Mi Vida con Shuichi 11.

The baby sitter.

-Hola, chicos, como están hoy. -Tohma irrumpió en el estudio de gravación de Bad Luck. -Bi bien, señor seguchi.- Respondió el único que había recuperado el habla, K -¿Estaís a tiempo con las grabaciones? - volvió a preguntar. -Si, aunque no está del todo listo. Más vale aumentar el lapso de tiempo, simpre conviene adelantar trabajo. -Respondió saliendo de su asombro Sakano. -Bien, que bueno, creo que no les vendrá mal un día libre, ¿No? -Seguchi san... ¿Se encuentra usted bien? -Sakano lo observaba muy atentamente. -Si, estoy perfectamente. -Se puso serio. -Pero tengo un problema, y quiero que ustedes me ayuden a resolverlo. -¿Cuál sería? -Mh, véanlo ustedes. De tras de Seguchi salió un niño pequeño, con el pelo verde oscuro, no más alto que un metro. -¡Hermano! ¿Qué haces acá? -¿Hermano? ¿Es tu hermano, Fujisaki? -Un confundido Hiro lo miró. -Si, es mi hermano pequeño, hijo de la segunda mujer de mi padre. -Así es. Es mi sobrino pequeño, nuestros familiares me han pedido que lo cuide. Pero hoy Nittle Grasper tiene un concierto, y Mika san se encuentra muy ocupada. Así que no puedo llevarlo siquiera a casa de Eiri, quien sería el responsable de cuidarlo ¿Comprendes, Shindou kun? Necesito que le lleves a casa de Eiri, pero que te asegures que lo cuida. ¿Qué pasa? -Se interrumpió al ver la cara de Shindou. = | -Eiri no puede cuidar un gato, ¿Cómo esperas que cuide un niño? Tohma san puso su sonrisa de siempre. -Por éso le quise dar el día libre a toda la banda, no hay un adulto entre ustedes, pero creo que la unión hace la fuerza. -Se inclinó, ya su cara era de ruego -Se los pido por favor, les haré doble paga por este día, les daré el estudio, lo que pidan, pero cuiden al niño hoy, hasta mañana a medio día, cuando lleguen sus padres. -Si, Seguchi san, no habrá ningún problema. -Shindou kun dejó sorprendido a todo Bad Luck. -Muchas gracias -Y salió haciendo humito. °_°U -Bien, Shindou san, creo que como tú dijiste lo último, tu te lo llevas. -K jugaba con su arma. -¿Eh? ¿Y yo solito? --Sip. Y todos los demás tendremos gratis un día libre con doble paga. -Hiroshi guardó su guitarra. -Pero Hiirooo... -Se volteó con esperanza -Sakano san... -El único que nunca fallaba. -Ah, Shindou kun, muchas gracias, lo tomaré como un regalo... Un regalo a todos los disgustos y desmayos sufridos... -Ah, ya entendí. yo cuidaré al niño solo. -Lo tomó en brazos, y el bolso que había al lado. -Shindou san -Lo detubo Fujisaki. -Fujisaki... -Le aparecieron rosas detrás de su cabeza. -El único responsable, yo sabía que tú no me ibas a abandonar... -Al menos te acompañaré a casa. -Repuso malhumorado, tomando su mochila y la de Shuichi-Mal que mal, es mi hermano pequeño. A Shindou se le puso todo negro atrás, con el pelo desordenado. -O sea, estoy condenado. Yuki no me hablará el resto de la semana. Y que decir de lo otro, justo tenía ganas... -¡No hables de ésas cosas frente a mi hermano pequeño! -Está bien. Vamos de una vez.

