CAPITULO 11: Carrera en ciudad Ámbar, la venganza de Haruka.

PERSONAJES:

Piratas: Rei Hino, Makoto Kino, Minako Aino, Ami Mizuno, Michiru Kaiou, Haruka Tenou, Setsuna Meiou y Hotaru Tomoe.

General Endymion: Jefe supremo de las fuerzas del Imperio Lunar.

Coronel Motoki: Segundo al mando y mejor amigo de Endymion.

Reina Serenity: Gobernante absoluta del Imperio Lunar

Princesa Serena: princesa del Imperio Lunar.

Beryl: mercenaria sierva de la Energía negativa.

Zoicyte: Gobernadora de ciudad Ámbar.

Malchite: Gobernador de ciudad Turquesa.

La reina Serenity contemplaba en firmamento y la bella luna que se reflejaba en la torre mayor de "Tokyo de Cristal" capital del Imperio Lunar cuando al sonido de alguien que llamaba a la puerta la hace voltear.

-Pueden pasar…-dice la Soberana, una correcta sirvienta con túnica blanca y manto plateado se acerca a ella, e inclinándose le ofrece una curiosa caja dorada.

-Majestad, han dejado esto para Usted desde ciudad Zafiro…es departe del Doctor Takahashi.- dijo la joven, la reina tomó el cofre y con sumo cuidado lo abrió, al momento una llamarada surgió dentro haciendo que horrorizada la reina dejara caer al suelo el cofre entre gritos de espanto suyos y de la azorada sirvienta que salió de la cámara corriendo, al caer al suelo un holograma se proyectó, y los odiados rasgos de la hija de Keitaro Hino aparecieron en la proyección, Serenity sudaba frío al verlos.

-Un saludo noble y justa soberana del Imperio lunar…-decía Rei en la grabación-Me disculpo por la bienvenida "ardiente" que le di, pero no pude contenerme, quiero usar este medio para que sepa que tengo acceso a cualquier lugar que sus ineptos guardias vigilan, hoy por ejemplo a la conferencia de su ilustre amigo y médico, mañana podría ser el palacio de Cristal, o sus mismas habitaciones…nadie lo sabe…ni siquiera con la asesina a sueldo que contrató se librará de mi…cada noche…en cada sombra…en cada lugar…puedo aparecer y hacerla pagar por sus muchos crímenes…así que cuídese aléjese del fuego y una recomendación…mire por la ventana de su bella habitación. Nos veremos pronto, téngalo por seguro Majestad…- y con manifiesto odio en las bellas pupilas se inclinó. El holograma de la proyección terminó, Serenity temblorosa, sudando y visiblemente afectada salió a la ventana y sus ojos reflejaron más temor que el de hace un momento, en la explanada del bello palacio de cristal ardía un signo de Marte enorme, miles de guardias iban y venían tratando de apagar el fuego…la Reina asustada se retiró de la ventana. En ese momento llegó corriendo Endymion.

-¡Majestad!...¿Está Usted bien?...Acabamos de darnos cuenta de la hoguera, ya la están controlando.- dijo el general.

-Qui..Quien…-balbucea la asustada soberana.-Quién encendió eso.-

-No lo sabemos, una flecha encendida salió de alguna parte de los edificios de enfrente de palacio y encendió la hoguera, ya la guardia inspecciona toda la zona majestad.-se disculpa Endymion.

-¿Y la misión en ciudad Zafiro?.- cuestiona Serenity.

-Perdimos el medallón de zafiro señora…-dijo inclinándose Endymion.-Me confieso responsable de ello, nos engañaron, jamás creí que su objetivo fuera el medallón.-

-El medallón….murmura Serenity temblorosa.- Así que desean unir de nuevo los cristales arcoíris…-

-¿Cristales arcoíris?.- repite intrigado Endymion.

-No se detenga en tonterías general, continue…-

-El doctor Takahashi resultó ser un impostor que robó el estudio a la madre de la fugitiva Mizuno…Aunque no lo dañaron físicamente, hoy en la mañana fue encontrado muerto en sus habitaciones, dejó una carta, se suicidó.-dijo Endymion, Serenity tembló a su pesar- Lo único que deseaban los piratas era exponerlo ante todos, no lastimaron a nadie…incluso cuando su guerrera intentó luchar con Sailor Mars perdió totalmente la razón y sus ataques destruyeron gran parte de la ciudad…los informes de la guardia fueron que Sailor Mars se arriesgo para proteger la vida de los civiles porque la guerrera comisionada por su majestad atacaba sin control…-dice Endymion, Serenity funce el ceño.-Además de eso, la guerrera provocó una terrible avalancha de nieve, en su frenesí por matar a Sailor Mars que casi nos cuesta la vida a todos los que estábamos en Ciudad Zafiro. Una de las piratas, no sé cómo, detuvo la avalancha y salvó a toda la ciudad, incluida la armada y nosotros.-

-Son solo apariencias General, no se deje engañar de esas actitudes de esos delincuentes.- disculpa la reina.

