Holitas holitas, si, me tarde y MUCHOOOO en subir este capitulo, pero tenia bloqueo, tenia las ideas pero no como amarrarlas jejejeje, gracias por su paciencia, aquí les dejo lo que sigue, espero que les guste, y gracias por la paciencia ^0^

espero que lo disfruten ^^

.

..

...

.....

...............

-a la víbora, víbora de la mar, de la mar, por aquí pueden pasar, los de adelante corren mucho y los de atrás se quedaran, tras, tras, tras- el cielo de karakura parecía alegre, los dioses debían estar contentos disfrutando de lo que veían, dos hermosas pequeñás, una pelinegra y una pelimarron, disfrutando de los mejores momentos de la vida, simplemente, un tiempo para jugar divertidamente.

-¿ne yuki, sabes? Eres mi mejor amiga- contesto sonriente lutzia mientras se echaba en el verde césped de la residencia kurosaki.

- tu también eres mi mejor amiga lutzia- contesto la pequeña recostándose a su lado.

Las dos pequeñas estaban tan entretenidas que no se dieron cuenta que Orihime le estaba hablando a si hija, hasta que llego al tras patio y lo que vio la dejo helada, una mini rukia estaba recostada al lado de yukihana.

-¿yuki, quien es ella?- pregunto asustada, ella no era rukia, era demasiado pequeña para ser ella, pero era igualita, ¿seria su hija? Por un momento el temor de la mujer se convirtió en ansiedad, tenia que ser su hija, eso significaba, que rukia hizo su vida, eso la hacia sentirse algo aliviada.

-mama, mama, ella es mi nueva amiga Lutzia- yukihana corrió hasta su madre tomándola de la mano y acercándose hasta la pelinegra, mientras caminaban hacia la pelinegra, la pequeña se incorporaba para ver mejor a la recién llegada, por un momento se sorprendió ver a su amiguita tan grande, pero inmediatamente razono que, esa mujer debería ser la madre de yukihana. Le sonrió amablemente mientras le daba la mano para saludarla.

-mucho gusto señora mi nombre es…..- callo con brusquedad, el pequeño roce con esa mano la había puesto mal, alejo su pequeña manita de Orihime y dio un par de pasos hacia atrás.

-¿qué pasa pequeña?- pregunto preocupada la mujer.

-usted, usted es mala- contesto Lutzia, alejándose un poco mas de Orihime y de Yukihana.

-pequeña, ¿dónde esta tu madre?- pregunto Orihime tratando de que la niña saliera de ese estado de ansiedad.

-yo no tengo madre, ni tengo padre- por un momento la voz infantil de la pelinegra se volvió poco mas grave y esa expresión de miedo y ansiedad, fueron cambiadas por un vacio en el rostro infantil de Lutzia, lentamente comenzó a caminar haca las dos peli marrones, hasta que llego a yukihana. Al tomarla de las dos manitas y separarla del contacto con su madre, una onda ola de reiatsu comenzó a rodear a las dos infantes quienes comenzaron a flotar en medio del traspatio, para miedo de Orihime.

- ya es hora, ya tengo que despertar- una voz que no era la de ninguna de las dos, salio de los labios de la pelimarron.

- te estaremos esperando para la batalla- contesto otra voz ajena a las pequeñas, esta vez salida de los labios de Lutzia, una vez que termino el encuentro, Yukihana bajo lentamente hacia el patio, mientras Lutzia se elevaba y desaparecía del lugar.

-yukihana, hija, ¿estas bien?- pregunto su madre acercándose, al tiempo que ponía su mano en el hombro de su pequeña.

-mejor que nunca, ma mi ta- una ronca y áspera voz salió de los labios de la pequeña, al tiempo que tomaba la mano de Orihime con tal fuerza, quebrándole un par de dedos.


