Capítulo 11.
.
Algunos datos que se mencionan en este capítulo, solo son aproximaciones. No olviden que el fic es de ciencia ficción.
Aclarado esto. Disfruten de la lectura.
.
.
Bestias invencibles.
.
Centro de Investigaciones Genéticas de Nagoya.
El paisaje se apreciaba hermoso, como un campo de algodón listo para la cosecha. Blanco, todo lucia blanco a excepción de las nubes grises que amenazaban con seguir arrojando finos copos de nieve. La mañana transcurría helada y lo gélido del entorno lograba influenciar en su estado de ánimo. Su roto corazón lo sentía como todo aquel paisaje, congelado, desolado, cubierto de nieve, enterrado en una oscuridad deslumbrante y abrumadora. Tiritaba de frio, se cubría constantemente la nariz y la boca con su bufanda; aun así estornudaba de manera frecuente. Su impaciencia aumentaba al escuchar los constantes avisos en las bocinas de los vagones, ¡retrasos! Y más ¡retrasos!
En repetidas ocasiones el metro se detuvo entre una estación y otra. La nieve debía ser retirada con frecuencia de las vías para lograr el desplazamiento de los vagones. Las reiteradas disculpas del operador del tren, por el tiempo que se retrasarían; no le bastaban. Con mucho estrés cargado sobre su cuello y hombros, consiguió llegar al gran laboratorio dentro de aquel enorme complejo auspiciado por el gobierno.
.
Taichirou Isogai levantaba la voz a sus dos nuevos asistentes. Los exigentes gritos se escuchaban a lo largo del pasillo. Parecía poco importarle que uno de los ayudantes fuese una chica. El actual encargado principal del lugar, había estado demasiado irritable los pasados días y difícilmente pasaba por alto los errores de aquellos científicos. Aunque asistentes, el simple hecho de que se les llamara para ocupar un lugar en ese sitio ya los hacia destacables. Y no estaba dispuesto a tolerar ningún tipo de incompetencia. Si en algún momento pensó que Souichi era un tirano; él lo superaba por mucho en el presente.
Su mayor frustración e irritación, se debían a que no conseguía comunicarse con Souichi. Tenía la impresión de que el omega sencillamente parecía que lo estaba ignorando, no contestaba las llamadas, ni los mensajes y lo que aumentaba aún más su desesperación, era que según sus planes; ya se había decidido a no buscarlo más. Y por lo que podía verse, le estaba resultando imposible, y es que no era la primera vez que se decidía a alejarse de él; lo había intentado numerosas ocasiones sin ningún éxito. En momentos se preguntaba porque sentía esa necesidad de tenerlo cerca, de verlo, de tan solo conseguir un roce ¿lo amaba, porque lo necesitaba? O ¿lo necesitaba, porque lo amaba?
Al menos sabía que estaba en el Relief y eso aminoraba su sufrimiento. No quería hacerse a la idea de que, en determinado momento aceptara por completo a Tetsuhiro; aunque muy en sus adentros sabía que eso ya estaba ocurriendo. Se atormentaba solo, pensando que otro más le hablara de amor al rubio. Se arrepentía de actuar de manera tan imprudente, su insensatez le había costado muy caro. Ahora recordaba que Souichi estaba por cumplir siete semanas de gestación y perder la oportunidad de estar junto a él, participar en esa etapa juntos le causaba un gran hueco en el pecho. Dentro de sus lamentos pensaba visitarlo, no se imaginaba el daño que podría generar si al llegar a aquel lugar, por alguna razón mencionaba que el omega antes resguardado ahí; estaba encinta.
.
.
.
Tetsuhiro fiel a sus costumbres y estrictos hábitos, comenzó muy temprano sus actividades. Antes de ir a dormir, logro acordar una cita por la noche del día siguiente, cita en la que estarían presentes las tres personas que deseaba reunir: su padre Morinaga Takumi, su científico investigador de confianza, Kiriyama Min y el aún desconocido participante en el proyecto, que se rebeló junto a su progenitor. Un hombre llamado Junko Yotaro.