-Engaño o no majestad, lo cierto es que toda ciudad Zafiro tiene la impresión de que a la guardia Imperial no le importa la vida de los civiles, y ven a Sailor Mars y los piratas como héroes. Han empezado a surgir rumores de si es o no justo lo que hacen los piratas, o lo que hacemos nosotros.- continúa Endymion.

-¡Callen esos rumores!.- grita la soberana golpeando la mesa con el puño.

-Majestad…son civiles…-intenta calmar Endymion.

-¿Cuestiona mi autoridad General?...sabe lo peligroso que es para la paz del Imperio dar lugar a esos rumores y comentarios…localice a los alborotadores y arréstelos o mándelos a las minas de ciudad Ámbar…¿Está claro?.- molesta Serenity, Endymion la mira azorado de aquellas palabras, y se limitan a decir.

-Como ordene majestad.- y sale de ahí con actitud indignada. Serenity se retira el guante de su mano izquierda y observa la horrible cicatriz con el signo de Marte, el sudor la vuelve a acometer, tiembla de miedo de pies a cabeza, y aprieta el puño furiosa.

-No descansaré hasta que mueras maldita…-murmura con odio.- Así tenga que sacrificar a todo el imperio para verte muerta.- acabó la reina. Beryl entró en ese momento al cuarto de la soberana y sonrió.

-¿Y? ¿Vas a decirme que me controle, que me detenga, que piense antes de atacar?.- dice Beryl que evidentemente había escuchado todo.

-No…voy a decirte que no repares en medios para matarla…quiero ver su cabeza delante de mi en una semana Beryl…o yo misma cortaré la tuya.- con furia Serenity amenaza, la mujer del rostro quemado ríe sádicamente.

-Vaya…al fin la Soberana de Todo el reino Lunar tiene miedo…¡Miedo!.- y su risa molesta a la reina.

-En tres días será la carrera de naves de ciudad Ámbar…si lo que les interesa son los medallones con los cristales seguramente irán allí…te quiero alerta, y si debes destruir el imperio completo para matarla ¡Hazlo.- e indignada sale de la habitación.

Ciudad Ámbar, enclavada en la región más desértica de la Tierra, alza sus edificios blancos y almenas árabes brillantes por todo el desierto del mismo nombre, hay agitación y algarabía en la ciudad debido a la carrera anual de naves que se celebra en ella y que preside la misma Reina Serenity, por unos días Ciudad Ámbar alberga a la corte en el Palacio Ámbar, construcción árabe majestuosa residencia de la gobernadora Zoicyte, era esta la única mujer que formaba parte del selecto grupo de gobernadores del Imperio, firme, calculadora y con fama de tirana, gobernaba con mano de hierro esta difícil parte del imperio propensa a descontentos y rebeliones y administraba en medio del terrible desierto Ámbar las minas de Uranio, material energético básico del imperio y que abundaba en el desierto de su provincia, siendo además las minas de uranio la mejor prisión para los que estaban en contra del imperio.

Esa mañana la corte ha llegado temprano a ciudad Ámbar y la misma gobernadora ha acudido a recibir a la Reina Serenity, la princesa Serena y su prometido el general Endymion a las puertas de la ciudad que con vítores y mantos blancos les daba la bienvenida. Cada año la carrera de naves de ciudad Ámbar congregaba a competidores de todas partes de la tierra que se inscribían a ella deseosos de ganar las jugosas apuestas que empezando por la Reina y terminando con el último ciudadano se hacían para la famosa carrera, la gobernadora Zoicyte llevaba cinco años ganando la carrera de naves de forma consecutiva llenando las arcas imperiales con las apuestas obtenidas.

La Reina Serenity junto con Zoicyte se encaminó al palacio, mientras, la bella princesa del Imperio se emocionaba al ver las caravanas de gente de todas partes del mundo conocido agolparse en las plazas de la ciudad árabe.

-¡Endymion por favor vayamos a caminar por el mercado! ¡Es tan bello y tan pintoresco!.- decía Serena a su prometido que cabalgaba al lado del carro que las conducía. Endymion sonrió débilmente, vestido con el traje tradicional de ciudad ámbar, pantalón amplio, babuchas, peto, turbante blanco y capa del mismo tono, bajó de su montura.

-Si tu lo deseas…solo que deberás soportar a una guardia personal, es peligroso que la princesa ande sola por la ciudad y más en un día tan concurrido.- completó Endymion y galantemente ayudó a bajar del carro a su prometida que usaba un vaporoso vestido blanco de encaje y un sombrero de paja con flores del mismo tono para cubrirse del agobiante sol. Un destacamento de la guardia los escolta por las calles en que rebullen los comerciantes, Serena del brazo de Endymion observa joyas, frutos, telas, y escucha emocionada las voces de la gente que viene y va, casi todos vestidos con el atuendo tradicional de ciudad Ámbar, hasta que interesada se acerca a la mesa en que una gitana lee las cartas a algunas jóvenes.