-Rukia- Kai tomaba en brazos a la pelinegra y se adentraba nuevamente en la suite, cada paso, era un golpe en su interior, el sabia, el lo sabia, pero no quería entenderlo, aunque era consiente de que Rukia jamás dejaría de sentir algo por el peli naranja, aunque Rukia nunca fuera suya, aun en el fondo, el deseaba ser quien trajera resignación y paz al alterado corazón de la shinigami, pero esta era la prueba irrefutable, que su pequeño ángel, su bella diosa de la muerte, nunca estaría disponible. Con tristeza desvistió y deposito a Rukia dentro de la bañera, dejando que la tibia agua mojara, su pequeño y menudo cuerpo. Una vez que se aseguro que tuviera un relajante baño, regreso a la habitación principal, en donde Ichigo seguía restringido por el bakudo de la pelinegra, era increíble lo fuerte que se había vuelto la enana, aun inconsciente podía mantener el bakkudo.

-idiota- comenzó kai rompiendo la tensa atmosfera, caminando hacia una silla cercana a la cama.

-¿quien demonios eres?-contesto el peli naranja –no es la primera vez que le pregunto a Rukia quien eres y no quiere contestarme- hablo ichigo como si no estuviera prisionero en una cama.

- si ella no quiere decírtelo, yo no te lo diré, solo que deberías abrir un poco los ojos, y pensar con la cabeza, pero con la de arriba, sabes aun no entiendo como Rukia puede querer a un idiota como tu, que la lastimo tanto- las ultimas palabras tenían ese deje de desprecio exclusivo para ichigo.

- mira, ya me canse de decirlo tantas veces, yo NO tengo ni la mas remota idea de como demonios quedo Orihime preñada, porque ni siquiera recuerdo haber tenido relaciones con ella.

- estabas tomado entonces- dedujo Kai tan sencillamente – no estabas en tus 5 sentidos cuando lo hiciste con ella.

-AHHHHHHHHHHHHHHH- un grito de terror inundo la habitación y entrando sin previo aviso, Matsumoto, Momo, Karin y Yuzu corrieron lo mas rápido posible alejándose de la puerta, las cuatro tenían heridas en todo su cuerpo, rasguños por todos lados, Matsumoto tenia un labio sangrante, Momo tenia medio traje rasgado, dejando ver sus pierna y brazo derecho, Karin tenia varios moretones en todo el cuerpo, evidencia que había bloqueado algunos golpes, Yuzu era la menos lastimada de las cuatro, tan solo rasguños superficiales, pero aun así en todo su cuerpo.

-¡KARIN! ¡YUZU! ¿están bien?- al verlas así Ichigo trato de soltarse del bakkudo, cosa que le fue imposible.

-¡ONICHAN!- gritaron las dos chicas acercándose a su hermano, mientras el castaño aprovechaba para ver a las otras dos chicas.

-¿que paso?- pregunto preocupado Kai

-están abajo, vienen por Rukia- gimió la rubia antes de caer al suelo por la perdida de sangre, no podía soportar su propio peso, al escuchar esto, el castaño se apresuro a entrar al cuarto de baño y encerrarse con Rukia ahí.

-¿quienes vienen?- pregunto Ichigo desde la cama a Hinamori, pero la pelinegra no pudo responder a su pregunta, en medio de la habitación apareció una puerta espiritual, de ella salieron Byakuya Kuchiki, Renji , y Toushiro.

-es aquí capitán- inicio Renji – aquí es donde el capitán Kurotsuchi detecto el extraño reiatsu- renji miraba a todos lados con unos visores especiales con el numero doce grabado en cada lateral, miraba lentamente desde ichigo hasta las chicas, para girarse lentamente hacia el baño.

-sea lo que sea capitán, esta dentro de ese cuarto- confirmo el teniente apuntando hacia la puerta del baño, cuando estaba apunto de abrir la puerta, una fuerte explosión se escucho a espaldas de los recién llegados, la puerta del lugar había sido volada y la densa capa de humo no dejaba ver a los que estaban en el umbral de la suite. Lentamente caminaron hacia enfrente dejándose ver, dos chicos de cabello platino encabezaban la caravana, seguidos de una hermosa y voluptuosa mujer pelirroja quien estaba acompañada de una mole humana de cabello verde y ojos obscuros.