Llegaron a casa, a Shuichi se le habían quedado las llaves, así que tubieron que tocar el timbre. Ya llevaban un rato, así que Fujisaki se decidió a hacer otro tanto. -¡Yuki saaaan! ¡Abrame, soy yo, Fujisaaakiii! ¡Shuichi ha sufrido un accidentee! -¡¡¿¿Quéééé??!! -La puerta se abrió de golpe. Miró a shuichi con pelos parados, y los ojos de una línea para abajo. ´-_-´

-Lo siento mucho Yuki sensei, pero es que no nos abría. -Fujisaki trataba de contener la risa. -¿Conoces la historia de Pedrito y el lobo, Fujisaki kun? -Si, lo siento. Pero era urgente. -Y de qué asunto se trata. -De mi hermanito. Tohma san nos pidió traerlo, Shindou kun dijo que se haría cargo de éso, pero no me atreví a dejarlo solo. -Oye, y porqué, si yo me llevo bien con los niños. -No lo dudo. -¡Yuuki! -Oye, baka, ¿Y tus llaves? -Fujisaki no las encontraba, y yo tenía al niño en brazos. -Pero oye, si es tu hermano, ¿Porqué Tohma pidió que me lo trajeran? -Porque dijo que te tocaba. -Fujisaki quería irse. -¡Pero es tu hermano! ¿qué se supone que voy a hacer con dos crios en la casa? -No lo sé. Tengo cosas que hacer. -Ah, y encima desaprovecharé el día libre... ¡Oyeme! Te pagaré para que lo cuides... -Mi padre dice que no tengo edad para éso. -¿Y si para toca en una banda? no me hagas reir. -Piense lo que quiera, Eiri san, yo me voy. -Cerró de un portazo. Miró los ojos del niño que tampoco parecía japonés. Y suspiró con fastidio. -¿Cuantos años tienes, pequeño? El niño indicó tres con la mano. Sus inmensos ojos verde se veían mojados. -¿Cómo te llamas? -Shinji. -Bien pequeño Shinji, ¿Quieres tomar helado? El niño lo quedó mirando, y luego bajó la vista sin responder. -No lo he podido hacer hablar más que éso. Creo que está muy triste. -Shuichi lo tomó en brazos, y le acarició el cabello. Yuki no podía sentirse celoso del pequeño. -Imagínate. -Si, todos luchando por no tener que cuidarlo, se debe estar sintiendo una verdadera molestia. -Es cierto. Pero vamos a aprovechar mi día libre. ¿Cómo te gustaría? -Ya sabes, sólo hemos tenido una cita una vez, cuando te llevé a Odaiba. Te he estado pidiendo otra desde esa vez. ¿Te parece si vamos a algún lado? -Si, sería muy bueno. Ya sé que te molesta el hecho que siempre esté ocupado. Me gustaría ir a Disneyland. -Ah, claro. ¿Y tienes dinero? -Yuki lo miró divertido. -Si, así aprovechamos de divertirnos con el niño. -Si. -Se dirigió al niño. -Ya ves, para nosotros no eres una molestia, al contrario, estamos muy contentos que estés aquí con nosotros, así podremos ir los tres a pasear. El niño sonrió al hombre rubio que le hablaba dulcemente, como sus padres lo hacían... -Vaya, Yuki, no sabía que fueras tan bueno con los niños. -¿Y tú, por favor? Eh, dices éso como si nunca fuera así de dulce contigo. -Rara vez lo eres. -Ah, claro, el caballero siempre está demasiado ocupado siquiera para venir a casa, y cuando llega, quiere tener la mesa servida y a mí dulce. -Podríamos jugar a la mamá y al papá. Yo seré el padre. A Yuki se le enfrifó la espalda igual que un gato, y lo rojo del rostro era fluorescente. -¡¡¿Y yo seré la madre?!! Shuichi sólo sonrió dulcemente, e hizo al niño sonrier también. Sabía que lo tenía ganado.