Ahora más tranquilo, con la reunión preparada y programada se enfocó en Souichi. Por muchas razones de peso, deseaba ocultar todo lo que había descubierto relacionado al proyecto Entropía a su omega. Mientras Kunihiro se bañaba, Morinaga se tomó su tiempo para pensar, sentado en el balcón del cuarto de hotel, bastante cubierto con un grueso abrigo azul marino, miraba caer la nieve y lo blanco del paisaje lo relajaba bastante; bebía café y fumaba un cigarrillo.
Escogía sus palabras con cuidado y pesaba estas antes de hablar con Souichi, sabía que el omega era suspicaz e intimidante cuando deseaba saber algo. Cualquier error al mencionarle algo del proyecto; complicaría todas las cosas y no deseaba que él se involucrara en el asunto. Mentalmente trazaba sus planes excluyendo al rubio. Quien ahora le parecía adecuado para tomar todos los riesgos implicados, era Taichirou Isogai. Sin embargo, en esta ocasión no se trataba de algo personal. Aunque todavía lo veía como una posible amenaza y rival, lo que de momento le interesaba era resolver o al menos exponer los horribles planes que el mismo gobierno de Japón o hasta más países estuvieran tramando.
Kunihiro listo después de su ducha, lo saco del trance mental en el que se encontraba. Pregunto qué planes tenia para ese día y lo apresuro a corroborar que Souichi estuviera bien al lado de Hiroto. Morinaga llamo al beta y le informo que en breve estarían en el departamento, que le avisara al omega para no tomarlo por sorpresa ante su presencia. En realidad deseaba que su amigo allanara el camino a un buen recibimiento de parte de su amor.
Souichi que escuchaba a Hiroto kun hablar con Morinaga, hacia visibles muecas de un seguro malestar, malestar generado por su embarazo, no por deducir con quien hablaba su amigo. El beta solo le hacía señas para que aguantara un poco. El omega no aguardaría, no era algo que pudiera detener; sus molestias matutinas. Se dirigió al baño y desde la sala podían escucharse los sonidos que las arcadas le provocaban. Tetsuhiro pregunto a su amigo que sucedía, el eco era lejano pero no tenía dudas de que a su amado le pasaba algo. Hiroto se excusó con su interlocutor:
- Lo siento Playboy kun, debo colgarte..., Al parecer Souichi no se siente bien y creo que el desayuno resulto pesado para su estómago. Pienso que debes hacer una cita con el médico, yo no sé exactamente qué es lo que debe comer en su estado y verlo padecer esto me pone muy temeroso, no sabría que hacer si de verdad se pone mal -
- Si..., por favor ve que este bien. En un rato más llevare algunas bebidas que lo hidraten y veré que medico es el adecuado para vigilar su embarazo. También llevare algo de fruta y verduras, esas sin duda puede comerlas y no lo dejes solo -
Ahora el alfa se sentía peor, no conforme a todo lo que tenía que resolver por delante, también debían estar separados en un momento tan importante para sus vidas. Pero no podía postergar más las revisiones y seguimiento del embarazo de Souichi, sabía que aunque eran más fértiles los omegas que las mismas mujeres comunes, también tenía conocimiento que eran más delicados durante los primeros meses. Kunihiro quien veía la congoja en el rostro de su hermano, lo animo diciéndole, que no se preocupara, que Hiroto era la mejor compañía que podía tener en esos momentos, que entre todos resolverían las cosas rápidamente y que si Morinaga deseaba, solo le diera indicaciones y él se encargaría de los asuntos. Ofreciéndole de esa manera tiempo para estar por lo menos unos días al lado de su omega y velar por su bien.
El ofrecimiento de su hermano le pareció sumamente tentador y le prometió que si la reunión concertada para la noche salía bien y lograban ponerse de acuerdo y formar una alianza, no dudaría en tomarle la palabra. Salieron del hotel camino al departamento. Tetsuhiro por el momento solo deseaba darle instrucciones a Hidrato de que hacer y llevarle provisiones para ambos, no deseaba que el beta saliera innecesariamente y dejara solo a Souichi.
Kunihiro sobre el camino, le recrimino a Tetsuhiro que no le dejara traer su auto, tampoco le parecía correcto ir por el de su hermano y dejar a Souichi e Hiroto sin un medio para moverse rápidamente ante una posible emergencia.