- ¿teníamos que hacer una entrada tan ruidosa?- pregunto la pelirroja mirando molesta al hombre de cabello verde, quien solo se encogió de hombros y volteo la mirada hacia las dos shinigamis y las dos humanas que estaban ahí.

-………..- el hombre regreso la mirada hacia los capitanes, mirando detenidamente a cada uno, por alguna razón, decidió que el mas peligroso era el capitán de la sexta división, y sin previo aviso, le salto encima con tanta fuerza que salieron disparados hacia una esquina de la habitación.

-¡Kuchiki Taicho!- grito su teniente, queriendo alcanzarlo cuando sintió que su brazo se colocaba de una manera no muy cómoda en su espalda, sentía que algo lo estaba moviendo, fue girado sobre su cuerpo quedando suspendido en el aire.

- tu no vas a ningún lado nene, eres mi nuevo títere- Eyael se acerco hasta el suspendido Renji mientras aprovechaba para dibujar con sus largas uñas, el contorno del rostro del teniente. – Puedes imaginar que es un tatuaje mas- dijo divertida la chica.

Mientras tanto, los gemelos se acercaron hacia las shinigamis quienes aun estaban en shock, tratando de analizar, los hechos recientes.

-regresamos mas pronto de lo que pensamos, no sabíamos que tan cercana estaba la hora- dijo caliel, sonriente hacia las chicas, y luego poso la mirada en su hermano.

-lo siento chicas, pero entre mas pronto acabemos con ustedes, menos nos darán lata en el futuro, en otras circunstancias, hasta podríamos haber sido buenas amigas- por un momento, lo que parecía una triste sonrisa por parte de la gemela, se convirtió en vacio, alzando su espada, comenzó a atacar a matsumoto. Aunque estuviera herida, no iba a dejarse vencer, contraataco con lo que podía, tratando de mantener a raya a la chica.

-¡¡MOMO!!, tenemos que ver como soltar a Ichigo e ese bakkudo, trata de soltarlo, tratare de detener a estos lo mas posible- grito la Rubia atacando desde lejos con su habilidad especial de Haineko

Hinamori se acerco hasta Ichigo quien seguía sujeto en la cama, y con los pantalones abajo, afortunadamente su ropa interior estaba en su lugar, pero eso no evito poner de mil colores a la tímida momo y de muy mal humor al capitán Hitsugaya.

-etoooo Kurosaki san, voy a tratar de liberarlo- dijo mirando hacia otro lado mientras trataba de encontrar los invisibles grilletes.

-¡¡¡¡¡AHHHHHH!!!!- matsumoto estaba teniendo problemas, había una clara desventaja en la pelea. La teniente del decimo escuadrón había sido herida con gravedad momentos antes del enfrentamiento, y ahora, con dificultad se podía poner de pie.

- vamos chica, levántate- Caliel trataba de darle ánimos para seguir peleando, no quería terminar tan pronto, sus compañeros aun estaba en confrontación.

-¡¡MATSUMOTO!!- gritó su capitán corriendo a socorrerla, cuando una gran barrera le impidió el paso, finalmente el chico de cabello platinado se había dignado a hacer algo.

- esta es una pelea de mi hermana, blanquito, no puedes entrar, o que, ¿creías que estaba de adorno??, de todas las calamidades, nosotros somos la mas perfecta, somos uno en dos, ella la ofensa, yo la defensa, no hay manera de que seamos derrotados, ¡¡ACABA CON ELLA HERMANA!!-

-Caliel, ¿porque hacen esto?- pregunto la rubia mientras escupía un poco de sangre.