-¡Endymion mira! ¡Una gitana! Siempre he querido que me lean las cartas…dicen que predicen el futuro…podemos preguntarle por nuestro futuro…-tomándolo de la mano lo jala, Endymion obedece algo fastidiado hasta que la mujer anciana levanta los ojos de la lectura que hacía a algunas chicas vestidas con el atuendo árabe de Ciudad Ámbar.

-Es un honor para mí que la princesa en persona desee mis servicios.- dice la mujer, al oír la palabra "princesa" las chicas se alejan del cojín en que están sentados y dejan lugar a la joven que jala a Endymion y ambos se sientan, como la mesa de la gitana está al aire libre, la escolta que protege a la pareja hace un cerco evitando a los curiosos, la anciana barajea las cartas ante la mirada ansiosa de Serena y la fastidiada de Endymion.

-Ahora princesa, elija tres cartas…-dice la anciana, Serna las toma y luego la mano huesuda de la anciana las descubre.-La Luna invertida…indica peligros no vistos, enemigos ocultos, una situación de autoengaño…hay sentimientos que no puede borrar aunque lo desee…-habla la anciana, Serena cambia su actitud divertida de hace un momento por una mirada seria..-El mundo invertido…una persona que representará un gran obstáculo en su vida está a punto de aparecer, dependerá de su actitud hacia ella el que su destino tenga un final favorable o desfavorable…y finalmente…los enamorados….es muy ambiguo...lo que le depara Princesa, veo un matrimonio pero con muchas dificultades, deberá hacer una elección correcta, y quizá lo que crea su felicidad sea sin embargo su ruina…si decide con egoísmo su destino se torcerá, si decide con sabiduría puede que se salve…- Serena sonríe irónica.-Ahora a él…-

-No yo no creo en esto es…innecesario…-dijo Endymion.

-Vamos…Endymion amor hazlo por mí…-suplicó la linda chica rubia tomando del brazo a Endymion. Este la mira, y luego a la anciana. Podemos hacerlo juntos…al menos una carta para que nos diga lo que nos depara a ambos-Ella sujeta la firme mano del chico y juntos sacan del mazo las cartas la anciana las va descubriendo.

-El loco invertido…celos…amor no correspondido… ruptura violenta de una relación…La rueda de la fortuna invertida, un cambio violento en su vida…de ambos…y para el caballero…la estrella, un nuevo y gran amor que llega…pero no veo en el destino que ambos vayan a estar juntos, el corazón del caballero está prisionero de los labios de la mujer sin un pendiente…-Serena se levanta violentamente del cojín derribando furiosa la mesa en que la anciana adivina ha dicho aquellas palabras, Endymion se ha quedado petrificado.

-¡Eres una anciana embustera!.- grita la princesa molesta.

-Me limito a decir lo que las cartas han predicho señora…si el destino no es de su agrado puede cambiarlo como se lo he dicho eligiendo prudentemente.- termina la anciana, Serena molesta se aleja de ahí.

-¡Serena espera!.- grita Endymion tratando de detenerla por el brazo, ella lo retira molesta mirándolo.-No creerás ese juego tonto ni las palabras de una anciana perturbada.- dice él.

-No lo sé Endymion…¿Debo creerlas?.- dice ella.-Desde el día de la fiesta de compromiso has cambiado mucho…¿Me amas?.-dice mirándolo fijamente, los ojos azules de Endymion abiertos más por la sorpresa deben reflejar algo más de lo que quieren decir.-Dudaste…-dice ella a medio sollozo.

-Serena…voy a casarme contigo…-trata de disculparse él, pero la joven se retira llorosa entre la multitud de gente del mercado de ciudad Ámbar seguida por la guardia, Endymion tata de alcanzarla, corre, empuja, jala a las personas.-¡Serena espera!.- pero todos lo empujan y no consigue nada, al fin movido por el mar de personas que se agolpan en la plaza de la ciudad es lanzado contra algo o alguien. Choca con la persona y ambos caen al suelo.

-¡Disculpe…lo siento…¿La he lastimado?...-dice Endymion levantando a la joven que luce un traje tradicional de ciudad ámbar, pantalón amplio, corpiño rojo bordado en oro, velo que no deja ver el color del cabello y otro velo cubriendo el rostro, solo puede distinguir los dos ojos brillantes como amatistas que lo hipnotizan.

-Lo siento también caballero…debí fijarme mejor es solo que la gente me empujó y yo…-la voz…esa voz se mete dentro de los recuerdos de Endymion y lo hace sentir un extraño calor recorrerle el cuerpo, los brazos del general sujetan los desnudos hombros de la joven, los ojos en los ojos, y el mundo que parece detenerse por completo hasta que los pasos apresurados de unos hombres armados lo hacen darse cuenta de en dónde está.

-¡Señorita! ¡Al fin la encontramos! ¡No debió separarse de la caravana!.- decían hombres armados con cimitarras que al momento separaron a la joven de brazos de Endymion y lo miraron ferozmente.-¿Le hizo daño señorita?.-apuntándole con la cimitarra al pecho.

