Que pena por no haber subido esto antes pero estuve en un viaje y luego perdí el ritmo de escritura y la habilidad de ella y... hah ya que. Gracias por esperar y por leer. Espero que lo disfruten.

11. La Cafetería

¨Umi, ¿para dónde vas así tan arreglada?¨ preguntó mi mamá ¨O no me digas que vas a ir a ver a un chico que te gusta.¨ no estás del todo mal mamá, claro que no te gustaría oír eso ¨Esas cosas son las que debemos hablar.¨ claro, como si fuera tan fácil decirlo o siquiera lograr conversar como familia.

¨Pues… ¿en serio voy tan arreglada?¨ no tenía nada más que decir, me había pasado como una hora y media escogiendo que llevar de manera casual hasta la cafetería donde trabaja Kotori. Obviamente no tenía la menor idea de lo que hacer y que Honoka no me respondiera no me ayudaba en nada.

¨Pues… no sé. Dependiendo de a dónde vayas estarás o no tan arreglada.¨ supongo que tiene razón. Además ella me podría ayudar.

¨Voy a ir a ver a una amiga al trabajo.¨ respondí sencillamente.

¨Ahh, vas a ver a Kotori al trabajo… No me veas como si te acabara de descubrir, ella es muy popular entre la gente, lo hace bastante bien según dicen.¨ lo decía con un tono un tanto sarcástico como extraño, de pronto sospechaba de mí. No sabría lo que pasaría si llegasen a descubrir todo lo que ha venido pasando por mi cabeza. Prefiero no pensar en eso, por ahora.

¨Si, al parecer venía un poco estresada en el colegio entonces veré si la puedo calmar acompañándola.¨ no era necesariamente una mentira, después de todo Kotori siempre se estresaba cuando volvía al trabajo.

¨Okay, como tú digas.¨ no parecía muy convencida que digamos.

¨Y… ¿en serio estoy muy arreglada?¨ lo pregunté con un rubor. Me miró todo mi atuendo, mis tacones, mis medias largas, mi falda, mi camisa y mi bufanda. Llegó hasta mi pelo (nuevamente peinado) y luego me miró con una sonrisa.

¨Te ves bien así. Suerte.¨ y se dirigió hasta su lugar de trabajo. Hah, al parecer estaba bien, por lo menos me veía a mí misma bien, mi mamá me veía bien. ¨Ah por cierto, invítala a comer si quieres.¨

¨Okay. Chao gracias.¨ salí de la casa un poco apurada, ya iba anocheciendo y según Honoka la debía ver en el atardecer, cuando… como sea.

Empecé a caminar hasta aquella cafetería, no era un recorrido largo, era antes del instituto así que supongo que llegaría como en 8 minutos. Caminé rápidamente para acortar aún más el tiempo, la forma en que la luz del sol brilla me encantaba y estoy segura de que así le causaría una mayor impresión a Kotori. Si, definitivamente hoy era mi día, nada de avergonzarme ni de nada. Hoy iba a ser diferente.

Seguí caminando con seguridad, no importaba nada de lo que pasaba a mí alrededor, excepto aquellas miradas que algunas personas me daban. Pero eso no importaba, estoy segura de mí misma y sé que… bueno, ahora sí que no sé por qué tanto gente me está viendo. Mejor veo una ventanilla de por aquí a ver si tengo algo en la cara… no, nada. Bueno, ya no importa. Seguí caminando y oí uno de sus silbidos de complemento de un hombre del otro lado de la calle, me estaba mirando a mí.

… … …

No, tranquila, vas donde Kotori, estás bien. Relájate. Solo sigue caminando.

Seguí caminando acelerando el paso y cada vez me iba dando cuenta de que muchas más personas me veían. ¿Será por la ropa que llevo? Pues, nunca me había pasado esto y casi nunca llevo esta ropa de esta manera así que… ¿Habrá sido un error?

Paré de caminar, me desubiqué, los nervios me llegaban ¿Y si mi mamá se dio cuenta? ¿Y si Kotori se da cuenta? ¿Y si aparezco como una burla?... … No, no, no. Me quedé ahí parada con la cabeza para abajo, hoy definitivamente no era mi día, no lo era. Puse mi cabeza en alto para disponerme a devolverme y me volteé hacia donde estaba mi casa. Y la vi.

Por la transparencia del vidrio de aquella cafetería nuestras miradas se cruzaron y me di cuenta de que sus mejillas comenzaban a enrojecer contrastando el débil naranja que formaba el atardecer. Su vestido como empleada en esa cafetería le delimitaba su figura como nunca la había visto, de pronto eso era a lo que se referían con la sensación de estar enamorada. Te das cuenta de muchas cosas diminutas de aquella persona que te hacen dar de cuenta que todo en ella es perfecto. Nos quedamos paradas, mirándonos cada una en su lugar. Ella en medio de una cafetería y yo en medio de una calle concurrida, pero creo que hoy estaba vacía, no me daba cuenta de mis alrededores, sólo me daba cuenta de ella. Nos quedamos mirando como por 5 minutos pero no tenía sentido porque, después de todo, ella estaba trabajando y no creo que le permitan quedarse parada mirando a la ventana, y estaba en lo correcto porque una compañera suya le tocó el hombro y dio un tierno brinco de susto y rápidamente se fue a atender al cliente que la esperaba. Mientras la veía ir hacia esa mesa, volví a entrar al mundo y todos los ruidos que me rodeaban se hacían cada vez más evidentes. Volví mi mirada hasta el punto donde estaba su compañera de trabajo, en ese mismo traje de criada que no se comparaba a cómo se veía en Kotori, pero de pronto eran sólo mis ojos.