-nosotros los odiamos, shinigamis, los ODIAMOS, ustedes creen que tienen la jurisdicción, de todas las almas, y cuando nace un alma diferente o extraña, ustedes las eliminan sin piedad, ahora nosotros los eliminaremos a ustedes- y sin mas palabras, clavo su espada en el centro del cuerpo de la rubia, dejando que la sangre de la shinigami bañara la espada mientras la sacaba lentamente de su cuerpo.

El capitán Hitsugaya estaba lívido, veía todo desde lejos mientas que escuchaba los gritos de tres chicas e intentaba regresar a la realidad.

-¡¡MATSUMOTO, MATSUMOTOOO!!-elevo su reiatsu a su nivel mas alto permitido en la tierra, para tratar de quitar la barrera que le impedía el paso.

- yo que tu, no haría eso si, en verdad quieres salvar a tu amiga- Caliel lo regreso a la realidad, mientras le lanzaba el cuerpo inerte de la teniente a sus brazos. –llévatela rápidamente a ser atendida, solo tiene 15 minutos- dijo al tiempo que limpiaba su espada.

El capitán del decimo escuadrón desapareció por la puerta espiritual, al tiempo que la chica, se regresaba hacia las mellizas Kurosaki,

-ustedes no representan ningún peligro a nuestra causa, pero han visto demasiado, lo siento- dijo bajando la mirada y alzando nuevamente la espada.

-¡¡NOOOOOOOOOOOO!!- se escucho un fuerte grito desde la puerta del baño, de donde una demacrada y débil rukia, apareció, su sola presencia calmo los ánimos y todos se detuvieron, camino lentamente hacia las gemelas, y mientras lo hacia, una estela de helada indiferencia se hacia presente, cuando paso por donde estaba Ichigo, el kiddo desapareció, y las heridas en el cuerpo de Momo sanaron, sin ningún problema, atravesó la barrera que el gemelo varón había creado y se coloco delante de las hermanas Kurosaki.

- no les pondrás un dedo encima a ellas, no son parte de esto,- dijo volteándose hacia ellas, dándole la espalda a Caliel. – ¿Están bien?- dijo pasando sus manos, por el rostro de ambas, mientras las heridas de las dos gemelas, sanaban al instante, esta accion, en lugar de molestar a la chica de cabello platino, la hizo sonreír sinceramente.

- siii es ella, definitivamente es ella, hermano, esa fuerza, ese valor, ya encontramos a nuestra madre- esas palabras detuvieron el aliento del lugar. Todos miraban expectantes hacia Rukia, quien no entendía esas palabras.

Todas las batallas se detuvieron al instante, todos los contendientes dejaron de pelear entre ellos para prestar atención a la escena que se daba dando, parecía que se había puesto pausa al tiempo, que la tierra había decidido súbitamente dejar de rotar, en el momento en que las palabras salieron de la boca de caliel.

Byakuya tenia unas marcas en los brazos, de ahí en fuera, no había señas de mas heridas, Renji por otro lado se veía totalmente lastimado, boca abajo en el suelo de la habitación, con el pie de su oponente, justo en medio de su esplada.

-¡Caliel, niña tonta!- vocifero la pelirroja llena de ira, como si un gran secreto hubiera sido revelado.

- lo siento,no tengo ni la mas remota idea de lo que están hablando- contesto estupefacta la shinigami volteándose y encarando nuevamente a la chica platinada

- no crees que es algo brusco llegar con un desconocido y decirle que eres su hijo- Kai se acerco lentamente hacia Caliel, descansando sus manos en los hombros de la chica.

- pero KAAAAAIIIIII, ella es nuestra madre y ya no me importa, tenemos que llevárnosla, mira como esta, y todo es culpa de ese, ese, ese feo y mala cosa del pelos de Zanahoria- la imagen anterior hubiera sido muy divertida si no contábamos con el hecho de que Kai estaba hablando con esa chica como si la conociera desde hace tiempo.

- ¿Kai?, ¿que esta pasando?- pregunto Rukia con la mayor confusión de su vida.