-No hay problema Alabem…el caballero se ha disculpado, fue un accidente.- agrega la voz de la desconocida bajando con su mano la espada.-Será mejor seguir nuestro camino…nos esperan en palacio…-luego la joven da media vuelta seguida de su escolta personal dejando a Endymion mirando embobado hacia esa dirección hasta que el sonido de su comunicador lo hace reaccionar.

-Endymion…estoy en las minas…todo luce muy tranquilo aquí…no entiendo porqué la reina insistió en que vigiláramos.- es la voz de Motoki la que lo saca de su abstracción.

-Últimamente nadie entiende las ordenes de la Reina Motoki…tu cumple tu obligación y mantén los ojos abiertos.-

-Tu novia y la mía no vendrán, hay informes de que el "Satán" fue visto cerca de ciudad Amatista…¿Porqué la paranoia?.-cuestiona por el aparato Motoki.

-No te vuelvas a referir en ese tono a las piratas…y limítate a cumplir tu deber.-

-Me hubiera gustado ver la carrera…haz el favor de apostar el dinero que te di por Zoicyte…siempre gana. Adiós.- dice el coronel a su amigo cortando la comunicación, Endymion sumamente confundido regresa por las calles, en la plaza principal, en medio de mezquitas y almenas arábigas, se alza el enorme coliseo de ciudad Ámbar que es la sede de la tan prestigiada carrera de naves, todos los guardias del imperio se cuadran respetuosos al paso de Endymion que entra al coliseo y sube las escaleras rumbo al palco real, dos guardias le abren la puerta y entra al hermoso edificio en que sentados en divanes y con doncellas con abanicos a su alrededor descansan la Reina Serenity, con hermoso vestido azul, y Zoicite, que esta vestía ya con el uniforme amarillo con las insignias del imperio con el que correrá esta carrera, su casco del mismo tono descansa a su lado, y parado en el placo mirando a la gente que comienza a llegar, el apuesto gobernador Malachite de ciudad Turquesa que de vez en cuando consulta una computadora que forma parte del hermoso palco real.

-Endymion…me alegra que llegaras…¿Y mi hija?.- cuestiona la soberana.

-Debe estar en el palacio Ámbar, regresó sola con la guardia.- dijo por más explicación él.

-¿Recibiste informes del coronel sobre la prisión de las minas?.- curiosa Zoicyte.

-Todo está vigilado y tranquilo.-dice Endymion. Zoicyte intercambia una sonrisa con la Reina, él lo nota.

-Vaya Endymion...tienes algo en la camisa.- dijo divertida Zoicyte señalando la solapa del traje blanco del general que se retira un curioso pendiente rojo con forma de estrella de cinco picos y lo aprisiona en su mano.

-Había mucha gente en el mercado…-se disculpa el general.

-Majestad…-dice Malachite mirando la computadora.-Acaban de hacer una apuesta descomunal…mire…-con su enguantada mano señala la pantalla, la soberana la mira y frunce el ceño.

-No es a favor de Zoicyte.-comenta la Reina.-Sino a favor de un tal Ben-Tael de la caravana de Madian.-

-¿De Madian?...el Jeike de Madian apuesta cada año contra mí y cada año derroto a su piloto…este debe ser nuevo el del año pasado se estrelló en la segunda vuelta.- dijo irónica Zoicyte.

-Solo un loco o un estúpido se atrevería a apostar contra Zoycite.- comenta la reina.

-Mi Padre creo yo que se puede catalogar como ambas cosas majestad…-dice una voz en la puerta del palco real, todos miran a la joven que ha hablado y Endymion siente de nuevo esa extraña sensación, es la joven que hace un momento viera en el mercado.

-¿Y usted es…?- cuestiona la soberana a la joven de la que solo se ven los ojos por estar cubierta con velo rojo.

-Haradja Selim Ben Ashraf…-contesta la joven.

-Ashraf Ali es el Jeike de Madian Señora, controla las caravanas comerciales de todo el desierto, es un hombre poderoso amigo del imperio.- explicó Zoicyte.

-¿Y su padre desea perder tanto dinero señorita?.- cuestiona el petulante gobernador Malachite mirando a la joven con actitud galante.

-Este año cree que la suerte estará de su lado…el piloto es diferente y puede ganar…-dice la joven.-Es solo que mi Padre desea de su augusta majestad algo más que el comprobante de la apuesta…los árabes del desierto somos desconfiados…-dice la chica.

-¡Cómo se atreve a dudar de la reina!.- grita ofendido Malachite.

-Solo me aseguro…la cantidad en juego es muy grande…y venía a negociar con la reina, después de todo ella tiene la ventaja, la gobernadora Zoicyte ha ganado la carrera del desierto por cinco años…esa ves contra un piloto novato de los desiertos del Sur…¿Le parece ventaja de tres a uno?.- dice la chica, todos se miran.

-Por mi está bien…-dice divertida la gobernadora Zoicyte.

-Kadir…-dice la chica y un joven vestido con turbante se acerca llevando una tablilla con signos árabes en tinta y alargándola a la hija del Jeike que plasma en ella unos signos y luego lo alarga a la Reina que simplemente sonríe y plasma con su anillo el signo del Imperio.