Tetsuhiro al escuchar aquello, reclamo a su hermano su tacañería:
- ¡Tú no tienes actualmente responsabilidades! Prácticamente no gastas en nada, no bebes, no fumas, no sales con nadie y encima de todo vives en casa dependiendo aun de nuestro padre. Lo menos que podrías hacer es alquilar un auto. Yo ahora estoy un poco desfalcado, acabo de comprar el departamento donde esta Souichi con Hiroto -
El comentario de Tetsuhiro lo hizo sentir como una persona que no disfrutaba para nada de la vida. Que se asemejaba a alguien que vivía una vida plana, sumergido en su rutina. Pero no lo tomo a mal, conociendo a su hermano, sabía que no lo había dicho con la intención de lastimarlo. No obstante, si logro que se preguntara ¿Que esperaba de la vida? Él era todo lo opuesto a su hermano y tal vez debería arriesgarse más. Reacciono con deseos de hacer algo y comenzó por cooperar.
- ¡Bien! ¡Bien! Yo pagare esta vez, y lo haré con gusto, porque me harás tío. Pero, entonces ¿que harás con tu departamento de Hamamatsu? -
- Por el momento, pienso conservarlo. No sé hasta qué punto se compliquen aquí las cosas y tal vez nos sirva como una opción para el futuro, además los ahorros que tengo, prefiero no despilfarrarlos. No tengo idea de cuando podre trabajar como es debido, conseguí algunas entrevistas y espero terminar esto antes..., pero, ¡ya llegamos! Este es el departamento ¿Qué te parece? -
Kunihiro no lograba comprender bien a su hermano, un día antes él y su padre prácticamente le habían suplicado que regresara a trabajar con ellos ¿porque ahora ese afán de hacerlo todo por sí mismo? Morinaga Takumi, no era un avaro y el salario que les otorgaba a sus hijos era una suma nada despreciable. Después de preguntarse aquello, veía el sitio, estaba ubicado en una parte céntrica de Nagoya, pero también le parecía discreta la zona. Sin embargo, comento algo que inquieto a Tetsuhiro.
- Luce muy bien, ahora a escuchar que le pareció a la persona que deseas engalanar: Souichi -
.
.
Solo cuarenta y cinco minutos atrás, lucia fatal. El rostro pálido, los labios descoloridos, mucho sudor sobre su frente y los ojos inflamados ante el esfuerzo por los reflejos incontrolables del vomito constante, además del horrible sabor amargo que persistía en su boca y garganta. Tenía cansado el estómago y lo menos que deseaba en esos momentos, era que alguien lo viera así; ¡se sentía horrible! Menos mal que acababa de ducharse y refrescar su boca limpiándola. Sin embargo, para aumentar su vulnerabilidad, escucho alertado en la recepción la voz inconfundible de Tetsuhiro. Su compañero en el amor.
Sin poder controlarlo, su corazón se aceleró de un momento a otro. Ahora lo sabía, la característica del amor es precisamente que es incontrolable e impredecible por eso a muchos les causa gran temor arriesgarse a sentir, por eso, él lo había evitado por tanto tiempo. No deseaba actuar así. Su esencia comenzó a fluir y por mucho que intentaba relajarse, justamente lograba lo contrario. Se alteraba cada vez más, sus oídos lo alarmaban al escuchar el firme compas de pasos aproximarse a la puerta de la habitación y también su nariz lo traicionaba, el olor de su alfa lo hacía perder la cordura. Sabía que estaba por enfrentar una terrible prueba ante él, y la manera en la que se encontraba no era la mejor para recibir a Tetsuhiro.
Tuvo que quitarse la ropa que alcanzo a contaminar con los fluidos de su estómago y se había bañado al sentirse demasiado húmedo de sudor y estar ahora en una bata tipo yukata, lo ponía en una clara desventaja. Como si él mismo se ofreciera como el plato favorito de Morinaga, servido frente a él; listo para disfrutarlo placenteramente.
Reacciono demasiado tarde. Dos pasos antes de llegar a la puerta que pretendía cerrar con seguro. Y Tetsuhiro ya estaba ahí, adentro, frente a él. Morinaga lo miro con una intensidad que sentía que esa mirada lo atravesaba. Se sonrojo al leer en aquel rostro ¿amor? ¿Felicidad? ¿Deseo? No sabía cómo definir la profundidad en aquellos ojos oscuros y misteriosos. Ante el sobresalto y fracaso, giro muy nervioso con la intención de alejarse, pero el alfa no se lo permitió. Lo asió de la mano y lo obligo a verlo de frente, mientras rompía el silencio con una voz sugestivamente erótica y lo acercaba a su cuerpo.