Pasaron un muy buen día, subían al niño a los juegos, y a veces Shuichi con él, Yuki tomaba fotos. No se podían subir a juegos peligrosos si, como la montaña rusa, pero igual jugaron incluso en la playa. Shuichi volvió del último juego, Yuki estaba tomando unos apuntes, así que sólo se sentó a su lado en la banca. El niño se sentó arriba de él. Shuichi se quedó mirando el hermoso atardecer que cruzaba el cielo. Yuki terminó de tomar apuntes, y miró al niño dormido. -Tenemos que ir a casa. -Le limpió un resto de algodón de azúcar. -Si, creo que está muy cansado. Yuki tomó conciencia otra vez de las orejitas de conejo que tenía sobre la cabeza, y se las quitó. Le quitó a Shuichi las de oso. -Dámelo, shu, lo llevaré en brazos al auto, es muy pesado para ti. -Shuichi le pasó al niño, y caminaron hacia el auto. Ya estaba oscureciendo, a decir verdad, muy rapidamente. Shuichi también abrió la puerta, creyó que lo dejarían en el asiento de atrás, pero Yuki le hizo un gesto para que se sentar atrás, y pasarle al niño para que lo sostuviera dormido un rato. Luego se sentó adelante, y condujo a casa sin decir palabra. A ambos los sostenía una sonrisa táctil. El niño se despertó en el camino. Dijo que tenía un poco de hambre. -¿Con los dulces que comieron? Está bien -Yuki al volante contestó. -Iremos al supermercado, y compraremos algo de comida, llegando a casa prepararé algo. Pero tienes que tener paciencia, y no ponerte a llorar. -Si. Dicho y hecho, Yuki entró al estacionamiento del super. Subieron al niño al asiento del carrito, e hicieron la compra. Volaron a casa, Yuki en un ratito, mientras Shuichi jugaba bomberman con el niño, tubo la cena lista. Así que comieron, y el niño ya se caía del sueño. la verdad es que sus niñeros estaban tan cansados y faltos de sueño que estaban en las mismas. Lo bañó Shuichi, con la ayuda de Yuki. No pudieron evitar sentirse incómodos, pero igual, había que hacerlo. Lo acostaron en la cama que Yuki preparó para cuando se enojara con Shuichi. puso algo de música, muy bajo, para no despertar al niño, unos temas de placebo, de nuevo al Withou you, y se acostaron. Yuki abrazó a Shuichi, y se dispuso a besarlo y acariciarlo, cosa a la que Shuichi respondió muy activamente. Caricias en el rostro, y en las piernas. sólo estaban en ropa interior. Yuki se disponía a quitarla, pero Shuichi puso resistencia. -Pero... Y el niño... -No hagas tanto ruido, y no sentirá nada. Además, sólo será un rato, Shuichi, tú y yo necesitamos descansar. -Le susurró al oido, cosa que terminó de seducir a Shuichi. Yuki siguió, besó su oreja, provocando la consecuente respuesta de subir la pelivis del pelirrosa, movimiento que excitaba mucho a Yuki. Shuichi buscó por tacto la zona que Yuki tenía igual de sensible, un pequeña mancha de nacimiento en la cadera. Y así, excitandose ambos, pronto estuvieron listos. Yuki buscó por el cajón el preservativo y le lubricante. La canción que estaban tocando era 'Withou you, I'm nothing'. Una con mucho significado para ellos. Estaba sonando aquellas frases suelas con un simple 'tic toc'. Tomó el preservativo de las manos de Yuki, y se lo puso. Yuki sólo hizo un pequeño gesto de desagrado, siempre le molestó usar aquellas cosas. Lubricó a Shuichi, con el calor de la impaciencia y el miedo ya fregándolos. 'tic toc' Miedo... ¿De qué? A pesar de haberse hecho el amor muchas veces, aún había miedo, de que no funcionara, de sentir sólo dolor. 'tic toc' .Cuando ya estubo listo, Shuichi encogió las piernas, y se acomodó. Yuki puso sus codos alrededor de él, y le acarició el rostro. 'tic toc'. Se perdieron entre ambos en aquellas superficies de sueños, ultramarinas y extrañas que resultaban ser sus pupilas 'tic toc'. Se empezaron a besar algo frenéticos, hasta que Shuichi se volvió a relajar 'toc toc'. Entonces Yuki se acomodó, y entró en él, al momento que el lamento de la música llenaba la habitación, silenciando el gruñido de dolor que acompañaba siempre la penetración. Shuichi había echado su cabeza para atrás, y Yuki empezó a besarle el cuello. Cuando hubieron pasado unos segundos, las pirnas de Shuichi temblaban. Yuki tomó el pene, y lo apretó un poco, tenía que durar un poco más. Se olió la mano, disfrutando del olor delos genitales, tan distinto al resto del cuerpo. Lo volvió a besar en el cuello, y empezó a moverse, al ritmo que imitó Shuichi. -Mira, -Yuki lo miró, la frente sudada, el cabello húmedo. -Cierra las piernas, con cuidado. ahora, cuando yo te diga, las separas, y mira. -Aaahhhh... Waahh... Yuukii... Yuukeeeiii... Yuki había cerrado los ojos, y no atinaba sinó a morder su hinchados labios, y a dejarse inundar por aquella ola de placeres. Semovía en busca demás, de más y más cada vez. Terminó , y un poco después, cuando ya se estaba saliendo, Shuichi terminó. Abrieron los ojos, y se quedaron mirándose, jadeando, con una semisonrisa para siempre en sus labios. Yuki le besó el hombro, y se puso en pie. -Voy a bañarme, ¿Vienes? -Si. -y partió tras de él. Pero Yuki se devolvió, y sacó las sábanas. -Están mojadas. Vamos, al regreso ponemos otras.