-Agradezco su magnificencia señora, en nombre de mi Padre el Jeike de Madian…y me retiro a observar la carrera…suerte para su piloto.- acaba ella inclinándose al igual que sus tres guardias.

-No la necesito pero gracias.- irónica contesta Zoicyte. La joven sale de la habitación del palco real y tanto la Reina como los dos gobernadores estallan en sonora carcajada.

-Hay gente que no aprende.- dice Zoicyte. Endymion sale del palco y persigue como hipnotizado a la joven madianita con su guardia y los ve caminar por los pasillos hasta un palco privado en que ingresan y dos guardias le detienen el paso.

-Lo sentimos pero no puede entrar…es un palco privado…-dice uno de los guardias con sendas lanzas en las manos, Endymion da media vuelta y se aleja demasiado intrigado, de vez en cuando toma de nuevo el pendiente de rubíes con la estrella de cinco picos y lo mira embobado. Dentro del palco Rei se retira el velo que cubre su rostro y rápidamente toma el comunicador, Michiru que está con ella en el palco se acerca ansiosa.

-Haruka…¿Todo está bien allá abajo?.- dice Rei.

-Todo bien Rei…la nave lista y yo ansiosa por hacer esto.- le responde la voz.

-Recuerda que hasta la última vuelta debes tomar el medallón…antes sería peligroso para la huida.- explica Rei.

-Calma Mars…he planeado esto por tres años como para echarlo a perder. ¿Y la carta de libertad?.- cuestiona por el comunicador Haruka.

-La firmó creyendo que era la apuesta, descuida, ahora haré contacto con las demás en la prisión…en cuanto liberen a Hibrahim te avisaré…seguiremos la carrera desde aquí.-explica Rei.

-Haruka…ten cuidado..-agrega temblorosa Michiru por el aparato.

-Estaré bien…-es lo último que dice Haruka antes de que la comunicación se pierda, Rei toma del hombro a la chica de cabello acuamarina que pálida mira ansiosa el aparato.

-Ella estará bien…cálmate.- dice.

-No lo sé Rei…Haruka odia demasiado a su hermana…es decir, Zoicyte no es su hermana precisamente, sino hija de Hibrahim, él las crio juntas a ella y a Haruka desde niñas y Zoicyte siempre estuvo celosa de ella, pensaba que su padre quería más a la chica adoptada que a su propia hija, siempre competían, Haruka nunca lo hizo a propósito pero ella…le tenía unos celos enfermizos, cuando pasó lo…es decir…cuando Haruka Y Zoicite crecieron y ella se convirtió en gobernadora del imperio se dejaron de ver en tiempo y Haruka se transformó en una exitosa corredora de naves…una vez que Malachite organizó una carrera en ciudad Turquesa Haruka se inscribió y allí nos conocimos…Zoicyte estuvo siempre enamorada de Malachite, aún lo está, me odiaba por ser su prometida, y cuando ocurrió…lo de Haruka y yo…el odio de ambos se concentró en nosotros y huimos al desierto los dos tenían motivos para querernos muertos, Zoicyte llegó al extremo de encarcelar a su propio padre, Alí Hibrahim, el padre adoptivo de Haruka en las minas para atraparnos.-explica dolida la joven.-Por eso Haruka temía que si hoy nos descubrían su padre pudiera salir lastimado.

-Las chicas liberarán a la gente de las minas y también al padre de Haruka…antes de que la carrera acabe, espero.- dijo Rei. Ella y Michiru, con los tradicionales velos puestos en el rostro salieron al placo del coliseo y tomaron asiento, toda la gente congregada en el enorme coloso gritaba emocionada porque las trompetas anunciaban el inicio de la carrera, miles de banderas del imperio hondeaban con el viento, y la Reina Serenity imponente y elegante avanzó por el palco real escoltada por Malachite, la princesa Serena a sus espaldas tomada del brazo de Endymion con actitud sumamente seria. La Reina levantó los brazos y todo el recinto guardó silencio, la voz de la soberana resonó por todo el lugar.

-¡Ciudadanos del Imperio Lunar! ¡Bienvenidos a la carrera anual de naves de ciudad Ámbar! ¡Hemos recibido como todos los años una excelente respuesta! ¡Han venido aquí pilotos de todas parte del Imperio! ¡De ciudad Zafiro, ciudad Rubí, ciudad Centella, ciudad Amatista, ciudad Turquesa, ciudad Ámbar y en representación del Imperio la gobernadora Zoicyte!.- una enorme exclamación acompañó las palabras de la reina ante esta última, en el ruedo del coliseo, Zoicyte ya vestida para la carrera y con casco amarillo con las insignias del imperio levantó el brazo, las cámaras la enfocaron y apreció por las pantallas del moderno coliseo, desde su palco Rei y Michiru con binoculares, observaban las naves, la nave de Haruka era de color rojo y portaba las insignias del Jeike de Madian, un águila real con alas abiertas y estaba junto a la nave de la gobernadora.

-Están juntas…- dijo preocupada Michiru.