- No sabes lo mucho que deseaba verte. Más días sin tu presencia me harían enloquecer. Solo encuentro descanso en el fondo de tu alma. Solo me siento tranquilo junto a ti. Saber que estas bien me motiva a seguir -
La batalla interna que libraba Souichi, parecía que estaba perdida. Sus piernas comenzaban a temblar y escuchar aquellas palabras de esos labios que ahora miraba fijamente, mientras se deleitaba con cada curva que su vista trazaba al mirarlos, lo llevaron a ceder. Dejo de resistirse y comenzó a sentir que se impregnaba de la fragancia del alfa. Desvió la mirada con un fuerte sonrojo en sus mejillas al ver que Tetsuhiro acercaba su rostro y no dejaba de mirar sus labios. Nervioso respondió:
- ¡No..., no me mires a los labios! ¡Eres tu quien siempre me arranca de mí mismo, cuando creo que he ganado y superado tu ausencia; apareces y te clavas en mi mente. Lucho contigo y contra ti. Siempre tengo una batalla! -
- No luches contra este sentimiento, yo quiero arrancarte a gemidos el alma. Me encuentro perdidamente enamorado de ti..., ¡dejame verte! -
Tetsuhiro perdía la poca conciencia que todavía mantenía, lo tomo de los hombros y despego un poco su cuerpo. ¡Quería mirarlo! Insistente, miraba el sendero de su piel, una piel clara y húmeda que desprendía aroma a jabón, una piel cálida y al mismo tiempo reservada. Poco entregada, pero dispuesta al placer. Esa piel anhelante que envolvía de una manera magnifica aquel cuerpo esbelto, tal vez un poco más delgado notaba, pero que le daba realce a esa cara tan atractiva.
Después de unos segundos, Souichi sentía su cuerpo tan ceñido al de Morinaga que, sentía su respiración inquieta susurrándole promesas, sentía su aliento mientras su boca empezaba a buscar la suya recorriendo un camino que le pareció interminable. Se besaron en un beso que algo tenía de dulzura y lujuria. Un beso casi inmóvil en el que parecían perderse en el infinito y cada mínimo contacto de sus pieles tenía una profundidad que los estremecía.
Se inclinaba hacia atrás al sentir la tibieza de la saliva de Tetsuhiro dibujando curvas en su cuello. Apretaba sus labios con fuerzas, recibiendo mordiscos que lo estremecían. Sus deseos mentales se hacían realidad por voluntad propia y lo descubrían. Temeroso y alarmado notaba esas manos palpando todo su cuerpo, manos que apreciaban la belleza de todo su ser. Las mágicas caricias se iban convirtiendo en algo inevitable, algo necesario, algo inagotable.
Sus mentes se entrelazaban, para un fin común, ¿Cual otro, sino amarse? Sus cálidas miradas de amantes se encontraban, ojos oscuros que se reflejaban en esos bellos iris dorados. El nítido latir de sus corazones vibraba en ellos, la electricidad se convertía en placer, placer simultáneo. Las constantes palabras excitantes que Morinaga hablaba a sus oídos; lo alteraban. Estaba tímido al tocarlo e imaginaba lo que sus toques le provocaban a Tetsuhiro. El alfa no se contenía, sentir aquellas delgadas manos corresponder temblorosas y con gran intensidad rozarlo; lo dejaba indefenso, expuesto. Tenían sus energías en su máxima expresión. El placer se hacía vibración, se hacía gemidos, gemidos que gobernaban aquel cálido ambiente.
Y justo en esos momento Souichi reaccionaba al sonido "gemidos" no solo los suyos, si no que Tetsuhiro era demasiado ruidoso. Una característica que había pasado por alto. Desconocía que Kunihiro estaba en el departamento, pero sabía que Hiroto se encontraba allí y no deseaba que algo tan íntimo, bello y privado, llegara a sus oídos. Muy trabajosamente, retomo la compostura y respirando profundo, retiro con las suficientes fuerzas a Tetsuhiro, quien aún no parecía recordar que no estaban solos. Y ante el rostro que ahora veía en su omega, un rostro con expresión de desaprobación. Cuestionaba:
- ¿Que sucede? Yo te amo y te deseo tanto ¿Acaso, no me has extrañado ni un poco? Yo no puedo...
