. Quería hablarle, quería comprenderlo, quería escucharlo, quería gritarle, quería ver si Vegeta era capaz de sentir algo más que ira, por un momento había percibido frustración en él, pero rápidamente fue bloqueada por su silencio. Lo vio alejarse, quiso correr detrás de él, pero ¿y qué haría cuando lo alcanzara? Él la despreciaba, ella no lo soportaba, eran dos personas… dos seres, que se tenían que soportar mutuamente al estar en esa situación. Ni siquiera eran amigos, dudaba que Vegeta tuviera un amigo real, subordinados sí, ¿pero amigos?
Mientras lo miraba alejarse y perderse en la oscuridad. Se hizo el cabello para atrás. Ella era un genio, le gustaban los retos, los problemas, y Vegeta era el reto más grande que ella jamás había conocido. No consciente de que dentro de ella se estaba creando un sentimiento de compasión hacia uno de los seres más despiadados de la historia.
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Tarbles abrió los ojos de golpe, y al instante el líquido del Tanque de Recuperación comenzó a descender. Salió del tanque rápidamente, viendo hacia todos los lados. Se colocó su armadura lentamente intentando recordar lo que había pasado. Recordaba haber estado mencionando a Freezer, y luego no recordaba nada más.
–De seguro lo enfadé mucho- dijo con tristeza, arrepintiéndose de lo que había hecho.
La puerta se abrió y Bardock entró, viéndolo con severidad se recostó sobre la pared –Kakarotto lo trajo hasta acá. También lo salvó de ser asesinado por Vegeta-
Tarble se sorprendió al escuchar eso, pero no tanto como hubiera imaginado –Se lo agradezco- susurró.
-Vegeta ordeno su regreso inmediato a la Tierra-
Tarble se giró rápidamente hacia Bardock –Pero apenas llegué hace no más de dos semanas- se quejó.
Bardock se encogió de hombros –Eso no importa. Creo que la terrícola amiga de Kakarotto no ha revisado por completo la nave, así que su regreso no será inmediato. Todavía tiene tiempo…-
-¿De qué?- preguntó molesto Tarble –Por si no se ha fijado, pocos saiyajin me cuentan como uno de ellos, y casi todos fueron testigo de lo que sucedió con mi hermano-
-En este planeta no hay únicamente saiyajin- lo corrigió Bardock -Los saiyajin seguirán a Vegeta a la guerra, pero no el resto de aliens. Necesitan una motivación-
Tarble rió suavemente –Estoy seguro de que su hijo sería mejor candidato que yo-
-Kakarotto ha matado tantos aliens que seguramente ninguno olvida lo que hizo-
Tarble se terminó de colocar las botas –Necesito poder- se quedó en silencio unos minutos más antes de dar su dictamen –Me relacionaré con los otros aliens, seguramente querrán también sobrevivir si les expreso lo vil que es Freezer-
Bardock negó con la cabeza –Todos saben lo vil que es Freezer… y también lo despiadado que es Vegeta- se acercó a Tarble -Necesitan ver que hay una tercera opción en esta guerra. Entonces pelearán contra Freezer-
-¿Pero morirán?- preguntó Tarble.
Bardock asintió –Pero nosotros sobreviviremos-
Tarble salió del CEG todavía pensando en lo que Bardock le había dicho. Él podía un buen soldado, pero como tal, su objetivo era salvar a los de su raza, los otros no importaba –Debe haber otra solución- musitó. Emprendió vuelo ya pasada la media noche hacia el Noreste del planeta –Hay otra solución- pensó mientras aceleraba.
Si lograba alcanzar el nivel de Súper Saiyajin, entonces quizás podría salvarlos a todos. Sabía que el Legendario Súper Saiyajin ya había aparecido, pero también sabía, o le habían llegado rumores, que el nivel de SS podía ser alcanzado por un saiyajin de corazón puro –Ése es el problema- pensó con amargura. ¿Saiyajin de corazón PURO? Esa oración era ilógica, un saiyajin con corazón puro era imposible, a menos que se tratara de pura maldad, pero de lo contrario era ilógico –Soy el más adecuado- se dijo.
Vio la sierra montañosa. Sabía que en alguna parte de ese lugar se encontraba los laboratorios de Turles. Voló por un buen rato hasta que divisó una pequeña cueva. Descendió con precaución, no quería enfrentarse a algún saiyajin molesto que pudiera vivir ahí. Entró silenciosamente, no se escuchaba nada más que su respiración.