Abajo, Zoicyte ayudada por sus asistentes mecánicos, que daban las últimas revisiones a su nave se ajustaba el casco, y de entre sus ropas sacaba el medallón con la gema ámbar que colocó en la punta de su nave en un hueco especial desinado para ello. El piloto de al lado, alto y con casco rojo la miró.

-Suerte…-dijo Zoicyte al verlo, este solo inclinó la cabeza sin decir nada y ayudado por sus asistentes, una joven e cabello azul y otra de cabello negro bastante joven, subió a la nave.

-Ten cuidado en las vueltas cerradas, su nave tiene sensores de plasma.- le dijo Ami.

-Calma…sé lo que hago Mizuno.- contestó Haruka.

-Mucha suerte Haruka…-dijo la pequeña Hotaru.

-No se necesita suerte para ganar una carrera como esta pequeña, se necesita determinación y eso tengo bastante.- acabó Haruka palmeando la espalda de la niña antes de subir a la nave que cerró automáticamente, todos los pilotos encendieron sus naves y los asistentes se retiraron de la arena, las naves empezaron a elevarse y se colocaron en la línea de salida. Los gritos del público resuenan en todo el coliseo de ciudad Ámbar y la voz de la Reina Serenity de nuevo se deja oír.

-¡El botín de la carrera en monedas del Imperio será para el ganador y estará colocado en este cofre que cuelga justo arriba del palco real!.- señaló con su cetro plateado la reina, las cámaras enfocaron el cofre suspendido arriba del trono plateado en que la reina presenciaría la carrera -¡Declaro oficialmente inaugurada la carrera de ciudad Ámbar y que gane el mejor piloto!.- dijo la reina, al momento dejó caer un pañuelo blanco acompañado de cañonazos que indicaron el inicio de la carrera, las naves despegaron a toda velocidad dando la vuelta inicial al coliseo, las pantallas gigantes mostraban el desarrollo de la carrera, luego de la vuelta inicial salieron hacia el desierto, el camino era marcado por señales láser y los pilotos hacían verdaderas muestras de habilidad al pasar por las arenosas colinas o los acantilados de roca sin estrellarse.

Lejos de ahí, en la prisión de las minas del desierto, el coronel Motoki llega corriendo por una de las galerías subterráneas de piedras caliza que dan acceso a las minas, a su paso y el de la guardia que lo acompaña ven aterrados a algunos Youmas de piedra congelados en el tiempo, a otros calcinados como por descargas eléctricas y otros más en la piel únicamente como cascarones.

-¡Jefe de seguridad! ¡Informe!.- grita Motoki usando su comunicador.

-¡Están en el estrato 24 señor! ¡Ya han liberado a la gente de las demás secciones no podemos controlarlos!.- grita el hombre por el comunicador hasta que se escucha un grito terrible y se pierde la comunicación. Motoki molesto se retira el aparato y lo lanza al suelo, con la guardia llegan al fin al túnel que conduce al estrato indicado.

Abajo, un anciano en una celda enclavada en la tierra, tirado en el suelo, delgado y sudando en pésimo estado de salud, observa entre aturdido y consiente que la puerta de la celda se abre con un violento estallido de truenos, una sobra imponente que el anciano no alcanza a distinguir le pregunta:

-¿Ali Hibrahim?.-dice la voz.-No tema, venimos a liberarlo departe de Haruka….-dijo la voz.

-Haruka…-murmura el anciano, la sombra lo levanta del suelo y con fuerza inaudita lo carga en sus espaldas. Makoto sale de la celda con el hombre, afuera Mina y Setsuna detienen a algunos Youmas con facilidad.

-¡Lo tengo salgamos de aquí!.-dice Makoto.

-Rei…el padre de Haruka está a salvo.- dice por el comunicador Setsuna, en ese momento empiezan a correr por las galerías de las terribles minas de uranio, hasta que Mina cae al suelo.

-Venus…-murmura Júpiter al levantarla-¿Qué te ocurrió?.-

-Fue solo un mareo…ya me siento mejor…-dijo ella levantándose con dificultad ayudada por Setsuna. -Setsuna, Makoto, no le digan a Rei, por favor…me excluiría de la misión…-Acaba ella bastante pálida, las dos chicas asienten con la cabeza. Llegan a una pared sin salida.

-¡Esto es maravilloso, no hay salida!.- grita Makoto.

-Entonces hagamos una…-terminó Setsuna, Makoto bajó al anciano y ella junto con Setsuna dijeron al mismo tiempo:

-¡Trueno de Jupiter! ¡Grito Mortal!.- los poderes resonaron hacia arriba de la mina de uranio provocando un estruendo horrible, Motoki y la guardia lo sintieron aunque iban lejos. Mina con una cadena de Luz salió hacia la superficie arenosa y subió primero ella con el anciano por el túnel que han hecho sus podres juntos, luego sube a Setsuna, y cuando está a punto de subir a Makoto, la guardia con Motoki llega.

-¡Alto en nombre del imperio Lunar!.- grita Motoki, Makoto ya sujeta de la cadena de Venus le sonríe.