- ¡No es eso!..., Estas olvidando que Hiroto está aquí, además que esto no fue lo que acordamos y si no piensas aguardar y contenerte; lo mejor será que evites tocarme -
Se pasó las manos por el cabello y sacudió un poco su cabeza, mientras conseguía tranquilizar su cuerpo, su respiración, su corazón. Pero tristemente tuvo que contenerse y aun agitado seguir la conversación.
- Ya estoy avanzando en todo..., como lo deseas. Pero ¡yo no quiero estar lejos de ti! No sé cuánto tiempo me tomara resolverlo. Las cosas son más complicadas de lo que pensé y falta que en verdad podamos resolverlo -
Souichi al ver que el alfa reacciono y consiguió mantener la compostura, con más confianza se sentó en el amplio sofá; con disposición de continuar hablando. Asombrado veía y escuchaba algo de frustración en aquellas palabras. La verdad es que deseaba tenerlo cerca tanto como él. Pero no podía mostrarse débil, continuaba obstinado en que Tetsuhiro escarmentara un poco, pero ese poco podría pasarle una factura muy alta si las cosas se salían de control. Y ahora intrigado deseaba saber exactamente a que se refería.
- ¿Podamos? ¿A quiénes te refieres? y ahora que recuerdo, ¿Que significan todos aquellos mensajes que le enviaste a Hiroto kun. En los que decías que debía salir del Relief, porque allí estaría en peligro y que no debía decir nada de mi actual estado? -
- ¡Ese torpe de Hiroto! ¿Te mostro los mensajes? Lo que menos quería era que te inquietaras y ahora me estés preguntando ¡Maldición! -
- Si Hiroto, no lo hacía, puedes estar seguro que yo seguiría en el Relief. Así que escúpelo todo de una vez -
Sentado a un lado de él, tomo sus manos entre las suyas y lo miraba directo a los ojos.
- Solo por esta vez, promete que creerás lo que te digo. Tal vez en el pasado mentí un poco, pero ahora tengo pruebas que respaldan todo lo que te diré -
- ¿Mentiste un poco? ¡Ja! -
Tetsuhiro comenzó a explicarle, desde como comenzó a sospechar que el mismo gobierno había manejado como siempre todo a su antojo. Que para esas bestias del poder los gobernados, eran simples marionetas. Que ese supuesto apoyo que brindaba a los omegas, no era otra cosa que una fachada para que estos confiaran en ellos y en los censos privados revelara su casta. Algo a lo que accedían, ya que les garantizaba recibir todos los programas de beneficios y trato igualitario en la educación, servicios y empleo; que los alfas.
Las sospechas que Morinaga Tetsuhiro le explico, se basaban:
. Cuando él y su padre comenzaron con los raptos de los omegas, las autoridades no se esforzaron mucho por encontrarlos o evitar que eso pasara.
.De hecho solo comenzaron a movilizarse, cuando el Centro de Investigaciones Genéticas de Nagoya había concluido que la única manera en que los alfas podían saber quiénes pertenecían a la casta de omegas, era creando medicamentos capaces de inhibir o desaparecer sus características conocidas y esencia inconfundible.
.Esto descubrió las intenciones del gobierno; pues ya no podrían controlar tan fácilmente la tasa de natalidad.
Pero junto con todas esas sospechas, se levantaban también muchas interrogantes. Sin embargo para estas no tenía aun una respuesta. Solo aquellos sujetos con los que se reuniría podrían ayudarle a armar todo aquel rompecabezas y trazar algunas posibles salidas de ese complicado laberinto.
Souichi por su parte, se negaba a creer lo que escuchaba. Al final de cuentas él trabajaba para una parte importante del gobierno y aunque siempre trato de mantenerse neutral, de alguna manera confiaba en las instituciones o eso pensaba. No se le podía criticar al respecto, todos en algún momento desean confiar en alguien o en algo, aferrarse a un ideal; aunque no siempre es el acertado.