-todo quedara claro luego, ahora, discúlpame, en verdad lo siento- dijo mirando avergonzado al suelo.

-¿porque?-

-por esto- dicho esto le propino una certera patada en el cuello lanzándola hacia la pared dejándola inconsciente al instante, por no decir medio muerta.

-perdóname Rukia, ne san, todo es por ti-


-¡¡yukihana, basta nena, lastimas a mama, eso duele!!- Orihime gritaba de dolor mientras trataba de hacer entrar en razón a su pequeña, desde que la mini rukia se había ido, yukihana se había empezado a comportar de una manera violenta y extraña, le había roto un par de dedos de la mano derecha, de no ser por sus habilidades especiales, habría parado al hospital.

- vaya, si que eres idiota, ¿no te has dado cuenta que tu hijita ya no esta aquí?- la macabra voz contesto con ira ante la lentitud en la capacidad de retención de la mujer.

La casa estaba hecha un desastre, los muebles volteados, focos rotos, el televisor era historia, junto con el resto de la vajilla, sin mencionar que Orihime tenía heridas pronunciadas por todo el cuerpo, cortesía de Yukihana

-no, tu eres mi nena, mi pequeña yukihana, el fruto del amor entre Kurosaki kun y yo- Orihime lloraba a mares, no entendía que estaba pasando, solo quería que su pequeña regresara.

-ayyyyy, ya callate cállate cállate que me desesperas, en verdad no entiendo como Ichigo te ha aguantado todo este tiempo, pero yo, yo soy diferente, no pretendo soportarte ni un momento mas, adiós mamita- de la manita derecha de yukihana, se lleno de un material blancuzco formando una mini zangetsu, lista para dar el golpe de gracia.

-no pequeña chibi yuki, eso no esta bien, nunca debes levantarle la mano a tu madre, pero no me sorprende, tu padre nunca fue el mejor ejemplo a seguir- una flecha azulada dio justo en el centro de la espada, alejándola lo mas posible del alcance de yukihana. Ishida había llegado certeramente a tiempo para evitar un asesinato.

-ghhhhhhhh, hola tío Ishida,¿ quieres jugar conmigo?-pregunto lo mas inocentemente posible la pequeña

-ehhhh, bueno, claro, porque no- contesto suspicazmente sospechando de las intenciones de la mini orihime, y con justa razón, tuvo que esquivar un mini getsuga tensho, que termino derribando la pared trasera de la casa.

-Ishida kun, que pasa, que tiene mi Yukihana- preguntó entre lagrimas su madre, realmente estaba aterrada, ¿estaría siendo poseída por algo?

-no lo se Orihime san, realmente esto es extraño, sentí un reiatsu maligno, como el de un Hollow, y por eso vine rápidamente, no quería que les pasara nada malo a ti o a yukihana, pero eso, esto si que es una sorpresa.- contesto consternado el Quincy, estaba preparado para enfrentarse a lo que fuera, pero no contaba con esto.

-vamos tío Ishida- hablo con desdén el cuerpo de la pequeña – no te confíes porque tengo un cuerpo pequeño, si puedo, voy a eliminarte ¡GETSUGA TENSHOO!- grito nuevamente lanzando el ataque hacia Ishida, quien no tuvo mas remedio que quitarse de ahí, para no ser alcanzado, el segundo ataque, termino destruyendo una linda mesa de jardín, regalo de Ishin Kurosaki.

-¡jajajajajajaajJAJAJAJAJA eres bueno, me servirás de calentamiento- nuevamente, la voz infantil de la pequeña se había sustituido por una gruesa voz tenebrosa, como salida del inframundo, fría, cruel, llena de ira y odio, esa voz, podría congelar desiertos, derretir icebergs, acabar con la alegría de los corazones y con toda la bondad de un alma.