-¡Mejor suerte para la próxima guapo!.¡Y para que no te encuartelen por esto te dejo un obsequio!.- y con su mano izquierda formó un rayo.

-¡Al suelo!.- grito Motoki, el rayo se estampa en la pared de las minas provocando un derrumbe que cierra el hueco por el que han escapado, Motoki se levanta entre escombros y piedras y sonriente murmura.

-¡Que chica!.-

Haruka conduce sumamente concentrada su nave en la carrera, ya han caído cinco naves estrelladas en los acantilados en las vueltas anteriores, sus manos se crispan en los guantes que cubren sus manos sobre los controles, va una nave azul delante de ella y a la cabeza la nave amarilla de Zoicyte, cada vez que las vueltas de la carrera las hacen pasar por el coliseo de nuevos los gritos se redoblaban, al fin el comunicador sonó.

-Haruka…tienen a tu padre…puedes hacerlo ya.- dijo la voz de Rei, Haruka sonrió tras el casco y luego empezó a adelantar a la nave azul, increíblemente lo logró y ahora estaba por alcanzar a la nave amarilla del Imperio, pasaban por un desfiladero de piedras muy difícil de atravesar cuando la nave roja se emparejó a la amarilla, por la cabina, Zoicyte miró azorada al competidor, Haruka sin casco le sonrió por la cabina.

-¡Haruka! ¡Maldita sea!.- gritó la gobernadora apretando las manos en el control de la nave, ambas naves empezaron a acercarse demasiado, Zoicyte trataba de empujar la nave de Haruka para que se estrellara. Haruka evitaba los embates de la nave amarilla con maestría, habían salido de la zona de acantilados y estaban en el desierto, Haruka abrió la escotilla de su nave y salió desafiando la velocidad sujetándose con un arnés a la nave y a su cintura, y caminando peligrosamente hacia adelante. Zoicyte abrió la escotilla.

-¡Estás loca! ¡Qué demonios vas a hacer!.- le dijo a la joven de cabello corto. Haruka seguía avanzando hasta que sus manos estaban a escasos centímetros del medallón de la punta.-¡No lo harás! ¡Si lo haces te prometo que mando ejecutar a nuestro Padre!.-dijo ella.

-Lo siento Zoicyte, pero mi padre está salvo…no tengo más que perder.-Haruka sonrió mientras sus dedos tomaban la gema y un tremendo resplandor amarillo cegaba a Zoicyte. Haruka recordaba.

"…El hombre con armadura dorada y una cimitarra al hombro corría por el desierto bajo el sol inclemente, a sus espaldas un niño pequeño con un turbante y ojos azules sostenía otra pequeña cimitarra en sus manos y lo seguía pero inexplicablemente lejos, el hombre estaba herido de una pierna y cojeaba, cayó al suelo.

-¡Padre!.- dijo el pequeño del turbante. El hombre lo lanzó lejos.

-¡Te dije que te alejaras!.-

-¡No lo haré! ¡Pelearé hasta el final Padre aunque tú no quieras!- dijo el pequeño, el hombre de la cimitarra lo miró y sonrió.

-Serás una buena guerrera, digna encargada de tu legado Haruka…pero ahora…debe ser así…-y con la empuñadura de su espada descargó un golpe en la cabeza del pequeño que cayó desmayado al suelo, el turbante al caer dejó ver el cabello color arena, el guerrero levantó el cuerpo de la pequeña del suelo y caminó con él un poco, hasta que lanzó con un espejo que llevaba al cuello unos reflejos que fueron respondidos por otros, un hombre vestido de rojo llegó en una extraña nave roja de la que bajó.

-Majestad…Soy Ali Hibrahim, jefe de máquinas del "Satán" me manda Kondo Saburo por Usted y la familia real.-

-De la familia real solo quedamos mi hija y yo…y sabes que yo no puedo huir, pero ella…Cuídala bien por favor.-

-Se lo juro Majestad…como a mi propia hija.- el hombre de la nave recibió el cuerpo desmayado de la niña y se alejó en la nave a toda velocidad, el guerrero de armadura dorada permaneció en guardia en medio del desierto hasta que los Youmas de tierra dejaron ver sus monstruosas figuras entre la arena y rugieron frente al guerrero.

-¡Por el antiguo poder y por mi familia! ¡Moriré pero lo haré con honor!.- gritó el hombre y se lanzó contra los monstruos que a pesar de su número recibieron muchas bajas antes de masacrar al rey de ciudad Ámbar…"

La luz cegadora regresó a la normalidad, la visión terminó y Haruka ya tenía en sus manos el medallón, tomándose del arnés regresó a la cabina de la nave y retomó el control manual, las dos naves iban demasiado juntas, era la última vuelta de la carrera, el último acantilado, demasiado estrecho como para que pasaran ambas naves.

-¡Voy a pasar primero.- dijo por el comunicador Zoicyte.

-Sabes que no voy a ceder.- replicó Haruka por el micrófono.

-Me has quitado a mi Padre y mi vida…siempre has tenido todo lo que yo no puedo tener…sabes que solo una de las dos pasará el acantilado.-replicó desde la cabina de la nave amarilla Zoicyte.