Su incredulidad acerca de lo que Tetsuhiro le narraba, término cuando el alfa sin más salidas tuvo que mostrarle las copias de los documentos que hasta ahora había recabado. Tenían el sello impreso de las instituciones del gobierno, y conocía las que correspondían a su área de trabajo; la investigación. Se convenció, pues estas no eran apócrifas, no podían serlo. Y muy a su pesar, después de discutir todo aquello y escuchar todos los argumentos que Morinaga planteaba; contesto:
- Si todo esto resulta como lo imaginas, si de verdad esas malditas bestias son capaces de planear cosas tan viles. Las posibilidades de exponerlos o detenerlos; es prácticamente nula. En cuanto se enteren que se les está investigando, trataran de desaparecerte. Y creeme que no les será difícil..., lo mejor será que no lleves esto tan lejos -
- Todo lo he dirigido lenta y discretamente, además las personas que me han ayudado hasta ahora, son de fiar. Aun así..., tienes razón es muy arriesgado y es por eso por lo que te pido, que te mantengas al margen. Tú y mi hijo no pueden exponerse, veré como conseguir que un buen médico te atienda y no informe a ninguna institución del gobierno -
- Pero yo en parte me siento responsable, al final de cuentas te orille a esto. Y yo puedo entrar y salir libremente del Centro de Investigaciones y averiguar, que están planeando hacer ¿Que nueva vacuna desean crear, con los genes de omegas encinta? ¡Necesitaras mi ayuda! -
- He pensado en eso y para mi descontento..., debo recurrir para todo lo que mencionaste; a Isogai, tu amigo. Y por eso debo saber, si piensas que se puede confiar en él, si es capaz de tomar los riesgos -
- Él es legal y derecho. Siempre ha apoyado todo, porque también cree que es por el bien de los omegas. Pero jamás te haría un favor, al menos, no a ti..., Tal vez si se lo pido yo -
Tetsuhiro de manera impulsiva se posó sobre una rodilla ante Souichi, quien se mantenía sentado en aquel enorme sofá. Apretó su mano y atrajo su mirada levantando la voz.
- ¡Eso no! Ese sujeto trataría de tomar ventaja y pedirte algo a cambio. Ni pensarlo, aprovecharía y nuevamente trataría de conquistarte -
- ¿Conquistarme? ¿Piensas que tú me has conquistado? -
- No creo que tú seas alguien a quien pueda conquistarse..., Eres tú quien elige, quien decide, quien dirige. Me atrapaste y me dejaste creer, que yo te conquistaba -
Mientras la pareja hablaba y aclaraba sus asuntos, las mentes de Hiroto y Kunihiro comenzaban a imaginar escenarios apasionados de aquellos dos en la cabeza. Ambos miraban hacia la recamara donde se encontraban Tetsuhiro y Souichi. El alfa mayor comenzó a incomodarse y carraspear, el beta se levantó mejor del sofá y comenzó a silbar un tema musical de su gusto mientras preparaba algo de té, pero también parecía nervioso.
Kunihiro no aguanto la presión de tener en la mente ese tipo de pensamientos. Razonaba que estaba bien que Tetsuhiro era su hermano y hasta cierto punto había confianza, pero de eso a que lo hiciera esperar mientras se desahogaba sexualmente con Souichi; le parecía demasiado. Porque eso era lo que imaginaba que pasaba adentro de la recamara. Titubeando un poco se levantó del sofá, se rasco en la nuca y decidió tocar la puerta.
Tetsuhiro al escuchar los golpes, se sobresaltó, recordó de inmediato a su hermano. Sin otra opción se acercó a abrir a la puerta. Souichi se avergonzó al ver a Kunihiro, aún se encontraba en su yukata y a pesar de haber visto ya en varias ocasiones al alfa mayor, aun no habían sido presentados y menos de manera formal. El omega inquieto espero por ver que haría Morinaga a continuación.
- ¡Ah! ¡Niisan! Pasa. No había tenido la oportunidad de presentarlos..., pero él es Souichi, mi omega y Souichi, él es Kunihiro, mi hermano mayor -
A Souichi no pareció gustarle escuchar decir "Mi omega"; como si fuera una propiedad. Pero tampoco vio correcto reclamar nada, no al menos hasta que estuvieran en privado. A simple vista la impresión que tuvo de Kunihiro, fue la de un hombre serio detrás de aquellas gafas y ese traje lujoso. No le encontró mucho parecido a Tetsuhiro, pero los gestos y ademanes eran idénticos.