-Debo estar confundido-
Antes de se diera la vuelta, vio una pequeña luz que provenía de una pared de piedra. Se acercó y se sorprendió al ver un monitor. Presionó el único botón que tenía a la vista. El monitor lanzó una pequeña luz que se dirigió a sus ojos, parecía estar analizando su retina. Esperó pacientemente a que el análisis terminara, y para su tranquilidad, la puerta se abrió.
Tarble entró manteniendo su desconfianza –Es totalmente distinto a lo que imaginaba- dijo al ver los muros revestidos de metal, y pequeños estantes de cristal que contenían extrañas hojas de distintas plantas –Debe de gustarle mucho la botánica- dijo mientras miraba una planta que parecía estarse moviendo.
Siguió caminando por el único pasillo que había hasta que finalmente llegó a otra puerta, pero ésta era de cristal. Se abrió de inmediato y entró a un cuarto pequeña.
-¿Qué es este lugar?-
-Príncipe Tarble- dijo la voz de Turles por unas bocinas –Me alegra que haya venido finalmente, pero me temo que tendré que descontaminarlo antes de que pueda seguir… no se preocupe, no es nada dañino-
Tarble abrió la boca para decir algo, pero un extraño líquido le fue rociado, haciendo que se sorprendiera – ¡Esto no es gracioso!- se quejó. Luego de unos segundos más, el líquido se detuvo y la siguiente puerta se abrió.
Tarble entró a un lugar que no encajaba en lo absoluto con el resto de cosas del planeta. ¡El lugar estaba repleto de plantas! Se inclinó para agarrar la tierra –Esta tierra no es de este planeta- dijo mientras miraba lo fértil que era. Admiró el lugar unos instantes más antes de seguir caminando. Llegó a otra puerta donde encontró un monitor –Esto me está cansando- dijo al presionar de nuevo el único botón.
La puerta se abrió sin escanearlo, y Tarble entró a una habitación que parecía ser un laboratorio – ¿Qué es este lugar?-
-Es mi pequeño laboratorio-
Tarble se giró sorprendido al escuchar a Turles detrás de él –Se tomó su tiempo en venir, príncipe-
-Sí…-
-Veo que todavía no confía en mí, pero no es necesario que lo haga- sonrió de lado.
Tarble todavía se sentía desconcertado por ver el rostro de Bardock, pero haciendo expresiones muy propias de Vegeta –Las frutas que me ha dado…- comenzó diciendo el joven príncipe –Parecen ya no surtir efecto en mí, o al menos no el mismo que al inicio-
Turles mantuvo esa sonrisa que daba la impresión que estaba disfrutando de una broma privada -¿Por qué lo dice?-
-Mi poder incrementó mucho al inicio… pero ahora… apenas veo los efectos-
Turles comenzó a caminar alrededor de su laboratorio, rodeando a Tarble, quien se mantenía en el centro –Me temo, Príncipe Tarble, que la fruta tiene cierto límite. Verá, todo depende de la energía que el Árbol absorbe, por lo que depende también del planeta donde el Árbol es plantado… y no puedo hacer mucho con la energía de los planetas luego de que su hermano se encarga de devastarlos- Al ver que Tarble se impacientaba, supo que lo tenía donde quería –Claro, que no es lo mismo de lo que puedo decir del Planeta Tierra-
Tarble abrió los ojos de par en par -¿Qué hay con la Tierra?- preguntó con cuidado.
-La energía que ese planeta puede proveer es inmensa, casi inimaginable- Tomó una fruta que parecía seca –Esta es la fruta que usted ha consumido en estos días, ¿puede imaginarse la fruta que el Planeta Tierra podría darle? Incluso podría ayudarlo a… alcanzar el nivel de Súper Saiyajin-
Tarble vio la fruta detenidamente –Quieres decir que, si sigo comiendo esa fruta que tienes en la mano, ¿mi poder ya no aumentará?-
Turles negó con la cabeza –Su poder aumentará… seguramente cuando peleemos con Freezer usted podría ya no quedarse inconsciente luego del tercer golpe en una pelea contra Vegeta-
-¿Cómo…?-
-La información viaja rápido- respondió Turles sonriendo de lado de nuevo.