-Y tu sabes que no me voy a rendir…es el momento Zoicyte…de niñas nunca me ganaste…no lo harás ahora…desiste y salva tu vida.-dijo Haruka.- En nombre de la amistad que un día nos unió…abandona la carrera.-dijo Haruka.

-¡Jamás!.- fue la respuesta de la gobernadora de ciudad Ámbar, Haruka aceleró apretando los puños en el control de la nave, lo hicieron ambas, por las pantallas gigantes todo el coliseo contemplaba la escena, demudado el semblante de la Reina y Malachite, desgarrado el corazón de Michiru que se apretaba al brazo de Rei, al fin las dos aceleran, y Haruka, más veloz, pasa el acantilado primero, la nave de Zoicyte se estrella irremediablemente en la roca estallando, Haruka escucha detrás de su nave el estallido y presiona más fuerte las manos en el control, otra lágrima en su rostro, al fin entra victoriosa la nave roja en el auditorio que permanece mudo de asombro ante la inaudita e inesperada escena, la Reina y Malachite han enmudecido al presenciar el funesto desenlace, la nave roja se detiene en medio de la arena del coliseo y de ella baja Haruka, al fin todo el público estalla en vítores al nuevo vencedor de la carrera, Serenity se ha quedado petrificada en su sitio, el vencedor es elevado en una plataforma a la altura del palco real, se supone que la reina debe coronar sus sienes con la corona de laurel propia del triunfo que descansaba en un cojín a su lado, Haruka que no se ha quitado el casco, avanza hacia ella que con mano temblorosa aún por la sorpresa toma la corona.

-¡Alto!.- se deja oír una voz ronca que entra violentamente en el palco real.-¡Está aquí! ¡Puedo olerla…puedo sentirla!- dice la voz de Beryl que mira hacia todas direcciones.-¡Sailor Mars sé que estás en alguna parte de este coliseo!.- grita la mujer de la cara quemada por el micrófono.-¡Si no te muestras en este momento juro que mataré a todo el mundo!.- amenaza la mercenaria mostrando una bola de energía negativa, las pantallas gigantes la enfocan y la gente al ver los temidos poderes empieza a abandonar el recinto en pánico, al fin una llamarada de fuego se deja ver en la arena del coliseo y la joven hija del Jeike de Madian se retira el velo dejando al descubierto su rostro, Endymion la ve avanzar azorado…¡lo sabía!...esa sensación…esos ojos…era ella.

Serena por su parte se ha quedado con los ojos abiertos por la sorpresa clavados en el bello rostro de la pirata…solo lleva un arete en su oído izquierdo e inexplicablemente le falta un pendiente…¡Esto era imposible! ¡La mujer sin un pendiente, la que Endymion amaba, la que la adivina había dicho era…!Sailor Mars!.

-¡Aquí estoy asesina!.- grita Rei en medio del coliseo, Beryl salta desde arriba del placo y cae a pocos centímetros de ella. La Pelea empieza a desatarse, los rayos negros de Beryl contra las llamaradas de Rei mientras la gente corre en pánico, Serenity observa todo desde el palco, Endymion ha ido corriendo por la guardia, Haruka baja de la plataforma a la arena en que Beryl y Rei pelean encarnizadamente, Michiru la abraza.

-¡Haruka! ¡Tuve tanto miedo!.- dice llorosa ella.

-¿Mi padre?.- cuestiona Haruka.

-A salvo en el "Satán"-contesta Michiru.- Ami y Hotaru ya están también allá…hay que salir de aquí…el General Endymion volverá con un ejército de Youmas.-

-¡Rei!-grita Haruka-¡Vámonos!.- y se suben ella y Michiru a la nave roja de carreras, Rei lanza a Beryl un potente ataque de fuego y la derriba estrellándola en el muro.

-¡Ahora Uranus!.- dice Rei corriendo hacia la nave, Haruka se concentra, y con unos pases de su mano lanza un alud de arena encima de la asesina enterrándola en ella, las tres chicas suben a la nave que Haruka despega con facilidad, Rei abre la escotilla, y en sus manos forma un arco de fuego con una flecha el cual apunta hacia el palco real, justo a la reina, esta lo nota y tiembla de pies a cabeza, Rei sonríe y desde la nave en movimiento lanza la flecha que en vez de clavarse en el corazón de la Reina lo hace en el cofre con el dinero que estalla dejando caer una lluvia de monedas del Imperio por ciudad Ámbar cuyos ciudadanos estallan en júbilo y alabanzas para las piratas mientras recogen el dinero en el coliseo. La reina ha caído desmayada por el miedo al suelo y es atendida por Malachite, a lo lejos, la nave roja se pierde en el desierto.

NOTAS FINALES: Espero lo hayan disfrutado y les esté gustando la historia hasta aquí, aún falta mucho más, le toca a Mina que no la va a tener tan sencilla…en el próximo capítulo alguien saldrá herido…Y Serena ahora si tendrá motivos para odiar a Rei…¡Gracias por su apoyo y comentarios!