- Es un gusto conocerte, Souichi kun. Mi hermano siempre habla maravillas de ti y tenía muchos deseos de saber quién le había quitado a Tetsuhiro sus aires de libertad. La verdad es que ya era necesario -
- También un gusto conocerlo Kunihiro san..., pero en realidad yo no he hecho nada. Creo que exagera. Él es quien parece buscar problemas -
Tetsuhiro con algo de prisa, interrumpió la respetuosa conversación. Le dio gusto ver que ninguno sintió antipatía.
- Hablando de problemas..., Souichi necesito hablar con tu amigo Isogai. ¿Me darías su número de celular? No creo que sea conveniente ir a buscarlo al Centro de Investigación y menos a su casa. Si llega aceptar en cooperar con nosotros, lo mejor sería que no nos vieran hablando -
.
.
Relief de Nagoya.
Isogai salía furioso de aquel sitio. En el Relief le informaron, que Tatsumi Souichi había dejado el lugar dos días atrás y enterarse que su amigo no fue capaz de permanecer allí, ni siquiera una semana; lo desquiciaba aún más. Tan enfadado se encontraba, que poco le importo preocupar a su familia y en su frustración había llamado a Matsuda san. Pensó que quizás el rubio les había informado donde estaba, sin embargo la amable tía del omega desconocía esa información y lo único que consiguió es que la mujer también se afligiera por no saber del paradero de su sobrino. Al darse cuenta de su torpeza, se disculpó.
A penas había terminado la llamada, cuando su teléfono timbro. De inmediato reconoció el número entrante, se trataba de Souichi. Estaba listo para cuestionarlo acerca de su paradero, pero la voz que escucho detrás de la línea no era la de su amigo. Tetsuhiro hablaba de la manera más pacifica posible, pero era interrumpido constantemente. Isogai no se prestaba para el dialogo, Morinaga tuvo que levantar la voz y mencionarle que se trataba de un asunto de vida o muerte y que si no deseaba que el omega se involucrara en algo tan peligroso, cediera y los apoyara.
Taichirou no se tragaba tan fácilmente aquello, ya había vivido una mala experiencia gracias a ese sujeto y no dudaba que quisiera darle el tiro de gracia. Souichi quien veía lo dificultoso que le estaba resultando a Tetsuhiro poder tener un dialogo fluido con su amigo, le pidió el celular para hablar con Isogai.
- Todo lo que te ha explicado Tetsuhiro es cierto, yo tampoco lo creía; no hasta que me presento pruebas, Isogai, y sé que no tengo derecho a pedirte nada. Pero tú eres el único que tiene acceso a la mayoría de la información en el Centro de Investigaciones..., yo también podría ir, aunque despertaría mas sospechas porque saben que estoy de licencia -
Necesitaba más que aquellas vagas explicaciones. Trato de conseguir la dirección de en donde se encontraba Souichi, sin embargo el omega prefería que desconociera ese dato. Mejor convino en citarse con él en una cafetería de la prefectura. Taichirou acepto, a pesar de que también iría Tetsuhiro. Pero lo dejaron para un día después, ya que ambos Morinagas debían prepararse para su cita en la noche y ya habían confirmado esta con su padre y los otros dos involucrados.
Con total desgano Tetsuhiro se despidió de Souichi, era bastante evidente que deseaba quedarse con él. El omega quien a pesar de ser casi arrastrado a la habitación nuevamente. No le permitió al alfa que se acercara a más de dos metros de él, no iba a correr el riesgo de volver a experimentar lo que sintió en brazos de Morinaga minutos atrás. Kunihiro conociendo la pasión que se despertaba en su hermano por su omega, lo apresuro a ya irse. Aun quedaron varias cosas pendientes de tratar entre la pareja y la atención medica era primordial.
Por lo anterior, Tetsuhiro le pidió a Souichi recordar si entre sus posibles conocidos existía un médico que fuera de absoluta confianza. Quedo en que él preguntaría a su padre si había alguno que lo atendiera. Solo venía a su mente el médico de cabecera de la familia Morinaga, pero no creía que estuviera calificado en esa especialidad.