-¿Cuál es el precio?- Necesitaba saber todo antes de aceptar un trato con Turles -¿En qué estado deja al planeta ese Árbol?, ¿qué pasa con sus habitantes?-
Turles lo miró intensamente por casi un minuto sin decir nada –Nada-
Tarble lo vio con desconfianza. Era difícil la decisión, el rostro y la voz de Bardock, pero al mismo tiempo no lo era –Me iré a la Tierra en cuanto la nave esté arreglada. Necesito un escuadrón conmigo… Si prometes servirme fielmente, te llevaré conmigo, pero no dejaré que le hagas nada a la Tierra, hay otros planetas cerca, podrás usarlo- se dio la vuelta, con los puños apretados para no flaquear con su decisión -No le diré a nadie sobre esta visita, esperaré a que decidas-
-Bien- dijo Turles, haciendo que el príncipe lo volteara a ver sobre su hombro, imitando los movimientos de su hermano. Turles le lanzó la fruta que tenía en la mano –Como una muestra de nuestro trato-
Tarble agarró la fruta y asintió. Salió del lugar sin decir nada más. Turles lo vio alejarse con una sonrisa en sus labios. – ¿Qué pasa si arrepiente?-
-Me preguntaba por cuánto tiempo más te esconderías entre las sombras, Raditz-
Raditz salió de una esquina que no era alcanzada por la poca luz del laboratorio -¿Y si dice algo?-
-No lo hará-
Raditz se cruzó de brazos mientras miraba a Turles. No dudaba de que su tío sabía lo que hacía, hasta el momento no había conocido a alguien tan calculador como Turles, ni siquiera Vegeta había demostrado un despliegue de esas habilidades –Así que iremos a la Tierra-
-Iré a la Tierra- corrigió Turles -Daiz y tú se quedarán aquí, no necesito que Vegeta se meta en esto-
-¿Y si el príncipe exiliado te impide sembrar el Árbol?- preguntó mientras tomaba una fruta y la mordía.
-Él no es problema. Por cierto, ¿cómo va el plan con Lakasei y Rasin? Me preocupa más los híbridos que este tema de Tarble-
Raditz se encogió de hombros –Es una humana. Ellos apenas pueden dejarle caer una nave encima y listo. Kakarotto nunca está cerca cuando ella trabaja, y Vegeta… es Vegeta- dijo como si ésa fuese la explicación a todo.
Turles se sentó en una silla y comenzó a jugar con una fruta -¿Cuál es el nombre de esta terrícola?-
Raditz frunció el ceño mientras intentaba recordar –Bulma- dijo finalmente -Es toda una belleza-
Turles mordió otra fruta y se quedó callado –Me da curiosidad conocerla- dijo sonriendo –Mis genes y los de Kakarotto, después de todo, son parecidos- se encogió de hombros -Si sobrevive a lo que le hagan los gemelos, tendré que conocerla-
¡Uh! Le fue mal a Tarble en esta ocasión D: Y Raditz está confundiendo las cosas, ¿y cómo no? Si Vegeta nunca le dirige a Bulma ninguna palabra que no sea un insulto, sólo Kakarotto la trata distinto.
¡Y Okkra! D: ¿Ya sienten el peligro que corre Bulma, no sólo por parte de Turles, sino de Okkra también?
Pero creo que ahora se pondrán difíciles las cosas para Bulma, quien todavía no se ha fijado que comienza a sentir algo por Vegeta... no amor, pero ya hay algo ahí, aunque sea compasión o curiosidad por querer entenderlo.
:) Bueno, ¿Recuerdan que les puse al inicio que querían que me ayudaran en algo? Bien, pensaba escribir aquí la pregunta (de hecho la había escrito y recién la borré), pero decidí que lo haré por el inbox. Si están interesad s en saber esto (el cual puede llegar a ser un spoiler), en su review escríbanme que quieren ayudarme con esto, y con gusto les hago la pregunta que quiero hacerles (ya advertidas que es muuuuuuuy probable que llegue a ser un spoiler, porque he contemplado la idea desde el inicio, pero quiero hacer esto algo dinámico :) )
De nuevo, gracias por leerme y tomarse su tiempo para dejarme sus reviews, siempre son leídos y aceptados (incluso la de mi hater que ya nunca más volvió a aparecer XD)