- tu no eres yukihana- salto el Quincy, tratando de alejarse lo mas posible de la casa y de Orihime, no quería que saliera lastimada, tampoco quería lastimar a la pequeña, pero si no tenia otro remedio, tendría que hacerlo, comenzó a disparar cientos, miles de azules flechas, las cuales certeramente dieron en el blanco, ya no estaban en el terreno de la casa, habían llegado a un parque cercano. E Ishida había logrado, hábilmente dejar atrapado el pequeño cuerpo de su oponente en un gran roble.

-¿quien eres?, y quiero la verdad- hablo amenazante el Quincy mientras se acercaba apuntando directamente a la cabecita pelimarron.

-no nos conocemos formalmente, nunca había tenido oportunidad de enfrentarme a ti, pero, siempre hay una primera ves,- canalizo todo su reiatsu en sus brazos, logrando soltarse finalmente de las flechas que la aprisionaban contra el roble, y salto disparada hacia el Quincy, quien tuvo r que retroceder ante la velocidad del ataque de la chibi.

-vamos, vamos, pensé que eras mas acción y menos palabras- ni tiempo le dio de contestar al arquero, lo tenia justo debajo de su cuerpecito, mas específicamente, yukihana estaba sentada justo en el torso del arquero, con su zanguetsu justo en la yugular del Quincy.

-"maldición, ¿que pasa? Acaso ¿estará poseída?, no, no tiene las características de estar siendo manipulada, no, ella esta actuando por su propia voluntad, pero ¿porque es tan ágil y fuerte?"- y entonces lo vio, al moverse un poco su pequeño vestidito amarillo, en el área del cuello, ahí estaba, un símbolo, de las mismas características y proporciones del de los espadas.

-¿que?-

-te quedaste callado Tío ¡Getsuga, tensho!- grito la pequeña, haciendo que el ataque diera directamente en la cara del Quincy mandándolo unos metros adelante mientras que la pequeña se elevo en el aire.

-tranquilo, no te matare hasta que este en un cuerpo adecuado, la única que merece morir ahora mismo, es la zorra que esta en la casa Kurosaki- diciendo esto, desapareció de la vista.

Orihime estaba dando vueltas lentamente por el traspatio, aun no entendía lo que estaba pasando, su niña, Su pequeña se había revelado o algo asi, y la había lastimado muy feo, casi con gozo, Ishida se había ido para no causarle mas daños a la casa y a ella, pero Orihime temia lo peor.

-no se que hacer, Ichigo- comenzó nuevamente llorar, tan ocupada estaba llorando que no se percato de la presencia de alguien.

-no llores mamita- una suave y dulce voz la saco de su pesar.

-yuki, ¿eres tu?-

-si mami, mi tío Ishida, me ayudo a ver las cosas claras, me ¿ das un abrazo?- pregunto la pequeña, ladeando su cabeza hacía la derecha y juntando sus manitas en la parte de atrás de su cuerpo, haciéndola verse aun mas tierna de lo que era.

-claro que si- contesto la mujer con alegría, mientras la abrazaba- yo te amo, siempre serás mi pequeña y dulce yukihana.

-en verdad ¿me amas tanto mamita?- volvió a preguntar mientras escondía su rostro en el pecho de su madre.

-claro mi amor, yo moriría por ti-

-¿en verdad?-

-si, nena-

-bien, pues muere entonces-

FIN

.

..

...

...

QUE TAAAAAAAAAAAAAL ESTOY DE VUELTA

Lamento la tardanza pero me puse en huelga de hambre o algo así, o,o espero que les guste, después de todo ya casi llegamos al final

He estado ausente de FF. Net y no me he puesto al corriente con sus historias, y HE SIDO MUY INFELIZ POR ESO .

Pero bueno me pondré al corriente lo más pronto posible,

Gracias chicos ya estamos mas pa alla que pa aca.

dudas, quejas, sugerencias, amenazas de muerte y/o todas las anteriores, porfa no se olviden de mi ^^

Nos leemos

Sikkandda fuera