Cuando ya dormían, el pequeño vino a ver. -Shu... Shuichi, despierta. -¿Qué sucede Shiji? -Es que tube un pesadilla, como no traje mi osito de peluche... -Sube. -Ordenó la voz del rubio, seca. -Ven, pequeño, -Shuchi abrió las tapas. El niño trepó a ellas.

El despertador sonó temprano. Yuki había soñado que se caía por un precipicio, golpeandose en una roca, y encima le caía otra. Cuando abrió los ojos, se encontró durmiendo de espaldas... En el suelo. Y con el despertador en la espalda, y un chichón en la cabeza. Se levantó sobándose, pero vio a los niños tan tiernos, que les tomó una foto antes de despertarlos. Los levantó con grandes prisas. Tenía trabajo que hacer, y ellos que ir a NG. mientras se levantaban, fue a hacer el desayuno. Se vistió rapidamente, los embromó para que comieran, y los fue a dejar. El niño ahora parecía feliz, mirando por la ventana, en comparación como estaba ayer, mirando al suelo. Llegaron a la compañía, Yuki dijo que tenía que hablar con Tohma. Shuichi se bajó cantando del auto, y el niño cantando con él. Al llegar, todos estaban reunidos en el lobby, se habían retransmitido la noticia de los baby sitter, y estaban todos muy curiosos a ver cómo se lo había tomado Yuki. El niño pidió a Yuki san que lo llevara en andas, a lo que Yuki accedió. Podía reconocer en aquel chico algo de su triste infancia, una reminiscencia. Al llegar, los vieron muy formales, con el niño en la espalda, y tomados de la mano, Shuichi llevaba el bolso del niño. Caminaron tranquilamente hacia los demás. -¡Mamá! -Gritó derrepente el niño, y Yuki se inclinó para ayudarlo a bajar. El niño corrió hacia la mujer, que lucía un traje ejecutivo, y la abrazó, sin percibir una gran respuesta de ella, que estaba pendiente de los chicos que acababan de entrar. No podía dejar de sentirse molesta, no es para menos, claro, Tohma había sido tan irresponsable de dejar a su niño en manos de unos pervertidos. Pero el niño parecía estar muy bien, sólo que ella no lo notaba. -¿Y cómo lo pasaron? Les dio mucho problema? -Tohma san fue el primero en romper el hielo. -No, para nada. Es un niño muy tranquilo, no da problemas ¿Cierto, Yuki? -Si, tu das mas molestias que él. La verdad es que se portó muy tranquilo. -Yuki y Shuichi, mamá, me llevaron a un parque de diversiones. Y comimos muchos dulces, y jugamos en todos los juegos. -¿Si? -Si, y Shuichi me dejó dormir con él. Yuki se enojó un poco porque tuvo que dormir en el suelo, pero Shuichi le quitó el enojo haciendole cosquillas, y yo lo ayudé. Ah, y también está Heero, el gato, no salimos a pasear con él, pero es muy lindo. Yo quiero uno. Sentimientos encontrados llenaron la sala. -¿Dormiste con mi hijo? -Sólo desde la madrugada, llegó llorando porque dijo haber tenido pesadillas. Bueno, éso creo, estaba medio dormido. Es que llevo mucho tiempo durmiendo poco, y ayer nos subimos a cuanto juego había. Ah, y de cena, Yuki cocinó algo muy