A decir verdad, no lo creo.

Me encontré con la mirada de su compañera y ella, con una sonrisa, me hizo un gesto con la mano para que entrara. Sin ninguna otra opción a mi disposición, entré, recobrando mi seguridad. De pronto hoy sí era mi día.

La compañera de Kotori (que por la placa que tenía en su pecho pude deducir –porque no siempre es seguro- que su nombre era Talia), me indicó una mesa en una esquina, pegada a la ventana, para que me sentara. Me senté y me pasó la carta. Yo ya sabía lo que servían aquí, así que no necesitaba de la carta. Talia seguía al lado mío impaciente por escuchar mi pedido.

¨Una malteada doble de fresa y banano por favor.¨ la había descubierto en lo que se podría conocer como el `Menú de Niños´, no me molesten por favor.

¨Claro, ¿algo más?¨ lo dijo con la misma sonrisa que me había dado desde que nos vimos.

¨No gracias, así está bien.¨ tengo que decir, que me resultaba un tanto incómodo.

Se dirigió al mostrador y les dijo el pedido. Luego se devolvió hacia mi mesa.

¨Eres Sonoda Umi ¿no?¨ eh…

¨Si, ¿por?¨ por fin quitó su sonrisa y me dio una `cara normal´ por decirlo así.

¨¿Viniste a ver a Kotori?¨ ¿y este interrogatorio para qué?

¨Sí.¨ me miro de arriba hasta abajo.

¨Se nota.¨ dijo con una sonrisa rara.

¨Igualmente no planeo interrumpirla ni nada, sólo quería ver como estaba y quería tomar algo y salir un poco de casa y…¨

¨Tranquila Umi… ¿te puedo llamar Umi?¨ asentí ¨Entonces llámame Talia por favor.¨ al parecer sí era so nombre ¨Solamente quería saber cómo eras, no creas que unos videos de sus presentaciones me harán saber cómo es cada una. Después de todo Kotori no es la misma en el escenario que aquí y supongo que no es la misma que con sus amigas.¨ claro, todo el mundo es así hasta cierto punto.

¨Y… Talia… si me permite preguntarle… ¿cómo le va a Kotori aquí?, sé que ella es la más famoso y todo eso, pero… tú cómo la ves como compañera de trabajo.¨ sólo lo preguntaba por precaución.

¨Le gusta bastante trabajar aquí y estoy segura de que hoy es particularmente especial para ella.¨ me miró y me sonrojé frente a las posibilidades a las que llevaba eso que me acaba de decir.

¨Es bueno oírlo.¨

¨Ya te traigo tu malteada.¨ se paró y siguió derecho del mostrador, pasó un minuto y luego volvió hacia el mostrador y cogió mi malteada ¨Aquí tienes, que disfrutes.¨ la malteada, como siempre, era pequeña pero barata y deliciosa.

¨Gracias¨

Ya iba terminando cuando una ruborizada Kotori en su uniforme del colegio llegó hasta mi mesa.

¨Hola Umi.¨

¨Kotori, ¿qué pasó? ¿por qué no sigues trabajando? ¿acaso causé un problema por estar aquí?¨

¨No, no es eso.¨


(10 minutos antes)

¨Kotori¨ me susurraron desde atrás, era Talia ¨La famosa Sonoda Umi está aquí.¨ si, la había visto, se veía… hermosa. Mis mejillas se volvieron a enrojecer ¨Así que si quieres puedes tomarte el resto de la noche libre para estar con ella.¨

¨Pero… hay muchos clientes y somos las únicas y…¨ me puso un dedo en la boca.

¨Tranquila, hoy soy la gerente de este lugar y por alguna razón me lo habrán otorgado, si no puedo aguantar una clientela de esta pequeña cafetería no creo que merezca esa posición.¨ le iba a reprochar pero ella vio que lo iba a hacer antes ¨Nada de peros, sólo ve.¨

¨Okay, gracias.¨ y me fui a cambiar.

Cuando terminé de cambiarme a mi uniforme escolar, me puse extremadamente nerviosa, recordaba cómo se veía Umi desde la ventana y simplemente sentía que me desplomaba ahí mismo. Pero seguí caminando hasta el lugar en el que vi que Umi se sentó. Y ahí estaba. Casi terminando su malteada.

¨Hola Umi.¨ vi que comenzó a alarmarse.

¨Kotori, ¿qué pasó? ¿por qué no sigues trabajando? ¿acaso causé un problema por estar aquí?¨ je je je, Umi con sus preocupaciones.

¨No, no es eso.¨ definitivamente no le iba a contar lo que acababa de pasar ¨Solo que me dejaron el día libre por haber acabado de volver a trabajar.¨ eso serviría por hoy.

Gracias por leer, nos vemos en el próximo que creo que no me demoraría mucho pero quien sabe. Dejen sus lo que seas si quieren y muchas gracias por el apoyo.

AaronVS3: si, esperaste mucho ¿no? jejeje... perdón. Gracias y hasta la próxima.

Guest: jajaja lo de Honoka lo incluí mientras escribía esa parte y seguí con ello porque me gustó. Con respecto al TsubaHono... otro día será pero shhhhh.