.
.
La ansiada reunión, Tetsuhiro la había programado a modo de no exponer a ninguno. En el auto de alquiler que Kunihiro rento, recogieron a su padre en la estación de Nagoya y le pidieron que se deshiciera de su auto y chofer por unas horas. Lo mismo solicitó a los otros dos implicados. Morinaga no sería tan descuidado de encontrarse en un lugar público con esas personas. Opto por llevar acabo el dialogo dentro del mismo auto, donde cuidadoso capto que no hubiesen cerca cámaras de vigilancia, que el gobierno había instalado en los distintos lugares concurridos.
La conversación entre los cinco hombres, resultaría larga. Y el primero en dar las explicaciones de la existencia del proyecto Entropía, fue el sujeto que se presentó con el nombre de Junko Yotaro. Conocido de su padre.
- La mayoría comenzó a pensar que no estaba tan mal el que la tasa de natalidad estuviera descendiendo de manera tan significativa. Al contrario, les pareció que realmente era lo mejor -
Lo que escuchaban Tetsuhiro, Kunihiro y su padre; les parecía incomprensible ¿A caso deseaban que la humanidad se extinguiera? Kunihiro entonces pregunto algo irritado:
- ¿Lo mejor? ¿Para qué o para quienes? Eso suena demasiado jodido. ¡Nos quieren joder! -
- Al parecer, no piensan que todos deben extinguirse y creen que es lo mejor para los que nos sucedan o hereden y para el planeta..., al final los datos no mienten. Desde más o menos los años ochenta del siglo pasado, se ha consumido más de lo que planeta puede generar en el mismo periodo. En el año 2010 consumimos lo de todo el año en octubre, en este año ya se nos acabó la provisión en agosto. Necesitaríamos más de un planeta y medio para mantener nuestro ritmo actual de consumo -
El señor Morinaga Takumi también intervino en el dialogo e hizo entender más aun el poder del gobierno.
- Por eso las bestias en el poder, provocaron todos esos enfrentamientos entre los omegas y los alfas, haciéndoles creer que cada casta era superior o inferior a la otra. Comenzaron décadas atrás a crear campañas en las que alentaban a los omegas a no sujetarse a los alfas. Que tenían derecho a elegir si deseaban tener alguna relación y si querían concebir..., Algo que de por sí ya hacían, antes el cortejo era algo natural. Si ellos aceptaban hacerlo era por su propia voluntad. No se dieron cuenta que en realidad fueron obligados una vez que el gobierno consiguió polarizarlos -
Con los comentarios certeros de cada uno, entendían mejor lo que pasaba y fue el turno de Tetsuhiro para opinar.
- Si, al gobierno le sirve polarizar todo, poner a las castas a enfrentarse ideológicamente, por cosas que manejábamos bien antes. Mientras ellos continúan con sus planes. Aquí lo importante no es si los omegas tienen derecho a saberlo. Por supuesto que tienen ese derecho, al igual que los alfas. Esto ya no se trata de ver que casta domina a cual. Ahora lo que de verdad urge es ¿Cómo nos vamos a liberar todos de esos planes? -
Kunihiro aún más molesto, dejo ver sus ganas de actuar pronto.
- Toda esta desinformación y manipulación, debemos exponerla. Y no esperar que logren su objetivo de alejarnos cada vez más los a alfas y omegas. Mientras desde el poder se burlan de nosotros descaradamente, ¿Se piensan que seguimos siendo unos ignorantes? -
-Sí, ¡Esos malditos! Han logrado que los omegas vean a los gobiernos como los buenos y a nosotros los alfas que luchamos contra este, nos quieren hacer parecer terroristas o secuestradores que deseamos dañarlos -
Junko Yotaro, se disculpó al recibir una llamada en medio de la conversación. Pero no podía dejarla pasar, pues adjunto venia un video de su hija atada y amordazada. Muy asustado exclamo:
- ¡Estos malparidos! Ya me han descubierto y tienen a mi hija. Creo que...
.
Se escuchó ruido afuera de portazos de un vehículo que se estaciono. Y después otro...
.
.
.
¿Quiénes llegaron? ¿Estará Tetsuhiro y sus acompañantes en peligro? Saben que pueden opinar lo que deducen. Saludos.