saludable, con zanahorias y arroz, y carne, y se tomó su leche tivia antes de ir a dormir. Tohma sonrió por lo bajo, y le susurró al oido. -Shindou no tiene suficiente cabeza para desear mal a un niño, ambos sólo sinten ternura por él. Ya ves, yuki de comun es muy frio, pero incluso lo trajo en brazos. No te preocupes. -Ahora ya en voz alta -Pero Yuki, así que dormiste en el suelo? -No exactamente, desperté en el suelo. No podía dormir tranquilo, pensaba que el niño podía caer, y me alejé cada vez más hacia la orilla, al parcer caí enredado en las sábanas, pero no pasé frio, recuerda el ambientador. Además, tenemos una conversación pendiente, y Shuichi tiene que ir a grabar. -Si. -Yuki le dio un beso antes de separarse. Y se dispersaron. Tohma sabía que lo seguían su prima muy molesta, y Yuki. Ella conocía a Yuki desde pequeño, y los recordaba bien. Le molestaba un poco el modo que llevaba su vida, sin valores, etc. En la sala ya los dos se le avalanzaban a hablarle. Yuki por disponer de sutiempo, ella, asuntos, y el niño. Claro, el niño. -Tohma kun, -inició la mujer, ya en el estudio -nunca te consideré un irresponsable... -Si temes que Shuichi o yo hallamos abusado de tu niño, pues llévalo al baño, y cerciórate tú misma, antes de discutir con nada. Ah, y preocúpate más de él, ¿Dónde se ha visto que no sepa jugar a la pelota? Sólo sabe de videojuegos, y casi no sabe hablar. -Eh... Tranquilos Eiri san, Rei san, miren, dejé al niño con Yuki porque sabía que él y Shindou necesitaban descansar, y porque el niño necesitaba que estubieran pendientes de él. Por supuesto que podía llevármelo conmigo, pero el niño necesita algo más que baby siiters. -Lo que necesite o no mi hijo es cosa mía. -Si, estoy de acuerdo, pero dime, ¿Qué te parece un puesto en mi compañía? Así nos relaja a todos, y lo puedes tener cerca. Además, nadie se atrevería a tocarlo, creéme. -Está bien, acepto el puesto que me ofreces. Y si, creo que relajará el ambiente, aunque mi niño no es muy alegre que digamos. -Loserá en el corto plazo. Míralo. -Tohma sonrió cuando vio al pequeño Shinji jugar con Kumagoro. Yuki salió de la oficina.

------------------------------------------- Espero que les haya gustado, este es otro capiítulo. Y otro ya se viene.

"En realidad, todos dicen que les gusta cómo escribo. Pero ¿De qué me sirve, si quien más amo, si quien me inspira con su solo recuerdo no está conmigo? ¿De qué me sirve, si nunca leerá éstas líneas? Sólo vivo manteniendo la esperanza tras cada rechazo. Le enseñé a disfrutar de su cuerpo, y sólo por éso está conmigo, sólo hasta que consiga otro compañero. Y creo que ya casi está. Ya casi se cumple el plazo en que este antipático escritor esté junto al más deseado, al mas bello cantante de los sueños. Me siento igual que en sus terribles canciones. Puede que tenga mucha voz, y mucha empatía en el escenario, pero sus letras son horribles, y tiene cero talento musical."